sábado, 4 de abril de 2015

El armario que no lo era

¿Os acordáis que cuando nos mudamos a esta casa allá por Febrero del 2013 escribí este post sobre esas puertas que no conducían a ningú sitio...? ¿Ese armario atornillado en el dormitorio?


El guiri se aventuró a abrirlo (al menos la parte superior) un día que yo no estaba. Y luego, tras volver a atornillar la puerta, me dijo que olía mucho a humedad, que las apredes estaban mal y que había una alfombra en la pared.
En mi imaginación se creó una imagen del todo asquerosa: paredes llenas de moho y cubiertas por una alfombra sucia y llena de ácaros, una alfombra de esas de pisos de abuelas de la década de los cuarenta o cincuenta.

Mi primer año en esta casa no fue fácil: simplemente no nos hacíamos mimos, mi casa y yo. No la odiaba, pero no la sentía "mi hogar". Aunque uno viva de alquiler, su casa es su casa y uno la hace suya de muchas maneras. A mí me faltaba ese bonding.

Afortunadamente tras el cambio de trabajo al de la manzanita y tener que trabajar desde casa, el edificio, sus paredes y yo, nos hemos hemos hecho muy buenos amigos. Y la primavera pasada, tras encontrar el espray que -como en un anuncio de producto de limpieza milagroso-, "cambió mi vida", nos libramos de las humedades que como champiñones nos salieron en el baño. Y digo "me cambió la vida" porque habíamos intentado ya todos los trucos del almendruco para acabar con nuestro campo de penicilina particular: empapar las zonas con lejía, con amoníaco, con esto o lo otro... sin éxito. Hasta que descubrimos un spray a base de lejía llamado Mould and Meldew y que en cinco minutos hacía desaparecer el verdor que nada tenía que ver con la campiña irlandesa sino con las esporas más persistentes. Luego, un par de meses después, pintamos el baño en un lovely tono de peach (melocotón muy pálido). El moho nos ha vuelto a salir tras la puerta, pero esa parte realmente tiene que ser arreglada desde el exterior, de momento solo podemos seguir limpiando y echando spray.

Poco después, empapelamos con un papel que asemeja azulejos el frente de la cocina, porque al estar pintado en un tono amarillito de una pintura porosa, cada vez que cocíamos algo chorreaba el vapor pared abajo, y al intentar limpiar... pintura en el trapo que te crió. Teníamos una mampara de cristal para evitar que las salsas salpicaran la pared, pero sin campana extractora, el vaho es el vaho y sus consecuencias. Ahora toca pintar las otras paredes de la cocina, quizá en ese mismo tono peach del baño, que da luz y tal. 

Y también he comprado barniz tintado en tono roble (algo más oscuro que el tono pino) para barnizar los muebles de la cocina que los anteriores inquilinos medio lijaron... un calvario para limpiar. Y aprovechando la coyuntura, barniz caoba para las ventanas del salón, los dormitorios y la cocina. Y pintura para el poyete exterior de la ventana del salón que da a la calle, el de la cocina si nos dejan los gatos visitantes y el escalón de acceso a casa... y por supuesto pintar el resto de la casa, excepto mi estudio que paso de quitar todas las estanterías y libros... total, no hay apenas trozo de pared visible.

Peeeeero... mi asignatura pendiente era ese armatio de las puertas de la foto superior.

Ese armario que he abierto hoy esperando encontrarme una legión de arañas y creepy crawleys listos para saltarme a la cara...

Pero no. No está tan mal y tiene potencial. Hay que arrancar el interior, porque se está cayendo a cachos. Cuando digo arrancar, me refiero a que el interior no está pintado sino empapelado y luego pintado encima, lo que ha hecho que se esté cayendo a trozos.
Y la famosa alfombra en la pared ha resultado ser... un tapiz. Que increiblemente se ha conservado muy bien... Así que aquí os dejo fotos del interior...



Como véis por la foto, solo es arrancar ese papel y pintar o volver a empapelar, ya veremos lo que hacemos. Creo que pintar va a ser la mejor opción. No hay humedades tras el papel, simplemente cemento. Y la parte inferior es esta:


Exactamente lo mismo, nada que no pueda solucionar una capita de pintura. Aquí se meten unos estantes y es ideal para guardar la ropa de cama y otras pijerías...


Hay personas por las que el tiempo no pasa. Este tapiz debió pertenecer a Jordi Hurtado pero sintiéndolo mucho, va a ir a la basura porque feo es feo, de cojones.


Hay que limpiar las telarañas, claro, que as saber cuántos lustros lleva ese armario sin abrir... pero por lo demás, no sé... esperaba encontrar algún estante interior, pero no tres ganchos ahí para colgar diossabequé...

En cualquier caso, creo que tiene potencial. Y aún no hemos mirado la parte inferior...


4 comentarios:

chema dijo...

el tapiz colgado prueba que los ocupantes de esa casa abrieron ese armario y lo utilizaron. el empapelado era chapucero total, parecía hecho por pepe gotera y otilio. pues sí, lo que os habéis encontrado podía haber sido peor. seguro que con una mano de pintura y algún arreglo más lo dejáis muy chulo.

Marta dijo...

Hola: me gusta mucho. Es muy original. Seguimos en contacto.

Candela. dijo...

Te gusta mucho el tapiz feo colgado de ahí? O te gusta el original armario de tres alcayatas? XD

Gen dijo...

Yo y mi puñetera imaginación ya estaban pensando en un cadáver emparedado tras la misteriosa puerta-armario XDD