miércoles, 22 de marzo de 2017

Transilvania - Bran Castle


Contratamos una excursión por los Cárpatos de 12 horas de duración, que en ningún momento se hizo pesada, especialmente porque nuestra guía nos mantenía entretenidos con hechos e historias de todo tipo. Nuestra primera parada fue en Peles Castle pero esa visita la contaré después, sin rigor cronológico.

Solo decir que por el camino nos nevó, que tuvimos maravillosas vistas desde lo alto de las montañas y que pasamos calor en nuestra última parada, Brasov.

Pero vayamos por partes. El castillo de Bran (más conocido por ser el "castillo de Drácula") domina el pueblecito a sus pies como ya lo hiciera antaño, solo que esta vez no inspira terror a sus habitantes sino que más bien se mantienen de él y el turismo que atrae. Las calles más cercanas al castillo están llenas de tiendas y tenderetes con los souvenires más kirsch que se puedan encontrar. Y naturalmente, nos trajimos unos cuantos imanes de nevera, una bonita jarra con Bran y Vlad grabados y el guiri una camiseta muy maja.

Y ahora, a lo importante. 





Bran se encuentra en la frontera entre Transilvania y Valaquia y es solo una de las localizaciones vinculadas con la leyenda de Drácula junto al Castillo de Poenari y al de Hunyad, y se asocia más que nada al castillo del Drácula de Bram Stoker aunque no hay ninguna evidencia de que éste tuviera en mente este edificio en particular o de que supiera nada del mismo, que además tiene poca conexión con Vlad el Empalador. De hecho nos contaron que la localización del castillo que Bram describió se encuentra cerca de la frontera con Moldavia, y ni siquiera la descripción que hace de él tiene que ver con la arquitectura de Bran Castle.

Aún así, ahora está convertido en museo para turistas con mobiliario atesorado por la Reina María. Nuestra guía Rodica nos había contado someramente la historia de la familia real rumana y su relación con el castillo y aunque nos dijo que nos dejaría vagar a nuestro antojo por las estancias y nso reuniríamos más tarde en el aparcamiento donde habíamos dejado la mini furgoneta, lo cierto es que nuestras preguntas y su pasión hizo que nos contase más detalles sobre las estancias que visitamos en el recorrido.




El castillo oiginal, de madera se construyó en 1212 pero fue destruido por los Mongoles en 1242 y el primer documento oficial describiendo el actual data de 1377, escrito por Luis I de Hungría. Entre 1438 y 1442 se utilizó como defensa contra el Imperio Otomano y más tarde se convirtió en punto de aduana entre Transilvania y Valaquia, y el líder de esta última -Vlad- no consta que tenga relación alguna con el lugar aunque pasó varias veces relativamente cerca a través de las montañas.

El castillo perteneció durante años a reyes Húngaros pero el Rey Vladislas II no pagó ciertos préstamos y la ciudad de Brasov tomó posesión de la fortaleza en 1533.


En 1220 el Tratado de Trianon quitó Transilvania a Hungría y se convirtió en la residencia real de Rumanía. Se convirtió en el lugar de descanso favorito de la Reina María que ordenó una gran remodelación. Su hija la Princesa Ilena heredó el lugar, que lo utilizó como hospital militar durante la II Guerra Mundial.

Con el régimen comunista, se expulsó a la familia real en 1948.


En 2005 el gobierno pasó una ley restituyendo las propiedades ilegalmente expropiadas y su posesión pasó a manos de Dominic von Habsburg, hijo y heredero de la Princesa, y en 2007 un comité investigativo del Parlamento rumano declaró que la devolución a von Habsburg era ilegal porque rompía la ley de propiedades y sucesiones, pero un mes después la Corte Constitucional de Rumanía rechazó la petición parlamentria y validaron la legalidad de la restitución. Así que sus dueños legales ahora son el archiduque Dominic y sus hermanas María-Magdalena Holzhausen y Elisabeth Sandhofer.




Hay rumores de que los tres hermanos tienen dificultades económicas y querían devolver el castillo al "pueblo" pero el archiduque lo niega y asegura que el castillo tampoco está venta. Lo que sí que es curioso en la historia es que el Principe Charles de Inglaterra asegura ser descendiente de Vlad y... podría reclamar el castillo!

Otras curiosidades encontradas entre sus estancias es el collar utilizado en la película Drácula y donado por la producción. Hay bastantes fotos también de esta cinta cinematográfica, biografía de Bran Stoker y también de Vlad y su árbol genealógico.









domingo, 19 de marzo de 2017

Bucarest (III) The Village Museum

Durante el tour de la ciudad se nos conminó a caminar por la  Calea Victoriei. Una larga avenida que en épocas pasadas era recorrido obligado del paseo de los domingos  y donde todo aquel que deseaba dejarse ver, tenía que estar.

Al final de esta avenida (pero muy al final) se encuentra el Dimitrie Gusti National Village Museum, o lo que es lo mismo, un museo etnográfico al aire libre en Herastrau Park que nos enseña la vida de un pueblecito rumano tradicional y que se extiende sobre unos 100,000 metros cuadrados y cntiene 272 granjas auténticas y casas de todo el país, creado en 1936 por Dimitrie Gusti, Victor Ion Popa y Henri H. Stahl.

Nos habían dicho que el Calea Victoriei era digno de pasear y que se convertía en un agradabe paseíto hasta el museo. Caguenlamarsalá. Caminamos casi durante dos horas bajo un sol justiciero donde las ots quedan muy bonitas pero mis lindos pinreles acabaron hechos fosfatina. Huelga decir que para la vuelta, cogimos un taxi.

Cierto es que hasta llegar a Piatia Victoriei el recorrido está marcado por edificios de maravillosa arquitectura y bonitas iglesias ortodoxas, pero tras pasar la Plaza solo encuentras hoteles y embajadas, entre algunos edificios abandonados y al bordel del colapso.

Kretzulescu Church

Fundación Universitaria Carol I



Memorial of Rebirth

Memorial of Rebirth

Ateneul Roman

Llegados al museo y pagada la entrada (unos dos euros) nos fuimos casi directos a comer, que el recorrido nos había abierto el apetito y era hora ya de llenar el buche con la maravillosa gastronomía rumana.
Después caminamos admirando las casitas, molinos y granjas de todo tipo, algunas con influencias griegas.





















martes, 14 de marzo de 2017

Bucarest (II) - Stavropoleos Monastery y los edificios viajeros




Una interesante visita durante el tour a pie (entre otros muchos puntos) fue al Monasterio de Stavropoleos, de 1724. Sí, el nombre suena a griego, muy presente en la cultura de la ciudad. Stavropoleus es la versión rumana de un nombre griego (Stauropolis). Ese mismo día, tras comer en el famoso restaurante Caru cu Bere, lo habíamos visitado, sin conocer nada sobre su historia porque era parte del tour. 
Bucarest está plagada de pequeñas iglesias ortodoxas, y su interior es rico y fascinante.





Nos aventuramos en el patio del monasterio, que contiene en exhibición un gran número de lápidas, una campana y varios frisos y trozos en piedra. Pensábamos que eran restos arqueológicos encontrados en la zona, ya que no hay ningún tipo de cartel explicando su procedencia...





La verdadera historia la descubriríamos precisamente gracias a la visita guiada. Nuestra excelente guía, Lavia, nos explicó de manera fascinante cómo a este lugar la gente había traido lo que podía para salvaguardarlo de la destrucción de su dictador. ¿Por qué?

En sus delirios de grandeza y para poder construir ese boulevard que llevaba a su palacio de ensueño, había que destruir barrios enteros. Incluso un hospital que estaba en medio y "estorbaba". Y muchas iglesias históricas. Iglesias que, como esta, tenían siglos de antigüedad. Pero el valor histórico poco significaba para los Ceausescu y sus ansias de reconvertir Bucarest en una segunda Corea del Norte. Y aquí se concentra lo poco que se pudo salvar... 

Pero el relato más curioso fue el que nos contaron respecto a ciertos edificios en los planes de demolición del líder comunista. Sus propios arquitectos se echaban las manos a la cabeza por la destrucción asalvajada que debían llevar a cabo, y es por ello que decidieron "mover" algunos edificios. ¿Como? Con un sistema de vías. Se excavaba bajo los cimientos, se instalaban unas guías y los movían -con todo su contenido- a otra localización.

La iglesia de Schitul Maicilor en Rumanía, una de las 13 iglesias que se movieron sobre vías. Fotografía: Cortesía de Eugeniu Iordăchescu para The Guardian


Desafortunadamente solo unos veintipocos edificios (entre ellos una docena de iglesias) pudieron tener el privilegio de "ser movidas". El proceso era lento, y se tardaban unas dos semanas en poder deslizar el compendio solo un par de metros.
El precursor de este método para preservar estas joyas arquitectónicas fue Eugeniu Iordachescu, ingeniero civil encargado de las obras de reconstrucción.

 Fotografía: Cortesía de Eugeniu Iordăchescu para The Guardian 

Bajo los planes de Ceausescu, 30,000 residentes se vieron forzados a abandonar sus hogares y todo un distrito histórico de Bucarest (unas 9000 casas, iglesias, sinagogas y otros edificios) debía echarse abajo para construir ese monumento a la vanidad y sus alrededores, donde se construirían, a ambos lados de la rambla central, edificios de apartamentos para los políticos del régimen.

Para poder mover una iglesia, por ejemplo, se requería un equipo de cinco ingenieros para el lado logístico y 20 trabajadores para el trabajo físico, utilizando las únicas herramienas, tecnología y equipo local del que disponían dado que Rumanía estaba aislado del resto del mundo. Los raíles se reutilizaban en cada nuevo proyecto. 

La iglesia que aparece en las fotografías en blanco y negro pesava 745 toneladas y la movieron 245 metros desde su localización original en 1982, tardando 5 meses.

Una curiosidad más: llegaron a mover todo un bloque de apartamentos, con su muebles e incluso ¡con sus residentes dentro! que se negaron a abandonar sus hogares...

Y hasta el propio dictador loco se maravilló del logro!

domingo, 12 de marzo de 2017

Bucarest (I)

Bucarest puede ser un destino poco habitual, pero puedo asegurar que es del todo impresionante. Entre sus ventajas se encuentran los bajos precios, en parte por el cambio del Leu. Pintas a dos euros y almuerzos/cenas en los restaurantes considerados más caros en plena zona turística donde jamás pagamos más de 35 euros por ambos incluyendo bebida y postre.

En estos primeros días de Marzo, además, la temperatura ha rondado los 16-19 grados, aunque por la noche refresca bastante (sin llegar al frío polar).

Cogimos nuestro hotel (Dacia RRT, altamente recomendado) a 5 minutos del Old Town, la zona que concentra restaurantes, bares y clubs en el casco antiguo. El hotel se encuentra detrás de un centro comercial, entre otros complejos hoteleros. En el centro comercial, para los que gusten de la ropa de ese estilo se encuentran Zara, Pull&Bear, Stradivarius y otras marcas low-cost.

El primer día de nuestra estancia reservamos un tour a pie donde nos explicaron convenientemente no solo la historia y hechos de los lugares que visitamos sino también gran parte de la historia política y económica del país. Una gran ventaja para el guiri, por ejemplo, que era un crío cuando la caída de Ceausescu y no recuerda nada. Tampoco que la televisión de la isla se interesase demasiado en ciertos temas "intercontinentales".

La única inconveniencia de nuestro viaje fue que debido a las manifestaciones contra la corrupción de los últimos dos meses, el Parlamento, ese edificio enorme y monstruoso que representa perfectamente los aires de grandeza del dictador que lo comisionó, se encontraba cerrado y no era posible su visita turística. Me quedé sin ver los impresionantes salones y la que se dice es la lámpara más grande, pero al menos dimos una vuelta alrededor del segundo edificio administrativo más gigantesco del mundo (el primero es el Pentágono) y el cuarto en el ranking mundial de edificios en general (el primero es el Vehicle Assembly Building en el Centro Espacial Kennedy de Florida).



Los Ceausescus estaban enamorados de Corea del Norte y tras el terremoto del 4 de Marzo de 1977 empezaron la reconstrucción de la ciudad teniendo en mente como inspiración Pyongyang. Para la gran avenida que precede el edificio, pidió que fuera como los Campos Elyseos, en cuanto a longitud... pero más largo, y así el bulevar mide 20 metros más que el francés. Respecto al edificio, se organizó un concurso como suele ser el caso, y Nicolae, amante de lo mayúsculo, se decidió por el modelo más feo pero también el más desmesurado.

Se da la circunstancia de que su arquitecta era bastante inexperta... con tan solo 28 años diseñó esta insignia de poderío y fue, de hecho, su primer y último proyecto. Anca Petrescu no volvería a trabajar nunca más de lo suyo. Trabajaría, eso sí, dentro de este edificio en política como miembro de la Greater Rumania Party y falleció en 2013 en un accidente automovilístico.

Una cosa que nos quedó bien clara durante algunas visitas históricas y los acontecimientos de 1989 es que están bien contentos y orgullosos de la ejecución de su exdictador.

Otras paradas de nuestro tour incluyeron la antigua fortaleza de Vlad the Impaler (de donde nace la leyenda de Drácula), una de sus antiguas residencias en el corazón de la ciudad. No os voy a atosigar con sus aventuras contra los turcos porque en internet, de estar interesados, se puede hallar toda la historia completa. Solo decir que es considerado todo un héroe nacional por estas tierras. Tan en contra estaba de los metirosos, de la corrupción y de los ladrones que incluso mató a su mejor amigo por mentir. 





Gran diferencia, Vlad y Ceausescu. Héroe y villano, porque a pesar de que el primero es considerado no poco menos uqe un sanguinario asesino en serie, el segundo se palpa más real. No en vano su gran locura llevó a todo un país a vivir en miseria, con restricciones de agua (disponible solo dos horas al dia -el agua caliente-, una por la mañanay  otra por la tarde), la calefacción (ditto) o todas las restricciones y carencias que provocó como medidas de austeridad para devolver la deuda económica exterior.

Más en el próximo post...

miércoles, 22 de febrero de 2017

Crumlin road Gaol (Belfast IV)

Me chiflan las cárceles reconvertidas en museos. Y cuando pasé unos días en Belfast no podía dejar de visitar la Cárcel de Crumlin Road, que tiene una historia bastante sustancial.



Construida en 1845 cerró sus puertas como prisión en 1996. Tras una renovación extensiva se reabrió para el turismo y como centro de conferencias. También tiene una cafetería y un restaurante bastante apetitoso.

Sus muros no solo han albergado terroristas del IRA y "personalidades" políticas. También en sus tiempos sirvió como cárcel para mujeres y niños durante la segregación política de prisioneros republicanos y loyalistas.

Bajo sus entrañas y cruzando la carretera se encuentra un túnel húmedo que conduce al otro lado, a los antiguos juzgados. A través de él se llevaba a los prisioneros a juicio o a las vistas con el juez. Hoy en día el juzgado se encuentra totalmente abandonado, tanto que ha sido víctima de vagabundos y drogadictos que han provocado varios incendios haciendo el edificio inseguro.




17 ejecuciones tuvieron lugar en esta prisión. En un princiio tenían lugar en público hata 1901, cuando se construyó una cámara d ejecuciones entre ss paredes para evitar lso espectáculos que se formaban en el exterior. El último ahorcamiento tuvo lugar en 1961. 



Los cuerpos de los ejecutados se enterraban fuera, en los límites del patio junto al muro en suelo desconsagrado. 

La cárcel se conocía como la Alcatraz europea por su seguridad, pero a pesar de ello sí que hubo varias escapadas exitosas, la primera en 1866.

Respecto a sus inquilinos más "famosos", se encuentran figuras como Eamon De Valera, Martin McGuinness, Michael Stone o Bobby Sands.