miércoles, 2 de septiembre de 2009

EINSTEIN: LOS COMIENZOS DE UN GATO PSICOPATA

El feliz retrato de boda de sus padres no tendría nada que ver con el futuro miserable y triste que Einstein vivió antes de llegar al Club de los 7 Pelagatos.
Sus rostros perfectos y armoniosos no auguraban los años de soledad, de penuria, de drogas y abusos a los que se vería sometido.
La historia de Einstein era una historia dura, más, si cabe, que la de muchos gatos callejeros. Porque Einstein nació en el seno de una aristocrática familia Sphynx de puro pedigrí.
Todos sus hermanos, Edison, Fleming, y Curie habían nacido sin un sólo cabello, puros y blancos como ambos progenitores.
Excepto Einstein.
Einstein había sido el único cachorro de una camada nacida muerta que tenía la piel morena. Al principio su piel parecía simplemente tostada, grisácea quizá, pero el tiempo dejaría claro su verdadero color. De nada servirían las palabras de seguridad de su madre. Su padre la acusó una y otra vez de haberle engañado con el Siamés negro del vecino del quinto. De nada sirvieron sus súplicas cuando su padre, de un certero zarpazo acabó con su vida, delante mismo de los ojos de Einstein que no comprendía nada.
Aquel suceso marcaría para siempre su vida. Aunque entonces aún no lo sabia.
Nadie supo ver en su mirada triste el dolor de su infancia dañada, el rechazo de su padre por su color. La duda, la ofensa. La verdad no transpiraría hasta después de la muerte de su madre, cuando su dueño descubrió que uno de los antepasados de su padre no era tan blanco ni tan puro como aseguraban sus papeles. Su bisabuela era producto de un cruce poco menos que "accidental" con un gato burgués.
Al descubrir el asesinato, esos mismos dueños decidieron ejecutar a su padre mediante inyección letal. A Einstein le dio igual. Odiaba al bastardo.
Mientras sus hermanos disfrutaban de lametones y ronroneos, Einstein se vio empujado a una esquina oscura, donde el amor y el cariño fueron sentimientos dsconocidos para él. Pronto sus dueños decidieron deshacerse de aquel gato arisco, y de este modo, Einstein pasó de familia adoptiva en familia adoptiva, con las burlas de todos ante su aspecto: Einstein era feo de cojones. Y como no sabía qué era recibir cariño, también se mostraba incapaz de ofrecerlo.
Una mañana decidió escapar de su último hogar de acogida. No quería seguir viviendo con gente que parecía temerle. Los niños no hacían ni el intento de jugar con él. Vagó por las calles desiertas de la gran ciudad, cuyo nombre desconocía, porque había cambiado tanto de ubicación, que ya ni sabía dónde estaba. Daba lo mismo, de todos modos. Cualquier calle es buena para un gato con recursos.
El problema es que Einstein no lo era. Carecía de la experiencia necesaria para ganarse la comida. Acostumbrado a ser servido en comedero de acero inoxidable, el concepto de la caza era algo desconocido. Y eso le hizo presa fácil de bandas de indeseables.
Llegó a hacer de todo por comida. Durante un tiempo rondó alrededor de los cubos de basura, mendigando los restos que otros no querían. Se introdujo furtivamente en cocinas de cafeterías y restaurantes, robando lo que fuera que estuviera al alcance.
Un día, ya bien entrada en la adolescencia, conoció a Félix. Félix le introdujo en el mundo de la moda. No de la moda elegante, de alta pasarela, ni en la high street fashion...

Einstein llegó a posar para las revistas más chabacanas, aquellas que leían los gatos pervertidos más rastreros. Con suerte, sus poses se reducían a revistas pseudoeróticas. Otras veces, las poses eran más explícitas, mostrando su genitalia o en poses comprometedoras con otros modelos para revistas cat-gay.
Ah, si su padre le hubiera visto, cubierto en blanco maquillaje cual enfermo de vitiligo, esplendoroso en toda su adolescente belleza. Porque eso era lo que los fotógrafos le aseguraban: que era unique. Y lo decían así, en francés. iu-níc lo pronunciaban.
Por desgracia el mundo de la moda le llevó a experimentar con drogas. Sus escarceos iniciales se convirtieron en una adicción que terminaría con su incipiente carrera justo cuando le auguraban la fama más apoteósica, al menos en el mundillo soez en el que se movía.
Einstein no lo tuvo fácil. Acabados su ingresos, tuvo que hacer de todo para conseguir su ansiado chute diario. De día, caminaba como un zombi, atrás quedaba la elegancia felina de sus movimientos, la elasticidad de sus herculíneas patas y poco a poco, la musculatura de su perfectos pectorales. La droga se lo llevó todo y le dejó reducido a una piltrafa que por las noches se prostituía bajo los puentes que hedían a orines.
Sus nuevos amigos modelos le volvieron la espalda. Se convirtió en la vergüenza de la raza Sphynx, y, a punto de morir, hambriento, desnutrido y con el mono a cuestas, fue recogido por un miembro de un grupo de moteros. Allí, entre el olor a grifa y la comida ridículamente indecente, Einstein comenzó a recuperarse. Pero la adicción dejaría una huella indeleble.
Una tarde de primavera, a la sombra de los naranjos en flor de Sevilla en feria, cometería su primer asesinato. Sólo porque algo le impulsó a ello.

24 comentarios:

Geno dijo...

Pobre Einstein, que vida más perra pa ser un gato, oiga. Por cierto, se me pasó ponerlo antes, que me gusta el cambio de look del blog

BLAS dijo...

Jo, me has dejado con la intriga, con lo metida que estaba yo en el relato.
Por cierto, las fotos inmejorables. Me dan ganas de pillarme un gato sphinx, aunque no sé cómo sería recibido por mis perros. A lo mejor a los pobres les daba un susto de muerte. Pero a mi me encanta, lo veo de un "cool"...

chema dijo...

ha sido dura la vida de einstein hasta ahora... ya veremos cómo continúan sus aventuras, pero seguro que se recupera, que los gatos tienen siete vidas, jejeje.

Fauve, la petite sauvage dijo...

Magnifique!

Fauve, la petite sauvage dijo...

(No compréis; adoptad. Los animales no se compran ni se venden).

Candela dijo...

Candela, me gusta mucho este giro salvaje que estás dando a tu blog con este tipo de historias.

Sigue por este camino. A mi, personalmente, me encanta.

Un gran beso.

Candela dijo...

Querida Candela (la de Sevilla, no yo misma), si miras en la columna de secciones de la izquierda en Relatos, veras muchos mas, de diversa tematica.

Greenheart dijo...

wow O.o
continúa esta historia1 me has dejado impactada y me has llenado de inspiración.
wow

Candela dijo...

Oh! Gracias, Greenheart!! Tendra continuacion dentro de un par de dias, si no me inspiro antes. Es un aliento saber que os gusta! Y un aliciente!

Inma dijo...

Sigo con mi rollo almodovariano...y qué feos son los gatos de las fotos!!!!!

Ana dijo...

Por favor!! ¡pero ese gato ha terminado hecho unos zorros! claro que con la vida que ha llevado no me extraña. Me gusta la nueva decoración Candeliña!

Ana dijo...

Por favor!! ¡pero ese gato ha terminado hecho unos zorros! claro que con la vida que ha llevado no me extraña. Me gusta la nueva decoración Candeliña!

Riesgho dijo...

No pares, sigue sige,
no pares, sigue sigue...
Me tienes en ascuas. Que le pasará al pobre Einstein?
Nada, a seguir estrujandote la cocorota, que tamos todos en un sin vivir, jajaja

Koldo dijo...

Sigo pensando que es una delicia leerte, eres una delicatesse de blog, enhorabuena Ruth...muy bueno..sí señor....KOLDO.

Bulma dijo...

Me vais a perdonar pero me parece mas mono Einstein de bebé que sus padres (qué raza más fea me parecen estos gatos y lo caros que son...)

Pobrecito Einstein, menuda vida la suya. Estoy deseando saber cómo sigue

cloti dijo...

Te digo lo mismo que la última vez, el relato me encanta pero lo leo con los ojos medio cerrados pa no ver las fotos, agggggggggg

Bssssssssssssssss
cloti

R.M dijo...

Me dan una grima esas fotos ke no veas... agggg.

NO habra ke tener esas pintas para pertenecer al club de los pelagatos no?

Fauve, la petite sauvage dijo...

Pues a mí me gustan. Todos los animales de raza son preciosos; lo que cada vez me gusta menos... ¡son las razas! Las razas en sí, por lo que significan... ay, eso sí que me da repelús y grima.

Por otra parte, y aunque me quedo con la intriga de saber cómo siguen las andanzas, aventuras y desventuras de Einstein, creo que el relato está terminado...

La artista sabrá ;-)

Candela dijo...

No, no lo esta. Este es solo el segundo capitulo de una serie...

Fauve, la petite sauvage dijo...

Aggggg, ¿me perdí el primero? Lo buscaré, es que sufro de bloguervagancia veraniega, debe de ser por el tiempo en este NO, yo qué sé...
Es que vi el relato aparte de excelentemente redactado, con calidad literaria, tocando todos los palos, con un ritmo perfecto y una calidad impresionante, aparte de su frescura y originalidad de la de verdad (hay tantos amagos de originalidad hoy en día... que se agradecen mucho los buenos y verdaderos).
Pero entonces... ¡me hago fan de la serie! ;-)
Enhorabuena, Candela, por tu don.

Candela dijo...

Jolin chica, me has sacado los colores... gracias!

Fauve, la petite sauvage dijo...

¡Como si no supieras de tu talento! Aunque se agradece también la educación que tienes, tan escasa asimismo en estos tiempos...

Un OLE como una catedral para ti.

BLAS dijo...

¡¡Qué guapa te ha quedado la página del blog Candela!! Está genial, muy acogedora tu casita...

KIRA dijo...

Ya esta noche no pego ojo.... me he acojonao, con las fotos y el relato me ha dejao con la boca abierta :-O
No se podia esperar menos, de un talento como el tuyo....
GENIAL!!!
BSTS