lunes, 14 de febrero de 2011

Cita Importante un 14 de Febrero

Cada año organizamos en el Foro de Esther un concurso de relatos de San Valentín. el año pasado lo ganó Geno (del blog Sube a mi Nube y Estheriana gijonesa, para los que no sepan de qué va la cosa), y por tanto en ella recaía la labor de organizarlo este año. En el último minuto me decidí a participar aunque los que me conocéis, bien sabéis que no me va el rollo vomitivo de color rosa y corazoncitos elevándose al cielo. 
Este año, además, Geno cambiaba levemente las reglas, para variar de la monotonía, y aunque el tema era San Valentín, el principio (aquí de color rojo intenso), era igual para el comienzo de cada relato.
Este es el mío con el que he conseguido el primer premio a medias con Susana Riesgo que escribió un precioso relato que merecía ganar exclusivamente. Pero los votos así lo han querido y ambas compartimos podium amigablemente. Eso sí, el trabajo de organizar el próximo concurso es todo suyo, XDDD.

Esther volvió a mirarse al espejo por enésima vez. Revisó su cabello, el maquillaje discreto y el vestido nuevo (definitivamente aquel color malva le favorecía).
Comprobó nerviosa el interior de su bolso. Quería llevar todo lo que pudiera necesitar, para que nada estropease su cita. Su ansiada cita. Tanto tiempo esperando y por fin había llegado el día, nada menos que en San Valentín. Aquello era una señal del cielo, sin duda.
Oyó cómo sonaba el timbre de la puerta, los pasos de su madre que se dirigía hacia su habitación y giraba el pomo…
-Esther querida, ¿estás lista? Vienen a recogerte.
-Ya voy mamá –echó un último vistazo al espejo y decidió que le gustaba lo que veía. Abandonó la habitación.

-Mamá, sé que Patty ya es mayorcita, pero no quería dejarla completamente sola. Gracias por venir.
-Ni lo menciones. Vamos, vete. Nos divertiremos las dos toda la tarde viendo esa nueva serie de la
BBC, la de los zombies que tanto gustan a tu hija. Me ha dicho no-sé-qué de un screaming por Internet…Esther evitó una carcajada, y aferrando el abrigo del perchero al vuelo, salió al jardín.
El taxi esperaba fuera. Subió a la parte posterior y sonrió al taxista.
-Al hospital de Saint Vincent, por favor –murmuró. Durante el breve trayecto, Esther pensó que la vida no era más que un compendio de casualidades y hechos mezclados como en el bombo de un bingo. Habían transcurrido años desde que… bueno, no merecía siquiera la pena pensar de ello. Las circunstancias habían hecho que las cosas no salieran como había pensado, pero hoy, un catorce de Febrero, podrían cambiar para siempre.
Entró en el hospital con decisión, a pesar del temblor que sacudía sus manos y el palpitar casi furioso de su corazón. Tomó el ascensor a la tercera planta y recorrió los desiertos pasillos sin notar el olor aséptico del que generalmente se quejaban pacientes y visitantes. Su olfato ya estaba acostumbrado. Se detuvo ante el mostrador de enfermeras y sonrió.
-Buenas tardes, tengo una cita con el Doctor MacPherson –apenas acababa de preguntar por él, la puerta de la consulta tras el mostrador se abrió y un hombre alto y atlético le sonrió bajo su mostacho gris y la invitó a pasar.
-Señora Lucas, un placer volver a verla. ¿Cómo se encuentra?
-Ne-nerviosa, lo confieso – se atusó un mechón rebelde y tomó asiento ante el escritorio de madera de nogal. Andrew McPherson rodeó la mesa y se dejó caer sobre su sillón de cuero negro.
-No quisiera ser indiscreto, ¿pero por qué ha esperado tantos años para solicitar estos análisis? Por lo general…
-Doctor, sé que es extraño, pero hubo un tiempo en el que era feliz con lo que mi parecer me dictaba. Sin embargo no creo que sea justo para las partes implicadas, y creo que es hora de conocer la verdad. Esta noche… esta noche tengo una cita importante. La segunda importante en el día tras ésta, vaya. Y creo que es hora de desvelar la verdad. Esa verdad que ni yo misma me atrevo a conjeturar.
-Los resultados son totalmente concluyentes. No hay duda de que… pero vea, vea por sí misma. ¿Quiere que la deje sola unos minutos?
-Sí, por favor… -musitó. Agradecía el maquillaje que ocultaba en aquel momento su palidez. Andrew MacPherson deslizó una simple hoja de papel frente a ella y salió de la consulta. Era lógico que se preguntara por qué a su edad y después de casi catorce años había acudido a la clínica a buscar respuesta a sus dudas, esas que ni ella misma había sido capaz de desentrañar haciendo unas simples cuentas, pero la verdad no era fácil. ¿Se la estaba negando a sí misma? ¿Tenía derecho a negársela a su hija?
El tiempo… el tiempo era vital para todo. Lo había sido en el pasado cuando su corazón a caballo entre la ingenuidad y la pasión la habían hecho dudar del amor de un hombre y entregarse a los brazos de otro en pocos días. No era la historia de una traición ni mucho menos. Ni siquiera de un error. Simplemente, una historia más en su vida cuyo fruto había sido una preciosa niña.
Sus dedos temblorosos recogieron los resultados del test de paternidad. Lo releyó dos veces. Tres. La respuesta era clara. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Al fin la certeza. Al fin estaba segura.
Sacó del bolso el pequeño espejo y un pañuelito de papel y se aseguró de que de pronto no se convertiría en la doble de Morticia Adams con el rimmel corriendo libremente por sus mejillas. Recompuso su aspecto y acalló sus emociones.
Ahora tenía la respuesta en sus manos… y su cita de San Valentín esa noche para confesar la verdad. Ahora ya sabía de cierto… quién era el padre de Patty.




11 comentarios:

COILET dijo...

Buff, qué relato más bonito, estoy totalmente despistada, no me he leido los demás ni he entrado en el foro, soy la lessshe, pero no me extraña que saliese elegido, es la incognita que todas esperamos desvelar, jejeje, has jugado muy bien dejando el final libre para la interpretación pero... con la seguridad de que Esther por fin lo sabe... Genial!!

en las nubes dijo...

Me encantó Candela!

Feliz día!!!

dina dijo...

Muy bueno, no conocía esa vena tuya,pero desde mi humilde opinión deberías fomentarlo.
Un saludo!!

Candela. dijo...

Dina, lo fomento, lo fomento. XDD

martmas dijo...

Continuará ¿no?
Que a mi no me gusta imaginar nada, yo quiero leerlooooooo

Candela. dijo...

Ah Martmas, pues para esoo tendrás que presionar a Carlos, que el guionista es el!! XDDD Yo solo especulo...

María José dijo...

¡¡qué misterio!! bueno, ya pensaba lo peor, esto continua ¿ verdad ?
besos

chema dijo...

como te dije, es un relato muy emotivo, y el final está abierto a la interpretación de quien lo lea. un justo ganador, junto con el de riesgho.
por cierto, has elegido muy bien esa ilustración de esther con expresión insegura.

chema dijo...

como te dije, es un relato muy emotivo, y el final está abierto a la interpretación de quien lo lea. un justo ganador, junto con el de riesgho.
por cierto, has elegido muy bien esa ilustración de esther con expresión insegura.

Alemania dijo...

Me ha gustado mucho, me tenías en vilo al final. Muy bueno. Pues mira, yo te voto para ser la guionista!

Geno dijo...

Desde luego, ¡en ascuas nos dejais por todos lados! XDDDDD Enhorabuena por el primer puesto (o por el medio primer puesto XD) y muchas gracias por participar