domingo, 11 de marzo de 2012

Dragones sin Mazmorras

En el corazón de Wawel, el Castillo Real de Cracovia, habitaba tiempos ha un temido dragón. O no.



Como todo castillo, el dde Wawel está plagado de leyendas. Una de las atracciones más visitadas por grandes y pequeños es la guarida del dragón, ya que a pie de la fortificación, de cara al río, la ladera se encuentra plagiada de cuevas que datan del siglo XVI y tenían que ver con con diversos crímenes (probablemente el más habitual el del contrabando. Incluso hubo un pub y un burdel aquí mismo en el siglo XVIII. 
sin embargo, en el siglo XIX los Austríacos, que invadieron la entonces capital polaca, sellaron la entrada cuando construyeron los muros de la fortificación.



Ahora, la cueva del dragón es una de las atracciones más visitadas. Esto es, de Abril a Noviembre, porque así lo decía el cartelito arriba de la marulla, desde donde se accede a la guarida del temible monstruo, por lo que nos quedamos sin verla. Tampoco tiene importancia, porque bajar los 135 escalones no me habría hecho mucha gracia, sobre todo sabiendo que al día sigueinte visitabamos las Minas de Sal en el cercano pueblecito de Wieliczka y allí había que bajar más de 400 peldaños de nada. Y estos de la cueva, son en espiral, donde al parecer hay 145 metros de túneles de los que solo una parte se visitan.


De cualquier modo, la verdadera atracción (el día que fuimos tuvimos que esperar a que se marchara una clase de niños que se estaban haciendo fotos con sus profesores tras comprarse unos pretzels), es el dragón de bronce que se alza altanero a la salida de la cueva y que cada cierto tiempo lanza llamaradas de fuego, para disfrute de los presentes. La figura en bronce fue realizada en 1972 por Bronislaw Chromy.


Además, el dragón se puede encontrar casi como símbolo de la ciudad: no falta en ninguna tienda de souvenires, para niños y grandes: figuras de bronce, de vinilo, de plástico, de cristal, peluches, huchas... De hecho yo tenía en casa un dragon-hucha que me trajo como recuerdo mi amiga Vicky hace años cuando visitó la ciudad. Y ahora me he traido uno de bronce pequeñito.


Le acompaña una leyenda, como es habitual, y cuanta cómo un humilde y valiente zapatero de nombre Skuba, liberó a los habitantes de Cracow de los aterradores ataques de un dragón. Skuba rellenó una oveja de sulfuro y se la dejó como trampa a la fiera bestia, que cayó en la trampa y se la zampó de un bocado. Cuando el sulfuro reaccionó en su estómago y los ardores se hicieron insoportables, el dragón bajó al río Vístula a saciar su sed y calmar el fuego de sus entrañas, pero bebió tanta agua que explotó allí mismo.

Como recompensa por librarlos del monstruo, el Rey Krak concedio al zapatero la mano de su hija. Braguetazo total.

Por lo demás, el interior del castillo debe ser insuperable. Y digo "debe" porque justo el día que fuimos (lunes) tanto los apartamentos reales como la exhibición "El Wawel perdido" estaban cerradas, porque aquí en muchos sitios cierran el martes o los lunes (como en casi toda Europa), pero aquí los lunes abran aunque cierran más temprano, como nos sucedió en la Fabrica de Schindler, que cerraba a las 2pm y nosotros llegamos justo a las 2:05). En este caso cerraban a las 12 del mediodía y nosotros llegamos pasadas las doce, por lo que nos informaron de que no tendríamos tiempo de verlo todo y no nos vendieron la entrada.
Sin embargo la catedral sí que estaba abierta, aunque no pude hacer fotos. Había que comprar un ticket de fotografía especial y como eso no me lo comentaron al pasar por el Visitor Center donde se compran los tickets para acceder al castillo, no me apetecía volver a deshandar medio kilometro de nuevo, y volver a regresar, por lo que ví, retuve en la retina y callé. 
Esta parece ser una práctica que se está poniendo de moda en las principales atracciones turísticas de Europa, especialmente iglesias: tuve que pagar para que me permitieran hacer fotos en la Iglesia de St. Mary en la Plaza del Mercado y en las Minas, aunque se puede hacer fotos de todo, hay que pagar para hacerlas de la Iglesia de St. Kinga. Y hay vigilantes en cada esquina, así que no te libras...

De lo que sí pude hacer foto es de unos "huesos" que cuelgan sobre la entrada de la Catedral, que también llevan leyenda incorporada.


Se dice, se cuenta, se rumorea, que los cachivaches de la foto de arriba son los huesos de una "antigua criatura" y que el día que se caigan de ahí, será porque anuncian el fin del mundo (atento pues, Chema). 

Para más fotos de Cracovia, podéis ver mi álbum de Facebook: https://www.facebook.com/media/set/?set=a.3197730899050.2144252.1139312018&type=3&l=08e5c45ce6 porque creo que de la ciudad ya no os contaré nada más, solo la Fábrica de Schindler, dando pie a un par de posts sobre Auschwitz. Si queréis, vamos.







6 comentarios:

martmas dijo...

Me encantan los castillos, y con dragón!! y caballero y todo eso, jeje.

chema dijo...

está chulo el dragón de bronce! en la foto echa fuego y todo...
lo del dragón el castillo será una leyenda, pero lo de las cosas que hacían en las cuevas de los alrededores, bien podría ser verdad.
qué curioso lo de los huesos de la catedral. como un día ceda la cadena y se caigan, más de uno se va a preocupar. ;)

Ángeles dijo...

Que curioso lo del dragón y me ha encantado la foto¡
La verdad es que eso de pagar por hacer fotos me parece una tomada de pelo y lo hacen en muchisimos sitios.
Espero las próximas entregas del viaje.

Dina Oltra dijo...

Que guay y q envidia me das, no me pasa el tiempo hasta mi proxima escapada....

Lucía dijo...

!qué fotos más chulas! El dragón muy chulo
Los castillos tienen siempre mucho misterio.

BLAS dijo...

Y nadie ha dicho de qué son esos huesos??? Ya me he quedado con la intriga, porque parecen enormes.
Voy a mirar fotos!!