lunes, 2 de noviembre de 2009

LOS ORIGENES DEL VELATORIO (Qué, quién, cómo, dónde y por qué)

Tenemos la manía de querer "etiquetar" todas las costumbres como americanas, sin siquiera informarnos un poco sobre los orígines de las fiestas que celebramos, las que nos llegan poco a poco o las que vemos en cine y televisión. Sólo porque estemos acostumbrados a ver ciertas celebraciones en series americanas o películas de renombre, no quiere decir que su procedencia sea nativa, teniendo en cuenta que América se compone de tantas nacionalidades que han aportado lo suyo a la cultura. Y uno de los que más costumbres aportó, quizá porque este país fue el que de verdad construyó America, es Irlanda. La gran olvidada de todos los que han escrito posts en estos días adjudicándoles el San Benito de Halloween a los americanos. Pues no señor, que es costumbre nativa Irlandesa.
Lo mismo que la costumbre del funeral que tanto vemos en películas de preparar grandes comidas o convites, como os he explicado recientemente por el fallecimiento de Nana Russell. Otra costumbre "achacada" a los americanos. Pues no, señores, que es irlandesa también.

El Velatorio Irlandés, más conocido como Wake, es quizá una de las tradiciones funerarias más conocidas asociadas con el país. El Velatorio o Wake, es una manera aquí considerada gloriosa de enviar a los amados al otro mundo, es una figura prominente de las tradiciones funerarias irlandesas, pero que cada vez se ven menos en la moderna Irlanda y ahora casi desconocida en las ciudades. Pero en muchas áreas rurales la práctica de "velar" al reciente difunto desde el momento de su muerte hasta el entierro aún se sigue y es una parte importante del proceso del duelo, que es por lo que en muchos funerales irlandeses, fuera de las ciudades, aún se realiza.
Los orígenes del velatorio probablemente se remontan a la antigua costumbre judía de dejar el sepulcro, o la cámara funeraria, de un familiar recientemente fallecido sin sellar durante tres días antes de cerrarla finalmente, y durante este tiempo los miembros de la familia lo visitaban frecuentemente en la esperanza de ver señales de su regreso a la vida (el miedo a la catatonia).
Una historia más reciente, que es casi con toda seguridad un mito, es que la tradición del velatorio en Irlanda vino como resultado del envenenamiento por plomo que sufrían los que bebían cerveza negra con regularidad en jarras de peltre. Un símbolo de la enfermedad es un estado catatónico que asemeja al de la muerte, del cual el que la sufre se recupera después de un período de tiempo que va desde unas horas a un par de días, ante el alivio de los que vigilaban por señales de este despertar.
En cualquier caso, no hay duda de que la ceremonia del velatorio ha dado confort a aquellos que han atendido a un ser querido a través de una enfermedad terminal o les han sido arrebatados por algún acontecimiento desastroso sin tener la oportunidad de decir adiós. Es una oportunidad de celebrar la vida de la persona difunta en la compañía de sus familiares y amigos para marcar su marcha del hogar por última vez. Un velatorio es una escena de tristeza y de alegría a la vez, por el término de esa vida y por el recuerdo y el preciado cariño de la misma.

El Velatorio tiene lugar generalmente en la casa del fallecido, o en la casa de un familiar cercano. Pero es más común, especialmente en las ciudades, que el tradicional velatorio sea reemplazado por una "visita" en la funeraria. La familia inmediata del difunto estará en la funeraria y el protocolo es el mismo que el que se sigue en un velatorio hecho en casa.
Durante el tiempo que el velatorio tiene lugar (o la visita en la funeraria), la notificación de muerte generalmente dirá "Reposando en..." y la dirección de la casa o funeraria. Típicamente el cuerpo se vela durante al menos una noche, durante la cual la familia, vecinos, amigos y compañeros de trabajo y conocidos visitarán la casa para presentar sus respetos.
Si se conoce al muerto, o a cualquier miembro de la familia, se puede atender el velatorio. No se necesita invitación. Un velatorio es atendido por familia, vecinos, amigos, compañeros de estudios o trabajo y conocidos, como ya he dicho anteriormente, pero si la notificación de fallecimiento dice "casa privada", entonces se sobreentiende que el velatorio está restringido a la familia inmediata e invitados.
No es habitual que los niños atiendan, a menos que sean miembros muy cercanos al fallecido. Los hombres a menudo llegaban a la casa del velatorio tarde por la noche y se sentaban junto al ataúd toda la noche. Los vecinos masculinos más cercanos y amigos se presentarían voluntarios para hacer esto de modo que la familia pudiera descansar un rato.
La atmósfera es de respeto y se pueden oir risas y llanto cuando la gente recuerda historias sobre el difunto. Hay que vestir de manera respetuosa y evitar colores llamativos.
Tradicionalmente, cuando se entra en la casa, recibe un miembro de la familia del muerto, que te guia a donde se encuentra descansando el cuerpo. Si no, alguien cercano a la familia. Hay que estrechar la mano del que te recibe y ofrecer tus condolencias y es de esperar ver a bastante gente sentada alrededor tomando té, comiendo sandwiches, galletas y pasteles y charlando -incluso en la habitacion donde el cuerpo está presente.
Los miembros de la familia más cercanos están por lo general junto al cuerpo, que está en su ataúd. Hay que acercarse a ellos, estrecharles las manos y ofrecer el pésame. Hay que tomar un momento para mirar al cuerpo, y se puede decir una breve oración (interior). Algunos tocan las manos o la cabeza unos segundos o echan unas gotas de agua bendita (frecuentemente se encuentra en una mesa cercana), en el cuerpo. El mejor consejo es ver lo que hacen los otros y hacer lo mismo.
Una vez se haya producido el encuentro con la familia, estrechado manos y visto el cuerpo, es costumbre sentarse a charlar durante un rato con los presentes y esperar a que se le ofrezca una taza de té. En la actualidad es menos frecuente que se ofrezca alcohol.
El tiempo "acaptable" para quedarse en el velatorio va desde los diez minutos a varias horas, dependiendo de lo bien que se conozca a la familia. Los vecinos cercanos y amigos a menudo se ofrecen voluntarios para ayudar en la cocina haciendo o sirviendo té y sandwiches o se ofrecen a cuidar a los niños, hacer recados, etc.

No se requiere llevar nada a la casa durante el velatorio, pero mucha gente lleva una tarjeta de condolencia y la deja en la mesa junto al ataúd o en el interior del mismo. Sólo si se conoce a la familia muy bien se puede llevar algo, que la familia sabe apreciar al ser un tiempo tan estresante. Cosas típicas para llevar son sandwiches, pasteles o galletas. Los vecinos pueden ofrecer sillas extras, vajilla y teteras.
Si no se es un familiar cercano o amigo del difunto o la familia es mejor atender el velatorio entre las 5 y las 8 de la tarde. La hora más tarde a la que se puede ir varía de región a región, pero por lo general el wake continúa toda la noche y es tradicional que los vecinos, familiares y amigos se sienten con el cuerpo. Si se está en la casa sobre la hora en la que el cuerpo va a ser sacado, se debería dejar a la familia sola con tiempo suficiente para que puedan presentar sus últimos respetos antes de que se lleven el ataúd.
También es frecuente ver un Libro de Firmas en el pasillo que hay que firmar para que la familia sepa quién ha visitado y agradecer a todo el mundo.
Hay que tener en cuenta que al atender un velatorio tanto en la funeraria como en una casa, siempre se ha de esperar ver al fallecido visible en un ataúd abierto, vestido con sus mejores galas pero cubierto con una mortaja desde el pecho hasta los pies. La cabeza y las manos siempre son visibles. Si la parte superior del cuerpo ha sido desfigurada por la muerte, el ataúd estará cerrado.
En las casas, la costumbre dicta que las cortinas estén cerradas, pero se dejan abiertas en una ventana en la habitación donde esté el velado. Los espejos en toda la casa, especialmente en la habitación donde está el cuerpo, se cubren o se giran hacia la pared.

Y cuando tengáis duda de si una tradición es americana o podría ser irlandesa, comparadla con las costumbres de los Hobbits. son lo más parecido a los irlandeses!!

9 comentarios:

"Las Cumbres" de Ubrique dijo...

Realmente todo lo que cuentas es como aquí en los pueblos, todos los vecinos y amigos se van congregando en la casa del fallecido o de un pariente muy cercano. Cuando las casas son pequeñas, los hombres se quedan fuera y las mujeres dentro.
Aquí no se ofrece nada de comer, pero los vecinos acercan un "caldito" a los dolientes.
En las ciudades todo esto se ha perdido, pero tradicionalmente los velatorios han sido en las casas.
Siento que hayas tenido que pasar por éste.
Besos. Esperanza

marisa desaztre dijo...

No niego que jalogüing sea de origen irlandés, pero toda la parafernalia y los disfraces y el consumo y esas cosas como que las veo más yankis que otra cosa.
Como dice las Cumbres, lo que es el velatorio es de lo más parecido a lo que se hace por aquí, pero sin comida.
Bueno, esperemos que de estas reuniones pocas, pocas.

Inma dijo...

No sé por qué me zumban los oídos.. noooooo, no es por mí, seguro que no lo has escrito pensando en mí...

Candela dijo...

Pues no, jajaja, no ha sido por ti, ha sido por Belen, jajaja

cloti dijo...

Pues yo lo certifico que también soy de la ruta de los pueblos blancos.
Lo mismito que se hace en mi pueblo, o en Antequera que es otro ejemplo que conozco. No se lleva comida pero sí rosquitos, o bizcochos (que llamamos roscos aunque sean rectangulares :))
Y al cementario sólo van los hombres y las mujeres allegadas de la familia.
O sea, que la tradición debe ser más antigua y más peninsular si cabe :DDDDD

Bssssssss
Cloti

Elphaba dijo...

Siempre he pensado eso que dices, Candela, que nos creemos que todo en este mundo lo han inventao los americanos, cuando lo que hacen normalemnte es "venderlo" divinamente, jejeje.

anele dijo...

Qué yuyu la última foto, me parece buena idea velar al fallecido, los sandwiches, el té, la charla... pero coñe!! no encima del ataud.
Menos mal que eso no debe de ser muy frecuente. Oops.

BLAS dijo...

La costumbre de velar al fallecido antes de su entierro es bonita, así da la sensación de que se le acompaña al final de sus días y de que hay gente que le aprecia hasta el final.
Lo malo es la imagen que se te queda. Cuando murió mi abuelo, y estuvimos en el tanatorio, recuerdo perfectamente su olor y su aspecto, y me resulta difícil pensar en él y recordarlo en vida... Siempre me viene a la memoria ese olor y ese rostro. Se me queda grabado, no sé por qué. Por eso, cuando han muerto otros seres queridos, he preferido no verlos en el tanatorio y así los recuerdo vivos.

Lourdes Palacios dijo...

muy buenas me interesa saber cuales referencias utilizo para escrbir acerca del velatorio espero cualquier respuesta a niebla08@yahoo.es