jueves, 7 de enero de 2010

Niños hoy...

Ross Kemp es un personaje muy conocido por estas latitudes. Su página en Wikipedia asegura que es actor, autor y periodista. Ross ha sido durante años actor en una famosa telenovela británica que lleva más de 30 años en antena. En 2006 decidió abandonar la misma y comenzó a hacer unos programs de corte investigativo de bandas armadas, conflictos bélicos y terrorismo. Se ha recorrido medio planeta visitando y haciendo reportajes en zonas conflictivas.
Anoche le tocó a Gaza. Confieso que a mí este tipo de programas no me atraen en absoluto, y que no veo la diferencia entre ver a este señor y su equipo corriendo con chaleco antibalas en medio de las favolas de Brasil o en Palestina. Pero anoche hasta se me saltaron las lágrimas, y no de risa precisamente.
No porque hablara del conflicto Palestina-Israel, que también me la trae al pairo, porque creo que desde que nací ha habido conflicto si no es aquí es allí y ya me resulta hasta cansino. No soy pacifista absoluta, por lo que no es algo que me llame lo más mínimo la atención. Tampoco es que crea en esa consigna de "el único moro bueno es el moro muerto", aunque reconozco que siempre me río al oirla. Pero es que yo nunca he sido políticamente correcta.
Ross estuvo de paseo por los túneles con el cámara pegado a su orondo trasero y él pegado al de los trabajadores aún horadando las entrañas de la tierra por delante, por 26 miserables dólares al día. Allí le dijeron que al menos tres trabajadores mueren sepultados cada semana. Las condiciones en estos túneles son de pena... y todo lo hacen por comida.
No, no me impactó, aunque yo no habría entrado ahí ni aunque me pagaran una fortuna. Tampoco me impactó su entrevista con una bomba humana con nitroglicerina hasta en el culo y un pasamontañas que desentonaba del todo con los sudores de Ross. El futuro suicida tenia 24 años y acababa de licenciarse en Derecho. Su única meta en la vida era convertirse en mártir por su país, ese que no se lo iba a agradecer en lo más mínimo, y la promesa de encontrarse en el más allá con Alá el Grande. A pesar de que Ross le preguntó si era consciente de que en Israel había personas que no apoyaban el conflicto ni la violencia, al muchacho ésto le importaba poco. La palabra "mártir" era una cantinela incesane en sus labios.
Lo que sí me impactó fue su visita con una traductora a una clínica psiquiátrica para niños. Sentado frente a un grupito mixto de unas 8 criaturas de no más de nueve años, pasó a hacerles algunas preguntas, como qué pensaban de Gaza y cómo era vivir allí. Reproduzco el diálogo:
-"No reconozco Gaza" -aseguró un chiquillo-. "No significa nada para mi. Ni siquiera la veo". Esto desató las risas de sus compañeros.
-"¿Por qué?" -pregunta Kemp- "¿No es Gaza un lugar agradable?"
-"Porque es una mierda... Todo lo es".
-"Piensas que es peligroso vivir aquí?"
-"Si, por la ocupación".
-"¿Te asusta?"
-"Yo no estoy asustado, pero algunos niños sí tienen miedo"-un niño más pequeño sentado a su lado interrumpe la converdsación para añadir:- "Es mejor morir como un mártir e ir al Cielo. Ser un mártir es mejor, ir al Cielo y estar cerca de Dios".
-"¿Todo el mundo lo cree así?"
-"Si, coincido con él" -dice e nuevo el que parece un poco mayor-. "Podremos entrar en el paraíso. En el paraíso hay todo lo que quieras. Es mejor que esta vida".
En un banco apartado del grupito principal se encuentra un chico con algunas cicatrices en el rostro. No aparenta más de seis o siente años. Se llama Ahmed.
-"Dispararon a mi abuelo... A mi abuela, a mi hermana... A mi tía, a mis tíos...
-"¿Quién hizo eso?"
-"Los Judíos".
La entrevista llega a su fin. Estan a punto de apagar las cámaras cuando una niña que hasta entonces ha permanecido en silencio levanta la mano. Tiene algo que decir:
-"No queremos firmar la paz con los judíos, porque ellos mataron a mi madre y a mi padre. Se me rompió el corazón cuando ví a mis padres frente a mí... A mi madre le faltaba media cabeza. Los sesos de mi padre salían de su cabeza y tenía heridas por todo el cuerpo. Tras eso, mi hermano dijo que era mejor que nos fueramos, que teníamos que irnos... Me siento como si estuviera en una jaula ahora que mi madre y mi padre no estan conmigo". Y con esto rompió en llanto mientras su amiga la abrazaba y la animaba a guardar silencio.
Sus palabras hicieron llorar a la traductora y a mí, por su dureza y por cierto aire de frialdad al contarlo. Y como el mismo Ross añadió cuando se repuso del shock, uno se pregunta si alguien conseguirá curar la desesperación y el dolor que sienten estos niños y lo duro que será evitar que algunos de ellos quieran tomar algun tipo de venganza en el futuro...
Niños hoy... terroristas mañana.
(El programa se halla íntegro en Youtube)

11 comentarios:

marian dijo...

Por desgracia es así y no tiene pinta de cambiar en breve.

BLAS dijo...

Cuando unos niños tan pequeños piensan así, es porque tienen mayores detrás procurando que no olviden. A unos niños de tan corta edad no sería difícil que consiguieran cambiarles la mentalidad y hacerlos adultos de provecho. Lo malo es que el concepto de un adulto de provecho en esos países es diferente del nuestro. A mi no me dan pena, están recitando la lección igual que mi hijo recita el abc. De mayor mi hijo sabrá leer, y de mayores estos niños sabrán matar. Esa es la única conclusión a sacar de ésto. Al ver a estos niños solo veo a posibles asesinos, en un futuro, de mi hijo y sus amigos. Prefiero no continuar porque sería demasiado políticamente incorrecta.

Candela dijo...

si te digo la verdad, lo primero que pense al ver el reportaje fue: donde esta Herodes? Que los maten ya!! Ni segundas oportunidades ni pollas en vinagre. Como dijo Ross, no creo que nadie pueda detenerlos en el futuro. Nasíos pa matá.

Aurin dijo...

pues a mí esos niños, si que me dan mucha pena... y estoy convencida, pues muchos de ellos son muy pequeños, que si se les sacase de ese entorno, y se criasen en un hogar más normal, en un lugar pacífico, esos niños cambiarían y no serían para nada futuros asesinos...
Si se les diera una segunda oportunidad en otro entorno, estoy covencid de que otra cosa sería, pues la personalidad de esoso niños, a tan tierna edad, es muy raro, prácticamente imposible que esté ya formada, por muy dura que hayan sido los momentos vividos

Inma dijo...

La cosa no pinta nada bien, aunque conozco muchos moros sensatos, razonables y formados.

Jorge dijo...

Leí la entrada esta mañana y no he dejado de pensar en ella. Es impresionante, lo crueles que podemos llegar a ser los mayores. Por desgracia, esos niños serán incluso peores que sus padres o sus abuelos pues tienen la venganza y el odio bien metidas en sus conciencias. Quizá si estuviesen una buena temporada en otro lugar más pacífico y más santo, algo se podría cambiar.
Un saludo, y felicidades por el blog que enlazaré en el mío para que así lo conozca más gente.

Candela dijo...

Gracias Jorge,muchisimas gracias por tu visita y por todo, a mi me ha encantado tu blog, ya se lo comente a Joan tambien...

Geno dijo...

Pobres niños, que pena. Tan pequeños y con tanto odio en el cuerpo y en la mente...

chema dijo...

si a esos niños se les inculca el odio y el rencor, serán futuros terroristas, y se seguirán matando a personas inocentes, como mataron a sus padres. se perpeturará aquello contra lo que se supone que luchan. no sería mejor formarles para que sean, como dice blas, adultos de provecho? la educación y formación de las personas se traduce en futura riqueza para un país. el trabajo es lo que da de comer a un país, los fanatismos y las venganzas no...

Estela dijo...

Ese es el caldo de cultivo en el que se forjan los futuros terroristas islámicos. Crecen rodeados del odio al contrario y su meta en la vida es la venganza, disfrazada de "acción heróica por un Dios".

anele dijo...

Muy duro, ciertamente.
Aún a riesgo de parecer irreverente, ya lo decía hace décadas Marx: "la religión es el opio del pueblo".
Desde luego les tienen bien enganchados con la cantinela del martirio.

Se me ponen los pelos de punta.