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sábado, 4 de julio de 2015

¡Diga confituuuuura!

A la rica cámara. De ayer, de anteayer, de hoy...

Siempre me ha gustado la fotografía, y en mi familia siempre hubo fotos hasta de mis bisabuelos y tatarabuelos. Con sus lentes hemos retratado momentos especiales, semi especiales, cumpleaños, navidades, vacaciones... solo nos ha faltado haer retratos de muertos...

Con la llegada de las cámaras digitales y la dificultad durante un tiempo de encontrar carretes (aunque acabo de descubrir 10 intactos en mi bolsa grande de cámara), dejamos atrás la análoga por la digital. 
Yo me resistí el tiempo que pude, ansiando volver al laboratorio y aspirar el aroma del fijador, el revelador... pero la practicalidad se impone y sí, es un placer ver tus fotos al instante, repetir si han salido mal o no te agrada el encuadre, hacer otra para los recalcitrantes ojitos cerrados, todo sin pensar que estás "desperdiciando" carrete. Sin tener que esperar a veces semanas, meses, a terminar un carrete, llevarlo a revelar, ir a recoger los positivos.

En fin, todo este rollo para presentaros mi colección de cámaras (no me propuse coleccionarlas, aunque tengo en mente comprar una antiquísima que he visto en un anticuario). No, no me propuse coleccionarlas, pero todas funcionan perfectamente y no las tiraría. Cada cámara tiene una historia. Por ejmeplo, ésta:


Es la cámara que mi madre tuvo durante su adolescencia. Hace fotos del mismo tamaño que la cámara, cuadraditas y en blanco y negro o color. A día de hoy funciona perfectamente, pero el tipo de carrete que lleva no se fabrica desde finales de los años setenta. Si alguna vez Kodak o algún laboratorio compatible decide sacar por tiempo limitado algunos carretes, seré la primera en la cola.
Ahora veamos las siguientes dos cámaras:


La de la derecha con funda marrón, retrató mi infancia, mi pasado infantil y parte de mi adolescencia, a regañadientes. También funciona a la perfección y creo que admite carretes normales. La de la izquierda de funda negra fue la cámara "moderna" que compró mi padre con posterioridad (posiblemente en los noventa)a la marrón, que ya estaba "antigua". Ahora ambas lo son, jaja. De sus fotos apenas formo parte, ya no estaba en casa.


Compré la Minolta en el vuelo a Nueva York seis meses después de la caída de las Torres Gemelas. Llevaba conmigo mi Canon pero quería dos cámaras, porque llevaba carretes de diversas clases y sensibilidades y en B/N y color. En la era no digital, las fotos en sepia o B/N eran un grado. Solo la usé en esas dos semanas que pasé en la Gran Manzana, por lo que funciona sin problemas.

La Kodak compacta se la regalé al guiri cuando llevábamos un par de años juntos, por su cumpleaños, creo recordar. Ahora apenas las usa porque yo hago más fotos que un japonés y al final me las coge de mi facebook. Esta sí es digital, evidentemente. 

La Olympus no tiene historia. La compraron mis padres, no sé cuándo. Quería deshacerse de ella y yo me ofrecí a adoptarla. Otra que funciona como el primer día y está impecable.




La pequeña Kodak es más potente de lo que parece. Me la regaló Jay unas Navidades, y su inconveniente es que las pilas no duran un carayu. Hace unos años, en nuestras vacaciones a Praga tuve suerte de llevarla conmigo, porque llevé la Nikon y me quedé sin batería al segundo día, tonta de mí, que veníamos de vacaciones de Escocia y no me acordé de cargarla. Eso sí, me pasé toda la semana comprando paquetes de pilas gigantes que, debido a mi afición a fotografiar todo lo que me llama la atención y, si es posible, desde diversos ángulos, no me duraban más de dos o tres horas.

La Canon fue... mi regalo venganza de divorcio junto con un trípode. Mi ex había dejado la cuenta vacía, por lo que me marché al Corte Inglés y con la tarjeta del CI que pagas a los tres meses me pillé la Canon y le dejé la factura pendiente. Es de carrete, no es digital. Venía con su lente. La lente mayor, la de atrás, es un 70-300 que compré a un amigo fotógrafo por muy poco.

La Nikon llegó al año de regalarme el guiri la Kodak y ya tenía ganas. La lente (70-300) llegó unas semanas después. Nunca he estado más contenta con una cámara y sus lentes. La calidad es excelente.

Y ahora... pasemos a los flashes...



El primero perteneció a la Canon. Es compatible con la Nikon, pero hace un par de años en Cádiz iba con pase de prensa a un macroconcierto de celebridades que solo conocen en España y sin un buen Flash me iba a comer una M como una casa así que me rasqué el bolsillo y me compré un buen flash, que ya que estamos, que sobre y que no que falte. 

El flash negro estrechito es de la cámara Haulina Paulette de funda negra. El flash chiquitín de color crema con su fundita marrón pertenece a la cámara de funda marrón. ¿Y no es una cucada???


miércoles, 18 de marzo de 2015

domingo, 9 de marzo de 2014

Esas cosas que me gustan

Ayer no me pude resistir a comprar una nueva caja para guardar postales y tarjetas navideñas, que ya no me quedaba espacio en las otras. Tengo una caja roja de la cesta de Vichy que me regaló mi suegra las pasadas Navidades que aún no tiene más uso que el de guardar sus cremas, pero esa pienso forrarla en decopatch y a ver qué tal resultado da, al ser en un tono tan... rojo brillante.

Pero estos días que aquí preparan el Día de la Madre (es a finales de Marzo), ya tienen bastante stock de "cositas bonitas y totalmente irrelevantes" y yo piqué como una novata -aunque ni soy madre, ni se lo voy a regalar a una madre de aquí o de allá. Pero necesitaba una caja para las postales, y hete aquí que encontré esta preciosidad:


Y junto a la preciosidad, junto a tazas, espejitos para el bolso y velas perfumadas, había una libreta. Y yo... tengo debilidad por las libretas...


ni siquiera sé qué uso darle. Tengo multitud de libretas así y otras más que ya os he enseñado en anteriores posts, como las de recetas de cocina o la libreta Vintige para mis apuntes de Apple.
He tiempo compré estas dos:


La primera la uso para apuntar cosas, como los libros que voy leyendo. La segunda, la uso para mis apuntes y notas en autores. cómics y revistas y cosas para la elaboración de mi segundo libro, sobre el cómic femenino.
También me encantan los artículos de papelería varios, como este:


Es un bloc de notas a la vez que tiene post-its de diversos tamaños, algo que me viene muy bien para poner me recordatorios diversos pegados alrededor del iMac o en la nevera...


Las pasadas Navidades vi este otro y tampoco me pude resistir:



Además de post-its también trae un planificador semanal que me viene de fábula para apuntarme mis horarios de breaks en el trabajo, que ya se sabe que cuando uno trabaja en una oficina, está más pendiente de cuándo tiene que ir a desayunar o a comer o desconectarse un rato para hacer trabajo de administración, pero cuando se trabaja desde casa... uno tiende a olvidarse...


Y esta libreta la tenía desde hace mucho tiempo. Pero mucho, porque la compré como cuaderno de viaje para relatar mi primer viaje a New York, seis meses después del atentado de las Torres Gemelas. Luego continué usándolo un tiempo como Diario (cosa que había oolvidado totalmente hasta ahora que lo cogí para la foto). Y también lo utilicé en nuestro viaje a Roma, Florencia y Pisa. Lo dejé de utilizar abruptamente en 2004.


Y este lo tengo desde hace muuuucho muuuucho tiempo y solo tiene algunas páginas arrancadas de su interior, de proyectos que comencé y nunca llegaron a buen puerto (tres o cuatro páginas, le faltan, no más. Las páginas de su interior son de colores: Rojo, negro y gris.


Y naturalmente... muchas otras libretas le han de seguir!


martes, 21 de enero de 2014

Cosas que me gustan

Siempre me ha gustado lo vintage, esas cosas que recuerdan al pasado sin serlo, que a precio popular nos regalan aires de otros tiempos. Poco a poco en casa voy adquiriendo cosas aquí y allá que "dan el pego". Tengo un telédono (que funciona perfectamente).


Tengo costureros y álbums de fotos y cajitas vintage que ya os he enseñado en antiguos posts. Y estas navidades pasadas encontré ésto en un mercado artesanal y no me pude contener, compré uno para mí y otro para mi hermana. Uno de ellos además tiene una barrita de canela y una naranja seca con clavo que da al ambiente ese aroma navideño especiado...




Y este álbum para fotos que tan bien encaja en el concepto de lo que es... mi familia... ejem...


Y como curiosidad... Digamos que... en 2009 mi hermana me regaló, entre mis presentes de Navidad, una bonita libreta para apuntar recetas...


Y en los Reyes 2013...


Y mi madre este año, en los Reyes 2014...


Y es que no hay dos sin tres pero me veo haciéndome toda una colección a lo largo de los años...


Y yo, que adoro las libretas, vi esta y me dije que era totalmente IDEAL para los apuntes de mi trabajo...


Y en mi cocina, tampoco puede faltar ese toque vintage... y las indirectas al guiri, pa qué engañarnos!





domingo, 18 de noviembre de 2012

Recuperando mi pasado

O recuperando mi infancia. O un momento de ella. Un sentimiento. Una sensación, un recuerdo. A veces me encuentro recuperando mis trocitos de niñez, y al recibir ese álbum de cromos de Marco que tuve hace más de treinta años, o ese tomo de Dumbo que di cuando pensé que ya era "mayor" para esas tontadas, me encuentro recuuperando a la vez el olor de los yogures con los que te regalaban los cromos, y si me apuras mucho, su sabor. Porque lso yogures de ahora no saben ni parecidos a los de antes. Y aquí menos, aunque sean de la misma marca.

Cuando Glénat (hoy EDT) reeditó el primer tomo de Esther y su Mundo y llegó a mis manos días antes de que saliera al mercado, lo primero que hice fue abrazarlo y olerlo. Y recordar cómo ahorraba mi paga semanal par ir a comprar los tomos de Bruguera, con sudor y lágrimas hasta conseguir las 500, 800 o 1000 pesetas que costaban entonces. ¡Tardaba tanto en ahorrarlas con mi triste paga de 200 pesetillas! Y la sensación al tener ese tomo en las manos, una reedición tan esperada por los fans de la serie, ciertamente me hizo recuperar un cúmulo de sensaciones.

Me considero afortunada en ese sentido: todo aquello que alguna vez tuve y perdí, lo he vuelto a recuperar, a veces con creces. Porque yo tuve muuuuchos Lilys, pero no la colección completa y ahora casi lo estoy consiguiendo, me faltan realmente pocos, si tenemos en cuenta que son unos 738 tebeos. Y he hecho otras colecciones que jamás tuve. He comprado trajes para Nancy que nunca estuvieron en el armario de mi muñeca, me he quitado "espinitas" como tener una Core, La Familia Feliz de Mattel con su casa, una Lesly (de hecho tengo 3) o una Laura de Toyse. Muñecas que nunca me compraron porque para algunas ya era muy mayor cunado llegaron al mercado español o mi hermana las tenía y a mí me habían comprado algo que mis padres pensaban "era mucho mejor". 
Claramente ignoraban que la hierba es más verde, pero mucho más, al otro lado.

Naturalmente, todavía tengo cosas en mi listado esperando a poder conseguir. Siempre hay que tener una ilusión guardada en algún cajón, porque de lo contrario, la vida no tendría sentido. Sería demasiado fácil. Por eso, cuando los sueños se cumplen, hay que buscar nuevas metas, nuevas ilusiones. 

El caso, es que, casi en la recámara de mi memoria, había algo que he añorado durante mucho tiempo, pero por desconocimiento no busqué. Aunque siempre he tenido el ojo atento por si aparecía en el blog de alguna coleccionista de muñeca o vete a saber.

Se trata de una muñeca que "tuve" de pequeña, pero desconocía su nombre o la marca. Era una muñeca antigua, que había pertenecido, sin duda, a la infancia de mi madre. Y yo jugaba con ella los fines de semana en casa de mi abuela.
La casa de mi abuela, de la que ya he hablado en otras ocasiones, no era una casa. Era un "partidito" típico gaditano, una habitación multiusos que de día era salita y comedor y de noche dormitorio. El sofá era la cama de matrimonio de mis abuelos, del mueble bar salía una cama donde dormía mi tío. Yo pasaba allí los fines de semana y mi cama eran los dos butacones puestos juntos y un colchón sobre ellos. Según fui creciendo (no mucho, ya, que nos conocemos), se creó una "extensión" entre los dos sillones hecha con dos botes de detergentes de esos redondos que también eran multiusos: cuando se acababa el detergente se convertían en tambor para guardar juguetes.

Al priincioio, yo pasaba todos los fines de semana en casa de mis abuelos, hasta que nació mi hermana y cuando fue lo suficientemente mayor, mis fines de semana se convirtieron en alternativos. No había sitio para las dos a la vez. Y también, como no, mi herman compartía esos juguetes que antes solo habían sido míos.

Los tambores de detergente tenían toda clase de pequeños tesoros, la mayoría pertenecientes a la infancia de mi tío: sus cowboys de plástico de diversos colores y rostros desgastados, los "taquitos", que era como yo llamaba a unas piezas de madera pintadas en colores para hacer construcciones, el predecesor del tente y el lego; piezas de plástico de animales, desde un pavo salido del atrezzo de un belén hasta un enorme toro; un casco, tobilleras y muñequeras de romano; bolas de billar (tres, dos de color crema y una roja); puñales de indio y de vaquero pijo (con empuñadora asemejando al marfil); escopetas de chupona; una pistola de plástico; un sombrero de sheriff; la placa del sheriff y el revólver, con su cartuchera; yoyós... Tembién tenía en una estantería una caja con los Juegos Reunidos y en el armario y sobre él, mi abuela tenía varios muñecos. Había uno negro. Pero negro, negro, de plástico duro y sin pelo, con ese pelo "esculpido" en el plástico. Creo que había alguno más que no recuerdo, y luego estaba esta muñeca:


Nunca tuvo nombre oficial. La llamábamos "la llorona", y extraoficialmente era mía, pero nunca me la llevé a casa porque mi hermana también jugaba con ella cuando pasaba allí los fines de semana. Luego, me hice mayor y me olvidé de la muñeca, a la que mi abuela hizo un faldón y un gorrito y metió en la vitrina junto a su mejor juego de café. Y ahí quedó para siempre...

...hasta que murió mi abuelo hace ahora ya quince años y mi tío, su mujer y su hijo decidieron mudarse con ella para que no estuviera sola. Naturalmente para entonces mi abuela ya no vivía en aquel partidito en el casco antiguo que tantos años de felicidad me proporcionó, sino en un pisito con ventanas a la Bahía y dos dormitorios. Así que mi tío instaló a mi primo en su antiguo dormitorio, ellos ocuparon el de mis abuelos y a mi abuela le construyeron un tabique en el amplio salón, creando un tercer dormitorio. Tiraron todos sus muebles, la mitad de sus figuras y recuerdos y entre esa "basura" fue a parar la muñeca. Cuando yo quise preguntar por su paradero, ya era tarde, a esas alturs ya habría perecido en la incineradora o estaría sepultada bajo toneladas de basura aguardando su turno para la forzosa cremación.

Estuvo en mi mente todos estos años, maldiciendo el atrevimiento de mis tíos de no haber preguntado a nadie antes de haber tirado nada. Probablemente porque "solo era una muñeca vieja". Pero para mí era más que eso. Era mi compañera de mimos de la infancia, con sus olores, su tacto casi de bebé real y su pelo tieso. Y es que en esos tiempos yo no me dedicaba a lavar a los muñecos con cuidado y buen champú ni ponerles mascarillas. Como mucho, un cepillado rápido de vez en cuando. Y la muñeca de la foto de Todocolección es exactamente igual que mi muñeca. Que como ya he dicho, nunca me dediqué a buscar porque desconocía su nombre.

De hecho, su hallazgo se ha producido por pura casualidad. Una muy querida amiga me envió un enlace a unos juguetes de cartón de dientecitos, y abajo aparecía en pequeño las fotos de otros productos del mismo vendedor, entre ellos muñecas. Y esta estaba allí, mirándome con sus pequeños ojitos. Y supe que tenía que conseguirla. A toda costa. Si no hubiera sido porque lleva un conjunto original, habría pensado que era MI muñeca, porque a esta le faltan algunos dígitos, algo muy común en este tipo de muñecas de la época por el tipo de goma:



A raíz de este anuncio, supe que su nombre era Dulcita y que tambié había un Dulcito y que además, las hicieron con diferentes caras a lo largo de los años: y aunque en Todocolección he encontrado otras en mejor estado y más baratas incluso, esta es la que tiene la MISMA cara que aquella que yo tuve. Hasta el mismo peinado. Y los deditos rotos.

Expresar lo que me entró por dentro es difícil. Sí, tenía que conseguirla a toda costa y como el vendedor era de Madrid, le pedí a mi amiga Coti que me la comprase y ya está hecho. Me reuniré con Dulcita, mi llorona, en menos de dos semanas.

A veces no todo es nostalgia, y no es un "simple" libro, un tebeo o un trozo de plástico. A veces, cada objeto que nos rodea tiene su propia historia.

Y esta es la mía y la de Dulcita. Una sola, inseparable. Nos separó el destino y ese destino nos ha vuelto a reunir. Porque aunque no sea la misma muñeca, para mí el sentimiento es el mismo.



jueves, 27 de septiembre de 2012

Munster Koach: ¡Terminado!

Ya está terminado. Como veis lleva muchos, demasiados detalles y muy pequeños en tamaño. Ha sido difícil para el guiri, por aquello que comenté en mi anterior post de que muchas piezas no encajaban y ha tenido que limar y buscar modo de adaptarlas, pero al fin lo ha logrado sin incidentes. Ahora ya está inmerso en el coche del abuelo... que parece mucho más sencillo y rápido que este.





viernes, 24 de agosto de 2012

Frikada sobre ruedas 2: el coche del Abuelo

Acaba de llegar desde EEUU, aunque de aquí a que lo tenga montado van a pasar al menos un par de meses. El guiri ya está manos a la obra con el Munster Koach, el problema es que hay que pintar cada pieza, algunas muy pequeñas y hasta que no se secan (tardan horas, por el tipo de pintura), no se puede seguir trabajando, y a veces hay que volver a dar otra capa de pintura.
Además está la dificultad añadida de que estos coches son una reproducción de un kit original de 1965. es decir, son una reedición de los originales, realizados, según parece, por otra compañia. Y están bastante mal hechos y las piezas no encajan en algunos casos a la perfección, por lo que ahí está el guiri limando pacientemente para que todo vaya en su sitio.
Así que de momento, aquí van las fotos del segundo coche:



En cuanto estén acabados, subiré fotos.

martes, 21 de agosto de 2012

Frikada sobre ruedas

Hace un par de meses, cuando estuve en Dublín, visité una tienda de kits de construcción de modelos a escala cercana a O'Connell Bridge, una tienda que siempre visitamos para comprar material o para ver si tienen este o aquel modelo, ya que si yo hago manualidades, el guiri no es menos ducho con sus manitas, y él se dedica a construir cochecitos. Empezó con dos de dificultad media y ahora le ha dado por los F1.
A mí esos coches no me gustan especialmente, y cuando él los acaba y me los coloca orgullosamente sobre la mesita o sobre el estante más vistoso en la salita, yo me callo, espero unos días y luego los escondo en lugares donde... se vean menos. Si luego me pide explicaciones, soy un hacha inventando excusas. "Errr... es que en la otra estantería yo cojo mucho ese libro de ahi/dvd/lo que sea y se me puede caer, ahí está más seguro". "Este... es que en el otro sitio coge mucho más polvo, ahí está más resguardado, que no sabes lo difícil que es quitar el polvo a coche con tanto detalle..." Hasta que un día con tanto coche tuve que decirle la verdad: "Mira, es que un coche de F1 como que no pega nada entre mi cajita artística vintage y esa figura que me costó medio sueldo, a ver si te enteras ya".

Pero esta vez la friki fui yo. Como decía, en mi última visita a Dublín vi el coche de los Munsters, esa familia de la televisión para construir y me hizo mucha gracia. Pero ahí lo dejé. Pero claro, yo soy muy obtusa. Lo msimo compro algo por impulso que a las pocas semanas, días o incluso horas me arrepiento, que dejo atrás cosas que luego no salen de mi mente. Y el cochecito en cuestión fue uno de ellos. Pero como a Dublin voy con asiduedad, me dije "la proxima vez" o "me lo pido por ebay". Intenté esto último pero se ve que el nombre que yo ponía no era el adecuado, y es que yo escribía "Monsters Car Kit" y nada de eso... Es el Munster Koach.


Y el sábado en Cork, al contrario que en Limerick que no tiene tienda de modelaje (hay una "aspirante" a tienda, que por ser pseudo es un poco de todo. Vende pseudocomics raros (4 contados), pinturas (al menos eso, sí), algunos kits pero principalmente bélicos, de aviones y tanques, no tiene mucha variedad, y figuras de guerra también. En Cork ya conocíamos la tienda y pasamos a ver si tenían unos coches que el guiri tenía en mente. Él no encontró lo suyo, pero yo vi el Munster Koach y me vine a casa muy contenta con mi capricho. 


Eso sí, el que se va a encargar de ponerlo todo junto y pintarlo será él. No porque yo no sepa, es que estas cosas pueden realmente con mi paciencia, y él ya tiene curriculum... así se mantiene entretenido un rato...
El kit viene también con un stand y un cartoncillo a escala con las figuras de tan famosa "familia". Y por si esto fuera poco, ahora viene de camino también el coche del abuelo, jiji. Y en breve, a buscar las figuritas de toooooda la familia!

lunes, 6 de agosto de 2012

Perchero de la Familia Telerín

Lo descubrió mi hermana en una tiendecita gaditana de objetos hechos manual y artesanalmente por su dueña. También tiene marcos de fotos y los hace por encargo. Desconozco el nombre de la tienda o su ubicación, pero lo que sí tengo claro es la ubicación de este perchero en mi casa...


¿No es una cucada...?


martes, 3 de julio de 2012

De cuadernos va la cosa


Me gustan todos los objetos de papelería: bolígrafos, cuadernos bonitos, juegos de cartas (cada vez más difíciles de encontrar), libretitas, carpetas...
Descubrí la colección Les Cakes de Bertrand en la librería O'Mahoney's y me enamoró de inmediato. Cuando la vi por primera vez, tenía cuadernos grandes, de tapa dura, al módico precio de 16 euros. Y fundas para el portatil a 25€. Hoy fui a ver si tenían alguna funda similar para la tablet pero no tuve suerte. Sin embargo no pude evitar traerme estos dos cuadernos.

Me gusta tener las numeraciones de los tebeos que tengo apuntados en un cuadernillo, con su espacio con los números que me faltan, para ir añadiendo cuando encuentro los que me van faltando. Y el cuaderno donde tenía apuntados todos mis Lilys, Estheres, Janas, etc., estaba ya bastante viejito, lleno de tachones y algo sucio... lo que tiene llevarlo por las maletas cada vez que voy a Madrid o Barcelona.
Así que el de París lo voy a destinar a estas labores y el otro, de momento, lo guardo hasta que le encuentre uso. Como otras tantas libretas que tengo por ahí sin uso y que me encantan!

sábado, 23 de junio de 2012

Mucho más que zapatos

Tenía que enseñaros este libro. una maravilla para tener sobre la mesa cual Jodi Foster con un ataque shopaholic en Carnage. Me lo regaló las pasadas Navidades mi buen amigo Antonio Martín, hasta hace poco editor de la obra de Purita Campos y amigo desde hace muchos años. Y había olvidado enseñároslo -porque sé que aquí hay amantes de los zapatos como yo-, por pura pereza, porque si os voy a enseñar el libro, justo es que os enseñe mis últimos añadidos a mi colección de calzado (colección que sube y baja de número, claro, no es que coleccione zapatos para tenerlos ahí mirándome desde el zapatero). 
En 2007 os mostré los que tenía hasta el momento. Desde entonces he tirado algunos, he regalado otros, y he añadido más (fotos al final del post), pero primero vamos allá con el libro:


Mucho más que Zapatos es un libro destinado a presumir del arte del calzado. Porque los zapatos son mucho más que un accesorio de moda: son un placer que deriva en seductoras obsesiones. como refleja, por ejemplo, el personaje de La Cenicienta, donde se nos enseña el mito de que un par de zapatos maravillosos pueden transformar las vidas de quien los calza.
Se puede decir que los diseños reunidos en ese volumen han sido usados por personajes de ensueño, pero muchos de ellos están disponibles en las mejores zapaterías.
Las 25 mejores firmas de todo el mundo presentan sus creaciones cásicas e innovadores enfoques de diseño, explicados por sus propios autores: Diego Dolcini, Laetitia'S, Chie Mihara o Marco Censi...
El libro, además, ofrece muestras del pasado y el futuro del zapato de diseño, biografías de los mejores diiseñadores actuales, anécdotas del sector del calzado (algunas fascinantes de verdad) y mas de 200 paginas ilustradas con diseños para ambos sexos de los que dejan huella.

Y una vez dicho esto (blurb del propio libro), yo nunca había oido hablar de los diseñadores reseñados aquí. Y sí hecho de menos Jimmy Choos, Blasnicks entre otros... Eso sí, nos enseña diseños de lo más curiosos y otros de los que te enamoras al instante como éstos:

















Los míos, me temo, son mucho más normalitos:    

Mis Christian Dior. Como los guardo en su caja, se me olvidó que los tenía y solo los he usado una vez

Comprados el otoño pasado, solo los usé una vez porque rechinan. Tengo que darles más calle


Son super cómodos pero solo me los he puesto un par de veces



Sin usar. Los compré el verano pasado y llovió casi todos los días

Sin usar. Los compré a principios de invierno y no los he usado por la lluvia



Los usé solo una vez, hace dos navidades


Sin usar, los compré hace dos años en Stadivarius y se me fue el santo al cielo

Estas botas me encantan. Las he usado solo una vez, por la lluvia




Sin usar... aun

Estas me las tuve que comprar el verano pasado el último día de mi estancia en Cádiz la semana que fui en Agosto cuando murió mi abuela. Me llevé solo un par de sandalias y justo el último día se me rompieron. No las he usado desde entonces así que estas me las llevo a Cádiz este año que son cómodas y fresquitas.
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            Y eso es todo, de momento no he comprado más calzado. Junto con lo que tengo del post de 2007, que sigo usando (excepto los 4 pares que regalé y otros dos que tiré). Pero de momento solo, eh? No me gustan las malas costumbres...