miércoles, 14 de octubre de 2015

Amsterdam (II) - Museo de la prostitución

Amsterdam puede ser conocida por su cultura permisiva de prostitución y drogas, y ya que había visitado un Museo del Sexo en París en los alrededores del Mouline Rouge, decidí pasar del tema y darle la oportunidad al Museo de la Prostitución. No es ninguna maravilla, pero se visita rápidamente y lso paneles informativos son fáciles y rápidos de leer.

The Red Light Secrets te lleva de paseo ofreciendo preguntas y respuestas concisas, sin tapujos. Es una visión de lo que se esconde tras los escaparates donde se venden las trabajadoras del sexo.


Cada día, 900 prostitutas trabajan en el Red Light District de Amsterdam, en los más de 290 escaparates. También hay una calle exclusivamente de trabajadores del sexo masculinos. 
Una prostituta ha de pagar un alquiler diario de 150 euros por su escaparate. La "duración" media de un servicio o una visita es de apenas 10 minutos (según un vídeo que vi, la media-media es de 6 minutos).

La historia del barrio rojo se remonta a 1385, con la construcción de De Wallen. Amsterdam es historicamente una ciudad comercial con un gran puerto, y la presencia de marineros buscando diversión trajo consigo la prostitución, que se estableció en el area de De Wallen antes del siglo XV, en posadas principalmente. La prostitución no estaba prohibida, pero visitar a una prostituta, sí.

A finales del siglo XVI Amsterdam se convierte en una ciudad Protestante y se prohibió la prostitución bajo amenaza de severas medidas, como expulsión y flagelación, pero en su mayoría eran amenazas verbales y así, se hizo la vista gorda. El oficio más antiguo del mundo creció y creció, con épocas de más trabajo, como a finales de verano cuando lso marineros retornaban de sus viajes a Indonesia.

A finales del siglo XVII había unas 1000 prostitutas en Amsterdam, pero el mayor problema eran las enfermedades de transmisión sexual, ya que los preservativos no llegarían hasta casi un siglo después, y estas enfermedades a veces eran fatales. 
Moralmente, la prostitución cambió al principio del siglo XVIII cuando la sociedad se volvió más mojigata y algunas fueron flageladas en público, aunque esta intolerancia no duró demasiado ya que en la segunda mitad del siglo el oficio pasó a "profesionalizarse". Los burdeles con decoración exquisita se expandieron por la ciudad, reconocibles por su farolillo rojo.

Con la ocupación napoleónica en 1795, la profesión se legalizó y las prostitutas debían registrarse. El objetivo era luchar contra las enfermedades sexuales, por lo qu las mujeres debían presentarse en la policía dos veces por semana para hacerse un chequeo médico. Si estaba sana, se le entregaba una tarjeta roja; si tenía alguna enfermedad venérea se le daba una tarjeta blanca y no se le permitía trabajar. Eso sí, se le proporcionaba tratamiento médico gratuito.




A finales del siglo XIX los Países Bajos cayeron bajo el yugo de la cristiandad parroquial, y varios movimientos se opusieron a la prostitución, que lograron recrudecer las normativas. Por la noche iban al Barrio Rojo biblia en mano para tratar de cambiar las actitudes de clientes y putas. La nueva moralización y sus estrictas reglas conllevaron que el Ayuntmiento prohibiera algunos burdeles en 1897 y 1902, pero esto no acabó con el oficio y volvió a florecer, esta vez con los escaparates y las mujeres engatusando a los hombres desde detrás del cristal, lo que también ha contribuido a que, al estar estas zonas limitadas a un número de calles en De Wallen, lso alquileres sean altos.


Hoy en día el precio de una visita a una prostituta en el Distrito Rojo cuesta 50 euros (para una visita corta). el precio puede incrementarse dependiendo de los requerimientos del cliente y la duración de su estancia, por lo que es importante discutir precios, servicios y tiempos antes de nada.

Las reglas son claras: los dueños y operadores de negocios sexuales han de tomar responsabilidad. Los clientes también han de ser responsbles y mostrar respeto. Las relaciones con menores de 21 años está prohibido, como lo está no practicar sexo seguro.

Lo que quieren, es fácil: que lso trabajadores sexuales y sus clientes se encuentren en un ambiente seguro y regulado; burdeles de ventana, clubs sexuales y agencias de escoltas han de operar solo con un permiso; que lso trabajadores sexuales reciban apoyo y cuidados cuando lo necesiten; que la prostitución sea un negocio hospotalario limpio, justo y saludable.


Las prostitutas del distrito rojo trabajan en habitaciones pequeñas, llamadas "peeskamers", y son frecuentemente viejas y decoradas con objetos/utensilios desgastados. Las prostitutas no son dueñas de las habitaciones, las alquilan a caseros por 150e por medio día, por lo que tendrá que ganar esta cantidad antes de que pueda quedarse para sí ningún jornal.


A la venta hay muchos tipos de sexo. Desde el normal hetero hasta BDSM y sexo con prostitutas transexuales. Algunas tienen especialidades peculiares, como electro sex, una forma de SM en el que el cliente recibe shocks eléctricos con la ayuda de electrodos. Aunque suena un poco heavy, la seguridad es lo primero!





Una cruz como la de arriba se usa para atar a un masoquista por las muñecas y tobillos, de este modo su "ama" puede hacer con él lo que desee.

Como en toda clase de lugar, también hay un apartado de "objetos perdidos". ¿Qué clase de cosas se dejan los clientes tras una visita? En el museo se puede ver una muestra de ellos, nada del otro mundo...








En el museo se aprenden muchas cosas más, y mientras no es una reflexión ni nada por el estilo, sí es un acercamiento al modo de vida y la tipificación de un negocio que ha existido... desde siempre.
También hay un panel de famosos "pillados" usando los servicios de profesionales, un confesinario y una ventana donde te puedes sentar y ver... lo que se siente (digitalmente hablando, no te abren al mundo para que te juzgue nadie al pasar).


Y como no, en una ciudad que además de marihuana y putas rezuma arte, no podía faltar la prostitución en el mismo, con lazos bien estrechos. Vincent van Gogh, por ejemplo, estuvo en una relación con una "Sien" que era una antigua meretriz. 
Las mujeres de virtud relajada fascinaron siempre a van Gogh, que además de utilizar sus servicios, las contrataba para posar. También se asume que cuando se amputó su propia oreja en un ataque de locura el 28 de Diciembre de 1888, la envoolvió y envió a una prostituta que trabajaba en un burdel cercano.








4 comentarios:

chema dijo...

sí, es lo que he pensado al ver esta entrada, que holanda es un país muy liberal. ya me acuerdo de la foto que pusiste de la tienda de semillas de cannabis.
es verdad que ilegalizar según qué cosas sirve de poco porque se van a seguir haciendo, y quedarán en manos de mafias. ahí está el ejemplo de la ley seca en estados unidos. hay que aprender de la historia.
los cuadros de van gogh, una maravilla. ése sí que fue un artista atormentado de verdad.

Albert Pujolar Soler dijo...

Querida amiga, acabo de leer y ver tu recorrido por el barrio rojo, que no conocí por no haber visitado este hermoso pais, aunque estuve cerca, en Flandes.
Tu información es realmente interesante y voy a intentar quedármela como archivo.
También me ha parecido importante que hayas dado a conocer la vinculación de Vincent van Gogh con esta zona, pero lo verdaderamente increíble es que el mundo del arte ignore sus obras que recogen la realidad pictórica que el vivió en su relación con una o mas putas.
Gracias por las fotos que ignoro si son tuyas o de algún catálogo.
Tu amigo
Albert Pujolar

Candela dijo...

Gracias Albert. Las fotos son mías.

Geno dijo...

Muy interesante