jueves, 4 de junio de 2009

La Niña del Boli


Hago un receso en las crónicas del Saló para dejaros un relato.
Mmmhh. Venía yo en el avión y había al otro lado del pasillo una nena garabateando sin parar en un papel sobre la mesita de plástico... o algo así. en cualquier caso, Arancha conoce la historia... Y esto fue lo que se me ocurrió, ejem...

Ahora respondía al apelativo cariñoso "Niña de las Teclas" con el que la había bautizado Pareja 3. Pareja 3 llevaba viviendo con ella ya unos años y juntos habían creado una criaturita que de momento era conocido como "El Niño Pañales".
La Niña de las Teclas quería ser escritora a toda costa, a pesar de que sólo leían sus absurdas historias Pareja 3 y quince mediocres por Internet. Claro que no siempre había sido así. La Niña de las Teclas había sido anteriormente La Niña del Boli, archiconocida en su casa a la hora de comer y a quien Pareja 2 dio la patada por pesada, por pedante y... ¿soñadora? No. Soñadora había sido el epíteto utilizado por Pareja 1, que harto de sus "fantasías" y de sus petulantes aspiraciones, decidió marcharse con la Niña de la Panadera, también conocida como La Niña de las Tetas Gordas.
Pero antes, mucho antes de todo esto, La Niña del Boli había sido La Niña del Lápiz, escribiendo cuentos en las tapas del Senda, en las cartillas, en las libretas, y hasta en el papel higiénico de los wáteres del colegio de señoritas al que sus papás la habían enviado para que fuera una chica de provecho. La Niña del Lápiz escribía y escribía aunque no la leía nadie, y ella decía que aquello era práctica para su futuro como joven escritora promesa del panorama literario más intelectual.
Cuando conoció a Pareja 1, estaba convencida de que ganaría el Planeta, el Cervantes y el Pulitzer en el mismo año, tan grande era la confianza que tenía en sí misma. Le aseguraba una y otra vez que el tema era cuestión de confianza y práctica, mucha práctica. Pero lo cierto es que Pareja 1 nunca comprendió una sola palabra de aquellos textos que salían de aquel boli como churros, día sí... y día también. La Niña del Boli jamás se quedaba sin tinta. Cualquier acontecimiento, el paso de una nuebe, la caricia del aire, o ver secar la pintura en una pared le inspiraba churro tras churro...
Pareja 2 tuvo menos paciencia, para qué engañarnos y le sugirió sin sutilidad alguna que se dedicara a otra cosa, pero ella lo ignoró y siguió a lo suyo, cambiando finalmente el boli por el teclado de un laptop, ergo su nuevo nombre. La Niña de Las Teclas había comprendido que el papel que almacenaba en armarios, los cuadernos, libretas y hojitas sueltas que amontonaba en su pisito parejil ocupaban más lugar que el disco duro de un ordenador, y cuando la memoria ya casi llegaba a su tope, trasladaba su arduo trabajo a cds, disquettes y copias de seguridad que guardaba con celo en los lugares más insospechados.
La Niña de las Teclas tecleaba y tecleaba, ignorando el llanto mojado de Niño Pañales que requería de su atención inmediata. Los quince mediocres que decían leer sus aburridas e insípidas historias la animaban a seguir, movidos por el fanatismo propio de los sin talento que se regocijan en el conocimiento ajeno del que usa palabras diferentes a la cotidianeidad. La Niña de las Teclas se leía el RAE a escondidas por la noche antes de dormir y añadía dos palabras nuevas a cada uno de sus cuentos de producción en masa.
El día de la fatídica tormenta, La Niña de las Teclas suspiraba frente a la pantalla cuando de pronto la luz se fue. Asustada, desorientada, aterrorizada por la falta de aquella ventana al mundo de las letras, recorrió su pisito de 20 metros en busca de su vieja máquina de escribir. Las yemas de los dedos le insistían, le demandaban encarecidamente continuar con su labor. Mas aunque encontró la vieja Olivetti, no halló papel alguno con el cual alimentar su rodillo endurecido.
Al borde del colapso encontró una libreta de inmaculadas páginas, olvidado cuaderno del pasado aburrido en silencio en el fondo de un cajón. Mas el único bolígrafo que pudo hallar hacía tiempo que había dejado su alma esparcida en hojas ajenas.
La Niña de las Teclas no pudo soportarlo y se murió de pura angustia, allá, delante del ordenador dormido, de la máquina infértil y el bolígrafo estéril... Murió con el colapso de las historias agolpándose en cada pálpito de su corazón. Cada último suspiro conformaría una historia que no podría escribir... Se murió del susto, agobiada por el dudoso talento de producir efímeros momentos propios, egocéntricos lamentos de imaginación intranquila. Se ahogó entre los personajes que jamás llegaría a producir, entre las cientos, miles, millones de letras que jamás formarían palabras.
Antes de exhalar su penúltimo aliento, rompió entre los dedos el cartucho reseco de su boli-bic, lo clavó en la carne y dejó correr un leve hilo de la tinta roja de su propio cuerpo. La hallaron con una sonrisa en los labios, la palabra Fin garabateada a su lado, sobre el níveo suelo de mármol...

11 comentarios:

BLAS dijo...

XDDDDDDDD... Jod.... Es que cada vez que lo leo me vuelvo a descoj...ar. Es demasiado bueno, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaj!!!!

Anabel Botella dijo...

Igual a mí me pasa como a esa niña del boli. Tendré que replanteármelo para no acabar como ella. En cualquier caso es una historia estupenda.
Saludos desde La ventana de los sueños.

Candela dijo...

Igual nos pasa un poco a todos, en uno u otro tema. Las obsesiones son malas, de cualquier tipo. Se puede ser alcoholico de vino, letras o coleccionismo. De algo hay que morir!

Inma dijo...

a ratos me parecía que conocía a esta niña y a ratos no...

BLAS dijo...

Candela, yo también me siento identificada con tu relato... En multitud de ocasiones la desazón puede conmigo y tengo que levantarme rápidamente de donde me encuentre, buscar un medio de escritura y un cachito de papel, una servilleta me sirve y apuntar:

1 Kg. tomates
Bolsa naranjas.
Yogures Danone niño.
Nesqüik (individuales con pajita)
6 Calabacines
Docena huevos
Gel baño.
Desodorante...

Y es que si no, al momento siguiente, la musa del súper ha volado hacia otros lares... XDDDDD

Candela dijo...

jajajjajaja, ¿la musa del super? ¿la mayonesa? jajjajajajaa

cloti dijo...

Me ha encantado, tragicómico, un nuevo estilo, jeje
Bsssssssssss
Cloti

soñ4dor4 dijo...

^^ me encanta el dibujo que has puesto..hay quienes necesitamos sacar fuera de alguna manera lo que llevamos dentro, porque quizás, a veces..es demasiado difícil decirlo en voz alta. Es muy angustiante cuando olvidas cómo escribir y todo se va agolpando en tu interior sin poder salir.

chema dijo...

ufff, es que es muy difícil escribir relatos que sean realmente buenos, y a mí me admira la gente que lo logra. esa pobre niña lo intentaba pero no era su fuerte.

lisebe dijo...

Ay mi querida Candela me ha encantadoooo!!!! me he reido un montón y es que es así a veces la obsesión te emparanoia .. eso me recuerda que a veces cuando me levanto de buena mañana.. yo empiezoo a teclear a las seis y media, pués a veces me levanto con una canción en la cabeza y empìezo a tararearla hasta mentalmente y cuando me doy cuenta la estoy cantando.
Y a veces me paso todo el dia.. que latazo cuando ni siquiera puedes desembarazarte de ésta..y a veces ni te gusta ¿no te ha pasado nunca?

Besosos mi querida Candela perdona que no me pase tanto como quisiera pero voy muy pillada de tiempo. Espero aminorar el ritmo pronto..

Besitos de nuevo guapa

Luis Antonio dijo...

Relato con final impresionante. Me ha gustado.

Saludos cordiales