lunes, 7 de septiembre de 2009

DONDE TODOS SABEN TU NOMBRE...

Cuando llegué aquí por primera vez, un 4 de Noviembre de 1997, El High Stool aún no existía. El edificio sí, naturalmente. Y también era un pub, un lugar familiar con un restaurante en la parte trasera llamado Cheers y una discoteca en el piso superior llamada Vodoo Rooms.
No sería hasta unos años más tarde que se convertiria en El High Stool, sede de moteros y rockeros y lugar de concentración de bandas de casi todos los colores. Reconozco que aquí disfruté como la que más con la banda tributo a Thin Lizzy, coreando las canciones foneticamente y a gritos tras unas pintillas de más. El guiri y los amantes de la música heavy y todos sus derivados recuerdan el lugar con añoranza. Vale, sí, reconozco que hubo momentos en que lo pasé muy bien y que el lugar estaba en perfectas condiciones, pero el continuo cambio de managers y la desidia de sus dueños lo hizo caer en picado. Aún así, es cierto que conservo memorias divertidísimas.
Porque el High Stool, con sus servicios sin papel higiénico casi siempre a primera hora de la noche del Sábado (y sí, yo era la que iba a pedirlo, como siempre. Un dia me dijo un camarero, un tanto irritado: "Usa la manita", y con mi peor cara de asco le repliqué: "lo siento, no soy irlandesa, gracias. ¿Papel?") era un lugar con carácter. Y por supuesto, yo iba siempre hecha un pitiminí junto a la mejor colección de góticos, heavy metals, hippies y zarrapastrosos que pululaban por el local. Era un lugar de encuentro, que como su anterior nombre, recordaba a "Cheers", where everybody knows your name... Y era cierto. No acababas de cruzar la puerta cuando ya tenías tu bebida usual en la barra esperando por ti. Al High Stool, los viernes y sábados noche, había que ir temprano a coger asiento. Después, se llenaba hasta la bandera. En la parte de atrás solían hacer conciertos. Algunas bandas, como Roper, están destacando en el panorama musical nacional y ya tienen varios cds a sus espaldas.
En el High Stool, cada compañero de asiento tenía una historia. Y los camareros y managers también. Allí se podía hacer el indio sin broncas: y vaya si se hizo. Desde Ken y los camareros Ger y Gavin emulando a Jackass (recuerdo el día que Ken, blanquito como la leche, se despojó de toda su ropa, quedando como su madre le trajo al mundo y corrió calle abajo, un total de 4-5 manzanas y volvió al bar, donde le esperaban sus compañeros con un cubo de agua helada. Era Enero). O los vídeos que hay colgados en Youtube, haciendo el burro por las escaleras que bajaban a los servicios y despensa...



O haciendo el burro simplemente:



De estos había varios subidos a Youtube. Ir allí a beber, se convertía a veces en toda una aventura. A mí me molestaba casi todo del lugar: la música excesivamente alta, los servicios no demasiado limpios (aunque luego lo remediaron, creo que para no oirme), y por supuesto, algunos de sus clientes, con los que he tenido más de una bronca por mandarme callar "por ser mujer" o "extranjera" o simplemente "por existir". Pero como siempre conseguí que se les prohibiera la entrada al local (yo también sé poner ojos de Gato con Botas de Shreck), pues la cosa no llegó a mayores, aunque sobre una persona en particular sí que tuve que denunciar en comisaría y poner una orden de alejamiento.
El guiri siempre contará entre risas "mi rostro" al negarme a pagar en la puerta siempre que había un concierto, aunque yo tenía el permiso del manager para no hacerlo, por supuesto. Y es que el concierto tenía lugar en la parte de atrás, y nosotros nos sentábamos al frente, y yo no acudía al High Stool por la calidad dudosa de su música sino por el guiri y por beber, de modo que no veía justo tener que pagar cinco o diez euros en la entrada por algo que no voy a consumir (yo no me sentaba detrás a ver el concierto). Además, el High Stool tenía dos puertas de entrada, una en el centro, y otra a la izquierda que conectaba con el local gay (el bar estaba dividido en 3, el bar gay "Mikonos", "The Rack", un billar que antes había sido "Lapelos", un club de lapdancing, y el High Stool. Por lo tanto, entraba por la puerta de acceso al bar gay o al The Rack. Pero un día que entramos por la puerta principal, uno de los camareros, que cada semana se teñía el pelo de un color, estaba al cargo de las entradas. Yo pasé a su lado sin mirarle, saludando, eso sí, con un "Hello, Purple Hair!!!" (Hola, pelo morado) y mis mejores andares de "yo soy mejor que todo esto". Me habría faltado la estola de piel. El guiri, que venía detrás, se puso tan colorado que pagó la entrada por mí, el muy zoquete. Y la anécdota aún se recuerda entre los amigos, claro, que me pinchan siempre diciendo "¿Pero tú sabes quién soy yoooo...? Yo no pago entradas, queridos..."
Las mejores noches siempre serían las de Halloween, todos disfrazados. He de decir que casi todos demostraban una vena artística y creativa para sus disfraces. Ken disfrazado auténticamente de Legolas o Gavin de terrorista islámico con sus cartuchos de dinamita atados a la cintura en la chilaba fueron de risa, así como Sinead disfrazada de árbol o el año que este mismo Ken-Legolas apareció totalmente vestido de Darth-Maul, con el maquillaje perfecto y la réplica del lightsaber. Ken, además de estar estudiando fotografía (ahora se dedica en parte a ello), era un artista con el pincel, y de ello quedarán perdidos para siempre entre los escombros, tras su derribo, los dibujos que realizó en los sucios muros del local. Se dedicó a pintar durante una semana sin parar (dormía allí mismo), las paredes que bajaban a los servicios e incluso las puertas a los mismos y los pasillos inferiores:





Más tarde, las paredes del bar principal comenzarían a llenarse de fotografías del personal y de los clientes. A las fotografías se les fue agregando "titulares" de prensa con combinaciones que a veces eran absolutamente hilarantes. También se hicieron algunos "montajes" divertidos: Ben Oit era un camarero belga que conoció a su novia allí, Elaine, mientras esta se tomaba unas copas. El cachondeo, naturalmente, no tardaría en llegar en forma de poster.


Ger y "Pelo morao"



Sí, mis fotos también estuvieron en el muro. El último día me las llevé. El último día, casi todo el mundo se llevó algo del High Stool. Ya se veía venir en las semanas previas que el negocio tenía los días contados. Ir un Sábado por la noche, pedir un vaso de vino tinto y una coca cola y que no tengan tinto, pues puede pasar, no en todos los bares sirven vino. Que te pongan la Coca Cola de lata comprada en el Lidl, es llamativo. Que pidas una Heineken un Sábado a las nueve de la noche y ya no les quede, es un aviso. Que no tengan Guinness, es una sentencia de muerte. Las cosas no iban bien y se notaba en el ambiente.
Un Viernes noche, el guiri trabajaba hasta las once. Normalmente le traían de vuelta en coche y le dejaban a las puertas del bar, así que yo me reunía allí con él. Ese viernes llegué y encontré las puertas cerradas aunque se podía oir música tenue dentro y el sonido de voces. Telefoneé al guiri pensando que ya estaba dentro (a veces cierran las puertas si los makis del pueblo están sueltos por las calles y han intentado que les sirvan allí), pero me dijo que venía de camino. Mientras tanto, el manager me había visto por las cámaras de seguridad, y abriendo un pelín la puerta, me cogió del brazo y me arrastró dentro. El guiri llegaría diez minutos más tarde y entraría del mismo modo.
En el interior, una vez más como en Cheers, nos recibieron con un "Eeeeehhh". La caja registradora había desaparecido. Paquetes con latas de Cocacola, refrescos y cervezas se apilaban junto a una columna. Al parecer, hacía meses que no pagaban sus tasas -tampoco la licencia- y por lo tanto, ni podían abrir el local, ni nada de nada. El fisco había confiscado (valga la rebuznancia) la mayor parte de bebercio esa mañana y lo poco que quedaba... era en botellas y latas compradas a última hora y casi me atrevo a asegurar, que del bolsillo de su manager, que por cierto, emigró a Boston a la semana siguiente. Esa noche, apenas éramos veinte allí, con música de... uh-uh, la radio, y nuestra bebida barata cuyo importe se echaba en una cajita metálica.
Cerca de las dos de la madrugada, alguien decidió llevarse de "recuerdo" las maquinitas expendedoras de pistachos y gominolas (que creo que nunca vi jamas a alguien usarlas, a saber cómo estarían los pistachos y las golosinas), y alguien más regresó del servicio con la máquina de condones al hombro (ah, sí, se me olvidó decir, hacía tiempo que la compañía que coloca esos cacharritos metálicos para alojar el papel higiénico se los había llevado, por falta de pago, procediendo, también, a suspender el envío de tan básico material). Yo aprendí a llevar siempre un rollo en mi bolso... por si acaso. Total, como en España, donde a veces es imposible encontrar un bar con papel.
Y así, todo el mundo quiso llevarse algo, y yo, me llevé nuestras fotos de la pared. Y unos cuantos vasos que me faltaban y que ya os enseñé en otro post de cosas "mangoneadas" de bares, vicio que tengo bastante abandonado por cierto (es que no traen nada nuevo, buff).
Como todo bar con solera que se precie, tenía sus personajes "fijos":
-Mickey "Love", que era un señor mayor, al que vi el otro día y ya está muy decrépito, va con bastón y necesita ayuda para caminar. Le llamaban "love" porque así era como se dirigía a todo el personal femenino: "Hello, love", con su sonrisa de falsa dentadura profidén.
-Ken, siempre creando algo nuevo, primero las pinturas en el muro, luego las fotos, después las competiciones de playstation hasta las cinco de la madrugada y sus experimentos con cocktails tras la barra...
-Emma, una chica jovencísima y monísima que estaba entre gótica y chica de baile de fin de curso americano, siempre con unos vestidos impresionantes que una vez me dijo eran de su tía que ya no los usaba, de los años sesenta. Emma tenía la costumbre de traerse la bebida (botellas, no una sino varias) de licor de su casa y beberlas en los servicios, mientras en el bar, en toda la noche, quizá pedía una o dos consumiciones.
-Clara, que no sé para qué iba al High Stool. Llegaba, se pedía su cerveza, y bajaba a los servicios, donde se sentaba en la encimera del lavabo a leer libros de filosofía.
-Connor, de pelo largo y barba trenzada, Connor hacía honor a su nombre y parecía todo un guerrero celta, con un cuerpo musculoso y unos bíceps de infarto. Tenía una sonrisa preciosa... hasta que abría la boca, porque le faltaban un par de dientes. Su novia tenía un cuerpazo pero he olvidado su nombre. Una chica muy simpática. Por desgracia decidieron irse a Australia durante un año y la relación, tras casi cinco años juntos, acabó como la arena de las dunas. Creo que ella regresó a los dos meses.
-Silent Bob. Ni era silencioso ni se llamaba Bob. Era camionero y la viva imagen de Silent Bob de Dogma y otras películas. Le dije una noche entre risas que se parecia a él, y se le quedó el apodo.
Hay muchos más, pero no querría aburriros. Durante un tiempo también era frecuente que me codease con danzarinas exóticas y putas varias (algunas no lo negaban), que tras acabar su trabajo en el club de lapdance, bajaban a refrescar la garganta... y captar clientes. Frivolité en el grado máximo. Viva el Glamour.
También las he cogido de espanto en el High Stool, acabando con mis huesos en la moqueta, pero eso... eso no lo cuento.

12 comentarios:

Capitán Clostridium dijo...

Te lo prometo, me he leído la crónica ENTERA y me ha encantado. Hablas con nostalgia de un lugar que sería imposible de encontrar en España, y me hubiera encantado concerlo.
Y, qué decirte del título.

Candela dijo...

¿Nostalgia? Jajaja, si yo no fui mas feliz el dia que lo cerraron! Y ademas, ahora, que vivo a la vuelta de la esquina, me da un patatus si estuviera abierto. No, nolo echo en falta.

chema dijo...

vaya, a los dueños de ese bar les pasó un poco como a al capone: lo que les perdió fue no pagar los impuestos.
los dibujos de la pared están bien, pero a saber qué se tomó el que los hizo para inspirarse. :S

KIRA dijo...

Me han impresionado los dibujos de las paredes, algunos son impresionantes tan reales que dan miedo...
Y que decirte de tus aventuras y desventuras en ese pub tan peculiar, y de esas personas que has conocido... desde luego tienes para escribir un buen relato con ese local.
BSTS

cloti dijo...

Te ha quedado novelesco total.
Yo también disfracé a mi hijo de Darth Maul unos carnavales.
Bssssssssss
Cloti

Geno dijo...

¡Impresionantes los dibujos! Pero, no me digas que no está bien eso de llegar al bar y que te pongan la copa sin pedirla...

Candela dijo...

Geno, tambien hubo veces que tenias que ir detras de la barra y servirte tu mismo porque los camareros estaban demasiado ocupados haciendo burradas (veanse videos) o jugando a la Play... O simplemente ligando...)

Perín Meison dijo...

Nosotros tb teníamos un bar así (sin el jackass,pero con el baile griego y sus pertinentes caidas,en fin).Con el tiempu,fuimos dejándolu.La verdad,aunque ya no vayamos,me daría una pena de la leche que lu cerraran,porque fueron muches aventures,nos conocimos allí,fueron muches histories,vaya.Hasta lo cerrábamos y lu barríamos.En fin.No nos cobraben y eso sí que mola,jejeje.Ains.Cada cosa tien su lugar y su tiempo,eso ta claro.

BLAS dijo...

No lo echarás en falta, pero se te nota un punto de nostalgia eh?
En Madrid también iba a un bar así, en cuanto entrabas por la puerta todo el mundo te saludaba y te servían tu copa de rigor. Aunque era pequeño, ir desde la puerta de entrada hasta los WC del final podía convertirse en una travesía de dos horas, porque conocías a toda la peña que estaba delante de la barra, detrás de la barra, jugando al mus en unas mesas pringosas, a los dardos en otro rincón o apegotonados preparando un buen surtido de canutos. Al final de la noche ya no veías a quien tenías enfrente por el humo. Era genial. Yo sí lo echo de menos, y mucho!

Respecto a tu garito irlandés, me has puesto los dientes largos: Lástima no haber conocido a todos esos personajes, me encanta el eclecticismo. El Connor, siempre que hubiera permanecido sin abrir la boca, me hubiera conquistado, con las pintas que describes, me hubiera vuelto loca, que me conozco!
La filósofa del water, un puntazo, me la imagino sentada en el lavabo, con las putas al lado, blablabla, hablando de filosofía, XDDD
Tu entrando en plan diva, tuvo que ser lo mas. No me extraña que te lo sigan recordando, ¡¡yo también te lo recordaría!!
Por cierto, un genio con el pincel el tío. Me ha encantado esa especie de mar embravecido, o las montañas con la bruma y los dragones... Muy inspirado, sí...

Candela dijo...

Pssssssttt.... (tengo fotos del Connor) paisa, paisa, cuanto? cuanto?

BLAS dijo...

Coñ..!!! Si tienes fotos del Connor, ya las estás poniendo! Que te azuzo un caniche y te vas a enterar! XDDDDDD

Oishi dijo...

Siempre, siempre, siempre logras distraerme!!!
vengo por un rato y termino leyendome todo lo que no te he leído...seguro que si al platicar eres tan amena como al escribir, debes tener muchos amigos.
Un saludo