martes, 18 de noviembre de 2014

De paseo por Bélgica

Me marché unos días a Bélgica, concretamente a Bruselas y Brujas, aprovechando que tenía bastantes días de vacaciones aún en mi "hucha laboral". La idea era visitar Gante también, pero el lluvioso clima que encontré tras mi primer día (tan azul y bonito...), me hizo cambiar de planes. Me empapé en Brujas y no quería repetir en Gante. Al menos quedándome en la capital, siempre podía volver al hotel a cambiarme si estaba incómoda, empapada o tenía frío.

Me habían dicho más de una vez que Brujas se veía en tres horas, cuatro a lo sumo. Yo me quedé con ganas de ver más y regresé a la estación a lo justo para coger el tren de las 4.30, de anochecida ya. Desde las 10 de la mañana más o menos que llegué a Brujas. Estuve más de una hora en el museo pictórico, admirando los artistas Flamencos  que tanto me apasionan. Gante tendría que esperar y es la poderosa razón de que vaya a refresar de nuevo. He dejado cosas sin ver en Bruselas precisamente para tener una razón imperiosa para regresar. Esta vez iré con el guiri y no es plan de repetir y visitar todo de nuevo. 

He comido gofres y chocolate belga, seak tartare y probado las cervezas locales. No probé los famosos mejillones porque no me gusta el marisco, y visité más iglesias de las necesarias, quedándome sin batería del móvil con frecuencia a pesar del power bank que llevé (a la siguiente, más de uno!) porque en todas las iglesias te dejan hacer foto pero sin flash, mi cámara a pesar de ser una Nikon no me gusta cómo hace las fotos sin flash y suele ser más cómodo sacar el móvil.

Y he comprado. Para mí, para mis amigos, para mi familia, para el guiri. He visitado tiendas navideñas preciosas y cargado brick-a-brack. Y he venido muy contenta y os voy a hacer sufrir teniendo que tragaros mis fotos (intentaré ser parca con las explicaciones).

De momento, algunas cosas que compré:

Un cenicero para mi hermana y esa "ventanita" de blonda para mí. el encaje está por todas partes en Bélgica, especialmente en Brujas y esta imagen me encandiló.


No me pude controlar: fue entrar en esta tienda de navidad en Brujas y hacérseme la boca agua...


Para mi madre, que es sastre, unas tijeras con cadeja de plata y sujetatijera antiguo:


Para mi madre también, para seguir aumentando su colección de dedales del mundo. El llavero de la pitufina es para la muá:


Dos saquitos de lavanda de encaje de Brujas:


Dos abanicos comprados en Brujas también, el burgundy es mío, el otro más pequeño es para mi hermana:


Un bolsito muy cuco y el libro-catálogo del museo Groeninge de Brujas:


Un parasol que complimentará perfectamente algunos modelitos de época de mis Ellowyne Wilde...


Imanes de nevera para dar y regalar...



Mi madre insiste en regalarme trapos de cocina por doquier "porque a ella le encantan". Ha llegado la hora de la venganza...


recuerdillos brick-a-brack varios, que el Manneken Pis no puede faltar (una casita es para mi hermana y el abridor también):



Chocolates para todos (y mazapanes):


Y una camisetilla para la bebita de una amiga:



A esto hay que añadir un gorro de lana para el guiri y algunos regalos que no conviene vean sus dueños de momento...



domingo, 2 de noviembre de 2014

Ups!! se me pasó Halloween

Solo se me ha pasado subir aquí las fotos, porque celebrar, lo he celebrado.

Ya ver si la gente se va enterando ya de que NO ES UNA TRADICION AMERICANA sino CELTA. Los americanos lo han copiado todo de los demás. O casi todo.

En fin, mi halloween comenzó haciendo una calabaza muy normalita (perdón por la calidad de las fotos, están hechas con el móvil y los dedos pringosos de tripas calabaciles:


Cosas de la vida, me crió moho. Esta calabaza no la compré en el mismo sitio donde adquirí la del año pasado y a los pocos días estaba verde por dentro y reblandecida. Así que hice otra...



Y no contenta, entremedio de una y otra, se me ocurrió hacer un experimento con un calabacín, por aquello de que originalmente Jack O'Lantern lo que vació fue un nabo. Pero no estaba yo por la labor, que bastante trabajo me costó ya vaciar el puñetero Squash. Nunca más, Santo Tomás...



También hice algún soporte para vela utilizando los frascos vacíos de las velas de olor del Primark:


Y mi display ventanal quedó tal que así:


Mañana me tocará recoger tanta telaraña, menos mal que son artificiales o me da un algo!

También hemos disfrutado de las actividades del Festival de The Drangon of Shandon, con cabalgata incluida.








A modo de curiosidad, las figuras, en su mayoría, están hechas con celofán.

Y con esto y un bizcocho, hasta el año que viene, Pinocho!




domingo, 26 de octubre de 2014

El Castillo de Trakai

Creo que este es uno de los castillos que más me ha impresionado (por su belleza), que depende totalmente del paisaje que lo rodea. Fue construido durante el reinado de Vytutas the Great y completado justo antes de la victoria del Gran ducado sobre los Caballeros Teutónicos en la Batalla de Grünwald, pero fue destruido por los Cosacos durante la invasión rusa de 1655.


A finales del s. XIX las ruinas capturaron la romántica imaginación de poetas y pintores durante el resurgimiento nacional y paradójicamente fueron las autoridades rusas las que en la década de los 50 aprobaron la reconstrucción de la fortaleza, completando su total restauración en 1987.

En el museo interior, explican con claridad todo. Nosotras escogimos un tour que nos llevó de Vilnius a Trakai donde nos explicaron interesantes datos tanto de la capital, como de toda Lituania y posteriormente, de la historia nacional y del castillo.








miércoles, 15 de octubre de 2014

Vilnius: de iglesias (y III): las católicas (y II)

Continuando con el tema de dos posts anteriores, vuelvo al recorrido de Iglesias católicas.

4. Iglesia de Santa Theresa

Por fuera no parece gran cosa...

                     

Pero por dentro... ¡Madre mía por dentro! Especialmente los frescos del techo.


Es otro ejemplo del Barroco presente en Vilnius. Los altares datan de la segunda mitad del s. XVIII. La pintura del altar mayor es la Exaltación de Santa Teresa, de Szymon Czechowicz.




5. Gates of Dawn.

Esta es, posiblemente, la "cosa" o experienza más bizarra que he visto en la vida. Siguiendo por la calle a la derecha de la iglesia de St. Theresa se llega al siguiente edificio sobre el arco:


La Iglesia que acoge esa imagen que se ve desde el exterior es de 1829, reconstrucción de una versión barroca original.


A él se accede por una puerta a la derecha, justo en la parte trasera de la Iglesia de Santa Theresa y se sube unas escaleras. No subimos porque daba miedo. Empetado de gente hasta la bandera cantando y llorando. El chaval de la foto de la chaqueta naranja y el de la mochila azul estaban ahí rezando en puro éxtasis. Acojonante. Hagamos zoom a la ventana central...



Esta capilla sigue la costumbre ancestral de tener una imagen religiosa sobre cada arco de las puertas de entrada a la ciudad para preservarlos de los enemigos exteriores y proteger a los viajeros que partían. La figura principal de esta capilla es la Madonna of Mercy, una imagen reputada por tener poderes milagrosos.
Fue pintada en roble en los 1620s y recubierta de plata 150 años después.  Los milagros que se le atribuyen fueron recopilados por las monjas del vecino convento Carmelita. 

Y es tan popular y lleno de ovejitas porque esta fue una de las primeras paradas del papa Juan Pablo I cuando visitó Lituania en 1993.

Es la única Puerta de la ciudad que permanece de los muros de la ciudad del siglo XVI y es más evidente que se trata de la antigua muralla de defensa desde el otro lado, donde los agujeros de los cañones aún son visibles.


6. Basilian Gate y la Iglesia de la Santa Trinidad

Antes de llegar a la callecita donde se encuentra la Iglesia de Sta Theresa, hay otro arco barroco que casi pasa desapercibido porque un enorme restaurante ocupa la esquina con sus parasoles. Es la Basilian Gate, diseñada en 1761 por J. K. Glaubitz.


Esta puerta conduce a la Iglesia, que parece que se vaya a caer de un momento a otro. De hecho, llegué a pensar que estaba abandonada y cerrada, pero en su interior se estaba celebrando misa en aquel momento.





Visitamos muchas, muchas más iglesias. Pero de todas, todas, estas seis que os he mostrado en los dos posts son las que más me llamaron la atención.


domingo, 12 de octubre de 2014

Lietuva

Antes de continuar con las iglesias, me gustaría hacer una breve pausa para comentar algunas cosas de Lituania en general.

En Cork tenemos una tienda Lituana. Así que estoy familiarizada con el tipo de comida y algunos productos. Y con la manera de ser de su encargada, dueña o lo que sea. Es una señora mayor con cara de pocos amigos que no te habla en inglés en ningún momento y que desde luego no se caracteriza por su servicio al cliente. Prácticamente te tira las cosas sobre el mostrador y nunca la he visto sonreir. De hecho, la broma entre los que compramos allí siemrpe es "vamos a ver a esta señora tan agradable" y siempre decimos que en lugar de comprar y aportar dinero a un negocio, parece que la estemos molestando y nos esté perdonando la vida.
Hay en la tienda otras dos chicas jóvenes, y aunque son más amables, tampoco son el epítome de la simpatía. 

En Lituania, la gran mayoría son así. Conste, el personal de recepción del hotel se portó maravillosamente, siempre tenían una sonrisa y nos ayudaron y cogieron el tour al castillo de Trakai nada más llegar. Sin embargo, la camarera del restaurante era una versión joven de la lituana de la tienda de Cork. 

El primer día, levantadas desde las 4.30 de la madrugada para coger el vuelo y tras llegar por la mañana a Vilnius, hacer el check in en el hotel y marchar a visitar la ciudad directamente, regresamos al hotel sobre las 7.30-8pm y decidimos cenar en el restaurante allí mismo. Nos sentamos en una mesa en la terraza y la camarera, tras la barra, estaba demasiado enfrascada en la pantalla del ordenador como para saber que tenía clientes esperando. A nuestro alrededor, dos mesas comiendo y algunas llenas de platos vacíos sin comensales. Tras diez minutos de espera, decidí acercarme a la barra. Le pregunté primero, si la cocina estaba ya cerrada.
-Yes -me dijo.
-Ah. ¿Y hay algún restaurante por la zona donde podamos cenar y que no sea chino (nos habíamos dado cuenta de que en lso alrededores habíamos visto al menos una veintena pero ni una restaurante "normal")? -pregunté.

Con su mirada vacía me señaló de mala gana los menús al final de la barra y me informó de que sí servían comida, que era el mismo menú que había durante el día y que podíamos comer fuera en la terraza o dentro. Me llevé dos menús y cuando decidimos lo que queríamos, fui a pedir.

Al rato nos trajo todo, siempre con su "amable" sonrisa.

Hasta aquí se podría decir "bah, es un caso aislado, la chica es una antipática que no quiere hacer su trabajo y punto". Pero es que esto lo encontramos en infinidad de lugares, en cadenas de restaurantes y en pequeños negocios. No así en el gran mercadillo que ese fin de semana hubo en Gediminos Prospekta donde los dueños de los stands, cuya mayoría no tenía una palabra de inglés, se esforzaban en hablar contigo y hacerse entender y siempre tenían una sonrisa en los labios.



Lo primero, si vais a Lituania, pedid la cuenta con antelación. Si solo vais a tomar una cerveza, pedidla a la mitad porque son extremadamente lentos. En más de una ocasión -en lugares diversos- nos dio ganas de hacer un sinpa. No es normal acabar de cenar y esperar media hora no a que te traigan la cuenta, si no a que se dignen a mirar en tu dirección. Y si te levantas de la mesa y te diriges a alguien, te ponen esa cara de pepino amargo que les caracteriza. Así que aprendimos a pedir el postre y la cuenta a la vez. 

Eso sí, la comida es deliciosa. El plato típico es el Cepelinai, "Zeppelins" de patata rellenos de carne picada con sour cream y crema de bacon. El Saltibarsciai (una sopa fría hecha de remolacha, pepinillos, huevos y kefir es muy popular sobre todo en los meses de verano, pero yo ya la había probado aquí (de la tienda lituania) y no me había gustado mucho. Los Cepelinai me encantaron!


Otras cosas que comimos:


Arriba, dumplings rellenos de carne con bacon y salsa de champiñones. Ya los había probado en Polonia y aquí lso compro bastante a menudo, tanto rellenos de carne como de queso fresco o champiñones. Los hay hasta rellenos de fresa. Sin embargo en Polonia los cocinan de modo diferente, así que las posibilidades son ilimitadas. 


Champiñones rellenos de carne, en salsa de queso.

                   


De entrantes una tabla de quesos con salsas de compota de manzana, cranberries y mostaza y miel, y unos deliciosos calamari.

Y no nos olvidemos de los postres:



Para merendar, batido de plátano y crème brulé 


Batido de banana y tarta de manzana


Coulant de chocolate


Helado de frutas del bosque

Los pancakes son muy famosos también en Lituania y especialemnte los hechos de patata. Aquí el pancake se sirve dulce como postre o salado como aperitivo o plato principal con diversas recetas. Como un par de mañanas comí pancakes en el desayuno, no me decidí a probarlos y de igual modo, ya los había probado antes en otros viajes.

Y el título de este post, Lietuva, hace referencia, por supuesto, al nombre lituano del país. Un país inmensamente destruido que ha ido recomponiéndose a lo largo de la historia.