martes, 13 de octubre de 2009

MI COLEGIO, FACEBOOK Y LA SRTA. FUSTÉ (El Rincón de Lar)

Hoy tuve la felíz idea de ponerme a mirar en Facebook si mi antiguo colegio tiene grupo. Y he encontrado mi Instituto, pero no mi colegio de EGB.
Yo estudié en el Amor de Dios de Puntales. En Cádiz había dos centros y para diferenciarlos entre sí, uno era el Amor de Dios de Puntales y el otro el de Marconi. Más tarde el de Puntales pasaría a llamarse Nuestra Señora de Lourdes, aunque medio Cádiz siga conociéndolo como el Amor de Dios de Puntales. Y ya le dediqué un par de posts a estos colegios. Sin embargo, las aventuras que contar en uno y otro son interminables. Siempre diré que del Amor de Dios de Marconi, al que se pasaba (si querías seguir en la misma institución) al finalizar octavo de EGB, no guardo gratos recuerdos. Tampoco es que supusiera una tortura acudir a clase, pero no fue el lugar ideal para pasar por el difícil trauma de la adolescencia: monjas carceleras, recreos en la azotea con sus barandillas rodeadas de alambres de púas (el primer año las veteranas nos decían que estaban electrificadas y teníamos miedo hasta de acercarnos a la pared), unas ventanas con vistas a la via del tren (hoy soterrado), y normas, normas y más normas.
En el Amor de Dios de Puntales (o Ntra. Sra. de Lourdes), las monjas habían sido mucho más flexibles y sólo un par de ellas se habían ganado a pulso un apodo. Las de Marconi, lo llevaban bordado casi en el uniforme, sin ellas saberlo. Quizás por ello recuerdo más sus motes que sus nombres.
Hoy encontré ese grupo en Facebook, aunque no reconozco a nadie. Allí sólo pasé dos o tres años, luego decidí marcharme al Instituto Columela y estudiar en horario nocturno para poder dedicarme a la radio durante el día. De modo que a no ser que encuentre a alguien que estuvo en mi clase, difícil será que reconozca siquiera otros rostros de cursos superiores o inferiores. Hay incluso un par de chicos, y en los años que cursé allí sólo éramos niñas. Cuántos males hizo la llegada de los colegios concertados!
Sí recuerdo, sin embargo a Sor Puri (la pulgui), autócrata de nacimiento, la perfecta pareja de Adolf Hitler: chiquitita y mostachuda, siempre haciéndonos correr al entrar y al salir... a la vez que nos decía que no corriésemos!! ¿Cómo es posible apresurarse para no llegar tarde sin echar una carrerita por aquellos pasillos interminables de suelo encerado y pulido? O Sor Celina... la temible directora que nos ponía mirando al Peñón con una mirada de las suyas. Me acuerdo de las dos Mari Cármenes (la rubia y la morena, para diferenciarlas). Quien tenía en clase de Inglés a la morena se aseguraba buenas notas. No porque aprobase con facilidad, sino porque aprendías. La rubia, sin embargo, era difícil de entender incluso hablando español. Había estudiado inglés en Gibraltar, decían los rumores, y a mediodía solía consumir en su csa una botella de vino con la comida (según otros rumores), porque cada día te pronunciaba de una manera diferente. Y sus traducciones erróneas eran famosas entre sus atemorizadas alumnas.
En Naturaleza teníamos a Paco Pepe (él insistía en que se llamaba Francisco José), y en Física y Química tuvimos a un profesor muy cachondo, don Emilio. El que nos enseñó la teoría de las bolitas (chiste jocoso entendido sólo por los que estuvieron ese día en su clase y referente a que las mujeres no teníamos... bolitas...). Recuerdo a la Srta. Asun y su chaqueta eternamente manchada de tiza... y a Isabel Fusté, que nos dio Ciencias Sociales y luego Historia o Geografía o ambas.
Y hoy al meterme en el grupo de Facebook me he enterado que murió hace pocos días, el pasado 6, que la misa se ofició en la parroquia de Santo Tomas el día 8 y que tenía 66 años y un cáncer ponzoñoso. De Isabel me hice muy buena amiga tras ser exalumna. Y me dolió un día, años después, cuando me la crucé cerca de la plaza España, la saludé, la detuve y... no me reconoció.
Isabel había sido durante un tiempo casi el hazmerreir de una clase de 42 niñas con muy poca vergüenza, en esa edad en la que crees que estás en poder de la razón, que tus padres son unos tontosdelculo que están ahí sólo para fastidiarte y que tú tienes la llave de la verdad absoluta. Fusté siempre había sido rarita, de ojeras profundas, ligeros ticks y cara de pocos amigos. El día que nos dejó patidifusas pegadas a los asientos rayados de nuestros pupitres, fue la clase que de pronto se quedó callada en medio de una lección... miró al suelo... suspiró... miró al techo... cerró los ojos y salió corriendo del aula. Unas rieron, otras callaron. Todas comenzamos a murmurar. Y cuando volvió a entrar, éramos un sepulcro.
Su historia no era un secreto: su marido la había dejado por un modelo más nuevo y bonito. A partir de ahí se mostró siempre muy triste. Decían que sufría depresión. Yo me cambié al Columela poco después de este incidente y me reencontré con ella un día. Desde entonces quedábamos un par de tardes para tomar café en el Miami, y nos abrimos nuestros corazones. Yo acababa de conocer al que ahora es mi ex y estaba pensándome si irme con él o no... y ella me animó, me dijo que para arrepentirme siempre habría tiempo, y ¡vaya si lo hubo!
Luego perdimos la comunicación cuando me fui y me sentí dolida cuando unos seis años después no me reconoció. Yo tampoco reconocí su mirada, aunque tenía mucho mejor aspecto que cuando me marché. Qué cruel es la vida. Sólo tenía 66 años y unos alumnos que estoy segura que la apreciaban, porque era muy buena profesora.
Quizá sea una de las pocas profesoras de ese Amor de Dios de la que guardo, junto a Mari Carmen la Morena, un gratísimo recuerdo. El resto pudo pasar sin pena ni gloria. También recuerdo las clases de gimnasia con la quebrantahuesos (Cati), las carreras en el patio, las funciones de fin de curso, la eterna leyenda de la Mano Negra de los lavabos (no vayas, noooo...)
Claro que el Amor de Dios de Puntales nos daba más juego en ese sentido... Esos llantos desconsolados al ver a los militares de la base salir en tanques caqui (¡la guerra, ha estallado la guerra!), el tener el patio pegado a los depósitos de Campsa (cuántas evacuaciones hemos tenido), las otras evacuaciones por amenaza de bomba, las leyendas del puñal clavado en la imagen de la virgen en al capilla... el terror pavoroso al molondro del Cristo en el pasillo junto a la sacristía, la imagen teresiana de Sor Engracia, medio ciega, bordando en el hall junto a la secretaría, las sirenas del colegio de enfrente (y los gritos de los niños), frente a nuestra arcaica campana (hasta que instalaron el timbre). El invisible cuarto de los ratones (que algunas situaban tras esa puerta pintada de gris en el hueco de la escalera), el rumor de que el fin del mundo se acercaba por maremoto/eclipse/conjunción de planetas. Porque lo he visto en la tele/se lo he oido al niño de la vecina/lo he leido en el Diario/ melohadichounamigoquesupadreesmarinero. El terror a ir al baño en medio de clase, en el silencio casi pecaminoso de la interminable galería. Aquí no teníamos Mano Negra. Aquí el rumor era: rata que te muerde el culo/serpiente que se desliza bajo la puerta (esas puertas a las que les faltaba una cuarta y por donde a veces te pegaba algún susto otra chica que miraba a ver si estaba "ocupado"), o el temor de encontrarte con el asesino psicópata que le había clavado el puñal ensangrentado a la Inmaculada de la capilla. O encontrarte de frente con la limpiadora que tenía más mala leche que todos los anteriores juntos.
Recuerdo con acritud ese patio de chinitas que tiempo después sería de rasposo cemento, donde me dejé igual la piel de las rodillas, los codos y casi algún diente; los barrotes de la puerta de entrada y las caras pegadas a ellos esperando a José (jauría gritando Josééééé hasta que le veías aparecer empujando el carrito junto a la curva) en el recreo y su carreta con pipas, chuches y sobres sorpresa. O cromos, chicles (prohibidísimos), estampas y los codiciados úlbumes... José, con su diente perdido y su sempiterna gorra gris.
Los paseos a casa a la salida, casi media hora de caminata pasando por delante de la Campsa y un edificio que se nos antojaba un palacio, con jardines y un seto donde crecía en primavera una florecita de colores anaranjados y rojos que procurabas no ponerte en el pelo porque se decía que de hacerlo te quedabas calva... El largo muro de ladrillo de la Aeronáutica, con su soldadito en la puerta (objeto de nuestro deseo añitos más tarde "Me enseñas la pistola, mushasho?")... la Bahía, imposible en días de Levante a no ser que quisieras acabar en Puerto Real. Las constantes huelgas violentas de los trabajadores de Astilleros.
Los estudiantes en los sesenta correrían delante de los grises: yo recuerdo haber corrido lejos de los trabajadores de astilleros, de ver contenedores ardiendo, tocar mi primera -y única- pelota de goma, oir disparos a escasos cinco metros y observar como un par de barrios quedaban reducidos a poco menos que una batalla campal.
Y me pregunto cuántos de mis profesores quedan aún con vida, cuántas de mis compañeras siguen siendo gilipollas, cuántas están felizmente casadas/divorciadas/solteras y si algún día nos volveremos a ver.
Curiosamente tantos recuerdos como conservo del colegio, tantos nombres enlatados en la memoria... Y no puedo decir lo mismo de muchas de esas 41 niñas que me acompañaron durante esos ocho-nueve largos años. Qué parca es la mente.

19 comentarios:

Anabel Botella dijo...

Tú también estudiaste en un colegio de monjas, pero yo estuve en una clase de 49 niñas, y a cual más pava. Todas teníamos los 12 ó 13 años. Tengo recuerdos encontrados de aquella época. Es una lástima que Isabel no te reconociera al cabo de los años.
Saludos desde La ventana de los sueños.

"KING" dijo...

Pero como vas a reconocer a nadie! Si tu fuiste a ese colegio cuando se fundó..fijate si hace tiempo ya! ;D

Candela dijo...

Las pavas era lo peor qe podias encontrar en clase!! Uffff...

Si, King, han caido muchas tormentas desde entonces, ajajajaja

Cloti Montes dijo...

Tenemos el día nostálgico...
Bsss
Cloti

Ana I. dijo...

Siempre me gusta esta sección de tu blog!!.
Mira,últimamente no dejo de asombrarme de cómo es la vida. He vuelto a saber de algún que otro compañero de cole e instituto de los que no tenía noticias desde hace años. A la malloría de ellos les ha ido la vida normal o bien, sin problemas serios, pero a un par de ellos (hasta eran los más "macarrillas" y líderes, la vida le ha resultado dura. Uno de ellos pasó por una leucémia de la cual se ha recuperado afortunadamente, pero lo pasó fatal. El otro pasea por el casco viejo de Santiago en su moto adaptada. Padece esclerosis múltiple. Me pone los pelos de punta recordarnos reunidos en el patio de columnas, comiéndonos el mundo y pensando que la vida era un camino de rosas. Ay, me ha quedado un comentario un poco negativo, pero es que me he quedado impresionada. Un bico!

KIRA dijo...

La mente es sabia y solo guarda (almacena) lo que realmente es necesario, el resto lo elimina no sirve para nada....
Yo estudie Formacion Profesional en un colegio concertado de curas y recuerdo con mucho cariño a una de las monjas (Carmen)no he vuelto a saber de ella desde que acabe de estudiar...
Todos tenemos recuerdos bonitos, menos bonitos, feos y muy feos de nuestra epoca de estudiantes...
Voy a mirar en el facebook a ver si encuentro a alguien de aquella epoca....
BSTS

Anónimo dijo...

Me ha dado pena lo de isabel, que no te conociera con todo lo que compartistéis... igual le pasaba algo por lo que no recordaba... no se.
Yo tampoco guardo muy buen recuerdo de mis años de 6º a 8º de EGB

marian dijo...

yo me muevo en sitios pequeños así que sigo viendo los compañeros del colegio y del instituto a menudo,
eso no quiere decir que tenga relación con ellos eh que los que me caían mal no han mejorado demasiado
tengo eso sí mucha relación con un chico que en el instituto me volvía loca, creo que me temblaban las piernas cuando aparecía y.... esa sensación rara en el estómago divinos 15 años¡¡¡¡ pero como él era mayor no me hacía ni caso

bah chicos¡¡¡¡
que sabrán ellos lo que les conviene
ahora es mi marido jajaja
la de tiempo que perdió hacíendose el duro

Anabel Botella dijo...

Candela, yo creo que me encuentro entre ellas. A esa edad es muy difícil no ser pava...

Saludos desde La ventana de los sueños.

chema dijo...

nunca he comprendido que los profesores olviden con tanta facilidad a los alumnos que han tenido... por mucho que hayan tenido cientos de alumnos a lo largo de los años.
me ha pasado en un par de ocasiones encontrarme con profesores de mi colegio que no se acordaban de mí, pero me preguntaban cómo me llamaba, y entonces se ponían a hablar conmigo llamándome por mi nombre a cada frase, como si nunca lo hubieran olvidado. resultaba curioso.

Geno dijo...

Yo recuerdo haberlo pasado muy bien en el colegio pero recuerdo poquitos nombres de los compañeros que me acompañaron aquellos años

BLAS dijo...

Hummmm.... Adivina quien vivía en la C/Santa Mª del Mar... ¿Te suena la dirección?
Y el Miami, centro de reunión general de todo Cádiz...
Si nos dieran dinero por todas las veces que nos habremos cruzado, nos haríamos millonarias, por lo que estoy viendo.

Candela dijo...

Pues en Santa M. del Mar conozco a bastante gente... XDDDD

NÚRIA dijo...

...pues yo sí hice cena con compañeros de la EGB antes de estar en facebook.Conservo una buena amiga, casi vecina, de la EGB, tiene mellizos como mi Anna y otra buena amiga ya del BUP...Lo de las monjas habrá de todo supongo, mi marido tiene una tia monja k es una bellísima persona y respeta todo lo k no tenga k ver con su religión...Eso sí, mis padres al acabar el cole me quisieron llevar a un instituto del Opus k en L´H tenía muy buena fama a lo k me negué rotundamente...más k nada por lo hortera de sus uniformes,XD...BSS...

Charo Barrios dijo...

Bueno, no me ha quedado muy claro cual es tu opinión de los colegios mixtos, por concertados....
(yo siempre odié tener solo compañeras, ¡qué aburrimiento!

BLAS dijo...

Ay madre! que ahí viven mis tias, mi abuela, mis primos, mis mejores amigas, excompis de cole y un par de mis exnovietes... Yo he vivido allí media vida, y he jugado al elástico, al contra, a la cuerda, al escondite, me he morreado con mis novios, he tenido charlas larguísimas con mis amistades... Esa calle me ha visto crecer desde los cinco años hasta los veinte que me fui a Madrid y mis padres se mudaron a la zona de San Felipe.

anele dijo...

Qué de recuerdos guarda uno de aquellos años, ¿verdad?
Precisamente hace un par de semanas me abrí cuanta en Facebook y he recuperado a una de mis mejores amigas en 7º y 8º de EGB.

Y aquellas pavas... me pregunto qué habrá sido de ellas. Curiosidad insana.

Unknown dijo...

Hola no se si te acuerdas de mi estuve contigo hasta octavo. Soy Virginia Domínguez casas.

Candela. dijo...

Estás segura, Virginia? En el Amor de Dios de Puntales? Porque en el de Marconi solo estuve durante BUP. Y es que no me suena ninguna Virginia en mi clase.