jueves, 3 de junio de 2010

MI CALLE NO ES LO QUE ERA...

He vivido en esta calle en los últimos seis-siete años, si no me equivoco. También viví en ella cuando llegué de Au Pair en el 97, durante todo un año. Siempre me gustó. Está en el centro, pero a cuatro o cinco calles de la vorágine comercial de tiendas. Tengo un parque en la esquina, la estación de tren y autobús a cien metros, una lavandería, el zapatero, una guardería, una iglesia metodista, un B&B, una tienda de arte para estudiantes, una imprenta que no sé si aún está abierta, una floristería y, hasta hace poco, una cafetería-tratoría y en la esquina, un pub que antes fue un banco y que se llamaba The Bank. Se sigue llamando The Bank pero lleva un mes cerrado.
Mi calle siempre fue relativamente tranquila: lugar de paso, pero hogar de oficinas, apartamentos, y negocios familiares.
Hasta que el edificio colindante al mío empezó a llenarse de alcohólicos y scumbags (o lo que es lo mismo, makis). Es el mismo edificio, by the way, que se incendió el mes pasado. Desde entonces, no paramos. Ya no solo por las constantes peleas de inquilinos -no entre ellos, al menos aún-, sino por todo el jaleo que organizan. Desconozco si la puerta de entrada al inmueble carece de intercom, la entrada no está en Mallow, mi calle, sino en Catherine St., a la vuelta de la esquina, o quizá sus estúpidos inquilinos no saben cómo utilizarlo. Desde entonces, a cualquier hora del día o de la noche, me veo sujeta a Jennyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy, Jasooooooooooooooooooooooon, Joeeeeeeeeeeee, y Liaaaaaaaaam al estilo Morancos pero en Irlandés.
La pared de mi estudio es anexa al apartamento del primer piso de dicho inmueble. En el vivía (o sigue viviendo) un tipo llamado Liam, que al parecer debía tener algo con una mequetrefa enjuta y demasiado jóven para él, que a menudo me serenaba al ritmo del nombre del interfecto durante al menos media hora, porque el susodicho o la ignoraba, o no estaba en casa. Una tarde oi golpes y gritos que venían de demasiado cerca como para ser de la puerta al otro lado de la esquina. Desde la ventana del dormitorio me asomé a la calle para ver a la delgaducha -con una fuerza que creía incapaz de salir de ese cuerpecillo- golpear con puños y patadas nuestra puerta principal, exigiendo que se la dejara pasar. En su furia, no se había dado ni cuenta de que no solo era la puerta equivocada, sino la calle equivocada. La llamé a gritos, me miró con desprecio y le dije que estaba en el sitio equivocado. Me mandó a la mismísima mierda y se marchó haciendo eses. No sé qué se mete, pero nada sano desde luego.
Hace un par de semanas, a eso de la una de la madrugada oi la voz de cazalla de una mujer gritando un nombre. Apenas diez minutos después, ruídos de cristales rotos. A pesar de asomarme a ver qué pasaba ahora, no pude ver nada. Por la mañana, cuando fui a trabajar, eché un vistazo por encima de los railes que rodean el "foso" del edificio contiguo. Quienquiera que fuera la noche anterior, había destrozado la ventana del apartamento del sótano que daba a Catherine Street, hasta el punto de arrancar de cuajo parte del marco y los paneles de aluminio de la misma.

Eran las seis y cuarto de la tarde de ayer cuando tuve que llamar a la Policía. Apenas diez minutos antes había oido ruido de cristales, como si alguien hubiera soltado sobre el pavimento una caja de botellas. Pero no vi nada. Entonces me di cuenta de que el sonido provenía del sótano adyacente, y no tardaron en aparecer dos macarronas, de unos 13-14 años, con una enorme piedra -o quizá un trozo de hormigón compacto-, con el que estaban destrozando la ventana que quedaba con vida en aquel apartamento. Miraban hacia arriba, como comprobando que nadie las vería. Luego me descubrieron pero siguieron con su tarea pese a mi ceño fruncido. Confieso que no supe qué hacer. Primero, porque ya era tarde... Ya se habían cargado el cristal, y segundo porque nada que les dijera desde mi ventana del primer piso iba a deterlas y me iba a ganar una ducha de abusos verbales que me iban a poner más nerviosa. ¿Llamar a mi casero?¿Para qué? No es su edificio y él no podría hacer nada.
Evidentemente aquellas dos no estaban preparando nada bueno. Creo que ese apartamento lleva deshabitado desde poco después del incendio aunque el que se quemó es el del otro lado. Aún así, una ventana rota podría ser invitación para mendigos o yonquis y provocar otro incendio con consecuencias fatales. Lo mejor habría sido llamar al dueño de la propiedad, pero no tengo ni idea de quién es, de modo que llamé a la policía.
Mientras tanto, las dos rompe-ventanas se habían escabullido calle abajo, sin duda después de comprobar que no había nada "extraíble" del apartamento. A media calle hay un callejón por el que se metieron. Que yo sepa, no hay salida a otra calle. Esas dos no iban con buenas intenciones. Pero antes de eso, yo ya las había capturado con la cámara del móvil, aunque demasiado tarde y de espaldas.




No las vi salir del callejón pero mi teléfono había hecho demasiado esfuerzo desde la última vez que recargué la batería y me estaba avisando de que necesitaba energía para proseguir con su trabajo, por lo que cuando la Sra. Gardai me respondió inmediatamente, traté de explicarle todo antes de que se cortase la comunicación. Entre los nervios y que no encontraba el cargador, no se enteró de nada, así que una vez resuelto el problema, pasé a explicarle lo sucedido, mi temor de que pudiera provocarse un nuevo incendio y una descripción detallada de las niñas y lo que llevaban puesto. Prometió enviar a alguien de inmediato.
Lo que enviaron -al cabo de quince minutos, no me lo explico, la comisaría está calle abajo, a dos minutos andando y éstos llegaron en coche- fue un coche "camuflado". Que de camuflado no tenía mucho, porque los dos agentes salieron del vehículo en plan película de las malas. A diferencia de las películas americanas, los policías aquí no llevan arma, por lo que éstos llevaban un walkie-talkie. Se confundieron de edificio y miraban los bajos del mío, y les dije por la ventana -y en pijama- que era el edificio de al lado. Bajaron, miraron, hablaron por el walkie y desaparecieron de la vista.
Cuando ya se marchaban (sin haber ido al callejón) acertaban a pasar por la calle dos macacos en chandalito azul marino y blanco -la marca inequívoca de los de barrio bajo y malas intenciones-, que iban a visitar a alguien del edificio, y para no marchar con las manos vacías, decidieron darles un tour en coche con las esposas puestas y una visita gratis a sus instalaciones, mientras el objeto de la visita les gritaba "llama a ese número de telefono y en un rato voy a sacarte".
Mientras tanto, la ventana quedó así:


                                   

Esta tarde cuando he regresado de trabajar la habían cerrado parcialmente con un tablón de madera, nada que no se pueda echar abajo de una patada... recemos para que no suceda nada malo, pero con semejantes vecinos, no auguramos buen futuro. Un día habrá una desgracia. Además de las alegres y ruidosas visitas que acuden a diario, sabemos fehacientemente que se trafica con drogas a dos pasos de nuestra puerta, y coches con personas de dudosa reputación aparcan a sus anchas durante horas en nuestra calle... Y la policía lo sabe porque lo hemos denunciado al casero que a su vez ha hablado con la Garda.

Tras tan ajetreada tarde, y dispuesta a levantarme temprano hoy para ir a la oficina, decidí acostarme temprano, a eso de las once. Cuando fui a cerrar las cortinas me llamó la atención un grupo de cuatro mujeres apoyadas contra la pared de la Clinica mental (o lo que sea) al otro lado de la carretera, tras el buzón de Correos. ¡Prostitutas!
Ya me había avisado el guiri algunas noches, cuando regresaba en invierno y a las 7.30-8 ya es noche cerrada, que le parecía que un grupo de extranjeras -brasileñas y polacas, quizás-, estaban haciendo la calle porque las veía a diario caminar en una u otra dirección (perdonad la calidad de las fotos, pero no iba a sacar la cámara en plena noche y que me saltara el flash (ya me habían visto en la ventana, por lo que están hechas con el móvil).

                  

Reconozco que esto es lo que menos me preocupa, la prostitución no me molesta y siento lástima por ellas. Pero sí me preocupa el tipo de clientes que puedan atraer a la calle en la que vivo y el hecho de tener que salir, entre ésto y los vecinitos, mirando siempre por encima del hombro, especialmente en los largos y nocturnos meses de invierno, cuando a las 4.30 de la tarde ya es noche cerrada...
Y me da mucha pena pensar que de seguir así, tendremos que mudarnos...

18 comentarios:

cloti dijo...

¡MÚDATE!
Bsssssss
Cloti

Candela dijo...

A una calle sin ruido, sin vecinos coloridos, sin putas...? que aburrimiento!!
solo me mudare si lo de las drogas continua... Y estoy dispuesta a onvertirlo en mi cruzada personal!!

merchina dijo...

Yo tambien hacia mudanza eh¡¡

La historia parace una novela.. que bien esta contada..

Merche.

martmas dijo...

Yo iría pensando en mudarme, porque esas cosas no sueles mejorar.
Aunque es un fastidio!!
Eso si, no escojas un barrio mesasuper tranquilo, que a mi me gusta como cuentas estas cosas

Rosana dijo...

Buff, esperemos que mejore, nunca se sabe!
Besos

anele dijo...

Si es que es imposible que allí los delincuentes se tomen en serio a la policía... Me parece increíble que no les dejen llevar arma. Les vetan la defensa personal de éste modo.

yipiie dijo...

niña¡¡¡...espero equivocarme pero estas cosas no suelen ir a mejor, mas bien al contrario, creo que lo mejor va a ser lo que ya te han dicho...mudate¡¡¡

un beso suerte y al toro¡¡

chema dijo...

vaya métodos sofisticados de comunicación que utiliza esa gente... llamarse a gritos y aporrear las puertas!
y los policías, de tebeo de mortadelo y filemón, inspeccionando el edificio que no es...
lo peor es que esa gente tan bestia provoque un incendio que afecte a la red eléctrica, y o bien se quede toda la ciudad sin luez, o se provoque un incendio a mucha mayor escala.

Candela dijo...

Chema, ¡que exagerado! ¿toda la ciudad sin luz por un edificio? No hombre no, XDDDD

Lily dijo...

Candela ¿No tienes oportunidad de mudarte? Es que cuando los barrios comienzan así no suelen ir a mejor. Paciencia y que se vaya solucionando todo.

Candela dijo...

Si me mudo ha de ser en el centro, no quiero terminar en una urbanizacion perdida de la mano de dios, me produce pesadillas incluso. Lo malo es que esta era una de las calles mas tranquilas del centro, y estos angengos estan en todas partes, por desgracia. Y se reproducen como ratas...

E. Cabello, "Las Cumbres" de Ubrique dijo...

¡Qué horror!
¿Y qué pasa con los demás vecinos? Supongo que tendrás vecinos normales además de esos tan entretenidos. Quizás podrías hablar con ellos y hacer un poco más de presión sobre la policía o los dueños de los edificios.

Candela dijo...

Los demas vecinos de la calle son todos normales. A mi lado tengo un edificio que durante un tiemp oalojo rusos y polacos un tanto ruidosillos pero ahora parece que hay gente normal. Los demas edificios son oficinas. Calle arriba no lo se, parecen todos normales y hay muchas oficinas, lo mismo al otro lado de la calle de la parte de arriba. el edificio frente al mio esta en obras, ha estado vacio durante años y ahora lo estan renovando y convirtiendo en apartamentos. Veremos a quien meten, ya deben estar acabando las obras porque ya estan pintando la puerta. Junto a ese edificio hay un B&B, al lado vive familia de la familia que yo era aupair y el, precisamente, es policia. Y lo demas son apartamentos tambien, con gente normal. Solia haber una pareja de borrachos viviendo en el numero 10 pero eran inofensivos y nos amenizaban las tardes/noches barriendo la calle. Asi que solo es ese edificio y solo son 3-4. Lo malo son las visitas...

Geno dijo...

Menudo panorama, amiga.

"KING" dijo...

otra gran crónica social de tu movido barrio, muy buena nos entretiene mucho.saludos

Candela dijo...

Puss ayer tarde tambien hubo movida. No sé exactamente lo que pasó porque la entrada al edificio contiguo, como digo, esta a la vuelta de la esquina, pero llegaron 3 coches patrulla y una moto y se llevaron a comisaria a unos cuantos. Cuando creimos que todo se habia calmado ya y se habian ido los coches, alguien empezo a dar patadas a la puerta y gritar "Open de fucking door" y a eso de las 10-10.30 llegoó el que vive en el bajo (que creo que es uno de los que llevaron a comisaria), se habia dejado las llaves dentro y rompio la ventana (en mi lado de la calle) para poder entrar. Ahora ya las ventanas a ambos lados de la calle del bajo y del sotano estan todas rotas... ¡que imagen tan mala!

Inma dijo...

Jajaja entraba a decirte lo de ¡¡Múdate!! y veo que la Cloti se me ha adelantado.

Charo Barrios dijo...

Como diría mi hermana, "nos tienen rodeados"...