miércoles, 4 de junio de 2014

Carrera de patos de goma

Llegando el verano, Cork es un no parar. El fin de semana pasado, como explicaba en entrada anterior, fue el  festival Ocean to City, esa boda entre el mar, la bahía de Cork y la ciudad. Y el Domingo, coincidiendo con este evento, tenía lugar otro, el Madpride Festival, un acontecimiento anual dedicado a informar sobre la locura y algunas enfermedades mentales. No es que den charlas, aunque hay algunos workshops relacionados con el tema, desde infantiles hasta adultos, y este año, también, para recaudar fondos para Barnardos, se organizó una carrera de patitos de goma en el Lee a orillas del Fitzgerald Park, que este último año ha estado en obras y que han dejado maravillosamente.
Para empezar, a la entrada por la parte donde se halla el museo municipal, en lugar de tener sosos parterres y flores así para hacer bulto, han montado un escenario donde sin duda se celebrarán conciertos muy a menudo.

También se ha incorporado al parque el Sky Garden, un diseño de Diarmuid Gavin, que es un señor diseñador de jardines que tiene programas de televisión de esos en los que convierte tu selva o patio en una maravilla preciosa que cuesta un huevo y medio.
El nuevo parque ha quedado muy futurista pero se funde totalmente en el entorno, y desde luego, aunque el parque ya atrae visitantes y turistas por ser un remanso de paz y tener unas vistas y unos paseos a la orilla del río, ahora es mucho más espectacular.


Y el Domingo, además, había un ambiente único, con puestos ambulants vendiendo desde salchichas y hamburguesas a crepés francesas y algodón de azúcar.


Y un pato gigante...


Y la carrera de patitos...



Patitos a los que hubo que ayudar un poco, porque como se aprecia en las fotos, el río llevaba una corriente muuuuy calmada. Pero para ello estaban los asistentes!


Un día, en general, muy divertido!


2 comentarios:

Dina Oltra dijo...

Ay q me parto! Sin duda es una tradicion de lo mas respetable

Geno dijo...

Jajajajaj original no se puede negar que lo es ¡que curioso!