jueves 26 de enero de 2012

LOS SECRETOS DE DOWNTON ABBEY

Que la serie me ha fascinado no es ningún secreto. Gracias a ella he descubierto el legado del verdadero Downton Abbey, ese Highclere Castle con su historia, o a la verdadera Condesa de Carnarvon. 
Las pasadas navidades vi en una de las estanterías de mi librería favorita un grueso libro de sobremesa sobre "el mundo de Downton Abbey", bajo ese mismo título, escrito por Jessica Fellowes. 



Le eché un vistazo, aunque su precio, 25 euros, no era nada tentador. Su interior está cuajado de anécdotas del rodaje, información sobre las telas y diseños utilizados en el vestuario, las verdaderas costumbres de una hogar de este tipo de principios del siglo XX y otras cuestiones como dónde y como se conseguía la comida para poder seguir con un ritmo de vida que permitiera agasajar a invitados, en plena guerra y con las restricciones de todo y para todos que ello conlleva. Una verdadero "compañero" para la serie, que no deja tema sin tocar, desde el Sufragio hasta los comienzos de la aviación y mucho más. Aún así, no estaba dispuesta a gastarme 25 euros que podía emplear en comprarme al menos otros 3 libros y eso hice. Decidí esperar a las rebajas de enero, donde muchos precios bajan hasta casi la mitad. El libro fue rebajado a 19.99 pero aún, por ese precio, me compré dos novelas. Peeeeroooo... la semana pasada, en busca de unos libros de Chris Carter (a quien entrevistamos para el número de Febrero 2012 de nuestra revista Foroesther), lo vi rebajado a 9.99 y entonces sí que sí... no iba a dejarlo ahí. Me lo he leido a la velocidad del viento, porque en realidad es como leer una serie de artículos sobre diversas materias relacionadas directa o indirectamente con las costumbres de la época, la historia del momento y como he dicho, anécdotas del rodaje.


Susannah Buxton es la diseñadora de vestuario de la serie (o una de ellas) y la creadora del modelito en tonos violeta que lleva Maggie Smith en la foto superior. Para ello, la tela se creó imprimiendo un dise­ño Eduardiano en seda y basado en una chaqueta de la época. Se utilizó encaje original para los puños y el acabado y se añadió un lazo de encaje y un collarín a la blusa.El sombrero es de algodón vintage cubierto de una fina redecilla teñida del mismo color que el vestido.


Para el modelo que luce Sybil en la foto de arriba, Susannah Buxton encontró una larga tira de tela original sobre redecilla dorada, que era tan frágil que estaba empezando a deshilacharse, y la utilizó para la parte superior de las mangas y el borde del corpiño, mientras la tela de pavo real del mismo viene del Mercado de Antigüedades de Alfie. El cinturón lo encontró en una feria de antigüedades y la tela para los pantalones es del Mercado de Shepherd's Bush. Como veis, todo está buscado y rebuscado y comprado en varios sitios. Oh, y el sobrerito es una pieza original alquilada para la ocasión.


Cada detalle ha sido tenido en cuenta a la hora de elaborar los diseños, aunque también han utilizado algunos de otras películas de la época, como A Room with a View, por ejemplo.



En cuanto a los personajes, aunque la mayoría son ficticios, sí están basados lejanamente en uno o varios caracteres reales, como es el caso de Cora, una americana casada con un inglés, basada en Lady Curzon, y que se le ocurrió a Julian Fellowes tras leer sobre Mary Leiter en "Casarse con un Lord Inglés", de Gail MacColl y Carol Wallace. Mary (más tarde Lady Curzon), era la hija de un rico especulador de la propiedad inmobiliaria y de una madre muy vulgar y ambiciosa. Mary llegó a Europa en la cresta de la ola Bucanera y tras su éxito social en Washington, Nueva York y Newport, pero no llamó demasiado la atención en sus visitas a lo largo de los 1880, hasta que en 1890 en un solo dia conoció al Príncipe de Gales (el futuro Rey Eduardo VII), una Duquesa y al antiguo Primer Ministro. Esa misma temporada, tras asistir a una fiesta formal, el Principe de Gales le pidió el primer baile y tras eso, fue invitada y aceptada en todos los eventos londineses de renombre social. Los hombres se rendían a sus pies y ella se enamoró de George Curzon , un honrado pero arruinado joven, que no se atrevió a pedir su mano hasta 1895. 
El padre de Mary les compró una casa y les concedió una renta anual de 6000 libras más entre 700,000 y 1,000,000 de dólares para Mary con una suma adicional para futuros hijos.


El Movimiento Sufragista llega a su punto álgido en 1913 cuando Emily Davison salta enfrente del caballo del Rey en el Derby de Epson en Junio. Emily murió a consecuencia de sus heridas algunos días más tarde, pero continuó viviendo en las mentes de muchos como una figura controvertida cuyas acciones, de hecho, podían haber arruinado la causa sufragista. Todo este tema se trata también en la priimera temporada de la serie, con una Sybil rebelde y joven interesandose por el Sufragio.


Una de las anécdotas más divertidas de la serie, es la que se refiere a los coches utilizados, que son originales de la época prestados para su uso en la serie (o alquilados, vaya). sus dueños están en todo momento junto a sus preciadas piezas, para asegurarse de que los actores los conducen sin dañarlos y que están bajo supervisión adecuada y de mantenimiento constantemente. Así, Allen Leech (Tom Branson, el chofer en la serie) cuenta sin pudor que el coche que conduce es un Renault de 1920 que se ha convertido en una auténtica pesadilla porque ha de desembragarlo dos veces. El dueño lo condce primero y entonces él sube y el cambio de marchas empieza a ir a golpetazos. En una ocasión oyó un gran ruido y al mirar atrás vio que una gran pieza de metal se había caido en medio de la carretera. Tuvo que parar e ir a recogerla, porque era parte de la caja de cambios.
Laura Carmichel, que interpreta a Edith lo tuvo aun peor porque el caso es que Laura no tiene permiso de conducir y no tenía ni idea de cómo hacerlo, por lo que los miembros de la producción estaban un poco nerviosillos cada vez que había una escena en la que tenía que ponerse al volante. 


Por otra parte, parece ser que a Maggie Smith no le gusta demasiado sentarse durante horas en la silla de maquillaje y peluquería, por lo que sus pelucas están siempre listas y preparadas y se colocan igual que un sombrero, haciendo que el tiempo que permanece "en preparación" sea mínimo. Y aunque todas las pelucas para las actrices están hechas a medida, Maggie tiene a su propio fabricante de pelucas, Ray Masters, que es uno de los mejores en su rama y que siempre ha trabajado con ella, por lo que sabe exactamente qué es lo que le sienta mejor.



Aunque la parte de "arriba" de la serie está filmada en el Castillo de Highclere, las cocinas, la parte de "abajo" es un estudio que tiene su propia maqueta a escala, y donde tienen mayor libertad para rodar y repetir escenas, si necesario, mientras las escenas rodadas en el castillo tienen un número limitado de horas/días en los que el castillo, abierto por lo general al público, ha de cerrarse para permitir el rodaje.

Aparte de todo esto y de la costumbres de los sirvientes (hay una día a día en las tareas, por ejemplo, de Daisy, cuya jornada empieza a las 4.30 de la mañana y acaba sobre las diez de la noche), las etiquetas apropiadas para cada ocasión tanto para el servicio como para los "señores", hay alguna recetilla de comida típida de la era e incluso una para lavarse el cabello y dejarlo lustroso y con volumen.

En resumen, una lectura amena e interesante, un buen libro de sobremesa.

domingo 22 de enero de 2012

Un poco de Patchwork

Me senté un día y me puse a cortar trocitos de tela. No porque me aburriera o no tuviera nada mejor que hacer, sino porque en un libro de Quilting que me regaló mi supervisora en el trabajo estas pasadas navidades, encontré lo que me pareció una idea magnífica: era una carpeta de patchwork para guardar la libreta y lapices, bolis, etc. Yo la he tuneado un tanto y lo he convertido en una funda para la playa en la que llevar el libro, con dos bolsillos para el movil y el mp3 o similar. Porque mi hermana, como yo, se resiste al ebook. Y esta funda es para ella. De esta manera, podrá llevarse a la playa el libro que esté leyendo sin temor a que se le deterioren las tapas o se dañen las hojas al llevarlo en el bolso con la toalla húmeda. 
¿Qué os parece?




jueves 19 de enero de 2012

DESCUBRIENDO A KATE MORTON

Hay pocos autores que despierten en mí una pasión o una fidelidad incondicional. Hay autores que me gustan más o menos, de los que encuentro que su primer libro o aquel que se ha convertido en bestseller es una maravilla pero el resto carece de interés o no me han gustado demasiado. Sin embargo con Kate Morton es diferente: sus tres libros me han transportado a un mundo paralelo, y sus descripciones son tan visuales y tan perfectamente parafraseadas que es facil imaginar el vestuario, el escenario, a los personajes. Creo que probablemente me sienta desilusionada si convierten sus libros en películas y los actores elegidos no son para nada parecidos fisicamente a lo que tengo en mente! The Forgotten Garden ya no es que te atrape desde la primera página, es que lo hace desde la primera palabra, y te transporta en el tiempo con la facilidad con la que lo hacen los sueños. La historia tiene todos los ingredientes para hacerlo, es como una ensalada de personajes a cual más carismático y con el drama suficiente para hacer la trama creíble y sin desorbitantes pretensiones. Estoy segura de que hay muchas webs o incluso críticas de otros blogueros o de webs literarias donde -para el que no sepa y desee saberlo- se explica el argumento del libro. No deseo repetirme.

He de reconocer que mientras The Forgotten Garden lo devoré en tres días y me era imposible dejarlo sin leer hasta altas horas de la madrugada, The House at Riverton me ha sido un tanto más duro de leer, tal vez porque no podía evitar comparar la historia, la relación sirvientes-señores con Downton Abbey, tan reciente. Incluso la misma autora, en la bibliografia fianl menciona lo mucho que le aportó ver Downstairs, Upstairs, que, a fin de cuentas, es de donde parte toda la idea original tanto para la serie como para este libro. He de decir, sin embargo, que hasta hace un par de noches tenía leido desde la semana pasada solo la mitad del libro. Algunas situaciones se me hacían interminablemente lentas y mis ojos acababan cerrándose sin registrar, al menos, la última página leída. Pero en todo libro hay un punto de no-retorno, como diría Camilo Sesto en su traducción de El Fantasma de la Opera, y la otra noche estuve leyendo hasta las tres de la madrugada, para concluir una historia que va mejorando con el pasar de cada hoja. The House at Riverton tiene un comienzo, a mi parecer, lento, con demasiada paja para una historia que podía perfectamente pasar sin algunos pasajes, o haber comenzado años después y evitarnos al menos cien páginas de purple prose. Sin embargo, al final merece la pena.

Con las mismas, el cartero me despertó temprano a la mañana siguiente y no podía continuar durmiendo. Sin embargo, tampoco quería abandonar la comodidad de los cálidos edredones. Debajo de The House at Riverton tenía ya esperando The Distant Hours y me dije que un par de páginas para "meterme en la historia" no estarían mal. Craso error. Si me descuido, me leo medio libro. Y eso hice a lo largo del día, porque, acuciada por un ataque de "vagancia", decidí levantarme y hacer lo estrictamente necesario -revisar el email, desayunar, leer la prensa- y regresar a la cama. En principio, con la idea de ver algunos capítulos pendientes de series de televisión, pero The Distant Hours pudo más y allí, desde el calor del duvet doble y oyendo llover al otro lado de la ventana, me sumergí de lleno en la historia, sintiendo en la piel cada uno de los sobresaltos de los secretos ajenos, de los saltos -de nuevo- en el tiempo y entre ciudades británicas y todos los entresijos de algo tan complicado como las relaciones madre-hija, la recuperación de un pasado desconocido y las consecuencias que ello tiene para la protagonista en el ámbito emocional. The Distant Hours me ha hecho volver a esa magia de The Forgotten Garden, sin aburrirme, diluyéndome en la historia y venciendo al tiempo, esta vez, el mío.

Estos son los tres libros que me he leido en lo que va de año... tiempo de respirar y leer un par de cómics!
Ah! Y para los lectores de Foroesther... podríamos tener una sorpresa relacionada con Kate Morton en breve...

miércoles 18 de enero de 2012

Más de María Pascual

Ayer fue un día de aquellos que te llenan el alma de felicidad. Me desperté temprano sin quererlo ni necesitarlo. Desperté a las 7am para no volver a dormir, uno de esos días...

Los Martes suelo ir a hacer la compra. No por seguir la costumbre de mi madre, que hace su compra en Martes por ser el día que se abastecen los mercados. Aquí no sucede tal cosa: aquí se abastecen casi a diario y mayoritariamente los jueves y viernes por la mañana, que es cuando se cobra semanalmente y se suele hacer, por tanto, la compra. No que los martes esté el super desabastecido o que aquí se siga esa "cultura de mercado" que hay en España... en ese aspecto, esto es un mundo totalmente diferente, porque aquí el concepto de "maruja o marujeo" no existe. Por lo tanto la vida, el día a día del comercio, se organiza de modo completamente diferente. Aquí prima la practicalidad.

Peeeeero, sin tener nada que ver con esto, he de añadir que justo cuando cerraba el portal de casa, vi aparcar una de las furgonetas de An Post (Correos de aquí), a la vuelta de la esquina, así que como era uno de "mis carteros favoritos" (que acostumbra a verme en pijama, despeinada, y a veces hasta con gafas), esperé delante de la puerta so pena de que no me reconociera si me acercaba y aseguraba ser YO, la YO de la casa de la puerta verde, primer piso... pero vestida, peinada y sin legañas...

El caso es que me traia un paquete muy especial, llegado de alguien que, sin conocerme de nada, me ha devuelto un trozo de mi infancia. Dina me envió la semana pasada dos tomos de Cuentos de María Pascual que encontró en su casa, y a mí me alegró el día y me hizo pequeñita de nuevo (más de lo que soy, sí), durante un buen par de horas, cuando me tiré en el suelo a leer y mirar y volver a mirar aquellas bellas ilustraciones.



He de dar las gracias también a Coti, nuestra secretaria en Foroesther, que nos lleva el blog cuidadito y limpito y ordenado y que además, tuvo a bien regalarme unos cuentos de María también, de los de la Serie B, de los cuales tuve muchos de pequeña, me encantaba esta serie. Del lote que me ha enviado, seguro-seguro tuve dos de ellos: el del Hijo del sol y el de la Perla Negra. El del Hijo del Sol tiene además doble valor para mí porque utilicé de pequeña en el colegio la silueta de una de sus ilustraciones para crear un cuadro de témpera sobre cristal que regalé a mis abuelos, y que creo que ahora tiene mi hermana.


aprovecho también para enseñaros el último original que adquirí de la recientemente desaparecida María, y que no he tenido ocasión de subir más que a mi Facebook. Lo conseguí casi de casualidad, cuando quedaban pocos minutos para acabar la puja y con este ya tengo dos originales suyos, que se suman a mi coleccion de originales de autores que significaron mucho en mi infancia: Purita Campos, Trini Tinturé, Miguel Fuster, Ibáñez y tantos otros que empezaron a significar algo después: Idoia Iribertegui, Peter DeWitt, etc. etc. Un día los pondré todos en un post a ver qué tal quedan...



De momento, a Dina y Coti, muchas gracias por vuestra generosidad. Hacer feliz, a veces, cuesta muy poco.

lunes 16 de enero de 2012

Parecidos Razonables



¡¡¡No me digan que no!!!

sábado 14 de enero de 2012

LYDIE

Hacía tiempo que un cómic no me hacía estremecerme como lo hacían aquellos cuentos máagicos que leíamos de niños, sin ser de una moralina aplastante.
En el pasado Expocómic de Madrid compré esta pequeña novela grafica, o cuento gráfico, que desde la primera viñeta te atrapa como el mejor de los libros. Me lo leí aguantando la respiración a veces. Y no porque sea una historia de asesinatos, ni de misterios, ni policíaca ni nada de nada.
Lydie es una historia de amor. De milagros. Sin más. Pero no de un amor ñoño, ni romántico, ni de esos que suceden bajo las estrellas de París junto a la Torre Eiffel.

Lydie es la historia de una madre que pierde a su hija en el parto y se niega a reconocerlo. En su pequeño barrio -conocido como el callejón del bebé con bigote, debido a un viejo anuncio de un bebé al que alguien dibujó un buen mostachón-, Camile da a luz pero el bebé, una niña, nace muerto. 
Camile es madre soltera y vive con su padre y al poco empieza a actuar como si la pequeña siguiera viva. Algunos miembros del barrio, que en un principio la juzgaron por su embarazo en soltería, le tienen lástima y también cariño, porque a pesar de las malas lenguas que puedan insultarla a la espalda o la crueldad de los niños, Camile es una chica adorable. Como lo es su padre.

Los años pasarán y Lydie "crecerá" en la imaginación de su madre, y se pondrá enferma por las noches y Camille tendrá que llamar al doctor que acudirá pacientemente a cuidar a ese "fantasma" que solo Camille ve. Poco a poco, todos se suman a esa mentira, solo por ver a la joven madre contenta y feliz. Lydie acudirá a la escuela, y tendrá amigas, y deberes que hacer al llegar a casa.
Esta es una historia de camaradería entre vecinos, de amistad, de ilusiones atrapadas en una bendita locura... ¿o no lo es? ¿Y qué de malo tiene que sus convecinos "admitan" a Lydie como una niña más en sus calles, si con eso hacen feliz a su mamá? 
Durante toda la lectura, no eh podido evitar oir a Edit Piaff cantando suavemente a modo de banda sonora, y oler el pan recién horneado y escuchar los sonidos del Callejón del Bebé con Bigote. 

Los artífices de esta maravillosa historia son el barcelonés Jordi Lafebre, un dibujante de estilo fluido, que ha hecho perfecto tándem con el guionista belga Zidrou, poseedor de una sensibilidad cuanto menos encomiable. Zidrou no es muy conocido en España aunque sí lo es en Francia y Bélgica. Y no es de extrañar esa sensibilidad que te toca la fibra, porque Zidrou es el autor de unos veinte libros para niños.

En definitiva, para despertar esas emociones que solo se sienten muy pocas veces en la vida, para leer algo tierno y entrañable sin llegar a la cursilería, Lydie es tu cómic.

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viernes 13 de enero de 2012

MONEDAS

Desde pequeña me ha gustado coleccionar monedas, aunque hace años que prácticamente dejé de hacerlo, y solo muy de cuando en cuando llegan a mis manos algun ejemplar que no tengo. Basicamente tengo monedas de todo el mundo, aunque me faltan -naturalmente- las de países pequeños del Continente Africano y muchas, muchas otras. Algún día lo retomaré.

De momento, sí que tengo también algunas "monedas conmemorativas", sin más valor que el precio que pagas por ellas. El otro día, mientras pagaba por unos regalos para mi padre en la Oficina de Turismo de Limerick, vi junto a la caja un contenedor con unas monedas doradas que Limerick ha sacado recientemente. Era la primera vez que las veia y por lo tanto me hice de algunas, ya que mi padre también tiene una pequeña colección.

Anverso y reverso
Cuando estuve ne París, descubrí que en los principales monumentos había unas máquinas donde por €1.50 o €2 (no recuerdo bien), podías adquirir una moneda de recuerdo. Cuando descubrí estas máquinas ya había visitado otros monumentos que los tenían (en la máquina había un listado de algunos), por lo que decidí regresar y "coger" mi monedita. Así acabé visitando la Torre Eiffel hasta tres veces a diferentes horas del día (ver el atardecer desde arriba no tiene precio), de noche para ver las luces de París y por la mañana para hacer fotos. También visité la Catedral de Notredamme dos veces porque realmente el ambiente en el interior es muy inspirador. Pero bueno, las monedas que conseguí son estas seis:


Ahora, cada vez que viajo miro muy muchosi tienen maquinitas parecidas. Es un souvenir original y baratito y ocupa poco. En Edimburgo sí que ví unas máquinas de monedas pero un tanto diferentes y cuyo resultado ya os enseñé en los posts de mi viaje a aquella hermosa ciudad, y que se trataba de unas prensas en las que introducías una moneda de 5 peniques y una de cincuenta si no recuerdo mal y te la alargaba dejándolas en forma oblonga y estampando el sello del monumento (por ejemplo, en el Castillo de Edimburgo te estampa el castillo), mientras en el reverso tenías el del penique original. Eso lo encontré solo en un par de sitios, pero algo es algo.

miércoles 11 de enero de 2012

PORTADAS RIDICULAS NIVEL 3

Os traje con anterioridad algún post de esas horribles portadas de discos que ponen los pelos de punta de puro... de puro... ¡es que ni encuentro las palabras!

Para muestra un botón aquí y aquí. No pensé que hubiera portadas aún peores, pero... me equivoqué. Y para mi horror, seguro que aún habrá un cuarto post algún día!!


No sé si es un cruce entre La Casa de la Pradera y Amityville...


¿Modeló su imagen Sacha Baron-Cohen en este mushasho para crear a Borat???


Se le ha olvidao el sujetador...


Esta de arriba se ha convetido, como poco en mi favorita: La Organista sin manos: Un Verdadero Milagro de Dios. ¡¡De Oscar!! Película biópica ya!!


Esta debe ser la prima de Carmen de Mairena, lo menos...


Esta portada apesta... no, en serio!


¿De quién fue la brillante idea...?


Pa no ser ella menos, hombre...


HOMBRREEEEEEEE ¡Dustin Hoffman!


Sin palabras...


Creo que voy a llorar...


¡Soy yo, mamá! Pues si tu propia madre no te reconoce... imagínate los demás!


"Todos mis amigos están muertos!. Les habrá dado algo al ver esas botitas!!


¡Ay omá!


¿La Sra. Doubtfire y hermana...? La del acordeón que parece una máquina de escribir no puede ser una mjer... no, no puede serlo! Creo que esta noche tendré pesadillas...


"Querida Madre" (reza el titulo en alemán) y añado... soy yo... tu padre...


La Amy Winehouse de su tiempo!


WTF???


Pues yo me pregunto lo mismo... ¿Qué es lo siguiente???


domingo 8 de enero de 2012

Una vida = 650 Euros

Emiliana rogó a las autoridades un poco de compasión. Y el billete que la llevara de vuelta a casa con el cadáver de su marido...
Stefano había venido a labrarse un futuro mejor desde su natal Eslovaquia, donde le aseguraron que el pavimento de las calles irlandesas estaba recubierto de oro y excelentes oportunidades para aquel que deseara trabajar duramente. Y eso era lo qu Stefano más deseaba en la vida. Qué poco podía imaginar que su vida tendría un precio tan bajo: 650 euros de una factura impagada.

Emiliana recordaba aún con angustia cómo habían cambiado de proveedor de electricidad para ahorrar dinero, a pesar de deber 650 euros a la compañia anterior. Stefano se deprimía día tras día, encogiéndose sobre sí mismo como las velas que van desgastando su cera. Su ayuda por invalidez le había sido suspendida por no haberse presentado junto a su esposa en la Oficina del Paro. ¿Y él qué sabía? A veces, la ignorancia puede llevarte a la muerte...

Stefano había llegado en 2007 en busca de las famosas oportunidades de las que sus compatriotas hablaban. Su buena disposición propició que nunca se viera sin un empleo. Nada cualificado, porque Stefano había trabajado toda su vida en el campo, y a sus 55 años, ya era suficiente su valentía de querer empezar de nuevo en un país totalmente desconocido. Su única ambición era ganar lo justo para vivir y enviar dinero a casa, a su mujer e hijos.

Sin embargo, las cosas comenzaron a torcerse cuando le tuvieron que amputar una pierna tras infectársele después de un aparatoso accidente en un tractor a los dos años de su llegada. Trágicamente Stefano descuidó una pequeña herida en el talón y no acudió al hospital. Tenía miedo de que las autoridades descubriesen que estaba trabajando en una granja.

La herida empeoró y para cuando decidió buscar ayuda, era demasiado tarde y perdió la pierna. Su mujer llegó a Irlanda en Enero del 2010 para cuidarle. Stefano empezó a sumergirse en una depresión cada vez más profunda, hasta el punto de que rara vez dejaba la casa, a pesar de tener una pierna ortopédica y una muleta que le permitía caminar sin dificultad.

Estaban muertos de hambre y frío en un pisito pequeño y oscuro, sin esperanza. Y una tarde Stefano salió cojeando y ya no volvió jamás. Su cuerpo fue encontrado colgando de la rama de un árbol a dos millas de distancia el lunes por la mañana, en medio de un valle verde, tan verde como la esperanza que le había llevado a buscar trabajo en esos mismos campos apenas unos años atrás. Y ahora, todo lo que Emiliana deseaba, era volver a casa... a su hogar en Eslovaquia. Con el cadáver de su marido.

Emiliana tuvo que apoyarse en su amiga Mary para poder entender, y a su cez hacerse comprender ante las autoridades. Aunque llevaba dos años ya en el país, no hablaba ni una palabra de inglés. ¿Para qué? Ella tenía a Stefano.
Mientras los miembros del equipo de gobierno gastaban unos cuantos de miles de euros bebiendo y comiendo en una fiesta, mientras el máximo dirigente del país se gastaba cantidades insultantes en maquillaje para aparecer en buena forma ante las cámaras de televisión y la ministra de salud rascaba el bolsillo de los contribuyentes para hacerse un nuevo peinadito, Stefan y su mujer llevaban tres días sin comida, sin electricidad y sin calefacción. Y entonces Stefano ya no pudo más.

Emiliana, viendo que Stefano no volvía casa, acudió a su amiga Mary, casada con un compatriota, quien la acogió en su casa mientras no recibían noticias del paradero de su marido. No fue hasta el lunes por la noche que la policía se personó en la casa para confirmar lo que todos ya imaginaban: Stefano se había suicidado. No muy lejos del gran hotel donde el gobierno celebraba sin pudor una de sus multitudinarias y carísimas celebraciones.

Fue Mary la que ayudó a explicar su caso, dada la reticencia de Emiliana de aprender Inglés en el pasado. Mary explicó que la mujer tenía tres hijos y una hijas, de edades comprendidas entre los 24 y los 34 años, viviendo en su país natal, y que no podían permitirse repatriar el cuerpo de su padre. Cada uno vivía con unos exiguos 75 euros al mes. La embajada eslovaca se ofrecía pagar el vuel ode Emilia y la cremación de los restos de su marido, pero ella deseaba un enterramiento en condiciones en casa, y sobre todo, poder llevar a sus hijos un ataúd que venerar.

Stefano había caido de lleno en las garras de la depresión y, avergonzado por fallarse a sí mismo y lo que era peor, a su familia, denegaba lo que le sucedía. Todo había comenzado al encontrarse en dificulatades económicas tras no poder pagar la factura de electricidad, que se elevaba ya a 648.54 euros. Su ayuda por invalidez le había sido suspendida por no entender bien el contenido de una carta enviada por las autoridades de la Seguridad Social en la que se le pedía que llevase a su esposa a la oficina del paro, un proceso de lo más común y destinado simplemente a comprobar la veracidad de la nueva información voluntariada por Stefano: que su esposa vivía con él.
Stefano nunca se personó en las oficinas, tal vez por su depresión, quizá porque no entendió la misiva. Ni siquiera le habían suspendido indefinidamente, sino hasta que comprobaran que Emilia existía y vivía en la dirección facilitada.

Cuando Mary había llegado a casa de Emiliana, la había encontrado sentada frente a la mesa de la cocina, con una bolsa de velas en una mano esperando a Stefano. Sin comida. Sin electricidad.
Stefano le había enseñado cómo rellenar el mechero con gas antes de cerrar la puerta a su espalda para siempre.

Ahora, mientras se doblaba de dolor y dejaba fluir el llanto, arrugaba en sus manos el carnet de conducir de su marido, el pasaporte y un puñado de cartas, entre las que se encuentra una de la compañía de electricidad que reza "Hemso sido instruidos por la compañía XXX para recobrar la cantidad debida, la suma de 648.54 euros, en su nombre, Auqnue preferirían hacerlo de manera amigable, no dudarán en comenzar acciones legales si se requiere." Era la carta que había desatado la desesperación de Estefano hasta empujarlo al límite.

Por su parte, la compañía de electricidad aseguró a la prensa que aquel era un caso trágico, pero ellos en ningún momento habían amenazado a la familia con desconectarles la electricidad. Ellos habían cambiado de compañía voluntariamente, y que tenían ayudas y planes para los clientes que se vieran en dificultades para pagar sus recibos. Todo lo Stefano tendría que haber hecho era ir a hablar con ellos y pagar a plazos la cantidad estipulada...

Stefano había venido para quedarse... y decidió morir a la sombra de un árbol mientras contemplaba su última puesta de sol.


(Basado en un hecho real):

http://www.independent.ie/national-news/stefan-came-for-a-better-life-but-hanged-himself-over-an-unpaid-esb-bill-2388834.html

jueves 5 de enero de 2012

LOS REYES

En mi familia, tenemos una ejemplar y estrecha relación con la Casa Real de sus Majestades Los Reyes de Oriente. Mi tío (a la derecha de foto, en primer plano, fue Rey Mago (ignoro cuál, eso sí, pero fue Rey al fin y al cabo, en la función de Navidad de la parroquia de niño. Además, el del otro extremo, es el nieto de mi madrina, toma ya!)



Mi madre aparce también en esta foto, creo que en el papel de la prime de María. Años después yo representaría a María Magdalena en el Instituto, pero nada que ver!


Mi madre sí tiene fotos con los Reyes, yo no.


¿Por qué yo no tengo foto? Mi tío tiene... mi hermana creo que tiene... yo no. No es que mis padres me odiaran particualrmente, pero yo siempre fui muy especial para ciertas cosas y bajo NINGUNA circunstancia dejé que jamás me hicieran fotos con el Rey Mago de turno que invariablemente ponían cada año en la Plaza de las Flores, con su gran carpa y su fotógrafo profesional. Nada que ver con los grottos de hoy en día todo automatizado y digitalizado y hecho por cualquiera, pero... yo no sé lo que era. No sé si era pánico del señor bajo la barba o de salir en la foto con más  cara de gili y medio bizca como mi madre. El caso es que, ahora, me arrepiento, pero en fin... si tengo que hacerme una foto con Papá Noel en condiciones y en estudio, lo menos que puede hacer es darme unos azotitos en el trasero por haber sido una niña muy mala y pretender ser peor cada año, pero no creo que a los miles de niños (y peor aún, a sus padres), les haga gracia alguna tal display de sinceridad!!!... en fin, siempre digo lo mismo... que otro año será!! O es que quizá de pequeña yo pensaba como esta cria, me parece a mí que siempre fui así de lúcida, eh?:







Y qué voy a decir? Que ni siquiera las influencias de mi tío haciendo su investigación cercana al... rey que fuera que representaba y tras codearse con él para aprender mejor los entresijos de la profesión para dar todo de sí en su actuación consiguió que a lo largo de los años me trajeran algunas de las cosas que más quise... lo pusiera o no en la carta a Sus Majestades... pero no pasa nada... lo que los Reyes no trajeron, lo consiguió la visa... que no es cuestión de traumatizarse...

Espero que Los Reyes Majos os dejen muchos regalos, porque los Magos no existen. Bueno sí: está Juan Tamariz!!!