El otro día me comentaba una amiga que le daba la sensación de que estaba muy poco "ilusionada" con la próxima y ya inminente publicación de mi libro sobre Esther, o que al menos, no se me había subido a la cabeza o que no me pasaba el día hablando de ello.
Sí que me hace ilusión. Muchísima, pero no creo que deba llevar una camiseta las 24 horas del día con "se publica mi libro" o ir en plan hiper super cansina. Ni siquiera aspiro a mis 15 minutos de fama.
En el fondo, y aunque no lo parezca, soy una persona muy celosa de mi intimidad. Cuento lo que quiero, y callo lo que no me da la gana contar. He contado aquí aspectos de mi vida bastante íntimos, cierto. A veces uno necesita desahogarse, y por otra parte, hay cosas que jamás contaré, y de lo que se puede contar... si lo saben muchas personas tal vez pueda evitar el chantaje emocional.
También es cierto que hasta hace poco podía escudarme bajo el anonimato de un nick, bajo el nombre de "Candela" y negarlo todo. Ahora ya se puede conectar un nombre con otro.
Y todo esto viene porque una se hace consciente de no ser anónima cuando ve su nombre en la portada de un libro. Cuando ve que el sueño de toda una vida -desde mi más tierna infancia- no ha sido nada difícil de conseguir, que la constancia y el aprendizaje diario dan su fruto al final. Pero también sucede que ahora mi nombre está ahí fuera, no solo en la portada de un libro, sino en la inmensidad de Internet, en la propia web de la editorial:
http://www.editoresdetebeos.com/catalogo/libros/vinetas/LosSecretosDeEsther/1
http://www.editoresdetebeos.com/autor.aspx?pdI=646
Y ya no solo el nombre, sino mi careto (en foto, debo decir, poco antes de coger una bartola por todo lo alto en una cena de trabajo, donde el tinto y el champán corrieron a la misma velocidad que viaja la luz...)
Y uno se da cuenta de que quien te quiera encontrar, ahora lo tiene mucho más fácil, para lo bueno y para lo malo, y que no es que tenga miles de fantasmas o esqueletos guardados al fondo del armario, simplemente no me apetece.
Yo quiero seguir siendo Candela. Y disfrutar del libro con los amigos y con completos desconocidos y esperar y cruzar los dedos para que les guste y para que descubran cosas nuevas con mis palabras y con Esther. Pero sí, me da un poco de vergüenza verme ahí reflejada en la web...