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domingo, 27 de marzo de 2011

LEYENDAS DE ORIENTE

Es un librito viejo, que huele a viejo. Huele como deben oler los libros, casi a árbol. Y a polvo, aunque esta perfectamente limpio. Este libro perteneció a la biblioteca de mis antepasados más recientes, y la última vez que paseé por el Mercat de Sant Antoni en Barcelona, me alegró encontrar otros ejemplares de la misma colección, aunque no pude adquirir ninguno. Me llevé una sorpresa, entre grata y agridulce, al ver que los precios de algunos ejemplares oscilaba entre los 275 y los 450 euros. Sorpresa grata al saber que tengo una joya en casa, y agridulce porque ante tal descubrimiento, no pude conseguir otro. Hay límites para todo y allí encontré el mío.
Prefiero, sin embargo, conservar mi libro de Leyendas de Oriente, sabiendo que estuvo siempre en la librería de mis abuelos, quizá incluso en la de mis bisabuelos, y que llegó a mis manos como debió ser. De esta manera es parte de mi vida, de mi historia, y de lo que soy.

Lo leí por primera vez sentada a la luz del corredor, en el escalón de losetas de piedra y carcomido marco de madera que daba al patio, en aquel lugar favorito, a pesar de las hormigas y las arañas, no en vano antes de sentarme prácticamente vaciaba medio bote de insecticida para asegurar mi "tranquilidad". Creo que en aquellos años contribuí en gran medida al agrandamiento de la capa de ozono, qué se le va a hacer.
Leía al solecito cálido gaditano, bajo la atenta y subrepticia mirada de La Bruja de traje de luto. La imaginaba acariciando a su gato negro Azrael, aquel que en realidad era una gata, mientras se preguntaba qué leía con tanto interés en aquel tomito de formato pequeño y aspecto antiguo.

Leyendas de Oriente pertenece a una colección de obras adaptadas para niños por María Luz Morales, con ilustraciones de René para la editorial Araluce, y las historias que la componen son: La bella Zita, Savitri la fiel, De zapatero a Rey y La Cacerola Mágica, y desconozco el año de publicación, no viene indicado en el interior y dudo que le falte página alguna, está en excelentes condiciones y recientemente lo forré para preservar su gastada portada. Posee, además, unas ilustraciones bellísimas, de las cuales os dejo un muestrario:




miércoles, 16 de marzo de 2011

¿Dónde Está Candela?


Una amiga y antigua compañera de colegio me ha enviado hoy por FB esta foto de la clase de 3º de EGB. Debía correr el año 1978 o 1979.
¿Alguien encuentra a Candela entre estas 42 niñas...?

Reconozco que no recuerdo los nombres de más de la mitad de mis antiguas compañeras, pero he reconocido inmediatamente a otras...

martes, 8 de marzo de 2011

Antigüedades Fashion




Cuando estuve en casa en el mes de Enero, mi madre me dio este antiguo monederito, digno de una princesa pero perteneciente a una antepasada muy antigua. Creo que, para el casi  siglo que ha de tener, luce aún muy brillantito. Está ennegreciéndose en el mecanismo de extensión de la boca, pero con eso y todo, adoro ese encanto tan de Galdós. Y no le falta ni un engarce.

jueves, 13 de enero de 2011

Recuperando Negativos (I): Festival folklore 1997. CUBA




Cada verano tiene lugar en Cádiz el Festival Internacional de Folklore. El último al que asistí fue el de 1997, a tan solo un par de meses de mudarme aquí. Algunas fotos de aquel festival y anteriores las tengo impresas en papel, pero muchas, con la mudanza, quedaron atrás, guardadas en cajas en el garaje de un amigo y, posteriormente, cuando él mismo se mudaba, las llevé al apartamento de mi hermana, qe por aquel entonces vivía en un bajo con patio, donde dejé las cajas un par de noches para seleccionar y hacer una criba de lo que tiraba y klo que guardaba. Desafortunadamente una de esas noches llovió intensamente y la mayoría de fotos quedaron destruidas para siempre, pegadas unas a otras. Los negativos no corrieron mejorsuerte y muchos se encuentran arañados, comidos por el agua o simplemente rotos. Pero al menos he podido recuperar algunas de esas fotos, y aquí os dejo una selección de mis favoritas del grupo de Cuba que llegó a Cádiz ese verano del 97. Les costó muchísimo trabajo recibir los permisos pertinentes para poder salir del país y poco después me informaron de que, a pesar de venir bien escoltados con miembros de seguridad (no para protegerlos pero para asegurarse de que regresaban a su isla), algunos lograron quedarse. 
Debido a la decoloración de algunos negativos, he cambiado algunas fotos a sepia, igualando el color para que no se notase dicha decoloración.

viernes, 9 de octubre de 2009

VA POR INMA... (envidia cochina, jijiji))

Corría el año 89 y yo compaginaba los estudios con mi trabajo en la radio, cuando corrió el rumor por el Instituto de que Alejandro Sanz acudiría a los estudios de la SER para una entrevista en Los Cuarenta. Yo había sido adolescente asidua de visitas de otros cantantes (Gonzalo entre ellos), y posteriormente haría mis prácticas en esos mismos estudios, y allí que nos fuimos corriendo un grupo de adolescentes hormonales a la caza y captura de foto y autógrafo con un casi desconocido Alejandro Sanz. Su primer álbum pasó relativamente desapercibido, pero a nosotras ya nos gustaba igual, ademés que él siempre decía que "se sentía gaditano a pesar de haber nacido en Madrid", y siempre veraneaba en La Línea. Eso sí, el acento andaluz y el flamenquito apaleao de sus últimos álbumes no tenía lugar entonces, cuando trataba de abrirse camino en la industria discográfica.
Fotos sacamos muchas, con nuestras cámaras patateras de carrete, a media luz en el portal abajo de la emisora. Las mías no salieron, demasiado oscuras (ventajas ahora de las digitales, puedes ver y repetir).


Por entonces tenía yo una libretita en forma de paquete de tabaco de Winston, cortesía del Super Pop, que guardaba algunos otros autógrafos... Y casualmente ayer encontré su rúbrica dentro de un libro que a veces hojeo... muy de vez en cuando.
Yo no he ido a sus conciertos, ni Alejandro me ha dedicado una mirada capturada para la eternidad.... ¡¡¡Pero sus manos tocaron mi boli y mi libreta!!!

martes, 15 de septiembre de 2009

THE TIME OF MY LIFE

No voy a hablar de la muerte o de la vida de Patrick Swayze. Me niego. Primero porque ya lo hicieron compañeras (Blas, por cierto, la foto que has puesto con Lesly Ann Down ocupaba un sector de mi carpeta). Sí diré que la banda sonora de la película es parte de toda fiesta que se precie y que siempre arrancará una sonrisa y un intento infructífero de baile a lo Dirty Dancing de algún comensal.
Tenía yo 17 añitos y las hormonas muy revueltas cuando fui a ver Dirty Dancing con un amigo un par de años más jóven a un cine cerca de esas calles con olor a carnaval y sabor marinero. Un cine que poco después se convertiría en Sala X. Cuán atrás quedaban mis años en el extinto cine Caleta, donde por 50 pesetas pasaba las noches viendo películas de Bruce Lee con mi tío.
A la salida del cine con mi amigo me dijo que era una pena que bailar, para los chicos, fuera una especie de tabú. Muy machote el Swayze, bailando en vaqueros o pantalones de pana, pero según mi quinceañero compañero de asiento, en la vida real le tratarían de maricón con todas sus letras. Más de diez años después, saldría por fin del armario, aunque entonces ya era tarde para bailar.
El tiempo de mi vida no fue mi infancia, ni mi adolescencia. The time of my life lo decido yo y llega sin avisar, en cualquier momento y en cualquier lugar, y así a bote pronto, recuerdo uno que comenzó precisamente al son de esta canción, en un bar a orillas del Shannon en una de las pocas noches de calor que recuerdo en esta ciudad entre gris y verde.
Acababa de cantar a grito pelado ese tema con medio bar ante una pinta de Heineken cuando saqué el abanico. Tengo una pequeñita colección de seis o siete abanicos. Me los regalan todos, y a mí me gustan, porque en mi alma peregrina yace un corazón tan andalúz como el que más (sin arte alguno para el flamenco pero con pericia para los movimientos de cualquier paipay). Mi abanico era rojo como la sangre, con florecitas en el lado superior. Al guiri no le gustan los abanicos en público. Dice que esto no es Cádiz. Que aquí voy a hacer el ridículo, y yo, más chula que un ocho y envalentonada por el alcohol, abro el pericón con un gran "raaka" y sin inmutarme le empiezo a cantar:
Y un clavé
Y un rojo, rojo clavé y un clavé...
A la orilla
de mi boca...
Canto como una vaca borracha, lo reconozco, pero mi rendición de "el clavé" esa noche y el movimiento picaruelo de mi abanico me ganó una cerveza gratis del saleroso camarero y ver al guiri rojo como la grana de pura vergüenza ajena. Unas cuantas pintas después pretendí hacer una demostración in situ de las habilidades ibicencas de Locomía, pero mi abanico no era lo suficientemente grande y tuve que desistir.
Cosas así, componen esos pequeños "momentos de nuestra vida" Ni qué decir tiene que jamás he vuelto a pisar ese bar (hoy ya cerrado) ni a cantar ni a atreverme a sacar un abanico en público a no ser que esté en las profundidades cañíes de mi piel de toro.
Y ahora llámenme Cabiria. Pero no me pongan en un rincón... no sin un abanico...

domingo, 26 de abril de 2009

CHICOS DE CARPETA

Este artículo lo escribí y publiqué aquí el 9 de Marzo del 2008. Dada la actualidad reciente en los blogs de "nuestros chicos de Carpeta", he decidido subirlo sólo para recordaros algunas de esas "extravagantes" fotos que nos acompañaron. Por cierto que tengo también el libro original británico y se llama Gods Gift for Women (Regalo de Dios [para las Mujeres]), que es una expresión muy "british" en relación a los "guaperas" que se creen que son eso mismo para nosotras. Vamos, que no es por ná, pero la pose del Hasselhoff más abajo es pa quitarte las ganas de comer...



Bajo el título Chicos de Carpeta, Glénat acaba de sacar en el mercado español un libro de aquellas fotografías de nuestros ídolos de antaño, aquellos que en los setenta y ochenta nos acompañaban cada día a clase entre nuestros brazos. En la portada promete mostrarnos a más de 100 machotes y guapitos de aquella época dorada de laca, gomina y pantalones demasiado ajustados de cintura y demasiado anchos de tobillo, y cumple, vaya si cumple. Esas fotos que nosotras estamos deseando volver a ver y ellos desearían que nunca se hubieran hecho. Pechos-lobo, posturas imposibles, hombreras, expresiones ridículas... Todo lo que querías ver y más (a veces, demasiado).



Chicos de Carpeta es la edición española del original con prólogo de Lucy Cave (archiconocida por estas tierras, editora de Heat Magazine), que en Gran Bretaña se denominó God's Gift (El regalo de Dios), que viene a ser lo que muchos hombres se piensan que son: un regalos de Dios puesto en la tierra para gozo de las mujeres (je). La versión española ha sido prologada por la periodista Marga Durá, autoconfesa autora de originales carpetas-collage. ¿Quién no lo hizo en aquella época? Incluso ahora, tal vez cambiando esas fotos de ídolos setenteros por otros actuales, o por símbolos o dibujos creativos.



De lo que no cabe duda es de que estas imágenes que se nos presentan ahora con divertidos comentarios traducidos por Mar Calpena, nos traerán a la memoria recuerdos y tal vez alguna ocupó un lugar sagrado en nuestros cuadernos, libros o carpetas, o en los posters que empapelaban nuestras habitaciones.

Si queréis simplemente pasar un buen rato reviviendo los 70 y 80, este es tu libro de sobremesa.




(Cada vez que miro la foto de arriba me dan escalofrios, por Dios, ese pelaje saliendo de... ahi? ¿Que no habia un bañador mas pequeño...?)

martes, 6 de enero de 2009

CARBON PARA TODOS


Aunque en casa nos ponían los regalos el Día de Navidad para que pudiéramos disfrutar de las vacaciones para jugar con nuestros recién estrenados juguetes, el Día de Reyes también nos caía algún regalo, bien una sorpresa, ropa o dinero, o las tres cosas. Y también nos ponían carbón. y dulces en forma de piedras. Y peladillas de colores. Y no teníamos que ser malas para ello.
Confieso que el carbón de verdad no lo vi hasta bien entrada en la veintena. Sin chimeneas en Cádiz, difícilmente habría tenido que verlo, porque las estufas que yo conocí eran ya eléctricas, o como mucho, de butano. De modo que el único carbón que jamás toqué en mi tierna infancia era el de caramelo. Algún que otro año nos gastaron mis padres la broma de dejar sólo el carbón y las falsas piedras de río bajo el árbol, pero a sabiendas de nuestro buen comportamiento, nos sentábamos sin remordimientos a disfrutar de nuestros dulces a la espera de que se cansaran y nos dieran los verdaderos regalos. Y aquellos caramelos en forma de piedras me encantaban, su sabor era realmente fantástico... hasta el año en que mi padre como broma -no se puede ser más bruto-, recogió auténticas piedras en la playa y las cambió por las del paquete de dulces. Si no nos dejamos los dientes allí sería porque aún teníamos los de leche...

Asi que en casa nunca derramamos una lágrima -al menos que yo recuerde- si encontrábamos el detallito dejado por Carbonilla, esa paje fisgona de los Reyes que se encarga de vigilar a los niños durante el resto del año, pobre empleada real que pagaba sus frustraciones con los niños maleducados.
Aparentemente la costumbre de regalar carbón a los niños malos viene de antiguo, ya que en otros tiempos sí que se regalaba carbón en lugar de juguetes a los que no lo merecían. Esta golosina de puro azúcar sustituyó a la pieza de hulla para mitigar la crueldad de regalar sólo eso. Y también es costumbre regalarlo a los niños buenos para recordarles lo que de verdad pueden conseguir si no siguen portándose impecablemente en el nuevo año.

¿Y a vosotros... os han dejado carbón?

martes, 14 de octubre de 2008

MI BSO


Hoy me apetecía escucharlos, llevo días tarareando las canciones que aprendí cada sábabado por la tarde, o cada Domingo... aunque finalmente no he tenido tiempo. Están conmigo desde los tiempos de la tele en Blanco y negro, los Lps originales de Los Payasos, y el de Pippi, en español, por supuesto.

Nunca habrá otros Payasos como estos (los únicos que no me dan miedo), con sl Sr. Chinarro siempre a la zaga, su audiencia en directo de niños de pantalón de campana y cortes de pelo idénticos. Esas canciones que aún hoy suenan en las ferias de la España más profunda.
Y Pippy, la niña bohemia, madura para su edad, con su mono y su casa, y su caballo y ese policía tan tonto, y la nieve y las aventuras...
No, nunca habrá otras series como las que vivimos, ni unos Payasos tan entrañables y tan de andar por casa.
Pero siempre nos quedará la musica...

sábado, 30 de agosto de 2008

OCULTOS EN LOS LIBROS...

Algo ha caído al suelo. Ha resbalado de entre las páginas de una vieja edición de La Princesa de Eboli... lo he recogido con curiosidad. Un viejo calendario...
He apilado los libros en el suelo, he escaneado páginas con ansia voraz.. y he encontrado cosas que ni recordaba existieran. Calendarios, recortes de revistas, artículos de prensa, marcapáginas, pegatinas...


Los hay de todas las épocas, mezclados en libros de diferente corte y año.
No contenta con haber hurgado sin perdón por los libros del salón, he hecho lo propio con la mitad de los que tengo en las estanterías del dormitorio -pero sólo la mitad-, descubriendo más notas guardadas, flores, pétalos de rosas que aún conservan su aroma reseco, una carta de mi madre de aquellos años en los que viví en Sant Feliú de Guíxols, papelitos con fechas de cumpleaños...



He hallado hojas de libreta con el juego de los barquitos, números de telefono, tarjetas de visita... Un número de la ONCE.


Pero de todo todo, mi mayor sorpresa ha sido encontrar cuatro discos de plástico de Cropan, que no tenía ni idea que estaban ahí... en esa copia de Historia de una Escalera... Y una lástima que no tengo nngun aparatejo para poder escucharlos. Indagando por internet me he enterado de que parece ser que son cuentos y que se oían con un "tocadiscos" de cartón para el efecto, dándoles vueltas con el dedo.

Y vosotr@s... ¿qué escondéis en vuestros libros?

viernes, 29 de agosto de 2008

DUMBO: OTRO CACHITO DE INFANCIA


Tuve este libro hace muchos años. De hecho, sólo me desembaracé de él en el 96, cuando me deshice de todos mis Don Mikis y cuentos troquelados. Malvendí un carrito de la compra lleno de cuentos y cómics por poco más de 2,500 pesetas, a un trapero de la Plaza de las Flores. Acababa de separarme, llegué de vuelta a casa de mis padres tras un enorme fracaso de supervivencia personal de tres meses en Canarias, con muchas cosas y no había espacio. Habían cambiado mi viejo dormitorio, que ahora era la habitación de mi hermana. Yo tendría que dormir en un sofá. Pero esa es otra historia...
No tenía dinero y se acercaban los Carnavales. Alguien puso en mi cabeza la idea de quitarme de encima algunos vestigios de mi infancia. Y sólo dolió unos años más tarde.
Dumbo me lo había regalado Josefa, una "tía postiza" que había sido profesora de corte y confección cuando mi madre todavía estaba soltera y soñaba con ser modista, costurera o como quiera que lo llamaran en aquellos tiempos, pero nunca acabó su curso. Se casó con mi padre y se convirtió en ama de casa. Ahora es sastre, se sacó el título hace unos diez años.
El caso es que me arrepentí de haberme deshecho de Dumbo, porque Josefa era una persona muy querida por mí, una mujer muy cariñosa, con sus gafas de pasta negra retro y su cabello blanco ondulado.
Y ahora, por fin, he podido recuperarlo. Lo he buscado sin éxito durante años, como he buscado otras piezas de ese puzzle desperdigado en el correr de la vida, y hoy ha llegado, haciéndome feliz de nuevo. Estará ahí, en la estantería, para esos hijos que tal vez nunca tendré, pero me hará recordar a personas, aromas y una película que conocía al dedillo gracias a este libro, de la editorial Toray, fieles ilustraciones y narración de la cinta de Disney.
Las cosas sencillas me ponen contenta. No necesito mucho.

martes, 26 de agosto de 2008

MARCO: UN TROCITO DE MI INFANCIA




La pasada semana recuperé un trocito de mi infancia. Fueron tantos los álbumes que terminaron en la incineradora de Puerto Real (me imagino), que me entristece el alma pensar en todo lo que tiré en su día, pensando que eran "cosas viejas", y los precios que esas "cosas viejas, de niños", alcanzan hoy.
Los álbumes de Marco, con sus "estampitas" de Danone fueron, junto a muchos otros un clásico de los niños de los setenta. Creo recordar que daban un paquetito de cromos por cada 4 yogures. Mi madre era amiga de la cajera, que siempre le daba alguno de más. Llegué a rellenar los dos al completo, entre los yogures comidos y los cromos que cambiábamos en el recreo y en el camino a la salida del colegio. En aquellos años, jamás conocí a alguien que no se estuviera haciendo cada álbum que salía (casi siempre de Danone), y que solían coincidir con la serie de dibujos animados de moda: Ruy, El Quijote, La Batalla de los Planetas, Ulysses 31, Candy, Candy, David el Gnomo y un largo etcétera
Sin embargo, aunque estoy muy contenta de haberlos recuperado, el álbum primero tiene una grata particularidad: no es el original de Danone.
Lo conseguí a través de Internet, y me fue enviado desde Montevideo. La portada es exactamente igual que la original. De hecho es original... no se trata de ninguna copia. ¿Su particularidad? No es de Danone, es de Royal, y no es el primer álbum sólo, sino que contiene también el segundo. Se ve que en Uruguay se publicó en un sólo volumen y no en dos como en España. De modo que si alguna vez pierdo el segundo (cosa que espero no suceda), aún tendré todos sus cromos en el otro. Por lo demás, el interior es igual.



domingo, 29 de junio de 2008

LO QUE EL VIENTO ME TRAJO


Estas dos fotos me las ha regalado mi amiga Maica. Me las traje de Cádiz una tarde de poniente, con el olor a salitre aún en los labios y la piel requemada. Están listas para enmarcar y las tengo bien guardadas, planificando la pared que ocuparán el día que tenga una casa con más paredes que las de mi humilde y atestado apartamento. Creo que junto con otra fotografía preciosa que tengo de Audrey Hepburn y de James Dean, aspirarán a rellenar mi imaginario Wall of Fame.

miércoles, 25 de junio de 2008

ME GUSTAN CEJIJUNTOS


Hoy, a las 9 de la mañana, como cada día de lunes a viernes, me he conectado los auriculares a TodayFm, la emisora nacional que de 9-12 me entretiene con su magazine gracias a su presentador, Ray D'Arcy. Nada más comenzar el programa, ha puesto una canción que me ha transportado directamente al pasado, y he cerrado los ojos y me he visto pegando saltos en el salón de casa, creando coreografías imposibles en camiseta y bragas o en pijama, al son de las "melodías" de la época en el viejo tocadiscos que, a día de hoy, aún funciona. Le habremos cambiado la aguja numerosas veces, caras agujitas que apenas duraban unos meses y que adquiríamos en Discos Elisia, una tienda hoy desaparecida de la Calle Ancha.
¿La canción? "Wouldn't it be good?", de Nik Kershaw.






Agobiada por esta curiosidad mórbida que me posee cuando oigo algo que me suena, de alguien que hace siglos que no sé nada, de un disco que además tengo en casa (que sí, que ya sabéis que soy una friki), pues no he dudado en irme a su página web y ver cómo el paso del tiempo nos deteriora a todos. Pero a unos más que a otros, que conste. Aunque el hombre ha envejecido con dignidad y no se ha dedicado a llevar el mismo peinadito o a convertirse en un friki del bisturí.


El caso es que Nik Kershow, en la cúspide de su carrera musical en los ochenta, a mí me parecía, como dicen por aquí, the Bees knees, vamos que estaba loquita por él. Tanto es así que un par de meses después me eché un novio que se le parecía. En el blanco de los ojos y en la nariz respingona, porque por lo demás, era calvete como una bolita de billar. Y en fin, que mirando estas fotos de la web de Nik, me he preguntado qué retorcidas hormonas estaban molestando a mi cerebelo en aquellos años para que enloqueciera literalmente por el inglés. Porque es que era cejijunto, de nariz ancha y respingona, muy cute si tienes 15 años, pero Nik ya era un hombre hecho y derecho, puñetas!. Y del pelo oxigenado ni hablemos.

La verdad es que el vídeo que he puesto arriba y que para más inri tengo grabado en una de mis tres cintas de VHS que aún conservo con videoclips grabados de la tele, nunca lo entendí completamente. ¿Un traje blanco impoluto con imágenes? Por poner un ejemplo. Tampoco que hablase mucho inglés en aquella época, pero aún hoy, me acuerdo de la canción fonéticamente, de tanto poner el single, que en cuanto llegue a casa me lo voy a poner un ratillo. También tengo el album completo, pero en cinta de cassette, habrá que probar a ver si todavía funciona: The Riddle. Y en micajita de colacao poseo una postal de esas de famoseo, junto a la de Bruce Lee y A-ha, otro de esos grupos que llenó mis solitarias horas suspirando por un noviete así (sin una sola ceja).





Luego el muchacho desapareció del panorama musical español y en mi errático corazón fue sustituido por quien quiera que estuviese de moda, así es la vida!

Hoy leyendo su web me he enterado de que sacó muchos discos más y de que cuando nos llegó a España él ya llevaba años en la industria, habiendo pasado por la formación de otros grupos que a nosotros no nos llegó ni el tufillo (afortunadamente, quizá). También me he enterado de que hay unos conciertos friki totales preparados para este verano (en la Gran Bretaña, sniff), y que ha escrito canciones para o con Chesney Hawkes, Cliff Richard, Bonnie Tyler, Lulu, Ronan Keating, Jason Donovan, Michael W Smith, Connah Reeves, Nick Carter, The Hollies, Colin Blunstone, Imogen Heap, Archbishop Desmond Tutu, Darius, Gary Barlow and Let Loose.

Una joyita. En necesidad de una depilación, pero una joya de chico.

martes, 24 de junio de 2008

UN LIBRITO... ¿ANTIGUO...?


Lo encontré sobre el mostrador de la Librería Raimundo, una librería con varias "sucursales" en el casco antiguo de Cádiz que prácticamente vende libros y cómics de segunda mano. A veces se encuentran verdaderas joyas, lo garantizo.
Este librito, como digo, estaba en una pila de ejemplares idénticos sobre el mostrador, y me pareció que era una reedición "retro" de alguna publicación original, pero por más que miro y remiro, no tiene ningún comentario que sugiera que es una reedición, no tiene fecha alguna, y está en perfecto estado. Tampoco huele a libro con solera, y sólo me costó dos euros. Pertenece a "Manuales Cisne", y esta recopilación de recetas se debe a la mano de Concepcion Villa. Asegura ser "Una selección de fórmulas prácticas y económicas para confeccionar gran variedad de pasteles y exquisitas golosinas. Al alcance de toda buena ama de casa."
La trasera del librito tampoco tiene desperdicio:

Sea antiguo, original o no, me parece que de cualquier modo, me llevé un ejemplar curioso y a muy buen precio!

UN ATLAS DE 1894


Al fin me lo traje, rescatado de las garras del polvo y el olvido al que lo había relegado mi madre, expuesto a la humedad y el moho del altillo. Este Atlas ha estado siempre en mis manos. Me lo dio mi abuelo cuando yo estaba en edad escolar y los países aún no se habían lavado la cara y puesto nuevo maquillaje fronterizo y cambiado de nombres.
Siempre pensé que perteneció a mi bisauelo en tiempos mejores, o al menos a mi abuelo cuando era pequeño, esa es la "historia" con la que crecí, pero como muchas otras, mi madre derribó el mito. Dice que era de su primo Antonio, pero en el interior está firmado por Lorenzo, que me parece que era el hermano de mi abuelo, y fechado en 1951 por una mano diestra, de modo que no pierdo la esperanza de que hubiese pertenecido al padre de mi abuelo como se me había antojado. Originariamente, el libro fue editado en 1894.


En cualquier caso, pese a que la portada se ha estropeado bastante al haberse mojado (estuvo un par de días en una caja expuesto a las inclemencias del tiempo en un patio), sus páginas están en bastante buen estado y nos muestran un mundo muy diferente al de hoy en algunos casos. Aquí os dejo unas fotos de algunas páginas interiores.

-La Turquia Europea:




-Rusia:

-Las Antillas:

miércoles, 11 de junio de 2008

ALBUM DE LA BATALLA DE LOS PLANETAS




Urko me ha pedido que muestre un poco de mi álbum del Comando G, el que siempre será mi favorito, porque como toda niña de la época, venía ya empecinada por Koji Kabuko de Mazinger Z, y años después nos llegarían estos hunky-dories de papel con chica aventurera incluida. Creo que todas quisimos ser Princesa (no las bragas, cuidadín), y emular sus aventuras y esos roces con Mark (ay, Mark!). También ayudaba que la canción la cantara Parchís, con mucho ritmo y más rostros bonitos que mirar. Del Comando G ya hablé en esta entrada, por lo que no me voy a extender más.


Los cromos del álbum los hacíamos en principio gracias a los atracones de Danone que nos dábamos en casa, y que como mi madre era amiga personal de una de las cajeras del super, siempre caía algún sobrecillo de más. Luego, en el camino al colegio y en los recreos, se potenciaba el trueque masivo de esta o cualquier otra colección.

Siempre fue mi preferida, no sé por qué. Hace un par de años me compré la serie completa en dvd y me decepcionó grandemente, aquello no se parecía ni por asomo a lo que yo recordaba. Además se da la circunstancia de que la serie que nos llegó no era la completa original, y así ahora con nuestros escrutinadores ojos de adulto, vemos que algunos capítulos están cortados, que cuando Mark le ordena a Kyop que se quede en al nave claramente, no hay ninguna explicación a que dos segundos más tarde aparezca donde no debería aparecer. Que unos científicos importantes (según lo dicho en la conversación de los personajes) sean rescatados aunque no se vea el rescate, o que las tomas se repitan numerosas veces.



Ay pena, penita pena. O cómo acabar con la ilusión de una niña y sus más entrañables recuerdos en cinco minutos. Aun así, algún día prometo sentarme a mirar la serie completa. Como el guiri, que se tragó Ulyses 31 en tres días. Y le gustó más que cuando era pequeño!

MARISOL RUMBO A RIO

Preguntaba Urko en Volviendo a lo de Ayer por nuestro álbum de cromos favorito. Yo he dejado patente el que más me gustó cuando coleccionaba cromos (La Batalla de los Planetas), es el que más sufrimiento pasé para acabar (curiosamente el que conservo está completo y lo encontré en el rastro en Madrid, el mío desapareció rumbo a algún vertedero o incineradora).
Pero mi favorito podría ser éste de Marisol Rumbo a Rio.


Y si no lo he nombrado alli como mi elección ha sido porque en realidad no es mío, aunque ahora me pertenece. Me explico: este álbum era de mi madre, y como tal fue ella la que lo rellenó con todo el empeño que pudiera o quisiera poner, pero no ha sido una colección hecha por mí, aunque el álbum, viejito y todo como está, es uno de mis numeros tesoros.



Le faltan las tapas y algunos cromos, las dos primeras páginas están ya sujetas con celo, unas páginas cada vez más delgadas y frágiles, un día se desharán en mis manos... Pero me gusta. Por el mismo motivo que me gustan Marisol y sus películas, por muy pedante que fuera esa niña que no parecía de Málaga. Y por lo mismo que me gusta la Flores. Esto es, Pepa.

Ay Pepa, cómo hemos cambiado... (a veces para bien).


viernes, 6 de junio de 2008

DESENTERRANDO RECUERDOS AJENOS (Y III)

Después de mostraros postales de parejitas empalagosas... y postales de parejitas con humor, llega el turno a... Las infantiles! Toooodo un abanico de pura inocencia. ¿O no?



Por ejemplo, esta de aquí arriba, otra postal publicitaria, de Tinta Waterman. No tiene nada en el reverso. Sólo publicidad.



Lo mismo que esta otra (¿a qué "marca" se referirá el muchacho?), de la Venta el "Chano" de Chiclana. Por cierto que esta siempre me recordó a Galicia, y de pequeña, ignorando por completo el hecho de que ponía "Chiclana" en letras bien grandes, me empeñaba en pensar que mi padre se la había enviado a mi madre cuando eran novios (mi padre es gallego y fue marino). E ignorando que en 1962 (está fechada en el reverso por una tal Antonia Sánchez [debe ser una tía mía]) mi madre aún tenía 12 años y no soñaba ni en conocer a mi padre. Y yo siempre tuve mucha imaginación, claro.




Esta otra postal, a lo Lolita total (y luego dicen de las Pilinguis de la Blogosfera), dice así: "Con dos clavelitos blancos se forman dos iniciales, esta niña que tanto vale. De tu amiga que te quiere y nunca te olvida". Está dirigida a una tal Mari Lozano, que debía ser una amiga de mi madre, fechada el 12-10-60. Tenía mi madre 10 añitos.


O esta otra: "Te regalo esta postal para que veas a tu hermano pescando." La fecha no se ve muy bien pero parece del 62. De una amiga de mi madre a ésta.



Reverso en blanco. Cursilada americanizada. Parece la noche de fin de curso. Todos juntos: Oooooooohhhhhh...



¿Y qué decir de esta otra? Hoy sería políticamente incorrecta, prácticamente incitando al alcoholismo... a un pobre chucho!! En fin. En el reverso: "Marme [mote cariñoso con el que llamaban a mi madre, aún hoy en día] esta eres tú, tu novio y el Pancho [ya he hablado de él aquí], pues éste no quiere que tengas novio así que ten cuidado porque le va a tirar un bocado que le va a arrancar los fondillos. Tu tía..." Coño con la tita!(16-07-1965).




"Estaba desayunando y me acordé que era tu día, tiré la taza por alto y fui a la droguería." Pura poesía. La tal Mari Lozano tendría verdaderos dolores de cabeza aquella mañana.

Y ya para terminar, os dejo la última de la colección, que está en bastante mal estado. "En el patio de mi casa un pajarito cantaba, y en su cantar me decía que a tí te felicitara, tu amiguita, Mariquita". Olé esa Gloria Fuertes espontanea!





Pues hasta aquí esta serie dedicada a las postales de otros tiempos. Otro día seguiré escarbando en la caja de Colacao, donde quedan, aún, unos cuantos "tesoros".