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viernes, 13 de abril de 2012

Puente Carranza


Esta foto la hizo mi madre el día que abrieron oficialmente el Puente Carranza sobre la Bahía de Cádiz. Corría el año 1969, y la jornada del 28 de Octubre, los gaditanos fueron invitados a recorrer a pie, si así lo deseaban, la nueva vía de comunicación entre la capital y Puerto Real. 
El puente no entraría en servicio para el tráfico hasta varios días después, el 4 de Noviembre.

Pero me encanta encontrar en el álbum familiar, momentos históricos como éste. Que quizá no tengan nada del otro mundo, pero he crecido viende ese puente desde mi ventana, he sido testigo de sus numerosos cortes por huelgas en Astilleros, entre otras empresas. He pescado desde su borde, he admirado la profundidad del mar desde la altura privilegiada de su superficie.

He visto alzarse sus hojas para dejar pasar al Elcano. Lo he visto bajo fuegos artificiales, bajo tormentas eléctricas, bajo un sol implacable de verano y bajo la luna más llena...


domingo, 1 de abril de 2012

De Tesoros Escondidos...

Hay tesoros que no se componen de monedas, perlas o piedras preciosas. Hay tesoros escondidos, dentro de las urbes que nos rodean y en los que no nos hemos fijados.
Otros, como la Bella Escondida o la Casa del Pirata, en Cádiz, se ocultan a la vista o guardan aún mayores secretos en su interior: los de la belleza.

La Bella Escondida es una torre mirador como otras tantas que salpican el perfil de Cádiz. ¿Como otras tantas? ¡Ni por asomo! Su nombre se debe, precisamente, a lo bello de su estructura. Eso sí, estuvo desatendida y a punto de marchitarse durante años, hasta que ha sido devuelta a su antiguo esplendor.

(c) foto del Diario de Cádiz
                                        
En realidad se la ha denominado "la Bella Escondida" porque debido a su ubicación queda oculta a los ojos del paseante, pero su estructura es casi única, de forma octogonal con fachada de azulejos y pintura esgradiada. A diferencia de las otras torres vigías, destinadas a otear el mar para esperar la llegada de los barcos mercantes, la Bella no está vinculada al mar, sino que fue fue una especie de regalo para una mujer. O para ser observada, admirada y amada por una mujer, para ser más exactos: la hija del propietario del palacete sobre el que se encuentra, que la construyó para ella en el primer tercio del siglo XVIII. Y es que la muchacha había ingresado en un cercano convento y desde el patio del mismo podía verla a la perfección, para que recordase a la familia y -quizá- en los momentos de flaqueza le diera ánimos para hacer frente a sus votos.

(c) foto del Diario de Cádiz
(c) foto del Diario de Cádiz


El actual propietario del inmueble puede desde su atalaya singular ver el patio del convento y sus ventanas. Es el nuevo dueño el que se ha encargado de remodelar y devolver su esplendor a la casa, construida en 1730 y reformada en 1860 para transformarla a un estilo isabelino.

El suelo del patio es de mármol y una Cruz de Calatrava custodia el umbral. La escalera -también de mármol, está amparada por tres arcos y un techo de caoba labrada idéntico al de las puertas de las plantas principales. Además el actual dueño se ha encargado de dar a todo un toque isabelino casi original, con adornos de alfombras, tapices, cuadros y esculturas que embellecen el interior del palacete.
A la azotea se llega por una escalera de caracol en el interior del mirador barroco. A pesar de los desconchones, de los azulejos resquebrajados y descoloridos, la que tuvo retuvo, y no serán las grietas o el óxido el que impida decir aquello de que "quien tuvo, retuvo". Pero el propietario, en este sentido, tiene las manos atadas de momento: es una estructura protegida y un particular no puede tocarla, solo esperar a que las administraciones pertinentes se comprometan a su rehabilitación, esperando no ser olvidada bajo el imperturbable paso del tiempo...

Otro tesoro casi oculto también, se encuentra apenas a un par de calles de distancia: se trata de la Casa del Pirata, aquella que dice la leyenda fue comprada por un pirata cuyo barco naufragó cargado de tesoros. Siendo el único superviviente, y tras pasar años en una isla desierta con el monto de su riqueza, fue rescatado por un barco que pasaba y, tras ocultar el botín, regresó a su Cádiz y a los brazos de su esposa, que había tenido a bien esperarlo, convencida como estaba de que no había muerto. Una vez restablecido, el pirata decidió embarcar en el que dijo sería su última travesía, para recuperar ese tesoro con el que cubriría a su amada en riquezas. El pirata regresó y la cubrió en joyas y oro hasta cuando su esposa murió, enterrándola -se dice- en un cofre de oro.
La casa pasa desapercibida al ojo cuando se pasea por la calle. Su exterior no tiene nada del otro mundo, pero su interior... ¡Ay su interior...!


(c) http://www.flickriver.com/photos/chocoplanet/popular-interesting/

(c) http://www.flickriver.com/photos/chocoplanet/popular-interesting/

(c) http://www.flickriver.com/photos/chocoplanet/popular-interesting/

(c) http://www.flickriver.com/photos/chocoplanet/popular-interesting/





Que no os quepa duda de que cuando regrese a mi Cádiz visitaré estos y otros inmuebles de mi lista para hacer mis propias fotos, mis propias preguntas, obtener mi propia impresión.

Y luego está el tema de la niña momia encontrada oculta en una rendija de la cúpula de la Iglesia de San Lorenzo... pero esa es una historia mejor contada por otros...


viernes, 30 de marzo de 2012

Mi Cádiz y sus leyendas

Me regaló mi madre por mi pasado cumpleaños el libro Cádiz Oculto. Me había llamado semanas antes, para cerciorarse de que no lo tenía ya, pues aunque llevaba my poco en las librerías, mi madre conoce de mi pasión por los libros, y además, de mi pasión por todo lo relacionado con la cultura e historia de mi ciudad. Así, en "mi biblioteca de temas gaditanos" tengo libros de antiguas leyendas de la provincia; dichos de Cádiz; el diccionario de nuestra propia lenga, El Habla de Cádiz; Más dichos de Cádiz; libros de temática gaditana, como El Asedio de Pérez Reverte o Un Siglo Llama a la Puerta, de Ramón Solís; libros y guías de paseos por la capital... tengo una amplia lista, la verdad. Historia e historias del pueblo. Libros sobre la fatídica explosión del 47...

Comenzar a leer Cádiz Oculto me llevó de vuelta a mi infancia, a las historias que pululaban por las callejuelas del casco antiguo y que con mis amigas susurrábamos al atardecer sentadas entre las ramas del ficus del Hospital de Mora o simplemente en los corredores de la casa de mi abuela. Ella fue, ante todo, la instigadora de estos momentos robados a la noche y principal fuente de información de los entresijos de leyendas, fantasmas y milagros que creíamos a pies juntillas. Y si no creíamos la historia, visitábamos las callejuelas, las casas o los supuestos lugares donde sucedieron "los hechos".

Me he criado fascinada por las torres que se arremolinan sobre las azoteas de las casas más punteras del casco antiguo. He crecido oyendo hablar de la famosa torre Tavira, pero no fue hasta el 2002 o 2003 que puse mis pies por primera vez en ella, tras una larga rehabilitación que culminó con la construcción de su famosa Cámara Oscura. 
He convivido con los fantasmas que habitaban solo en mi imaginación incontrolada desde que tengo uso de memoria, alimentada por escarceos con el mundo oculto y la imaginación más desbocada, si cabe, de mi tío. Después de todo, vivir en una casa que otrora fuera un convento monjeril da para mucho. Aún recuerdo cierta noche de sábado en la que mi amiga Merceditas, vecina de mi abuela y unos años mayor que yo, y la que suscribe, decidimos hacer psicofonías. Bueno, no hacerlas: obtenerlas. Habría sido muy bonito decir que dejamos una grabadora oculta en algún rincón particular del inmueble, pero nuestro material era mucho menos glamuroso: simplemente pusimos un radiocassette con una cinta BASF de 90 (es decir, la mitad, una cara) a grabar en un WC en desuso que se utilizaba como cuartillo de trastos. El radiocassettte, para mas ende, no era ninguna cosa chiquita y discreta: habría sido la envidia de cualquier negraco del Bronx de los ochenta...
Naturalmente, también flirteé con las leyendas de las Cuevas de Maria Moco o la Niña de la Cripta, como os he contado en este blog en diversas ocasiones. O con las leyendas del mismo edificio en el que crecí -al menos los fines de semana y vacaciones-, cuando mi abuela me contaba que el suelo de la cocina de Rosi (situado a la entrada, en pleno patio junto al pozo e independiente de la vivienda de la susodicha), se había hundido y se había hallado debajo un gran túnel donde encontraron tumbas de bebés y niños pequeños, y el rumor que corría era que se trataba de neonatos de las monjas, pecadoras ellas. 
Nunca averigüé si el suceso fue real. Cuando sucedió yo no tendría mas de 11 años -si en realidad sucedió- y la prensa, desde luego, no se hizo eco de ello. Algo nada extraño si tenemos en cuenta que el subsuelo de Cádiz es toda una galería de túneles y que cada vez que se realiza una obra, una construcción, un derribo, aparece algún rastro arqueológico o algun "túnel" y las obras se paralizan hasta que el equipo preceptivo acabe sus trabajos de clasificación. Por ello no sería de extrañar que, hundido el suelo de la cocina, el casero de Rosi decidiera poner cremallera y reconstruir en silencio para no ver la tarea retrasada durante meses a un coste -quizá- altísimo. Y Rosi, probablemente, habría tenido que pasar a comer bocadillos todo el día o a cocinar de prestado en la cocina de alguna vecina magnánima.
En cualquier caso, el edificio ha sido transformado recientemente en apartamentos y pisos y nada ha saltado a la palestra relacionado con descubrimientos de ningún tipo.

Volviendo al libro, además de hacerme viajar a Cádiz y a mi infancia mágica, también me ha hecho darme cuenta de que a pesar de que creía conocer todas las leyendas, lo que no conozco son algunos edificios de una belleza inmensa. Acompañados alguno, claro está, de su leyenda. Algunas de estas solariegas casas ya no existen y tampoco conocía la historia que la poseía. Otras, no puedo creer que no las supiera, por suceder, precisamente, en las calles en las que correteé de niña.

Yo era libre en las calles del casco antiguo. En mi casa, la mía, donde vivía con mis padres y hermana no tenía libertad alguna. Mientras mis vecinitas se reunían a diario para jugar bajo el bloque y se conocían como buenas amigas, yo ni siquiera sabía sus nombres ni en qué piso vivían. El bloque tenía once plantas con cuatro familias en cada una más el ático donde habitaban los porteros, sin hijos. A mí solo "me sacaban" a jugar a la bahía de higos a brevas, cuando a mi madre se le antojaba -una vez cada x meses. He tenido juguetes a los que no he sacado provecho, creo que también lo he contado por aquí: una bici cuyo único rodaje era pasillo abajo de mi casa, vuelta a la mesa del salón y pasillo arriba. Hasta el día que me escoré y me empotré de lado contra una de las paredes, causando un desgarre en el papel y un desconchón en la pared bastante profundo. Fue el fin de la bici.
He tenido una cometa. Era preciosa, creo que me la trajo mi padre de Canarias cuando yo apenas era un escupitajo y él aún trabajaba en la mar. La usé más bien poco y la veía a menudo en el fondo de mi armario, hasta que un día desapareció.
Mis patines Sancheski duraron un suspiro: dos caídas sin consecuencias graves, nunca aprendí a usarlos y se tiraron nuevos, años después, tras permanecer más de una década relegados al fondo de una canasta  de madera que construyera mi padre para guardar nuestros juguetes.

En Cádiz era otro cantar: jugaba a las canicas en la calle, tirada en el suelo como un niño, me iba a la Plaza de España a dar de comer maíz a las palomas, paseaba por la alameda, me iba de compras con mi pingüe "paga" a comprar cromos, recortables o lo que fuera, me conocía la calle Columela, San Francisco, Argantonio, Antonio López, Corneta Soto Guerrero y todas las calles que subían y bajaban como la palma de mi mano.
Y sin embargo, la imponente casa del Pirata, en la cercanísima Beato Diego, pasó completamente desapercibida para mí hasta la pasada noche, cuando fascinada por la historia, me interné en la red para ver su fachada... y su mágico interior...

(continuará...)

jueves, 2 de febrero de 2012

CAVIAR DE CHOCOLATE



Me llegó en un paquete de mi familia hace unos días. Entre los regalos, encontré esta "latita de caviar". La frase "Pancracio, el chocolate gaditano que triunfa en el extranjero", se hace realidad en mi casa.


sábado, 8 de octubre de 2011

LOS ÍBEROS TOMAN CÁDIZ

Aunque no estoy allí, a veces me siento como en casa cuando amigos me envían fotos de exposiciones a las que no puedo acudir, evidentemente, por la barrera de la distancia. Si me cogiera un vuelo cada vez que hay algo de interés en mi ciudad natal, viviría más allí que aquí.

La cultura Íbera siempre me ha fascinado. Vininendo como vengo de una ciudad que presume de ser trimilenaria y en donde realizar una obra supone -con toda probabilidad- realizar un descubrimiento arqueológico fenicio o romano cuanto menos, es natural que me interesen tanto la arqueología como la historia.

El caso es que hasta el 18 de Octubre, en la Plaza de San Antonio en Cádiz se ha erigido una carpa que alberga la exposición Íberos, Nuestra Civilización antes de Roma, gracias a la Fundación de la Obra Social "La Caixa".




Dos enormes torres guardan la entrada, simulando el acceso a un antiguo asentamiento ibérico, y es justo al inicio de la exposición que se encuentra una reproducción a tamaño real de la Gran Dama Oferente del Cerro de los Santos (Albacete), que fue descubierta junto a la Dama de Elche en 1897, despertando en toda Europa el interés por la cultura ibérica.






A finales del siglo VI a.C. aparece una aristocracia de príncipes guerreros que construyó urbes y santuarios, impulsando el comercio, el arte de la escritura y generando formas artísticas propias. Esa cultura desaparecería en el siglo I a.C. tras ser absorbida por el poder cultural y político de Roma. 




La carpa está dividida en varias estancias que simulan un antiguo poblado preromano. Hay reproducciones científicas de obras de arte, maquetas, audiovisuales, grabados y fotografías que dan a conocer la vida cotidiana de un pueblo Ibérico, así como sus relaciones con fenicios y griegos, la importancia que la agricultura y el comiercio tenía en su día a día y los misterios que rodean la desaparición de la lengua Ibérica.
Pero no os cuento más y os dejo un par de fotos, cortesía de Eduardo.






sábado, 30 de julio de 2011

Con Cien Cañones por Banda...

Galeón La Pepa. Atracado en Cádiz trayendo las libertades, valores y derechos que quedaron registrados en la Constitución de Cádiz de 1812, cambiando el devenir del país y sus habitantes. La nave, construida por historiadores, ingenieros y astilleros andaluces en 2009 se ha convertido en un museo flotante donde se rescata, se recuerda y se pone en valor el espiíritu de la Pepa en el bicentenario de su proclamación.


El galeón recorrerá los principales puertos españoles con vistas a acercar y difundir los logros que se gestaron en Cádiz hace ya dos siglos.


El Bauprés

Aíi donde lo véis, La Pepa tiene 55 metros de eslora, 320 metre cuadrados de superficie útil y cinco cubiertas.


Mástil de Mesana




encañonando al mismísimo Ayuntamiento (es la torreta que se ve en el centro)


Arriba, el aseo.


Cámara del Almirante


Camarotes



La cubierta de artillería

Y ahora, algunos datos curiosos e interesantes del Cádiz de las Cortes que han quedado recogidos en el NOTICIARIO DEL GALEÓN que se ofrecía gratuitamente al visitar el mismo:

¡TEATRO SÍ, TEATRO NO!
El debate llegó hasta las Cortes. ¿Había que sus pemder el teatro en la ciudad durante la Guerra de la Independencia? La respuesta fue "no" y los gaditanos siguieron disfrutando de uno de sus momentos de ocio favoritos. Las obras representadas tenían una fuerte carga ideológica. Triunfaron, por ejemplo, "Cristobal Colón", "El Cid" o "La Patria".

ALCANTARILLADO Y LIMPIEZA
Los cronistas de la época ya presumían del pavimento de Cádiz: hablaban de las calles limpias y bien adoquinadas, todo lo contrario que las de Madrid, de las que decían que eran sucias y que tenían un empedrado pésimo. Cádiz era una de las pocas urbes de España con alcantarillado.

¿CIUDAD SITIADA?
El mar salvó a Cádiz de morir de hambre durante el asedio francés. al puerto llegaban,  procedentes de América e Inglaterra, barcos cargados de carnes, queso, nueces, café, aúcar, miel, aceite y vino, que mantenían surtidos a sus habitantes. Se da la curiosa circunstancia de que fue una de las pocas veces en la Historia en las que una ciudad sitiada está ampliamente abastecida mientras que los sitiadores (las tropas francesa) pasaban hambre y miserias.

¡APARECEN LOS CAFÉS!
El café fue toda una institución en el Cádiz de 1800. Sus habitantes fueron lso primeros españoles en sustituir el chocolate por esta bebida. De ahí toma su nombre un tipo de locales que surgió en la ciudad, pero que no tardaría en extenderse por todo el país. al café se iba a conversar, a leer la prensa y a jugar al billar. La mujer tenía prohibida la entrada.

NACIMIENTO DE LAS TERTULIAS
Las famosas tertulias se popularizaron en Cádiz por la necesidad de los comerciantes de conocerse y relacionarse entre ellos. Son - y ahí está la novedad- reuniones periódicas de ciudadanos, sin distinciones de sexo o edad, en las que se consumía chocolate o café. Dos de las tertulias más concurridas de la época estaban organizadas por mujeres.

¡PRENSA! ¡PRENSA!
A la llegada de las Cortes a Cádiz solo existía en la ciudad un periódico: El Diario Mercantil. Hasta 1814 se crearon casi una decena de cabeceras de distintas ideologías. Destacaba el periódico liberal "El Conciso": con él nació el periodismo político en España.

CIUDAD DE CONOCIMIENTO
La importancia del libro y la lectura en Cádiz del siglo XIX queda demostrada con un dato: había veinte librerías y siete imprentas en la ciudad. No existía ninguna biblioteca pública, pero los comerciantes llegaron a tener nutridas colecciones de libros, especialmente extranjeros.

UN VIENTO PRODIGIOSO 
A pesar del constante bombardeo que sufrió Cádiz por parte del enemigo, pocas granadas llegarn a alcanzar la ciudad. La mayoría se quedaban en la bahía. el viento fue una obsesión para los gaditanos, ya que de su dirección dependía el alcance de los proyectiles.

QUE LA SUERTE TE ACOMPAÑE
En Noviembre de 1812 la junta de Cádiz aprobaba la lotería moderna tal y como la conocemos hoy. Concebida por Cririaco González Carvajal, ministro de comercio y cámara de Indias, consistía eb un número determinado de billetes divididos en décimos. El primer gordo recayó sobre el número 9.606 y el premio fue de 8.000 pesos.

martes, 12 de julio de 2011

TEXTURAS DE CADIZ

De todas las exposiciones, exhibiciones y eventos a los que he acudido durante mi reciente estancia en casa, en Cádiz, esta ha sido la que, junto a la de los vestidos del 1812, más me ha gustado. Se trata de una muestra pictórica del artista gaditano José López Cabanillas (1976), que tiene lugar en el Castillo de Santa Catalina, donde se mezclan acrílicos, tintas y óleos sobre tabla y lienzo, conformando un precioso homenaje a la ciudad y al bicentenario que tiene lugar el próximo año, el de la Primera Constitución Española, también conocida como "La Pepa".
En resumen, estas texturas nos traen, para el que no conozca la ciudad, los lugares y monumentos más emblemáticos de la misma.
Cabanillas ha estado fuera de su Cádiz instruyendose en lo mejorcito de las artes desde los 17 a los 29 años, trabajando en lugares como Australia principalmente, el Reino Unido y Alemania.


 Arriba, los patrones de la ciudad, San Servando y San Germán


Detalle del Monumento a la Constitución de la Plaza de España, alegoría de la Guerra (Marte)


Monumento a las Cortes, Plaza de España


Emblemáticas farolas y balaustrada de la Alameda


Garita del Castillo de Santa Catalina


La diosa Gades, oteando el mar


Detalle de la Catedral


Otra "textura" de una de las garitas del Castillo de Santa Catalina


Miradores


Perfil superior de la Catedral


Torreón central de las Puertas de Tierra flanqueado por los patrones


Otro detalle del Monumento a las Cortes


Naturalmente en la exposición había muchas más obras, un total de 26, que podéis visitar si tenéis la suerte de pasar por Cádiz, hasta el próximo 22 de Julio.

Interesante el artículo del Diario de Cádiz al respecto:

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/980564/la/historia/cadiz/contada/desde/sus/piedras/santa/catalina.html



viernes, 8 de julio de 2011

Exposición escultórica MUJER CUBANA

El Castillo de Santa Catalina en Cádiz ha acogido una exposición de esculturas de mujeres cubanas de la colección Viñas Gil  que abarca desde los años treinta bajo el título de La Mujer Cubana. Esculturas. La exhibición pretende mostrar el desnudo, la maternidad, el negrismo y la familia en la vida de la mujer de la Habana.

Más sobre los intríngulis de la muestra aquí. Estoy segura de que los amantes del arte apreciaréis estas imagenes.















La muestra ofrece unas 60 esculturas y estará abierta hasta el próximo 30 de Septiembre.