domingo, 25 de enero de 2009

A LITTLE PRINCESS


Una de las consecuencias de ser Au Pair durante un año, o de cuidar niños en general es la cantidad de películas infantiles que uno ha de tragarse.
Cuando llegué a mi nuevo hogar irlandés a cuidar de Jane (6 años) y de William (3), se me dio una pila de vídeos dedicados a entretenerles en las horas en que no acudían al colegio.
Nunca, jamás, jamás en la vida volveré a ver Dennis the Menace, Matilda, Toy Soldiers y una larga lista de películas infantiles que hube de visionar hasta varias veces en un solo día. Aquellos pequeñajos incombustibles parecían no cansarse de ver las mismas cintas una y otra vez.
Pero una de las películas que me cautivaron y que a ellos no les agradaba tanto fue A Little Princess. Si acaso la llegamos a ver un par de veces, quizá porque era algo triste en comparación a un enano causando caos o una niña saltanto sobre mesas en la escuela.
Y el viernes, finalmente, tras doce años sin haber vuelto a verla, cayó en mis manos por casualidad, mientras buscaba otra cosa en la sección de cine infantil de HMV.
Ni siquiera recordaba su nombre, se me metió en la cabeza la película Secret Garden, a pesar de que sabía que no era la misma. Esta última la he tenido en mis manos varias veces. Pero esta vez el lomo negro de blancas letras pareció llamarme en silencio, y al ver la carátula, supe que era ella. La película que apenas había podido comprender al cien por cien con mi inglés de recién llegada.
A Little Princess es la versión cinematográfica de 1995 dirigida por Alfonso Cuarón y basada en la novela homónima de Frances Hodgson Burnet. Existen otras versiones en cine, una de ellas la de 1939 interpretada por la insufrible Shirley Temple.
Está magníficamente rodada, y el personaje protagonista, Sara, no es cursilón ni pegajoso en ningún momento. Verla de nuevo después de tantos años recordándola, me daba un poco de miedo. Quizá me había gustado más cuando apenas podía comprenderla y ahora me encontraría con un bodrio sin pies ni cabeza, pero me ha gustado.
Sara se ha criado en la India con su padre. Su madre murió. Estalla la I Guerra Mundial y su padre ha de acudir al frente, por lo que la deja en el Seminario para Niñas de Miss Minchin. Sara tiene una magnífica imaginación y relata hermosas historias de princesas y guerreros que pronto la convierten en la chica más popular del internado. Sin embargo en el día de su cumpleaños aparece el abogado de su padre. Este ha muerto en el campo de batalla y el gobierno británico ha tomado todas las posesiones del mismo, dejando a Sara sin nada. Miss Munchin, la directora del centro, decide entonces quedarse con todos sus juguetes y ropa como pago por sus servicios y desterra a Sara al frío ático, donde a partir de ahora será la criada junto con la pequeña negrita Becky. Mientras las otras niñas estudian en clase, Sara friega los largos pasillos de la institución y se aventura en las nevadas calles de la ciudad para encargarse de la compra en el mercado. No le está permitido hablar con sus antiguas compañeras en ningún momento y además Miss Minchin le roba el colgante con las fotos de sus padres.
Sara ha crecido siendo una niña rica, pero todo lo que tiene ahora es su muñeca Emma, último regalo de su padre y que se le ha permitido guardar y el lema por el que se rige: Toda niña es una princesa. Es nuestro derecho.
Hay una niña realmente adorable en la película y la mala envidiosa, Lavinia. Y un indio con un monito, sirviente del vecino del internado, que presencia todas las injusticias a las que Sara se ve sometida. Y un final apoteósico, aunque totalmente diferente al del libro, que no revelo, pero con un dramatismo que hace saltar las lágrimas.


Hoy he vuelto a ser niña, a sentirme una princesa. A creer en la magia, porque si no crees en ella, la magia no sucede. Hoy he recordado el aroma tierno de los niños pequeños, de sus ropas mojadas bajo la lluvia, cuando vivía en la casa contigua a mi apartamento, cuando era Au Pair. Hoy vuelvo a ser princesa. Porque yo lo valgo.

16 comentarios:

Luis Antonio dijo...

Interesante y tierna evocación de la infancia que, de alguna manera, nos hace recordar la nuestra. Un afectuoso saludo, Candela

Susana dijo...

Me gusta mucho esta película. Tengo ganas de ver la original de Shirley Temple. Me recuerda al musical Annie. Recuerdo que esta última me grabé las canciones acercando mi radiocasset a la tele y dándole al rec (cuando no existía la mula y esas cosas...)

Charo Barrios dijo...

Creo que vi esa película, preciosa.
Veo que estás otra vez de limpieza....

cloti dijo...

Oooooooh, yo también la he visto y me encantó.
¡Qué bodita!
Bsssssssssssssssssss
Cloti

Pucca dijo...

Que lindo Candela!!!

Nunca la he visto pero supongo que me encantará, sobre todo porque parece ser que Sara y yo compartimos lema: toda niña es una princesa. Y si le sigo con que toda adulta tiene una niña adentro, entonces significa y siempre ha significado que SOY UNA PRINCESA TAMBIÉN. jajaja

Elphaba dijo...

La película está muy bien,pero yo conocí esta preciosa historia algunos años antes en una mini serie que pusieron por televisión.
"La Princesita" me cautivó y me dejó esa sensación que bien describes. Es magia pura, aunque no es una historia fantástica. Me gustó mucho más que la peli y creo que ganó un premio BAFTA y todo. Eso sí, la estética de la versión de Cuarón (que por cierto, fue el primer trabajo que conocí suyo) es insuperable, y la versión de Shirley Temple carece de toda emoción.

Candela dijo...

Pucca, te la paso si quieres. Te va a encantar!

marian dijo...

la he visto en televisión no hace mucho, es de las que suelen poner en época de vacaciones infantiles, y es bonita si me gustó
en lo de los niños yo ahora no salgo de ver a miliki, tooooodoooo el dia cantando el chinito me paso y mis chicos bailando y cuando acaba el dvd empezamos con el cantajuego y por si no tenias bastante el baby einstein
que felicidad cuando apago la tele jeje son bonitos pero a partir del décimo día ya cansan
y no os digo nada de cómo te puede hartar un peliculón como el mago de oz
llega un momento que oyes:
"tía emma tía emma" ahhhh y corres hasta por el camino de baldosas amarillas
supongo que me curaré con tiempo

María José dijo...

¡Que me vas a decir a mi de repeticiones!!!!!! a mis hijos le encantaban el mago de Oz, el de Judy Gartlan, ¡Fíjate! y aún hoy que mi hija tiene ya 19 , recuerdo los diálogos, jajjaja.
Me entran ganas de ver la peli que cuentas aunque sea en inglé, y no entienda ni papa, pero seguro que pillo el alma.
Un beso .

Luz de Gas dijo...

Muy buena pista proque todavía no la he visto así que pongo la mula a trabajar

Besos

BLAS dijo...

Yo no la he visto, pero tiene muy buena pinta. Desde luego, la que nunca vería sería la de Shirley Temple, porque con tantos tirabuzones precolocados y tantas enaguas, como que me dá grima... Respecto a las pelis infantiles y las repeticiones... Es mi vida, puedo recitar de un tirón, mogollón de pelis y series, y canciones. Los personajes de todas ellas no tienen secretos para mí. Me sé los nombres hasta de los más complicados, pero es lo que toca. (Si la porra de Elphaba tratase sobre series infantiles, yo ganaba casi seguro).

Bertha dijo...

Recordaba esta pelicula, pero no recordaba bien su nombre o el nombre en español, es "La pricesita" ya hace tiempo que la vi, me gusto bastante, es muy entretenida.

SUSANA dijo...

No la he visto!

Vamos por ella...e indudable: Sos Princesa y lo valés!

Besossssss!!!!

El callejón de los negros dijo...

Los niños... los más hartibles del mundo... pero hay que reconocer que hay joyas maravillosas....

saludos
Antonio

CGR dijo...

Me suena mucho y si no esta, otra versión, sí la he visto. Una historia enternecedora

La Gata Coqueta dijo...

Te estaba leyendo todo el relato y me sonaba a chino pero bueno voy a seguir para hilar algo así puedo dialogar sobre ello, porque como los principios no suelen ser gratos pues hay que evitar hablar de ello.

En fin cuando llego al indio con el mono hay me que de ufff, si que la había visto por lo menos dos veces, pero siempre me quedo con los detalles más emotivos y ya soy feliz.

Tu te has quedado de niños hasta el moño, por lo que dan que hacer, pero la vida es así y siempre se aprende algo a cambio.

Un abrazo un día más.