lunes, 2 de noviembre de 2009

V: La Serie (Remake)

Quedan solo un par de días para su estreno en Irlanda ( 5 de Noviembre en TV3). Con lo que me gustó esta serie en su tiempo, espero que no me desilusione demasiado... y que los efectos especiales sean de verdad impresionantes. Con la poca tecnología disponible en su tiempo, ver cómo se tragaban aquellas ratas sin pestañear fue de lo mejorcito...


sábado, 31 de octubre de 2009

12 del Doce

12 del doce es una colección en forma de cómic de la historia y acontecimientos que hace doscientos años marcaron desde Cádiz y su provincia el futuro de todo el país. Este proyecto nació conjuntamente con la Diputación de Códiz y la Oficina del Bicentenario para marcar, precisamente, el bicentenario de La Pepa. Se compondrá de 12 comics a la venta trimestralmente, y los tres primeros ya los tengo en mis manos. En Marzo salió el primer número y hoy he recibido los dos que le seguían. Las historias que compondrán esta colección van desde la batalla de Trafalgar hasta la abolición de la Constitución por Fernando VII.
El primero, Trafalgar, cuenta sin palabras los angustiantes acontecimientos de tan histórica batalla en Octubre de 1805. El número dos, Solano, arranca en Mayo de 1808. Mientras España se alza contra los invasores franceses, Cádiz está en el punto de mira de la flota francesa anclada en su bahía. Los ciudadanos desean unirse a la guerra, pero el gobernador militar, Solano, no desea cometer un suicidio en masa, y mientras intenta ganar tiempo a toda costa y negociar un pacto con la flota inglesa, que hasta entonces eran también enemigos, la rebelión en las calles es ya imparable.
El tercer numero, Con las Bombas que Tiran, recorre los años de 1808 a 1812. Teresita la reina, también conocida como la del Pópulo o la de la casa de Petra, es una gaditana guapa y vivaracha que ni canta ni baila ni tiene pelos en la lengua. Ha sobrevivido el asedio de Cádiz y cuenta en primera persona la batalla contra los franchutes en la bahía, la construcción de la Cortadura, el acoso de las bombas que sirvieron, como dice la canción, para hacer de tirabuzones y narra el día a día del Cádiz de la prensa, los cafés y sus tertulias y el de las Cortes.
La cuarta entrega estará a la venta en Diciembre o Enero, y con el título de Guerrilleros nos llevará a través de los primeros días de septiembre de 1810. Convocadas las Cortes en la Isla de León (hoy San Fernando), Leandro Fernández de Moraleda ha de llegar allí sorteando peligros, naufragios, persecuciones y el acoso de las patrullas galas que vigilan la sierra gaditana. Cuando se encuentra con Juan el Corto, un bandolero herido que le roba cuanto lleva, todo parece perdido, siendo abandonado a la intemperie...
El guión de esta serie de 12 números corre a cargo del guionista gaditano, escritor y teórico historietista Rafael Marín y el dibujo se debe a diferentes autores para cada cómic.

ORDENADORES VERSUS MAESTROS

Me pedía el otro día El Capitá Clostridium que me hiciera eco de la injusta noticia que ya él denunciaba en su blog:
E investigando por la red, añado además esta controvertida noticia aparecida en El Diario de Cádiz referente al tema de la sustitución de maestros:
Y sobre todo ésta otra, donde la Junta de Andalucía proveerá a casi 174,000 alumnos con ordenadores portátiles durante el presente curso. De vergüenza, de verdad.
Me gustaría pedir, especialmente a La Cabra, Susana, Ana y otras docentes que leen este blog por favor se hicieran eco de esta injusticia que supone desperdiciar tanto dinero en portátiles mientras no se contrata a nuevos profesores por falta de fondos.

viernes, 30 de octubre de 2009

EL ULTIMO ADIOS

Nana no era una abuelita cualquiera. Tsk, tsk. Tras su apariencia apacible y la severidad del bastón que la acompañaba desde una mala caida que dañó su cadera, se ocultaba la historia de una mujer trabajadora y fuerte que gustaba de tomar té con galletas con sus amigas Nancy e Isa, jugar a las cartas en la cafetería tranquila de un hotelito cercano o beber scotch a escondidas (sin pasarse) cuando la fortaleza le fallaba.
La casa del número 25 de Mallow street, justo junto a la que vivo en la actualidad, es un edificio Georgiano que ahora está convertido en apartamentos. Pero antes fue una casa familiar, donde Nana ayudó a criar a sus dos nietos Jayne y William y a "reeducar" un poco en la cultura irlandesa a una Au Pair que llegó a su casa y que era una completa extraña a la que adoptó como nieta postiza. Una Au Pair que llegaba con el miedo añadido de que con la familia de dos hijos vivía "la suegra". Pero la suegra resultó ser una de las personas más encantadoras que conociera.
Y antes de que esta casa fuera un hogar, había sido un Bed & Breakfast, una pensión llevada sola y únicamente por Nana años ha, en un tiempo en el que no había lavavajillas ni aspiradoras ni Cillic Bang. Cocinaba para sus huéspedes y hacía todas las tareas domésticas sin ayuda electrónica alguna. Dicen que muchos de sus huéspedes eran jóvenes policías (Gardai) recién llegados a un Limerick menos conflictivo que el actual, que pasaban allí sus primeros días hasta que encontraban alojamiento. Y dicen que muchas veces, cuando la comisaría de Henry Street se veía desbordada de trabajo, el número 25 se convertía en una sub-comisaría. Y no contenta con todo este trabajo, Nana trajo al mundo cuatro hijas y un hijo. Y una de sus hijas, que aún reside frente a ese antiguo Bed & Breakfast, se casó con un Garda.
Pero la vida tiene un ciclo y los años, las enfermedades y la mente debilitan a la persona más fuerte. Nana tuvo que ser ingresada en una residencia. Necesitaba cuidado las veinticuatro horas del día porque se había convertido en un peligro para ella misma. A veces se levantaba en medio de la noche, quizá con intenciones de hacerse un té, y olvidadas las nuevas tecnologías que la kettle (tetera eléctrica) trajo consigo varias decadas atrás, abriría el gas sin duda con intención de calentar un cazo de agua. A los cinco minutos, olvidado el tema, regresaría a la cama sin recordar el gas abierto o el fuego en el hornillo vacío. Otras veces saldría a la salita y acabaría vagando por el jardín descalza y en camisón, como un fantasma de tiempos pasados. Y la familia se vio obligada a dormir en un sofá frente a su puerta durante noches sin fin.
En la Residencia vivió felizmente, olvidando poco a poco a los que la rodeaban y tal vez su propia vida, durante los últimos tres años y medio. Un ataque al corazón hace casi un mes la dejaría postrada en cama, inconsciente la mayoría del tiempo, debilitándose como la llama de un candil hasta que una tarde su alma fue tomada caritativamente y cerró los ojos y suspiró con más paz de la que había conocido en sus últimos días.
El miércoles por la tarde fue lo que aquí se conoce como el Wake (el velatorio), que aunque tradicionalmente se celebraba en la casa del difunto con éste de cuerpo presente, en la actualidad tiene lugar en la Funeraria. Allí firmamos el libro de condolencias y nos dieron un folio con una oración y la foto de Nana en su mejor momento, la Nana que yo conocía.

Nana estaba en su féretro en el centro de la habitación. Entrabas por una puerta y la familia se encontraba alineada a lo largo de la pared y la siguiente. Yo, con los ojos inundados de lágrimas desde que vi la larga cola de asistentes, ignoré por toda la cara a los cuatro o cinco primeros familiares. Iban vestidos de riguroso traje de chaqueta negro con camisa blanca y corbata y pensé que eran empleados de la funeraria. Reconocí a los siguientes y con los labios apretados les di el "sorry for your loss" como puede. Caroline me abrazó y me preguntó si estaba bien. Su marido, hijo de Nana, también, así como el resto de hijas. Dos de ellas, Helen y Tess me conocen bastante bien. A las otras dos apenas si las he visto en alguna ocasión. Al fondo, en sendas sillas estaban William y Jayne, que se abrazó a mí llorando como si de ello le dependiera la vida. Frente al féretro estaban las otras nietas de Nana, de las cuales puedo nombrar a Tara, Ciara, Emma, Nichola, Dannielle y al menos seis o siete más y un par de nietos. A Nana no la miré en ningún momento. Al entrar vislumbré la barbilla y parte del rostro pero no quise verla.
Jayne y William me invitaron a sentarme con ellos, había una silla aguardando vacía para mí, pero tras un rato de venir gente a apretarme la mano y darme el pjsame, decidí salirme porque no lo veía apropiado. Creo que esto tampoco sentó bien a algunas de las nietas porque intercepté miradas confusas. Quince minutos después, cuando comenzó el servicio (un sacerdote amigo de la familia dijo unas palabras), volví a entrar, y tras esto comenzó de nuevo el riego de personas que pasaron a dejar su pésame. En total la familia estuvo allí dos horas de pie recibiendo condolencias de más de 500 personas. Acabadas las visitas, la familia tenía unos momentos para ver por última vez a Nana, mientras el director de la funeraria y su ayudante se llevaban las flores para ir colocándolas sobre el coche que trasladaría los restos a la Iglesia. Viendo que casi todos se acercaban a dar un último beso a Mary, la curiosidad me pudo más y no me arrepiento de ello. No era mi Nana oronda y de cabello permanentado había perdido mucho peso (de una talla 50 a una 38), pero se la veía en paz. La habían maquillado con sombra de ojos rosa pálido y algo de color en los labios (nada extravagante, sólo una pincelada que ocultara, supongo, la palidez de la muerte). En las manos llevaba entrelazado un rosario y estaba cubierta hasta ellas de una funda de raso color crema. No me incliné a besarla por temor a su rigidez, pero sí le acaricié la mano.
Luego esa funda de raso la cubrió por completo y cerraron el ataúd. Llantos y lágrimas. Nunca mas verían su rostro. Los nietos y su hijo la llevaron al hombro hasta el coche que esperaba fuera. Después, todos caminamos tras el féretro hasta la iglesia. Jayne me aferró del brazo y así seguí a Nana en su penúltimo viaje. A mitad de camino se nos unió un coche de policía que nos escoltó por las calles y cortó el tráfico en los cruces más concurridos. La misa fue cortita, sencillita, simplemente un servicio sin comunión ni liturgia. De ahí la familia invitó a todos los asistentes (la Iglesia estaba llena) a tomar un refrigerio en un pub cercano. Yo me fui a casa, no me apetecía nada. Me consta que estuvieron allí hasta el cierre, pasada la una y pico de la madrugada.

Al día siguiente la misa comenzó a las 12 de la mañana. Nos dieron al llegar unos folletitos con las oraciones a leer. William dijo unas palabras sobre su abuela. Jayne cantó un emotivo You Raise me Up que me puso los vellos como escarpias. Jayne ha tenido preparación musical durante los cuatro años y tiene una voz operística que nada tiene que ver con la niña prepotente y pedante que cuidé cuando tenía 6 años y a la que tenía que pedir que no cantara... por favor. La Iglesia se vino abajo en lágrimas y ella también tuvo que cortar el tema porque se le estaba quebrando la voz. Ciara subió al púlpito para leer un poema, pero se le murió la voz...
Al término de la ceremonia, de nuevo cargaron el ataúd hasta el coche. El día estaba gris, amenazando una inminente lluvia que aguantó hasta justo después del sepelio. En esta ocasión sólo algunas de las nietas y nietos y su hijo Billy caminaron tras el coche hasta el cementerio, que está a una distancia considerable. Caroline, Jayne y yo seguimos el cortejo en el coche. A mitad de camino, Emma, que llevaba unos taconazos impresionantes que había cambiado por unas zapatillas bajas para la caminata, perdió una sabrina y tuvimos que parar para que pudiera correr atrás y recuperarla.
En el cementerio, todo fue muy rápido. Nada más llegar fue sacar el ataúd del coche, bajarlo al hoyo, cubrirlo con una alfombrilla verde asemejando césped, decir un Padrenuestro y dos Avemarías y marcharnos al Hotel en el que tendría lugar la comida para los 125 asistentes que decidieron acudir a la misma. Allí ya todo el mundo se relaja, pasan página y se comportan, prácticamente, como si estuvieran en una celebración de un cumpleaños, una boda o algo similar pero sin orquesta.
Vi a una señora de más de cuarenta y muchos años vestida como si fuera a una discoteca en Ibiza, con un peinado barato en su pelo teñido de un reluciente rubio, con sandalias doradas y bolso a juego y una falda tan corta que dejaba poco a la imaginación. Otras asistentes llevaban tacones de vértigo y vestidos negros, pero maquillaje para parar un tren. En fin, son diferentes costumbres y modos de enfrentarse a la muerte. al menos esta familia tuvo el gusto de hacer una comida elegante en un buen restaurante y no como otros funerales a los que he acudido donde van directamente a un pub donde como mucho ponen unos sandwichitos y finger food, o lo que es lo mismo, salchichas, alitas de pollo y patatas fritas.
También me tuve que enfrentar a una señora que tras interrogarme a fondo sobre los funerales en España aseguró con toda la convicción de su corazón que nuestras costumbres de enterramiento eran "frías y barbáricas", sólo porque el muerto no está habitualmente de cuerpo presente y con ataúd abierto para contemplación de todos, porque no nos paseamos por media ciudad andando tras el coche fúnebre (la tendríamos clara en Cádiz, caminando hasta Chiclana!), o que luego no fuéramos "a celebrar la vida del difunto". Le dije que no lo consideraba barbárico, teniendo en cuenta que no soltábamos a los toros en medio del cementerio y me fui a otra mesa a saludar a varios conocidos. Cabe resaltar que esta persona tampoco estaba de acuerdo con la cremación... Distintos puntos de vista. A mi familia la hemos cremado de acuerdo con sus propios deseos y esparcido sus cenizas en el mar como querían. No tengo la necesidad de ir al cementerio al quinto pepino si quiero visitar a mi abuelo. Me basta asomarme a la ventana o bajar al paseo cuando estoy en Cadiz y mirar la Bahía. El estará ahí siempre.

martes, 27 de octubre de 2009

CAPRICHOSA MUERTE

No es una historia de Halloween, aunque la Parca ha llamado a su puerta en las fechas propicias. Ayer lunes Nana Russell cerró los ojos para no volver a abrirlos...



La imagen superior es la que se presenta en la página de la Funeraria que llevará a cabo su sepelio. Traduzco:
Ha tenido lugar la muerte de Mary Russell, (de soltera Phelan) del número 25 de la Calle Mallow, en la Ciudad de Limerick, en Limerick.
(Originaria) de Rathdowney, en el Condado de Laois. (Se fue) en paz en el Asilo Riversdale. amada esposa del difunto Patrick (de Radiadores Russell), y abuela del difunto Ross Cooney. Tristemente añorada por su amado hijo Billy, hijas Marie (Buckley), Betty (McCarthy), Pat (Gallagher), Helen (Cooney) y Teresa (Fitzgerald), yernos, nuera, nietos, biznietos, familiares y amigos.
Descanse en Paz
El traslado desde la Funeraria Griffith, Johns Gate, hasta la Iglesia St. Saviour's Dominican el Miercoles por la tarde, 28 de Octubre, a las 8pm. El funeral el Jueves tras la misa, al cemenerio Mt. Saint Lawrence.
Nana Russell fue mi abuela "postiza" durante un año. ¡Y cuánto se aprende a querer en 12 meses!

lunes, 26 de octubre de 2009

ED GEIN, INSPIRACION TERRORIFICA (Especial Halloween II)

Ed Gein fue uno de los asesinos en serie más brutales y despiadados de la historia del crimen de EEUU. Y también la inspiración para algunos de los personajes del cine y la literatura más terrorífica. En él se inspiraría Robert Bloch para crear a Norman Bates en Psicosis, y en él está inspirado también la casa y el personaje de Leatherface en La Matanza de Texas, o Buffalo Bill, el asesino psicópata de El Silencio de los Corderos. Es la base para el personaje de American Psicho y tantos otros. Y es que este asaltador de tumbas, necrófilo, asesino y caníbal era el mismo demonio impersonado. Y a pesar de ser considerado uno de los más famosos y peligrosos asesinos en serie, a Gein sólo se le conocen dos víctimas.
Nacido en Plainfield, en Wisconsin, en Agosto de 1906, de padre alcohólico y madre dominante, temerosa y ultra-religiosa, Gein creció como un chico solitario y tímido. Cuando Ed se acercaba ya a la treintena, su padre murió y él y su hermano Henry se encargarían del trabajo de la granja en la que habían crecido. Ambos permanecerían solteros toda su vida debido a la costumbre de su madre de despotricar sobre cómo nadie les correspondería a su amor porque sólo ella podría amarlos como se merecían.

La granja en sí no producía ninguna ganancia, era una vida dura para los hermanos. Henry murió poco después supuestamente tratando de apagar un fuego en unos matorrales cercanos a la edificación. Su madre sufriría una apoplejía en 1944 que la dejaría discapacitada y Ed la cuidó durante un año hasta que una segunda hemorragia cerebral se la llevó de este mundo en 1945.

A los 39 años de edad, Ed Gein estaba solo en la vida por primera vez, y de este modo, su ya apartada existencia se cerró más y más fuera de la sociedad y de la realidad. Ed empezó a leer textos anatómicos y médicos y por primera vez mostró un interes especial en el cuerpo femenino. Con el subsidio que recibía del Gobierno, Ed ya no necesitaba trabajar en la granja, aunque de vez en cuando realizaba alguna chapucilla en los alrededores de Plainfield si necesitaba dinero rápido. Muchos de los vecinos de la pequeña localidad le tenían por una persona un tanto rara, pero suponían que su soledad le había convertido en un excéntrico. Poco podían saber que su soledad le habia transformado en un maníaco.
Viviendo en una casa tan grande, Ed decidió sellar cada habitación de la granja excepto por su dormitorio y la cocina. Su gran dependencia materna supuso que no supiera enfrentarse a la muerte de su progenitora, y así, tal y como se describía en Psicosis, intentaría sacarla del mundo de los muertos. Se rumorea que cuando no pudo devolverle la vida, la desolló, y curtió la piel preservando su físico femenino. Más tarde confesaría que se vestiría con piel de mujeres con frecuencia y que se pondría las ropas de su madre. Esta costumbre fetiche se convertiría en una obsesión y Gein adoptaría una fascinación enfermiza con la forma femenina alimentada con sus textos anatómicos.

La primera señal de la inminente locura de Gein aparece cuando empieza a robar tumbas frescas. Se llevaba parte de los cuerpos a su casa, donde las preservaba. Toda esta actividad pasó inadvertida durante años. Su falta de conocimientos carnales le hacía sufrir una confusión patológica sobre su amor por el cuerpo femenino, no estando seguro de si quería ser una mujer o simplemente le gustaba el tacto de los genitales femeninos. De hecho, a menudo pensó en castrarse a sí mismo, pero decidió que era suficiente con colocarse los femeninos sobre el suyo. Sus habilidades con el tratamiento de la piel mejorarían con la práctica y pronto se hizo un cinturón de pezones humanos, un chaleco de piel que llevaba en ocasiones especiales, adornos colgantes hechos de narices, y utilizó cráneos para adornar los postes de la cama y hacer cuencos. Su afición por la piel humana escaló con el tiempo y no siempre había tumbas frescas a las que recurrir, y esto llevó a Gein a matar por primera vez.

Su primera víctima conocida fue Mary Hogan, de 54 años, que desapareció de la taberna que regentaba en Diciembre de 1954. Después comenzaría a espiar los movimientos de Bernice Worden, que trabajaba en la droguería local. Cuando supo que su hijo, que era ayudante del sheriff estaría fuera de cacería el Sábado 16 de Noviembre, decidió que visitaría a Bernice. Cuendo el hijo regresó por la tarde, encontró la puerta de la tienda cerrada pero las luces encendidas. Tras proceder a mirar en el local y comprobar la desaparición de su madre, halló también una mancha de sangre cerca de donde la caja registradora debería haber estado, robada por Gein. El ayudante del Sheriff encontró, sin embargo, un recibo de anticongelante hecho por Bernice a Gein.

La Policía temía lo que pudiera encontrar en la granja de Gein, pero ni por asomo imaginaron lo que hallarían en la que bien puede llamarse "la casa del terror". La evidencia recogida sería suficiente para provocar pesadillas al más fuerte. Al llegar, ya notaron el olor putrefacto que provenía del interior. En el cobertizo de la leña encontraron el cuerpo sin cabeza y desnudo de Bernice, colgando boca abajo de un gancho y abierto en canal. La cabeza e intestinos se encontraron más tarde en una caja y el corazón en una olla en el horno.

Un registro a fondo acabaría con el descubrimiento de restos de al menos 15 mujeres en la casona. Se encontró la piel de diez cabezas humanas, y otra piel del torso de una mujer, cuatro narices, fragmentos óseos, piel humana convertida en asientos para sillas, piezas de genitalia sazonada en una caja y varios órganos en la nevera. Gein confesó haber matado a las dos mujeres que, según dijo, le recordaban a su madre. A pesar de la evidencia, insistió en que no había cometido necrofilia o canibalismo, sino que utilizaba los restos para "decorarse" a sí mismo y a la casa.

Las autoridades pudieron relacionarle sólo a los asesinatos de las dos mujeres, aunque sospechaban que había matado al menos a otras cinco personas, incluyendo a su hermano, dos chicas adolescentes y otros dos hombres que habían trabajado en la granja.

Gein fue encerrado en el Central State Hospital de Waupon, diagnosticado con demencia, y en 1978 pasó al Mendota Metal Health Institute. Se dice que fue siempre un preso modelo, de personalidad agradable, discreto y educado. Murió de problemas respiratorios y fallo cardíaco por un cáncer en 1984 a los 77 años.

La granja se quemó hasta los cimientos en 1958. Se cree que el fuego fue provocado. Su coche fue vendido a un promotor ambulante que cobraba en ferias para ver el interior del vehículo que había transportado los cuerpos.

Su tumba fue vandalizada durante años, los morbosos cazadores de souvenires se llevaron trozos de la piedra hasta que esta fue robada finalmente en el 2000. La lapida fue recobrada en Junio del año siguiente y ahora se conserva en un museo del Condado de Waushara, en Wisconsin.

domingo, 25 de octubre de 2009

Historias para no dormir (ESPECIAL HALLOWEEN I)

El 19 de Noviembre de 1995 el edificio del Ayuntamiento de Wem, un pueblecito de Shropshire en Inglaterra se quemó prácticamente hasta los cimientos. El edificio, construido en 1905 ardió ante la mirada de cientos de curiosos. Uno de ellos, Tony O'Rahilly aprovechó la ocasión para fotografiar el suceso utilizando una lente de 200mm desde el otro lado de la calle. Una de sus fotos mostraba la inquitante figura de lo que parece una niña, observando a los curiosos tranquilamente escondida tras un muro. Pero nadie la había visto allí. O'Rahilly envió la fotografía para análisis de verificación a la Asociación para el Estudio Científico de Fenómenos Anómalos, que a su vez se la envió al Dr. Vernon Harrison, un experto fotógrafo de la Real Asociación Fotográfica que confirmó que tanto el negativo como la fotografía eran genuinos. Entonces... ¿Quién es la niña...?
Wem es un tranquilo pueblecito comercial al norte de Shropshire que ya había sido devastado por el fuego en 1677 según anotaciones del archivo histórico. La leyenda dice que el fuego comenzó accidentalmente de la mano de una niña llamada Jane Churm que pereció en el incendio y cuyo fantasma ha sido visto en otras ocasiones.
Jane Churm tenía unos catorce años y mientras buscaba algo de combustible para encender la chimenea en la vivienda familiar, prendió fuego inadvertidamente al tejado de paja con la llama de una vela. Las condiciones secas hicieron que el fuego se extendiera rápidamente, quemando casas y negocios a través de todo Wem.
El mercado, la iglesia y otros 540 edificios incluyendo casas y establos se perdieron en el gran fuego que pudo ser visto desde kilómetros de distancia. A consecuencia de las llamas se perdió también bastante ganado, pero posiblemente sólo una persona murió: Richard Sherratt, un zapatero que fue visto por última vez entrando en el mercado que minutos después se colapsaría.
A finales de Mayo de 1677 un informe detallaba la pérdida total en 14,760 libras esterlinas con 10 chelines en edificios, y 8,910 libras con 13 chelines y 1 penique en bienes domésticos.
Un vídeo del fuego de 1995 realizado por la brigada de incendios muestra la escena desde diferentes ángulos. Un tronco de madera ardiendo aparece apoyado sobre el rail donde "la figura" aparece, por lo que es posible que todo no sea más que una ilusión óptica... ¿O es el espíritu culpable de la pequeña Jane vagando para siempre entre las llamas...?

viernes, 23 de octubre de 2009

PEPONA LA CULONA (Relatos del Club de los 7 Pelagatos)

Aún estaba caliente el cuerpo de Astérix en su fresca tumba en unos jardínes públicos, cuando Pepona, más conocida en sus tiempos mozos como "La Culona" por el tamaño mesa-camilla de sus posaderas, ya le había encontrado sustituto. Había llorado lágrimas de sangre a sus pocos vecinos -aquellos que aún le dirigían la palabra-, referente a su reticencia de adquirir una nueva mascota. Pero olvidadas las lágrimas a pocas horas de decir adiós a su último gato, ya había comprado una gatita tan blanca como la nieve -poco duraría así; Pepona, además de puta, era guarra-, y la había bautizado como Fina, el nombre de su personaje de cómic favorito (tal vez porque sus dimensiones físicas eran similares).
Y en la oscuridad de su recámara, espiando tras los visillos del ventanal de su balcón, seguía observando los quehaceres diarios de El Llamas, tal vez elucubrando el mejor método posible para arrojarle una maceta sin ser vista.
Durante el día, vivía en su propio mundo de fantasía, ese lleno de algodones de azúcar, caramelos pringosos de color rosa, fanfarrias "chupipirulis" y música de tango que acompañaba con su voz de beata de misa de siete y que Fina pronto comenzó a detestar.

El trauma que causaría al pobre animalito sería, quizá, lo único que la salvaría en un futuro de convertirse en otra víctima de Einstein, que llegó a idolatrar los pasos de sus patitas. Fina demostraría tener cerebro y muy mala leche, pero esa es otra historia.
Pepona había adquirido extrañas costumbres tras su "retiro" del lupanar. Y aunque ansiaba volver a pisar los grandes salones de los más impíos burdeles, lo mejor de lo mejor ya había pasado y su poca paciencia, su boquita venenosa y el abuso que prodigaba a las muchachas la habían dejado como un mal recuerdo del pasado. De frente, los antiguos profesionales del gremio fingían respeto, a sus espaldas, contaban verdades como templos. Todos sabían que se le había ido la olla hacía ya mucho tiempo.
Pepona presumía de beber sólo Moet Chandon, pero lo cierto es que su nevera estaba llena de cervezas polacas de dudosa calidad. Cada San Valentín, cada Navidad, cada Cumpleaños, Pepona recibía sacos y sacos de correspondencia para felicitarla, ante la sorprendida mirada del portero (don Ramiro) y del Capitán Juanete, aunque éste ya sospechaba que se las enviaba a sí misma. Nunca las abría. Ya sabía lo que decían.
Y así, mientras Fina aprendía a vivir con aquella lunatica y a ignorar los acordes puntiagudos de los tangos de voz de vinilo de Gardel, la vida seguía en aquel conflicto de castillos y princesas, de fantasías y conspiraciones que sólo existían en la mente enferma de Pepona, con la fijación constante de que aquella basura del Llamas y toda la porquería que le rodeaba necesitaban una buena lección.
Poco imaginaba que la única que recibiría una lección sería ella misma... llamada soledad y olvido.

jueves, 22 de octubre de 2009

lalalala

lalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalalala

Como decíamos en el cole...
¡Cartucho que no te escucho! ¡Cartucho que no te escucho!

¿... quizá la última víctima de Einstein?