martes, 25 de noviembre de 2008

UN CADAVER EN EL BAR



Podría bien ser el título de una novela de Agatha Christie o uno de aquellos episodios televisivos del maestro Hitchcock, pero no es ni más ni menos que la pura realidad... más o menos.
La calle de la fotografía de arriba es paralela a la de mi casa. En ella, en esa esquina encalada de blanco bajo un cielo casi imposiblemente azul en estas latitudes, se encuentra un Pub llamado The White House (La Casa Blanca). Un par de días a la semana organizan veladas para bardos aficionados y poetas desconocidos. Otras, lecturas de poemas recitados por algún locutor de lacónica voz o algún profesional de las letras o el escenario.
Hace más de quince años llegó a Limerick un señor llamado Jock Hunter, el garbanzo negro de una aristocrática familia escocesa. Jock había venido en busca de un antiguo compañero de la policía del Norte de Rhodesia y se asentó cómodamente en esta ciudad, donde hizo grandes amigos y donde decidió quedarse hasta el día de su muerte, en 2004.
Una mañana, así sin más, me llamó la atención este bloque de cemento con una placa dorada y me fui a trabajar pensando en hacer averiguaciones, porque no sabía quién era el dueño del nombre inscrito en la misma ni el por qué de tal artefacto delante de un pub más o menos popular.



Dado que en Limerick inscriben los nombres de personajes del mundo del deporte en cualquier lugar de dudosa estética (hicieron una calle peatonal y colocaron un gran banco de mármol negro con los nombres inscritos de varios jugadores de rugby originarios de la ciudad), no me sorprendió que quizá fuera un homenaje a algún fallecido popular que frecuentara La Casa Blanca. Pero la historia es un poco más rocambolesca, si cabe.

El bloque de cemento, que comparte lugar con las mesitas metálicas del exterior y sus bebedores ocupantes, contiene las cenizas de Jock, en esta improvisada tumba al aire libre. Hunter era un poeta. Y un cuentacuentos de magnífica y cautivadora voz. Y Jock era muy querido por sus amigos, que a su fallecimiento tras una larga enfermedad, le hicieron un velatorio por todo lo alto (como se suelen hacer por estas tierras), con música, alcohol y... cuerpo presente.

La velada tuvo lugar en la Funeraria Thompson, con el muerto ataviado con la camiseta de su equipo de rugby favorito, Munster (de color rojo), y los asistentes llegaron con violines, saxofones y Whiskey. Con un microfono junto al ataud, contaron historias, cantaron canciones, se hicieron chistes y recordaron sus anécdotas con Jock. Celebraron la vida de Jock. Antes de cerrar el féretro, se colocó en su interior media botella de bourbon que acompañase al finado a esa llamada "otra vida", no fuera que por el camino el pobre hombre tuviese sed y ni un mal bar donde detenerse a remojar el gaznate. Alguien dejó también una copia del Times, abierto por la sección de crucigramas, y un bolígrafo. Era una de sus actividades favoritas mientras se tomaba una copa. Otra persona dejó un balón de rugby. Y otra, un paquete de cigarrillos. Su marca favorita, por supuesto. Jock se fue al otro mundo con los enseres necesarios en su bolsillo.

El director de la funeraria dijo que era el mejor y más emotivo funeral que había presenciado en su vida, y que cuando él muriera le gustaría ser despedido de esa manera.

Tras esto, Jock fue cremado. Siguiendo su propia voluntad, la mayoría de sus cenizas se esparcieron en el estadio de Thomond Park, la sede del equipo de rugby de Munster, y con el resto, sus amigos construyeron un bloque de cemento (el bloque de Jock, como es conocido), y lo depositaron a la puerta de The White House.

El bloque fue hecho de manera "cuasi" casera, y antes de que solidificara, se añadió una urna de cristal con las cenizas, un boleto de una casa de apuestas, un lápiz, tabaco, papel de fumar, fotografías y algunas notas de despedida de sus amigos. Luego le pusieron una placa que reza: "Jock Hunter. Hombre orgulloso de Munster. Nacido en Duirinish, Escocia, el 6 de Febrero de 1940. Murió en Limerick el 12 de Julio de 2004. Hecho para él por sus amigos.

En el 2006, con motivo de la final de la Copa Heineken que Munster vencería, celebrada en Cardiff, uno de sus amigos que fue a ver el partido "rompió" un trozo del bloque y lo llevó consigo al estadio. Cuando el nutrido grupo de amigos festejó la victoria de su equipo, también lo hizo Jock con ellos. Al finalizar el juego, se les permitió pulverizar el cemento y esparcirlo sobre el césped del Millennium Stadium.

Mientras, en Limerick, su cadáver convertido en cenizas, ve cada día amanecer a la puerta de un bar...

Fotos: bocktherobber.com

17 comentarios:

chema dijo...

jo, a mí me daría mal rollo pasar por ahí. sin embargo, en la foto se ve a la gente sentada en la terraza tranquilamente. quizá porque no han leído la inscripción de la placa...

Sergio Arán dijo...

Pues a mi me parece una historia increíble. Cuando oigo cosas de este estilo, pienso que me encantaría tener amigos de este calibre.
La idea de llevarse un trozo de piedra en representación de él es pura magia.

CGR dijo...

Opino como Sergio, es una historia tremenda y enternecedora a la vez.

Oishi dijo...

WAUUUU...que buena historia!!!
es la ficción la que copia a la realidad o al revez?
me recuerda un cuento de Jorge Amado, creo que está en "cuentos de viejos marineros" (o algo así)
Acá en México no somos, tal vez, muy distintos de los de Limerick. También, si el difunto era de gusto por la vida, en el funeral tocamos música (la favorita del muerto), platicamos acerca de nuestras experiencias con el occiso, contamos chistes...
De hecho, no se si en otro lugar lo haya, pero celebramos el "Dia de muertos" (1 y 2 de Noviembre)...y hacemos ofrendas porque se supone que en esos días las almas de los difuntos vienen de visita así que tenemos que agasajarlos.
Es rico el folklore en México, porque esa celebración se mezcla con nuestras raices indígenas y es algo superrealista!!!!
Bueno...mucho rollo.
Gracias por la historia, inspiradora. Y gracias por pasarte por mi blogg, ya te dejé respuesta allá y una pequeña historia.
bye bye

Salegna dijo...

Guauuu, vaya historia, me parece preciosa e interesante. De alguna forma sigue unido a sus amigos y ellos a él.
Me encantan este tipo de curiosidades, cotidianas y que podemos encontrar en plena calle.
Besos

Candela dijo...

Muchas gracias, Oishi. Aqui en irlanda lo que celebran es Hallowe'en, pero los mayores si van al cementerio. En españa es el dia de los difuntos como ahi en mejico, y la gente va al cementerio y todo eso.
Aqui he ido a unos cuantos funerales, por desgracia, es algo que ya contare en otro post, proque claro, la primera vez te choca, luego ya lo aceptas.

Koldovica dijo...

creo que es un post muy bien relatado y con fundamento, como se suele decir.Es una historis bella y un final tierno para el poeta escocés.La cultura de la muerte tampoco hay que sacralizarla tanto, en fin temas culturales.Ruth, no piensas volver a España definitivamente en un futuro?, ese podía ser un buen puntode debate.....je je...Koldo65

Candela dijo...

Vuelvo a España este viernes. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Regreso aqui el lunes.
A Españ, de modo definitivo, no regresaria. No de momento ni en un futuro inmediato.

R.M dijo...

jo, ke emocionante tener amigos asi y ke te recuerden de ese modo. Me parece muy bonita la historia. Besos

Ay y si, desde luego, mi post va dedicado a ti jajajajajaja. Bobalicona!!!!

Candela dijo...

Hombre, nunca se sabe... yo tambien conozco unos cuantos blogs de esos... y no me paso. Para que? Son todo yoyoyo, mememe, mimimi. Pero nunca se sabe...

Paula Dananfer dijo...

Definitivamente me gustaría vivir en una cultura donde la relación entre los vivos y los muertos no fuera tan traumática. Donde lam despedida fuera una fiesta y no un funeral

Inma dijo...

Me encanta la idea de mis hijos y seres queridos juntos en mi funeral, charlando y comentando "la jugada" pero eso en España es muy difícil. Increible tu historia.

Pucca dijo...

¡Me encantó la historia Candela! Y más me encanta tu manera de contarla. Me tengo que tomar algo junto al bloque.

Buen viaje!!!

Candela dijo...

Seguro que pasaste muchas veces junto al mismo y ni lo notaste... De dia cuando el bar esta abierto, con las mesas y todo, pasa desapercibido. Pero por la mañana temprano, con todo recogido y ni una alma... llama la atencion.
Te veo a la vuelta!

anele dijo...

La verdad es que me parece una manera excelente de celebrar(nunca mejor dicho) un funeral. Quedarse sólo con lo mejor.

Pero podrían haber estado un poco más inspirados a la hora de construir el bloque, je, je. Pelín feo sí que es, con esos tubos por fuera...

Candela dijo...

Pues si, Anele, esos tubos... me recuerdan a mi a los del a calefaccion... igual es para mantenerle calentito...

Shirat dijo...

Qué historia tan bonita. Ojalá todos pudiéramos tener unos amigos así, porque desde luego se nota que era un hombre muy querido.