jueves, 10 de enero de 2008

BLOODY SUNDAY


I can't believe the news today
I can't close my eyes and make it go away.
How long, how long must we sing this song?
How long, how long?
'Cos tonight
We can be as one, tonight…




(Sunday, Bloody Sunday, U2)


No sé lo que es el miedo. O mejor dicho, no sé lo que es vivir sin él. Nací en medio del caos y crecí en el caos de una ciudad de calles grises y silencio mutilado por el ronroneo del motor de los tanques y los pasos firmes de los soldados de caras severas y miradas de desprecio. Pasé mi infancia oyendo el llanto de mi madre y las palabras de enfado de mis hermanos mayores, que hablaban de veganzas y represalias, de libertad y de una vida mejor que mi padre aseguraba nunca llegaríamos a conocer si no hacíamos algo. Unidos venceremos
Con tan sólo siete años comencé a acudir con algunos amigos y con mis hermanos a las barricadas, a demostrar nuestra protesta contra las tropas opresoras de la Thatcher, esa señora de peinado perfecto y collar de blancas perlas que mi padre decía habían sido pagadas con gotas de sangre. Normalmente paseábamos, mascando nuestro chicle con chulería, proferíamos insultos velados entre dientes apretados y poco más. Con los años, nos envalentonamos y los insultos apenas mascullados se conviertieron en piedras que arrojábamos sin piedad y con saña. Las confrontaciones eran frencuentes, parte de nuestro día a día, de nuestra cultura de toma y daka. Eramos adolescentes, niños con botas de adultos demasiado grandes para nuestros pies enjutos y nuestros corazones henchidos de odio. El odio de morder la mano que nunca nos alimentó, la que llegó a nuestro pueblo y se asentó por la fuerza, ordenando y mandando como si estas tierras, las de mis ancestros, fueran las suyas. Marcando nuestras ciudades con lineas blancas o amarillas, ensuciándonos con el polvo de sus botas grasientas, hiriéndonos en lo más hondo con su sola presencia.Mientras el mundo crecía en prosperidad y se industrializaba, nosotros vivímos la Irlanda del blanco y negro, y los americanos estaban demasiado ocupados matando Vietcongs, Derry se moría de pena y nadie hacía nada por tapar la herida.

Broken bottles under children's feet
Bodies strewn across the dead-end street.
But I won't heed the battle call
It puts my back up, puts my back up against the wall.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Oh, let's go.

Han pasado treinta y cinco años desde entonces y aún me despierto empapado en sudor y temblando de horror. ¿Miedo? Miedo es una palabra muy pequeña cuando la muerte te roza y no entiendes nada. Tenia quince años entonces y junto con mi padre y mis hermanos me uní a la fatídica marcha de aquel Domingo, la marcha de protesta de la Asociación de Derechos Civiles de Irlanda del Norte. Nuestras armas eran nuestras voces y los puños alzados exigiendo liberación. Nuestros pies seguían los de los manifestantes frente a nosotros. Nos dirigíamos a Guildhall, pero las múltiples barricadas del incansable ejército nos llevaron hasta el barrio nacionalista sin saber que caminábamos hacia la muerte.

And the battle's just begun
There's many lost, but tell me who has won?
The trenches dug within our hearts
And mothers, children, brothers, sisters
Torn apart.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
How long, how long must we sing this song?
How long, how long?
'Cos tonight
We can be as one, tonight.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday
.

Escuché las voces, los gritos, y aún no supe lo que pasaba. Mi padre, mis hermanos me cogieron del brazo y tiraron de mí. Volví la vista atrás. Sólo un momento. Mi gorra había caído y era la única que tenía, la que mamá había comprado con tanto esfuerzo, mientras se dejaba las manos en agua hirviendo y lejía lavando sábanas impregnadas en inmundicia en el hospital. Caí al suelo junto al cuerpo inmóvil de Kevin, dos años mayor que yo. Solíamos escaparnos a fumar cigarillos tras el muro de la escuela. Mi respiración se detuvo en mi pecho. El sonido sordo de los disparos estremecía mi alma pero no mis sentidos. Los cuerpos sin vida caían como fichas de dominó, inertes . Alguien me cogió en sus brazos, creyéndome herido y me alejó de la carretera bajo rafagas de fuego. Fue entonces que desperté para comprobar el latente terror de lo que me rodeaba, los cañones de agua que emplearían de un momento a otro, las pelotas de goma saltando irrisoriamente entre los caídos, el gas flotando en el aire y los rostros ocultos bajo las máscaras, cerniéndose como aves de rapiña sobre los que estaban heridos en el suelo, rematándolos por la espalda sin conmiseración.

Wipe the tears from your eyes
Wipe your tears away.
I'll wipe your tears away.
I'll wipe your tears away.
I'll wipe your bloodshot eyes.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
And it's true we are immune
When fact is fiction and TV reality.
And today the millions cry
We eat and drink while tomorrow they die.

El eco de los gritos, los llantos, la muerte, viven contigo para siempre. Mis manos estaban cubiertas de la sangre de Kevin. Las contemplé largo rato desde la seguridad de la casa de un buen samaritano que nos dió refugio en su hogar, ocultos bajo las ventanas, demasiado asustados para levantar los rostros, demasiado curiosos para no hacerlo de vez en cuando.
Horas, interminables horas después, supe que mi familia estaba bien. Me habían creido muerto, cuanto menos herido, abatido por las insaciables ráfagas de los fusiles que sesgaron el futuro de unos hombres que tardarían mucho tiempo en conseguir justicia. El mundo cerró los ojos y no quiso ver, y nosotros, como idiotizados corderos, a medio camino de la rabia y la ira, y con el corazán rasgado, tuvimos que callar.
Trece personas fueron ejecutadas en Westland Road ese día, seis de ellos menores de edad, pero a nadie le importó lo suficiente como para detener el horror y la injusticia de nuestro pueblo. Hoy, treinta y cinco años después, veo con claridad los rostros lívidos en el suelo y recuerdo el olor agrio y caliente de la sangre que regó nuestro suelo.
Los ví caer, en una escena dantesca que nadie puede explicar. Recuerdo sus nombres, grabados con fuego eternamente en mi memoria, la de un chico de quince años barbilampiño, de pantalón corto y calcetines remendados que nunca volvería a ser el mismo.


Sunday, bloody Sunday.

John Duddy recibió un disparo en el pecho en el aparcamiento de los pisos adyacentes a la carretera. Corría de los soldados, desarmado. Un soldado le disparó deliberadamente. Tenía 17 años.

Sunday, bloody Sunday.

Patrick Doherty, disparado a traición por la espalda mientras trataba de saltar una valla y ponerse a salvo.31 años.

Sunday, bloody Sunday.

Bernard McGuigan. Una bala le perforó la nuca cuando fue a ayudar a Patrick, blandiendo un pañuelo blanco ante los soldados. Mientras el pañuelo se teñía de rojo, el mismo soldado apuntaba su arma a otro inocente. Tenía 41 años.

Sunday, bloody Sunday.

Hugh Gilmore, 17 años. Disparado en el pecho cuando corría de los paramilitares, más asustado que belicoso, sólo un niño en el lugar equivocado.

Sunday, bloody Sunday.

Kevin McElhinney, compañero de cigarrillos, 17 años. Le dispararon por la espalda mientras trataba de ocultarse en los pisos cercanos.

Sunday, bloody Sunday.

Michael G. Kelly, un crio de 17 años jugando a ser hombre, recibió un disparo en el estómago mientras permanecía inmóvil junto a las barricadas, completamente desarmado y desprotegido.

Sunday, bloody Sunday.

John Young, de 17 años, no tuvo tiempo de pensar nada cuando la bala le atravesó el cerebro mientras permanecia cerca de las barricadas.

Sunday, bloody Sunday.

William Nash, 19 años recién cumplidos, un disparo en el pecho acabó con su vida mentras intentaba ayudar a otros.

Sunday, bloody Sunday.

Michael McDaid, 20 años. Disparado a bocajarro en la cara. Sin comentarios.

Sunday, bloody Sunday.

James Wray (22). Cayó herido. Le remataron en el suelo cuando en agonía gritaba que no podía levantarse, no sentía las piernas. La segunda bala le inmovilizó y silenció para siempre.

Sunday, bloody Sunday.

Gerald Donaghy, de 17 años, murió de un disparo en el estómago tratando de ponerse a salvo.

Sunday, bloody Sunday.

Gerald McKinney, de 34 años, corría tras Donaghy cuando una bala le alcanzó en el pecho; tras ver caer al muchacho frente a él, alzó los brazos y gritó que no disparasen. No quisieron oirle.

Sunday, bloody Sunday.

William McKinney, 27 años, estaba bien oculto a salvo de las balas cuando vió caer a Gerald McKinney y corrió en su ayuda. Una bala en la espalda.

Sunday, bloody Sunday.

John Johnson, de 59 años, murió cuatro meses y medio después a consecuencias de las heridas.Todo empezó con una pedrada. Una piedra más lanzada contra un uniforme por un grupo de adolescentes.
Piedras contra fuego.
Perdimos amigos, padres y hermanos, pero nunca perdimos la dignidad.

The real battle just begun
To claim the victory Jesus won
On...
Sunday, bloody Sunday
Sunday, bloody Sunday
.

3 comentarios:

Lombard dijo...

¿Feliz año nuevo Ruth?
Me interesa el tema aunque no soy un experto.
Lo ocurrido el Domingo Sangriento es un ejemplo de ese tipo de cosas que no tendrían que pasar pero que pasan.
Ni por asomo pretendo justificar a nadie pero si tratar de explicar algún aspecto, que ya es algo.
De entrada meter al Ejército Británico en el Ulster en 1969 era una mala idea, pero no había alernativa. El RUC estaba completamente desbordado y no era capaz de impedir la violencia. El IRA actuaba de uniforme por las calles.
Y en un primer momento la población irlandesa cotólica recibió a los militares con alivio. Las fotos muestran a señoras dando tazas de té a soldados muy sonrientes. Pero la llamada "Luna de miel" duró poco.
Los militares no podían ignorar al IRA y menos apoyarle. Y después de todo eran ingleses contra irlandeses, imagino que conoces de sobra Drogheda.
Así que cuando fueron a por el IRA (y fue necesario utilizar tanques para entrar a los barrios católicos). Con esto pasaron a ser una fuerza de ocupación en el peor sentido del término.
Naturalmente pronto se vio una tendencia a amparar a los protestantes y fueron blanco de la violencia terrotista.
Con todo en 1972 hay un motivo fundamental, en el que no se insiste lo suficiente, para la matanza.
El Ejército Británico no tenía ni pajolera idea de controlar disturbios o mejor dicho tenía mucha pero en las colonias.
Según sus propios autores la norma ante una manifestación era apostar a la tropa lista para disparar y trazar, a una distancia prudencial, una línea en el suelo. Cuando llegaban los manifestantes, por lo general desrmados, frecuentemente pacíficos, se disparaba sobre el que la traspasara.
Imagino que si el oficial al mando no era un animal avisaba, sospecho que no siempre. Generalmente esto bastaba, pero a aveces la cosa se pasaba de rosca como en 1922 en la India, ¡contra seguidores de Gandhi! Recuerda la película.
Pues eso es lo que ocurrió allí en el Ulster en 1972. Y encima eran los paras es decir las fuerzas de choque por antonomasia, con un cuarto de siglo ininterrumpido de luchas coloniales.
En la película "Blody Sunday" parece que el principal culpable fue un general bastante imbécil y bocazas "Tenemos que ser duros" y unos soldados prepotentes pero que habían escuchado esa orden y no sabían controlar el dedo en el gatillo. Tal vez.
En todo caso un crimen que pudo y debió evitarse.

Lombard dijo...

Saludos.
Uf, que fallo. Quería escribir feliz año con símbolos de exclamación y meto interrogantes. Ha sido un lapsus, lo siento.
¡Feliz año nuevo!

Candela dijo...

Muchas grazias, Lombard! Lo mismo digo!!