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lunes, 29 de diciembre de 2014

Memory Book o Scrapbookng

Prefieron llamarlo Memory Book. Será mi libro de recuerdos.

Siempre que viajo conservo pequeños momentos que se suman a las incansables fotos de mi cámara o el móvil, dado el caso. Tickets de metro, billetes de tren, entradas de museos... Al fiinal acaban desperdigados en una caja entre fotos o entre los innumerables folletos que también me traigo para conservar un pedacito de una catedral o un monumento. 
Cada vez que buceo en mis cajas de postales o de fotos, de esos años en los que aún me molestaba en llevar a imprimir/revelar fotos (y que aun hoy en día me prometo volver a hacer a pesar de que tengo guardadas en sticks y tarjetas de memoria más de cinco mil fotos), encuentro algún ticket, alguna entrada. Y me prometo hacer algo con ellas, meterlas en viejos álbumes, ordenarlas de alguna manera...

Y nunca lo hago. 

Bien... hasta hoy. He comenzado con mis viajes más recientes: Vilnius (Lituania), Bruselas y Brujas. He cogido un cuaderno de tapa dura que tengo desde hace años y al que nunca supe qué uso dar. Porque yo soy así: compradora compulsiva de libretas y cuadernillos. Y ahí quedan hasta que se me ocurra algo. O no.

A este le he dado un buen uso ya:


Así que ahora me toca bucear de nuevo en mis cajitas de postales y fotos y rescatar esos "mementos" de viajes pasados y ordenarlos en sus páginas multicolores





domingo, 9 de diciembre de 2012

Un Argentino, un Brasileño y 14 Gemelos Japoneses


Nuestro reciente viaje a Madrid ha estado plagado de pequeñas y divertidas anécdotas desde el primer momento, justo desde que empecé a hacer reservas y me cambiaron 4 veces el vuelo de Iberia y cometí un error al hacer la reserva de hotel como bien comenté en este otro post y también en éste
Pero esos pequeños contratiempos con el hotel y la compañía aérea acabarán borrándose de mi memoria, y lo que perdurará serán las risas y esas cosillas que suceden en el día a día y que hacen que ciertos viajes sean extra especiales, y no me refiero para nada a toda la experiencia vivida con la presentación del libro y el Expocómic, que eso ya se contará en el Foroesther de Enero.

Nuestras anécdotas "risueñas" comienzan justo cuando llegamos al Hotel Senator de Gran Vía. En recepción se hallaba un chico de dudosas pintas vociferando, vestido con chandal y una bufanda oscura que le ocultaba medio rostro. Estaba tratando de intimidar al recepcionista con un viejo truco que cualquiera que haya trabajado en hostelería conoce a la perfección: la conocida estafa de "he puesto cinco euros en la máquina del tabaco y no me da ni el tabaco ni el dinero, dame tú mis cinco euros". Naturalmente existe un procedimiento standard para estos casos, que principalmente consiste más o menos por estes orden, en disculparte con "el cliente", decirle que tú no puedes darle el dinero porque la máquina del tabaco nada tiene que ver contigo y que vas a contactar con la compañía que la sirve y blablabla. El caso es no soltar la guita que, evidentemente, el "cliente" nunca ha introducido en la máquina. El siguiente paso consiste en soportar estoicamente los gritos, amenazas y pataletas del "afectado", que incluirán un toma y daca de "llamo a la policía" o "pues llama a la policía" por ambas partes. 
En este caso el niñato de la bufanda amenazó al paciente recepcionista (un profesional como la copa de un pino) con ponerse a pedir en el lobby para recuperar sus cinco euros. Y claro, la primera víctima de su acoso fui yo. Primero empezó a pedir 50 céntimos, que luego subió a un euro para acabar pidiendo dos euros por todo el morro. Nadie le dio un chavo, por supuesto. Luego se acercó al guiri, que aunque no entiende español tampoco es tonto y ya se había dado cuenta de lo que sucedía. Trató de hacerse eso mismo, el guiri, lo cual irritó más si cabe al chandalito que le contestó con "¿No hablas español? Pues deberías hacerlo, porque si yo te hablo en español, tú me tienes que contestar en español. Y me cago en tus muertos por si acaso has dicho algo malo de mí". A esto le pegué un grito diciéndole que no había necesidad alguna de ser soez, y que no, que no hablaba español y que a ver si él era tan listo que hablaba inglés. "Pues sí, hablo inglés", respondió con plena seguridad. "¿Tú?" -le espeté- "¿Tú hablas inglés? Vamos hombre, si apenas sabes hablar español, qué vas a saber inglés". Esto provocó las risas de algunos de los presentes y que el niñato se quedara unos momentos descolocado. Se repuso para simplemente contestarme "Mira la listilla de mierda". Con estas se volvió al recepcionista que se mordía los labios por no reir y le preguntó si ya había llamado a la policía, porque él no se iba de allí sin su dinero e iba a denunciarlos. El chico le dijo que sí, que estaban a punto de llegar y con estas el bufanditas con gesto ofendido y brazo al aire grita: "¿Ah sí? ¡Pues me voy a esperarlos fuera!¡Y como no vengan... vuelvo otra vez!"

Ni qué decir tiene que no le volvimos a ver el pelo y pude hacer mi check in sin problemas. 

La segunda anécdota sucedió horas más tarde cuando paseábamos al otro lado de la Gran Vía y ante unas insistentes gotas de lluvia que amenazaban con convertir mi melena recién planchada en la bola de pelos de Mónica en Friends, entramos en el primer bar que vimos, al lado del Teatro Príncipe de la calle Tres Cruces. Allí uno de los camareros, un señor en la cincuentena, no le quitaba el ojo al guiri, y no estaba tratando de ligar ni mucho menos. Cuando salió a fumar un cigarro y volvió a entrar, el camarero le hizo una especie de gesto con la cabeza, como si le conociera de toda la vida. Fui al baño en ese momento y le oí comentar con el otro camarero tras la barra que "sí, hombre, que estoy seguro, es un actor americano, pero no recuerdo su nombre..." 


La tercera y última anécdota del día vino ya al final de la noche. En principio yo iba a subir a la habitación tras tomarme una cervecita, pero entablamos conversación con el camarero que era argentino aunque con 10 años de residencia en España y recientemente nacionalizado. Nos contó que le quedaban dos días de empleo, que el Bar Pompeya del hotel había sido vendido y ya no formaba parte del complejo y los nuevos dueños habían despedido a toda la plantilla porque traían sus propios empleados. Una lástima, porque a lo largo de nuestra estancia en el Senator, Rodrigo demostró ser todo un profesional que chapurreaba varios idiomas. Con el guiri hizo migas y se pasó la noche hablándole en inglés, lo cual para alquien que prácticamente se halla perdido en la torre de Babel, es de agradecer, que yo a veces me canso de ejercer de traductora no remunerada. Y a Rodrigo le venía de fábula practicar su inglés porque el plan B tras perder su trabajo era irse a Londres, donde ya había estado trabajando previamente. 
A mitad de la noche, llegó el botones, Víctor, un brasileño con un español impoluto que en breve se iba a probar suerte a Cádiz. Llevaba en la mano una hoja de papel y le comenta a Rodrigo: "Estoy esperando la llegada de un autobús con catorce gemelos japoneses". Nos quedamos todos con los ojos como platos y le preguntamos -incluido el camarero- si era algún tipo de congreso o reunión de gemelos y que a eso había que hacerle fotos. Víctor, sin inmutarse (¡pobre alma cándida!) nos dice que no, que vienen de vacaciones y que le ha preguntado a la recepcionista y que mire el papel, que sí, que se llaman X y XX Magasaki y G y GG Miyagui. Le decimos que entonces serán matrimonios, que está en un error y que en Japón, como en muchos otros países, la mujer toma el apellido del marido, que es muy raro que sin ser una convención ni nada, haya nada menos que 14 parejas de gemelos... A lo que Víctor todo serio señala el papel y dice "No, porque mira, al final de los nombres y el número de habitación, pone 'twin' que me ha dicho la de recepción que significa 'gemelos'".

En este punto todos nos descojonamos de la risa y Rodrigo le explicó con mucha guasa que "twin" es el tipo de habitación (de dos camas separadas) y no que los japoneses fueran gemelos. Victor se quedó de un pasmo y creo que si no le vimos ponerse rojo como un tomate fue porque su piel era oscura, pero madre lo que nos reímos, especialmente cuando poco después llegó el autobús y estábamos todos pendientes de la llegada de "los gemelos". 
Cuando una de las parejas vino al bar a tomarse algo, le di un codazo al guiri y le dije "mira, los gemelos japoneses" y me recriminó que hablara tan alto porque la mencionada pareja hablaba inglés. No me dio tiempo a responderle cuando Rodrigo, que estaba atendiendo a los Miyaguis, levanta la cabeza y mirándonos de frente y señalándolos levemente con un gesto casi inapreciable de la cabeza nos grita: "THE TWINS". Yo ya me revolcaba.

Y no hace falta decir que cada vez que Victor, el botones, venía por el bar, Rodrigo no dudaba en hacerle chanzas sobre sus "gemelos japoneses". Incluso al día siguiente...

Creo que no me he reído más en la vida...

jueves, 6 de diciembre de 2012

El Señor de los Huevos Rotos y Lord de la Morcilla

Ese es mi guiri.

No sean malpensados, que ya me los veo venir. Los atributos de mi guiri no tienen nada que ver con el título de este post. Es simplemente que en estos pasados días en Madrid, el guiri ha descubierto la "delicatessen" de los huevos rotos, la morcilla y otras delicias. Y es que las tapas españolas, no dejan de sorprenderle. Y una vez que descubre algo nuevo, no quiere comer otra cosa.

Esta no es la primera vez del guiri en España: ha estado tres veces en Cádiz (verano, Carnaval y Semana Santa) con viajecitos a la provincia y Sevilla incluidos, dos veces en Barcelona para el Saló del Cómic y dos veces en Madrid, además de Aranjuez y Toledo. Y cada vez descubre algo nuevo, porque su problema es que es muy desconfiado con la comida.

Al guiri no le gusta experimentar, teme probar algo que no le entre por los ojos y se niega a comer verdura, cocinada de cualquier modo o cruda. Por eso no prueba la ensaladilla rusa, entre otras cosas. Además una amiga en común llevó a su novio a Cádiz, llevándole a comer al freidor Las Flores donde le hizo comer chocos asegurándole que eran patatas fritas (porque su guiri era como el mío, delicadito). Cuando su novio le dijo que las patatas parecían goma le dijo lo que era. Y el pobre chico al saber que se acababa de comer un trozo de pata de pulpo, casi le da un jamacuco. Y como mi guiri sabe que yo soy un poco hija de puta en ese sentido, no se fía de mí cuando le ofrezco comer algo desconocido a sus ojos, por temor a que le de pulpo o cualquier otra clase de bicho subacuático de dudosa apariencia.

Una tarde en Cádiz paramos en un bar a tomar una cerveza y la aquí presente se pidió unos churros con un café. A mí el café no me gusta para beber, lo he intentado pero no puedo. Pero me pirra mojar churros. Y cuando él vio los churros, me preguntó si eran patatas fritas, le dije que más o menos, los probó y le tuve que pedir una ración para acoompañar su cerveza, ante la mirada adversa del camarero. "Es que es guiri", le dije. 

Tembién le encantan las albóndigas en tomate o salsa, que aunque aquí se las puedo hacer, el tomate no es el mismo; le encanta la tortilla de patata, que él cree que se come sin cebolla pero siempre lleva. Y en general, come todo lo que sea carne. No le entusiasma el jamón y le da un asco atroz el chorizo. Más pa mí.

El jueves por la noche quedamos a cenar con una amiga y acabamos en un restaurante gallego en Huertas, donde pedimos huevos rotos y una parrillada que llevaba unas rodandas enormes de morcilla. Alucinó con los huevos rotos con jamón y aseguró que semejante manjar debía haber sido inventado por un irlandés porque era un plato sencillo y sabroso, con patatas y huevos de toda la vida. Con la parrillada, atacó directamente a la carne y dejó de lado los pimientos de padrón y la morcilla y mi amiga le insistió para que la probara, ante su reticencia. Que no, que a él el "black pudding" no le gusta. Pero con mucho asquito y mucho cuidado probó la morcilla cuando le aseguramos que el sabor no tenía nada que ver...


... y allí en medio de la Gran Vía me veis la última noche de estancia (el Domingo) buscando un sitio para buscar morcilla que traerme, porque acabábamos de salir de un bar de tapas donde había comido de nuevo "el black pudding español". Gracias a Dios por el Mesón del Jamón o uno de esos restaurantes/charcuterías.



Tras decir esto, el viernes naturalmente acabó cenando de nuevo huevos rotos, ante la mirada estupefacta de unos amigos que estaban aún esperando a que el plato se enfriara un poco cuano el guiri, comiendo como si no hubiera un mañana, ya llevaba pulido medio plato. El sábado teníamos cena los estherianos con Purita Campos, su Marido y Carlos Portela, veinte a la mesa y muchas viandas... y ahí que nos llegan unas cazuelitas de huevos rotos sin romper. Y el guiri, sin pensárselo un momento, agarra cuchara y tenedor y se pone a la tarea de romper huevos como un experto...

Además de los huevos y la morcilla, ahora es un fan del queso frito con mermelada de fresa o salsa cranberry y ha descubierto que el queso brié, fundido bajo el grill sobre el pan, está mucho más bueno que esa mierda de cheddar...

Por otra parte, además de la parte gastronómica de todo viaje, éste en particular ha estado plagado de muchas anécdotas, que os paso a relatar en mi próximo post...

viernes, 1 de junio de 2012

domingo, 25 de marzo de 2012

La Leyenda de las Minas de Sal de Wieliczka

Nuestra visita a las Minas de Wieliczka a escasos veinte minutos de Cracovia nos dejó el conocimiento e una bonita leyenda, la de Santa Kinga.

Para empezar, el agua de la región de Wieliczka siempre ha sido salada, y la sal solía extraerse de la misma a través de varios métodos. Pero la leyenda asegura que la minería de sal comenzó aquí en 1290 con una interesante historia.

Se dice que la princesa húngara Kinga estaba a punto de casarse con el Rey de Cracovia (entonces aún un príncipe, si no me equivoco). Como regalo para su prometido, la princesa pidió a su padre, el Rey Bela IV, una mina de sal, porque la sal era escasa en ese tiempo en Polonia y muy apreciada. De hecho la sal era tan valiosa o más que el oro. Y su padre le concedió el deseo. Se dice que Kinga tiró su anillo en una de las minas de sal de su padre antes de abandonar Hungría. Y al llegar a su nuevo destino, pidió que se excavara un profundo hoyo. Al hacerlo, se encontró el preciado mineral y envuelto en un cristal de sal -el primer trozo extraido-, el anillo de la princesa.


La historia ha quedado representada y esculpida en sal en las entrañas de esa supuesta misma mina, y el tour que nos llevó por los bien iluminados -y salados, a juzgar por una inglesa que le dio un lametón a una pared- pasadizos. Por cierto, la princesa Kinga es el ángel de la guarda de los mineros de Cracovia.


Pero lo más impresionante de las minas -bajamos 3 de los 9 niveles que hay, que se mantiene todo el año a una temperatura constante de 15º, es la impresionante Capilla de Santa Kinga, que tiene escenas esculpidas en la sal de las paredes, realizadas por tres mineros, no por ningún artista al que contrataran para llevarlas a cabo. Sus nombres están en tres placas a un lado de la capilla.


Por cierto, los candelabros también están realizados en cristal de sal.






Las Minas de Wieliczka están declaradas Petrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

viernes, 23 de marzo de 2012

AUSCHWITZ II-BIRKENAU

Tras visitar Auschwitz I, el minibus nos llevó al emplazamiento de Auschwitz II-Birkenau, apenas a quince minutos de distancia. Para que os hagáis una idea, aquí os dejo una vista aérea de ambos campos:


Si os había parecido que Auschwitz era inmenso, llegar al segundo campamento es aún más imponente. Cruzando su entrada principal, que tantas veces habréis visto, a la izquierda se alzan los barracones donde vivían los prisioneros. 



A la derecha había el mismo número de barracones pero el tiempo ha hecho mella en ellos y ahora solo queda un mar de escombros. El único vestigio de que allí había construcciones son las chimeneas todavía en pie, testigos mudos de tantos horrores.


Al fondo se atisba la inmensidad del bosque. El camino hasta allí es largo. Enfangado en trozos. Pedregoso. Pero lo que más llama la atención es el silencio. Ni un pájaro sobrevuela el campo. No se oye ni el más triste trinar. Todo es silencio, roto a veces por los cánticos de tres grupos separados de estudiantes israelíes que enarbolan su bandera con orgullo. 


Auschwitz I es la parte más blandita de este viaje al holocausto. Allí se preservan objetos, ilustraciones realizadas por supervivientes que marcan el día de la vida en los campos, archivos gráficos de las SS y otras muestras de increible valor emocional e histórico.

Auschwitz II Birkenau es la parte más dura que vemos en películas como La Lista de Schindler. Aquí están expuestos los barracones donde dormían los prisioneros tal y como lo eran entonces. Las letrinas. La parada del tren.
Aquí llegaban todos los prisioneros, en vagones tan pequeños que produce claustrofobia solo mirarlos. En este andén en medio del campo, se alineaba a los recién llegados y un "médico" con el simple gesto de su mano los separaba a la derecha o a la izquierda, condenando a unos a la vida en el campamento y a los otros directamente a las cámaras de gas.



Las cámaras se hallaban al final del campo, cercana al bosquecillo que se vislumbra al fondo. A la llegada de las tropas soviéticas, los Nazis trataron de destruir evidencia de sus crímenes haciéndolas volar. Sus esqueletos aún permanencen allí donde se derrumbaron sobre sí mismas, una a cada lado de las vías.



Es duro visitar el interior de los barracones donde se hacinaban los prisioneros. En cada barraca, las literas de madera se apilaban precariamente. Por único abrigo, una mantita fina. Dormían sobre la madera... excepto los que dormían en el nivel inferior, de cemento. El viento se filtraba por el tejado, por las maderas   y por las puertas que no cerraban bien. La única fuente de calor, una chimenea en el centro de la construcción, que ni por asomo llegaba para calentar a los del extremo. En cada litera podían llegar a dormir hasta 5 personas. Se les permitía ir al lavabo solo dos veces al día. El resto del tiempo, había que hacer uso de cubos de latón dentro de las barracas. La disentería, las diarreas, las fiebres, el tifus... lo dejo a vuestra imaginación. Y no es agradable.
Cientos de prisioneros se amontonaban en cada una de estas barracas (y podéis hacer números de cuantas barracas había según el mapa aéreo superior). E imaginad los lamentos de los moribundos, el olor a sudor, a cuerpo humano, a excremento, y las colonias de piojos y de las ratas que se colaban por todas partes.




Las letrinas son todo aquello que imaginas en tus peores pesadillas. Agujeros redondos como en una acequia, donde todo se acumulaba y había que vaciar... manualmente de vez en cuando. Nauseabundo.



Al fondo del campamento, se alza hoy un monumento dedicado a las víctimas, eregido en 1967. Anteriormente otro memorial ocupaba su lugar.


A sus pies, placas en varios idiomas, certifican: "Dejad para siempre que este lugar sea un grito de desesperación y un aviso a la humanidad, donde los Nazis asesinaron alrededor de un millón y medio de hombres, mujeres y niños, principalmente judíos de varios países de Europa. Auschwitz-Birkenau 1940-1945."


Salimos de allí con una gran losa sobre el alma y el recuerdo indeleble de rostros en blanco y negro que pasarán a la historia de manera anónima. Y rodeados de un silencio tan sepulcral que aun estando en un espacio abierto, te hacía hablar en susurros. Y sin oir, ni de lejos, el tenue canto de un pájaro.

Más fotos aquí:

https://www.facebook.com/media/set/set=a.3212054697136.2144630.1139312018&type=3&l=d93811bff9

miércoles, 21 de marzo de 2012

AUSCHWITZ I

Visitar Cracovia te da la oportunidad de visitar también Auschwitz, a apenas una hora de camino. cunado fuimos a principios de mes, cogimos un tour organizado cuyo servicio, francamente, fue inmejorable: nos vinieron a buscar al hotel en un minibus, que recogió a otros turistas en diferentes hoteles de la ciudad. Venía con nosotros un guía que hablaba un inglés impecable aunque no sería luego el guía que nos enseñaría Auschwitz y Auschwitz-Birkenau. Él simplemente se encargó de comentarnos cómo se iba a organizar nuestro día, cómo nos separarían después con diversos guías según el idioma del tour solicitado (en el minibus viajaban españoles, franceses e italianos), y nos pusieron un interesantísimo vídeo que también puede verse en Auschwitz pero en su versión acortada de 15 minutos. El nuestro duraba una hora y era básicamente un documental mostrando las imágenes grabadas en vídeo y fotografías tomadas por un videocámara del ejército ruso cuando sus tropas liberaron Auschwitz. Contiene imágenes verdaderamente impactantes.
Ya en el primer campo (conocido como Auschwitz I), la guía que nos enseñaría el lugar no podía ser mejor. Llevábamos unos auriculares conectados a una especie de receptor, y ella podía hablar en un tono de voz bajo para no molestar a otros visitantes/tour. He de decir que todo está milimetricamente organizado: si un tour se cruza con otro, no se molestan, cada uno en una punta de alguna estancia, o cruzándonos en el pasillo, y como cada guía emite en un canal diferente, no se oyen otras "transmisiones" ni se agolpan los grupos en cada edificio/lugar.
Auschwitz I empieza tras la infame entrada bajo el auspicioso letrero de "El Trabajo os hará Libres" (Arbeit macht frei). Fue en 1947 que el lugar fue declarado mediante un acta en el parlamento polaco como museo. Y en 1979 la UNESCO lo añadió a su lista de Patrimonio de la Humanidad.


Conocido por todos como el lugar de genocidio Nazi, fue abierto en 1940 a las afueras de Oswiecim tras la ocupación, cambiando su nombre a Auschwitz. Durante los siguientes años su tamaño se extendió, formando tres campos: Auschwitz I, Auschwitz II-Birkenau y Auschwitz III-Monowitz y mas de 40 subcampos. Inicialmente, aquí encarcelaron a polacos, posteriormente a prisioneros de guerra soviéticos, a gitanos Roma y a prisioneros de otras nacionalidades.
Desde 1942 se convirtió en la escena del mayor asesinato en masa de la historia de la humanidad cometido contra los judíos de Europa como parte de los planes Nazis para su exterminación total. La mayoría de judíos deportados aquí eran enviados a su llegada directamente a la muerte en las cámaras de gas de Birkenau. Se cree que un total de 1.100.000 judíos fueron enviados a este campo. Casi 150,000 polacos, unos 23,000 gitanos de varios paises, unos 15,000 soviéticos y más de diez mil [risioneros de otros países también llegaron aquí. La mayoría nunca salió.
En un esfuerzo de eliminar la evidencia de sus crímenes, las SS comenzaron a desmantelar o destruir las cámaras de gas y los crematorios junto a otros edificios al final de la guerra, además de quemar documentos comprometedores y listados de prisioneros. Aquellos que podían caminar fueron evacuados a las entrañasdel Reich. Los que quedaron en Auschwitz fueron liberados (unos 7000) en Enero de 1945.


La entrada con su "Arbeit macht frei" fue testigo de la llegada diaria de prisioneros. Pero de mucho más. A los prisioneros se les hacía trabajar, hiciera sol, lluvia o nieve, dentro y fuera del campo. Muchos trabajaban en industrias en la cercana población, trabajos duros. Cada día eran contados al salir... y al llegar. Si alguno moría por inanición, agotamiento o enfermedad estando fuera, debía ser traido de vuelta por sus compañeros, de lo contrario el recuento no coincidía y podría traer graves consecuencias para el resto.
Junto a la entrada, al partir y al regresar, los Nazis obligaban a una banda a tocar marchas mientras los "trabajadores" entraban y salían. Cada día. Exactamente frente al muro de la foto de abajo:


A los recién llegados se les despojaba de todas sus pertenencias, que los Nazis se quedaban. En el recorrido por el campamento, hay ocasión de ver muchos de estos objetos. Además, les rtapaban o cortaban el cabello: no para que no perdieran tiempo lavándolo, o para evitar plagas de piojos, no: para venderlos a empresas textiles que con el cabello humano confeccionaba calcetines, camisetas y ropa interior para el ejército alemán además de mantas y otras prendas. Fue, quizá, lo que más me impresionó del campo, y aunque no se autoriza el uso de cámaras en esa estancia (una sala lartguíísima, enorme, con cabello desde el suelo hasta el techo), tampoco lo habría hecho. Me parecería totalmente inadecuado. De lo que sí se puede hacer fotos es de todos los demás objetos incautados a los judíos:

Gafas:

Tallits:


Artículos ortopédicos (la vitrina ocupaba una larga estancia de unos 6 metros):


Utensilios de cocina:



Maletas:


Zapatos infantiles:



Ropas de adultos y niños:




Zapatos de adultos:


Latas de betún, tabaco...:


Nuestra guía nos contó cosas que pondrían los vellos de punta a más de uno, pero impresiona más ver la cantidad de objetos "decomisados" que imaginar y hacer números en la cabeza. 
A los prisioneros se les havcía trabajar muy duramente, y en condiciones muy duras. ¿Su recompensa?: vivir un día más y comer, dos veces al día. Esta sería su ración diaria de comida:


Aguachirli, prácticamente. Y un trozo de pan duro para todo el día. 
Muchos acababan fusilados en el Muro de la Muerte. Otros, eran víctimas de experimentos por parte del Dr. Mengele (nunca capturado). En este muro las SS dispararon a varios miles de prisioneros entre 1941 y 1943: polacos líderes y miembros de organizaciones clandestinas, rehenes, gente involucrada en planes de escape y aquellos que ayudaban a los que intentaban escapar. A la derecha de este muro, en el Bloque numero 10, el ginecólogo Carl Clauberg llevaba a cabo experimentos de esterilización en mujeres.

                                


Pero lo que más me impresionó -aparte de la sala del cabello humano-, fue entrar en la cámara de gas, a pesar de que es una reconstrucción porque su estado era bastante precario. Os puedo asegurar que no es nada agradable entrar dentro. Pero antes, vimos latas vacías de Zyklon-B encontrados allí tras la liberación. Hasta 1941 el Zyklon-B se utilizaba exclusivamente para la desinfección. Desde finales de Agosto de 1941, se usó de manera experimental al principio y luego luego con regularidad como herramienta de exterminio en Auschwitz. Llegaba al campo en botes metálicos sellados prque se evaporaba con mucha facilidad, representando un gran peligro de morir envenenado por sus gases.

El edificio que contenía el primer crematorio y cámara de gas de Auschwitz I funcionó desde Agosto de 1940 hasta Julio de 1943. Las autoridades alemanas calculan que aquí se podían cremar 340 cuerpos al día. 


Durante un tiempo, una de las habitaciones del crematorio se utilizó como cámara de gas, donde asesinaron a miles de judíos recién llegados  y a varios grupos de prisioneros soviéticos con Zyklon-B que dejaban caer a trés de estas aperturas en el techo:


Tras la construcción en Auschwitz II-Birkenau de cámaras de gas más amplias, las autoridades del campo decidieron organizar la exterminación en masa allí.



La avenida del roll-call (donde se pasaba lista) era el lugar de tortura preferido de los Nazis:


Pasar lista duraba horas. Al principio los prisioneros se reunían en la avenida central del campo, pero posteriormente se construyeron edificios ahí y los recuentos se hacían enfrente de los barracones. Aquí también se llevaron a cabo ejecuciones por parte de las SS como parte de su reinado de terror. En los postes de la foto inferior los alemanes colgaron a doce prisioneros políticos polacos en Julio de 1943 tras sentenciarlos a muerte por contactar con civiles locales.

                            

Y para terminar este post, junto al crematorio mostado más arriba se encuentra aún hoy el lugar que para muchos es un símbolo de algún tipo de retribución: el patíbulo en el que se ejecutó a Rudolf Höss, el que fuera comandante de Auschwitz.
                                  

Al término de la guerra, disfrazado como suboficial de la Marina de Guerra alemana huyó hacia las costas del Báltico, donde fue capturado por los Aliados, a los que dio un nombre y profesión falsos. Sin pruebas que lo incriminaran, quedó en libertad, al desconocer sus captores quién era en realidad. De allí pasó a trabajar en una granja no lejos de Dinamarca, donde estuvo durante ocho meses.

Mientras tanto, la Policía Militar seguía buscándolo, manteniendo a su familia bajo vigilancia. En Marzo de 1946 unos oficiales británicos convencieron a su mujer para que les dijera su paradero bajo amenaza de entregarla a las autoridades soviéticas para su ejecución y la deportación de sus hijos a Siberia. La señora cantó como un poajarito y Höss fue capturado esa misma noche.

Llevado a los Juícios de Nuremberg, en mayo del 46 fue extraditado a Polonia donde se le abrió un nuevo juicio por crímenes de guerra en el que no negó sus cargos como hasta entonces había hecho, sino que se reafirmó en el hecho de que cumplía órdnes de Himmler. 
Fue sentenciado a muerte con indiferencia el 2 de Abril de 1947 y ahorcado en el campo en el que tanto sufrimiento infligió el 16 de Abril de 1947.

Podéis ver más fotografías de mi visita a Auschwitz accediendo al siguiente enlace: 

www.facebook.com/media/set/?set=a.3212015696161.2144629.1139312018&type=3&l=af3d1a1f51