domingo, 27 de diciembre de 2009

Hasta las narices de la Navidad (II)


Dia 25: la terrible y superpobre cena de Navidad (no sé por qué lo llaman cena cuando quieren decir ALMUERZO). Con la Sra. Guiri trabajando hasta la una de la tarde, es tarea de su hija, la Guiri 2, de preparar la comida, que este año no es pavo (albricias!) sino jamón. Jamón puesto en el horno, envuelto en papel albal. Asi, sin salsas, ni hierbas, ni anestesia. Como acompañamiento, patatas asadas del Weight Watchers (conveniéntemente ahogadas en aceite, lo que se ganó un grito mío de "pero que haces????"), y una fuente de una mezcla de zanahorias y nabos en puré que cada año ponen en la mesa y que cada año, nadie toca. Yo me llevo mi comida. Y los starters, apetizers o entrantes, como lo queráis llamar. Este año llevé una bandeja con delicatessens variadas: cestitas rellenas de crema de salmón y crema de champiñones y queso, deditos de pollo al ajillo, jalapeños rellenos de crema de queso, y unas cestitas chinas de pollo a la salsa agridulce y de queso con salsa de arándanos. Y otra bandeja con queso brié, queso azul, queso ahumado, queso cheddar, jamón serrano y chorizo. Bandeja que nadie tocó, sólo yo. Y mientras la de los delicatessen desapareció, me imagino que lo que quedó en la bandeja tras mi atracón durante la cena-picoteo esa noche sobre las diez y media, habrá ido a parar a la basura. Para comer me había llevado una ensalada de tortellini de queso y espinacas con huevo duro, salmón, aceitunas negras y tomates, pero al final no pude con ella. Guardada quedó para mi almuerzo del 26.
Su madre llegó malhumorada, a pesar de que la había recogido del trabajo un familiar. Se quejó de que por la mañana caminando hasta la residencia, había resbalado en el hielo, cayendo sin gracia alguna sobre sus cuartos traseros. Bienvenida al mundo real, hermana... Digo, suegra.

Terminamos de comer sin un mal postre que llevarnos a la boca (yo había visto una especie de pastel en la nevera, no sé, no sé, cubierto de crema, pero no ofreció nada). Tampoco ofreció ninguno de esos riquísimos bombones y kilos de chocolates que nos enseñó la noche anterior en el mueble... quizá tenía miedo de que aumentáramos de peso ante sus ojos...
Media hora después de comer, llamó el Sr. Reidy desde el hospital: le daban el alta, le recogía su hermano y lo traía a casa. ¿Y qué fue lo primero que le dijo su amantísima esposa cuando atravesó el umbral del hogar común?: "Anda, ve a afeitarte". Ni un "¿Cómo te sientes/te duele/estás cansado...?"
Y tras darnos los regalos (un estuche de geles y pijaditas, otro del perfume Beckham for Women y una tarjeta de compra por valor de 20 euros para mi tienda de libros favorita), nos fuimos a casa de los más pequeños, los primos del guiri. Esta es la única parte de las Navidades en Charleville que me gustan: ver los juguetes, charlar relajadamente, beber buen vino, al final de la tarde picar comida de verdad (esta vez una selección de comida china, mmmmm), y más regalos: los libros El Secreto, de Rhonda Byrne y Fairytale of New York, de Miranda Dickinson, y una pashmina preciosa amarilla.
Y vuelta a casa, tras pasar a saludar a una excompañera de trabajo, pero con su exmarido allí presente, ella casi como una cuba para evitar hablar con él, y el niño de ocho años haciendo mofa y mandando a todo el mundo a tomar por el cul... decidí que cualquier estancia de más de treinta minutos era incómoda para ambas partes. Creo que el niño se ha rebelado ante el divorcio de los padres y era penoso ver su comportamiento sin que ninguno de los progenitores hiciera nada por evitarlo.
De vuelta a casa del guiri, su madre trató de convencerme de ir a pasar con ella dos semanas en marzo a NY. "De compras", me dijo. "No quiero ver monumentos, ni museos, ni visitar nada. Sólo gastar dinero y comprar". Y todo esto venía porque aunque la tercera hija vive en New Jersey, casada con un americano, en las numerosas ocasiones que ha estado allí de visita, nunca ha pisado la Gran Manzana. Y desde luego, conmigo no la va a pisar. No tengo inconveniente alguno en llevarla a los Outlets que quiere visitar o a las tiendas de los mejores diseñadores. Las conozco todas, porque conozco NY como la palma de la mano. Pero el pensamiento de pasar dos semanas del hotel a las tiendas y de las tiendas al hotel y buscar un restaurante donde sirvan algún tipo de comida sin sabor de las que a ella le gustan, me produce urticaria. Claro que ver los regalos que le compró a la Guiri 2, dicen mucho. 4 perfumes diferentes: Dolce y Gabana, Jean Paul Gaultier, Givenchy y uno que no pude identificar, 3 sets de maquillaje, cremas, exfoliantes y pringues varias, ropa y zapatos. En casa de sus primos, más de lo mismo para ambas: perfumes y sets de geles y cremas. Sólo nos regalan libros al guiri o a mí, debemos tener fama de ratones de biblioteca o nos conocen a todos demasiado bien. Bueno, su madre siempre le regala kits de "belleza" a su hijo, y ropa. Esta vez cayó un set de Beckham for Men, uno de Gillette, otro de Nivea for Men, perfume de Hugo Boss, desodorantes de Axe, pastas de dientes y lociones de afeitado, dos pares de vaqueros, dos jerseys de lana (uno gris y otro negro) y una camiseta blanca de no-sé-qué tienda high street...
Lo que me lleva a preguntarme... ¿En qué se entretiene este tipo de personas? Quiero decir... su madre no lee (ni siquiera revistas), no se interesa por nada cultural, cuando va de vacaciones, sólo quiere comprar y tomar el sol... no tiene ningún tipo de hobby, no le gusta cocinar y es una horrenda cocinera, de todos modos; no sabe coser, ni hacer punto ni ganchillo, ni manualidades. En definitiva... ¿En qué emplea su tiempo? Le gustan las películas, eso sí (le hemos regalado un buen número de dvds), y las telenovelas británicas e irlandesas tipo Coronation Street, Emerdale, Fair City, Eastenders... De modo que no es de extrañar que muera de aburrimiento cuando estoy en su casa: todo lo que quiere hacer es ver la tele o salir al pub a tomar algo. ¿Quince días con ella en Nueva York??? Me suicido antes!!

Su gozo fue a parar a un pozo cuando le dijimos el 26 por la mañana que nos regresábamos a Limerick, ya que el plan inicial había sido quedarnos hasta el Domingo 27 para poder ver al padre, a quien, en principio, habían dicho de dar el alta el 26. Pero con su llegada a casa un día antes, y repito, sin conexión a Internet válida para mis intereses, otro día más en Abúrriville habría acabado con mis nervios, y probablemente con los del guiri también.

El 26 amaneció lluvioso, por lo que para bajar al centro a coger el bus decidimos que era mejor llamar a un taxi a pesar de la corta distancia. Pero en centralita nos dijeron que el estado de la carretera era muy malo, que había habido un accidente con dos camiones derrapando cerca de la lechera y que no había taxis en la calle. La tía del guiri vino a recogernos y nos llevó a la parada, donde se suponía que a las 12.30 paraba el bus a Limerick. Media hora después, bajo una intensa lluvia y un frío siberiano, con los pies anegados y el pelo chorreando, una señora que pasaba por la calle tuvo a bien informarnos que Bus Eireann había decido cancelar los autobuses de Cork a Limerick y viceversa por el mal estado del tiempo y las carreteras. Sin embargo, el City Link, una compañía independiente, estaba en funcionamiento y si todo iba bien, pasaría a las 13.15. Ante la incertidumbre y después de ver más de una docena de taxis desfilar por el centro del pueblo, decidimos regresar en taxi aunque supusiera un desembolso de unos 35-40 euros. Al menos saldríamos de la lluvia. Pero... ¡Oh, sorpresa! Ninguna de las compañías a las que llamamos estaba dispuesta a llevarnos hasta Limerick, prefiriendo quedarse para uso de los habitantes locales (lo que equivale a perder una tarifa de 40 euros frente a un par de ellas de 4 euros máximo). No lo entiendo. Menuda visión de negocio. Gracias a Dios, City Link ofrece un servicio regular y nos sacaron de aquel agujero inhóspito justo a las 13:15...

El próximo año, me da igual a dónde vayamos a pasar las Navidades mientras no sean con la familia. Sí, ya sé que cada año decimos lo mismo y al final no vamos a ninguna parte, pero creo que he alcanzado mi cupo de Navidades familiares... ¡qué asco! Si yo nunca vuelvo a mi propia casa como el turrón, ¿por qué he de sufrir las familias de los demás??
Y no se vayan todavía... aún hay más...

14 comentarios:

Geno dijo...

Desde luego tu menú suena mucho más apetitoso que el de la señora. Y lo de los quince días en NY... joer, si no puedes con ella un par de ellos como para estar dos semanas. Pero bueno, al menos los regalos no estuvieron mal ¿no?

BLAS dijo...

Por Dios, no conoce Manhattan y no quiere ver el Metropolitan, el MOMA, el Guggenheim, ni siquiera el de Historia NAtural? Ni ver una ópera en el Lincoln Center? Ni un musical en Broadway? Pero qué es tu suegra?! Si es peor que la mia!! Y ya sabes en qué concepto tengo a la mía... ¿De compras? Esa entra en Sacks de la Quinta Av. y le pegan una patada en el culo por burricia. No soporto a la gente así. Puufffff.... Lo que sí ha dejado claro es que siente pasión por los Beckham.

Shirat dijo...

Qué horror.
Te acompaño en el sentimiento. He leído tus dos crónicas navideñas y me esté dando un bajón tremendo. A mí tampoco me ha ido demasiado bien y estoy pensando en qué me voy a regalar para consolarme, porque aparte de los malos rollos y malas caras de unos y de otros no he recibido ningún regalo. Bueno sí, el de Eva que fue mi AI en el foro de Esther y me hizo una ilusión tremenda.
Ayer vi la negri en el Corte Inglés. Iba acompañada de otra persona y me dio vergüenza comprármela, pero me parece que mañana mismo voy a por ella. Y el tercer tomo de Esther que aún no lo tengo. Y que se vayan todos a tomar por el cu...
Odio la navidad.

Perdona por este comentario tan negativo, pero es que leerte me ha despertado solidaridad y pena al mismo tiempo. En fin. Seamos positivas. Pronto estaremos trabajando otra vez.

marian dijo...

Siento ser ave de mal agüero pero el próximo año repetirás cena, regalos, viaje, malas caras, aburrimiento, etc...
como lo haremos todos y que conste que lo digo con el alma en los pies
estoy deseando que llegue el 11 de enero y cada uno a lo suyo

Candela dijo...

Hasta el 11, Marian? Gracias a Diosmnaqui se acabo ya!!! No suelen celebrar mucho la nochevieja y yo la hago a mi estilo, Jay y yo solos...
Shirat, yo trabajo pasado mañana, asi que es un alivio!!! Nos desahogaremos todos juntos!!

KIRA dijo...

Madre no me estraña que el post se titule "Hasta las narices de la Navidad" y por lo que veo todavia no han acabado aqui tus aventuras de Nochebuena...
Quien mas y quien menos tiene algun familiar "rarito" al que aguantar, pero como veo que ya para Nochevieja lo tienes todo bien "planeado" pues nada, solo decirte que la parte mala ya paso...
Ah y que si te conviene ya acompaño yo a tu "suegra" a NY que con mi ingles de andar por casa, no me voy a enterar de sus quejas vamos mas bien me voy a enterar bien poco de lo que me diga... pero asi podria conocer NY y visitar todas las tiendas y como le iba a decir a todo "yes,yes..." a lo mejor hasta me compra algun trapito, jejeje
BSTS

"Las Cumbres" de Ubrique dijo...

Yo pensaba que para las fiestas de Navidad era chungo tener niños y estar divorciada, pero veo que por allí arriba no son las cosas excelentes, que digamos.
Pasa una feliz nochevieja y olvida las "nochemalas".
Besos. Esperanza

María José dijo...

¡¡valla tela!!! lo casi único fantástico que he encontrado en tu relato es " conozco NY como la palma de mi mano " , a pesar de todo lo negativo que has relatado que es mucho y asqueroso, me quedo con lo ultramegachupiguay de tu afirmación.

Besos linda!!

chema dijo...

jo, espero que no metieran de verdad el jamón en el horno con el papel de plata, que se puede incendiar!
qué gracia me ha hecho lo del "pero qué haces?" al ver la sartén llena de aceite. "watcha doin'??" :D
ya nos contarás qué te parece el libro de 'el secreto'. te puede gustar o te puede despertar escepticismo...
lo de no tener hobbies... hay mucha gente así. me recuerda al caso de un compañero que tuve, que decía que prefería no cogerse las vacaciones de semana santa e ir a la oficina aunque no hubiera nada que hacer allí, porque no se iba de viaje a ningún sitio y en su casa se aburría... "tú te aburrirás!!!", pensaba yo.

Inma dijo...

Pues no sé que comentarte, salvo que el año que viene seas previsora y te organices un viaje chulo.
¿Qué te parece Lugano? Está precioso con las luces de navidad y la nieve.

anele dijo...

¡¡¿Que aún hay más??!!
mmm, interesantes navidades en Aburriville. Interesantes regalos, todos MUY originales (aunque sea una familia mal alimentada al menos son limpios). En cuanto a "El Secreto", tiene conceptos interesantes pero se me hizo un poco repetitivo.

Patatas del Weight Watchers ... ¿CON ACEITE?... creo que me he perdido algo. ¿No es una pura contradicción?

En cuanto al viaje a NY... pregúntale a Blas, que tiene una vasta experiencia en vacaciones suegriles.

Por cierto, se me hace la boca agua leyendo el menú navideño (el tuyo, of course).

Candela dijo...

Chema, las patatas no iban a la sarten. Las patatas asadas del WW son para hornear y no se les echa aceite.
Y el papel albal, criatura, no se incendia. Eso es lo que pongo yo sobre la bandeja para evitar que la pringue se peque mucho!!!

Bertha dijo...

Chica que madre mas rara tiene?

Yo soy muy paciente, pero creo que me habria ido, en un PLIS?

Y lo de ir me con ella, conociendo la como la conoces, NI DE COÑA?

cloti dijo...

El Secreto ni lo abras, guárdalo y se lo regalas a alguien en las próximas Navidades, i.e. a tu suegra XDDDD
Bsss
Cloti