miércoles, 11 de mayo de 2016

Que te jodan, Murphy

Murphy hizo todo lo posible por amargarme el fin de semana en Barcelona. A pesar de ello, el balance ha sido super positivo.

Sí, me arruiné el flequillo. El pelo crece, querido. Más rápido de lo que me gustaría, además... Dsabes que tengo un flequillo potiszo??? No, no me lo llevé a Barcelona. Habría sudado como un pollo y creo que los postizos y la lluvia no se llevan bien...

Ruth 1 - Murphy 0 patatero

Vale. Esos churretones en las piernas bien me pueden durar un par de semanas. Tengo más spray para cubrir la "falta de moreno" si quiero. También tengo pantalones y medias. Después de todo, la lluvia en Barcelona no es distinta a la de cork y no se me ha visto "rara" con medias. Llevaba vestido de mangas cortas, sí. Como aquí en Irlanda. También he llevado chaquetita o poncho. Te jodan

Ruth 2 - Murphy 0 

Coger un hotel en Barcelona que no me deje el bolsillo temblando y cerca del Saló y que no sea cutre y con un internet flojo, además con nevera y bar en mi misma planta, con terraza y supervistas, no es algo que pase cada año. Además el domingo, mientras me tomaba una helada cerveza (el bar tiene toldo), el camarero [mu guapo por cierto] me dio conversación y disfruté de un ratito ameno. Con esto, me libré de tomar el metro con sudorosos ciudadanos unas cuantas veces al día a descargar la mochila. No pude usar la piscina, pero... tampoco tuve tiempo.

Ruth 3 - Murphy 0

Sí, me dio una alergia tremenda. Mejillas rojas como un tomate, bolsas hinchadas como si me hubieran dado un puñetazo y el párpado muy reseco y arrugado como una pasa. Ah! Pero tengo la suerte de contar con el apoyo y el consejo de mi amiga Margarita aquí en Cork que es Make up Artist y me dijo cómo maquillarme sin castigar más la piel y qué productos usar y cómo. Casi nadie se dio cuenta (sí les dije que estaba padeciendo una alergia, y a no ser que fueran muy muy educados, nadie comentó nada del tipo "te veo rara" o "tienes la cara hinchada". 

Ruth 4 - Murphy 0

A pesar de que el taxi llegó 15 minutos más tarde, el aeropuero de Cork es pequeñito y no había mucha gente. Air Lingus tiene un mostrador solo para dejar la maleta una vez haces el check-in online, por lo que no es como Ryanair y es mucho más rápido. Delante mío solo había dos personas.

Ruth 5 - Murphy 0

Vale, el niño cabrón no me dejó dormir en las dos horas y media. Pero a ver, yo ronco posiblemente causando más decibelios que el nene. Creo que el dejar de molestar por partida doble a mis encantadores compañeros de asiento bien merece un concierto de llantos morunos.

Ruth 6 - Murphy 0

El llegar a la terminal más de media hora después de aterrizar pudo causar un gran retraso, pero me di cuenta de que solo un puñado de personas embarcó maletas, porque cuando al fin llegué a la cinta de recogida -y fui de las primeras en cruzar la puerta abierta de la terminal y pasar el control de pasaportes- solo había unas cuantas en la cinta (ya parada, por cierto). Así que lo comido por lo servido. No me retrasé tanto, a pesar de que mis nervios impacientes me hicieran coger un taxi y no el tren. Soy vaga, posiblemente si no hubiera sucedido todo esto, también habría cogido el taxi.

Ruth 7, 8 y 9 - Murphy 0

Si no me hubiera despertado a las 5.30 y estado en duermevela, posiblemente no habría llegado a Sant Antoni. Habría dormido toda la mañana y lueg tendio problemas para dormir esa noche por despertarme tarde. Vale, me torcí un tobillo, pero como no había quedado con nadie por la tarde, cogí el metro, me fui al CI de Pl. Catalunya y me compré una Nancy que me gustaba y un libro que no encontré en el Fnac Arena, y descansé antes y después en el hotel para que el lunes no me doliese el pie tanto -encima con zapatos nuevos!

Ruth 10 - Murphy 0

He visto a mis amig@s, he disfrutado de comidas y cenas en muy buena compañia (er, y hasta un desayno con Mayca y Bertha), he pasado una tarde muy entretenida con Trini, su hija Maris y Edmond, Antonio Martín me ha descubierto un maravilloso restaurante alemán donde he comido un impresionante steak tartar, he cenado con una migo (Sergio) a quien conocí en Limerick y que charlando, charlando, nos dimos cuenta de que aunque hemos mantenido contacto en FB hacía ;a friolera de 15 años que no nos veíamos!!! 

He hecho compras, muchas, he encontrdo Lilys que solo tenía en formato digital y que voy competando poco a poco según los encuentro, he abultado mi colección de cómics, y he tenido la suerte de que aunque llevaba exceso de equipaje, no me han puesto pegas y me lo han dejado pasar con una sonrisa. Tuve un muy buen vuelo de vuelta a casa, me leí tres cómics de los que compré, con lo cual las dos horas y media se me pasaron voando.

Estuve en Barcelona a tiempo de poder tener en mis manos el libro escrito por mi amiga Silvia Tarragó (El tiempo de la luz), que salió apenas unos días antes, y que pudo firmarme durante el almuerzo chino que compartimos con Laia, Maica y Bertha.

Murphy, que te jodan. La lluvia lleva mi nombre, no me para, y sobrevivo con una maleta y una sonrisa, ¿de verdad creíste que eras más fuerte que yo???







 

martes, 10 de mayo de 2016

El viaje accidentado

La ley de Murphy se cebó en mí. Todo lo que podía salir mal, salió mal. Este fin de semana me fui a Barcelona desde el sábado hasta hoy mismo martes para el Saló del Cómic y unos días de descanso/compras. Pero cuando las cosas se tuercen, se suelen torcer bien...

Cogí hora por Facebook en mi peluquería habitual. Los Jueves y Viernes cierran tarde por lo que les pedí hora para el viernes a partir de las cinco. Me confirmaron por FB que todo estaba bien, cinco y media de la tarde. El viernes no recordaba a qué hora habíamos quedado porque por error archivé el mensaje. Llamo y la chica que me había confirmado por FB había olvidado apuntar la cita en el libro. 
Resultado: les era imposible cogerme porque estaban hasta la bandera.
Consecuencia: yo quería alisado de pelo, corte de puntas y de flequillo que ya lo tenía demasiado largo. Me lo alisé yo y me metí als tijeras en el flequillo, desgraciándolo de mala manera.

Murphy 1 - Ruth 0.

Como mis piernas blanquitas iban a relucir más que un faro en la noche, me dije que mejor me daba una capita de Ambre Solaire fake tan. Vamos, un spray de ese que te da un colorcito discreto en cero coma. Ese que promete no dejarte chorreones. Yo me lo eché muy ufana y puse mis piernas en alto sobre el escritorio mientras veía alguna serie. De madrugada, mientras me vestía para salir para el aeropuerto me di cuenta de que sí que me había dejado chorreones en la parte trasera de la pierna. Saqué alcohol y me di con un algodón, pero no hubo manera humana de que quelo desapareciera. Corrí a mi dormitorio y cogí un par de medias. ¡Salvada!

Murphy 2 - Ruth 0

Cogí un hotelito muy chulo en Barcelona. Cerca del Saló del Cómic. A pocas calles detrás del centor comercial Las Arenas. Me compré bastante ropita chula, vestiditos de verano, porque siempre que voy a Barcelona acabo sudando como un pollo porque mi ropa no es adecuada para el tiempo maravilloso de Barna. Un hotel, además, con piscina y bar en el tejado, para relajarme tras las mañanas recorriendo el saló o los mercados. Me compré un bañador nuevo, un tanto caro para lo que era, y una túnica también bastante carilla.

Llovió todo el fin de semana. Con saña.

Myrphy 3 - Ruth 0

Unos días antes de la partida, me dio una alergia en la cara, resultado de hacerme un scrub un día en la ducha y acto seguido olvidarme de ello y maquillarme como una puerta para ir a tomarme unas cervezas. 
Consecuencia: ardor en las mejillas. Lo peor es que se me calmó con bastante crema hidratante y agua tonificante de Vichy, pero entonces me vino la regla y una mañana me levanté con el ojo izquierdo totalmente hinchado, y la piel reseca y arrugada. 

Murphy 4 - Ruth 0

Mi avión salía desde el aeropuerto de Cork el sábado a las 7am. Como tenía intención de hacer unas compras en el aeropuerto para una amiga, quería llegar con tiempo suficiente. Y tiempo para luego meterme en el baño y maquillarme un poquito, porque con la alergia, tenía que disimular un poco mi aspecto quasimodil. La tarde anterior dejé pedido un taxi para las 5:15am. El taxi no apareció, teniendo que volver a llamar y finalmente siendo recogida delante de mi casa a las 5:30 al borde del histerismo. El ambarque era a las 6:35 y tenía que dejar la maleta en ventanilla. Afortunadamente el aeropuerto de Cork es pequeño y no había demasiada gente y tuve tiempo de todo, aunque el puñetero Murphy hizo de las suyas de nuevo cuando en la tienda de Mac no localizaron ninguno de los productos de la lista de la compra para mi amiga. No les quedaba nada de nada.

Murphy 5 - Ruth 0

Una vez en el avión, me tocó una pareja encantadora como compañeros de asiento. Yo tenía pasillo. Al otro lado del pasillo, una pareja jóven con dos niños pequeños. E más chiquitín, un cabroncete con complejo de pavarotti y pulmones de impresión se pasó las dos horas y media del vuelo llorando a grito pelado sin parar. O mejor dicho, parando para gritar.

Murphy 6 - Ruth 0

Aterrizamos. ¡Al fin! Todos de pie, esperando para salir, estirando un poco las piernas... y nos anuncai al azafata que, cmo podemos ver, estamos parados en medio de la nada, bastante alejados de la terminal. El sitio en el que debíamos "aparcar" está tomado por otro aparato y no tenemos donde hacerlo. Tampoco parece haber personal para recibirnos, por lo que tenemos que esperar a que nos traigan unas escaleras para desembarcar y dos autobuses para trasladarnos a la terminal. Pero no saben cuándo. Cada cinco minutos nos decían lo mismo. Las escaleras llegaron 15 minutos después. Los autobuses tardaron otros 10 minutos más.

Murphy 7 - Ruth 0

Por fin nos dejan ante la terminal. Desembarcamos de los autobuses y... las puertas de la terminal no se abren. Los conductores están por los walkies pidiendo que alguien venga, hay algún tipo de problema técnico y sus credenciales no sirven para accionar los dispositivos. Tras 10 minutos de otra nueva espera, nos abren.

Murphy 8 - Ruth 0

Cansada y con muy mala leche, en lugar de coger el tren a Sants, que estaba justo detrás de mi hotel, decido coger un taxi y que les den. Dejo las maletas en la habitación y bajo la llovizna -me he traido paraguas, chúpate esa, murphy!- me voy al Saló. Mi humor no mejora. Hacer fotos de las exposiciones, otakus y comprar cómics se hace difícil. Hay mucha gente y muchos mirones que ocupan todo el frente de un stand solo para regatear precios -esto no es el mercat, señores!!- y no comprar nada. Otros se piensan que deben aprovechar bien los miserables pocos euros que vale la entrada y se plantan delante de las exposiciones leyendo todo de pe a pa, incluso las viñetas de mortadelo de muestra (que se continúan en páginas que no están expuestas). Es imposible andar si que te den un pisotón, te empujen o le den un viaje a tu ya abultada mochila. Me marcho al Fnac en el CC Las Arenas, no hay apenas nadie.

Murphy 9 - Ruth 0

El Domingo me desvelé a las 5.30 de la mañana y me costó volver a coger el sueño. Un duermevela hasta las 8.30 que decidí levantarme, darme una ducha y encaminarme al Mercat de Sant Antoni. Llegué antes de las 10 y algunos puestos aún estaban colocándose. Encontré uno con algunos Lilys y fui a cogerlos pero el cascarrabias viejo que lo estaba montando casi me mata. Lo mandé en inglés a tomar por culo ya que él se indignó tanto de que me fuera a llevar TODOS los Lilys que tenía, se ve que lo de vender era secundario a colocar. Me largué y volví cuando acabé de repasar todos los otros puestos. Y me llevé los Lilys, le gustase o no (pagando, claro). Ya me veía yo muy feliz con mis compras -encontré otro puñao de Lilys en otra parada, pero de camino al Saló, por esquivar un charc no vi un bordillo y me torcí el tobillo derecho, con un corte producido por el zapato, además. En el pie izquierdo, se me hizo una ampolla de andar todo el día de aquí para allá con zapatos nuevos, usados solo dos veces antes, tipo sandalia y de tacón tipo zanco. A pesar del dolor, continué mi camino hasta el saló, hice fotos de las exposiciones, me detuve a descansar con una cerveza y algo de comer en el bar y me fui al hotel a descansar el tobillo.

Murphy 10 - Ruth 0

Llegué al hotel, imagino, sobre las 2 de la tarde o asi y a las 6 decidí acercarme al CI de Plaza Catalunya a buscar una nancy morena de las de comunión. La encontré, no así una lista de libros que llevaba y que tampoco tenían en Fnac. Nada. Agotados en todos los Cortes Ingleses de Barcelona. Y en el Fnac. 

Murphy, em sembla que t'has passat...                

viernes, 6 de mayo de 2016

Me pica el trasero

Siempre fui muy "movidita" o. Ya sabéis que me gusta ir a visitar cosas porque sí, dentro de Cork y fuera de ella y que si puedo, viajo cada tres meses.
Mañana me voy a Barcelona, toca Saló del Cómic y ya oy nerviosa porque no he podido estar jueves o viernes, pero el único vuelo desde Cork salía el Sábado, volviendo el martes.

Pero, tengo un problema. Ultimamente me he dado cuenta de que mis movimientos han sido totalmente acotados. Por mí misma, no tengo a nadie más a quién culpar. Al principio de llegar a Cork me daba unas caminatas de espanto, exlorando el terreno, o nos cogíamos un tren a Cobh o un bus a Blarney.
El verano pasado intentamos ir a Clonakilty pero fue operación fallida debido a una tormenta de viento y luvia y no queríamos volver a repetir la experiencia de Kinsale, cuando nos tuvimos que volver a las 2h de llegar -accidente de bus por el medio a la ida incluido- a causa de la persistente lluvia.

Hay muchos pueblecitos de los alrededores que quiero visitar. Y no, no es un problema de tiempo sino de organización. Todo se fue al garete cuando el guiri empezó a trabajar de martes a sábado. Sí, vale, coincidimos que tenemos el día libre ambos el domingo, pero no es lo mismo. Solíamos decidir el sábado pasar el día por ahi, coger un bus por la mañana temprano, comer en otro pueblo, pasar el día y luego volver a casa. Los domingos, no es lo mismo. Los pueblos apenas tienen vida con las tiendas cerradas. Y sobre todo está el tema de que si un sábado pierdes el bus, no pasa nada, te uedas a hacer noche en un B&B o en un hotel y santas pascuas. Un domingo estás jodido si pierdes el bus, porque al menos yo, tengo que trabajar el lunes y o me pego el madrugón de padre y muy señor mío contando que haya bus temprano, o lo dicho... estoy jodida.

Además los sábados tendemos a salir a tomar algo o quedarnos en cas viendo películas y tomando algo y al día siguiente no nos saca de la cama nadie antes de las 12 del mediodía. Y los horarios de los autobuses, los domingos, no son tan regulares como de lunes a sábado.

Así que resolución tardía de año nuevo: o el guiri se pide un sábado libre de vez en cuando, o yo me cojo algún lunes.

Eso y viajar sola los sábados...

martes, 26 de abril de 2016

Mi mejor amiga

Hace un año mi médico me envió a hacer un análisis de sangre que mostró unos niveles muy altos de azúcar en la sangre, por lo que me previno que podría ser diabética y me mandó unas pastillitas para ir controlando. Meses después decidió que era mejor enviarme al especialista y en Marzo tuve mi primera consulta con el diabetólogo que confirmó que tengo diabetes tipo 2 y ahora toca cuidarse para mantener lso niveles de sangre entre 4 y 8 que son los marcadores normales (aquí se miden de manera diferente que en España).

Que te diagnostiquen Diabetes T-2 a los 46 años no parece fácil, sobre todo porque piensas que se te ha acabado disfrutar de todas esas cosas buenas que tiene la vida como una buena copa o una copa de helado, pero no es así. Al contrario, si te gusta la cocina como a mí, te abre todo un abanico de posibilidades y experimentos.

Mis niveles ahora mismo no son tan altos, por lo que no llevo una dieta estricta. En mi priemra visita con la dietista simplemente me recomendó un cambio de carbohidratos: nada de pasta o pan blanco. Integral y punto. De momento la pasta no la he probado, pero he dejado de comprar pan -mi perdición- y me he agenciado una panificadora. Todos los panes traen azúcar añadido más los azúcares naturales que trae la harina de por sí en sus carbohidratos, por lo que me hago pan sin añadir nada de azúcar. Hasta ahora tampoco he estado añadiendo sal, porue todas mis comidas las hago sin sal y no lo noto, pero en el pan se ha notado bastante en algunas harinas y he decidido usar sal. Una cucharadita o dos en un pan no me van a dañar, porque esa hogaza de pan me dura toda la semana. Suelo tomar dos rebanadas en el desayuno y otras dos en la cena si acaso, pero no cada día. He hecho panes integrales, molletes con harina blanca, pan de espelta, pan de centeno, y tengo ahí harina de malthouse, que es una mezcla de cebada, centeno y trigo.

Me hago mermeladas también. Ricas ricas. Y masa de croquetas, que es algo que en mis 46 años de vida solo hice de manera manual una vez porque me da bastante cosa el amasar a mano, lo encuentro una sensación muy desagradable. Y bizcochos sin azúcar,

Fuera de la panificadora, me hago bastantes postres sin azúcar (hay miles de recetas especiales para diabéticos o simplmente sin azúcar en internet) y he encontrado unos helados de proteína de soya que son fantásticos y casi sin carbohidratos (y por tanto, sin azúcar).

El segundo gol -además de controlar el tema comida- que tenía pendiente era hacer ejercicio. No soy carne de gimnasio. Pero me gusta nadar. El problema es que la mayoría de gimnasios que tienen piscinas se encuentran en hoteles, con lo cual la membresía era: o cogerla trimestral, semestral o anualmente y pagar por todo el gimnasio para solo usar la piscina y luego no ir más que una vez o dos como mucho a la semana o encontrar una donde pudieras ir sin tener membresía y pagar solo por el uso de la piscina. Y encontré un par de ellas. El problema es que de esta manera solo podías entrar de lunes a viernes y hasta las 5 de la tarde. Y o acabo de trabajar como muy temprano a las 4.30 (algunos meses acabo a las 5.30). Además, tampoco te aseguraban que pudieras entrar. Si tenían el lugar lleno, te tenías que marchar. Por otro lado, las piscinas de hotel tienen un grave problema: están los usuarios de gimnasio que la utilizan para ejercitarse, pero luego están los clientes del hotel que la utilizan como modo de relajarse, y también sus hijos, que a veces se piensa que están en el Acquapark.

Soluión: no tengo sitio para una piscina en mi minipatio y carezco de sótano para una piscina cubierta. Pero ayer llegó a casa mi mejor amiga: Currita. Currita me va a hacer sudar de ahora en adelante, o al menos mover las piernas. Como sigo varias series por internet, mi rota para la semana ya está estipulada: lunes (The Good Wife y GOT); martes (El Ministerio del Tiempo); Miércoles (El Caso); Jueves (La embajada, creo que ya ha empezado); Viernes (Vis a Vis o descanso, dependiendo si tengo que hacer compras). Fines de semana, descanso.

Os presento a mi mejor amiga, vamos a ser IN-SE-PA-RA-BLES:




También tengo amistades tóxicas, por eso hace tiempo que no me hablo con esta:


He perdido 2 kgs en 4 semanas. Con la ayuda de mi mejor amiga espero perder unos cuántos más, aunque la dietista no me ha puesto goles. Ahora mismo lo único importante es mantener mis niveles glicémicos entre 4 y 8.








martes, 19 de abril de 2016

Yo, la rara

Siempre me sentí diferente a los demás, desde muy niña. Las cosas más sencillas de la vida me ignoraban. Otras, sin embargo, eran mi fuerte sin ser, necesariamente, de lo más corriente.

Yo nunca fumé. Vi a mi padre fumar durante años, sus celtas cortos, creando una mancha amarillenta sobre el rincón de la pared bajo el que se sentaba en el sofá. El olor era insufrible, pero cuando has vivido con ello desde que naces, ya ni lo notas. Pero nunca me atrajo el tabaco. Mi exmarido fumaba. Ducados. Un asco.

Y en la víspera de mi mudanza a Irlanda, en Noviembre de 1997 me dio por fumarme un par de cigarrillos para calmar los nervios. Le seguirían unos cuantos años más y muchos paquetes después. Cuando la ley antitabaco se impuso en todo el país, comenzando en Marzo de 2004. Yo dejé de fumar la noche del 31 de Diciembre de 2003. Así sin más. Porque no iba a ser yo la tonta que estuviera en la puerta del pub bajo frío y lluvia mientras alguien me quitaba mi asiento en la barra... Y no lo eché de menos. No he vuelto a fumar desde entonces y detesto el olor del tabaco.

El café nunca me ha gustado para beber. Me encanta su aroma, ese olor penetrante y atrayente. ¿Pero beberme uno? Lo he intentado de diversas maneras y nada. Eso sí, me encantaban los caramelos de café, la mousse de café, el tiramisú fuerte de café, las galletas sabor café... Hasta ahora. Estaba decidida a volver a intentarlo, cosa que ya hice unos años atrás cuando era manager de un pub. Teníamos una bonita y completa máquina de café y descubrí que el que más me gustaba era el Baileys coffee... con mucho Baileys...

Hace casi un mes fui a mi supermercado habitual y compré una caja de sobrecitos instantáneos de capuccino de Nescafé. Me preparé uno. Añadí un par de cucharadas de edulcorante en polvo. Mmmmm... rico, rico. El siguiente paso ha sido comprar la Dolce Gusto. La tengo en mi oficina, para tomarme mi cafecito mientras trabajo. No lo tomo cada día, y además me he aficionado al Latte también -aunque en sabor no le veo demasiada diferencia con el capuccino. Por fin soy una persona "normal" que puede quedar con genta a tomar un café y pedir un café. Ahora puedo decir que a los 46 años me tomé mi primer café...

Tengo mis "rituales" cuando viajo, y no por superstición ni nada de eso, simplemente soy maniática con ciertas cosas, pero eso da para otro post.

Colecciono muñecas, aunque debido a constricciones de espacio voy a deshacerme de la mitad de mi colección. No tengo sitio y, siendo sincera, creo que me horrorizaría tener una habitación solo de estanterías de IKEA para poner muñecos. Así que la mitad ha de irse. Mis mudanzas también lo agradecerán, sin duda. Soy rarita, lo sé.

Soy del sur de España, de Cádiz. Y no soporto el calor. Pensar ahora que viví unos 20-22 años soportando temperaturas veraniegas de entre 30 y 32 grados o más me parece impensable. Incluso los casi 6 años que pasé en la costa de Girona me parecen imposibles. Ahora empiezo a sudar cuando el termómetro pasa los 13º por lo menos, cuando tenemos 20 mejor no salgo...

Detesto el campo más que para pasear (y rapidito) si hay un paisaje interesante. La idea de irme de camping o incluso de picnic es algo que me da urticaria. No puedo evitarlo. Me gusta el verde, lo que no me gusta s lo que ese verde implica: hormigas, abejas, moscas y toda clase de bichitos. Creo que es un trauma de las excursiones del colegio a las Canteras y otros lugares campestres a pasar el día. Lo mío es la playa. Una vez tuve que ir al campo a pasar el día obligada. Me llevé una silla de donde prácticamente no me moví en todo el día, sin tocar el suelo con los pies y me llevé un bote de insecticida. Sí, hice el ridículo. Sí, me miraron raro y me pusieron verde. Pero no tuve que volver nunca más por obligación. Ni queriendo!

Tengo muchas más rarezas pero estaría todo el día escribiendo. Algunas están fuera de mi control y me fueron impuestas, otras son frikadas. 

Es malo ser diferente?




lunes, 28 de marzo de 2016

Adiós, Pirracas, adiós

Adiós Pirracas. Fuiste el primer gato que entró en mi vida para quedarse. 

viniste a nosotros, chiquitín y casi malnutrido, con tu pelaje blanco y tu alma inmaculada. Luego regresaste con tu hermanito ciego de pelaje gris, cuidándolo, protegiéndolo como si supieras que estaba ciego. Os bauticé como Pirracas y Pascualín, aunque Pascualín finalmente fue rebautizado como Blindy, más acorde a su... condición. Era septiembre-octubre de 2013. Nunca pensamos que Blindy fuera a sobrevivir el invierno, ¿pero tú? Tú eras un conquistador de terrenos, un espíritu libre.


A tí y a Blindy debemos que hoy tengamos a Pepper. Nos encariñamos contigo, nos entró la curiosidad del mundo de los gatos, nosotros que no sabíamos nada sobre felinos, nosotros que solo teníamos experiencia con perros y nos parecían el compañero ideal.

Poco a poco nos ganamos tu confianza. Sabías nuestros horarios, cuándo estábamos en casa, cuándo venir a pedir comida con tu maullido peculiar. Cuando empecé a trabajar desde mi estudio, sin salir del edificio, te conocías al dedillo mis horarios, siempre venías cuando sabías que estaba en mis 15 minutos de break, mi almuerzo o al acabar mi jornada. O a veces simplemente querías echarte la siesta en mi habitación, en el rincón cerquita y cuando te querías ir, solo me mirabas y emitías un sonido ya familiar. 

Nos encariñamos con Blindy también, tanto que cuando desapareció durante una semana y no dio señales de vida, acabamos adoptando a Pepper, ese gato consentido, malcriado y nada cariñoso al que queremos tanto. Gracias a ti, también, en parte, porque gracias a tu amor, a tus visitas nocturnas a nuestra cocina, a tus "croquetas" pidiendo mimitos en el suelo de losas, a tus patitas pidiendo mmm... una loncha de pollo de la nevera, a tus siestas de pijama y orinal, a tus mimos en respuesta a los nuestros.

Podríamos haberte adoptado, pero como diej más arriba, eras un espíritu libre. Lo intentamos pero querías salir, querías recorrer los jardines de atrás de las casas, sentir el viento en tus bigotes, pelearte con otros gatos, marcar tu territorio.

Te pido perdón por el modo en que actuamos cuando adoptamos a Pepper. Idelamente, ahbrías sido tú y Blindy, pero con el pasado desconocido -y traumático al parecer- de Pepper, también nos alegramos de haberlo acogido, porque parece ser que no todo el mundo estaba dispuesto a criar un gatín tan agitado como él y que se amolda directamente a nuestra perspectiva del mundo. La gente es así, sabes?


Teníamos pensado que os hiciéais amigos, que continuaras entrando y saliendo libremente cuando quisieras. Pasado el periodo de cuarentena, porque Pepper estaba aún vacunándose, el veterinario dio su beneplácito. Mientras tanto, nos llamabas desde el poyete de la ventana de la cocina y se nos partía el alma verte ahí y no poder dejarte entrar. Salíamos a ti, te dábamos de comer y jugábamos contigo, dándote todos los mimos que pedías mientras Pepper miraba iracundo desde la ventana.

Pero una vez te dejamos dentro, Pepper no tardá en cogerse una infección bucal que pudo acabar en tragedia si lo dejamos unas horas más, no por tu culpa, qué ibas a saber tú? Eras un gato callejero, que se mantenía tan limpio como podía, pero quién iba a decir qué llevabas por dentro por muy sano que pareciese? Nos aconsejaron no dejarte entrar,  ni relacionarte con Pepper (esto lo agradecerás, ya sabes que no le gustna los otros gatos!) ni dejarte comer de su comedero para evitar cualquier tipo de infección.



Pero tú seguías regresando cada día, un par de veces al día si era necesario. E intentábamos ser todo lo cariñosos que habíams sido antes, con limitaciones porque también comenzaste a marcar tus límites. Ya no intentabas colarte en casa, ni maullabas en mis "recreos" en la ventana. Y mirabas a Pepper a través de la ventana con una mezcla de depresión y rencor, aunque nunca trataste de atacarle.

Hoy, bajáabamos al centro calle abajo, y en la esquina ha sido imposible no verte. Jamás te hemos visto fuera de nuestro patio o de lejos en otros jardines/muros de la parte de atrás de estas casas. Nunca te hemos visto en la acera, en la calle, en los alrededores. Y hoy... hoy te hemos encontrado alrededor de la esquina, tumbado en la acera como si estuvieras durmiendo, tan tranqulito... y en la garganta se me ha ahogado un "oh, no, no..."  Y cuando me he arrodillado frente a ti he visto el charco de sangre bajo tu cabecita. Se te ha volado el corazón, se te ha volado la esencia y solo quedaba de ti ese exterior que a veces era tan blanco como un anuncio de detergente. 

Te vuelvo a pedir perdón, porque en nuestro shock no hemos sabido reaccionar y tras asegurarnos de que eras tú hemos pensado... llamaremos al Ayuntamiento para que lo recojan... y hemos seguido calle abajo, en silencio, sin hablar, penando en toda la felicaidad que nos diste. 



Y ya en el centro, tras un rato, hemos dicho... vamso a recoger su cuerpo. Vamos a envolverlo en una toalla y ponerlo en una bolsa y enterrarlo en el jardín de arriba, tan abandonado que nadie molestará tu paz eterna. Pero hemos vuelto y ya te habían tomado, quiero pensar que un alma caritativa, tal vez alguien de otro jardín que también visitabas, alguien que te ha envuelto en una toalla y te ha puesto en una bolsa y te va a enterrar en su jardín.

Tu sangre era roja, muy roja. Muy muy roja. Y cuando hemos regresado era como gelatina. Pero Pirracas, White Cat, Miau miaus... para mí siempre serás puro, blanco como un flash de luz. Y te seguiré esperando en nuestro patio, aunque ya no vengas, zamapabollitos, abrazando a Blindy y a Pepper cuando se deje.

Postdata: Sabíamos que esto sucedería o podría suceder cualquier día, pero no esperábamos enfrentarnos a tu cuerpo in situ. Queríamos pensar que, si desaparecías era porque alguna señora mayor, con paciencia y mucho amor, te había adoptado. ¡Así somos los humanos!

sábado, 19 de marzo de 2016

Prinsengracht 263

Maqueta acabada. Er... sí, lo habéis adivinado. Ahora a volver a desmontarla y guardarla en su caja hasta que un día disponga de un lugar adecuado para volver a montarla...














Y omo véis las ventanas a ambos lados de la casa pueden sacarse para ver el interior...




martes, 15 de marzo de 2016

Revisitando Amsterdam

Por mi cumpleaños el guiri me regaló un viaje a donde quisiera. Yo deseaba ir a varios sitios pero finalmente decidimos ir a Amsterdam, que aunque yo ya había estado en Octubre, había viajado sola (o acompañada conmigo, que no necesito a nadie para viajar). Y estas vacaciones allí las he sentido más como unas vacaciones para él que un regalo para mí -que agradezco igualmente, no nos confundamos-, pero he estado haciendo de cicerone en una ciudad que es fácil de conocer a fondo en varios días y más a fuerza de gastar chancla, que los trams te dejan en cualquier sitio es un lugar bien comunicado, pero... me gusta romper suelas, vaya. Aunque al llegar la tarde tenga los pies como dos ascuas...

El primer día llegamos bien temprano (10am) tras dormir solo unas 3-4 horas. Dejamos las cosas en el hotel, en Amstel frente al Opera House y nos fuimos a comer algo a la Plaza de Rembrandt.


El guiri quedó bien impresionado y afortunadamente un viernes y antes de las 12 am no había mucha gente revoloteando alrededor de las esculturas para hacerse fotos, por lo que tras esperar a una pesada que se hizo fotos (por triplicado) en cada una de las esculturas (le faltó subirse a la de Rembrandt), pudimos por fin -yo tenía fotos de mi anterior visita llenas de gente extraña-, sacar una foto del conjunto sin un alma alrededor.

Tras comer nos marchamos al Begijnhof. En 1150 un grupo de mujeres se juntaron para vivir en una comunidad religiosa para cuidar a los enfermos y educar a los pobres. No eran ni monjas ni vivían en reclusión o tras las paredes de un convento ni hicieron votos de por vida, pero tenían como norma ser mujeres solteras, con voto de castidad y prometieron obediencia al cura de la parroquia. Como no tenían que hacer voto de pobreza, podían hacer lo que querían con sus cosas. Y como estos votos no eran de por vida, podían abandonar la comunidad en cualquier momento, para casarse, por ejemplo. A esta comunidad se la conocía como Begijntjes, un nombre amasado en 1346. 
A cambio de estos votos y de cuidar y educar a enfermos y pobres, recibían alquiler de manera gratuita, y aunque nada sobrevive hoy en día de las casas originales, el lugar aún es un oasis de recogimiento y paz en medio de la urbe. El número 34, sin embargo, es la casa más antigua en Amsterdam. Y al fondo, en un muro, hay una colección de placas con temas bíblicos.Dentro de esta comunidad de casas dispuestas alrededor de un jardín, hay también una iglesia, la Engelse Kerk, construida alrededor de 1419.






Dando un paseo y parando a tomar una cerveza junto a uno de los canales, nos adentramos en el Museum Quarter. Teníamos tickets para el Museo de van Gogh a las 3 pm. Desencanto total.

Yo ya lo había visitado en Octubre, mientras se celebraba también una exposición de Munch. Ver los Girasoles, el Dormitorio, un par de versiones de Starry Night casi me produjo un orgasmo artístico. Poco sabía yo que algunas de estas incomparables obras pertenecían a una muestra itinerante.

Los Girasoles se encuentra ahora mismo en restauración. Y las demás no estaban, solo algunas obras bien reconocidas y algunas menos populares, una selección de sus autoretratos, obras de algunos de sus sus contemporáneos inspiradas en él, y una exposición temporal llamada Easy Virtue, que simple y llanamente es una mirada a la prostitución y las prostitutas retratadas por autores de la talla de Bernard, Toulouse Lautrec, el mismo van Gogh, Picasso y otros autores. Y una colección de fotos de finales del XIX y principios del XX de pura pornografía (hay cosas que no cambian). A mí me gustó esta exhibición pero el guiri no traga las pinturas de Lautrec y no le gustó nada. Como tampoco le hizo tilín (por haber yo despertado tanta expectación con la muestra de Octubre) el resto del museo, la experiencia no fue muy memorable. Yo me compré -para variar- el libro de la exposición temporal y un abanico (en mi anterior visita ya había comprado otro, que puede verse en mi post anterior)




Para resumir, en lso siguientes días visitamos diferentes partes de la ciudad, de día y de noche, nos tomamos unas buenas cervezas, hemos comido bien, barato y caro ya que l primera noche nos dimos un homenaje de unos buenos filetes en un restaurante Argentino que ya había visitado en mi anterior visita. 
Volví al Rijksmuseum, este sí impresionó al guiri gratamente y a pesar de volver a saltarme la sala de Asia -esta vez por estar en obras- y algunas salas que están cerradas por mantenimiento, sí que visité un par de estancias que había dejado por ver en mi anterior visita. 

Visitamos el Koninklijk Paleis en Dam Square, aún utilizado en ocasiones por la familia real, cuya construcción comenzó en 1648 tras la Guerra de los 80 Años contra España. Además de un montón de estancias y habitaciones típicas de cualqueir palacio (el guiri dice que vista una, vistas todas), con sus cortinones, sus camas con dosel y sus lámparas impresionantes, lo mejorcito es la sala principal (Burgerzaal) de suelos de mármol y presididas por un imponente Atlas.



Ni qué decir tiene que compré una pequeña guía sobre el palacio.



Al guiri no le interesaba ver la casa de Rembrandt -me interesan sus pinturas, no cómo tenía dispuestas las habitaciones, me dijo-, nos tomamos una cerveza enfrente y yo fui a la tienda a comprar la guía de la casa y un libro de Rembrandt ya que la otra vez -no sé por qué- no lo hice.


Y como conocéis mi pasión por Anne Frank, ya os podéis imaginar que no iba a pasar la oportunidad de volver a visitar su casa/museo. Esta vez me atreví a fotografiar sibilinamente algo más que las escaleras de acceso al anexo e hice una foto de la estantería que conducía al ático secreto.


En mi visita anterior había comprado un libro sobre la casa y algunas postales. Esta vez me compré dos tebeos sobre historias de judíos huyendo y ocultándose de los nazis, una réplica del diario de Anne (para escribir) y una maqueta del edificio.




Paseos en barca, compra en una pet shop buenísima llamada 4 Cats (esto merece otro post), y mucho pateo arriba y abajo en unos días que han dado bastante de sí, pero yo ya estaba deseando casi volver a casa y a la rutina. Aún me quedan días de vacaciones, San Patricio incluido, para disfrutar de unos días de asueto antes de regresar al currele el lunes que viene. 

Espero no haberos aburrido demasiado.



miércoles, 9 de marzo de 2016

Arte en casa

Desde hace bastante tiempo no puedo resistirme a comprar las guías de los museos o libros sobre su colección -algunos le llaman catálogos-. Mi afición a hacerlo comenzó tardíamente, por lo que tengo en mente volver a París a revisitar el Louvre y el d'Orsay y adquirir sus guías.

Tengo las de un par de museos de Dublín; la del museo de Brujas; guías de varios museos de Londres; del de Edimburgo y el castillo también; tengo bastantes y algún día las pondré por aquí.

Naturalmente cuando estuve en Amstedam y visité el Museo de van Gogh aproveché para comprar el libro de sus obras y aprvechando la coyntura, también me hice con el de Munch que tenía exposición itinerante durante mi visita en le mismo museo. Y luego adquirí la guía del Rijkmuseum y un libro sobre la casa Museo de Anne Frank.


En el museo de van Gogh no pude resistirme a añadir este abanico a mi colección:


También en la casade Anne Frank encontré un minilibrito de sobre la persecución y la resistencia en Amsterdam con varios landmarks de consideración para visitar.


Regres a Amsterdam pasado mañana para celebrar mi pasado cumpleaños (que fue le fin de semana anterior) y como esta vez voy con el guiri, revisitaré con él el van Gogh y la casa de Anne. Tengo pensado traerme un par de cosillas más, claro que sí!

En Diciembre estuve en Madrid y hacía tantos años que no pasaba por el Prado que decidí hacerle una visita -que pienso volver a repetir pronto y no pudieron faltar las postales y la guía, un bonito abanico y un par de ellos más que compré a un vendedor ambulante en el paseo del Prado.




De esta manera, parece que tenga el arte de medio mundo en mi propia casa...

sábado, 20 de febrero de 2016

La amistad que nunca es

Nunca me he sentido sola, y a la vez, me gusta refugiarme en mi soledad. En Limerick dejé muchos conocidos, muchas relaciones casuales y muy pocos amigos. O quizá nunca los tuve.

He sido una persona nómada desde los 19 años, con amistades esporádicas, momentáneas, de más o menos duración. He tenido amistad con gente por momentos y dejado de tenerla con la misma rapidez por las circunstancias. Si no me mudaba yo, se mudaban ellos.

En el colegio nunca tuve grandes amigas. Solo guardo buenos recuerdos de un puñado de personas que no hicieron mi infancia difícil, bellas personas que a pesar de los años no han cambiado en nada, o en algunas circunstancias, han cambiado para mejor, pero en mi infancia mi propia madre controlaba mis amistades y decidía con quién quería que me relacionase y con quién no. Aunque yo luego hiciese lo que me diera la gana y forjase amistades con quien me saliera de las narices, a sus espaldas. Dicho esto, solo a menos de cinco personas de mi entorno se les permitía venir a casa, a mis progenitores no les gustaba que nadie viniera de visita para jugar. Y hacerlo a escondidas cuando no estaban significó que me "pillaran" un par de veces. Así que se puede decir que tuve compañeras de clase pero no demasiadas amigas y fueron amigas momentáneas. Y cuando digo compañeras de clase me refiero sobre todo a la época de EGB e instituto.

He tenido un par de grupos de amigos con los que salía en mi adolescencia y posteriormente, al regresar a mi ciudad tras separarme. Pero ya no estoy allí y con algunos me he distanciado. Con la mayoría. No por decisión propia. A veces, la vida lo hace por ti. Pero yo les quiero igual. Fueron importantes para mí y tengo mucho que agradecerles. 

Tuve grandes amigas en mi vida de casada, con la mayoría he perdido el contacto, a otros los he recuperado a través de Facebook. Pero no es lo mismo, ¿verdad?

He tenido amigos, grandes amigos en el trabajo. Con esos con los que acabas tu horario, te vas de copas, te emborrachas, les cuentas tus penas, te cuentan las suyas, ayudas monetariamente a veces e invitas a cenar o comer a casa. Luego te cambias de curro, o se cambian ellos, la distancia se empieza a ensanchar hasta que dejas de verlos. Haces nuevos amigos en el nuevo trabajo, y todo es vuelta a empezar. Una línea que a veces se trunca. Un día te los encuentras en la calle, o en un pub, y te acercas a decir hola, das un par de besos al aire, sonríes y en cinco minutos te despides y dejas a ese ser extraño atrás hasta el próximo encuentro. De algunos, hasta tienes el teléfono aún en tu móvil, pero no encuentras motivo para llamarles. O te preguntas por qué ellos tampoco te llaman.

Cuando llegué a Limerick me integré en una pandilla de amigos que se conocían prácticamente de toda la vida, Me sentí parte de ellos, siempre, una más y no una adición tardía, pero aunque la amistad duró bastantes años, llegó el momento en que cada uno se echa pareja y se van quedando trocitos anclados en otros bares. No sumamos nuestras parejas al grupo, nos segregamos y nos distanciamos. Alguien se fue a Australia, otro a Holanda. Alguien se enfadó con un par de componentes de la pandilla y dejó de venir. La disolución solo fue cuestión de tiempo. Y a día de hoy, ya no los conisdero esos amigos "cercanos" que llegamos a ser. Volvemos a ser extraños. Conocidos, sí. Antiguos amigos. Sombras de algo que ya parece un sueño.

Tengo amigos en medio mundo. Hay relaciones que perduran, pero están en la distancia. Tengo amigos a los que quiero y a los que no conozco personalmente, y sin embargo, los quiero, los admiro y los considero amigos. Tengo amigos a los que solo veo una vez al año, y a estos sí los siento más amigos y temo el momento en que también se disuelva esa amistad y aunque ya somos adultos y tenemos nuestras vidas hechas, nos caigamos de ese vínculo.

En Limerick, mis mejores amistades las he hecho en mi último trabajo, y aún seguimos en contacto bien por email o FB. Nos vemos cuando voy a Limerick, que sigue siendo con una cierta frecuencia.

Aquí en Cork no estoy muy segura de lo que tengo. Conozco a un ramillete de personas de diferente edad y condición. A algunos preferiría no verlos, pero hay que ser educada. No se le puede decir a alguien "no me caes bien, mira, paso de tu cara". Sí, con cuarenta y algo de años a tus espaldas, es difícil encontrar a personas de tu edad o de tus intereses. No suelo clasificar a la gente por edad, porque a veces se puede tener una conversación más inteligente con alguien de 25 que de 45. 

Nunca me he sentido sola. Ni si quiera me importa trabajar desde casa, con lo que ello comporta en cuanto a conocer a gente. Hay personas de mi trabajo con quien no me relacionaría ni borracha y gente con la que tengo cierta afinidad pero una vez más, ni siquiera nos vemos las caras a diario, nos relacionamos a través de chat y alguna salida eventual a tomar algo.

Tan solo necesité un comentario de alguien, un "me siento solo en Cork" para replantearme toda una existencia. 

Mis amigos han ido y venido. Nunca tuve una mejor amiga, de esas inseparables, de las de toda la vida. De las que van contigo al baño (menos mal, porque nunca me ha gustado) o a comprar ropa (dios mío, no lo soporto). Mi mejor amiga he sido yo. Y probablemente, también mi peor amiga.

Soy una nómada. Pero no me arrepiento.