miércoles, 23 de septiembre de 2009

EL SIMBOLO PERDIDO

Consciente de que en España el libro no alcanzará las librerías hasta finales d Octubre, os dejo aquí mi opinión sobre el último libro de Dan Brown que concluí finalmente el Lunes por la noche. Ha sido uno de esos libros que he devorado con ansias, de los que es difícil dejar hasta el próximo día. Claro que si no se es fan de la prosa de Dan Brown, es mejor abstenerse de leerlo, porque sigue a la zaga de sus teorías conspiratorias anteriores. Dan Brown sabe jugar con los misterios más cercanos a nosotros, aquellos que se pueden ver casi en el día a día de la ciudad y que nos pueda pasar desapercibidos. Cambió la imagen de una Roma clásica por la de una llena de simbología y ocultismo (en el sentido literal de la palabra de ocultar), y lo mismo hizo en París. Esta vez le ha tocado el turno a Washington, una ciudad que nunca me ha atraido y que ahora veo con diferentes ojos.
Como sus libros anteriores, la de éste es una narración muy visual, así que no está de más tener cerca el ordenador y quizá imprimirse algunos frescos, grabados o imágenes de plazas y edificios. Y he aprendido, por ejemplo, que la Catedral Nacional de Washington, además de arquitectónicamente sublime, tiene una gárgola en forma de cabeza de Darth Vader. No miento. Desde 1986 y gracias a un concurso para escoger tres representaciones del mal del futuro. No siendo familiar con la arquitectura, la historia o la ciudad de Washington, todo esto ha sido nuevo nuevo para mí. Ahora quizá me plantee un viajecito "turístico".
The Lost Symbol no llega sin su parte de polémica, aunque la verdad, después de leerlo, creo que ha sido más poder mediático para impulsar la obra que otra cosa, porque en ningún momento se habla en contra de la masonería. Se deja a los freemasones muy bien parados, se les defiende de principio a fin y dudo mucho que Dan haya dejado escapar algún secreto más allá de lo que su imaginación pueda discernir, porque Dan Brown no es masón, y si lo fuera, no le estaría permitido hablar de costumbres ancestrales, ritos o revelaciones de la organización... ¿O sí?
Y a la vez, que levante la mano los que nunca se hayan sentido intrigados por esta organización selecta y casi exclusiva de los más poderosos y ricos que contiene la perfecta combinación para hacerla mística. Y no es una secta, puesto que no es una fundación religiosa ni mucho menos. Filantrópica, sí. Sus más de cinco millones de miembros en todo el mundo, profesan su tiempo al amor por el arte, la caridad, el conocimiento y la verdad.
Escoger como pieza fundamental de la trama una fraternidad secreta, más rituales macabros, símbolos antiquísimos y un misterioso asesinato es equivalente a ventas masivas.
Miembros de la controversiva y tradicionalmente masculina fraternidad han de pasar a través de una iniciación ceremonial extraña, se saludan con apretones de manos secretos, señales y contraseñas y llevan a cabo rituales con toda clase de símbolos. Su influencia es extensa, y miembros pasados incluyen algunos de los más influyentes hombres de la historia, como Winston Churchill, el primer presidente americano George Washington y los 14 subsecuentes Presidentes .
Algunos creen que la organización tiene sus raíces en la Edad Media y en los Caballeros Templarios, otros creen que son un derivado directo de la misteriosa Hermandad de los Rusicrucian, originaria de la Alemania medieval. Los francmasones, sin embargo, insisten en que no saben de seguro sus orígenes pero piensan que probablemente provienen de los antiguos picaprederos medievales, responsables de la construcción de las grandes catedrales y castillos europeos, que desarrollaron ceremonias de iniciación para sus nuevos aprendices. En un principio se reunían en cabañas o en una "logia" en los terrenos de la obra.
En ese tiempo, los artistas de la piedra, albañiles o mamposteros, como se les quiera llamar, viajaban por todo el mundo y no había certificados que probaran sus habilidades, por lo que comenzaron a adoptar una contraseña que usaban al llegar a su lugar de trabajo para demostrar que eran miembros de la logia.
Desde principios del siglo XVII las logias comienzan a admitir a miembros no masones o del gremio, como caballeros masones, o francmasones, y a finales de siglo el único vínculo que la logia mantenía con los trabajadores de la piedra eran los símbolos de la profesión, como el compás y la escuadra.
Cada logia tiene sus propios rituales de iniciación, de modo que cualquier aparente exposición de convenciones no es la misma para todas. Una típica iniciación, de acuerdo con algunas fuentes, consiste en vestir al candidato de una determinada manera: con pantalones, camisa y calcetines, con un zapato en el pie izquierdo, una zapatilla en el derecho, la camisa abierta para revelar el pecho derecho, la manga derecha enrollada sobre el codo y la pernera de la izquierda del pantalón subida por encima de la rodilla. Se le cubren los ojos y se le coloca una soga al cuello. Durante este ritual se le pone una daga y un compás sobre el pecho y el candidato es invitado a levantarse del cuadrante masónico (mientras tanto ha permanecido de rodillas), y a realizar un juramento sobre moralidad, apoyo a los otros miembros y a mantener el secreto de los francmasones. El castigo a romper estas reglas, parece ser que es la muerte (o la humillación pública exponiéndole como un farsante).
La organización prohibe discusiones políticas o religiosas porque la idea fundamental de la misma es permitir al hombre diferentes vistas de un tema para trabajar por la mejora de la humanidad. Pero para convertirse en francmasón se ha de creer en un Ser Supremo de elección personal.
Naturalmente, la Iglesia Católica se opone a la francmasonería, como no podía ser menos. Grupos anti-masones comparan sus juramentos secretos a los códigos de honor de la mafia y aseguran que las "obligaciones" masónicas de cuidar unos de otros son iguales que los de las familias mafiosas. Las teorías de conspiración aseveran que los masones, en lo relacionado a leyes o gobiernos, favorecen a otros miembros.
Pero los masones insisten en que además de contribuir a causas caritativas y altruistas -masónicas o no-, se centran en mantener buenas morales y en animar a sus miembros a hablar abiertamente sobre la organización y ayudar a otros en tiempos de necesidad, pero sólo si no repercute sobre su vida familiar y sus obligaciones públicas. Parte de su iniciación, de hecho, supone que los nuevos candidatos no esperen ninguna ganancia material con su membresía.
De todo esto, y más, se habla libremente en el libro, por lo cual Dan Brown no acaba de abrir precisamente la caja de Pandora. The Lost Symbol no defrauda en su tono secretivo, en sus conspiraciones, revelaciones y el modo de descifrar las diferentes claves que llevarán a la resolución de la quid de la trama...
No me ha defraudado aunque...


*******************SPOILER*******************

En un momento de la historia, ya más bien cercano al final, el protagonista, Robert Langdon es introducido en una especie de ataúd de plexiglas (recordad que Robert es claustrofóbico), en total oscuridad. Descubre, sin embargo, que en la base hay unos tubos de ventilación, hasta que estos empiezan a bombear agua... Consecuentemente, el otro personaje que le acompaña en el drama, Katherine Solomon, le ve exhalar la última burbujita de oxígeno... Tras esto, y lo sucedido durante los siguientes quince-veinte minutos, llegué a la conclusión de que Dan Brown se había cansado de su personaje y aniquilado para siempre, porque... ¿qué otra explicación lógica iba a darme? Lo único que se me ocurría era que hubiese de algún modo aferrado uno de los tubos de ventilación y estuviera alimentándose del aire... pero no, la explicación, que vendría cuando a Langdon lo sacan vivito y coleando tras al menos una horita sumergido, es plausible -científicamente está siendo estudiada-, y sería que el líquido no es agua sino perfluorocarbono, lo cual aún no posible. Sí, ya sé, licencia de autor, usa la imaginación, blablabla, pero me habría gustado algo más sencillo y no tan rebuscado. Una vez más, como en la escena del helicóptero de Angels & Demons, creo que Dan estaba bajo la influencia de algo más que inspiración...
Las cuatro últimas páginas me parecieron un tanto plastas con tanta conversación innecesaria y el final, mirando el amanecer, un tanto... cheesy. Por lo demás, lo recomiendo encarecidamente.



Agradecimientos: Hugh Milne, Provincial Grand Master del North Munster Freemasons, por su amabilidad y su paciencia. En otro post contaré algunas cosas de la sociedad en Limerick:



12 comentarios:

marisa desaztre dijo...

De Dan Brown me leí el Código da Vinci porque la Iglesia puso el grito en el cielo (eso para mí es un incentivo) y lo único que me gustó es que te mantiene en vilo hasta el final. Ángeles y Demonios lo empecé pero lo dejé porque me pareció que era igual que el Código. Éste no creo que lo lea, aunque nunca se sabe. Bezozzzzz.

Candela dijo...

Pues te pierdes un gran libro, porque Angels and Demons, aparte de estar escrito un par de a@os antes que El Codigo da Vinci, es muuuucho mejor y no tiene nada que ver.

Geno dijo...

Y tras saltarme el spoiler y antes de que me entren tentaciones de leermelo, me lo apunto en la recamara, "usea" pa cuando mi torre descienda un poquillo, cosa que poco a poco voy consiguiendo...

cloti dijo...

¡Qué ganaaaaaaaaaaaas!
Bsssssssssss
Cloti

"Las Cumbres" de Ubrique dijo...

Mi bisabuelo era masón. Tenía un café en la Plaza del pueblo y au tarea era, sobre todo, filantrópica y cultural. Se interesaba por el teatro, por los libros y por los toros. Era el secretario de la logia "Améica". Cuentan muchas historias de él, por ejemplo, que bajo el mármol de las mesas del café podían leerse inscripciones y signos misteriosos.
Esas historias nos daban pie para soñar y para imaginar mundos misteriosos y ocultos...
Seguro que leeré también este libro. Besos. Esperanza

Ana dijo...

Yo me lo pienso pillar. Disfruté mucho con el código y angeles y demonios y no pienso perderme éste. Besicos

marian dijo...

y me lo apunto a la lista
gracias candela
no te enfades que no te escriba más es que tengo un resplandor estraño en los ojos por el color que le has puesto al líquido ese de los c........

Luis Antonio dijo...

Tomo nota de tu interesante comentario y lo pondré en conocimiento de personas allegadas que gustan de los libros de este autor. No es mi caso.

Cordiales saludos

Blanche du Bois dijo...

Ainssss que ganitas tengo que llegue final de octubre. Me encanta todo el tema de la masonería, tengon varios libros al respecto. Me enganchan estos temas. Ya veo que me lo voy a leer enseguida como me pasó con los anteriores¡¡¡¡¡ Gracias por este post candela. Me ha encantado

BLAS dijo...

Gracias por el post!! Lo estaba deseando, y es que me estoy mordiendo ya las uñas esperando a que entre por las puertas de las librerías. Ya lo tengo reservado. Realmente, aunque ponen verde a Dan Brown por muchos motivos unos y otros, al final casi todo el mundo se lo ha leído. Yo personalmente disfruté con el Código da Vinci, de hecho, me lo bebí en un par de días, si es que llegaron, aunque no estoy segura de haber dormido durante ese tiempo. Angeles y Demonios también me gustó y como dices, no tiene nada que ver uno con el otro. Me encanta que te haya encantado, así podré morderme con más ahínco las uñas hasta que llegue a las librerías aquí.
Besos!!

anele dijo...

Mmmm, me has convencido.

¿Washington y los 14 subsecuentes?
¿Eso incluye a Bush? Creía que dijiste que profesan amor al arte y al conocimiento, estoo... en fin, .... creo que me he perdido :D

BLAS dijo...

Pues hay aquí un comentario mío... No me acordaba. Me centré más en el comentario del libro que en el tema masón... Grrrrrr!
Si lo llego a saber, en lugar de recopilar tanta información para mi artículo, te hubiera hecho un corta y pega xDDDDDDD
Es coña ¿eh?
Besos!!