viernes, 6 de junio de 2008

DESENTERRANDO RECUERDOS AJENOS (Y III)

Después de mostraros postales de parejitas empalagosas... y postales de parejitas con humor, llega el turno a... Las infantiles! Toooodo un abanico de pura inocencia. ¿O no?



Por ejemplo, esta de aquí arriba, otra postal publicitaria, de Tinta Waterman. No tiene nada en el reverso. Sólo publicidad.



Lo mismo que esta otra (¿a qué "marca" se referirá el muchacho?), de la Venta el "Chano" de Chiclana. Por cierto que esta siempre me recordó a Galicia, y de pequeña, ignorando por completo el hecho de que ponía "Chiclana" en letras bien grandes, me empeñaba en pensar que mi padre se la había enviado a mi madre cuando eran novios (mi padre es gallego y fue marino). E ignorando que en 1962 (está fechada en el reverso por una tal Antonia Sánchez [debe ser una tía mía]) mi madre aún tenía 12 años y no soñaba ni en conocer a mi padre. Y yo siempre tuve mucha imaginación, claro.




Esta otra postal, a lo Lolita total (y luego dicen de las Pilinguis de la Blogosfera), dice así: "Con dos clavelitos blancos se forman dos iniciales, esta niña que tanto vale. De tu amiga que te quiere y nunca te olvida". Está dirigida a una tal Mari Lozano, que debía ser una amiga de mi madre, fechada el 12-10-60. Tenía mi madre 10 añitos.


O esta otra: "Te regalo esta postal para que veas a tu hermano pescando." La fecha no se ve muy bien pero parece del 62. De una amiga de mi madre a ésta.



Reverso en blanco. Cursilada americanizada. Parece la noche de fin de curso. Todos juntos: Oooooooohhhhhh...



¿Y qué decir de esta otra? Hoy sería políticamente incorrecta, prácticamente incitando al alcoholismo... a un pobre chucho!! En fin. En el reverso: "Marme [mote cariñoso con el que llamaban a mi madre, aún hoy en día] esta eres tú, tu novio y el Pancho [ya he hablado de él aquí], pues éste no quiere que tengas novio así que ten cuidado porque le va a tirar un bocado que le va a arrancar los fondillos. Tu tía..." Coño con la tita!(16-07-1965).




"Estaba desayunando y me acordé que era tu día, tiré la taza por alto y fui a la droguería." Pura poesía. La tal Mari Lozano tendría verdaderos dolores de cabeza aquella mañana.

Y ya para terminar, os dejo la última de la colección, que está en bastante mal estado. "En el patio de mi casa un pajarito cantaba, y en su cantar me decía que a tí te felicitara, tu amiguita, Mariquita". Olé esa Gloria Fuertes espontanea!





Pues hasta aquí esta serie dedicada a las postales de otros tiempos. Otro día seguiré escarbando en la caja de Colacao, donde quedan, aún, unos cuantos "tesoros".

PREMIO PILINGUI (AL PARECER)

Muy ufana voy yo a recoger mi premio, pensando que era un trofeo tan bonito como el de la derecha y resulta que soy coronada pilingui (otra más) de la blogosfera por mi fiel amiga Marisa y yo sin enterarme!





Deshecho el entuerto, cumplo con los términos del contrato y copio y pego las condiciones del mismo, y nomino a mis premiadas, si tienen a bien recoger el galardón. Es una pena que no pueda repetir, hum!! Marisa, te mereces la pilinguez por partida doble!!
Reglas del premio:
1>Guardar el premio con el enlace correspondiente de la persona que te lo ha concedido (hecho).
2>Poner las reglas en el blog (hecho).
3>Compartir seis valores importantes y seis que no. Importantes: La lealtad, la amistad, la generosidad, el coraje, la ternura y el saber decir NO. Los no importantes son tan nimios que no merecen ser escritos.
4>Elegir a seis personas o más. Pues elijo: a Shirat porque crece como mujer día a día, A Susana CT. por su descubrimiento tardío de las muñes. A Barbarita, porque me encantó su libro y espero una segunda parte. A Alicia, porque espero leer un libro suyo que me encante. A Sony, por escribir tan bien y encima no creérselo. Y a Pucca, una nueva amiga en Limerick.
5>Avisar a los galardonados dejando un comentario en su blog (en proceso).
HE HECHO LOS DEBERES!!!

jueves, 5 de junio de 2008

DESENTERRANDO RECUERDOS AJENOS (II)

Si en el post anterior os enseñaba las postales antiguas con caritas de modelos de cine y niños repipis, calquitos de Shirley Temple y Daniel el Travieso, ahora os muestro esas postales de corte humorístico que también se estilaban en aquellos años.

(ARRIBA) "Juana, esto es lo que (...ilegible) la niña conmigo cuando voy a casa así que por eso paro tanto en ella. Te felicito en el segundo cumpleaños de nuestro casamiento y en el día de tu santo, deseando que lo pases muy felíz en compañía de tu familia y mi querida hija". De mi abuelo a mi abuela, 24-06-1952).

"Salí de paseo un día y esta postal vi y me apresuré a comprarla para mandartela a tí que lo pases muy feliz en el dí de tu santo con tu mujer y tu hija". De una de las hermanas de mi abuelo a éste, 22-10-1955.


"Te quisiera regalar/ una botella de vino/pero temo que el cartero/ se la beba por el camino./ Tus sobrinas..." A mi abuela de sus sobrinas Maruja y Carmen, 24-05-1956.


Esta postal viene por detrás con la promoción del establecimiento "Venta Chano. Comestbles-bebidas-Estanco. Selecto Café. Chiclana." Por desgracia la dedicatoria está escrita sobre las letras y la tinta aparece algo difuminada, por lo que es prácticamente ilegible. Sólo sé que esté escrita por "tu prima Antonia" para otra Antonia.



"Te quisiera regalar un billete de cinco duros/pero como no lo tengo/ te regalo este saludo./ Te saluda en el día de tu santo tu tía y primo..." De Carmelita y Juan Antonio a Antonio (imagino que el hijo de la Tata, primo de mi madre) Sin fechar.

DESENTERRANDO RECUERDOS AJENOS (I)


Si cursilonas y ñoñas eran las fotos del post anterior que conformaron esos años tempraneros de mi adolescencia, más melosas aún son las que se encargaban de cultivar el cariño de nuestros abuelos y quizá nuestros padres.
Dentro de la caja de ColaCao, que es mi bolso de Mary Poppins particular (hay de todo dentro), guardo con cariño unas postales antiguas, antiquísimas, comidas por el tiempo, desgastadas y muchas, muchas veces leídas, tanto, que hasta he gastado las letras. Sus mensajes no iban dirigidos a mí y a veces parece un sacrilegio echar una mirada furtiva a su contenido, pero jamás he podido resistirme.
Sin embargo, a pesar de lo que pueda parecer, no todas son postales de amor. Por poner un ejemplo, la postal de arriba dice en el reverso: "Te felicita en el día de tu santo tu amiga Antonia", y va dirigida a mi abuela, con fecha del 24-06-1944). A continuación os dejo una selección de las más empalagosas y sus dedicatorias particulares. Aún así, con toda la cursilería y esos rostros en total éxtasis lacónico, creo que poseen un encanto sin igual.


(ARRIBA) De mi tía-abuela a mi abuelo: "Mi cariño es tan fiel/y te quiero tan de vera/que te manda esta postal/tu cuñada Chiclanera./Felicidad, dicha eterna,/ amor, dinero y alegría./ Todo esto y mucho más/ te desea el alma mía,/esta Dolores Ruiz. Que pases tu día con mucha felicidad." (23-10-1947)



Para mi abuela de emisario desconocido (el firmante estaba escrito a lápiz, y aunque creo discernir el nombre de Suárez, ambas familias compartían el mismo apellido, curiosamente. Esta postal dice así: "Que dicha tan importante el poderte contemplar cual en la fotografía, que es toda tu felicidad".(24-06-1946)

Esta postal tan familiar (que niña tan bonita, pero que niño más feo, ojú), se la regalaron mi madre y mi tío a mi abuela en el Día de la Madre: "A nuestra querida madre en este día dedicado a ellas le desea con mucho cariño un venturoso día sus hijos..." Imagino que estaba redactada por mi abuelo (por el uso del "venturoso", lo que me escama es que está fechada el 8 de Diciembre del 61 y no en Mayo. He de indagar sobre ello.



Otra escena familiar. Sin fechar. "A mi querida primo le deseo que pase un día muy feliz. Esta que mucho te quiere..." De mi madre a su primo Antonio. Sin fechar. O nunca se la entrego, o se la robó mas tarde con todo el morro.




Esta postal con chica epítome de la belleza de aquellos tiempos difíciles, decí así: "Te quisiera regalar/ un billete de 100 ptas,/ pero como no lo tengo/ te regalo esta tarjeta./ Tu tía con cariño". De la Tata a mi madre (16-07-1965).




Y pot último: "Te mando esta foto para que pases tu día con mucha felicidad y pronto te vea . Tu hermana...". Postal de mi abuela a su hermano. La direccion no esta cumplimentada por lo que imagino que nunca se la envió. Tampoco tiene fecha.

Así que no es oro todo lo que reluce como se puede ver. Ni una palabra de amor entre novios. Nada. Zero. Zilch. Pero qué palabros me usaban!!!!

miércoles, 4 de junio de 2008

YO TAMBIEN FUI ÑOÑA (Confesiones de una niña tonta)

Allá a principios de los 80, pasé por una mala etapa de mi vida, lo confieso. Se llama Edad del Pavo y debe ser lo más cercano a la chochez que quiero estar. Las tonterías que cruzan los labios de una, los pensamientos y los sueños son absolutamente ridículos.

Por ejemplo: Yo quería casarme con Tino de Parchís. Estaba terrible, devastadora, imposiblemente enamorada de ese rostro que cada noche me miraba desde la pared empapelada con flores de mi dormitorio. Pero me conformaba con que el chico moreno del edificio contiguo se limitara a sonreírme, aunque no se parecía a Tino, pero coñe, al menos este no era de papel.

Al mes siguente, por supuesto, cansada de su desidia, te enamorabas de cualquier otro (a Tino lo seguías queriendo, por supuesto, fiel a su color rojo hasta la muerte), pero entonces te fijabas en el chico que pasaba a tu lado a diario camino del cole en la bici. O del que ayudaba a su padre en el kiosco de la esquina. O del hermano de una amiga.
Pero lo peor no son las hormonas, ni los sueños cursis y esos poemas que esperas que ya nadie encuentre, estén donde estén, porque se te caería la cara de vergüenza. Lo peor eran las tonterías ñoñas que vendían, y siguen vendiendo, estoy segura, para adolescentes de corazones desbocados.

Tengo una colección de postales. Algunas las guardo en una caja de Colacao de lata, de color azul. Hay de todo. Tengo, por supuesto, postales de lugares que he visitado. Postales que me han enviado amigos. Postales antiquísimas de mis abuelos o de la época de mis padres.

Y tengo, también, las postales más cursis que ha parido imprenta. Algunas me las regalaron y nunca me deshago de los regalos aunque el que me los dé luego se convierta en mi peor enemigo. Pero otras tienen más delito: las compre yo misma. Agarráos bien a la silla y por favor, que no miren los de corazones sensibles (sobre todo).










martes, 3 de junio de 2008

LLUVIA DE COMIC

Mi afición al cómic comenzó cuando era muy pequeña. A los tres años ya leía, tebeos y el Diario de Cádiz, pero esa es otra historia, y aunque comencé con Bruguera y todos su personajes (Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, El Botones Sacarino, Anacleto, Las Hermanas Gilda, Doña Urraca y tantos, tantos personajes clásicos y entrañables, cuando descubrí el cómic femenino de la mano de Lily, un nuevo mundo se abrió ante mí.
Al principio había un poco de todo, algunas historias sin pretensiones salidas de Florita, Sissi o Can Can, y otros personajes que me hicieron vivir aventuras a diario, como Esther y su Mundo, La Familia Feliz, Candy Modelo en Apuros, Los Relatos del Tío Arthur, o Cristina y sus Amigas; o que me hicieron desternillarme de risa (La Terrible Fifí, Fina, Maica, Purita Agencia Matrimonial, Guillermito, Pura Calamidad...).

Tuve muchos, muchos Lilys, casi todos los Esthers que se publicaron, Ginas y Janas. En una fatídica mudanza, quedaron relegados al olvido, recuerdo lejano de una infancia ya pasada.
Por fortuna ahora he recuperado con creces lo que tuve y lo que es más, he conseguido muchas de las publicaciones originales en las que aparecieron por primera vez en Inglaterra. Tengo, por ejemplo, los primeros números de la revista semanal Princess Tina, donde se publicó por primera vez, en el ejemplar que aparece en la foto inferior firmado por Purita Campos, la primera historia de Esther. Un ejemplar que no conserva ni la misma Pura, que no cesa en pedírmelo, pero es mi pequeño tesoro.


A continuacion me enamoré de las bellas portadas de los Tomos Anuales de Princess Tina, aquellos que suelen salir sobre el mes de Diciembre. Estos son un claro ejemplo de lo que más tarde se publicaría en España, y contienen historias de La Familia Feliz, alguna de Esther, Candy la Modelo, o Fina.




En verdad Princess Tina sólo abrió mi apetito. Navegando por las miles de páginas de ebay descubrí otros anuales, llamados simplemente Princess y primos hermanos de estos últimos, que también publicaban el mismo tipo de historias y todos pertenecientes a la misma editorial.




Una vez más, las portadas son verdaderas obras de arte, de autores desconocidos (desconocidos porque, lo mismo que en el interior, nunca se citan sus nombres.

Y claro, con el gusanillo en el cuerpo, el apetito se convirtió en voracidad insaciable y tuve que hacer la colección de Pink (de momento sólo desde 1974 y hasta el 80, por unos personajes en particular que sólo aparecen en éstas). Y a diferencia de los anteriores, Pink utiliza modelos adolescentes con sus rostros, peinados y moda de aquellos tiempos.



Y como siempre hay que explorar nuevos horizontes, compré anuales varios (las posibilidades son enormes, Jinty, Tammy, Penny, Girl, Mates, June, Jude, Penelope, Girl's Cristal... Poco a poco voy comprando números sueltos que veo, concentrándome cada vez en acabar una serie para empezar otra... A no ser que vea una portada de un artista en concreto o una buena ganga.



Por cierto que el June que aparece en la foto superior, el primero de los cuatro tomos, es un revival, apareció en el mercado anglosajón el año pasado, cargado de nostalgia y muchos rostros conocidos, no sólo de personajes ficticios, sino también de estrellas que brillaron en los setenta.



Y cómo no, también tengo algunos tebeos sueltos, modelos en los que se basaron revistas como Lily o Gina, utilizando el mismo formato que mezclaba cómic con entrevistas a famosos de la época, pósters y moda.

Aquí os dejo un popurrí de varios tomos que tengo y otros que están en camino:







lunes, 2 de junio de 2008

EL PROFE DE INGLES (El Rincón de Lar)


Dicen que todas las niñas se enamoran de sus profesores masculinos, pero en mi caso nunca ha sido cierto. En el defuncionado EGB sólo tuve uno, y ni siquiera recuerdo su nombre. A partir del Instituto ya se convirtió en algo normal, pero no lo había sido jamás en un colegio sólo de niñas. Fui alumna del Amor de Dios, aunque ahora el colegio se llama Nuestra Señora de Lourdes. En Cádiz había dos Colegios del Amor de Dios, el de Puntales, que ofrecía clases en mi tiempo hasta Octavo curso, y el de Marconi, que comprendía hasta COU. Nuestra Señora de Lourdes parece haberse emancipado de la orden como un niño que a los dieciséis decide independizarse y dejar el hogar materno. Las monjas allí eran adorables, nada que ver con los callos que me encontraría en el cole de Marconi. Las monjas de Puntales no tenían motes. A mí me dieron clase Sor Javier, Sor Anuncia, Sor Auxiliadora, Sor Caridad, Sor Agustina. Recuerdo sus nombres como si fuera ayer. Sin embargo, en Marconi tuvimos a Sor Sargento, Sor Pulga y Sor Amargada-de-la-vida.

El caso es que los únicos profesores laicos que tuvimos fueron siempre mujeres (las "señoritas" Margarita, Marujita, Mari, y Flores) y La Quebrantahuesos, la única profe con mote porque era la monitora de gimnasia y nos dejaba para el arrastre.

El curso de Sexto de EGB, comenzó, como todo, lleno de expectativas. Un nuevo temario, la seguridad de sentirte un año más madura, nuevos profesores... Nueva asignatura: Inglés. Qué sofisticadas nos sentíamos. Por fin nos iban a enseñar a decir Yes y Nou, y Thank you very well fandangou. En nuestros libros ponía Oxford, o quizá Cambridge y pensábamos que pronto nos llegaría el turno de conocer a la Reina de Inglaterra o al feo de su hijo, que en aquellos tiempos aún no se habia casado con Diana, y a nosotras tampoco nos importaba.

La primera novedad del curso fue el aula. Durante el último año el colegio había sufrido importantes renovaciones. Había un anexo nuevo, un ala que tendría laboratorio, gimnasio y biblioteca. No lo llegué a ver completo. Sólo el gimnasio, donde sudábamos más que en el patio. Y teníamos vestuario para cambiarnos de ropa -las profesoras se quejaban de que volvíamos a clase apestando a sudor-, pero nunca tuvimos duchas, por lo que el olor persistió, eso sí, con ropa limpia.

Como decía, la novedad fue el aula en sí, que anteriormente había sido la pequeña capilla del colegio. Donde estaba el entarimado del altar se había puesto la mesa del maestro y su adusta silla de madera, la pizarra y un inmenso mapa de España. Persistía, sin embargo, el pequeño estante que previamente había soportado el Sagrario, ahora ocupado por la más absoluta nada. Más tarde pondrían un jarroncito con flores de plástico. Para entrar en el aula había que recorrer un minúsculo pasillo que conducía a los cuartos de las monjas y a la nueva extensión. Este pasillo siempre me produjo un poco de pánico, porque había una especie de mesa estrechita de recibidor con el busto de un Cristo en agonía (*), ese Cristo con las espinas encajadas en el cogote, a tamaño natural, con gotas de sangre en el rostro y la boca abierta como si acabase de ver el vídeo de The Ring. Siempre pasaba con los ojos cerrados, convencida de que mirarlo me produciría pesadillas para el resto de mi protestante y agnóstica vida.
Y la siguiente novedad fue el Profe de Inglés.

Alto. Espigado. Con gafitas de metal pequeñitas y redonditas. Más "chupao" que un pirulí de la Habana. Y aunque a nuestra tierna edad de 12 añitos nos parecía un dinosaurio, calculo que debía estar recién salido de Magisterio, a juzgar por su falta de experiencia y sus metodos. Veinteañero. Dos cursos nos duró. Dos años dando clases a 42 insolentes que se le reían en la cara. No supo imponer disciplina. Desde el primer día, mientras él se esforzaba en meternos alguna palabra guiri en la cabeza, nosotras nos empeñábamos en seguir hablando de estrellas del Super Pop y cambiando pegatinas, cromos y chinitos de la suerte.

Porque este profesor quijotesco (de cuyo nombre no puedo acordarme), pretendió enseñarnos inglés de modo teórico. Es decir, llegaba, subía al encerado y se pasaba una hora escribiendo las reglas del uso del gerundio. Luego nos ponía frases de ejemplo, las traducía al español y hasta mañana de nuevo. Así, llegaron los exámenes y suspendió a toda la clase, porque nos puso un exámen de traducción cuyo vocabulario desconocíamos. A ver de qué nos servía a 42 charlatanas aprender de memoria "el gerundio inglés se forma añadiendo la terminación -ing al presente del verbo", si en el test tenías que traducir "I am taking my dog for a walk".

Y claro, cuando 42 madres intentaron rodear a la directora en su despacho, el cero patatero se convirtió en el discreto "suficiente". Nota que continuamos sacando hasta Junio sin pegar un palo al agua.
Al profesor SIN NOMBRE no sé si lo despidieron o se fue solito, y jamás le volví a ver. Tampoco recordaría su rostro, porque nunca le miré mucho después del "incidente".

El incidente sucedió en medio de una clase a la que me llamó a la pizarra para traducir -cómo no-otra frases de casas y perros. Al levantarme de mi asiento, la compañera del pupitre a mi espalda me susurró (casi gritó, la verdad), que me sentara. Yo, como impulsada por un resorte obedecí y la miré y con los labios me dijo que tenía un manchote de sangre en el baby azul de cuadritos. Discretamente me levanté de nuevo, me agarré el baby y... sí. Me había venido la regla con saña y sin avisar, como sólo te viene cuando llevas unos meses intentando habituarte a tu nueva "amiga" y eres tan irregular como el autobús.
Y más roja que la mancha de mi bata de colegio alcé la mano y pedí permiso para ir al lavabo.

-"¿Al lavabo?" -se extrañó el larguirucho- "Pero si estoy esperando a que salgas al encerado".
-"Por favor..." -supliqué, cada vez más mortificada.
-"Me parece que ya eres muy mayorcita para no poder aguantarte unos minutos, ¿no te parece?" -a buenas horas pretendía mantener su disciplina. Yo ya estaba dispuesta a salir aferrándome la mancha para que no la viera, cuando la compi de atrás, sin tapujos ni pelos en la lengua dijo:
-"Mr. X, es que le ha venido la regla y tiene todo el culo manchado de sangre. Pero una mancha bien gordota".

Momento Mastercard: el profe tan granate que creíamos que le daba algo. Sin decir nada me hizo un gesto de que podía irme, y el resto de la clase muerta de risa, pero no a mi costa, sino a la de él. Yo corrí al lavabo, que quedaba -para más inri-, al otro lado del patio, sujetándome la falda y la trasera del baby como si tuviera un ataque de diarrea mientras corría por mi vida. Y luego tuve que permanecer dos horas sentada sobre mi propia humedad, después de pedirle amablemente a Sor Engracia, una monjita que se sentaba siempre en el hall a bordar, una compresa (gracias a Dios poco después descubriría el Tampax). Y los anticonceptivos.



Esa puerta, al fondo, es la del servicio del pasillo superior. La del inferior queda a la misma distancia.




Sor Engracia, además, era una monjita simplemente encantadora. No daba clases. Había sido mayor desde que nació, pero Dios le conservaba una vista para las labores que la mantenía ocupada 24/7. Ahora la recuerdo como un calco de Teresa de Calcuta con uniforme azul, y era lo más amable y dulce que te podías echar a la cara. La que te daba manzanilla cuando te dolía el estómago, y ositos de gominola cuando te veía por los pasillos.

Pero el más sonado de los incidentes del profe fue cuando en una de sus teóricas peroratas, mientras depotricaba cualquier cosa -él sabría, nosotras aún no habíamos comprendido el verbo To Be siquiera-, y en su énfasis calculó mal sus pasos y se dio de lleno con la cabeza en la estantería del antiguo Sagrario. El golpe fue tal que cayó para atrás en el suelo, ante la sonora carcajada de una clase muy poco dada a pensar que podría estar seriamente herido. De un salto se puso en pie y con la mano en la cabeza masculló una disculpa -nunca sabremos en qué idioma-, y abandonó el aula.

Al curso siguiente nos tocó la Señorita Flores, que de señorita a veces tenía poco y que se ganó nuestro respeto cuando tras quince minutos de cháchara ininterrumpida y algarabía constante, en su primer día, encendió un cigarrillo en medio de la clase. Estupor general, silencio sepulcral y el año que aprendimos a hablar inglés. Flores aún es profesora en el colegio de Puntales. La mejor que nunca tuve.

Y me ha dado mucha alegría encontrar la historia de mi cole aquí.






(*) El busto del Ecce Homo que teniamos en el colegio no era el de la foto, pero este me va a producir pesadillas esta noche de seguro.

POSTALES DE GUINNESS (I)

Creo que la mayoría las compré la primera vez que estuve en Dublín, cuando llegué aquí hace ya once años. Siempre me han gustado las postales antiguas y las publicitarias que tienen ese toque antiguo. Os dejo una pequeña selección y ya os iré mostrando más en futuros posts: