miércoles, 12 de junio de 2013

Enredando por las calles de Cork

Después del fiasco de la visita a Kinsale, decidimos no volver a dejar la casa para visitar nada hasta que no tuvieramos total confianza de que no iba a llover. 
Ayer, el día amaneció nublado, para luego dar paso a un cielo claro con nubes oscuras aquí y allá... y más tarde el cielo azul se vio totalmente cubierto de un manto entre gris y blanquecino.

Y a esta cabezona se le antojó salir a dar una vuelta, que si llueve... pos hay bares pa meterse, que no?
Objetivo: visitar el museo de la mantequilla. Sí, sí. En Cork hay uno y yo tenía mucha curiosidad. no mereció la pena. Una sala de tamaño mediano en la planta baja y dos habitaciones pequeñas arriba con algunas lecheras de madera y documentos y sellos. Y mantequilla. Mucha mantequilla.






La entrada al "museo" cuesta 4 euros en verano y tres durante el invierno. Bien podría habérmelos ahorrado.
De ahí fuimos a la torre de Shandon, más conocida en Cork como El Mentiroso de las Cuatro Caras, por aquello de que sus cuatro lados tienen un reloj y... ninguno marca la misma hora. Se puede subir arriba y yo ya lo había hecho la primera vez que visité Cork, pero no así el guiri. Le encantó tocar las campanas (tienes un libro con partituras por números de canciones diversas y los turistas aterrorizan al vecindario con sus "rendiciones").





Luego subimos al mirador. O mejor dicho... subí. la fobia a las alturas que padece el guiri le impidió permanecer allí dos segundos tras asomar la cabeza por la puerta. Y desde arriba hay magníficas vistas de Cork...






Luego estuvimos zascandileando por la zona. Aprovechando que estábamos cerca de la tienda portuguesa, fui a comprar algunas provisiones y en nuestro camino de regreso al centro, encontramos en Shandon Street una exposición en la calle de antiguas fotos del barrio y arcaicos anuncios...






Y un interesante mural en la valla que delimita un solar en desuso:



Ya en en centro, nos dimos cuenta de que el Yarn Bombing esté teniendo éxito en el Bishop Lucey's Park:

                   


Y cruzando uno de los puentes sobre el río Lee, para distracción de unos cuantos turistas, encontramos a una grulla tranquilamente "remojándose" las patitas en el río. De hecho, en un principio pensamos que era algún tipo de prop que el Ayuntamiento había colocado en ese punto para... no sé... ¿hacer bonito? Pero no, la grulla era real y se movía... Y tras hacerle fotos para conmemorar el momento, nos fuimos a tomar algo por ahí...








9 comentarios:

Dina Oltra dijo...

Hija me dejas loca con todas esas cosas q consigues hacer en Cork! Oye y x fin hemos visto al guiri!!

Darthpitufina dijo...

Me encanta el trampantojo, lo del perro está muy logrado! Y la grulla, y tu traductor simultáneo ha quedado muy graciosa.

Te has marcado un paseo muy chulo, me apunto que NO hay que ir al museo de mantequilla por si nos damos un nuevo garbeo por allí.

Besines!

Candela. dijo...

Hombre nena, si te das un nuevo paseo por aquí, espero hacerte de cicerone y no llevarte a donde no tienes que ir!! XD

Geno dijo...

Curioso el museo de la mantequilla...
En la Universidad Laboral aquí en Gijón también pasa (o pasaba) lo de los relojes, ninguno iba sincronizado XDDD. Las vistas desde la torre ¡una pasada! y la grulla, mira como aprovecha a remojarse jajajajja

Candela. dijo...

Estuvimos como una buena media hora -sin exagerar- mirando a la grulla. A mi me recordaba a esas señoras mayores en la playa que se remangan el vestidito y se quedan en la orillita "mojandose los pies": "ay engracia, xoxo, qué güena está el agua".
Eso, o estaba haciendo un pis de estrangis, jajajaja

chema dijo...

qué bonitas vistas desde la torre!
la grulla se pasó ahí un buen rato, que te dio tiempo a hacerle varias fotos, jeje.
espero que lo paséis bien en la excursión de hoy.

anele dijo...

Bonitas vistas. Pero, oye? de verdad dejan que la gente toque las campanas? Los vecinos estarán encantados, vamos!! jaja

Enrique dijo...

Es curioso que hagan museos de cualquier tema, y hablando de mantequilla, a mi me gusta mucho la salada irlandesa, pero mi tensión alta me la desaconseja. Lo de los relojes también tiene guasa, ¿hay alguien que se ocupa de desajustarlos? Si es así, vaya una profesión. En cuanto a la grulla, y dado que estuvisteis tanto tiempo observándola ¿pudisteis ver cómo pescaba?
Besos

Candela. dijo...

no, Enrique, no vimos cómo pescaba. Ya te digo que estaba ahi bien quietecita, como las señoras mayores en la playa...