miércoles, 30 de enero de 2008

EL DISFRAZ (43º ALBANTA)


Cada mañana se levantaba, desde el día en que nació, y se colocaba con cuidado el premeditado disfraz. Aprendió a ponérselo hacía ya mucho tiempo, para ocultar las verdaderas emociones que le encumbraban. Mostrarse tal como era en realidad sigue siendo un sinvivir, le torturaban las acepciones de ser tomada por lo que no era.

La culpa la tenían sus padres, es cierto. En casa no estaba permitido llorar y ver ciertas cosas en televisión, o en la vida, la obligaban a colocarse una máscara de lectura imperturbable que otra persona habría tomado por dureza emocional. Le enseñaron que llorar era símbolo de debilidad y hacerlo por algo que sucede al otro lado del cristal oblongo de una pantalla era llorar por nada.

Eres una llorona.

Quiso llorar cuando vió las calles de un Beirut descolorido sembrado de cuerpos inertes, devorados por moscas carnívoras e insaciables, de expresiones vacuas que nunca abandonaran el fondo gris de su supuestamente fría y calculadora mente.
Quiso llorar con la desolación del terreoto en Mexico a mediados de los ochenta que se tragó pueblos, casas, y gente, y una vez más abandonó la habitación hacia la cobertura útil del lavabo donde enjugaba sus muestras de pesar.

El disfraz más dificil de vestir fue el que evitó que derramara lágrimas por Omayra Sánchez, ojos negros que se ahogaron en un barrizal tan sucio como su conciencia de niña reprimida. Jamás se lo perdonó. Hubo de morderse los labios y aguantar la respiración hasta volverse azul. Pero no llorar.

Eres una llorona.

Y fue fácil disfrazarse de vil hielo y no mostrar sentimientos nunca. La vida se sucedía encadenada ante su mirada impasible, con la desazón en el alma de ser descubierta dando un paso en falso, observando las estaciones descorrerse como cortinas sin fundamento.

Y una mañana de otoño encontró las libertad. Me miró a los ojos y el velo cayó.

"¿Y tú, de quién te disfrazas?", preguntó impasible.

"De nada. De todo", contesté. "Me disfrazo de mí misma".

Eres una llorona, me dijo. Y lloró.

domingo, 27 de enero de 2008

¿PERDIENDO EL NORTE?


Me he quedado con la boca abierta. Acabo de ver un documental británico de Channel 4 que me ha dejado los vellos como escarpias, literalmente. Se llama My Fake Baby y estudia la relación de tres mujeres con los muñecos reborn. A toda mujer nos gusta los muñecos, yo conservo todos los de mi niñez, o su mayoría, y de vez en cuando me regalo alguna Barbie de colección o una nueva Nancy, pero no llego al punto de dedicarme a jugar con ellas como cuando era una niña, se entiende. Adornan y decoran mi dormitorio y alegran mi vista, me traen buenos recuerdos y me hacen, quizá, sentir un poco más jóven.

La industria del reborn, en Inglaterra, está haciendo furor entre las mujeres que no pueden tener hijos o anhelan el confort y la comodidad de tener un bebe "silencioso". Placer y poco trabajo. La gente que los compra (a precios astronómicos, a juzgar por las cifras que he observado en internet), se dedican a sacarlos de paseo en cochechitos y lavarlos, vestirlos y mimarlos como a un bebé verdadero. Las muñecas se hacen por encargo y se customizan a gusto del cliente, algunos de los cuales, piden ciertos detallitos: un arañazo en la rodilla, una cicatriz en la frente, marcas de nacimiento y la posición de las manos, si se desea con el puño cerrado, la mano extendida o cualquier otro detalle nimio.


Los reborns son hechos a mano en su propia casa por Jamie Eaton, una chica soltera y jóven, madre de cuatro hijos que tras cuatro cesáreas y un último parto que la dejó en cuidados intensivos, no puede tener más hijos. Un día se enamoró de un reborn en ebay y lo compró para su hija, aunque admite que era más bien para ella. Su pasián al ver al muñeco "viviente" la hizo documentarse sobre las técnicas y ahora se dedica a ello profesionalmente. Admite que a veces llora cuando entrega sus nuevas creaciones.

Una señora rondando los cincuenta años, Sue, tiene cuatro de ellos y "espera" una nueva "hija" en breve. Tiene una habitación tipo "nursery" con moisés, cochecitos de diverso tipo y cunitas. Compra ropa de diseño para ellos, teje jerseys y lleva consigo, cuando los saca de paseo, un biberón con "leche falsa", que consiste en suavizante de ropa, por lo que no tiene que temer que la leche se vuelva agria ni vaciar el biberón cada vez que regresa a casa. Sue asegura que adora a los bebés, pero odia el ruido y el desorden, el cambiar pañales y todo lo que conlleva un bebé de verdad, por lo cual ésta es una opcion "cómoda" para sus exigencias. Un día cualquiera, Sue se levanta, "lava" y viste a sus niños y los saca de paseo por el parque. En Harrods se gastó 300 libras en ropa para su nuevo bebé, que irá a recoger a Washington. Cuando le llevan a Sophie a su habitación, Sue está nerviosa, dice que esta es la "espera más larga que ha tenido". Sin embargo Sophie llega con la cabeza rajada por la nuca y debe volver a su creador. Aunque la imperfección apenas se nota bajo el abundante cabello negro, no es "perfecta" y Sue estaba esperando un bebé sano y perfecto.
Christine ronda ya los sesenta y muchos. Su hija, madre de Harry, padecía cáncer por lo que ella cuidó de Harry hasta los cuatro años, cuando la hija, recuperada completamente de su enfermedad, conoció a un neozelandés y decidieron mudarse a Nueva Zelanda. Christine, echando de menos a Harry decide encargar un reborn que es la viva imagen de su nieto cuando no tenía más que unas semanas de vida. Para ello lleva el molde de un piececito y numerosas fotos.

Jamie asegura que nunca ha preguntado a la gente por qué compran los muñecos. Ella provee un sevicio y cobra por ello. Christine le abre su corazón y le cuenta el gran vacío que la partida de Harry ha dejado en su vida y cómo a través de internet conoció a otra señora de su edad que tiene una habitación llena de reborns, tantos que asustan. El marido de esta señora acepta su particular hobby pero no comprende cómo un trozo de plástico podría sustituir a uno de verdad.

Cuando Christine va a recoger a su "nuevo Harry", abrazándolo con cuidado como si de un ser humano se tratase, derramó lágrimas de pura amargura y emoción contenidas. El reborn era una copia exacta de su nieto. "Nadie me lo quitará esta vez", dijo entre sollozos. En el coche, una sillita para bebés aguarda impaciente para que nada ocurra al pequeño "Harry" de camino a casa, donde el marido de Christine, tras un breve vistazo, asegura no gustarle. "Parece algo sacado de un mortuorio, no es natural", dice, y abandona la sala.

La directora del documental, Victoria Silver muestra brillantemente y de modo loable, el punto de vista patético de estas personas sin burlarse de ellas. Sue y Christine no ven nada malo o anormal en lo que hacen. Para los que puedan entender inglés, aquí os dejo el link donde podréis visionar este interesante trabajo:





Conste que soy una gran fan de los reborn y que tengo amigas que poseen uno o dos (yo misma estoy por adquirir uno), y que este artículo no es ninguna burla hacia la gente que posee reborns, simplemente es una exposicion de una afición llevada al extremo y una tendencia de moda en Inglaterra. No creo que nadie en sus cabales sustituya a un bebé de verdad por un trozo de plástico por muy real que parezca. Son toda una obra de arte.

domingo, 20 de enero de 2008

EL CASTILLO DE KNAPPOGUE



El poderoso clan MacNamara mando construir en 1467 este magnifico castillo, y hasta finales de 1815 siguio en las manos de dicha familia, y durante la guerra de la Independencia fue usado por las fuerzas revolucionarias.Knappogue fue reconstruido con escrupulosa minuciosidad y es posible que sea de los mejor amueblados en todo el pais. En el interior, forrado de paneles de madera cubiertos con lienzos, existen hermosas chimeneas isabelinas.El castillo se utiliza tambien para la celebracion de banquetes medievales con musica medieval y se alquilan estancias para conferencias, bodas y eventos varios, e incluso algunas de las estancias (las que no estan abiertas al publico, naturalmente), se han destinado a hotel.La historia del castillo, como todas las historias irlandesas, es rica en batallas, sangre y lucha. Durante la rebelion de 1641, el castillo fue ocupado por las tropas Cronwellianas, que lo confiscaron. Sin embargo, tras el regreso de la monarquia en 1660 se les devolvio a los MacNamara, que finalmente vendieron el castillo a los Scotts en 1800, y no fue hasta los siglos XVIII y XIX que se hicieron adicionales anexiones a la estructura original. sin embargo en 1920 fue totalmente abandonado hasta que Mark Edwin Andrews y su esposa Lavonne, de Texas, lo restaurarton en 1966, y en 1996 fue adquirido por Shannon Development para incorporarlo como bien cultural.
He de decir que cuando visite Kanppogue con unos amigos, tuvimos mayores sorpresas de las que esperabamos encontrar. A parte de disfrutar del maginifico mobiliario, los tapices y todo el ambiente medieval que entre sus rigidos muros de piedra se respira, como somos muy curiosos, nos dedicamos a abrir puertecillas de muebles, cajones y viejos arcones. En su interior hallamos una agnifica muestra de trajes medievales (disfraces, por supuesto), que sin duda son utilizados por camareros y musicos durante los banquetes medievales.
No pudimos encontrar ni una sola camara en toda la estancia en el cual nos encontrabamos, y nngun miembro de seguridad se hallaba presente en ninguna parte del castillo, por lo que nos dedicamos alegremente durante casi una media hora, aprovechando la absoluta ausencia de otros visitantes, a ponernos los vestidos apresuradamente para hacernos la foto de rigor. Los devolvimos a su lugar y abandonamos el castillo sin ser amonestados o descubiertos.

viernes, 18 de enero de 2008

ESTA ESCRITO (41º ALBANTA)


Mi destino fue sellado el día mismo en que nací. No estaba escrito en las estrellas, ni en el viento, ni en las nubes pasajeras que cubrían el cielo de mi niñez. No creía en el destino, aquel caprichoso compañero de viaje que me seguía incansable, acosador invisible hasta el día de mi muerte.

Como cada mañana he cruzado el punte sobre el Shannon bajo la lluvia incesante de un enero frío y húmedo, tan húmedo como de costumbre. El agua está gris y turbia y los cisnes se mecen tranquilamente sobre la superficie, lejos de su lugar de enclave en la parte menos profunda junto al castillo de muros de piedra. Habrá tormenta. Está escrito en cada uno de estos pequeños detalles. El tráfico es pesado, los rostros que me cruzo en el camino son tan melancólicos como el tiempo. Joan Manuel Serrat entona La Saeta en mis oidos a través del hilo de mi Mp3 y ya no sé si son lágrimas o gotas de lluvia lo que cubren mis mejillas.

En otra parte de la ciudad, a esa misma hora, otra casa es quemada en Southill, otro junkie se mete su chute ordinario y un joven padre de 19 años es hallado muerto en la explanada con el cuello cortado de oreja a oreja. Son la gente para los que su vida ya estaba escrita. Nacieron con una etiqueta colgando del dedo gordo del pie, esperando la marcha final que les saque del guetto definitivamente.

Horas más tarde me cruzo con un coche fúnebre camino del bello cementerio de la Catedral de Santa María, cuajada de viejas tumbas de pesadas cruces celtas. Sigue lloviendo, pero el cortejo no parece inmutarse. Tampoco llora. Todo transcurre a cámara lenta. El triste gaitero de falda escocesa precede el mercedes con el triste tañir de su bolsa de cuero, mientras el aire invernal le alza las faldas como a una Marilyn con atributos. No mucho después celebrarán la vida del finiquitado en algún bar, riendo y bebiendo a su salud, y mañana será otro día.

Está escrito en el día a día de esta ciudad que cambia cada mañana pero sigue siendo la misma. La violencia estalla a nuestro alrededor, otro polaco es asaltado sin motivo aparente y alimenta las lenguas ávidas de historias voraces con las que maltratar cada calle de la pequeña urbe.

Un bebé acaba de nacer en el Hospital Regional. Pesa dos kilos y medio y es blanco como la leche. Su madre, Michelle, sólo tiene 16 años y no sabe quién es el padre. O no lo quiere decir. Le llamará Satanta. No como el guerrero de leyenda, si no como el jugador de hurling. Malvive con su madre en Moyross, en una casa de protección oficial sucia y vieja. Su madre tiene 32 años y cobra el paro desde que tiene edad de trabajar. Se saca un sobresueldo vendiendo droga. De aquí a dos años, Michelle morirá de sobredosis. Satanta será cosido a balazos antes de cumplir los dieciocho, en un callejón oscuro de regreso a casa en su barrio bajo, porque ayer le faltó el respeto a la prima de Angus, el hijo de una de las bandas feudales.

Y a mí, como a tantos otros, su muerte me pasará desapercibida, una historia más en las págnas del periódico local, una basura menos en las calles. Su destino, como el mío, como el de todos, estaba escrito. Y nadie lo quiso leer.

jueves, 10 de enero de 2008

LA VIDA A TRAVES DEL OJO DE LA CERRADURA (II)


Buscando, buscando, he hallado algunas perlas más de sabiduría ilustradas en el libro de Aubrey Malone La Vida a Través del Ojo de la Cerradura, y algunas son realmente memorables. Esta vez no sólo incluyo famosos irlandeses, si no mundiales, porque algunas de las citas son... verdaderas perlas.
Por ejemplo, al nativo de Limerick Richard Harris, no le importaba admitir lo mucho que le gustaba la bebida: "La última vez que me picó un mosquito, tuvo que internarse en la Clínica Betty Ford para desintoxicarse."


El cómico Robin Williams tenía otra clase de problemas con su sangre: "El problema de los hombres es que Dios nos dió un cerebro y un pene, pero sólo suficiente sangre para hacer funcionar uno cada vez."
Aún hay más:


SOBRE SEXO:
"Creo que el sexo es una de las cosas más maravillosas y saludables que el dinero puede comprar." (Steve Martin)


"Mi madre decía que el sexo era una cosa sucia y asquerosa que guardas para alguien a quien quieres." (Carol Henry)


"El sexo es algo malo porque arruga las sábanas de la cama." (Jacqueline Kennedy Onassis)


"Si un hombre se acuesta con medio mundo, nadie le cuestiona. Pero si una mujer comete 19 ó 20 errores, es una fulana."(Joan Rivers)


"Una vez le pedí a una chica sexo oral. Se creyó que significaba simplemente hablar de ello."(Frank Carson)


"Los científicos han descubierto una comida que reduce el apetito sexual de la mujer en un 99%: el pastel de bodas." (Jim Davidson)


SOBRE RELIGION:


"Volando fue como redescubrí mi fe. Todas esas oraciones que aprendes de niño son muy útiles al despegar y aterrizar." (Eamonn Holmes).


"Los católicos cometen más pecados que cualquier otra religión, pero se divierten menos con ello." (Woody Allen)


"Al principio no había nada. Dios dijo, 'Hágase la luz' y la luz se hizo. Aún no había nada, pero podías verlo mucho mejor." (Ellen DeGeneres)


"Hago beneficencia para todas las religiones. No quiero jugarme la eternidad por una tecnicalidad." (Bob Hope)


SOBRE POLITICA:


"Hay un modo muy seguro de saber cuándo un político no está diciendo la verdad: sus labios se mueven." (Felicity Kendall)

"Algunos reporteros dicen que no tengo ninguna visión. No veo eso." (George W. Bush)


"Nos reimos de George Bush, pero esta mañana estaba trabajando temprano y brillantemente. Okay, temprano." (Jay Leno)


SOBRE LOS IRLANDESES:


"Es parte del complejo de inferioridad nacional de Irlanda que cuando alguien nos hace un halago, lo tomamos como un insulto." (Michael Noonan)

"Los judíos inventaron la culpabilidad y los Irlandeses la convirtieron en una forma de arte." (Walter Matthau)


"Otra gente tiene una nacionalidad. Los irlandeses y los judíos tienen psicosis." (Brendan Behan)

LA VIDA A TRAVES DEL OJO DE LA CERRADURA


La Vida a Través del Ojo de la Cerradura es un nuevo libro que he descubierto en las librerías y que acaba de ser publicado. Vamos, calentito, claentito. Escrito por Aubrey Malone, no es más que una colección de frases curiosas o al menos, llenas de razón (o no) y de humor, de personajes famosos irlandeses, más o menos conocidos fuera de las fronteras de la Isla Esmeralda.
Dicen que los niños dicen las cosas más divertidas pero no hay que despreciar las meteduras de patas o los cinismos de los mayores. A veces esas celebridades a las que admiramos ponen el pie en la boca y meten la pata hasta el fondo. Otras, se mojan el culo en una industria donde la mentira, los puñales al amanecer y el sarcasmo, están a la órden del día. Otros, son simplemente ridiculos.
Pero seguro que impresionan a tus amigos en el bar. Aquí os dejo un ejemplo de estas frases que no pasarán a la historia de las frases más memorables. Sólo me quedo con una que creo tiene toda la razón:

"El dinero no puede comprarte amigos... sólo una clase
mejor de enemigos."


"Amo el fumar tanto que voy a tener que hacerme una traqueotomía para poder fumarme dos al mismo tiempo" (Denis Leary, actor)

"Con una nariz tan grande como la mía, la cocaína sería un vicio muy caro." (Chris de Burgh, cantante)

"No importa lo que escribas en América, siempre hay habladurías de una pelicula. Podrías escribir la guía telefónica de Manhattan y dirían: '¿Y cuándo sale la película'?" (Frank McCourt, escritor)

"No soy de la clase trabajadora, si no de la criminal." (Peter O'Toole, actor)

"A las mujeres irlandesas les gustan las cosas simples -como un irlandés, por ejemplo." ( Mary Coughlan, cantante)

"El 90 por ciento de mi dinero se fue en mujeres, coches rápidos y alcohol. El resto lo desperdicié." (George Best, leyenda del futbol)

"Prefiero tocar en frente de un estadio lleno que de una multitud vacía." (Johnny Giles, presentador y cómico)

"Esta es la entrevista número 46 que he hecho sobre querer privacidad." (Glenda Gilson, modelo)

"Habia 45 personas en el último concierto de Bob Geldof en Roma. Hay más gente que eso por lo general en los servicios, o en un concierto de Westlife." (Louis Walsh, manager)

"El negocio de la música tiene toda la sinceridad del beso de una puta." (Sinead O'Connor, cantante)

"Adoro a Dolly Parton. No sé por qué. Tal vez es un deseo subconsciente de ser amamantado" (Graham Norton, presentador)

"La cruz de mi vida es mi artritis, pero no hablo de ello. La mayoría de la gente se aburre con tus problemas. Mi padre siempre me dijo que la frase '¿cómo estas?' es un saludo, no una pregunta." (Maeve Binchy, escritora)

CIERRE DEL BLOG RUTHEANDO

Ante la imposibilidad de mantener los dos blogs, y dado que el otro lo tengo abandonado, he decidido pasar poco a poco a este espacio los posts que escribí para el mismo y cerrar el otro definitivamente.
Para los que no lo conocíais, Rutheando fue mi primer blog y en él, principalmente, colgaba posts de temas relacionados con Irlanda. Estoy segura de que encajarán aquí también.

Gracias a todos.

BLOODY SUNDAY


I can't believe the news today
I can't close my eyes and make it go away.
How long, how long must we sing this song?
How long, how long?
'Cos tonight
We can be as one, tonight…




(Sunday, Bloody Sunday, U2)


No sé lo que es el miedo. O mejor dicho, no sé lo que es vivir sin él. Nací en medio del caos y crecí en el caos de una ciudad de calles grises y silencio mutilado por el ronroneo del motor de los tanques y los pasos firmes de los soldados de caras severas y miradas de desprecio. Pasé mi infancia oyendo el llanto de mi madre y las palabras de enfado de mis hermanos mayores, que hablaban de veganzas y represalias, de libertad y de una vida mejor que mi padre aseguraba nunca llegaríamos a conocer si no hacíamos algo. Unidos venceremos
Con tan sólo siete años comencé a acudir con algunos amigos y con mis hermanos a las barricadas, a demostrar nuestra protesta contra las tropas opresoras de la Thatcher, esa señora de peinado perfecto y collar de blancas perlas que mi padre decía habían sido pagadas con gotas de sangre. Normalmente paseábamos, mascando nuestro chicle con chulería, proferíamos insultos velados entre dientes apretados y poco más. Con los años, nos envalentonamos y los insultos apenas mascullados se conviertieron en piedras que arrojábamos sin piedad y con saña. Las confrontaciones eran frencuentes, parte de nuestro día a día, de nuestra cultura de toma y daka. Eramos adolescentes, niños con botas de adultos demasiado grandes para nuestros pies enjutos y nuestros corazones henchidos de odio. El odio de morder la mano que nunca nos alimentó, la que llegó a nuestro pueblo y se asentó por la fuerza, ordenando y mandando como si estas tierras, las de mis ancestros, fueran las suyas. Marcando nuestras ciudades con lineas blancas o amarillas, ensuciándonos con el polvo de sus botas grasientas, hiriéndonos en lo más hondo con su sola presencia.Mientras el mundo crecía en prosperidad y se industrializaba, nosotros vivímos la Irlanda del blanco y negro, y los americanos estaban demasiado ocupados matando Vietcongs, Derry se moría de pena y nadie hacía nada por tapar la herida.

Broken bottles under children's feet
Bodies strewn across the dead-end street.
But I won't heed the battle call
It puts my back up, puts my back up against the wall.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
Oh, let's go.

Han pasado treinta y cinco años desde entonces y aún me despierto empapado en sudor y temblando de horror. ¿Miedo? Miedo es una palabra muy pequeña cuando la muerte te roza y no entiendes nada. Tenia quince años entonces y junto con mi padre y mis hermanos me uní a la fatídica marcha de aquel Domingo, la marcha de protesta de la Asociación de Derechos Civiles de Irlanda del Norte. Nuestras armas eran nuestras voces y los puños alzados exigiendo liberación. Nuestros pies seguían los de los manifestantes frente a nosotros. Nos dirigíamos a Guildhall, pero las múltiples barricadas del incansable ejército nos llevaron hasta el barrio nacionalista sin saber que caminábamos hacia la muerte.

And the battle's just begun
There's many lost, but tell me who has won?
The trenches dug within our hearts
And mothers, children, brothers, sisters
Torn apart.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
How long, how long must we sing this song?
How long, how long?
'Cos tonight
We can be as one, tonight.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday
.

Escuché las voces, los gritos, y aún no supe lo que pasaba. Mi padre, mis hermanos me cogieron del brazo y tiraron de mí. Volví la vista atrás. Sólo un momento. Mi gorra había caído y era la única que tenía, la que mamá había comprado con tanto esfuerzo, mientras se dejaba las manos en agua hirviendo y lejía lavando sábanas impregnadas en inmundicia en el hospital. Caí al suelo junto al cuerpo inmóvil de Kevin, dos años mayor que yo. Solíamos escaparnos a fumar cigarillos tras el muro de la escuela. Mi respiración se detuvo en mi pecho. El sonido sordo de los disparos estremecía mi alma pero no mis sentidos. Los cuerpos sin vida caían como fichas de dominó, inertes . Alguien me cogió en sus brazos, creyéndome herido y me alejó de la carretera bajo rafagas de fuego. Fue entonces que desperté para comprobar el latente terror de lo que me rodeaba, los cañones de agua que emplearían de un momento a otro, las pelotas de goma saltando irrisoriamente entre los caídos, el gas flotando en el aire y los rostros ocultos bajo las máscaras, cerniéndose como aves de rapiña sobre los que estaban heridos en el suelo, rematándolos por la espalda sin conmiseración.

Wipe the tears from your eyes
Wipe your tears away.
I'll wipe your tears away.
I'll wipe your tears away.
I'll wipe your bloodshot eyes.
Sunday, bloody Sunday.
Sunday, bloody Sunday.
And it's true we are immune
When fact is fiction and TV reality.
And today the millions cry
We eat and drink while tomorrow they die.

El eco de los gritos, los llantos, la muerte, viven contigo para siempre. Mis manos estaban cubiertas de la sangre de Kevin. Las contemplé largo rato desde la seguridad de la casa de un buen samaritano que nos dió refugio en su hogar, ocultos bajo las ventanas, demasiado asustados para levantar los rostros, demasiado curiosos para no hacerlo de vez en cuando.
Horas, interminables horas después, supe que mi familia estaba bien. Me habían creido muerto, cuanto menos herido, abatido por las insaciables ráfagas de los fusiles que sesgaron el futuro de unos hombres que tardarían mucho tiempo en conseguir justicia. El mundo cerró los ojos y no quiso ver, y nosotros, como idiotizados corderos, a medio camino de la rabia y la ira, y con el corazán rasgado, tuvimos que callar.
Trece personas fueron ejecutadas en Westland Road ese día, seis de ellos menores de edad, pero a nadie le importó lo suficiente como para detener el horror y la injusticia de nuestro pueblo. Hoy, treinta y cinco años después, veo con claridad los rostros lívidos en el suelo y recuerdo el olor agrio y caliente de la sangre que regó nuestro suelo.
Los ví caer, en una escena dantesca que nadie puede explicar. Recuerdo sus nombres, grabados con fuego eternamente en mi memoria, la de un chico de quince años barbilampiño, de pantalón corto y calcetines remendados que nunca volvería a ser el mismo.


Sunday, bloody Sunday.

John Duddy recibió un disparo en el pecho en el aparcamiento de los pisos adyacentes a la carretera. Corría de los soldados, desarmado. Un soldado le disparó deliberadamente. Tenía 17 años.

Sunday, bloody Sunday.

Patrick Doherty, disparado a traición por la espalda mientras trataba de saltar una valla y ponerse a salvo.31 años.

Sunday, bloody Sunday.

Bernard McGuigan. Una bala le perforó la nuca cuando fue a ayudar a Patrick, blandiendo un pañuelo blanco ante los soldados. Mientras el pañuelo se teñía de rojo, el mismo soldado apuntaba su arma a otro inocente. Tenía 41 años.

Sunday, bloody Sunday.

Hugh Gilmore, 17 años. Disparado en el pecho cuando corría de los paramilitares, más asustado que belicoso, sólo un niño en el lugar equivocado.

Sunday, bloody Sunday.

Kevin McElhinney, compañero de cigarrillos, 17 años. Le dispararon por la espalda mientras trataba de ocultarse en los pisos cercanos.

Sunday, bloody Sunday.

Michael G. Kelly, un crio de 17 años jugando a ser hombre, recibió un disparo en el estómago mientras permanecía inmóvil junto a las barricadas, completamente desarmado y desprotegido.

Sunday, bloody Sunday.

John Young, de 17 años, no tuvo tiempo de pensar nada cuando la bala le atravesó el cerebro mientras permanecia cerca de las barricadas.

Sunday, bloody Sunday.

William Nash, 19 años recién cumplidos, un disparo en el pecho acabó con su vida mentras intentaba ayudar a otros.

Sunday, bloody Sunday.

Michael McDaid, 20 años. Disparado a bocajarro en la cara. Sin comentarios.

Sunday, bloody Sunday.

James Wray (22). Cayó herido. Le remataron en el suelo cuando en agonía gritaba que no podía levantarse, no sentía las piernas. La segunda bala le inmovilizó y silenció para siempre.

Sunday, bloody Sunday.

Gerald Donaghy, de 17 años, murió de un disparo en el estómago tratando de ponerse a salvo.

Sunday, bloody Sunday.

Gerald McKinney, de 34 años, corría tras Donaghy cuando una bala le alcanzó en el pecho; tras ver caer al muchacho frente a él, alzó los brazos y gritó que no disparasen. No quisieron oirle.

Sunday, bloody Sunday.

William McKinney, 27 años, estaba bien oculto a salvo de las balas cuando vió caer a Gerald McKinney y corrió en su ayuda. Una bala en la espalda.

Sunday, bloody Sunday.

John Johnson, de 59 años, murió cuatro meses y medio después a consecuencias de las heridas.Todo empezó con una pedrada. Una piedra más lanzada contra un uniforme por un grupo de adolescentes.
Piedras contra fuego.
Perdimos amigos, padres y hermanos, pero nunca perdimos la dignidad.

The real battle just begun
To claim the victory Jesus won
On...
Sunday, bloody Sunday
Sunday, bloody Sunday
.

domingo, 6 de enero de 2008

LA TENTACION (39º ALBANTA)



Ayer estuve tentada de mandarte directamente a tomar por culo, que ya son un par de años de aguantar tus mentiras y tus tonterías. Pero me contuve. Me resistí una vez más a deshacerme de tí, porque no soporto ni el verte cada día ya. Me has decepcionado. Me hiciste creer que valía menos de lo que valgo, pero hasta aquí hemos llegado. Hace meses que ni siquiera sirves para algo. Dejé de hablarte hace un tiempo, cuando me dí cuenta del engaño al que me has sometido, al menos, en el último año.
Pero mira tú por dónde, esta mañana me levanté con los cuernos revelados y en cuanto te ví, me entró tal mala leche que me dije que éste iba a ser el primer día de mi nueva vida. El primer dia sin tí. Hasta te he encontrado sustituto. Me voy a quitar un buen peso de encima, y nunca mejor dicho.
Sin decir nada te he dado la espalda, me tentó por un segundo simplemente ponerte de patitas en la calle, pero prefería esperar. Por eso he salido silencionsamente, casi de puntillas. He caminado con una sonrisa de boba hasta el otro extremo de la ciudad.
Cuando he llegado a casa aún estabas allí, como siempre, en silencio en tu rincón. Se te ha acabado el privilegio. He colocado al nuevo en tu lugar y ahora soy feliz.
Mi nuevo peso no me miente como tú, so zorra. Es una báscula de las de toda la vida, sin lucecitas de colores ni mecanismos electrónicos. Me da el peso exacto y no esos tres kilos de más que te empeñaste en añadirme. No te echaré de menos, sucumbí a la tentacion de adquirir una nueva.
Estás despedida.