miércoles, 2 de septiembre de 2009

EINSTEIN: LOS COMIENZOS DE UN GATO PSICOPATA

El feliz retrato de boda de sus padres no tendría nada que ver con el futuro miserable y triste que Einstein vivió antes de llegar al Club de los 7 Pelagatos.
Sus rostros perfectos y armoniosos no auguraban los años de soledad, de penuria, de drogas y abusos a los que se vería sometido.
La historia de Einstein era una historia dura, más, si cabe, que la de muchos gatos callejeros. Porque Einstein nació en el seno de una aristocrática familia Sphynx de puro pedigrí.
Todos sus hermanos, Edison, Fleming, y Curie habían nacido sin un sólo cabello, puros y blancos como ambos progenitores.
Excepto Einstein.
Einstein había sido el único cachorro de una camada nacida muerta que tenía la piel morena. Al principio su piel parecía simplemente tostada, grisácea quizá, pero el tiempo dejaría claro su verdadero color. De nada servirían las palabras de seguridad de su madre. Su padre la acusó una y otra vez de haberle engañado con el Siamés negro del vecino del quinto. De nada sirvieron sus súplicas cuando su padre, de un certero zarpazo acabó con su vida, delante mismo de los ojos de Einstein que no comprendía nada.
Aquel suceso marcaría para siempre su vida. Aunque entonces aún no lo sabia.
Nadie supo ver en su mirada triste el dolor de su infancia dañada, el rechazo de su padre por su color. La duda, la ofensa. La verdad no transpiraría hasta después de la muerte de su madre, cuando su dueño descubrió que uno de los antepasados de su padre no era tan blanco ni tan puro como aseguraban sus papeles. Su bisabuela era producto de un cruce poco menos que "accidental" con un gato burgués.
Al descubrir el asesinato, esos mismos dueños decidieron ejecutar a su padre mediante inyección letal. A Einstein le dio igual. Odiaba al bastardo.
Mientras sus hermanos disfrutaban de lametones y ronroneos, Einstein se vio empujado a una esquina oscura, donde el amor y el cariño fueron sentimientos dsconocidos para él. Pronto sus dueños decidieron deshacerse de aquel gato arisco, y de este modo, Einstein pasó de familia adoptiva en familia adoptiva, con las burlas de todos ante su aspecto: Einstein era feo de cojones. Y como no sabía qué era recibir cariño, también se mostraba incapaz de ofrecerlo.
Una mañana decidió escapar de su último hogar de acogida. No quería seguir viviendo con gente que parecía temerle. Los niños no hacían ni el intento de jugar con él. Vagó por las calles desiertas de la gran ciudad, cuyo nombre desconocía, porque había cambiado tanto de ubicación, que ya ni sabía dónde estaba. Daba lo mismo, de todos modos. Cualquier calle es buena para un gato con recursos.
El problema es que Einstein no lo era. Carecía de la experiencia necesaria para ganarse la comida. Acostumbrado a ser servido en comedero de acero inoxidable, el concepto de la caza era algo desconocido. Y eso le hizo presa fácil de bandas de indeseables.
Llegó a hacer de todo por comida. Durante un tiempo rondó alrededor de los cubos de basura, mendigando los restos que otros no querían. Se introdujo furtivamente en cocinas de cafeterías y restaurantes, robando lo que fuera que estuviera al alcance.
Un día, ya bien entrada en la adolescencia, conoció a Félix. Félix le introdujo en el mundo de la moda. No de la moda elegante, de alta pasarela, ni en la high street fashion...

Einstein llegó a posar para las revistas más chabacanas, aquellas que leían los gatos pervertidos más rastreros. Con suerte, sus poses se reducían a revistas pseudoeróticas. Otras veces, las poses eran más explícitas, mostrando su genitalia o en poses comprometedoras con otros modelos para revistas cat-gay.
Ah, si su padre le hubiera visto, cubierto en blanco maquillaje cual enfermo de vitiligo, esplendoroso en toda su adolescente belleza. Porque eso era lo que los fotógrafos le aseguraban: que era unique. Y lo decían así, en francés. iu-níc lo pronunciaban.
Por desgracia el mundo de la moda le llevó a experimentar con drogas. Sus escarceos iniciales se convirtieron en una adicción que terminaría con su incipiente carrera justo cuando le auguraban la fama más apoteósica, al menos en el mundillo soez en el que se movía.
Einstein no lo tuvo fácil. Acabados su ingresos, tuvo que hacer de todo para conseguir su ansiado chute diario. De día, caminaba como un zombi, atrás quedaba la elegancia felina de sus movimientos, la elasticidad de sus herculíneas patas y poco a poco, la musculatura de su perfectos pectorales. La droga se lo llevó todo y le dejó reducido a una piltrafa que por las noches se prostituía bajo los puentes que hedían a orines.
Sus nuevos amigos modelos le volvieron la espalda. Se convirtió en la vergüenza de la raza Sphynx, y, a punto de morir, hambriento, desnutrido y con el mono a cuestas, fue recogido por un miembro de un grupo de moteros. Allí, entre el olor a grifa y la comida ridículamente indecente, Einstein comenzó a recuperarse. Pero la adicción dejaría una huella indeleble.
Una tarde de primavera, a la sombra de los naranjos en flor de Sevilla en feria, cometería su primer asesinato. Sólo porque algo le impulsó a ello.

martes, 1 de septiembre de 2009

ABSOLUTE BOYFRIEND: ¡Yo también veo Doramas!


Después de la llantera provocada por 1 Litro de Lágrimas y de ver también la película del mismo título, comencé a ver Tiger & Dragon, pero tuve que dejarla un tiempo por incompatibilidad de horarios: no tenía tiempo de escribir, trabajar, socializar (en una semana tuve visita de la familia de Jay, despedida de una muy querida amiga, un cumpleaños y la primera Kedada Estheriana en Limerick con Meigalicix), por lo que sentarme delante del ordenador para visulizar doramas durante 3-4 horas se convirtió en un no-no. Desgraciadamente, esta tarde iba a retomar mi último vicio confeso con tan mala suerte que el vínculo a la serie se encuentra en estos momentos en reparación. Not to worry, me he enganchado a otra serie y llevo todo el día sin hacer nada más que comer pipas y reirme. Si la otra serie me hizo llorar sin parar, esta me está saltando las lágrimas de pura risa.
Absolute Boyfriend (Zettai Kareshi) es un conocido Manga-shojo que saltó a las pantallas televisivas el pasado año.
La casa fabricante de robots Kronos Heaven logra un prototipo (Night Tenjo) que en teoría es el perfecto novio humanoide, programado para ser un devoto amante y compañero. Sus creadores escogen como "probadora" de su nuevo diseño a Izawa Riko, una secretaria temporal en una compañía pastelera. Riko ha sido siempre rechazada por los chicos por los que se ha sentido atraída y está lo suficientemente "desesperada" como para aceptar tomar parte en un test de 5 días de duración. Riko selecciona lo que para ella compone "el novio ideal" y todos estos datos son programados en Night. Al principio, Riko sólo ve a su nuevo "novio" como un electrodoméstico más, y un verdadero grano en el trasero, especialmente cuando de manera accidental comienza a conocer mejor a su jefe, Asamoto Soshi, un joven emprendedor que antes era un viva la Pepa y que parece comenzar a enamorarse de ella.
Hoy me he dado una maratón de cuatro episodios (son unos 11 en total, creo), y si no me siento aquí toda la noche es porque cierto guiri de ojos menos rasgados puede pensar que sería una buena idea convertirme en un robot a lo Stepford Wife. Os dejo una muestra, por si os sentís tentados... (además, Hayami Mokomichi se ha convertido en mi último pin up, aunque Mizushima Hiro tampoco está mal).

lunes, 31 de agosto de 2009

EL CLUB DE LOS 7 PELAGATOS (Relato)


El Club de los 7 Pelagatos estaba ubicado en el barrio más decadente y ladino de la ciudad. Siempre había sido así, popular y atestado de los admiradores de su astuto barman, que ayudado por sus secuaces, vivía de las rentas que le deparaban los relatos porno que escribía para una revistilla de mala muerte. Eso y los negocios sucios que compartía con sus compinches. El bar era puramente un hobby, un modo de pasar el tiempo.

El barman, cuyo nombre nadie conocía de cierto pero al que llamaban "El Llamas" desde su más tierna juventud, compartía cuartos sobre el bar con su gato Einstein que, cosas de la vida, había resultado ser un psicokiller de caniches sin dueño. Einstein solía regresar a casa oliendo a sangre, en sus bigotes los restos de pelusilla de sus inocentes víctimas. A veces, cuando el instinto apremiaba, también asesinaba ratas de cloaca o mordisqueaba tobillos de damas semielegantes.


El Club de los 7 Pelagatos congregaba a lo peorcito de la sociedad, que amparados por la oscuridad que se extendía hasta el alba (evidentemente), se atrevían a adentrarse en las calles malolientes del viejo barrio sorteando vómitos de borrachos, prostitutas de todos los colores y cucarachas sin pudor. Allí, entre el humo de tabaco y vasos de licor, elucubraban atracos emocionales, conspiraban en extorsiones varias y esperaban acontecimientos con un puro entre los labios y una sonrisa de satisfacción.

Desde el otro lado de la calle, en el balcón que daba a la entrada del Club, Pepona observaba el ir y venir de clientes y pelandruscas. Pepona había sido tiempos ha, conocida como Pepita, una chica espigada y mona que vendía bebidas (y su cuerpo) en lo que ahora era el Club, y amasó una fortuna ahorrando sus ganancias. Desafortunadamente Pepita, en un mal revés de la vida, lo había perdido todo. El novio cubano que había prometido sacarla de la calle la había abandonado y con el paso de los años la firmeza de sus pechos, su estrecha cinturita y la tersura de su piel también la habían dejado. Ahora era Pepona la Culona, más que entrada en carnes, abducida por ellas, reviviendo una y otra vez en su mente lo que una vez fue, lo que pudo haber sido con el cubanito y lo que ya nunca podría ser de nuevo. Y odiaba al Llamas. Con pasión.
La Pepona había aparecido una noche de lluvia en la puerta del bar, aterida de frío, un pequeño corte en la muñeca. Había querido ahogar las penas de su miserable existencia con una navaja oxidada, pero a última hora le faltó el valor y el dolor era insoportable. El Llamas le ofreció un trago y muchas horas de conversación. Le ofreció su ayuda y la posibilidad de convertirla en la madam del pequeño burdel que planeaba abrir en las viejas cocheras, a la espalda del local.
La Pepona aceptó encantada, augurando un futuro cómodo y el respeto de la clientela, pero su ambición y sus malas artes no tardaron en hacer su aparición por cada poro de su piel. Abusó de las muchachas, insultó a los clientes, y una noche de reyerta la madrugada concluyó teñida de carmín oscuro. El de la sangre. La sangre del Llamas a quien había apuñalado a traición y por la espalda por puros celos.
Algunos dicen que la Pepona se había enamorado del Llamas a pesar de la diferencia de edad. Otros, que quiso hacerse con el negocio. Detuvieron a la Pepona, pero el Llamas, indiferente, la perdonó. La puñalada trapera había sido profunda pero no había dañado órganos vitales. Sólo el orgullo del que sabe que tendió la mano y le traicionaron.
Y aunque el perfume concentrado de la Pepona aún vaga levemente entre la esencia de celtas y marlboros de contrabando, su estigma más profundo se lo llevó el mismo cubo de agua con lejía que barrió la sangre del suelo de cemento. La Pepona, de nuevo, quedó condenada al silencio del otro lado de la calle, observando y maquinando, mordiéndose los puños de la rabia en el congestionado cuartucho donde duerme y malvive. Y recuerda, en la moviola insana del tumor de su rencor, el momento efímero en que tuvo a su alcance la llave del poder y la dejó caer, arrebatada por los hados fatídicos del destino que hoy le vuelven de nuevo la espalda.
Pepona la Culona es sólo una mala pesadilla para el Llamas, que acariciando en las sombras el grisáceo cuerpo de Einstein, toma un trago tras las cortinas de la ventana y observa en silencio la figura rechoncha en el balcón contrario.

El Llamas perdona, pero no olvida.

domingo, 30 de agosto de 2009

¿Donde está la Nancy, matarile, rile, rile...?

¿Es aquí donde acaban todas las Nancys desaparecidas del mundo? ¿Enviamos a Paco Lobatón? ¿A Marian...?
Coleccionistas del mundo... ¡¡Ya sabemos nuestro próximo destino de vacaciones!!




¿Y estos? ¡Yo quiero!

miércoles, 26 de agosto de 2009

LA FAMILIA FELIZ

Con guión de Jenny Butterworth y el trazo peculiar de Andrew J. Wilson, las aventuras de la familia Day (en España conocidos como La Familia Feliz), comenzaron a publicarse para IPC a partir de 1960 en varias publicaciones, hasta la primera mitad de los años setenta. En España apareceían por primera vez en las páginas de la Revista Lily, en los tomos de la Serie Azul y en los cuadernillos de Joyas Literarias, que aún pueden encontrarse en mercadillos y tiendas de comics de segunda mano.
Andrew Wilson dibujó The Happy Days para las revistas británicas Princess y posteriormente para Princess Tina. Tras ello pasarían a publicarse en Girl a partir de 1964 y en Pixie en 1973. También apareció en diferentes anuales de Princess Tina y tuvo sus propio Annual (The Sue Day Annual) en 1962.


The Happy Days se publicaría durante 13 años (1960-1973) y existen un total de 600 episodios, que dudo mucho se publicaran en su totalidad en España, pues de todos los anuales ingleses que he comprado (y son bastantes los que tengo: Jinty, Tammy, Pixie, Princess, Princess Tina, June, Girl, Pink, Girls Cristal, Girl's World...), he podido hallar muchas aventuras inéditas en nuestras fronteras.



Tampoco estoy muy segura de que las primeras historias de Sue Day, con una Gloria y una familia que son casi un boceto del estilo que Wilson llegaría a alcanzar más tarde, llegaran a ver la luz en España.

Lo que es cierto es que La Familia Feliz tenía ese aire tan British que caracterizaba a casi todos los personajes "importados" por Bruguera y que confería las páginas de sus tebeos ese aire tan glamuroso, tan oscuro a la vez y tan atrayente... y que hoy por hoy estoy recuperando gracias al mercado ingles, por cierto, muchísimo más barato que el español (estos tomos, de ser España, alcanzarían en ebay precios de vértigo, mientras yo los consigo por unos cinco euros incluyendo el precio del anual y el envío desde la isla vecina...)

lunes, 24 de agosto de 2009

EL VECINO DE ARRIBA

El vecino de arriba se mudó hace casi un mes. Y no supimos quién era hasta la semana pasada cuando vinieron a buscarlo, no uno, sino tres policías nada conspicuos.
Al principio creímos que el vecino de arriba era un señor cincuentón, de pelo gris y rizado como un Bisbal tullidito. Llegó en una furgoneta tipo kangoo azul y le vimos subir y bajar las escaleras con viejas maletas, algunas cajas de cartón con libros y planchas de madera. No tardamos en oir algún martillazo -nada molesto ni continuo-, y el ritmo de la sierra sobre la madera. El tipo tenía toda la pinta de ser un diseñador de interiores o al menos preocuparse del estilismo de su entorno.
Una semana después comenzaron las irregularidades. El guiri decía que cada noche oía gritos de madrugada en el salón, gritos de pelea, se entiende. Mientras yo acaricio los brazos de Morfeo, el guiri aún está viendo la tele y oyendo los ruidos nocturnos de nuestro inquilino superior. Concluyó, así, en que el nuevo ocupante del apartamento del segundo piso, había sido, seguramente, expulsado del hogar conyugal por su esposa y que se había refugiado aquí y sostenía fuertes discusiones telefónicas con su ex, ya que la única voz que se oía era la suya. Nunca vimos a nadie entrar o salir del apartamento, ni oimos tacones sobre nuestras cabezas ni nos encontramos en las escaleras con nadie más. La furgoneta azul llegaba a diario y aparcaba al otro lado de la calle, sobre las cinco y media de la tarde, horario habitual del que acaba de finalizar su jornada de trabajo.
Sin embargo, el guiri dijo haber visto más tarde a un joven abandonando el inmueble en varias ocasiones, o entrando... y puesto que el tercer piso esta vacío, sólo podía ser el misterioso vecino. Y así, la especulación siguió, especialmente porque cogió la costumbre de poner música a toda mecha a partir de las once de la noche. Por lo general suele durar media hora, excepto cuando llega con unas copas de más. Entonces podemos oír su banda sonora durante al menos una hora. Si la borrachera es grande, nos acompaña con su rendición de los mejores éxitos del momento. En su defensa diré que canta como un pato borracho, pero tiene un excelente gusto musical.
Tal vez por ello, no es tan molesto. Si la música estuviera sobre el dormitorio y no me dejase dormir, habría subido ya a quejarme, pero su salón está sobre el mío y Mundy de fondo no es ninguna molestia. Parece favorecer la acústica, a veces no estoy segura de si está escuchando un Cd o tiene puesto un Dvd en sonido sourround. Unos días el volumen es más alto que otros. La semana pasada golpeamos el techo con la fregona. Nos respondió con el pie. Le dije al guiri que no me gustaba nada su problema de actitud, y que si la cosa iba a peores, le dejaría una escueta pero educada nota. Pudiera ser que no se haya dado cuenta de que el suelo que le separa de mi techo es tan delgado que puedo oir sus tripas si rugen.
La semana pasada al fin le vimos el rostro. O se lo vio el guiri. Debe tener veintitantos. Moreno. Delgado. El martes por la tarde nos picaron al interfono. Era la policía, preguntando por xxxx. Desconocemos su nombre por lo que dijimos que no sabíamos quién era y abrimos la puerta principal. Tres jóvenes de la Gardai entraron, revisaron el correo que se coloca sobre la mesita en el hall de entrada y procedieron a subir al segundo piso. Sin suerte, porque el misterioso vecino nunca llega a casa antes de als 9 o las 10 de la noche. Y no eran más de las cinco o las seis.
La policía regresó a eso de las ocho y media. Y se volvieron a marchar con las manos vacías. No había pasado ni media hora cuando alguien tocó con los nudillos nuestra puerta. Yo estaba en pijama, de modo que el guiri abrió. La conversación que oí fue de lo más subrealista. La Gardai debió dejar algún tipo de nota o tarjeta de visita, porque lo primero que xxxx preguntó fue:
-Hummm... ¿Ha venido alguien a buscarme hoy?
-Sí -contestó el guiri sin inmutarse- La policía estuvo aquí.
-¿Eran tres?
-Sí.
-Joder, es que no te puedes imaginar, tío. Necesitaría 10 horas para explicarlo... es como una novela de Ruth Rendell...
-Oh?
-Sólo te digo que nunca hables con famosos, de verdad. Sucedió en un bar.... bueno... ya te digo, ¡horas necesitaría para explicarlo!, es totalmente...

Entre sonrisitas y risillas nerviosas, se despidió y nosotros nos miramos. ¿Ein? Conclusión: debe haberle dicho algo realmente insultante a algún ¿"famosillo"? ¿Existe tal cosa en Limerick? Las únicas celebridades menores locales son los componentes el equipo de Munster... algunos politiquillos... el Ministro de Defensa... Y digo yo que si se hubiera metido con algún jugador de Rugby de seguro que no le estaría buscando la policía... estaría en el hospital curándose las penas...
Hoy ha intentado entrar en nuestro apartamento poco antes de que yo llegase, me reporta el guiri. Después del trabajo me fui de compras (mmm... un pantalón, tres tops y una rebeca laaarga negra), y oyó una llave como intentando abrir. Se pensó que yo venía cargada, pero en lo que tiró de la cerradura el muchacho había subido para arriba. Sin duda se equivocó de piso, ¿o ya llevaba un cebollón de caballo...?
Son las 10:20 y reina el silencio.

domingo, 23 de agosto de 2009

COMO VIVIR DEL CUENTO

Hace un par de semanas que la controversia está servida. Aunque en realidad, es un problema de toda la vida, o un "modo de vivir" de algunos parásitos del Estado. Y si el Estado, además, produce sin tapujos todas las facilidades para que seas un chupasangre, pues mejor que mejor. Hoy por hoy, Irlanda sigue siendo Jauja en cuanto a beneficios sociales. Para unos cuantos, naturalmente.
Siempre se dice que el mundo está mal repartido y a veces esa premisa es cierta al cien por cien. Mientras hay familias que tienen que subsistir con 200 euros pelados a la semana con los que pagar alquiler, comida, vestimenta y facturas, otros se llevan al bolsillo casi 4000 euros por no hacer nada.
En un trabajo full-time, currando 39 horas semanales cinco días a la semana, el trabajador medio se lleva a casa en este país entre 1500 y 2500 euros netos. Trabajos más cualificados, verá mayores ingresos. Un trabajador en sueldo mínimo gana €8.65 la hora (que el Gobierno está estudiando recortar en el próximo Presupuesto General). €8.65/h = 337.35/semana = 13349.40/mes. ¿Pero 4000 euros mensuales por estar en casa durmiendo calentito bajo las mantas mientras fuera el frío arrecia y la lluvia golpea los cristales? ¿4000 euros por rascarte la panza frente a tu televisor plasma High Definition de 50 pulgadas mientras te tomas un whiskyto? ¡Manda cojones!
Pero sucede: es el caso de la familia Harte, que recientemente ha provocado titulares en la prensa seria. El matrimonio formado por Danielle y Ger tiene seis hijos y han tenido que "abandonar" su casita de alquiler de 8 habitaciones porque llevaban tres meses sin "poder permitirse" el alquiler, que se igualaba a la cantidad de una hipoteca (1000 euros al mes). Vivían en una casona de €440,000. Ambos están en el paro y cobrando 3800 euros netos al mes. A veces, incluso más. Y ese dinero sale de mi bolsillo y del de todos los trabajadores del país que pagan sus impuestos. Ya no teníamos bastante con pagarle el "sueldo" a todos los knackers y scumbags que no han dado un palo al agua en su vida, que además tenemos que rascarnos el monedero para soltar dinero a gente que no quiere trabajar.
En ciertos casos, cierto es que hay gente con múltiples derechos a cobrar bastante del Estado, en el caso de algún tipo de minusvalía o incapacidad. Naturalmente, se podría decir que este par de aprovechados son incapacitados en un modo: el producido por su indolencia y su descaro, desde luego. Amparados por un sistema que recompensa al vago y castiga al trabajador.
El padre de esta familia numerosa admite que podría trabajar pero que entonces ganaría mucho menos de lo que está recibiendo ahora en beneficios del Estado. Y además, se queja de que el dinero no les llega. ¿Difícil de entender, cierto?
Desgranemos el asunto: Una persona normal, en esta sociedad de crisis, ya es afortunada si mantiene su trabajo, especialmente en Limerick donde el varapalo ha sido consistente. La familia Harte vive en un pueblecito de Clare, otra región que tampoco ha salido ilesa de los numerosos despidos y la falta de creación de empleo e infraestructuras. Ahora bien, poniendo todo esto en cifras y en un mundo real, un trabajador normal tendría que ganar al menos 80,000 euros anuales para decir que gana 4000 euros al mes. Y cualquier persona que gane semejante cantidad en este clima de incertidumbre laboral debe tener un trabajo estupendo. Estupendísimo. En el caso de esta familia, su idea de hacer algo estupendo es hacer... absolutamente nada. Y como todos los que consiguen las cosas del modo mas fácil y sin esfuerzo, aún se quejan y piden más.
Además de su casita gratis, el dinero gratis, las 4 televisiones de plasma que poseen (incluyendo una de 50 pulgadas), sus dos coches, sus dos ordenadores (de los más caros, precisamente), y de haberse alojado durante tres meses en una suite de un hotel porque el Ayuntamiento no les pudo encontrar una casa adecuada para sus necesidades, se quejan de que las autoridades locales dicen que su casa no es apropiada para una familia joven (al tener una renta tan elevada, les van a quitar la ayuda del alquiler a no ser que se muden a una casa más pequeña y barata). Danielle dice que de seguir así la situación, acabarán viviendo en sus coches. Y su marido apostilla que hay un tipo que continuamente le pregunta si quiere trabajar con él, con un sueldo decente y sus 39 horas semanales garantizadas, pero admite que de aceptarlo, sería un gili, porque acabaría ganando mucho menos dinero y perdiendo algunos de sus beneficios.
En tiempos pasados, en los tiempos de nuestros padres, estar en el paro era casi una deshonra. En este país también, máxime cunado todo el mundo tiene derecho a subsidio. Aún así, las familias trataban por todos los medios de conseguir algo, lo que fuera, con la premisa de que el trabajo dignifica y ennoblece. Ir a pedir "el paro" era el último recurso, una manera ya desesperada de mantener a los deudores alejados de tu puerta y poder poner un poco de pan en la mesa. No un medio para comprarte el último modelo de portátil o de televisión de pantalla plana.
Ahora, para algunos, vivir del paro se ha convertido en una carrera más, como la de abogado o médico. Un modo de vida. Porque que alguien me diga, ¿cuánta gente tiene en casa 4 televisiones? ¿quién necesita 4 televisiones, de todos modos? Ger se lamenta de que su televisor, que le costó €2,000 es lo único que tiene a su nombre. Lo siento, pero mi tele no me ha costado tanto. De hecho, ni siquiera tengo una televisión de pantalla plana aún. Claro que tal vez se debe al hecho de que no vivo de caridad.

Según un artículo del Irish Independent firmado por Ian O'Doherty, las pasadas Navidades, a petición de un amigo, se ofreció voluntario a ayudar a la asociación de St. Vincent de Paul a distribuir los sobres con dinero para los pobres de una zona poco afortunada del norte de Dublín. Y cuenta que, excepto una señora que cuidaba de sus nietos porque sus tres hijas estaban hasta el culo de crack, el resto de la gente que visitó con el sobrecito le produjo total repulsión. Y no por ser pobres, o ser yonkies o nada de esto, no, no. Todo lo contrario. Le repulsó el modo en que exigían y demandaban algo que se les da por opción. En su labor, encontró jóvenes como zombies demandando su "cesta de navidad" y cogiendo el dinero gratis sin un sentido de la vergüenza ni gratitud. Nada les impedía trabajar, estaban sanos, eran jóvenes. Naturalmente lo único que les detenía era su vagancia y esa idea de que tienen derecho a recibir algo de las agencias de caridad y de los voluntarios que los han acogido bajo sus alas.
Así que en estos tiempos de crisis en los que el gobierno busca el modo de recortar gastos y aumentar las vacías arcas de un estado desbordado por el creciente desempleo, lo que debería de veras hacer la autoridad pertinente es obligar a estos parásitos a trabajar.
Una idea sería mediante trabajo comunitario o voluntario (mejor dicho involuntario, porque se les debería "voluntariar" a trabajar por esos derechos cuando se trata de cantidades tan elevadas o de llevar años en el paro sin levantar un dedo y sin ni siquiera intentar conseguir un empleo).
Ojo, que no me estoy quejando de que se paguen beneficios, eso sería como tirar piedras sobre mi propio tejado. Si has trabajado x tiempo, pagando tus impuestos religiosamente, siendo un ciudadano responsable y dentro de la ley, naturalmente que tienes derecho a cualquier tipo de beneficio que te procure una vida digna sin pasar penalidades, pero otro caso diferente es el de personas que nunca han trabajado un día de su vida y no tienen intención de hacerlo y a los que el Estado garantiza una casa y enormes beneficios. De todos es conocido aquí en Limerick (y en toda Irlanda, pero hablo del caso que veo a diario) la "facilidad" con la que jovencitas menores de edad se quedan embarazadas para independizarse. Con 204 euros semanales más ayudas para los hijos y una casa gratis (amueblada y con la mayoría de facturas subsidiadas), es fácil vivir. De hecho, desde el pasado Budget (Presupuesto Gral.) muchos de estos beneficios se vieron recortados por el abuso, precisamente, de estas "niñitas" y de tantas otras "madres". Aquí es muy sencillo decir que el padre de la criatura te ha abandonado y no tienes medios. Conozco a gente que ha conseguido cunas, cochecitos y hasta sillas para el coche aduciendo "abandono". Y mientras, viven con su pareja tranquilamente que, trabajando en la construccóon, se ganaba más de lo que declaraba.
También se han recortado las prestaciones para los menores de 21 años (y mayores de 16) desempleados, que en lugar de ser de 204 euros semanales es simplemente de 100. ¿Y qué menor de 18 años ha trabajado lo suficiente para cotizar? Pero como digo, aquí no es necesario. A no ser que seas extranjero y entonces se te pide al menos haber vivido y trabajado en el país un mínimo de 2 años o 52 semanas de trabajo. De modo que, tal y como yo lo veo, un chico de 16 años con 100 euros semanales ya tiene más de lo que tenía yo a su edad, que viviendo con mis padres y dependiendo de ellos para todo, me tenía que conformar con 300 pesetas a la semana para mis gastos. Ahora, cualquier adolescente se ríe si su madre le da un viernes 20 euros para sus gastos. O 50, para el caso.
Volviendo a la familia Harte, sus "ganancias" se desglosan del siguiente modo: €480 en beneficio de desempleo. €800 al mes de ayuda para el alquiler y €1144/mes en beneficio infantil. Vivían en una casa de 8 dormitorios. Sin hacer tantos números como los que le gustan a Chema, tienen a un hijo por dormitorio y los padres ocupan el séptimo. Lo cual quiere decir que probablemente utilizan el octavo dormitorio como habitación de recreo. Estupendo. De niña yo vivía en un piso de tres dormitorios, de los cuales uno era salita (porque el salón se reservaba para las ocasiones especiales), y compartía dormitorio con mi hermana. ¿Acaso esta familia no podía "relocalizarse" a una casa de 4 dormitorios y tener a 2 hijos por habitación? ¿No suena medianamente respetable? ¿Razonable? ¿Tanta intimidad y privacidad ha de ser prioritaria...? Aquí os dejo una foto de esta joya de familia. Ger tiene 33 años y ella 31. Unas edades muy apropiadas para poder trabajar.

¡Yo también quiero que me esponsorice el Estado! ¡Quiero dos coches, y 4 teles (¿50"? Nah, algo más grande,por favor...!).
Cuando los Harte se convirtieron en grandes titulares de cómo vivir sin dar un palo al agua, alegaron que habían sido "malinterpretados" y que la prensa se ha cebado en ellos innecesariamente. Mas información de todo esto, aquí. Me parece que, haciendo algunos cálculos, poco se queda en la imaginación para "malinterpretar".

sábado, 22 de agosto de 2009

Las Barbacoas del Carranza 2009

Hoy encontré un artículo en El Diario de Cadiz sobre los vídeos de Youtube de las Barbacoas del Trofeo Carranza este año subidas por los usuarios. La siguiente no tiene desperdicio: no me he podido reir más... ¡Qué arte más grande!



De los otros vídeos de los que habla el artículo, el "Mortal Grifa" no me parece tan divertido como para siquiera reseñarlo, y el de 9 minutos de duración, por más que lo busco (estoy cansaíta ya de arena, batucada y fuegos artificiales), no lo encuentro. Pero este de arriba merece la pena.

viernes, 21 de agosto de 2009

MIGUEL

¡El pequeñín de Vicky y Juan ya tiene dos meses! Si parece que fue sólo ayer que fui a verlo al hospital... dormidito y tirando de la teta...






(Si lo queréis sin música dadle al botoncín)

miércoles, 19 de agosto de 2009

DEBS EN IRLANDA (¡ay mi niña!)

Este post podría ser el perfecto epílogo de una historia pasada, la de mis tiempos de Au Pair que relato como puedo y cuando puedo, rescatando mis viejas memorias de mi llegada a este país en mi otro blog. Entonces Jayne tenía 6 años recién cumplidos y era una petarda insoportable.

Insufrible. Malcriada. Caprichosa y mentirosa. Una vez nos dijo duarante la cena a su madre y a mí que una compañera de clase le quitaba el dinero todos los días durante el recreo. Cinco minutos de presión por mi parte y la promesa de esperarla al final del día y romperle las piernas desbarataron su historia. A Jayne no le faltaba de nada, no necesitaba mentir para llamar la atención. Supongo que algunos niños son así por natruraleza. Jayne no era mala niña. Simplemente era... ladina cuando podía. Y miradala ahora, convertida en toda una mujercita:



Y el adorable William, un ratoncillo travieso y gracioso que, hiciera lo que hiciera, te hacía reír. Perdías la paciencia con algunas de sus "gracias", pero era un encanto que te comías a besos:


Dentro de cuatro años llegará el momento de su graduación, también (los cabrones crecen):


Hoy es e; baile de graduacion de Jayne. Ya tiene 18 años y me he sentido un poco madre. Esta familia, para lo bueno y para lo malo (como todas las familias), es un poco mía. A mucha gente le extraña que casi 12 años después de dejar de ser su Au Pair aún sigamos en contacto (detrás mía tuvo otras 4 más que ya no viven en Limerick y de quienes no sabe nada), y que me tengan en cuanta para celebraciones varias. Por motivos de trabajo no pude asistir en el pasado a las comuniones de Jayne y William, pero siempre me han invitado. He compartido más de una comida de Navidad en su mesa, antes de conocer al guiri. Todavía me invitan cada año, pero ahora ya las celebramos en el pueblo del guiri y sin duda a su familia le sentaría mal que favoreciera a "otra familia" que no fuera la suya.

La mamá, las dos titas y la abuela

Así que hoy ha sido un poco como volver al pasado. Antes de ir al baile, que comenzaba a las 7 de la tarde en un hotel del centro, toda la familia en pleno, vecinos y amigos, se han reunido en su casa para admirar su peinado, sus zapatos, su imponente vestido. Este es un día en el que todas las chicas de dieciocho años que se gradúan se sienten como princesas. Algunas hasta tiran la casa por la ventana (ellas no, sus padres), alquilando exclusivas limousinas e incluso helicópteros para llegar al baile, que tiene lugar en un hotel y no en el hall o gimnasio del instituto como en las películas americanas. De hecho, esta graduación no tiene nada que ver con lo que vemos en los telefilms americanos. Para empezar, no se celebra al acabar el curso académico, sino en Agosto, Septiembre u Octubre. Hay bastante variaciones de fecha, algunas tienen lugar en medio de Julio y otras pueden tener lugar antes de Navidad. Lo más habitual es en estas fechas o Septiembre.

Al final de la fiesta en casa de Jayne esta tarde, algunas de sus amigas acudieron con sus acompañantes a recogerla con sus citas para llegar todas al baile juntas (es lo que tiene tener un papá taxista). Y... Conversación oída en las escaleras cuando entró una chica rubia con un traje celeste:
Jayne: ¡Ah! ¡Conseguiste al final una cita!
La otra chica (con los ojos al cielo y un fuerte suspiro de alivio): Sí, esta misma mañana, ¡buf!


(el chiquitajo del centro no era el acompañante de la del vestido azul electrico de su altura, sino de la chica del traje violeta)
Y es que para los estudiantes es una preocupación ser invitados o encontrar una cita, aunque es raro que dejen de acudir incluso si no encuentran a nadie. Por lo general intentan citarse con chicos por los que sienten afecto. Los chicos/as no han de ser de su mismo curso. Pueden invitar a sus novios, amigos, o familiares para que las "escolten". Cuando pregunté a Jayne si el chico que la acompañaba, Derek, era su novio, me contestó arrugando la nariz: "No, sólo es un amigo, el chico de la tienda local". Ouch. Ganado. En realidad no es ninguna preocupación ir al baile con alguien con quien no estés saliendo, lo importante es ir con un grupo de chicos/as y pasarlo bien. El bebercio es lo principal, ¿alguien lo dudaba? Aquí da igual si la chica pregunta al chico que la lleve al baile o viceversa. Lo importante es que ellas lleven trajes largos y ellos trajes de chaqueta. El corsage (o ramillete) en la muñeca es imprescindible. Generalmente es una orquídea adquirida por el chico.
La fiesta suele durar hasta altas horas de la noche. Temprano por la mañana, se puede ver grupos de chicas con el peinado ya deshecho (o el maquillaje corrido), con la chaqueta del chico sobre los hombros, caminando hacia casa o en busca de un taxi tras desayunar copiosamente. Pero antes de hacer el "camino de la vergüenza" por la mañana y antes de parecer como si hubieran librado una batalla campal, las parejas habrán posado cansinamente ante el fotógrafo oficial para tener un recuerdo más de "su" noche.
En el caso de Jayne, creo que la pobre ya estaba cansada antes de llegar al baile. Le hicimos fotos en todos los rincones con buena luz, sola o con amigos. ¡Esa es mi niña!