domingo, 16 de septiembre de 2007

Zapatos, zapatos y más zapatos.

Reconozco que los zapatos, en casi todas las formas y colores, me vuelven loca, conjuntamente con los bolsos a los que dedicaré otro post en el futuro. Y digo casi en todas las formas porque hay algunos tipos de calzado que no compraría aunque me pagaran por ello, como los horribles "crocs", esa horterada de plástico creada recientemente y que puede ser usado tanto por el hombre como por la mujer. Combínalos con calcetines y unas bermudas y el efecto es completamente vomitivo. Otro tipo de calzado que nunca me ha atraído son los mocasines en todas su formas, ni los "guarros" que llamábamos en mi época estudiantil.
Me encantan mis zapatos, y a día de hoy tengo... unos cuantos que podéis ver más abajo. Botas, sandalias, zapatos de tacón de aguja, de tacón cuadrado, bajos, de punta redonda, de punta prominente... He llegado a comprar zapatos que sólo he usado una vez y he debido regalar porque eran demasiado grandes o demasiado incómodos.

De niña crecí con sólo un par de zapatos de invierno y otros tanto de verano. Tenía mis zapatos negros de invierno para el colegio y los "de domingo" para salir. En verano eran de color blanco. Unos para diario y otros para salir. Luego, claro está, tenía las botas para los días muy fríos y las botas de agua, esas katiuscas que, en mi caso, siempre fueron rojas y lustrosas. Naturalmente, cuando eres una niña o un niño en edad de crecimiento es ridículo tener más de un par de zapatos, sabiendo que en unos meses no podrás usarlo. Pero en mi caso, mi pié no ha cambiado tanto, sigo calzando un 33-34, dependiendo de la horma, lo cual me ha hecho a veces difícil encontrar zapatos de adulto, hasta que das con la tienda adecuada que trae calzado pequeño para cierto número de clientas o no tienen problema mandándolos pedir. Otra solución es el socorrido algodón en la punta o las medias plantillas o plantilla entera. Incluso cojincitos para el talón si el problema de fijación no está en la puntera.

He estado indagando en Internet y he encontrado algunos datos curiosos sobre los zapatos. Por ejemplo, que el zapato más antiguo, encontrado en California, data del 7000 antes de Cristo, pero que como los materiales utilizados para su fabricación no duran mucho en el tiempo, probablemente el zapato ya se usaba mucho antes. Algunos científicos creen que ya estaban en uso hace entre 40,000 y 26,000 años, basándose en el hecho de que la fuerza en los huesos de los dedos de los pies (excepto en el gordito), decreció durante este periodo, presumiblemente porque ir descalzo resulta en un mayor crecimiento del hueso antes de esas fechas.

Algunos datos curiosos de los zapatos se refieren a la etiqueta. Si hay algo que odio es ir a casa de alguien y que me hagan quitar los zapatos en el hall. Habitualmente en estos casos me niego a entrar o no vuelvo más. Yo no sé cuándo fue la última vez que el suelo se limpió o cuántos gérmenes hay en moquetas o madera. Me niego a andar descalza en una casa que no sea la mía. Un hogar debe ser un lugar habitable y funcional, no un museo sobre el que andar de puntillas.
Por lo tanto, seguir la etiqueta en algunas partes del mundo respecto a estas costumbres sería incóodo para mí. En la mayor parte de Asia, Europa del Este, Oriente Medio y Africa y la mayor parte del Norte de Europa, Canadá y Alaska, es costumbre quitarte los zapatos antes de entrar en una casa. En algunas zonas de EEUU, especialmente al oeste, se espera que los invitados se descalcen a menos que el anfitrión les invite a dejárselos puestos. Aparentemente esta costumbre se lleva a cabo para evitar traer a la casa barro, polvo o nieve. En algunas sociedades, como la asiática, a los invitados generalmente se les da algún tipo de calzado, como zapatillas para usar dentro de la casa.
En partes del Medio Oriente, Africa, Corea y Tailandia, se considera grosero mostrar las suelas de los zapatos a otros, incluso accidentalmente, como al cruzar las piernas, por ejemplo, y en Tailandia es un insulto adicional que zapatos, calcetines o pies toquen lacabeza de alguien (cómo esto podría ocurrir, no me lo explico).

¿Y qué decir del lugar que ocupan en la literatura popular, sobre todo en los cuentos? Sin duda hablando de zapatos no podríamos dejar de pensar en Cenicienta y su zapatito de cristal o en las Zapatillas Rojas.

En cualquier caso, me chiflan los zapatos. Aquí os dejo mi colección. Algunos necesitan un limpiado, lo sé, pero normalmente hago eso cuando los uso, y no me iba a poner a pulir zapatos sólo para las fotos, ¿verdad?





















Así que bueno, descalza no me quedo. A muchos les parecerá una frivolidad pero a decir verdad, poco me importa. Soy feliz con mis caprichos, no le hago daño a nada más que mi bolsillo, y afortunadamente, puedo permitirmelo.

6 comentarios:

Susana dijo...

Me encantan!!!!!!!!!!
Los adoro. Todos.
No hay nada como un buen taconazo para sentirte segura y atractiva. No crees?
Pufff, me tienes a marchas forzadas intentando ponerme al día con todo lo que has colgado...
Lo iré leyendo poco a poco porque tiene muy buena pinta.

Candela dijo...

Gracias, Susana. A esto hay que añadir 3 pares de chanclas de playa (azul, rosa y violeta), dos pares de zapatillas de deporte y dos pares de zapatillas de estar por casa.

Charlie dijo...

Mi mujer es otra loca de los zapatos, tiene un blog sobre zapatos originales, lo que pasa es que está en inglés porque ella es norteamericana, pero las fotos te pueden interesar. Por si te interesa echar un vistazo:
Atypical Shoes.

Candela dijo...

Muchas gracias, Charlie. Yo vivo en Irlanda asi que el ingles no es ningun problema. Ahora ismo me paso por el blog. Saludos!

Oishi dijo...

Hola Candela
De nuevo por tu blog; gracias por tus comentarios al mio, la verdad no lo esperaba.
Otro básico de toda mujer son los zapatos. Sinceramente me da una envidia enorme que ustedes pueden tener 17 zapatos negros y aún así no se sienten repetitivas!!!
Oye y en zapatos ¿cual es la media de zapatos x mujer x vida adulta? ¿1000?
Saludos

Candela dijo...

CReo que mas de il, contando que los que se llevan para el trabajo se suelen estripear muy pronto. A mi estos no medurna mas de tres meses (los del trabajo). Ya te digo, mi coleccion de calzado tambien ha aumentado en este ultimo año desde que escribi este post!!