Petrin Park es una colina en el centro de Praga, que se alza unos 130 m sobre el río Vltava, ofreciendo unas maravillosas vistas de la ciudad. Especialmente des de la Torre Observatorio, una miniversión de la torre Eiffel parisina, que solo mide unos 60 metros.
Sin embargo, su posición privilegiada sobre la cumbre de la colina, permite vistas tan maravillosas como estas:
En los aledaños de la torre se ahalla el Observatorio, que también puede visitarse en horarios previamente concertados. en su exterior se puede ver la estatua de
Milan Rastislav Štefánik.
Subir, subimos en el funicular, que bastantes caminatas/cuestas/escalones tenían nuestras pobres piernas ya, pero el descenso lo hicimos en el tren de San Fernando (ya se sabe, un ratito a pie y otro andando), y... NUNCA MAIS!!!!
Una vez dicho esto, decir que merece la pena. Pero todo el que me conoce sabe que soy una persona MUY urbanita y que el verde, en postales, gracias. No es que me moleste el verde... lo que me molesta es lo que implica, y se ve que en estas fechas las mosquitas (el guiri las llama midgets, osn esas que casi hay que ver con microscopio), estaban en pleno boom, porque mi descenso consistió ir con mi mapa en la mano tratando de abrirme camino entre los nubarrones de bichitos que se enganchaban a mi chaqueta de lana... Sufrí un "momento pánico-estelar" cuando al fin dejamos el salvaje paraje y entramos en un bar en el centro a tomar algo y al comprobar que casi toda la manga estaba cubierta de extraños alienígenas microscópicos con alas empecé mi baile de San Vito particular al ritmo de: "quítamela, quítamela, quítame la chaqueta y quémala!".
El guiri no solo no la quemó (había una hermosa chimenea a nuestras espaldas, sino que se entretuvo en dejarla limpia de midgets mientras yo iba al baño a asegurarme de que no tenía una piara de invisibles enanos con alas en el pelo... ¡qué mal lo pasé!
En el camino -sin señalizar-, pudimos encontrar el lago superior, pero en mi huida de la legión de invasores alados debí malinterpretar el mapa -y poco que me importó- y no pudimos encontrar el inferior.
Como tampoco pudimos encontrar la puñetera iglesia de la foto inferior que debe ser tan minúscula (nos dijeron que era pequeña) que debía estar oculta tras algún matojo verde, porque aunque volvimos sobre nuestros pasos varias veces tratando de hacer algún sentido del mapa que teníamos en la mano y el laberinto sin indicaciones que teníamos delante, aquello no aparecía ni preguntando a los numerosos jóvenes que se sentaban en las alturas con sus cajas de cervecita fresquita (y yo me moría por una...), y al final desistimos de ello...
Menos mal que sí pudimos encontrar el Memorial a las Víctimas del Comunismo, que en la distancia parecen personas subiendo/bajando los escalones del parque... (de hecho el restaurante donde habíamos comido ese mediodía tenía vistas al monumento calle arriba y yo creía que era la gente haciendo cola pal funicular (lentillas nuevas, ya!).
El monumento se inauguró en Mayo del 2002, doce años después de la caida del Comunismo. Muestra siete figuras de bronce descendiendo los escalones, y parecen estar descomponiéndose según se van alejando. supuestamente simbolizan cómo los prisioneros políticos fueron afectados por el Comunismo. Y si os fijáis en la foto hay una tira de bronce en el suelo en el centro, que muestra el número aproximado de los impactados por el Comunismo:
- 205,486 arrestados
- 170,938 forzados al exilio
- 4,500 muertos en prisión
- 327 disparados mientras trataban de escapar
- 248 ejecutados.
Pero... antes de todo esto, y lo he dejado para el final para explicarlo mejor, en la base de la mini-Torre Eiffel se encuentra un museo inventado: el museo de
Jara Cimrman.
¿Que si estaban intentando tomarnos el pelo? ¡No, porlamordedió! ¿Un museo dedicado a una persona que nunca existió? ¡Sólo en la República Checa! Pero merece la pena, porque Jara Cimrman, a pesar de no haber existido jamás, es el héroe nacional checo por antonomasia.
Jara inventó prácticamente todo, lo que pasa es que nunca se le reconoció su laborioso trabajo... De hecho casi cayó en el olvido si no hubiese sido por la feliz coincidencia de encontrar sus trabajos en 1969 en una casa en desuso en un pequeño pueblecito. Jara inventó la dinamita, lo que pasa es que cuendo fue a patentar su invento, Alfred Nobel acababa de adelantársele por escasos minutos, llevándose una fama que no le correspondía!
No, no me he vuelto chaveta. Me explico: Jara Cimrman es archiconocido en la Rep. Checa y no es más que un personaje legendario creado por Ladislav Smoljak, Jiri Sebanek y el oscarizado director Zdenek Sverak, que junto a una botella de vodka crearon un gran mito sobre el perfecto checo. Hay una película sobre él.
No hace mucho se hizo una especie de competición para saber qué checo pensaba la gente que había sido el más grande de todos los tiempos. Ahora mismo se acaba de hacer una competición similar en Irlanda donde le ganador ha sido John Humes y en Gran Bretaña el ganador fue Winston Churchill. Y sí, allí ganó Jara, aunque desafortunadamente la entrada fue descalificada por ser una persona que jamás existió, pero demuestra el grado de su popularidad.
El museo es gratuito y tiene página web, pero al escribir estas líneas parecía tener algún problema de conexión (o quizá la web sea tan imaginaria como su personaje, no sé), razón por la cual no la he incluido.
Y ahora voy a rascarme un poquito, que tras recordar el incidente con los midgets me ha entrado la urticaria que siempre acompaña estos episodios con bichitos...