miércoles, 8 de agosto de 2012

La Princesa Ira de Fürstenberg en la Casa Aramburu de Cádiz


Mientras estuve en Cádiz de vacaciones, mi amigo Eduardo me invitó a la Feria de Antigüedades, Diseño, Artes Decorativas y Pintura que, organizada por la empresaria sevillana Pepa Ybarra tuvo lugar en la Casa Aramburu de la Plaza de San Antonio presidido por la alcaldesa Teófila Martínez (Teo pa tós) y amadrinada por la princesa Ira de Fürstenberg.
A lo mejor el nombre os suena y, como a mí, no le ponéis cara. Hice un rápido barrido por el Google Images y me enocntré esto:


 (Entre otras muchas fotos con el glamour que el blanco y negro y esos daños conferían a la fotografía. Entonces recordé que tengo en casa una película en la que Ira sale con Alfredo Landa, una de esas de Cine de Barrio que mi madre me envía de vez en cuando... Y es que a Ira le dio un tiempo por coquetear con el cine, que como ya se sabe, la vida de princesa debe aburrir mucho, tanto sarao, tanta Costa Azul, tanta ropa de diseño... y aún doblada (la voz, digo), se prestó a hacer una de esa pelis landistas de los años cincuenta...
Pero ah, los años no pasan en vano y esta fue la Ira que me encontré:




Eso sí, la casa Aramburu es una joya desde el sótano a la azotea. Además de tener vistas privilegiadas a la Plaza de San Antonio y su Iglesia (de la que siempre que paso pienso que va a salir Antonio Banderas vestido de Mariachi, misterios de mi mente enfermiza), posee una arquitectura estilo ecléctico-historicista
con añadidos modernistas (vamos, que es muuu rebonica) en su fachada, perteneciente a la familia Aramburu. Durante más de medio siglo esta casa fue sede de la Banca Aramburu Hermanos, establecida en 1870. Lo más característico del edificio es su fachada, recubierta con azulejos azul y amarillo con una planta superior con una galería de arcos de medio punto sobre pilares con columnas adosadas y un mirador en la pare más alta.
Tras la desaparición del Banco de Cádiz, la ciudad se quedó sin banca, y fue entonces que unos banqueros particulares, los hermanos Aramburu, aparecieron como un superhéroe ante una catástrofe.



Allí me reencontré con Pepe Jiménez, cuya colección de juguetes antiguos podés encontrar en mi blog de muñecas, Miss Kekas, colección que tuve el privilegio de poder ver y fotografiar el verano pasado. 


En la Feria, compuesta de 25 expositores de Madrid, Sevilla, Jerez, Córdoba y Cádiz había desde antigüedades de Pepe Llamas, Nuria Palacios o Carlos Marañón a diseños de bisutería de Rocío Porres, pinturas de Loreto Villar y Pedro Macías, la galería de Aguado e incluso un espacio dedicado a la Fundación de Valvanuz destinada a recoger fondos para el comedor social.
Ni qué decir tiene que la inauguración estaba precedida de todo el glamour que las páginas antiguas de un Lecturas o un Hola pueda escupir (con todo respeto, mejor cambiar el escupir por un... regurgitar), como los Condes de Montegil, la condesa de Requena, Vicky Bermúdez, Ana Bohórquez y la marquesa de Las Palmas, todos mezclados con otras personalidades de las que no he oido hablar en la vida, ecos tal vez de un pasado tan olvidado como el del edificio en el que me encontraba.
Pero las exposiciones/mercado de antigüedades merecían la pena, y si no, juzgad vosotros mismos:






                           



Esto en cuanto al apartado de antigüedades. Lo que más me gustó fueron las pinturas, y si esta exhibición hubiera tenido lugar aquí en lugar de en Cádiz, me habría traido varios cuadros...











En cuanto a la arquitectura y decoración interiores, se mantiene bien restaurada y acondicionada:










Y las vistas a San Antonio desde la ventana del saloncito de té son envidiables:





lunes, 6 de agosto de 2012

Perchero de la Familia Telerín

Lo descubrió mi hermana en una tiendecita gaditana de objetos hechos manual y artesanalmente por su dueña. También tiene marcos de fotos y los hace por encargo. Desconozco el nombre de la tienda o su ubicación, pero lo que sí tengo claro es la ubicación de este perchero en mi casa...


¿No es una cucada...?


sábado, 4 de agosto de 2012

AQUELARRE


Cuando la luna luce rojiza, comienza a tramarse el aquelarre personal de la bruja privada que habita en nuestro ser. Nadie lo sabe, nadie lo ve. Pero está ahí, presente en nuestra esencia.


Como almas en pena, el grupo de escogidos, salpicados por el lamento de las olas y a la llama de una luna condenada a ahogarse en la oscuridad del mar, conjuran en silencio, expulsando demonios invisibles y llenando sus pobres interiores de una paz que solo durará hasta la nueva luna llena.


Luna anaranjada. Como los bidones de basura a la sombra de las duchas desiertas.

viernes, 3 de agosto de 2012

LA BELLA ESCONDIDA DE CÁDIZ

Hace poco os hablé de dos tesoros escondidos en mi ciudad natal, en este post. Alguien sugirió en los comentarios que fuese yo misma a hacer las fotos de la Bella Escondida porque las que había puesto, procedentes de un artículo del Diario de Cádiz, se veían bastante pixeladas tras ampliarlas.
En esta mi reciente visita, me ha sido posible hacerlo así aunque el palacete no se encuentra -de momento- abierto al público, privilegio que he de agradecer a mi amigo Eduardo, que gracias a sus contactos con el Concejal de Cultura del Ayuntamiento, pudo darme el teléfono de su propietario, el Sr. Morales, quien tuvo a bien dejarme pasar para que pudiera disfrutar en solitario de una visita a tan singular torre.



Como ya expliqué en el otro post, esta torre de planta octogonal (la única en la ciudad de este tipo de planta) no puede ser vista desde la calle, y de hecho su nombre se debe al apelativo con el cual el periodista gaditano ya fallecido Bartolomé Llompart, quien mientras paseaba cerca de un edificio colindante derruido, pudo atisbarla a pie de calle. Al contrario que el resto de las torres mirador de Cádiz, esta no fue construida para atisbar el mar. Porque para quien no lo sepa, todas las torres vigía que se ven como hongos en la mayoría de azoteas del casco antiguo, pertenecían a casas de mercaderes o comerciantes. Desde sus privilegiadas atalayas, podían mirar sin obstáculos al puerto y ver cuando llegaban los buques cargados de mercancía. Eran los tiempos en los cuales los barcos no tenían horarios de llegada ni estrictas fechas que cumplir.



Y la Bella Escondida no se creó para ese fin sino para que la hija del dueño del inmueble pudiera verla, como menciono en el anterior post, desde el patio del convento en el que había decidido recluirse y no sintiera nostalgia por su hogar. 
Desde arriba del todo de la torre, es posible vislumbrar parte de la Sierra gaditata y Sancti Petri, aunque yo no subí para comprobarlo porque las fotografías las hice bajo un sol de justicia y contemplar la sierra con calima es como no ver nada.
También he sabido que desde finales del siglo XIX, mucho antes de que su actual propietario, que es un diseñador sevillano, la adquiriese, el edificio había sido propiedad de una ahijada de la reina Isabel II, hija de un Intendente Real procedente de Morón, que regaló una casa en la ciudad a cada uno de sus hijos.
Se espera que pronto se pueda abrir al público, más que nada porque la torre está a la espera de ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC), lo que permitiría a su dueño abrirla al menos dos días a la semana, y probablemente si se cobra entrada, el beneficio pueda utilizarse para restaurar a su antigo esplendor a la torre, que como se puede ver en la siguiente foto, lo necesita (no que los desconchones resten mérito a su belleza):


Aquí os dejo algunas fotos más cercanas. Desafortunadamente a esa hora (sobre las tres de la tarde), el sol brillaba justamente sobre la estructura, lo que hace que se vean esos molestos reflejos. Por motivos de ahorrar espacio en el equipaje, siempre dejo el parasol en casa... cuando voy a sitios con sol!!! Irresponsable que es una, vamos...




En cuanto al interior, vayamos desde la entrada hasta la base de la torre, al menos lo que se puede ver a lo largo de la escalinata y el patio, porque no entré -evidentemente- en las estancias personales de su dueño, quien por cierto "entretiene" en el palacete, ofreciendo soirées y cenas. Creo que ese día (sábado, por cierto), era uno de ellos, razón por la cual, aunque me recibió desde el patio, fue uno de sus trabajadores, un chico muy majo a quien no tuve el tino de preguntar el nombre para agradecerle su paciencia, quien me enseñó la torre.

En primer lugar, los llamadores de las enormes puertas macizas, de un brillante tono dorado y pesadas como campanas. Un detalle muy elegante. Si pongo una así en mi puerta, la atraviesa!


Ya en el patio, a ambos lados de la cancela de hierro acristalada, dos bañeras de mármol antiguas:


El patio está protegido de la lluvia por esta claraboya de cristal:


Bajando las escaleras desde la torre, se pasa esta escultura gigantesca (aquí de espaldas)


Y aquí de frente junto a la decoración, de estilo isabelino, época que el diseñador hispaliense ha elegido para la restauración y decoración interior. Er... se me ha colado una niña, aunque no la vi cuando hice la foto. ¿Será un fantasma veraniego? XD


De frente a la puerta de entrada, se encuentra la escalinata de acceso al primer piso. Yo subí por la escalera de la derecha por pura inercia. Sin embargo, posteriormente, mi amiga Charo me comentó que los escalones de la derecha están más desgastados que los de la izquierda. el motivo es sencillo: la escalera de la derecha se utilizaba a diario para subir y bajar. La de la izquierda solo se utilizaba para sacar a los fallecidos o enfermos... una superstición (o costumbre) que puede que haya trascendido hasta nuestros días. Al dejar el inmueble, también descendí por las escaleras de la derecha.


Por último, una escultura a la derecha del patio. La foto ha salido un poco oscura, pero deja entrever también la singularidad de la base de los balconcillos que dan al patio.


Nada más. Agradecer de nuevo a Eduardo, al Sr. Morales y al chico que me guió a través de la escalera de caracol que sube hasta la torre. Espero que os haya gustado.

Fotos: © Ruth Bernárdez. Preguntar antes de usar, por favor.