domingo, 12 de octubre de 2014

Lietuva

Antes de continuar con las iglesias, me gustaría hacer una breve pausa para comentar algunas cosas de Lituania en general.

En Cork tenemos una tienda Lituana. Así que estoy familiarizada con el tipo de comida y algunos productos. Y con la manera de ser de su encargada, dueña o lo que sea. Es una señora mayor con cara de pocos amigos que no te habla en inglés en ningún momento y que desde luego no se caracteriza por su servicio al cliente. Prácticamente te tira las cosas sobre el mostrador y nunca la he visto sonreir. De hecho, la broma entre los que compramos allí siemrpe es "vamos a ver a esta señora tan agradable" y siempre decimos que en lugar de comprar y aportar dinero a un negocio, parece que la estemos molestando y nos esté perdonando la vida.
Hay en la tienda otras dos chicas jóvenes, y aunque son más amables, tampoco son el epítome de la simpatía. 

En Lituania, la gran mayoría son así. Conste, el personal de recepción del hotel se portó maravillosamente, siempre tenían una sonrisa y nos ayudaron y cogieron el tour al castillo de Trakai nada más llegar. Sin embargo, la camarera del restaurante era una versión joven de la lituana de la tienda de Cork. 

El primer día, levantadas desde las 4.30 de la madrugada para coger el vuelo y tras llegar por la mañana a Vilnius, hacer el check in en el hotel y marchar a visitar la ciudad directamente, regresamos al hotel sobre las 7.30-8pm y decidimos cenar en el restaurante allí mismo. Nos sentamos en una mesa en la terraza y la camarera, tras la barra, estaba demasiado enfrascada en la pantalla del ordenador como para saber que tenía clientes esperando. A nuestro alrededor, dos mesas comiendo y algunas llenas de platos vacíos sin comensales. Tras diez minutos de espera, decidí acercarme a la barra. Le pregunté primero, si la cocina estaba ya cerrada.
-Yes -me dijo.
-Ah. ¿Y hay algún restaurante por la zona donde podamos cenar y que no sea chino (nos habíamos dado cuenta de que en lso alrededores habíamos visto al menos una veintena pero ni una restaurante "normal")? -pregunté.

Con su mirada vacía me señaló de mala gana los menús al final de la barra y me informó de que sí servían comida, que era el mismo menú que había durante el día y que podíamos comer fuera en la terraza o dentro. Me llevé dos menús y cuando decidimos lo que queríamos, fui a pedir.

Al rato nos trajo todo, siempre con su "amable" sonrisa.

Hasta aquí se podría decir "bah, es un caso aislado, la chica es una antipática que no quiere hacer su trabajo y punto". Pero es que esto lo encontramos en infinidad de lugares, en cadenas de restaurantes y en pequeños negocios. No así en el gran mercadillo que ese fin de semana hubo en Gediminos Prospekta donde los dueños de los stands, cuya mayoría no tenía una palabra de inglés, se esforzaban en hablar contigo y hacerse entender y siempre tenían una sonrisa en los labios.



Lo primero, si vais a Lituania, pedid la cuenta con antelación. Si solo vais a tomar una cerveza, pedidla a la mitad porque son extremadamente lentos. En más de una ocasión -en lugares diversos- nos dio ganas de hacer un sinpa. No es normal acabar de cenar y esperar media hora no a que te traigan la cuenta, si no a que se dignen a mirar en tu dirección. Y si te levantas de la mesa y te diriges a alguien, te ponen esa cara de pepino amargo que les caracteriza. Así que aprendimos a pedir el postre y la cuenta a la vez. 

Eso sí, la comida es deliciosa. El plato típico es el Cepelinai, "Zeppelins" de patata rellenos de carne picada con sour cream y crema de bacon. El Saltibarsciai (una sopa fría hecha de remolacha, pepinillos, huevos y kefir es muy popular sobre todo en los meses de verano, pero yo ya la había probado aquí (de la tienda lituania) y no me había gustado mucho. Los Cepelinai me encantaron!


Otras cosas que comimos:


Arriba, dumplings rellenos de carne con bacon y salsa de champiñones. Ya los había probado en Polonia y aquí lso compro bastante a menudo, tanto rellenos de carne como de queso fresco o champiñones. Los hay hasta rellenos de fresa. Sin embargo en Polonia los cocinan de modo diferente, así que las posibilidades son ilimitadas. 


Champiñones rellenos de carne, en salsa de queso.

                   


De entrantes una tabla de quesos con salsas de compota de manzana, cranberries y mostaza y miel, y unos deliciosos calamari.

Y no nos olvidemos de los postres:



Para merendar, batido de plátano y crème brulé 


Batido de banana y tarta de manzana


Coulant de chocolate


Helado de frutas del bosque

Los pancakes son muy famosos también en Lituania y especialemnte los hechos de patata. Aquí el pancake se sirve dulce como postre o salado como aperitivo o plato principal con diversas recetas. Como un par de mañanas comí pancakes en el desayuno, no me decidí a probarlos y de igual modo, ya los había probado antes en otros viajes.

Y el título de este post, Lietuva, hace referencia, por supuesto, al nombre lituano del país. Un país inmensamente destruido que ha ido recomponiéndose a lo largo de la historia. 

5 comentarios:

chema dijo...

una vez pusiste en facebook una foto de un paquete de pipas creo que era, de la tienda lituana. al ver que estaba escrito en un idioma incomprensible con muchas tildes, primero pensé que era gaélico, luego pensé que era húngaro... y resulta que era lituano, jeje.
a las tres repúblicas bálticas no les pegaba nada estar dentro de la unión soviética. es como si hubieran anexionado finlandia también...

Merchi dijo...

Preciosas fotos. Lo dicho, tengo muchas ganas de conocer ese país. Hasta la comida tiene un atractivo especial. Ahora, si la gente es algo desagradable uffff.., esas cosas me ponen mala.

Candela. dijo...

Se ma ha olvidado contar lo que pasó en el aeropuerto. Ibamos a embarcar y ya cuando entró la zafata al mostrador, la gente empezó a hacer cola (esto es, la gente normal). Mi hermana y yo nos pusimos en la cola y delante tendríamos unas 7-8 personas. De pronto coge la azafata el micro y anuncia el vuelo y todos los que estaban sentados por ahí tranquilos y los que estaban al fondo, se arremolinaron en marabunta y delante nuestra ya no había 7-8 sino 30. Increible esa desfachatez, esa falta de educación. Ya la había visto en Limerick a la hora de coger los autobuses cuando curraba en Reuters en lso tiempos de bonanza, que había varias empresas alrededor que tenia empleados de la Eropa del Este. Pero claro, ahí eran todos, latvios, lituanos y polacos. Se ve que esto es el deporte nacional.

Geno dijo...

Menos mal que el país parece bastante bonito porque no será que haya turismo por la afabilidad de sus habitantes, no... bueno y la gastronomía que también tiene muy buena pinta jejejejej

Bertha dijo...

Que buenisima pinta tiene todoooo.