
lunes, 21 de julio de 2008
IN BRUGES

sábado, 19 de julio de 2008
A NADIE

viernes, 18 de julio de 2008
HOMENAJE A NINS: RECUERDOS DE UN DISCO (Colaboración de Lombard)

Debo, ante todo, agradecer a Candela que me permita colaborar en su blog y a Marta Minguella y Mónica Torrens la información que han aportado. Me siento muy honrado de poder participar en este homenaje y reivindicación de estos niños que alegraron mi infancia, y la de tantos, con sus canciones y simpatía y sobre los que hasta hace tan poco nada podía encontrar el nostálgico que quisiera revivir momentos mágicos o simplemente curiosos. No sé si me saldrá un homenaje o por el contrario sus protagonistas querrán estrangularme. Pero todo lo que aquí escriba lo haré desde el más sincero agradecimiento y cariño.

En la foto están los intérpretes, cuatro niñas y dos niños. Todos vestidos igual con pantalones negros y jerséis a rayas azules y blancas. Vemos a tres chicas rubias y una morena y un niño rubio y otro moreno. En la foto posan en un parque, hay palmeras, césped y si nos fijamos, al fondo, un banco con una persona sentada. Aquí tenemos a Nins.
Nuestros sonrientes artistas posan agrupados en dos tríos o tres parejas, tanto da. Los chicos y una chica en tierra a gatas y las otras tres niñas sentadas “a caballito”. Durante años lo único que sabía es que eran los que cantaban las canciones del disco. Pero nada más conocía al respecto, ni siquiera sus nombres. Ay, aquellos tiempos sin Internet...
Por suerte hoy algo más conozco, en gran medida gracias a este blog. Naturalmente son los mismos componentes de Nins que aparecen en la última foto del post anteriormente dedicado a ellos. De hecho caigo en que debió ser la misma sesión. Hoy ya sé que se llaman Mónica Torrens, Laura Pérez, Angelita y Fina Montuenga, Manuel Cardona y Agustín Huertas y posan para la cámara en el parque de la Ciudadela de Barcelona.
Lo que he llegado a disfrutar escuchando este vinilo durante años. Las canciones nos indican en qué año estamos: “Grease (tú eres a quién yo más quiero)”, "Las canciones de los peques”, “Gallina Cocova”, “El plátano”, “Mazinger-Z”, “La abeja Maya”, “Orzowei”, “Cantemos juntos” y “Sargento Peppers”. Casi nada para los nacidos en los 70, las series míticas de aquellos años. Caso aparte la última, una traducción de un éxito de los Beatles.
Por algún motivo mi canción predilecta es la única cantada en inglés, idioma que jamás he aprendido (en mi colegio sólo se enseñaba francés). No la entendía ni falta que me hacía, era sonora y muy pegadiza y las voces me encantaban al oído. La continua repetición de texto tenía la ventaja de hacerla más asequible al oído.
Siempre me chocó la existencia, en el mercado discográfico, de dos versiones de “Las canciones de los peques”, “La gallina Cocova” (que no “Cocouaua”) y “Orzowei” que ese mismo año también cantaron Enrique y Ana en su trabajo “El disco para los pequeños con Enrique y Ana”. Me parecía encantador el toque de Nins al llegar a “Todos preparados porque vaaamos a cantar”, que hacía que su versión sonara distinta y propia.
También “El plátano” me divertía pues conservo un vinilo de “Pequeñines” en la que también la cantan. Hace unos días Marta Minguella me sacó de dudas al respecto.Ahora que he conocido a Marta he entendido la importancia que para ella tenía el enfoque de Nins. Nada de giras o rodaje de películas durante meses perdiendo las clases de la escuela, nada de descuidar la técnica y limitarse a un playback. Y ante todo nada de perder la inocencia de la infancia.
Creo que valoro hoy más su trabajo que de niño pues entiendo muchos otros matices. Me gusta contemplar la foto de aquellos cantantes, tan sonrientes y angelicales, pues lo hacían para alegrar a los niños de entonces y hoy sigue siendo útil para lo mismo su trabajo. Más de una persona, entre las que me tengo que incluir, al mirar atrás años después, malinterpretamos los uniformes y las simples coreografías en el escenario, sin percibir la importancia de que cantaran en directo (tardé años en saber qué era eso) o del trasfondo didáctico. Hoy, gracias a Marta Minguella ha quedado todo aclarado y se ha revalorizado en mi corazón la trascendencia de Nins en la música infantil, ya de por sí enorme desde siempre.
Pero lo importante es que nos hicieron felices a nosotros, ellos lo fueron y hoy son personas mayores establecidas con familias, carreras universitarias y buenos trabajos.Otros niños artistas se dejaron la inocencia, la salud y hasta la vida en el experimento.
Así que desde aquí mi agradecimiento por siempre a Nins, a todos y cada uno de sus componentes, y a Marta Minguella por hacerme más feliz en mi infancia y por permitirme ahora revivirlo.
Un abrazo a todos.
Lombard.
jueves, 17 de julio de 2008
Y ENTONCES FUERON 6: LOS SEGUNDOS NINS

Posiblemente la formación más conocida de Nins por los niños de mi generación.

En aquel tiempo Tino de Parchís y Mónica sorbían los vientos el uno por el otro. Tanto, que incluso crearon un código secreto de movimientos en el escenario que sólo tenía significado especial para ellos. Si Mónica se tocaba un calcetín, era un gesto dedicado a Tino. Si Tino al cantar cierta estrofa guiñaba un ojo a la cámara, era un guiño para Mónica. Y cómo no, esto fue motivo de guasa en las agrupaciones, que cuando coincidían en el mismo avión, les tarareaban la marcha nupcial mientras ambos se sentaban juntos.
Así, con todo esto, no es de extrañar que repetidas veces se les llamara la atención en el Hotel Convención de Madrid por el jaleo en las habitaciones, o que en cierta ocasión estando los adultos a su cargo tomando algo en la terraza de un hotel a pie de playa en A Coruña, fueran distraídos por las risas y gritos provenientes de la orilla, sólo para descubrir a Los Nins, completamente vestidos y calzados con sus brillantes zapatitos de charol recién comprados, haciendo carreras de natación mientras Parchís y Regalíz les jaleaban desde tierra seca, convencidos de que, de imitarles, serían fuertemente reprendidos por sus mánagers. O aquella otra en Prado del Rey, con Botones y Parchís corriendo tras ellos, que se las habían ingeniado para "sustraer" 6 de los trajes de Teresa Rabal y su troupé.

En cuanto a dónde están y qué hacen en el día de hoy: Agustín Huertas, el rubito de rizos, desafortunadamente falleció hace unos meses en un accidente motorístico en su ciudad natal de Barcelona, donde era abogado y notario y estaba casado con una chica brasileña con la cual, no tenía hijos. Agustín, paradójicamente era el segundo de seis hermanos aunque de algún modo sea el cuarto. ¿Confusos? El primer parto de su madre trajo trillizas y el segundo a Agustín, de modo que no se sabe si es segundo o cuarto. A Agustín se le uniría más tarde en el grupo su hermano Bruno. El último hermano es Carlos, que nunca deseó cantar.
OS VOY A ENSEÑAR LAS BRAGAS (LITERALMENTE)
Nueva York es el paraíso del comprador. Diferentes distritos alojan diversos tipos de tiendas con una oferta de precios variada. El Flatiron District, por ejemplo, antiguo centro neurálgico de los shoppers, a lo largo de la Quinta Avenida, era conocido antiguamente como The Ladies' Mile (La Milla de las señoras). De hecho, frente al Parque de Madison (Madison Square), se erige un reloj, delande del numero 200 de Fifth Avenue que marca el final de dicha milla de tiendas que una vez estuvieron de moda y se consideraban lo mejor de lo mejor de Manhattan.
Al final de la Quinta Avenida, cerca de la Cathedral de Saint Patrick y del Rockefeller Centre se encuentra una de las tiendas de más prestigio y más caras de la ciudad: Sack's Fifth Avenue, sinónimo de estilo y elegancia y considerada el gran almacén de mayor calidad. Ni qué decir tiene que sólo entré para mirar las ropas de diseño y complementos a precios abusivos. Salí apestando a tres marcas diferentes de perfume.


El guiri dice que son bragas de pilingui, y a mí también me lo parecieron y por eso las compré. Bragas neoyorquinas como las que sin duda usaría Julia Roberts en su papel de Pretty Woman (si es que llevaba). Y es que precisamente como Julia en esa película me sentí yo cuando fuí a otra tienda de postín, Tiffany's. Era el día de mi cumpleaños y había decidido darme un homenaje y comprarme algo relativamente caro, si sólo por tener la famosa bolsita turquesa, pero no iba a ser. Una vendedora de cabello cardado como sólo las mujeres americanas saben hacerlo, me ignoró completamente con su acento nasal mientras prácticamente me miraba de arriba a abajo, y me marché tan ofendida que olvidé lo que quería. Podría haber cambiado de mostrador, pero tras esperar media hora a que dejara de hablar con la anterior compradora y recibir la más despreciativas de las miradas, se me quitaron las ganas.
Debí haber supuesto que sería así cuando para subir a la segunda planta desde el lobby hay que tomar un ascensor con un ascensorista de guante blanco y uniforme impecable lleno de botoncitos dorados que va enumerando los productos de cada planta.
Pero natualmente "la tienda" por autonomasia es Macy's. Aquí se puede comprar absolutamente de todo, y la visité en varias ocasiones, siempre adquiriendo una cosa u otra. Los dependientes son amables y te proporcionan muestras en lugar de atacarte vílmente con un vaporizador. Es una tienda inmensa (ocupa toda una manzana) donde se respira historia. El fundador, Rowland Hussey Macy abrió una pequeña tienda en otra calle no muy lejana, en 1857. Y escogió como logo una estrella en honor a un tatuaje que llevaba desde sus tiempos de marinero. Cuando Macy murió en 1877, la tiendecita se había extendido al o largo de 11 edificios, y se expandió más cuando los dos hermanos que habían dirigido el departamento de cerámica y cristalería, Nathan e Isidor Straus, se hicieron cargo de los almacenes. En 1922 los 14 locales se habían quedado pequeños para el volumen de mercancía y se compró el lugar desde donde opera ahora, que además tiene su propia estación de metro en el subsótano. En el interior, algunas de las escaleras mecánicas aún son las originales, de madera. Y es muy divertido subir en ellas, os lo seguro. Es como flotar en el Arca de Noé!
La entrada de la calle 34 (sí, la del Milagro), todavía conserva sus cariátides originales y el reloj, las letras esculpidas y toda la ornamentación desde su apertura. En la entrada principal hay una placa también en conmemoración a Isidor y su esposa, que perecieron en el hundimiento del Titanic.


Chinatown (volveremos de visitaen otro post), donde nadie habla inglés, es como un mercadillo gigante, donde artistas callejeros, tiendas de a dólar y bisutería se mezclan con museos, restaurantes, y todo tipo de baratija.



Para los amantes de la música y el cine, parada obligatoria es la enorme tienda de Virgin (creo que era una de las mayores de América), en la céntrica Union Square.

miércoles, 16 de julio de 2008
LAS RECETAS DE LA ABUELA (El Rincón de Lar)

I'M A SUPERFREAK, OH YEAH
No apta, por supuesto para corazones sin sentido del humor, sin imaginación ni para nenas engreídas.
Viva lo Friki! Bandas para: Alasse, Inma, Marisa, Sergio, todas las Estherianas y las que tienen placeres ocultos tras las cortinas.
¿Alguien más se autoproclama friki del año?
ACTUALIZACION (añado este video a petición de Susana Ce)
martes, 15 de julio de 2008
MIRA COMO BRILLO

LIBROS CON SOLERA
La Enciclopedia tuvo una reedición tipo coleccionista hace unos años, pero ésta es la original Enciclopedia Alvarez en edición de 1962. El Libro Primero de Lecturas (el tercero de la imagen) es del 58, de la Editorial Edelvives; el Libro Segundo de Lectura (segundo en la foto), es del 56 de la misma editorial.
El Camarada (Método Completo de Lectura), de José Dalmau Carles, es de 1930, y perteneció, a juzgar por las firmas en la primera página, a Vicente y Luisa Valls.
BROADWAY Y SUS TEATROS

Estos días que el musical Mamma Mia! aparece cada dos por tres en los medios debido a su adaptación para la gran pantalla, he recordado que cuando estuve en Nueva York acababa casi de estrenarse en las salas de teatro. En mi recorrido por Broadway en el viajecito de dos semanas en Marzo del 2002, pasé por delante del rdeWinter Garden en pleno centro del distrito teatral, pero no me animé a ver la función porque esa noche había conseguido tickets para mi obra favorita de todos los tiempos: El Fantasma de la Opera. Uno no puede ir a Nueva York sin haber entrado, al menos, en uno de sus teatros, y no para curiosear precisamente. Además las entradas estaban tiradas de precio, pagué sólo $20 por un asiento en el mezzanine. ¿Cómo conseguí un ticket tan barato? Pues haciendo cola (por cierto, muy breve), en Times Square.


En la planta baja de este edificio solía haber una sala de teatro donde en los años 40 cantaba Frank Sinatra. Arriba del todo hay una torre con un reloj y una especie de cúpula en forma de alcachofa, que antaño solía estar encendida para mostrar todo el esplendor de esta magnífica mole construída en 1927 y tenía una terraza-mirador.
Y no muy lejos, está el Ed Sullivan Theater, desde donde se emite cada noche el David Letterman Late Show.

Por esta zona también se encuentran teatros como el Amsterdam, el Lyceum, The Booth, el Shubert Alley, el Carnagie Hall, el Majestic... Ah, cuántos recuerdos!
El Lyceum es espectacular en su fachada. Es el teatro más viejo aún en uso de NY, construído en 1903 en estilo barroco para el productor Daniel Froman, que tenía un apartamento en el edificio, completo con una trampilla que daba justo sobre el escenario.

El Lyceum hizo historia al batir récords de representación con Nacida Ayer (1600 representaciones). También fue el primer teatro designado de interés histórico. Y doblando la esquina hacia la derecha, me di de bruces con el Edificio Miller, de fachada cuanto menos chocante en cuanto a su arquitectura, ya que el edificio a continuación y que hace esquina es un McDonald's, frente a Times Square.

El Miller Building fue una antigua tienda de zapatos antes de la II Guerra Mundial, y las esculturas de la fachada son cuatro estatuillas de las actrices americanas Ethel Barrymore, Marilyn Miller, Mary Pickford y Rosa Ponselle. Aparentemente Israel Miller era un zapatero Polaco que llegó a NY y empezó a hacer zapatos para muchas producciones teatrales. Sus diseños se hicieron famosos y muchos personajes del vaudeville de la época encargaban su calzado allí. La verdad es que entre tanto anuncio, carrito de perritos calientes y publicidad, si no se sabe dónde está, es dificil de localizar:
(Es el edificio detrás de esa parabólica, entre ésta y la pancarta azul). Calle arriba, pasando la gran M amarilla, girando en la primera manzana, hay otro teatrito pequeño, el Cort, cuya fachada se inspiró en el Petit Trianon de Versailles. En su interior hay un busto de Maria Antoinette sobre la ventanilla de tickets. Aquí tuvieron lugar las premieres de El diario de Anna Frank y Sarafina!
Y unas calles más arriba, bastante más lejos, se halla un edificio que parece fuera de sitio en Nueva York, El City Center of Music and Dance, con una ornamentada estructura de estilo arábigo con azulejos españoles, diseñado en 1924 como un Templo de Adoración Masónico. Más tarde el alcalde La Guardia lo salvó de los promotores inmobiliarios y lo designó como sede de la NY City Opera and Ballet en 1943.

Y por último el Carnagie Hall, aunque en la foto no se ve muy bien debido a la sombra del edificio de enfrente, pero ese año llevaba mi cámara Canon y me negaba a comprarme una digital. Ya volveré algún día para repetir aquellas fotografías que no quedaron de mi agrado.

Abrió sus puertas en 1891 en lo que entonces era un suburbio neoyorquino, y se dice que tiene el mejor sistema acústico del mundo. Tchaikovsky fue el conductor invitado en su apertura y atendieron las mejores familias de la ciudad, muchas de las cuales esperaron durante una hora antes de poder bajarse de sus carruajes. Y en fin, qué os voy a contar del Carnagie, para eso está Wikipedia.
Esa noche, como os dije anteriormente, me fui a ver El Fantasma de la Opera en el Majestic, uno de los teatros más grandes de Broadway, con un aforo de más de 1600 asientos e inaugurado en 1927.