Y omo véis las ventanas a ambos lados de la casa pueden sacarse para ver el interior...
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sábado, 19 de marzo de 2016
Prinsengracht 263
Maqueta acabada. Er... sí, lo habéis adivinado. Ahora a volver a desmontarla y guardarla en su caja hasta que un día disponga de un lugar adecuado para volver a montarla...
martes, 15 de marzo de 2016
Revisitando Amsterdam
Por mi cumpleaños el guiri me regaló un viaje a donde quisiera. Yo deseaba ir a varios sitios pero finalmente decidimos ir a Amsterdam, que aunque yo ya había estado en Octubre, había viajado sola (o acompañada conmigo, que no necesito a nadie para viajar). Y estas vacaciones allí las he sentido más como unas vacaciones para él que un regalo para mí -que agradezco igualmente, no nos confundamos-, pero he estado haciendo de cicerone en una ciudad que es fácil de conocer a fondo en varios días y más a fuerza de gastar chancla, que los trams te dejan en cualquier sitio es un lugar bien comunicado, pero... me gusta romper suelas, vaya. Aunque al llegar la tarde tenga los pies como dos ascuas...
El primer día llegamos bien temprano (10am) tras dormir solo unas 3-4 horas. Dejamos las cosas en el hotel, en Amstel frente al Opera House y nos fuimos a comer algo a la Plaza de Rembrandt.
El guiri quedó bien impresionado y afortunadamente un viernes y antes de las 12 am no había mucha gente revoloteando alrededor de las esculturas para hacerse fotos, por lo que tras esperar a una pesada que se hizo fotos (por triplicado) en cada una de las esculturas (le faltó subirse a la de Rembrandt), pudimos por fin -yo tenía fotos de mi anterior visita llenas de gente extraña-, sacar una foto del conjunto sin un alma alrededor.
Tras comer nos marchamos al Begijnhof. En 1150 un grupo de mujeres se juntaron para vivir en una comunidad religiosa para cuidar a los enfermos y educar a los pobres. No eran ni monjas ni vivían en reclusión o tras las paredes de un convento ni hicieron votos de por vida, pero tenían como norma ser mujeres solteras, con voto de castidad y prometieron obediencia al cura de la parroquia. Como no tenían que hacer voto de pobreza, podían hacer lo que querían con sus cosas. Y como estos votos no eran de por vida, podían abandonar la comunidad en cualquier momento, para casarse, por ejemplo. A esta comunidad se la conocía como Begijntjes, un nombre amasado en 1346.
A cambio de estos votos y de cuidar y educar a enfermos y pobres, recibían alquiler de manera gratuita, y aunque nada sobrevive hoy en día de las casas originales, el lugar aún es un oasis de recogimiento y paz en medio de la urbe. El número 34, sin embargo, es la casa más antigua en Amsterdam. Y al fondo, en un muro, hay una colección de placas con temas bíblicos.Dentro de esta comunidad de casas dispuestas alrededor de un jardín, hay también una iglesia, la Engelse Kerk, construida alrededor de 1419.
Dando un paseo y parando a tomar una cerveza junto a uno de los canales, nos adentramos en el Museum Quarter. Teníamos tickets para el Museo de van Gogh a las 3 pm. Desencanto total.
Yo ya lo había visitado en Octubre, mientras se celebraba también una exposición de Munch. Ver los Girasoles, el Dormitorio, un par de versiones de Starry Night casi me produjo un orgasmo artístico. Poco sabía yo que algunas de estas incomparables obras pertenecían a una muestra itinerante.
Los Girasoles se encuentra ahora mismo en restauración. Y las demás no estaban, solo algunas obras bien reconocidas y algunas menos populares, una selección de sus autoretratos, obras de algunos de sus sus contemporáneos inspiradas en él, y una exposición temporal llamada Easy Virtue, que simple y llanamente es una mirada a la prostitución y las prostitutas retratadas por autores de la talla de Bernard, Toulouse Lautrec, el mismo van Gogh, Picasso y otros autores. Y una colección de fotos de finales del XIX y principios del XX de pura pornografía (hay cosas que no cambian). A mí me gustó esta exhibición pero el guiri no traga las pinturas de Lautrec y no le gustó nada. Como tampoco le hizo tilín (por haber yo despertado tanta expectación con la muestra de Octubre) el resto del museo, la experiencia no fue muy memorable. Yo me compré -para variar- el libro de la exposición temporal y un abanico (en mi anterior visita ya había comprado otro, que puede verse en mi post anterior)
Para resumir, en lso siguientes días visitamos diferentes partes de la ciudad, de día y de noche, nos tomamos unas buenas cervezas, hemos comido bien, barato y caro ya que l primera noche nos dimos un homenaje de unos buenos filetes en un restaurante Argentino que ya había visitado en mi anterior visita.
Volví al Rijksmuseum, este sí impresionó al guiri gratamente y a pesar de volver a saltarme la sala de Asia -esta vez por estar en obras- y algunas salas que están cerradas por mantenimiento, sí que visité un par de estancias que había dejado por ver en mi anterior visita.
Visitamos el Koninklijk Paleis en Dam Square, aún utilizado en ocasiones por la familia real, cuya construcción comenzó en 1648 tras la Guerra de los 80 Años contra España. Además de un montón de estancias y habitaciones típicas de cualqueir palacio (el guiri dice que vista una, vistas todas), con sus cortinones, sus camas con dosel y sus lámparas impresionantes, lo mejorcito es la sala principal (Burgerzaal) de suelos de mármol y presididas por un imponente Atlas.
Ni qué decir tiene que compré una pequeña guía sobre el palacio.
Al guiri no le interesaba ver la casa de Rembrandt -me interesan sus pinturas, no cómo tenía dispuestas las habitaciones, me dijo-, nos tomamos una cerveza enfrente y yo fui a la tienda a comprar la guía de la casa y un libro de Rembrandt ya que la otra vez -no sé por qué- no lo hice.
Y como conocéis mi pasión por Anne Frank, ya os podéis imaginar que no iba a pasar la oportunidad de volver a visitar su casa/museo. Esta vez me atreví a fotografiar sibilinamente algo más que las escaleras de acceso al anexo e hice una foto de la estantería que conducía al ático secreto.
En mi visita anterior había comprado un libro sobre la casa y algunas postales. Esta vez me compré dos tebeos sobre historias de judíos huyendo y ocultándose de los nazis, una réplica del diario de Anne (para escribir) y una maqueta del edificio.
Paseos en barca, compra en una pet shop buenísima llamada 4 Cats (esto merece otro post), y mucho pateo arriba y abajo en unos días que han dado bastante de sí, pero yo ya estaba deseando casi volver a casa y a la rutina. Aún me quedan días de vacaciones, San Patricio incluido, para disfrutar de unos días de asueto antes de regresar al currele el lunes que viene.
Espero no haberos aburrido demasiado.
martes, 9 de febrero de 2016
Llámenlo obsesión...
El mes que viene regreso a Amsterdam. Esta vez con el guiri que no quiso ni pudo ir cuando estuve allí hace unos meses.
Naturalmente, parada obligatoria es acudir de nuevo al Anxo donde se ocultó Anne Frank. Los tickets, tan escasos y buscados como siempre, ya están sacados desde el mes pasado.
Si yo tengo libros y libros sobre y de Anne Frank, el guiri, sin embargo, solo sabe de ella de oídas. Nunca ha leído su diario ni visto ninguna de las versiones televisivas sobre su historia. Si bien yo conocí a Anne a través de mi profesora de literatura cuando tenía 11 o 12 años, no era parte del currículum de lectura -el nuestro empezaría, si no recuerdo mal, en Séptimo de EGB; pero en la infancia escolar del guiri no hubo diarios ni explicaciones al respecto.
A lo largo de su vida, tampoco ha tenido oportunidad de leerlo y ahora que le apremiaba a hacerlo -y con más razón si va a visitar el anexo- el tiempo se echa encima y se halla inmerso en la lectura de los tochacos de GOT por lo que no desea interrumpir su lectura para ello.
Decidí, pues, buscarle una buena versión televisiva. Una que durase un poco más de dos horas. Yo he visto todas las películas y la versión teatral, pero no había visto las series. Tras indagar por Internet, descubrí -cómo no- la versión de la BBC de 2009. Todo el mundo habla maravillas de esta versión y con cinco capítulos, parece ser que es una fiel versión de los sucesos acaecidos en aquel ático en Amsterdam.
Y hoy por fin ha llegado y comenzaremos el festín.
Y hoy por fin ha llegado y comenzaremos el festín.
Espero que la sienta suya como yo la siento. Que entre las paredes que visitaremos el mes próximo sienta su presencia, y a la vez su ausencia, y la esencia de lo que pudo haber sido. Espero que se emocione como yo lo hice, que aún me vuelvo a emocionar pensando que tendré una segunda oportunidad para volver a tocar las paredes que la rodearon durante aquellos años escondida.
Nunca es tarde para educar. Aunque el "niño" tenga ya 40 años.
sábado, 17 de octubre de 2015
Amsterdam (III) RIJKSMUSEUM
Ha estado cerrado, creo recordar, durante algún tiempo, pero vuelve a estar operativo. El Rijksmuseum es toda una joya, un tesoro, y no solo por las obras maestras que contiene. Arquitecturalmente hablando es una maravilla.
El museo es amplio, tranquilo y poco bullioso. A diferencia del Museo de van Gogh o de la casa de Anne Frank, no es necesario coger tickets online a no ser que se vaya a visitar Amsterdam en las épocas más fuertes de Julio y Agosto. Yo llegué sobre las 10am y no había cola alguna para adquirir la entrada, y tampoco demasiada gente en el museo. De hecho en la planta baja, donde comencé mi recorrido, apenas me crucé con unas cinco personas. La planta baja comprende arte desde el año 1100 al 1600 y hay un pabellón dedicado a arte asiático.
La primera planta abarca desde 1700 a 1900, dividido en las dos alas del museo, en una de 1700 a 1800, mostrando bastantes obras holandesas de su mejor periodo y en la otra de 1800 a 1900, incluyendo tres cuadros de van Gogh, que a diferencia del museo que lleva su nombre, aquí sí se permiten fotografías (mientras sean sin uso de flash), y sin las aglomeraciones del otro edificio.
en esta primera planta también, se encuentra el único cuadro de Goya de la colección del Rijksmuseum.
Pero donde se encontraba la marabunta era en la segunda planta. Parece ser que la mayoría de visitantes se concentra en esta parte dedicada al arte de autores más multitudinarios como Rembrandt (del que hay varias obras), Vermeer, de Hooch, Steen o Hools. Esta planta también alberga una bellísima colección de porcelana de Delft y casas de muñecas.
La pieza central de las obras de Rembrandt es Night Watch (Nachtwacht), en la sala que incluso es conocida por el nombre de la pintura. Es realmente impresionante y yo no sé a vosotros, pero yo cuando me encuentro ante una obra de arte de estas envergadura, me veo atacada por las lágrimas. Por la emoción. Me sucedió en el van Gogh, donde no podía creer que estaba delante de originales de maestría. Me sucedió en la Capilla Sixtina... En el museo del Vaticano no me emocioné tanto, pero sí luego en Florencia viendo al David.
En el Louvre no me había pasado ni con la Monna Lisa, pero creo que en el Louvre, es tal el bombardeo visual, tal la recopilación de esculturas, objetos y piezas de arte que llevaba décadas y lustros enteros viendo en los libros de arte e historia en los años de mi educación, que apenas podía creerlo. El amor al arte es algo que se cultiva, se acaricia y se sustenta y en algunos momentos llega a abrumar.
Oh. Aquí también aprendí un poco más sobre el síndrome de Stendhal. Aunque no lo he padecido.
| Autoretrato de Rembrandt caracterizado como el apóstol Paul |
| La Lechera, de Vermeer |
Para quien desee ver más obras de arte del Rijksmuseum, realicé todo un reportaje de fotos que se encuentran en mi Facebook. Y como no, me traje mi guía del museo para nunca olvidarme de esas imágines, aunque muy pronto pienso volver a Amsterdam. Hay cosas que hay que visitar de nuevo, en compañía esta vez.
miércoles, 14 de octubre de 2015
Amsterdam (II) - Museo de la prostitución
Amsterdam puede ser conocida por su cultura permisiva de prostitución y drogas, y ya que había visitado un Museo del Sexo en París en los alrededores del Mouline Rouge, decidí pasar del tema y darle la oportunidad al Museo de la Prostitución. No es ninguna maravilla, pero se visita rápidamente y lso paneles informativos son fáciles y rápidos de leer.
The Red Light Secrets te lleva de paseo ofreciendo preguntas y respuestas concisas, sin tapujos. Es una visión de lo que se esconde tras los escaparates donde se venden las trabajadoras del sexo.
Cada día, 900 prostitutas trabajan en el Red Light District de Amsterdam, en los más de 290 escaparates. También hay una calle exclusivamente de trabajadores del sexo masculinos.
Una prostituta ha de pagar un alquiler diario de 150 euros por su escaparate. La "duración" media de un servicio o una visita es de apenas 10 minutos (según un vídeo que vi, la media-media es de 6 minutos).
La historia del barrio rojo se remonta a 1385, con la construcción de De Wallen. Amsterdam es historicamente una ciudad comercial con un gran puerto, y la presencia de marineros buscando diversión trajo consigo la prostitución, que se estableció en el area de De Wallen antes del siglo XV, en posadas principalmente. La prostitución no estaba prohibida, pero visitar a una prostituta, sí.
A finales del siglo XVI Amsterdam se convierte en una ciudad Protestante y se prohibió la prostitución bajo amenaza de severas medidas, como expulsión y flagelación, pero en su mayoría eran amenazas verbales y así, se hizo la vista gorda. El oficio más antiguo del mundo creció y creció, con épocas de más trabajo, como a finales de verano cuando lso marineros retornaban de sus viajes a Indonesia.
A finales del siglo XVII había unas 1000 prostitutas en Amsterdam, pero el mayor problema eran las enfermedades de transmisión sexual, ya que los preservativos no llegarían hasta casi un siglo después, y estas enfermedades a veces eran fatales.
Moralmente, la prostitución cambió al principio del siglo XVIII cuando la sociedad se volvió más mojigata y algunas fueron flageladas en público, aunque esta intolerancia no duró demasiado ya que en la segunda mitad del siglo el oficio pasó a "profesionalizarse". Los burdeles con decoración exquisita se expandieron por la ciudad, reconocibles por su farolillo rojo.
Con la ocupación napoleónica en 1795, la profesión se legalizó y las prostitutas debían registrarse. El objetivo era luchar contra las enfermedades sexuales, por lo qu las mujeres debían presentarse en la policía dos veces por semana para hacerse un chequeo médico. Si estaba sana, se le entregaba una tarjeta roja; si tenía alguna enfermedad venérea se le daba una tarjeta blanca y no se le permitía trabajar. Eso sí, se le proporcionaba tratamiento médico gratuito.
A finales del siglo XIX los Países Bajos cayeron bajo el yugo de la cristiandad parroquial, y varios movimientos se opusieron a la prostitución, que lograron recrudecer las normativas. Por la noche iban al Barrio Rojo biblia en mano para tratar de cambiar las actitudes de clientes y putas. La nueva moralización y sus estrictas reglas conllevaron que el Ayuntmiento prohibiera algunos burdeles en 1897 y 1902, pero esto no acabó con el oficio y volvió a florecer, esta vez con los escaparates y las mujeres engatusando a los hombres desde detrás del cristal, lo que también ha contribuido a que, al estar estas zonas limitadas a un número de calles en De Wallen, lso alquileres sean altos.
Hoy en día el precio de una visita a una prostituta en el Distrito Rojo cuesta 50 euros (para una visita corta). el precio puede incrementarse dependiendo de los requerimientos del cliente y la duración de su estancia, por lo que es importante discutir precios, servicios y tiempos antes de nada.
Las reglas son claras: los dueños y operadores de negocios sexuales han de tomar responsabilidad. Los clientes también han de ser responsbles y mostrar respeto. Las relaciones con menores de 21 años está prohibido, como lo está no practicar sexo seguro.
Lo que quieren, es fácil: que lso trabajadores sexuales y sus clientes se encuentren en un ambiente seguro y regulado; burdeles de ventana, clubs sexuales y agencias de escoltas han de operar solo con un permiso; que lso trabajadores sexuales reciban apoyo y cuidados cuando lo necesiten; que la prostitución sea un negocio hospotalario limpio, justo y saludable.
Las prostitutas del distrito rojo trabajan en habitaciones pequeñas, llamadas "peeskamers", y son frecuentemente viejas y decoradas con objetos/utensilios desgastados. Las prostitutas no son dueñas de las habitaciones, las alquilan a caseros por 150e por medio día, por lo que tendrá que ganar esta cantidad antes de que pueda quedarse para sí ningún jornal.
A la venta hay muchos tipos de sexo. Desde el normal hetero hasta BDSM y sexo con prostitutas transexuales. Algunas tienen especialidades peculiares, como electro sex, una forma de SM en el que el cliente recibe shocks eléctricos con la ayuda de electrodos. Aunque suena un poco heavy, la seguridad es lo primero!
Una cruz como la de arriba se usa para atar a un masoquista por las muñecas y tobillos, de este modo su "ama" puede hacer con él lo que desee.
Como en toda clase de lugar, también hay un apartado de "objetos perdidos". ¿Qué clase de cosas se dejan los clientes tras una visita? En el museo se puede ver una muestra de ellos, nada del otro mundo...
En el museo se aprenden muchas cosas más, y mientras no es una reflexión ni nada por el estilo, sí es un acercamiento al modo de vida y la tipificación de un negocio que ha existido... desde siempre.
También hay un panel de famosos "pillados" usando los servicios de profesionales, un confesinario y una ventana donde te puedes sentar y ver... lo que se siente (digitalmente hablando, no te abren al mundo para que te juzgue nadie al pasar).
Y como no, en una ciudad que además de marihuana y putas rezuma arte, no podía faltar la prostitución en el mismo, con lazos bien estrechos. Vincent van Gogh, por ejemplo, estuvo en una relación con una "Sien" que era una antigua meretriz.
Las mujeres de virtud relajada fascinaron siempre a van Gogh, que además de utilizar sus servicios, las contrataba para posar. También se asume que cuando se amputó su propia oreja en un ataque de locura el 28 de Diciembre de 1888, la envoolvió y envió a una prostituta que trabajaba en un burdel cercano.
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