martes, 13 de marzo de 2012

LA FABRICA DE SCHINDLER

Cuando en Limerick se rodó Las Cenizas de Angela, no tardaron en hacer caja del asunto y comenzar a realizar tours por la ciudad que, a día de hoy, siguen teniendo tanto éxito como el primer día, incluso con un museo abierto en memoria de su escritor en la que fuera su escuela.

La película de 1993 de Steven Spielberg La Lista de Schindler fue rodada en Cracovia en su mayoría, y en la cercana Auschwitz (no en el interior, se creó un campamento paralelo justo fuera, porque Spielberg quería guardar un respeto a las víctimas). Y sin embargo, la fábrica de Oskar Schindler y su museo sobre la ocupación nazi de Cracovia tan solo abrió en 2010.

La historia, per se, es conocida... Cracovia se había convertido en la capital del Gobierno General Nazi. De los 250.000 judíos que vivían en Cracovia antes de la II Guerra Mundial, solo 15,000 sobrevivió al holocausto, muchos gracias a la ayuda de otros polacos que los mantuvieron ocultos o de personas como Oskar Schindler, que aqyudó a rescatar a unos 700 judíos.
Spielberg rodó su película, como ya he comentado, casi en su totalidad en Cracovia (la escena final, en Jerusalem).
Algunos de los lugares que se muestran en la cinta y que han sido testigos de la historia, aun existen. Kazimierz es todavía el barrio judío. Al otro lado del río, el ghetto al que fueron confinados y encerrados los judíos tras un muro de piedra, que para más inri tenía la forma del Talmud para mortificarlos, solo queda un precario fragmento, recuerdo de un pasado no tan lejano:


Cerca de esta calle perdida en el mapa de una parte de la ciudad que según nuestro guía "no es nada agradable al caer la noche", se encuentra una plaza que con frecuencia se vio regada por la sangre inocente de los que tuvieron la mala suerte de llegar hasta allí: muchos eran transportados hasta campos de exterminio, otros simplemente acababan a balazos. En esta plaza, Plac Zgody (hoy no recibe el mismo nombre), está todavía presenta la antigua Farmacia Bajo lel Aguila, llevada por Tadeusz Pankiewicz que tantas vidas salvó, el único polaco en el ghetto. Hoy es el Museo Judío. Y la plaza, un memorial viviente a las víctimas que dejaron sus vidas en su superficie de piedra.


La fábrica de Schindler no se encuentra demasiado lejos de aquí, a escasas dos calles, en lo que sigue siendo una zona franca. Pero ahora es un museo dedicado a mostrar, en sus tres plantas, a los protagonistas de esa barbarie que fue el Holocausto. 



A los protagonistas de ambos bandos, porque lo mismo que podemos ver fotografías de judíos caminando por la calle con sus estrellas de David cosida a la ropa, o niños con bandas con la estrella de Israel al brazo, nos enseña también a un desenfadado Amon Göth tomando el sol en la amaca de su casa en las colinas de la cercana Plaszów, otro epicentro de la historia de Spielberg, un campo de trabajo del que hoy no queda nada. Acabada la guerra, con el ejército soviético a pocas millas, bien se encargaron los nazis de reducir a cenizas cualquier vestigio de su labor allí, incluso obligando a los prisioneros a desenterrar los cadáveres de los asesinados y quemarlos para no dejar pruebas. Hoy en día, hay un par de memoriales sufragados por los supervivientes y la casa de fachada otrora amarillenta desde la que Amon se divertía disparando a diestro y siniestro contra todo lo que le entraba en el ojo. O eso dicen, porque lo cierto es que, aunque en la película disparaba desde su balcón, en realidad esto es imposible por encontrarse éste de cara a la colina y no al valle. Pero no me cabe la menor duda de que -cualqueira que fuera su situación-, a caballo, a pie, o desde la ventana del baño, su crueldad era legendaria.

Del museo saqué fotografías prácticamente de todo, que he reunido en un álbum de Facebook que podéis ver aquí (todas las fotografías son aptas para cardíacos, no temáis):

www.facebook.com/media/set/?set=a.3202757424710.2144360.1139312018&type=3&l=469d57fd9f

Abajo, el puente sobre el Vistula que los judíos de Kazimierz cruzaron, expulsados de sus hogares, para llegar al ghetto (y el guía que nos llevó en su coche eléctrico de vuelta al centro histórico desde la Fabrica):


En realidad no es el mismo puente. Se trata de una reconstrucción porque los nazis volaron por los aires absolutamente todos los puentes que cruzaban el río Vistula. Creo que el guía nos comentó que había sido construido por los judíos.

6 comentarios:

chema dijo...

qué terrible, lo que empezó siendo una marginación de la población judía (lo cual ya era bastante malo) acabó en la persecución que todos conocemos.
la placa en el muro está en hebreo y en polaco (supongo), pero me imagino que explica lo que nos has contado, el significado que tuvo ese muro...

en las nubes dijo...

Qué interesante!!!
Cuando haga un viaje por allí me voy a tener que imprimir todo tu blog :)

Besos!

Candela. dijo...

chema, si no recuerdo mal lo que explcó el guia, dice algo así como:"Aquí vivieron, sufrieron y perecieron a manos de los opresores nazis, guiando el viaje final de su multitud a los campos de exterminio"
si acaso el lunes o el martes cuando vea a Justina en el trabajo le pregunto y que me lo traduzca.

Dina Oltra dijo...

Uffff, la verdad esq me emociono con solo leerlo.....lo del muro con forma de Talmud me ha llegado al alma, q cabrones...

Geno dijo...

Todas las historias referentes a este tema son tremendas. Algún día, con tiempo, me meteré en tus albunes de facebook y me veré todas las fotos ¡que no son pocas XDDDD)

Möbius el Crononauta dijo...

Una ciudad llena de historia, buena, mala y tenebrosa.

Estaría bien visitarla un día.