sábado, 26 de diciembre de 2009

Hasta las narices de la Navidad (I)

Cada año le temo a estas fechas. Y no por el despilfarro, los excesos de alcohol o comida o la consecuente cuesta de enero, sino porque me toca pasar las fiestas en un pueblo diminuto a sólo media hora de distancia de Limerick, en casa de los padres del guiri. Y son las Navidades más aburridas que nadie pueda pensar, este año además aderezadas por el frío polar que estamos padeciendo, la nieve y el hielo y para más inri, el ingreso en el hospital del padre de la familia Reidy.
Por lo general, llegamos a Charleville en el autobús y su padre nos recoge en el coche para llevarnos con bolsas y regalos a casa. No así este año debido a su hospitalización, por lo que tuvimos que ir caminando por resbaladizas aceras. No era un trayecto largo, apenas veinte minutos, con dos grados en el ambiente y el hielo traicionero bajo los pies. En casa esperaban ya su hermana y su madre, que como cada año, tiene preparada su humeante fritanga para su hijito. Lo que ella no sabía era que su retoño ya venía comido, por lo que guardó tan grasiento manjar para el desayuno matutino del día siguiente. Lo que nos aguardaba, era una noche de copitas junto al fuego, aunque juro por los calzones rotos de San José que su madre ya venía con el vodka incorporado cuando llegamos a la casa.
El resto de la noche, la matriarca se portó como lo que es: una madre. No importa la nacionalidad, creo que las madres están programadas para echar broncas sin motivo a cualquier altura del año. No perdonan. En menos de cinco minutos le ordenó al guiri que se cortara el pelo, que hiciera algo sobre el color de su dentadura y sobre el de su camisa también (sin embargo, cigarrillo en mano, no le dijo que a ver cuándo puñetas dejaba el tabaco). Según las ideas de esta madre, un hombre no puede llevar un color que no sea oscuro: gris, azul marino o negro. La camisa color vino de su hijo fue objeto de burla durante unos buenos quince minutos, a pesar de que la misma no tiene nada malo. Es su madre la que tiene las ideas etiquetadas de manera muy peculiar.
Es buena mujer, no nos engañemos, pero más cortita que las patas de un pony. Y terriblemente superficial. Cuando su marido dejó de fumar hace años y se cogió un par de kilitos de más, amenazó con divorciarse si no los perdía. "Era asqueroso", me dijo, "le habría dejado sin dudarlo". Sin embargo no duda en ponerle platos en la mesa de frituras y grasas a tutiplén. Nunca la he visto cocinar algo que no pase por una sartén llena de aceite. Juro que nunca he visto, tampoco, una fotografía del padre del guiri con un kilo más de su peso actual. Probablemente ella destruyó toda evidencia o no le permitió posar en las fotos familiares de la época en cuestión.
Y luego llegó la parte donde finalmente dio rienda suelta a toda su rabia y donde parece ser que le toqué la fibra sensible y me mandó a cardar monas: Nosotros no tenemos coche. Por no tener, no tenemos ni carnet de conducir. A mí no me interesa, reconozco que soy un peligro en la carretera y que conducir por el lado contrario me iba a dar más de un disgusto. El guiri siempre tuvo moto, hasta hace unos años. Viviendo en el centro, en la ciudad, no tenemos demasiada necesidad de coche. A veces es un inconveniente, pero no algo rotundamente necesario. Yo me desenvuelvo bien con los autobuses, acordándome de los antepasados de todos y cada uno de los trabajadores de Bus Eireann y los futuros descendientes de los conductores, pero nada que cuatro maldiciones y dos juramentos no curen.
Naturalmente, en la mente de la Sra. Guiri, el problema es otro. El problema es que con coche, la víspera de Navidad habríamos llegado antes (a pesar de que no lo habríamos hecho) y sin tener que caminar los escasos 20 minutos en medio del frío. El problema, es que nos daría independencia. Mucha independencia. Esa independencia que ella añora para su hijo y que no practica en sus propias carnes. Porque el problema de la Sra. Guiri era que por la mañana tenía que ir a trabajar a patita, ya que su señor esposo es el encargado de llevarla y recogerla en la residencia de ancianos en la que es auxiliar. Residencia que, dicho sea de paso, sólo le pilla a 15 minutos caminando. "Pero es que John nunca me dejaría ir andando". Y claro, si tuviéramos coche, era tarea de mi guiri levantarse a las 6am el día de Navidad para llevarla y luego recogerla a la 1pm.
Viendo que el guiri cada vez escondía más la cabeza para no estallar y que la cosa se le iba a su señora madre de las manos en el campo de la lógica (demasiado vodka a estas alturas de la madrugada), le expuse mis sentimientos: que yo trabajo a una hora de mi casa y que en las tardes agradables de primavera, he regresado caminando y no se me han roto las uñas de los pies. O que el hecho de que su marido esté en el hospital y nosotros tuviéramos coche, tampoco solucionaba nada, pues en el caso de que su marido estuviese ingresado durante semanas, su hijito no iba a conducir dos veces al día desde Limerick sólo para llevarla y traerla del trabajo, y que del mismo modo que instaba a su hijo a sacarse el carnet de conducir, podría habérselo sacado ella, que durante dos años tuvo una licencia provisional y nunca alcanzó ni a tocar el volante. Pero no. Esto no podía atravesar la espesa capa que parece proteger su cerebro de toda forma racional de inteligencia. Su hijo es un HOMBRE y por tanto, es su DEBER tener coche. No importa que yo no quiera sacarme el carnet: ya lo tengo a él para hacerme de chófer en puerta cuando quiera ir a algún sitio.
¡Madres! ¡Cada vez me alegro más de vivir a cuatro mil kilómetros de la mía!
Así que nos fuimos a la cama todos bastante cabreadillos y temiendo la siguiente jornada, sin Sr. Reidy, sin coche y a estas alturas... sin humor. Y sin conexión a internet, que de poco me ha servido llevarme mi flamante portátil si con las prisas no me llevo el cable de alimentación. Y por si esto fuera poco, la cobertura de mi módem de Vodafone en su casa era simplemente lamentable. Acabada la batería del portátil, he estado desconectada hasta hoy... que ya he regresado a Limerick, aunque aún me quedan muchas cosas que contar...

14 comentarios:

Barbarita dijo...

Niña, qué horror de Navidad.

Yo hace años que supe desaparecer de las celebraciones en las que se acaba discutiendo. Con lo que cansan las fiestas, ya sólo faltaba tener que aguantar broncas... ¡que tenemos una edad!

Besos, condolencias y feliz 2010 lejos de la suegra.

anele dijo...

Uhhh, pues sigue contando, hija, que al menos te servirá de terapia. Menuda Navidad, como para querer perdérsela!! Si algunas madres son "complicadas de llevar", ¡¡no te cuento algunas suegras!! vamos, la tuya es un claro ejemplo.
Generosa y entregada. Salta a la vista.
Menos mal que ya pasó, porque no pasais allí fin de año, ¿verdad?

Bertha dijo...

Hija esa Sr. a un vive en la edad de piedra.(la mujer en la cocina y el marido trabajando)
¿que no estamos en la PREHISTORIA?

Hey que yo este año tanbien me he peleado con mi niño de 18 años; que me iva a la cena familiar chandal y para irse por hay con lo amigos, va como un PINCEL?

Candela dijo...

No, Anele, la Nochevieja su madre queria que Jay fuese a poasar el fin de semana -conmigo, claro-, pero Jay le explico que nosotros tambien necesitamos "nuestra Navidfad", y que la Nochevieja es muy importante para mi. Coñe, que ya tengo comprao mi Freixenet y mis planes de cena decente (pato o cordero), y no una mierda de fritanga!!!
Barbarita, gracias por las condolencias. No se como Jay es la mitad de inteligente de lo que es, teniendo una madre sdin dos dedos de frente...

BLAS dijo...

Me vas a contar a mi de suegras, familias políticas y celebraciones navideñas... Mi suegra casi la monta porque su café estaba dulce: ¿Quién era el culpable?¿Quien le habría echado sacarina?¿A quién había que ahorcar en esta ocasión? No, no quería otro café, quería "ese" put.. café, pero había que averiguar el por qué estaba dulce!!! Por ponerte un ejemplo...

Y menos mal que la tuya vive lejos y no tiene coche. Ya tienes más motivos para seguir sin sacaros el carné :D

Eurice dijo...

Contigo se hace cierta la frase de "puta Navidad" Candela, yo hace tiempo que dejé de festejar estas fechas, deseo la felicidad por que los demás la celebran si por mi fuera me tomaria una cura de sueño dormiria desde el 24 hasta el siete, pero por desgracia hay que seguir aqui dando el callo.
Feliz Año.

Candela dijo...

Pues... este año he pasado de tradiciones familiares y me he quedado en sevilla a mi bola.

En la gloria, oye.

Siento lo tuyo.

Besos, guapa.

chema dijo...

jejeje, todas las madres son parecidas. mi madre hace años intentó de todas las maneras que me comprara un pantalón color crema (que según ella son muy elegantes, y no digo que no, pero yo no me veo bien con ellos), hasta que lo dejó por imposible. jamás me veréis con uno.
en cuanto a lo del coche, mucha gente dice lo de la independencia y la autonomía, y no lo entiendo. tener que chuparte todos los atascos y desesperarte buscando un sitio para aparcar es autonomía? para ir a un sitio, vas caminando o en transporte público leyendo un libro, y vas la mar de autónomo.

Geno dijo...

Menuda Navidad, niña. Desde luego más os vale seguir sin carnet ni coche porque si no, os hace ir allí a la menor oportunidad. Estoy con Chema, en la mayoría de las ocasiones el coche más que independencia te da dependencia ¡Que ideas más raras tiene la gente ¿no?!
Blas, cielo, para mi que teneis un duende "endulzador de cafés" o algo... ¡ainsssss!

anele dijo...

Me ha gustado tu comentario de "cena decente", ja, ja.
Ahora SI puedo decirte FELIZ NOCHEVIEJA.

Riesgho dijo...

Hija mía!!! Pedazo navidad que te ha dado tu suegra, jeje
Me uno a la liga del "a patita" o en transporte público. A pesar de que tengo carnet hace 9 años, hace 8 que no cojo un coche. Lo saqué por que todo el mundo se empeño, pero dejé bien claro desde el mismo momento que lo tuve en mis manos, que mi carnet de conducir iba a lucir estupendo en una estanteria :) Y así a sido a pesar de que seguro que muchos no me creyeron en su momento. Odio conducir, y a esas alturas no voy a cambiar de opinión, jejeje
Espero que la nochevieja pinte mejor :)
Besinos

KIRA dijo...

Ufff menos mal que ya ha pasado... y es que las "madres" son un mundo a parte.
Pero mirandolo por el lado positivo (que si... mujer que lo hay) podria ser peor, Jay podria ser de los que les da la razon en todo y les dice amen... ves como si hay un lado positivo.
Ahora ya puedo decirte FELICES FIESTAS!!!
BSTS

marisa desaztre dijo...

Tengo suerte con mi suegra, la mujer no se mete en nada. Mi madre, bueno, mi madre tiene sus negatividades, pero como la conozco, le tengo cogido el truco y ya no me pone de los nervios.
Tampoco tengo carnet y si no me lo saqué cuando me destinaron a Arcos y tenía que montar la odisea padre cada vez que iba o venía a San Fernando imagínate ahora que tengo fácil la ida y la vuelta al trabajo. Bezozzz.

cloti dijo...

Jajajajaja, esto no es una madre, niña, es simplemente UNA SUEGRA, jajajajajajaja
Bsssssssss
Cloti