lunes, 8 de septiembre de 2008
HOY NO HAY MAÑANA
LA NIÑA DE LA CRIPTA (El Rincón de Lar)

Confieso que llevo más de dos horas tratando de verificar mi historia y, por una vez, San Google me ha fallado. No he hallado ni un ápice de información sobre el cuerpecito diminuto que yace en la cripta de la Catedral de Cádiz, objeto de muchas de mis pesadillas infantiles.

Más aquí: http://candela123.blogspot.ie/2010/03/la-famosa-nina-de-la-cripta.html
sábado, 6 de septiembre de 2008
LA ENTRADA DE BRUNO EN NINS: TERCERA FORMACION
De esta manera, la Tercera Formación quedaría consolidada con: Agustín, Bruno, Mónica, Laura, Fina y Angelita, una formación que, junto con la siguiente, a la que se uniría Alex en sustitución de Agustin, es una de las que se lleva la palma en cuanto a anécdotas y desventuras, incluyendo un aparatoso accidente de coche y algunos incidentes con el Aromán. Segun M. Minguella, la directora del grupo, Bruno se llevaba la medalla a la hora de las travesuras, en especial una que incluyó cierta ducha en medio de la noche, vestido completamente (y que contaré en otro post).

Sin embargo, también hubo episodios en las aventuras de estos Nins que podrían haber acabado en tragedia, como es el caso del accidente de coche que tuvo lugar en la calle Belmes de Barcelona, poco después del rodaje de este spot, cuando con sus merecidas remuneraciones (ni su directora ni Nins cobraban por sus actuaciones ni grabaciones discográficas, pero este era un comercial por contrato), habían realizado una compra en una juguetería de bicicletas, coches teredirigidos, muñecas y otros juguetes, y tras una suculenta merienda, se dirigían a sus hogares.
Al parecer un coche robado y perseguido por la policía se empotró contra el coche parado en un semáforo y conducido por Marta. Las puertas se bloquearon, dejándolos atrapados dentro antes incluso de que se diesen cuenta de lo que había sucedido. Las niñas lloraban aterrorizadas, y los niños, que guardaron la calma, las ayudaron a salir por las ventanillas. Por entonces los Nins ya eran muy conocidos y se vieron rodeados pronto de curiosos y de patrullas policiales y ambulancias que les trasladaron al hospital sin dilación. Tras una exhaustiva revisión, salieron bien parados: algunas contusiones, un poco de shock en las criaturas, y la peor parada Angelita, que acabó con un dedo del pie roto.

HISTORIAS DE LA PLAZA DE MINA (El Rincón de Lar)
Astrid presumía de jugar al tenis y entrenar duramente en el Club Náutico entre la Plaza de España y las Murallas de San Carlos, un lugar que yo sólo había visto desde las murallas. Era un sitio para "adinerados". Astrid vivía en un decimoprimer piso en el Paseo Marítimo, con una terraza con vistas a la vasta playa, los pisos más caros de Cádiz juto con la decadente Bahía Blanca.
No fue hasta muchos años después que me enteré que aquel pisazo de lujo era alquilado y que apenas se lo podían permitir, que su madre era la limpiadora del Club Náutico y su padre estaba en paro, sobreviviendo con los "trabajillos" que le iban saliendo, uno de ellos, mantener la piscina del Club. Si a Astrid se le permitía entrenar en las privilegiadas pistas del Náutico era porque todos los empleados podían utilizar algunas de las instalaciones.
Y Astrid, a veces, se inventaba historias para hacer aún más interesante su "engalanada" vida. Una tarde quedamos en la Plaza de Mina, no recuerdo si con intención de visitar el museo o de ir a la Librería Mignón, donde comprábamos comics y libros de rebajas. Debíamos tener trece años. Astrid llegó excitada.
-"Acabo de venir de La Casa de las Muñecas" -me dijo elevando al cielo sus ojos celestes.
-"Querrás decir del a Casa de los Espejos" -dije, sabiendo de lo que me hablaba.
-"No, la Casa de las Muñecas. Está ahí al lado, en una de las calles que llevan a la Alameda. ¿Te la enseño?"
-"Bueno" -me encogí de hombros-. "¿Y qué hay en esa casa?"
-"Muñecas, muñecas por todas partes. La casa está deshabitada. No vive nadie desde hace siglos. Y podemos coger alguna muñeca, si quieres."
No caminamos muy lejos. Entramos en un patio desierto, con algunas macetas descuidadas y paredes encaladas hacía ya tanto tiempo que el blanco se caía a jirones. Había desconchones en los muros, hojas secas junto a las escaleras y, mirando hacia arriba, sólo cierros cerrados, valga la redundancia, a cal y canto. Ni el murmullo lejano de una radio, ni una televisión, sólo silencio. Ese silencio que da escalofríos y no presagia nada bueno.
La escalera que subía hacia las oscuridades del primer piso estaban en penumbra, pero el interruptor de la luz no funcionaba, claro. Si la casa estaba deshabitada, era completamente lógico que hubieran cortado la electricidad, lo que no me explicaba era por qué la puerta de la calle estaba abierta de par en par, sin más. Según Astrid, era porque sus habitantes se habían ido precipitadamente.
Yo aún no había visto ninguna muñeca. Subimos los tres pisos, con dos puertas en cada uno. La de la azotea estaba cerrada.
-"¿Dónde están las muñecas"-pregunté.
-"Dentro de los pisos"-contestó- "Vamos, en el primer piso están las puertas abiertas."
La seguí de nuevo escalones abajo, en aquellas sombras de la tarde de septiembre. En el rellano del primer piso, mientras ella escrutinaba el terreno a través de la cerradura enorme de la puerta B, yo tiraba del pomo de la puerta A, sin éxito.
-"Está cerrada" -murmuré. No me dio tiempo a decir nada más. La puerta se abrió de golpe y una señora en bata de flores, pelo gris recogido en un moño y gafas plateadas me aferró del brazo con su huesuda mano.
-"¿Quiénes sois"¿Qué estáis haciendo?" -gritó.
-"Yo.. yo.. Creíamos que la casa estaba deshabitada..." -repliqué, temblando como un flan.
-"¿Deshabitada? ¡Yo sé lo que sois!¡Ladronas! ¡Ladronas!¡Voy a llamara a la policía!¡Gamberras!"
Me deshice de su garra y Astrid y yo corrimos escaleras abajo, sin detenernos hasta llegar a la Plaza de Mina. Astrid se echó en el banco de mármol muerta de risa.
-"¡Mentirosa!" -le grité- "¡La casa no estaba vacía!" -y aunque a ella la broma la tenía partida de la risa, maldita la gracia que me hizo a mí. Temía que aquella señora de bata y zapatillas me viera un día por la calle, con mi madre o con mi abuela y me señalara públicamente por haber tratado de entrar en su casa. Las palabras "ladrona" "allanamiento de morada" y "policía" sonaban en mis oídos de manera acusadora. Duraneaños evité pasar por aquella calle, temerosa de ser reconocida.
Esa tarde Astrid me presentó a un chico que había conocido allí en la plaza pocos días antes. Se llamaba Javi y aunque tenía media paleta rota, a mí me pareció guapísimo. Ni qué decir tiene que yo era totalmente invisible a sus ojos verdes. Pronto sería su cumpleaños y Astrid y yo fuimos a la Plaza de la Catedral, al mercadillo que se ponía allí en las mañanas de verano, a comprarle un regalo con nuestra pingüe paga. Le compramos un bolígrafo de forma femenina, una muñequera (Javi practicaba algún tipo de deporte, que me áspen si me acuerdo), y un poster de alguna cantante pop de la época. A Javi no le volvimos a ver y Astrid se quedó con el boli y el poster y yo con la muñequera, todo un artículo de moda junto con la bandana, como los llevaban los personajes de Fama.
Quedaban pocos días para comenzar el nuevo curso, y tratábamos de aprovechar nuestros últimas horas de asueto al máximo. En breve comenzaríamos Primero de BUP, nos sentíamos muy mayores y ya nos habían dicho que no iba a ser tan fácil como la EGB. A Astrid y a mí nos separarían de clase porque había tres cursos de primero, divididos en orden alfabético conforme a los apellidos de las alumnas. Yo estaría en A porque mi apellido empezaba por B y ella estaría en clase B porque su apellido empezaba por H.
Una tarde, mientras esperaba a Astrid, que siempre llegaba tarde, y a Javi, que no apareció, un señor se acerco a mí. Entonces me pareció muy mayor, rondando la cincuentena o quizás más, pero pensando en frío, el hombre no debía tener más de cuarenta. Me preguntó qué hacía allí tan solita. Le dije que esperaba a una amiga, balanceando mis piernas con incomodidad. No me gustaba que tipos como él me hablaran. Aunque eran otros tiempos, también estábamos alerta de hombres así, no era nada nuevo. Intentó entablar una conversacion aparentemente inocente, "¿Qué edad tienes? ¿Cuándo empiezas el cole?¿Qué curso empiezas?". Se marchó con la llegada de Astrid.
El nuevo curso comenzó en el Amor de Dios de Marconi. Aunque todas las clases nos las daban las hermanas, la de religión y las misas nos las daba el Padre Félix. Aquel señor de la Plaza de Mina que pareció no reconocerme durante los nueve meses que no me dio clase, porque amparada en mi "status" de Protestante, me libraba de las mismas (las cosas que se aprenden al tener una compañera en clase a la que sí le importaba su religión).
Astrid y yo nos distanciamos con los años, principalmente porque yo empecé a abrir los ojos y ella se quedó anclada en aquel mundo de fantasía que se había llegado a creer.
Al Padre Félix nunca más lo vi.
viernes, 5 de septiembre de 2008
LO QUE EL RIO LLEVA...

COSAS QUE ME DAN MUCHO MIEDITO

Me dan miedo las Yurenas o Tamaras de este mundo. O Ambar. O María del Mar, o el nombrecito de turno que le guste usar. ¿O acaso me dan pena por el patetismo? Desde que vi su foto en internet mientras buscaba algo que en absoluto tenía que ver con ella, me topé con una foto reciente. Claro que al David lo encontré buscando Castillos. ¿Coño es esto? Si al final tengo yo razón y era un tío... aunque el de las verduras aún me da mas yuyu... Me han dicho que tiene (o tenía) un bar en Malasaña, todo será llevar al guiri y ver la cara que pone, jejee. Aún no se ha recuperado del día que lo llevé al Ajo (ya contaré esa historia).

Mucho miedito me da la velocidad a la que se reproducen estos scumbags:

Y sobre todo, me da miedo despertarme una mañana y verlos a todos juntos a los pies de la cama y darme cuenta de que no es ninguna pesadilla...
LLUEVE (OH, ¿Y QUE MAS? SAME SHIT, DIFFERENT DAY)
jueves, 4 de septiembre de 2008
LA MAQUINA DE COSER DE CHARO


"En estos tiempos, no eran normales estos juguetes entre los niños de mi barrio, y sobre todo, teniendo en cuenta nuestra clase social trabajadora. Sin embargo, mi padre siempre se tomó muy en serio lo de la fiesta de Reyes, y buscaba incluso juguetes extranjeros, que entonces traían de Marruecos, centro comercial y de intercambio internacional. El caso es que nosotros, los cuatro hermanos, siempre tuvimos los mejores juguetes, cosas que hoy no se ven, y que ya son de peor calidad.", nos explica.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
TODA LA MIERDA PA IRLANDA


Eres un viejo chocho y asqueroso.
lunes, 1 de septiembre de 2008
ESA OCTAVA MARAVILLA DEL MUNDO...

Cuando era pequeña, soñaba con subir como King Kong hasta arriba del todo, y otear el horizonte desde el que, tras las desaparecidas Torres Gemelas, quedó relegado a un segundo puesto en cuanto a altura (ahora parece enano en comparación con lo que son las Torres Gemelas de Malaysia). Y cuando al fin cumplí mi sueño, me pareció entrar en una especie de Twilight Zone. No voy a aburriros con tecnicismos, estadísticas y datos de alturas, pero sí voy a contaros que el ascensor sube a una velocidad de 366 metros por minuto (casi ná), aunque a decir verdad, no lo notas.
Y nada más entrar en el lobby, desde la Quinta Avenida, te encuentras la imagen en relieve del edificio superimpuesta sobre un mapa del Estado de Nueva York (y naturalmente, banderitas americanas en todos los rincones disponibles).

De camino al hall desde el que se adquieren las entradas para el observatorio superior o la proyección del documental virtual que te lleva de paseo por la ciudad, se encuentra esta magnífica exposición de las Siete Maravillas del Mundo Clásico.

Los Jardines Colgantes de Babilonia- se dice que se hallaban en la ribera este del Eufrates, al sur de Bagdad en Irak. El Rey Hammurabi fue el rey más popular del reino babilonio, que floreció bajo su mandato. Su hijo, Nebuchadnezzar, es quien ordenó construir los jardines colgantes.
Las Piramides de Giza- Situadas a unas diez millas a las afueras del Cairo y las únicas supervivientes hoy en día de todas las Maravillas del Mundo Clsico, compuesta por la Pirámide de Khufu, la de Khafre y la de Menkaure, además de la Gran Esfinge, guardiana de la necrópolis.
La estatua de Zeus- en la mítica ciudad de Olimpo, se iniciaron las Olimpiadas en honor del dios de los dioses, Zeus. Se dice que la escultura de Zeus, para contentar y honorar al dios, estaba hecha de una estructura de madera recubierta de oro. La estatua de Zeus medía unos 40 pies de altura, en el templo edificado para adorarle, y su cabeza casi tocaba el techo. El mismísimo Calígula intentó llevarse la estatura a Roma pero fracasó, y en el siglo V d.c. unos griegos ricos se la llevaron a Constantinopla, donde por desgracia fue destruida por el fuego años después.
El Coloso de Rhodes-, si aún existiese hoy en día, sería uno de los artefactos más altos del mundo. El Coloso se construyó para celebrar la victoria de los Rhodianos sobre los Antagonids, y estaba situada en el puerto de la mediterránea Isla de Rhodes en Grecia, justo donde el Mediterráneo y el Mar Egeo se encuentran, y representa al dios Helios.

El Templo de Artemisa- supuestamente una de las estructuras más hermosas sobre la tierra, estaba situado en lo que hoy es la costa oeste de Turquía, a unos 50 kms al sur de Smirna.

El Mausoleo de Halicarnassus-, estaba en la ciudad de Bodrun, en el mar Egeo, al suroeste de Turquía, muy cercano al templo de Artemisa. Se construyó en memoria del rey Mausolus, casado con su propia hermana Artemisia, como era costumbre entre la realeza de Caria. Cuando el rey murió, su esposa y hermana decidió construir este monumento en su honor, en el 353 a.c.,

El Faro de Alejandría-, el espejo que coronaba el faro podía reflejar la luz a una distancia de más de 35 millas, y se alzaba en la antigua Isla de Pharos, ahora un promontorio del puerto de Alejandría en Egipto. Fue construido en el 280 a.c. y tenía 134 m de altura, y la mitología dice que su luz era utilizada para quemar los barcos enemigos.

Y por supuesto, la octava maravilla: El propio Empire State Building, con sus 102 pisos, completado en 1931, la estructura más alta del mundo hasta 1954. En 1950 se añade la icónica Antena de Televisión, que incrementó la altura del edificio.
