
lunes, 21 de julio de 2008
IN BRUGES

jueves, 15 de mayo de 2008
TARDE DE CINE
Sin embargo, nuestras visitas semanales se vieron interrumpidas abruptamente debido a la clausura del único multicines del centro. Nuestra alternativa era ir hasta Dooradoyle (30-40 minutos andando, autobuses cada 20 minutos o media hora cuando deciden aparecer), al Omniplex. La desventaja de este cine es que, al encontrarse en un centro comercial, atraía principalmente a la clase de chusma que no querrías ver tampoco cerca de tu casa. Más de una vez hemos salido malhumorados por el comportamiento de "críos" que, en muchos casos, no tenían ni la edad adecuada para el film que se estaba mostrando, claro que este cine parecía no tener mucha vigilancia al respecto. Acudir a ver una película se convirtió en una lotería en la que nunca sabías si podrías escuchar algo o te tocaría un gilipollas al lado (es que debemos ser imanes para gentuza).
Si hay algo que odio es la gente que va al cine y no para de hablar durante toda la película. O aquel que, o se cree que su novia/amiga es completamente idiota y ha de contarle lo que está sucediendo según sucede. O las señoras que en medio de una escena parecen recordar un suceso muy importante, tanto, que no pueden dejar de contárselo a sus acompañantes.
Y el sonido enervante de los paquetes de patatas o similares. ¿Pero quién tuvo la felíz idea de permitirlos en la sala? Deberían de ser prohibidos del mismo modo que el fumar. Además, naturalmente, los consumidores del tipo de producto envasado en dichas bolsitas, esperan a que esté empezando la película para empezar a lidiar con el envoltorio. Creo que los niños de cinco años se comportan con mayor decoro.
Anoche fuimos al cine, a ver Iron Man. Hemos desistido ya de ir al Omniplex, las palomitas allí hasta saben rancias y como digo, está frecuentado por cierta gente a la que sólo me apetece escupir, por lo que fuimos a Storm, un multicines que abrió hace menos de dos años y cuyos asientos, distribución de sonido y crujientes palomitas, eran lo mejor de lo mejor. Un poco más caro que el Omniplex al principio, pero el otro, en lugar de mantener un precio competitivo, lo subió también, sin mejorar sus servicios.
Pero ayer me desilusionó bastante. La última vez que fui a Storm fue hace ya meses. Casi hemos dejado de ir al cine por pereza, porque Storm está más lejos que el Omniplex y la velada de cine se nos monta en casi 40 euros entre los dos. La entrada es 9.50, las palomitas 7.80 y tenemos que coger un taxi para ir y venir ya que no se puede confiar en el horario de los autobuses a esa zona. Sin embargo, ayer comprobé que las palomitas han subido de precio y bajado de calidad (tenían demasiada sal y estaban un tanto duras), y los lavabos, antes impolutos, estaban completamente abandonados. De los diez cubículos, 4 tenían las cerraduras rotas, y el toilet está demasiado alejado de la puerta como para estar haciendo posturitas tratando de mantenerla cerrada con un brazo extendido. La mayoría tampoco tenía papel higienico o no lo tenían en sus contenedores para tal uso, sino que había rollos de papel sueltos por el suelo.Y yo me pregunto, ¿Qué clase de guarra usa el papel higiénico y luego deposita el rollo en el suelo, cuando se dejó originalmente o sobre la cisterna o sobre el contenedor de papel? ¿No se dan cuenta de los gérmenes que se acumulan en el suelo de un lavabo?
Tema aparte, habrá que hacer post sobre el estado de algunos servicios públicos.
Volviendo a la película. A punto de empezar, entran un grupo de 5-6 chavales jóvenes, bien vestidos, buff, no es chusma. El cine medio vacío (apenas una docena de personas) y se tienen que sentar detrás nuestra. Para colmo, eran de esos de piernas largas (en este cine hay muchíííísimo espacio entre asiento y asiento), pero más que largas, es que son de la clase de individuos que quieren sentarse como se sientan en el sofá de su casa: totalmente apoltronados en la silla, por lo que nos sometieron a un masaje inesperado en la espalda, y también debían ser de culos inquietos, a juzgar por lo que se movían. Sin contar un par de flatulencias seguidas de risas.
Gracias a Dios la película estaba bien y los mantuvo enganchados, como me mantuvo a mí, que no quise volverme y decirles nada por no perder ni un fotograma. Me encantan los cómics de Marvel y por regla general sus adaptaciones en la gran pantalla me han gustado bastante (excepto esa horrible y aburrida cinta con Nicholas Cage, Ghost Rider). Eso, y no perderme la aparición estelar de Stan Lee, como siempre.
Y por supuesto, al finalizar el film, todo el mundo abandonó la sala (los pocos que estaban en ella en un Miércoles), y sólo nos quedamos nosotros y alguien más en otra fila. Tras los casi 10 minutos de créditos, y como es norma habitual en el cine de Marvel... un poquito más de película... Casi adelanto de un follow up.
Queremos volver en un par de semanas para ver Indi, claro. Esperaremos de nuevo a que pase el revuelo de la premiere y nos acercaremos un día entre semana. Creo que pasaré de las palomitas y en todo caso, llevaré mi propio papel higiénico.
Nada es lo que solía ser.
domingo, 28 de octubre de 2007
CÁNDIDA

No soy muy dada a hacer críticas cinematográficas, porque para gustos los colores y porque dedicar en el blog alguna mención a películas como cosa habitual me llevaría mucho tiempo. Soy muy cinéfila y suelo ir al cine casi todos los fines de semana, y lo que no nos da tiempo a ver o no lo consideramos de calidad suficiente para gastar casi veinte euros entre entrada y palomitas, pues se vé en DVD.
Pero esta película me ha tocado el alma. Del personaje no conocía nada porque no soy fan de Gomaespuma, me cansaron hace ya tiempo, para ser honesta, pero sí sabía que la película estaba dirigida por uno de los miembros del duo radiofónico, Guillermo Fesser, al que no hay que confundir con su hermano, director del Milagro de P. Tinto y Las Aventuras de Mortadelo y Filemón. Este es el primer film de Guillermo y lo ha bordado. Tanto me ha gustado que me he pasado por la página oficial de la cinta, que además incluye un divertido blog de la propia Cándida: http://blog.candidalapelicula.com/.
Cándida es una asistenta que ha superado la edad de jubilación pero que no sabe hacer otra cosa en la vida que limpiar y ayudar al prójimo. Se la podría calificar como una Mary Poppins del barrio de San Blás, a golpe de metro en lugar de viento. Sus hijos son su alegría y su amargura: una hija a la que sólo ve cuando le deja a su bebé para que se lo cuide mientras va de fiesta, un hijo drogadicto con aspiraciones a cantante de flamenco y un hijo con problemas mentales. El único sueño que Cándida tiene en la vida, es poseer una casita en el campo con sus tres gallinitas, como la del anuncio de leche que ve día tras día en la televisión.
Creí que Cándida sería una comedia facilona y con chistes resabidos, típico de Gomaespuma, y casi no compré el Dvd cuando estuve en España esta última vez, por temor a una decepción. Pero aunque comienza como comedia y tiene sus golpes de risa, oculta un trasfondo social que quema el alma. Cándida es un personaje entrañable y real como la vida misma, aunque suene a topicazo. Al final, has de llorar. Porque seguro que has conocido a una señora así, con un corazón de oro, una buena persona de la que se ha aprovechado todo el mundo y a quien sus hijos dan disgustos a causa de la delincuencia, la bebida o la droga. Una mujer maltratada por la vida que ve el mundo a su manera y aén encuentra pequeñas cosas que la hacen feliz.
La protagonista, Cándida Villar, no es novata en el cine, aunque este es su primer papel importante. Ha participado en peliculas como El secdleto de la Tlompeta, El disco del año 06, y en algunas series (Espejo Publico, D-calle, Channel nº 4), siempre con papeles cameo.
Al parecer Cándida era la asistenta de Guillermo Fesser, que mesmerizado por los comentarios locuaces de la señora sobre películas que habíavisto, la contrató como singular crítica de cine para Gomaespuma, y más tarde vendría la idea de hacer esta película en honor a todas las asistentas del mundo.
Pero es que esta pelicula es más que eso, es la historia real de la vida de Cándida Villar. En ella, Fesser desvela algunos de los secretos que le han llevado a admirar a una mujer tan normal como cualquiera de sus vecinas. Nos describe, según sus propias palabras, a "todas las Cándidas Villar del mundo, aquellas que siempre sonríen en el metro y que son responsables de la sensible mejora de este país en los últimos años". Valora "la facilidad para hacerte reír mientras cuenta las cosas más trágicas y que termines llorando con las más divertidas".
Os la recomiendo de verdad.