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domingo, 31 de octubre de 2010

EL AJEDREZ DE LEWIS


Tenía esta entrada escrita desde que fui a Escocia, pero por algún extraño motivo la guardé como borrador en lugar de dejarla autoprogramada para su publicación. La he visto de refilón mientras editaba nuevos artículos para el futuro. Así que os la dejo ahora ¡qué remedio!


A cuento de un comentario de Elphaba en una entrada anterior respecto a la relación de estas piezas de ajedrez con Harry Potter como se apreciaba en una fotografía (más abajo pongo otra grande de las misma vitrina donde se aprecia un juego), me pareció interesante investigar más a fondo en la red por detalles de este juego supuestamente del siglo XII que fue encontrado en una playa. Y he encontrado algunos datos curiosos cortesía de The Independent, como que:

-Son únicos. Hay otras piezas sueltas que se han encontrado en Europa pero el Ajedrez de Lewis son los mayores y mejor número de piezas hasta ahora. Se pueden ver otras piezas de marfil de origen medievan e individuales en museos como el Louvre y el Museo Nacional de Dinamarca, pero muy pocas son comparables a éstas. Hay un par de ellas muy parecidas, incluyendo parte de un caballero que procede de Lund en Suecia, y una reina rota que está en paradero desconocido que venía de Trondheim.


-Hay una diferente. Mientras investigabas las caras de las piezas, la antropóloga forense Caroline Wilkinson determinó que estaban escuplidas por cinco artesanos diferentes pero hay una uniformidad general en todo el juego. Y aunque hechas por cinco manos distintas, todas provienen probablemente del mismo taller. Sin embargo hay un rey que podría haber sido una pieza de repuesto para reemplazar a otra que se perdió del original, y que parece ligeramente distinta a las demás. Según los expertos, podría haber sido hecha en otro taller e incluso en otra ciudad.

-Los creadores del ajedrez estaban de cachondeo, a juzgar por las cómicas apariencias de la mayoría de las piezas, con sus ojos grandes y sus expresiones preocupadas, y sí, es que se supone que han de ser así. Riéndose de la posteridad...

-Las piezas de ajedrez formaban parte probablemente de un set que podía ser utilizado para jugar tres o cuatro clases diferentes de juegos de mesa, incluyendo un juego medieval noruego llamado Hnefatafl.

-Es imposible darles precio. Ninguno han aparecido en le mercado desde el siglo XIC. El British Museum consiguió unas 82 piezas por unas 84 libras en 1841, lo que las pone a algo más de una libra por cabeza en esa época. Si hoy en día tuvieran que ser subastadas, la suma sería "pelín" más larga...
-Las piezas podrían haber sido encontradas unos 50 años antes de lo que se cree. Existe evidencia de que podrían haber sido encontradas en un asentamiento medieval en Mealasta en lugar de en las playas de Uig Bay como se cree popularmente, y de que esto sucedio medio siglo antes de lo que se dice.
-Probablemente ya no hay más piezas intactas por encontrar, auqnue se estima que faltan al menos una docena. Se cree que quien las encontró no supo apreciar el valor de lo que tenía entre manos o lo que eran, por lo que guardó las que estaban en condición perfecta o casi y podría haber descartado las piezas rotas, pero hay piezas suficientes para jugar una partida de Ajedrez completa.
-Una de las piezas apareció en la portada de una de las ediciones del libro de Agatha Christie The Big Four...

-Y naturalmente, apareció en Harry Potter...

viernes, 24 de septiembre de 2010

EL CEMENTERIO DE CALTON Y CALTON HILL

Después de nuestra visita al museo decidimos aprovechar que había dejado de llover para visitar Calton Hill, que antiguamente fue un lugar de ejecución, y el rey James II permitió a los residentes de la ciudad utilizar la pendiente oeste para esparcimiento y torneos en 1456 y al ser un anfiteatro natural ha sido usado como teatro al aire libre.
En el siglo XVI hubo aquí un hospital para leprosos, y en 1718 una parte se convirtió oficialmente en suelo de enterramiento, lo que hoy es el Viejo Cementerio de Calton. Muchos años después se construiría la carretera que ahora separan cementerio y colina.

Vista de Calton Hill desde North Bridge

Como es habitual, el cementerio está plagado de viejas leyendas, la más conocida la del Fairy Boy of Leith (El chico de las hadas de Leith), que se decía que tocaba el tambor por las noches en la colina para proporcionar música a los espíritus y al mundo de los elfos y las hadas.


En este cementerio se encuentran enterrados algunos de los más insignes ciudadanos de Edimburgo, como el filósofo David Hume, el editor William Blackwood, el pintor David Allan, el arquitecto Thomas Hamilton, y el también arquitecto Robert Burn (sin confundirlo con Burns el poeta).

Una de las tumbas que más llama la atención es la siguiente, perteneciente al capitán John Gray:

Es una lápida de piedra esculpida ricamente y eregida por Jonh Gray en memoria de sus padres, sobre el año 1760. Tiene inscrita su nombre y entre los adornos que la hacen tan remarcable en todo el cementerio se encuentra un velero de tres palos. En el lado izquierdo hay una calavera y una cabeza de hombre con barba con una gorra, representando a su padre. De su boca salen dos lazos que vinculan símbolos de muerte: una guadaña con algo más que no puede apreciarse y dos huesos cruzados.
A la derecha hay una cabeza femenina (su madre) con un gorrito, del que salen a su vez dos lazos de nuevo vinculando símbolos de muerte: una pala cruzada con un ataúd y huesos.
Otro monumento interesante se encuentra junto a la tumba de Hume y representa a Abraham Lincoln con un esclavo libre dándole las gracias a sus pies, eregido en 1893.


Es el Monumento a los soldados Escoceses-Americanos. Es la única estatua de Lincoln en Escocia y el único monumento a la Guerra Civil Americana fuera de América. Y la primera estatua a un presidente Americano en cualquier otro país fuera de los EEUU. Fue costeado por América para un pequeño grupo de Escoceses, de los cuales solo uno, William Duff, está enterrado bajo el monumento, como agradecimiento por haber luchado por la Unión (del Norte) en dicha guerra. La inscipción reza: "Para preservar la joya de la libertad en el marco de la Libertad", una cita de uno de los escritos de Lincoln.


Visible desde bastantes puntos de la ciudad, según se entra en el Cementerio subiendo unas empinadas escaleras de piedra, se encuentra el Monumento a los Mártires, un enorme monolito de piedra. En 1793 algunos miembros de Los Amigos del Pueblo  (Friends of the People), un movimiento a favor del sufragio universal, fueron enjuiciados y deportados, acusados de traición por atentar escribir a los franceses. Su verdadero crimen a los ojos de la justicia era reclamar el sufragio universal y los derechos del hombre de a pie de controlar su destino. Su líder era Thomas Muir y junto a otros cuatro seguidores, fue deportado a Australia el 30 de Agosto de 1793 donde se coonvirtieron en prósperos ciudadanos. El obelisco fue erigido en su memoria, y una inscripción en su plinto reza: "A la mamoria de Thomas Muir, Thomas Fyshe-Palmer, William Skirving, Maurice Margarot y Joseph Gerrald, erigido por los Amigos de la Reforma Parlamentaria en Inglaterra y Escocia en 1844", y un breve discurso de Muir y Skirving.
La Reforma Escocesa de 1832 finalmente trajo el derecho al voto y se les concedió el perdón en 1838, pero no se les dio pasaje de vuelta a casa y decidieron quedarse allí hasta el final de sus días. El monumento se puso en el Cementerio de Calton unos cincuenta años más tarde.

Cruzando la carretera y tras subir de nuevo por escarpadas escaleras de piedra y un camino bastante empinado, se llega a la cima de Calton Hill, la colina que domina sobre Edimburgo en el lado opuesto al castillo, y que cobija algunos de los monumentos más dispares destinados a hacer de la colina algo que nunca pudo ser por falta de dinero.
El Dugald Stewart Monument, en memoria del filósofo escocés se encuentra aquí arriba, construido en 1831, diseño del arquitecto William Henry Playfair que lo modeló a partir del Choragig Monument of Lysicrates en Atenas.


Poco más arriba de la colina, en el punto más alto de la misma y a 171 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Monumento a Nelson, construido entre 1807 y 1815 para conmemorar la victoria de Nelson sobre los franceses y españoles en la batalla de Trafalgar de 1805 en la que murió. El monumento se creó en la forma de un gran telescopio mirando al cielo.


Y he aquí el monumento más conocido como "La Desgracia de Edimburgo"...


El arquitecto Playfair fue el responsable de muchos de los monumentos de la colina, pero el más llamativo de todos ha de ser el Monumento Nacional Escocés, planeado para ser otro Partenón que conmerose la memoria de los escoceses muertos durante las guerras napoleónicas. Su construcción empezó en 1826 pero en 1829 se quedaron sin dinero y nunca llegó a completarse.
Frente al inacabado Partenón se encuentra el Observatorio de la Ciudad, que desafortunadamente solo abre para visitas previamente concertadas y en grupos:


Las vistas desde Calton Hill son simplemente espectaculares, y para muestra unos cuantos botoncitos:


Arriba, vista hacia Princess Street, abajo vista hacia el puerto de Leith.


Vista a la cercana colina de Arthur's Seat (El asiento de Arthur), una montañita de origen volcánico en el Holyrood Park bastante accesible a pie que ofrece unas espectaculares vistas de la ciudad:


Más vistas de Edimburgo:


Al fondo abajo, el Palacio de Hollyrood, residencia de la casa Real en Escocia:

miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL MUSEO NACIONAL DE ESCOCIA

Nuestra mañana amaneció lluviosa, por lo que decidimos adelantar nuestra visita al Museo National de Escocia y postergar el paseo por Calton Hill.
Antiguamente conocido como el Royan Museum, abrió sus puertas en el siglo XIX y fue ampliado en los años noventa. Es gratuito, te puedes pasar horas envuelto en pasajes de la historia del país y además te permiten hacer fotos de TODO su contenido, aunque unas salas están más iluminadas que otra. O puedes escoger un guía que te lleve por todo el recinto, que es extenso. Nosotros nos saltamos la parte prehistórica y romana porque no hay demasiada diferencia en cuanto a descubrimientos arqueológicos con otros museos que no hayamos visto ya en Reino Unido, Irlanda y Europa y porque teníamos que aprovechar el tiempo al máximo
El museo contiene objetos de todo el mundo, en intereses geológicos, arqueológicos, científicos, de historia natural, tecnología y arte.  Una de las exhibiciones más notables es la que muestra a la oveja Dolly, el primer animal clonado, que está disecado aquí. Hay una exibición del antiguo Egipto y uno de los trajes del extravagante Elton John en otra parte del museo, además de un esqueleto suspendido de una ballena y el Millennium Clock, aunque esto no lo pudimos ver porque esa parte del edificio está siendo renovado y no abrirá hasta el próximo año.

Una curiosidad del museo es que el día de los Inocentes aquí (April's Fool, el 1 de Abril), casi siempre hacen una exposición de broma. En 1975, por ejemplo, se exibió un pájaro ficticio llamado Bare-fronted Hoodwink, supuestamente conocido por su innata habilidad de volar de los que lo miran antes de que puedan identificarlo con exactitud. Esta exposición incluía fotos borrosas de pájaros alzando el vuelo. Para hacer el asunto más convincente, un taxidermista "creó" una montura de partes de varios pájaros cosidos juntos, incluyendo la cabeza de una corneja negra, el cuerpo de un caradrino, y las patitas de un ave acuática...

De los objetos que me parecieron más interesantes para enseñaros se encuentra ésta guillotina, más conocida como The Maiden (La Doncella):


Mucho antes de la Revolución Francesa, los Escoceses ya habían inventado y utilizaban una máquina para cortar cabezas llamada The Maiden. De 1564 hasta 1710, cuando fue retirada de uso, se ejecutó con ella a unas 150 personas. Antes de 1654 se utilizaba una simple espada.
Fabricada de madera de roble era lo suficientemente "portátil" (se podía doblar como un carrito de bebé) para llevar a cualquier localización en la que necesitase ser utilizada.

Condenados de todas partes de Escocia eran llevados a Edimburgo para ser ejecutados, y los records de la Corte de Justicia de la época muestran los crímenes por los que una persona podía enfrentarse a La Doncella: asesinato, incesto, robo, traición, adulterio, falsificación y hurto.
Irónicamente la persona que se cree introdujo la idea de la máquina decapitadora en Escocia fue ejecutado con ella el 2 de Junio de 1581: James Douglas, el IV Conde de Morton gobernó Escocia de 1572 a 1578 durante la menoría de edad de James VI, y luchó duramente para mantener las buenas relaciones con Inglaterra y con los que apoyaban a Mary Queen of Scots. Estuvo implicado en el asesinato de su segundo marido, Lord Darnley y subsecuentemente sentenciado a muerte.

Otros objetos expuestos que me llamaron la atencion: los escoceses ya tenían muestratio de tela. Escoja su color favorito para ese kilt, esas cortinas, esa alfombra...


Los escoceses inventaron el golf, para alegría de MacCloti:



Er... creí que era uno de los trajes de Elton John, peluca incluida, pero creo que va a ser que no... ¡Pero mis medias son similares!


Se puede morir con estilo...


Y se puede ser un muñequín en un ataúd del tamaño de un lápiz...
Estos pequeños ataúdes se encontraron en unas excavaciones en el Arthur's Seat, la montaña al fondo de Holyroodhouse Park, y nadie sabe para qué era, o quién o por qué se enterraron allí.



Y mi parte favorita fue esta exposición temporal e itinerante de unas curiosas piezas de ajedrez: THE LEWIS CHESSMEN, encontrados en 1831 y uno de los hallazgos arqueológicos más conocidos de Escocia. aparecieron en una playa de la Bahía de Uig, en la Isla de Lewis. Hay 93 piezas hechas de marfil y dientes de ballena en forma de reyes sentados, reinas, obispos, caballeros y sus monturas, guardianes y peones en forma de obeliscos.
Once piezas están ahora en el Museo Nacional de Escocia y las otras 82 se encuentran habitualmente en el British Museum.

Se cree que son de origen Escanidnavo y que pertenecieron a un mercader que viajaba de Noruega a Irlanda. Lo más probable es que fueran hechas a finales del siglo XII o principios del XII en Noriega, ya que el lugar donde se encontraron enterradas por ese entonces pertenecía al reino de Noruega y no al Escocés, y se piensa que se ocultaron en ruta para ser intercambiadas en Irlanda.





martes, 21 de septiembre de 2010

SOUVENIRES


Mmm... no, no me he hecho un tatuaje ni ese muslamen y esas paturras peludas pertenecen a mi guiri... Es que en mi repertorio de postales de Edinbra que me he traído hay cabida para todo, y cuando vi esta imagen en el stand supe que tenía que comprarla junto a las fotos en brillo de castillos, monumentos y vistas de tejados en picado.
A mí me encanta traerme cosillas de recuerdo, lo que se conoce como "tacky souvenirs". Lo siento, simplemente me encantan. A veces ni los coloco de adorno, y los guardo todos juntos en una caja bonita o al fondo de un cajón, aunque reconozco que algún día los pondré en alguna vitrina todos juntitos.
Y de Escocia, me traje algunas cosillas:


Un kit para hacer un marcador de libros a punto de cruz con la Flor de Escocia: el cardo; un abridor; un par de medias escocesas. Son de las de liga, no son panties; una figurita del castillo de Edimburgo (tacky, tacky); shortcakes, las galletitas típicas de allí de la casa Walkers y cerillas y shakers que (como ya es norma en mí) mangué del bar al que solíamos ir a tomarnos la última cada noche (estaban en la barra, eh?); una faldita escocesa musical y una gaita musical también de los que mi Lucas ya ha dado buena cuenta:

Nunca pueden faltar los libros-guia. Me pirro por estos libritos que venden en casi todos los castillos/monumentos. Dos son del Castillo de la capital, uno explicando cosas del mismo y el otro específicamente con la historia de las joyas de la corona escocesa, y el tercero es del castillo de Stirling al que también fuimos. Lástima que no les quedara ninguno en el Monumento a Wallace... ¡Ah! ¡Y un boli de un gaitero!


Entre otras cosas, descubrí que en algunos lugares tienes una maquinita donde metes un penny (un penique) y una moneda de 50 centimos y la maquinita te "estira" la moneda y te la "resella" con el logo del castillo, en este caso: lo hice en ambos castillos visitados, el de Edimburgo y el de Stirling. Aquí os dejo como ejemplo las dos monedas "estiradas" y la original.


El segundo día en la ciudad visitamos el Museum of Childhood. Es gratuito y tras pasar la tienda hay un par de plantas dedicadas a juguetes antiquísimos, muñecos y juguetes más modernos. No hice fotografías en el interior, no porque no dejaran -aunque el vigilante era imponente- sino porque no vi nada especialmente llamativo.




Fue fundado en 1955 y fue el primer museo dedicado a la niñez. No solo hay juguetes sino también medicinas, anuncios publicitarios de las mismas y de todo lo relacionado con el mundo infantil, cunitas, chupetes, biberones... libros escolares. Tiene también máquinas en las que introduces monedas y supuestamente hacen algo, pero después de probar dos y que no funcionaran, decidimos dejar de tirar el dinero... Y ciertamente el museo, aunque muy iluminado, primero parece como un gran almacén el día antes de Navidad, pero luego te da un poco de miedo, porque los juguetes británicos no eran precisamente requetebonitos...

Sí que compré un par de postales con imagenes antiguas que figuraban en la exposición...


Y unas postales de muñecas. La única que reconocí fue Sindy.


Y postales de antiguos carteles publicitarios. Simplemente arrebatadores.


Por cierto, que el edificio donde se encuentra este Museo perteneció a la Salvation Army... ahí es ná.

lunes, 20 de septiembre de 2010

EL POLTERGEIST DE GREYFRIARS Y LOS SUBTERRANEOS

Después de caminar todo el día y tras la visita a la Catedral de St. Giles, nada mejor como descansar los pies y refrescar la garganta con una cerveza bien fria... especialmente porque en menos de dos horas nos habíamos apuntado a un Tour que prometía... aunque se quedó, en eso: en promesa. La de no volver a hacer un tour semejante en Edimburgo. Teníamos que haber escogido el de Mary King's Close, pero no, llegamos a la hora equivocada y nos vendieron la moto... En el folleto ofrecían dos tours: Underground City of the Dead (La ciudad Subterránea de los Muertos) o el Haunted Graveyard Tour (El Tour del Cementerio Embrujado). Como el guiri no tenía ganas de historias insulsas y poco probables de cementerios, decidimos hacer el de los subterráneos, a pesar de mi grave problema de claustrofobia que suelo dominar porque la curiosidad me puede más que una tara médica y en todo caso psicosomática. Claro que hablar de mi "condición" daría para otro post, pero decir que jamás sufrí de claustrofobia en la vida hasta mediados de los noventa cuando un suceso bastante traumático cambió mi percepción de los espacios cerrados. Curiosamente no tengo problemas con ascensores o escaleras estrechas y sin ventilación, pero sí con habitaciones sin ventanas a la vista o en subterráneos. Y como digo, trato de controlarlo en lo posible y con saber que hay una salida visible cerca suelo poder controlarme durante un rato, siempre que el rato no sea excesivo, razon por la cual las Catacumbas de París, cuyo recorrido dura hora y media, yo lo hice en media hora, porque los techos bajos, los túneles estrechos y el olor a humedad eran demasiado para mí para soportar durante tanto tiempo. Pero sobreviví a la experiencia y probablemente la volvería a hacer de nuevo dándome más tiempo. Soy de la opinión de que a los miedos y traumas hay que enfrentarse y no cerrar los ojos... Aunque nunca jamás tocaría una araña u otro bichejo, puaj...
Pero volvamos a nuestra primera noche en Edimburgo...

Antes de hacer el Tour nos tomamos un par de cervezas en la Royal Mile y el último bar al que fuimos (excelente, por cierto), fue el Deacon Brodie. William Brodie había sido un fabricante de armarios, diácono de la sociación de comerciantes y concejal del ayuntamiento de la ciudad durante el día y ladrón por las noches. Utilizando su trabajo durante el día, aprendía de los mecanismos de seguridad, y como una de las partes de su oficio era reparar y hacer cerraduras para los armaritos y puertas, conocía su funcionamiento bastante bien. Su historia completa se encuentra aquí, y parece ser que su historia inspiró a Robert Louis Stevenson la historia de su Extraño Caso de Mr. Jekyll y Mr. Hyde, ya que el padre del escritor tenía algunos muebles fabricados por Brodie.




En 1786 Brodie planeó un atraco importante que acabó con la detención de uno de los miembros de su banda que para salvar el trasero denunció a todos los implicados, y aunque Brodie escapó a Holanda con la intención de embarcarse rumbo a Estados Unidos, fue detenido en Amsterdam y ahorcado el 1 de Octubre de 1788 utilizando la horca que el mismo Brodie había diseñado y financiado el año anterior, y su ahorcamiento dio lugar también a leyendas urbanas, como que había utilizado un collar de acero alrededor del cuello para evitar la muerte y que se le había visto posteriormente en París viviendo la buena vida...


Mientras estábamos sentados convenientemente junto a la ventana con vistas al Royal Mile, nos dimos cuenta de que muchos de los que pasaban frente a la estatua de David Hume en la esquina, se detenían a tocarle tenuemente el dedo gordo del pie, que de tanto tocamiento está superbrillante. Al parecer trae suerte a los estudiantes, o eso se dice...


De allí nos fuimos, como comenté al principio a realizar nuestro tour fantasmal. al llegar ya había un nutrido grupo de participantes esperando y preguntamos si era el Tour de los Subterráneos. El chico nos dijo que ese era a las 8 y costaba £9.50, pero que él además del cementerio de Greyfriars pasaba antes por los subterráneos y así hacíamos dos tours en uno por el módico precio de £12.50. El guiri y yo nos miramos y asentimos. Craso error.
He de decir que el guía, Kev -una copia más jóven de Quentin Tarantino en rubio-, hacía muy bien su trabajo y tenía la voz adecuada para ello. Nos guió a través de callejones escondidos e imposibles mientras nos explicaba la historia de los mismos, como que en el siglo XVIII las casas que ahora tienen una altura máxima de cuatro pisos antes tenían de catorce a veinte, convirtiendo Edimburgo en una pequeña ciudad de rascacielos, y es que al parecer sobre los edificios originales medievales de piedra, se construyó hasta estas alturas pero en madera. El tiempo, los grandes vientos y fríos invernales de la región acabaron con muchos de ellos, y el gran fuego que arrasó la ciudad años ha, terminó con los que quedaba.
También nos habló de esa peculiar manera de deshacerse de los excrementos de todo tipo con un "agua vaaa" desde las ventanas, práctica común principalmente porque las viviendas carecían de "toilets" al uso y en cada casa había un cubo en un rincón a donde iban a parar cualquier clase de desperdicio, y cunaod digo cualquier, me refiero a todo: en el mismo cubo a lo largo del día se tiraban restos de comida, se orinaba y hacían cualqueir tipo de necesidad, se disponía de las ratas muertas... y como el cubo al llegar la noche pesaba un quintal y no era plan de bajar desde el piso 15 o el 20 o el sexto con tanto peso y luego volver a subir, simplemente se abría la ventana y se arrojaba -avisando antes-. Las callejuelas, al estar en cuesta, derivaban todos estos desperdicios calle abajo, done hoy hay edificios, y que antiguamente era un río de excrementos y suciedad.


En teoría nuestra siguiente parada eran los subterráneos del South Bridge, construidos en el siglo XVIII bajo dicho puente para cobijar espacio de almacenamiento para los taberneros, zapateros y otros profesionales que tenían negocios cercanos, pero según los túneles comenzaron a deteriorarse debido a la humedad y siendo abandonados por los comerciantes, fueron utilizados por los más pobres y miserables de la ciudad como lugar de alojamiento. Para acceder a dichos subterráneos nos llevan por callejuelas estrechitas y muy muy oscuras (tengo que decir que Edimburgo, de noche, es una de las ciudades más oscuras en las que he estado, sin demasiadas farolas ni edificios iluminados).


En dicha calle, lo más horroroso que ví fue este ornamento-lampara que parecía de papel (lo dudo o duraría medio telediario bajo la lluvia), en el lateral de un pub-restaurante de nombre dudoso (creo que estabamos en Cowgate o cerca)


Entrada a los túneles. La cosa prometía... (modo irónico ON)


Hacinados como cochinos en lo que parecía ser una bodega, comienzan los recuentos de historias fantasmales de las que perdí el hilo, demasiado concentrada en asegurarme de que no había nadie detrás mía a quien empujar en caso de querer salir corriendo. Elguía, de todos modos, estaba avisado de mis circunstancias desde el principio del tour cuando le pregunté si íbamos a estar mucho tiempo apretaícos allí abajo y me dijo que de encontrarme mal no dudara en decírselo que me sacaba. No fue necesario... a pesar de que el guiri no las tenía todas consigo y estaba preocupado de que en cualquier momento me convirtiera en la niña del exorcista y asustara al resto de "turistas" creyendo que algo o alguien me había "poseído"... Pero no llegaría la sangre al río...


De la primera cámara nos llevaron a una segunda, donde descubrimos una extraña presencia:


Es aquí donde nos cuentan la historia más interesante del tour y es cómo en estos túneles se alojaban cada noche hasta treinta personas para dormir (algo difícil dde imaginar porque cada cámara es realmente pequeña. Pues bien, Edimburgo ha sido destruida por el fuego en varias ocasiones a lo largo de los siglos. En uno de estos incendios, muchos ciudadanos corrieron a refugiarse en los subterráneos bajo la certeza de que el puente, al ser de piedra, no se quemaría. Ignorantes ellos, no contaron con que la piedra es un conductor ideal y murieron asfixiados y "cocinados" al convertirse el lugar en un gigantesco horno. Posteriormente se construirían conductos para evitar que esto sucediese de nuevo.
Es en esta recámara también donde se dice que dos canadienses llegaron a los túneles en unas excavaciones y que quedaron atrapados en la oscuridad sin poder encontrar la salida. Cuando finalmente lo hicieron, tenían el cuerpo cubierto en arañazos, con la particularidad de que eran de tres en tres, es decir, tres líneas de arañazos, auqnue no habían sentido nada,  ninguún tipo de dolor. Y naturalmente, esto ha dado lugar a "múltiples" casos similares...
Antes de partir, Kev nos avisó que muchos visitantes suelen sentir algo en esta estancia en concreto, y nos animó a decirlo si así era. Si sentíamos frío, o alguna sensación diferente, y yo comencé a sentir algo y quise gritar...

¡¡Me hago pis!!

Puta cerveza...

Acabado el recorrido -brevísimo y muy oscuro de los interiores del puente, más paseítos por media ciudad de callejuelas estrechitas (parecía Cádiz ojú) y más escalones para arriba, sieeeempre para arriba. Destino: Greyfriers.


Visita obligada a Bobby, el perrito más famoso de Edimburgo, un Canelo escocés que durante catorce años vivió junto a la tumba de su dueño. La escultura (mucho más pequeña de lo que parece, si no sabes dóndce está casi que no la ves) se encuentra frente al pub Greyfriers, situado a su vez junto a la entrada del viejo cementerio. (El bar también lo visitamos, conste, que hay que probar la cerveza local).
Curiosamente justo frente a la verja de entrada del cementerio se halla una gran lápida a Bobby, que mucha gente cree es su lugar de enterramiento. Sin embargo esto no es así ya que no se pueden enterrar animales en cementerios humanos. Aún así, mucha gente deja juguetitos y cositas para Bobby (!!)


Tras estas verjas -y después de dejar ciegos con mi flash a la mitad de los visitantes-, se encuentra la parte que dicen es la más embrujada del cementerio, donde tiene lugar el poltergeist de MacKenzie. Yo seguía haciéndome pis...


Tras atravesar las chirriantes portezuelas hay dos árboles a cada lado a los que llaman "los centuriones". Según el guía, los espíritus no se atreven a cruzar a través de ellos, así que nos hicieron esperar antes de cruzar esa invisible barrera que nos separaba del mundo en el que los espíritus se entretienen aterrorizando a turistas por la noche mientras el guía -aparentemente- cerraba la cancela a nuestra espalda. Y digo aparentemente porque a la salida estábamos esperando ante las rejas como pasmarotes y nos dijo que abriéramos la de la derecha (!?).

Nos encerraron en el Mausoleo Negro, lugar donde se "registró" el famoso poltergeist, a pesar de que aquí nunca estuvo enterrado Mackenzie y no se sabe de quién era este lugar de última morada. La historia del mismo dice que un mendigo se refugió allí para pasar la noche, que estaba bastante tormentosa y que descubriendo los ataúdes, empezó con una piedra a golpear una de las tapas, para ver si había algo de valor dentro.
Alertado por el ruido, el vigilante y su perro se dispusieron a investigar, y justo entonces, el suelo cedió bajo el mendigo, haciéndole caer en una fosa cuya existencia se desconocía llena de esqueletos y restos humanos y el pobre vigilante al llegar y ver a un tío gritando intentando salir de una fosa llenita de cadáveres empezó a gritar tambié, el perro a ladrar enfurecido y el mendigo al oir los gritos y ladridos a gritar más fuerte...
Puede que fuera esto lo que "activase" el poltergeist de Mackenzie, que fue al parecer un poquito hijo de puta. George Mackenzie fue un abogado y Lord Advocate durante el reinado de Charles II y su violencia torturando y matando a los conocidos como "covenanters" (los seguidors del Pacto para la introduccion del Libro Inglés de la Oración Común, un libro Episcopaliano), le valió el apodo de "Sangriento Mackenzie". Cuando murió en 1691 fue enterrado en el mismo suelo que aquellos a los que había torturado.
Y se dice que debido a todas las cosas horribles que hizo en vida, no pudo descansar en su muerte. Antiguamente los niños solían entrar en el cemterio y llamar a la puerta de su tumba canturreando: "Mackenzie el Sangriento, sal de tu agujero, levanta la tapa y abre el cerrojo" o algo así. Luego corrían antes de que su cadáver se levantara de su ataúd (criaturitas!).
El primer ejemplo de poltergeist sucede, pues, tras el incidente del mendigo cuando una mujer que miraba a través de la cancela de hierro fue tirada al suelo literalmente por una brisa de aire frío. Y se dice que ha atacado a cientos de turistas, cientos.
Con nuestro tour se portó bien. Dando por concluido el itinerario, nos disponíamos a salir caundo el guía se volvió para guiarnos fuera y de pronto se vuelve y grita un "Boooo" que hizo gritar a casi todo el tour. Ni el guiri ni yo gritamos, la verdad, ya me temía un truco así y además yo estaba muy ocupada pensando que menos mal que ya se había acabado y quenosvamosdirectosalgreyfriarspubquememeoooooo...

Cosas de la luz... siempre que voy a tours dicen que en la mayoría de fotos salen órbitas que son fantasmas y blablabla, nunca me ha salido ni una destello, pero en esta foto... ¡tengo una órbita! Ahí, en el cielo sobre la iglesia del cementerio... no era noche de luna... debe ser una mota de polvo en la lente... muajuajuajua...

¡Qué gusto tras ir al baño! Nunca más hago tiempo para un tour bebiendo cerveza... ufff ¡Qué susto!