Me voy a tomar la licencia de dedicar este post a Susana Monedero y a sus preciosas tres niñas, que estoy segura que disfrutrán de las poquitas fotos que hice.
El Domingo pasado, aprovechando nuestra estancia en Dublin y dado que el Museo de Historia Natural estaba cerrado por renovaciones, decidimos cogernos un taxi y visitar el Zoo de Dublín. El guiri es muy simpatizante de zoos y animalitos, yo no. El lo había visitado en su infancia, cortesía de una excursión programada de su colegio, y guardaba gratos recuerdos que fueron hechos añicos como un frágil vaso de vidrio fino.
El zoo de Dublín, aparte de estar en la quinta puñeta, junto a los prados verdes del Phoenix Park, es uno de los más caros y más pequeños que he visitado. La entrada cuesta 15 euros y su interior no guarda nada del otro mundo. Es más, este zoo presume de salvaguardar la intimidad de los animales para no "molestar su ambiente", y en ello han tenido éxito. Grandes empalizadas de madera de unos dos o tres metros con unos ventanales de cristal protegen la privacidad de la mayoría de sus piezas, tanto que es imposible verlos. No me fue posible contemplar a los tan cacareados tigres de Sumatra y sus recién nacidos cachorros, así como los lobos blancos y los leones (desaparecidos todos en combate).
Eso sí, historia este zoo tiene bastante, pudiendo decir sin tapujos que es uno de los más antigos de Europa y que se encuentra en constante remodelación desde hace diez años. Su adición más reciente ha sido la Kazaringa Forest Trail, un nuevo hábitat para sus elefantes asiáticos, y entre sus proyectos más inmediatos se encuentra la creación de una Savannah Africana (ya comenzada) seguida de una Selva Forestal para los Gorilas.
El Zoo abrió sus puerta el 1 de Septiembre de 1831 y por entonces tenía 15 acres de terreno en el Phoenix Park que contenía 46 mamíferos y 72 pájaros donados por el Zoo de Londres. En 1838 hicieron un "día de puertas abiertas" para todos los visitantes en conmemoración de la coronación de la Reina Victoria, al que acudieron 20,000 personas.
La primera jurafa llegó en 1844, y en 1855 llegaría la primera pareja de leones (Natal y Natalie), que produjeron sus primeros cachorros dos años después. Los reptiles obtendrían su propia casa en 1876.
A pesar de los graves problemas por los que pasó el zoo durante el Levantamiento de 1916 y la II Guerra Mundial, logró sobrevivir y ahora ocupa un total de 40 hectáreas con alrededor de 650 animales y pájaros de todo el planeta.
Y aún despues de haber contado todo esto, no guarda nada que no haya visto con anterioridad, no tiene especies particularmente raras o que nunca haya visto antes y los términos "Casa de los Reptiles" es un poco pretencioso para un habitáculo compuesto de 1 sola sala con unos 10 ventanales que exponen serpientes, cocodrilos, tortugas o camaleones (y una desaparecida Tarántula que no sé qué hacía en "la casa de los reptiles".
El único especimen que logro impresionarme (por feo) fue este Abyssinian ground-hornbill, natural del sub-Sahara desde Senegal hasta Etiopía.
El bicharraco era feo "pa morirse", pero no se apartaba del ventanal de su reducido cubículo. Estos enormes pájaros de aspecto prehistórico van andando más que dando saltitos, viven en el suelo y construyen sus nidos en grietas. Al parecer la bolsa azul que tiene en el cuello puede inflarse para producir un sonido parecido al ruido que hacen los leopardos.
También me quedo, del zoo, con la imagen serena de la jirafa con su cría. Hacerles fotos a esta parejita fue una delicia, no se separaban en ningún momento.

Y ahora, el momento de las perlitas. A veces me pregunto a qué colegio fueron algunos, porque me parece que debieron suspender incluso la guardería.
Lugar: delante del recinto de las nutrias.
protagonistas: dos señora mayores, de las de vestiditos de flores con cuellecito de encaje blanco, bastones y bolsos a lo Sofía Petrillo.
La conversacion:
-¿A ver, qué hay aquí...? ¡Ah, más monos!
-No, mujer, no seas tonta. No son monos, son ratas.
Otra, esta vez en la Savanah Africana:
Protagonistas: dos madres entraditas en carnes con fuerte acento dublinés, de entre veintimuchos y trenta y pocos años.
-Mira, mira, los rinosss... rinos... rinofeuros
-¿Rinofeuros? jaja, no, se llaman rinosauros, pero yo los llamo rinos.
Y la última. Una pareja de treinta y pocos, se les va el niño corriendo ladera arriba. Grita el padre:
-Ten cuidado, que hay más gente alrededor!
Joer, ¿a dónde guardan al niño por las noches...?
Y aquí os dejo el monto de fotos logradas. No hay nada del otro mundo. Eso sí, pasé olímpicamente de entrar en la zona denominada "la granja" y que cada zoo parece tener ahora donde mostrar vacas, cerdos y otros animales malolientes. Este además, tiene una colección de perros y gatos.