martes, 27 de noviembre de 2007

EL MAESTRO (34º ALBANTA)


Llega el maestro al claustro. Generación excipiente, aula al unísono en batallar constante, tiernos novatos en fila influenciando a los peores. Príncipes anacoretas rebeldes, inútiles derrotados, perpétuos ególatras, ignorantes innatos, bandoleros perdidos, mercenarios de las letras. Llegó el maestro al encerado y desbarató el cotarro, deshizo las ilusiones ilustres de miles de afincados aficionados adictos a relatos de poca austeridad, diccionarios parlantes de mutantes teclados, artífices insulsos de poca libertad, fraccionarios de las palabras sin sentido y del viperino cantar de la húmeda moralidad.

El maestro de literatura mira y admira el revuelo formado por los cuatro cabecillas que nada saben, que nada piensan, que todo creen, que no se inmutan. Quiere enseñar y no puede, porque no se lo permiten. Más sabe el perro por viejo que por perro. O más sabe el viejo por perro que por viejo. Sabe más el maestro, cansado de corregir acentos perdidos, letras raídas, indolentes sirenas de sus propios sueños que inmaduramente no reconocen sus pausas exhaladas, sus misteriosas reacciones en un mundo laberíntico y ajeno. Manolete, si no sabes torear pa' que te metes, dice el cantar en el fondo de la memoria del distintivo, soberbio, certero maestro. Hablan las malas lenguas al fondo del pasillo, leyenda viviente de mentiras forjadas en el bravío subsuelo de la ignorancia recabada.

Muere la prosa reciclada, la vida misma del abecedario sin usar por aquellos indolentes del deseo de mejora. Habla la bruja deslenguada que descuartiza textos y palabras como indigente ansiosa del vocablo curtido. Mira el maestro la copia arbitraria, el insulto hecho palabra y proclama, con su pluma moratoria, con su gesto cansino, el veredicto de su sapiencia irreverente.
Pedante amigo, me prostituyo por tí y para tí, me vendo por cuatro letras, baratas, inútiles y gratuítas, no me importa.
Eres mi maestro y me enseñaste bien: para escribir sólo se necesita bolígrafo y papel.

Para decir, necesitas el alma.

sábado, 24 de noviembre de 2007

(33º ALBANTA): LA HERENCIA


Cuando murió el abuelo Sebas, ya sabíamos que no nos quedaría gran herencia. Por todo recuerdo, una caja de zapatos llena de viejas fotos y cartas amarillentas, cartas de ternura y pasión florida con faltas de ortografía y más amor que literatura.
Y el miedo. Nos dejó el temor de haber heredado su locura, la que corría por las venas de los Malasaña, por parte materna. Madre era abstemia y no parecía haber heredado el gusto por la uva que el abuelo habia llegado a perfeccionar con el paso de los años, si acaso sólo su mala leche. Pero la Tata Aurora, la hermana del abuelo, que tampoco bebía, y que vivía rodeada de un perro, un loro, 5 periquitos y 14 gatos había sabido aprovechar su parte de la herencia, hasta tal punto que murió sola en un asilo, agarrándose el cuello y gritando que le robaban sus famosos diamantes, los que le regaló el conde. Llevaba medio año ya sin saber si iba o venía, ajena al pasar del tiempo y a lo que le rodeaba. La Tata Aurora había vivido en una casa al lado del cementerio y decía haber vistos muchas almas en pena. Tambien leía el futuro, los posos del café y tenía la habilidad de mantener conversaciones con extrañas muñecas de porcelana.
Por eso, mientras cremábamos el cuerpo del abuelo Sebas, Gumer y yo temblábams de miedo, pensando qué sucedería en los años venideros y quién sería el primero en mostrar las huellas de esa herencia indeseada.
Gumer intentó tomar precauciones. Dejó de probar el alcohol, se hizo numerosos análisis y electroencefalogramas, acudía al psicólogo dos veces al mes. Finalmente se casó y es padre de dos hijos.
En cuanto a mí, la vida tampoco me ha defraudado. Suelo viajar bastante, y canalizo ese miedo e inseguridad hacia el arte. Tal vez mi imaginación la haya heredado del abuelo Sebas, o de la Tata Aurora. Pero si es así, no me importa en absoluto. He llegado a tener mucho poder en mis manos, todo aquel que una persona insana nunca podría llegar a conocer. Me he casado también, con una mujer hermosa, y mi hogar se ha ido llenando de bellos objetos y monumentales obras artísticas que me hacen olvidar el pasado de mi familia. Comando ejércitos, y me codeo con lo mejorcito de la sociedad, dado mi status.
Sin embargo, no estoy contento con las condiciones en las que me hallo en esta posada de mala muerte a la que me han enviado, no sé con qué propósito. No acostumbro a estar rodeado de tanto ruido, ni de personas que no son lo que dicen ser. Tendré que quejarme al posadero de la miseria y la suciedad que me encuentro por los pasillos y de la estrechez de mis aposentos. Yo, Napoleon Bonaparte, con la mano en el pecho puedo asegurar que este sitio no está a la altura de alguien como yo. Ayer mismo vino a visitarme Gumer y pude ver el dolor en sus ojos al comprobar dónde me han alojado estos imbéciles. Hablamos mucho rato, pero tuve que dejarle porque he de ir a buscar a mis generales y discutir la estrategia de la batalla. Me dijo algo de una herencia maldita que al final nos alcanza...


viernes, 23 de noviembre de 2007

LLEGA LA NAVIDAD, LA, LA, LA, LA

Aquí os dejo algunas fotos de Limerick y su alumbrado navideño, inaugurado esta semana (lo de esperar por tradicción al 8 de Diciembre se ha perdido ya).

En la calle principal han erigido este año el primer eco-friendly árbol de Navidad, es decir, un árbol hecho de material reciclado, es de color gris, hecho de latas y otros materiales y tiene un helicóptero arriba (al parecer el movimiento de la hélice por el aire es el que carga las luces. Todo sea que ns quedemos a oscuras, jeje).










martes, 20 de noviembre de 2007

SUPER RATON


Super Ratón fue creado por Izzy Klein para Terrytoons de la 20 Century Fox en los años cuarenta, aunque originalmente no se parecía nada al personaje que ahora conocemos, ya que fue creado como una mosca casera y su nombre era Superfly, pero el jefe del estudio decidió convertirlo en un ratón y hacer una especie de parodia de Superman en versión roedora.

Su primera aparición fue en un corto en 1942 titulado "The Mouse of Tomorrow" (El Ratón del Mañana), y aunque en España lo conocemos como Super Ratón, su nombre fue cambiado originalmente a Mighty Mouse (El Ratón Poderoso) porque otro persnaje del mismo nombre ya existía en una colección de cómics. Tampoco su "uniforme de trabajo" era el que ahora conocemos, de color amarillo con capa roja, sino que Super Ratón comenzó sus aventuras llevando un traje muy parecido al de Superman, de azul y rojo, y sus poderes también eran los mismos del superhéroe.


Super Ratón tuvo dos novias, Pearl Pureheart en los dibujos animados, y Mitzi en los cómics de los años 50 y 60, y su archienemigo era el gato Oil Can Harry, personajes que parodiaban también las viejas series en blanco y negro de aquellos años.

Aunque al principio Super Ratón no era muy popular, al vender Paul Terry la Terrytoon a la CBS, el personaje subió como la espuma y fue uno de los que hizo más conocidos a la compañía, con una serie de éxito que duró unos treinta años, desde que la adquiriera CBS en 1955 hasta los años ochenta, sin contar con sus apariciones en los años cuarenta.

En los ochenta se creó una serie revitalizada, Las Nuevas Aventuras de Super Ratón, encarada más a un público adulto y con una temática un tanto más satírica y madura, pero el show se canceló tras dos temporadas en antena, debido principalmentea a un episodio donde se ve a Super Rantón esnifando de una flor tras pulverizarla, alegoría al uso de cocaína. Esta serie se ha convertido en un artículo de coleccionistas.
Las buenas noticias para los fans de este personaje es que Nickelodeon prepara una película en CGI sobre el mismo, que probablemente verá la luz en el 2010, y dependiendo de su éxito, una serie en CGI le seguiría.

Y recuerden... No olviden supervitaminarse y mineralizarse...

CALIMERO

La serie japonesa Calimero, basada en una creación italiana, trataba de un extraño pollito negro, encantador pero muy desgraciadito, que siempre lleva la mitad del cascarón sobre su cabeza.

Los personajes de esta serie de dibujos animados fueron creados por Nino y Toni Pagot y originariamente eran utilizados para publicidad, hasta que Toei Animation las convirtió en una serie de anime en 1974 en una primera etapa que concluiría en 1975, y la segunda serie, con nuevos personajes y situaciones, terminaría en 1992, con un total de 99 episiodios entre ambas temporadas.

Los personajes que habitualmente protaonizaban estas aventuras junto a Calimero, eran Priscilla, la novia de éste, Valeriano, un pájaro verde que tiene obsesión con rodar películas; Susy, una patita con dinero; Piero, el novio de Susy y también rico, y Rosella, la novia de Valeriano.

¿Su frase más conocida: Creo que la repetimos mucho en nuestra infancia en juegos y en situaciones caseras: "Es una injusticia, amiguitos".

Por fortuna, en una de esas cajas donde nunca sabes qué vas a encontrar, hallé mi viejo llavero de Calimero. No se conserva mal para tener casi treinta años, ¿no creéis?
Sin embargo, a pesar de que Calimero estaba destinado a un público más infantil, este personajillo siempre me ha atraído por su inocencia y su carácter entrañable, por la ternura, tal vez, de sus ojillos y su medio huevo, siempre con el hatillo al hombro y dispuesto a grabar los más variopintos documentales y meterse en nobles líos. Y la cancioncilla aún la recuerdo como si fuera hoy...


sábado, 17 de noviembre de 2007

LA FOTOGRAFIA (32º ALBANTA)


En una vieja caja, olvidada al fondo del armario de la abuela María, Susana encontró una colección de fotos cuya existencia desconocía. Eran sus fotos, las que mamá había dicho se habían perdido consumidas por el fuego dos décadas antes. Claro que mamá había dicho muchas mentiras a lo largo de su vida, de ninguna de las cuales se había arrepentido jamás. El por qué lo desconocía, pero a estas alturas ya no iba a preguntar. Estaba cansada de las respuestas ambiguas y las mentiras camufladas de leyendas familiares.
Susana quería una respuesta y aquella caja podía dárselas.
Halló las fotos de su primer cumpleaños y vió los ojos anegados de lágrimas, sus ojos, aquellos ojos oscuros que deberían haber estado brillando de felicidad, de sorpresa, de puro entusiasmo y excitación, y encontró la mirada húmeda de una niña, aún un bebé, maltratado por la injusticia. No recordaba los sucesos de aquel día, por supuesto. Cumplía sólo un añito, pero se lo había contado su abuela tantas veces que parecía revivirlo una y otra vez.
El bullicio de los preparativos de la fiesta, la llegada de invitados con juguetes para ella, la entrada espectacular del pastel y la música del tocadiscos hicieron que sus manitas se cobrasen de vida propia, mientras emitía sonidos guturales y las pocas palabras que podía pronunciar. Una de sus manos voló hacia la tarta de merengue, bizcocho y crema, pero papá fué más rápido. La bofetada la aterrorizó tanto que el resto del cumpleaños lo pasó llorando, asustada por aquel aquelarre de personas mayores que hablaban un idoma distinto al suyo, uno que a su temprana edad no comprendía.
Susana siguió mirando el resto de las fotos de su cumpleaños, el primero de todos. Sus ojos siempre tenían un vacío y un dolor que perdurarían el resto de su vida.
Encontró otras fotos, sueltas, sin una historia detrás, hilvanadas en la vorágine de su infancia y adolecencia por el único pezpunte de lo años pasados en la casa de vistas sobre el puerto. No había ninguna foto con sus padres, a no ser las irregulares celebraciones familiares, cada vez más espaciadas en el tiempo, donde su rostro siempre miraba hacia otra parte. Tal vez sin quererlo aquel primer cumpleaños había marcado el ritmo de su relacion con sus padres, pero a estas alturas de la vida poco importaba ya. Pudiera ser que, en lo más hondo de su corazón, esperase hallar una fotografía que la redimiese, la única que tendría alguna importancia para ella, junto a su madre. Madre e hija en perfecta unión, una en la que se sintiese parte de algo, de alguien, amada por el único amor que dura para siempre, pero no la encontró. Madre era una palabra muy grande en la boca de su progenitora cuando jamás había ejercido su uso. Padre era una palabra sinónima de miedo, de injusticia y de dolor. No encontraría respuestas a sus cuestiones y Susana sabía que su búsqueda sería infructuosa. Cerró la caja y lloró por su infancia perdida y el desconocimiento del significado de la palabra familia, mientras se acariciaba el vientre abultado. Aún no había nacido su pequeña Laura y ya tenía una caja para llenar con sus fotos. La primera ya estaba dentro, su ecografía, fotografía interna de su existencia. Se inclinó sobre su estómago con una sonrisa de complicidad y susurró: "Me vas a llenar la caja de sonrisas felices, para que jamás, nunca, tengas que buscar una fotografía que confirme lo especial que eres para mí".

LA FOTOGRAFIA (ALBANTA), No presentado.

Esa de la fotografía, la que está apretujada junto a Sor María, soy yo, Margarita Pí. Era fin de curso y tenía nueve años. Mis ojos no parecen felices, como los de las otras 23 niñas de la clase. La foto en blanco y negro está desgastada, ajada en una esquinita. Han pasado ya muchos años, pero recuerdo perfectamente el día que nos hicimos el retrato escolar aquella tarde de Junio de 1979. Nunca me había llevado bien con algunas compañeras, y a menudo se han reído de mi por sacar más nota, por llevar esas gafas de montura de pasta o por simplemente haber nacido. El día de la foto se rieron de la opción de traje que mamá había escogido para mí. Ellas, muy modernas, iban todas en vaqueros y camiseta. Yo llevaba ese vestidito de faldita plisada y escote palabra de honor que picaba a rabiar.
Hace veinte años que no veo a ninguna de ellas, nunca mantuve el contacto desde que dejé el colegio. Sus burlas y sus constantes zancadillas en el patio me hiceron odiarlas para siempre. Pero esta noche es la reunión de las Antiguas Alumnas de la Promocion del 83. Mucho ha llovido desde entonces.
Me he acicalado casi tanto como si fuera a una cita con un hombre. Llevo esperando este momento mucho, mucho tiempo. He escogido un vestido que me hace parecer una Femme Fatale, negro de satén, ajustado al cuerpo, mostrando estas curvas de vicio que no tenía con nueve años. Llevo joyas que muchas de ellas sólo han visto en sueños, y mi larga melena rubia cae por mi espalda como una cascada dorada. En el bolsito de terciopelo, escondida bajo una bufanda de seda blanca, esta mi pequeña Glock, reina de las venganzas que se comen tan frías como el postre.
Nos hacemos la foto de reunión, imitando a la perfección la original, cada una ocupando el puesto que ocupó hace veinte años. Sólo que Sor María no está, murió hace cinco años, retirada ya de las aulas. Antes de la cena se nos ofrece la posibilidad de descargarnos la foto de inmediato a nuestro iPod. Encantada, acepto y comparo las dos fotografías, haciéndome familiar con los rostros maquillados.
Cuántas historias detrás de cada mirada. Cuántos fracasos, cuánta envidia, cuánta miseria tras las caretas que han decidido colocarse la mayoría. No las he visto en veinte años pero sí les he seguido la pista a cada una de aquellas que me torturaron durante la infancia.
Después de la cena, la gente se dispersa en grupitos para hablar y rememorar. Yo, como nunca pertenecí a uno, puedo escapar sin ser añorada y llevar a cabo mi plan. Es más facil de lo que pienso. Ana es la primera. Asustada por la boca negra del Glock, le doy con ella en la sien y la ahogo a fuerza de golpes de cisterna. En el jardín me encuentro a Amalia. Pobre. Una zancadilla y se acaba de romper la crisma contra el borde del banco de piedra. Me encuentro a Pepi visitando la capilla. Qué silencio. Contrasta con el alboroto del baile en la sala de actos. Un tiro en la nuca que nadie oye. Por último, Berta. La peor, la que metía arañas peludas dentro de mi mochila. Me ha reconocido y ha leído mis intenciones. Forcejeamos. No importa. Las clases de karate me han hecho fuerte. Berta Martínez se balancea colgada de la viga del techo de nuestra antigua clase, el aula numero cinco, mi número favorito. La fiesta ha terminado, me voy a casa.
Al día siguiente leo que han arrestado al jardinero del Convento de las Hermanas Filipinas por el asesinato de cuatro ex-alumnas. Sus manos sucias habian tocado más de una vez lo que no debían. La Glock apareció en su caja de herramientas, así como las fotos incriminatorias de chicas desnudas en el vestidor del gimnasio, tomadas desde el agujerito que había habilmente oradado con tal fin, fotos de todo tipo. Yo le vi allí, mirando. Haciendo fotos de nuestro mundo inocente.
La fotografia no estará completa en otros veinte años, para la propuesta segunda reunión. Faltarán cinco ex-alumnas en ella: Ana, Amalia, Pepi, Berta y yo, Margarita Pí. Ya no tiene objeto.
Rompo la imagen en blanco y negro y camino por la desierta playa, en paz.

viernes, 16 de noviembre de 2007

CALENDARIO 2008 ESTHER Y SU MUNDO



Es el segundo de la colección, el más esperado desde los almanaques Pirelli de los 70's. Y en unos días saldrá a la venta. La portada promete. Esther y Juanito fundidos en un apasionado beso que dice más de lo que parece, prólogo de un contenido aún por desvelar y que de seguro, no defraudará a la legión de acérrimas fans del personaje y de su autora, Purita Campos. El Calendario del 2007 fué una belleza en imágenes, pero el nuevo calendario del 2008 promete ser la comidilla del Foro de Esther y su Mundo, en cuanto a contenido se refiere. Porque con el paso de los meses se nos desvelará más... y más...

Si el calendario del 2007 reun}a una selección de las mejores imágenes clásicas deEsther, este nos traerá a la Esther treintañera de las Nuevas Aventuras, con nuevos y refrescantes dibujos, y... a juzgar por la portada... moviditos.
Sólo hay que mirar ese rojo fuego del traje y los pendientes, ese roce de cuerpos, esos ojos cerrados en éxtasis... Y esa mano... Esa mano de Juanito que dice más de lo que el ojo ve...

Expocómic 2007 está ya a la vuelta de la esquina en Madrid, en la Casa de Campo, comenzando concretamente el 29 de Noviembre para concluir el 2 de Diciembre, y también la presencia siempre ansiada de Pura, que en esta ocasión, recién salido del horno, tendrá oportunidad de firmar el segundo volumen de la reedición de las aventuras clásicas de Esther y su Mundo. Con motivo de su visita a Madrid, el Foro de Esther y su Mundo le hará entrega de un libro anecdotario con firmas, fotos y... alguna sorpresa, sólo para sus ojos, como agradecimiento a su labor artística y la aportación que Purita hizo y sigue haciendo, al cómic femenino.

También estará presente en el FNAC (hora por confirmar), en la tarde del 29 del Noviembre para más firmas.

Y para entonces, esperamos que el calendario ya esté a la venta, porque esa mano... Ay, esa mano me está volviendo loca! Y el color, en lenguaje publicitario dice mucho, ese rojo lujurioso, ese azul y blanco puros de fondo...
¿No se os ponen los vellos de punta?


martes, 13 de noviembre de 2007

LA SEÑORA

(El Rincon del Colaborador. Hoy, Relato de Manuel)


Inauguro esta seccion cuyas puertas he abierto a vuestra colaboracion, con un relato que amablemente ha querido crear Manuel, marido de Elsa, Estheriano compulsivo y provocador, como homenaje a una persona muy querida. Recordad que podeis enviarme cualquier escrito a: r_memole@hotmail.com.

Hace 10 años conocí a una gran mujer llamada Fuensanta, un bonito nombre por cierto. Le gustaba contarme anécdotas de su vida al principio de conocerme, para más tarde ya relatarme casi con pelos y señales su dolorosa existencia. Se lamentaba de haber hecho esto y no lo otro, de no haber tomado otras decisiones, su estado general era el de "la lamentación".

Se sentía culpable de que por ella los suyos no fueran todo lo feliz posible. Nació en un pueblecito de Cáceres, en la España profunda unos años antes de la nefasta Guerra Civil. Su madre murió con 44 años dejando 9 hijos, 4 varones y 5 mujeres. Fuensanta era la segunda e iba detrás del mayor. Tenía 14 años y por ser la mujer mayor de la familia, ya se puede suponer lo que le esperaba. A todos nos contaba que en el lecho de muerte de su madre, le prometió cuidar de todos sus hermanos, y tanto lo cumplió que en parte o todo, fue su perdición.

Los años pasaban y a Fuensanta "habrá que casarla", se decian los hombres de la familia. Por casa venía muy a menudo un chico llamado Pascual, serio, poco hablador, o más bien nada, cara de poco espabilado, y que parecía muy cortico de entendederas. Como quien no quiere la cosa, o sí la querían los cerrados y botarates hermanos, se hacen novios Pascual y Fuensanta. Antes los bestias de la familia ya habían ahuyentado a más de un pretendiente a base de sustos y palizas, pues no eran nadie los machitos.

También me contó, cómo en aquellos tiempos para "sujetar" a una hembra, "medio se la violaba", como decía ella, y si ya había sido manoseada nadie más la querría, y muchos mozos es lo que hacían para después pregonear por el pueblo que la presa ya era suya. De esta manera quedó preñada de Pascual, pues no valía ni para medio violarla, sino que hizo el trabajo entero.

Días antes de la boda, le pidió que por favor no se casara con ella, que la dejara marchar, que no le quería.

- "¿Pero como no me quieres si somos novios? ¿Si tus hermanos y mi madre están de acuerdo? ¿Si tienes un hijo mío? ¿Pero qué tonterías dices?"

Esas eran las respuestas del novio. La pobreza de aquellos años los llevó a todos a Barcelona, y ¿Sabéis quién tenía que cuidar de todos, marido, hermanos y hermanas además de la primera hija? Pues claro: Fuensanta.

Con el tiempo se pudo librar de los hermanos, pero no de su carcelero. Tuvo 4 hijas y para sacarlas adelante tuvo que coser muchísimos vestidos, por la noche acostarse con el hombre que nunca quiso, aunque creo que no le echaba toda la culpa a él, pues era un pobre desgraciado. La culpa se la echaba a ella misma por no haber tomado otras decisiones y haber sido más valiente. Sus 4 hijas, más su hermana pequeña Diamantina -otro bonito nombre-, habían sido su lucha y consuelo.

Cuando ya jubilada, intentando separarse de él, parecía que le llegaba su libertad, le vino un cáncer maligno que se la llevó en pocos meses. Su tercera hija es Elsa y guardamos en un cofre parte de sus cenizas. Yo, su yerno estoy feliz de haberla conocido y alegrado un poco la vida de tan excelente señora.

Manuel

viernes, 9 de noviembre de 2007

PANDORA

Atencion: Estómagos débiles absténganse de seguir mirando. (Pandora cenando).




Esta es Pandora, una serpiente del maíz, comunmente originaria de Norteamérica. Siempre me han gustado las serpientes, ha sido una atracción que comenzó en la infancia y continúa hasta ahora. Lo más cerca que jamás estuve de una fué en el zoo hasta que hace unos años en el pub que frecuentábamos, The High Stool, adquirieron una que mantenían en una pecera tras la barra, y que era algo más grande que la mía en estos momentos. Se llamaba Héctor y era negra como una King, pero dócil como un gatito. Normalmente pasaba de mano en mano entre canciones de Metallica y Iron Maiden.
Un buen día llegamos al bar para encontrar la pecera vacía. La tapa era de plástico blando, de esas que normalmente traen las peceras, sostenida por una gran caracola marina que no fué suficientemente pesada para detener los intentos de fuga de Héctor. Estuvo desaparecido en combate hasta que en una exhaustiva limpieza del local lo encontraron bajo la máquina tragaperras. Volvió a su tanque y se le reforzó la tapa. Aun así, meses después volvió a escapar, y cuando apareció, casi un año más tarde, hacía meses ya que el bar estaba cerrado y asustó a un viandante, apareciendo por el callejón adyacente a través de un sumidero. Estaban haciendo obras en la zona y los trabajadores huyeron espantados. Porque Héctor imponía. Llamaron a la policía, que sin saber qué hacer llamó al Ayuntamiento, los cuales llamaron a la Asociación Protectora de Animales que conjuntamente con una tienda de animales (la única en Limerick que vende estos adorables bichitos), la atraparon sin problema. Inmediatamente se dieron cuenta de que era un animal doméstico y no un reptil salvaje de vuelta a Irlanda tras la expulsión por Saint Patrick, y la mantuvieron perfectmaente cuidada y alimentada en la tienda, en un bonito tanque anti-fugas hasta que el antiguo manager del bar se ofreció a quedársela, se había encari­ñado con Héctor. En sus aventuras escondida en las entrañas del High Stool debió batallar con numerosas ratas de las que se alimentaba, y su cola, sobre todo, presentaba mutilaciones (le faltaba un trocito del final), y mordeduras varias.

Fue poco después de que Héctor escapara por segunda vez de su habitáculo en el High Stool, que uno de los camareros y su novia compraron una, de color similar a la mía. Y fué gracias a ellos que le sugerí a Jay que quería una para Navidad y me la regaló. Cuando llegó a mis manos, en un pequeño receptáculo de plástico con tapa verde de rejilla, no era mayor que una de esas gominolas en forma de gusano largo, y exactamente del mismo grosor. Apenas medía quince centímetros y me daba miedo cogerla, no porque pudiera moderme, que poco daño me iba a hacer, si no porque parecía tan frágil que temía hacerle daño. Y cogerla debía, porque es la única manera de domesticarlas, dejando que se acostumbren a tu olor, a tu presencia, y sobe todo, a ser manejadas casi a diario.

Lo que peor creí llevar al principio era alimentarla, ya que sólo se las alimenta una vez a la semana (o dos si tienen mucho apetito), y con esa edad (apenas un par de meses de vida), sólo comen unos ratoncillos neonatos del tamaño de media falange del pulgar, sin pelo, llamados pinkies, y tan pequeños y tan renegridos que dan un poco de asquito, pero a todo se acostumbra uno. Cuando ya tienen un tamaño considerable se pasa a los Fossies, que son ratones ya más grandecillos, pero aún sin pelo, del tamaño del pulgar. Dentro de un par de años, a lo sumo, tendré que alimentarla con unos ratones mayores en tamaño, con pelos y bien formados, y esos me dan un poco de repelús de momento, pero como he dicho, a todo se acostumbra uno, que tampoco nadie gusta de limpiar traseros y cuando se tiene unn bebé se le limpia sin escrúpulos.

Pandora va a cumplir estas Navidades cuatro años, si no me equivoco, y aún no ha crecido totalmente. Este tipo de serpiente crece primero a lo largo para hacerlo luego a lo ancho, y aunque ahora mide más o menos un metro, llegará a medir metro y medio o incluso más. Y será tan gruesa como un brazo. Viven unos veinte años y en teoría son mansas como un corderito, aunque la mía se está volviendo un poco salvaje y ya me ha mordido un par de veces. Curiosamente no ha utilizado los dientes, por lo que ha sido más un aviso que un ataque. De hecho ellas tienen más miedo de tí que tú de ellas, porque te ven como un gigante amenazador, y por eso tienden siempre, en sus estados más vulnerables, a ocultarse. Imprescindible, pues, en su terrario es un tronco bajo el que habitualmente duermen (son animales nocturnos) buena parte del día, o se ocultan bajo las ramitas de hojas artificiales que pueblan su "hogar".

Pandora se escapó hace unos meses. El terrario donde habita tiene una tapa metálica pesada que nunca remuevo, y uso las puertas frontales correderas, que jamás me gustaron. Se lo dije a los de la tienda de animales cuando me la vendieron, pero la otra alternativa era un gran tanque para peces con tapa de plástico que iba a saltarse en cuanto pudiera alzarse hasta el borde, ya que este tipo de serpientes son maestros escapistas, auténticos Houdinnis de la naturaleza. Me aseguraron que estos reptiles no tienen memoria ni inteligencia suficiente para abrir puertas correderas pero la mía debe ser especial, porque durante meses se dedicó a trepar junto a la puerta ydejarse caer a un lado, subrepticiamente arrastrando el cristal consigo. Así, llegamos un lunes a casa para encontrar la puerta abierta unos tres centímetros y Pandora huída en busca de aventuras.
Estábamos convencidos de que sin duda se ocultaría bajo la nevera o la cocina, porque necesitan un lugar oscuro y cálido, bajo su tanque ha de estar, constantemente enchufado, un calentador que se asemeja a una radiografía con cable, son animales de sangre fría. Atrapar a un reptil no es fácil, pero normalmente se sugiere colocar bolsas de pléstico del súper por el suelo cercano a la zona donde se cree que se oculta, coger una botella de cocacola de dos litros, vacía, meter un ratón dentro (los ratones hay que mojarlos antes en agua caliente, ya que las serpientes se guían por el sentido del olfato, primero, que se halla en su lengua bífida, y en el calor, lo ven todo en infrarojo), y hacer agujeritos en la botella para que salga el olor. Una vez se oye el ruido de los plásticos, se espera a que esté dentro y ya está! Atrapada!
Nosotros desmontamos todos los bajos de la cocina y no la vimos, y estábamos esperando a montar las trampas a que transcurriera algun tiempo sin comida, porque la había alimentado la noche antes de su escapada y si no tenía hambre, no funcionaría. De todos modos, se me ocurrió comentarle lo ocurrido a mi vecino de la parte de atrás, ya que nuestra ventana del dormitorio da a su patio interior, y con un jardincito tranquilo y oscuro, si Pandora lograba encontrar cualquer resquicio que la llevara fuera del edificio, aquel era el lugar ideal para esconderse. La casualidad quiso que al día siguiente de haber escapado, mientras no estábamaos en casa, la hubiesen encontrado, bajando tranquilamente por la pared de piedra mientras ellos disfrutaban del buen clima de ese día sentados alrededor de su mesita de jardín.
La buena fortuna también quiso que se hallaran en compañía de un amigo que posee varios reptiles y sabe cómo tratar a estos animales, por lo que se la llevó a casa y le compró un tanque, en el cual me la trajo sana y salva días mas tarde.
Desde entonces no la he tocado porque volvió un tanto huraña y se muestra en actitud de atacar cada vez que intento cogerla, retrepándose sobre sí misma en forma de "S", señal indiscutible de que el siguiente paso será atacar. Me han aconsejado que compre guantes de fregar. Detestan el sabor y si muerde, sus dientecillos menudos no llegarán a tocar mi piel, y el sabor es tan desagradable para ellos que soltarán su presa de inmediato. Otra solución es dejar un guante dentro durante unos días, hasta que se acostumbren al olor. Luego, una vez enfundado en tu mano, no opondrán resistencia.
Lo que más disfruto es el cambio de piel. Al principio sus ojos negros se vuelven azules unos días, y casi no pueden ver, lo cual las hace sentir extremadamente vulnerables. Se ocultan durante dias sin salir para nada de su escondrijo. La piel se va volviendo de un color menos intenso, es como si las cubriera una capa de polvo, y cuando al fin se desenfundan de ella, es como ver salir una mariposa de su crisálida. La piel sobrantre se va quedando atrás, como una perfecta funda hilada a ganchillo. Es apasionante. Tengo algunas guardadas, como el que guarda mechones de cabello de un niño, o los dientes de leche.
En cualquier caso, adoro a mi Pandora aunque sea al otro lado del cristal haciéndose fuerte y utilizando sus instintos cuando debe. Ahora os dejo. Voy a echarle un ratoncito para su cena.