domingo, 26 de abril de 2009

EL MUSEO NACIONAL DE IRLANDA (Dublin)



Al igual que ocurriera con la Galería Nacional, el Museo Arqueológico de Dublin no tiene nada que envidiar a cualquier otro. Su colección es rica en piezas prehistóricas, medievales, vikingas, egipcias y sobre todo, en piezas de origen celta.
El edificio en sí, gemelo a la Librería Nacional, ya es bastante interesante arquitectónicamente. Fue inaugurado en Agosto de 1890. De estilo Victoriano Palladiano, ha sido comparado al Altes Musum de Berlín diseñado por Karl Schinkel en 1820. Las influencias neoclásicas son visibles en su rotonda abovedada con una altura de 20 metros (inspirada en el Partenón), sostenida sobre columnas de mármol, y el suelo aparece cubierto con un mosaico del zodíaco.


Exhibiciones prehistóricas y egipcias he visto bastantes. Para mí, una roca es una roca, y la punta de una flecha o una lanza, es una punta de una flecha o una lanza. Unicamente destacar la cabeza de tres caras de piedra que conserva el museo (obviamente bastante más grande que una cabeza normal) y que pertenece a la edad de Hierro y fue encontrada en Drumeague, Coorleck en el Condado de Cavan.

El museo está dividido en diferentes exposiciones que compilan piezas halladas en Irlanda o adquiridas (caso de las egipcias), segmentadas en diferentes secciones y salas. La Irlanda Prehistórica recorre las riquezas de este periodo en el país, a través de las Edades de Piedra, Bronce y Hierro. La primera sección ilustra la vida de los cazadores desde el mesolítico y todas sus herramientas. Recorre también el neolítico y sus herramientas agrarias, broches fabricados de huesos de animales y tumbas diversas, con algunas muestras arqueológicas halladas en Newgrange. Se completa con una reproducción de una tumba típica, eventos ceremoniales y de simbolismo ritual y pasa a la Edad de Bronce con innovaciones como la introducción al trabajo en metal, con calderos y armamento. La exhibición concluye con una reconstrucción de un enterramiento de la Edad de Hierro con un cuerpo encontrado en un yacimiento de turba en el condado de Galway, el cual se cree es la víctima de un ritual de sacrificio.

La Irlanda de Oro se concentra en la colección de objetos de oro de la Edad de Bronce, de la cual este museo posee una de las mayores colecciones de Europa. Puede verse cómo las habilidades de los orfebres se desarrollaron desde los discos solares de sus comienzos hasta collares, aretes y anillos. Muchos de los objetos exhibidos fueron encontrados en reservas o enterrados en campos de turba, por lo que se piensa que la gente de esos tiempos los consideraban lugares especiales. Una parte de esta muestra explica los orígenes geológicos del oro utilizado.
El Tesoro recorre el desarrollo del arte irlandés desde la llegada de los Celtas a Irlanda en los últimos siglos de la prehistoria hasta los comienzos del periodo medieval. Esta parte de la exhibición tiene una importante reserva de objetos de oro de Broighter (Derry), que incluye una miniatura de una barca hecha en oro, del siglo I, que formaba parte de una ofrenda votiva.




La segunda parte contiene el arte de la Edad Medieval temprana, la edad dorada del arte irlandés celta. Este fue el periodo que sigue a la introddución del cristianismo en el siglo V. Algunas de las piezas de este arte incluyen el Cáliz de Ardagh y el Broche de Tara.




Y cualquier amante del arte celta conoce el Broche de Tara. Se considera uno de los artefactos existentes más representativos del arte insular de la era cristiana y data del 700 D.C, fabricado en plata dorada. No era un broche para sujetar prendas, sino puramente decorativo y estaba fabricado para clientes adinerados, predominantemente hombres, como expresión de status social. El museo conserva varias docena de broches, todos diferentes entre sí pero de similar estilo, siendo el de Tara el más espectacular.

Aunque el broche lleva el nombre de la Colina de Tara, centro mitológico de los Altos Reyes Irlandeses, el broche, de hecho, no tiene conexión alguna conocida ni con la colina ni con los reyes. Fue encontrado en Agosto de 1850 en la playa de Bettystown, cerca de Laytown en el condado de Meath por una campesina que aseguró haberlo hallado en una caja enterrada en la arena, aunque se piensa que la encontró en algún terreno interior y dijo haberlo hecho en la playa para evitar algún problema legal con el dueño de las tierras. Se vendió entonces a un vendedor de antigüedades que reconoció su valor y lo llamó "Broche de Tara" para hacerlo más goloso.

En la parte dedicada a la Irlanda Vikinga y la civilizació que una vez pobló la isla, destacar la Cruz de Cong, una obra maestra del arte del siglo XII. Esta cruz procesional mide unos 75 cms y está ricamente ornamentada. Fechada en 1123, es de bronce dorado con hilo de plata, cristal y esmalte, y fue hecha por orden del alto rey de Irlanda Turlough O'Connor para contener una reliquia de la Cruz Verdadera, que alguna vez se alojó en ella. Parece ser que la reliquia fue enviada desde Roma al Rey Turlough y así consta en los Anales de Innisfallen de 1123: "Un trozo de la cruz verdadera llegó a Irlanda y fue consagrada en Roscommon por Turloch O'Conor". La pieza de la cruz se habría preservado en un cristal pulido y semiesférico colocado en el centro de la misma cuyo paradero es desconocido.

Muchísimas piezas de incalculable valor pueden verse en el Museo Nacional, y un Tour visual de cada exhibición puede hacerse a partir de aquí.

8 comentarios:

chema dijo...

qué preciosidad la bóveda, me quedaría horas mirándola. los signos del zodiaco están dibujados dentro de circunferencias inscritas en una corona circular. me gusta fijarme en esos detalles, jejeje. al ser doce, eso se podría dibujar con sólo una regla y un compás...
y las piezas de museo, es increíble lo bien conservadas que están después de varios siglos...

Candela dijo...

jajajaj, Chema y tus calculos!

Candela dijo...

Y mediociones, deberia decir!

BLAS dijo...

Con la baba caída que estoy... Para empezar, ya el edificio es una maravilla, como dices. Y la colección de dentro ya es para morirse. A mí me pasa como a tí, por lo que he podido entender. Cuando voy a cualquier museo arqueológico nacional, dejo a un lado lo que no es propio del lugar, y voy directa a lo autóctono. A no ser que se traten de piezas específicas, como el caso de la Nefertiti en el Museo de Berlín, que es de obligada visita, claro. Pero si he estado en el Museo de Antigüedades de El Cairo y Luxor, por lo general, suelo pasar de las colecciones egipcias del resto de museos. Aunque nunca dejo de echarles una ojeada si son colecciones que sé de sobra que merecen la pena, como la del M.Británico o el Metropolitan de N.Y. Logicamente, en Dublín, yo también me hubiera tirado de cabeza a la época celta y otras influencias que afectaron a la zona, como la vikinga. Tal y como tu has hecho... Conclusión: Tengo que ir a Irlanda sin falta.

cloti dijo...

... pero no todas las rocas son rocas, Ruthi, supongo que habrás visto la piedra Rosetta en el British, yo es que con las lenguas me pongo mu sentimental y me emocioné y todo.
Bsssssss
Cloti

Candela dijo...

Hombre, Cloti, esa "piedra" es diferente. Yo me referia a ver cachitos de cobre o de grafito o de granito que son piedras de molino/piezas de joyeria/puntas de lanza. Amos, que un pedrusco es un pedrusco y no merece la pena si no esta engarzao y en mi dedo...

Anabel Botella dijo...

Menuda preciosidad de edificio. La cúpula es una pasada y las fotos también. Si voy a Dublín iré a ver el museo. No suelo perderme este tipo de edificios en mis viajes.
Saludos desde La ventana de los sueños.

BLAS dijo...

Pues si estás cachas, en un momento dado la Piedra Rosetta, no te digo engarzarla en un dedo, pero colgada del cuello...
¿Ves Cloti? A eso llamo yo una pieza específica...