domingo, 24 de marzo de 2013

De paseo

Hoy me he ido de paseo, mosqueo con el guiri incluido que por no levantarse a las 8:30 para ver suu querida Formula 1 prefiere ver la repetición a las 2 de la tarde, y si he de esperar a por él... se me acaba el día. Así que tras dar un sonoro portazo para dejar clara mi posición al respecto, me he ido con viento fresco. Muy fresco, que teníamos 2º con sensación térmica de -2º y como yo lo valgo, me he ido con una simple camiseta debajo del abrigo... cachis la mar y no se me ocurre otra que irme a pasear por la "verita del río".
Mi intención era visitar la Universidad que tengo a un tiro de piedra de casa, pero al final me puse a andar, andar... y este es el circuito que realicé (de hecho me salí de los límites de la ciudad que terminan dos minutos antes de donde me dí la vuelta...)


Si hay algo que me gusta de cork es la variadad de lugares que se pueden visitar en un Domingo aburrido. Cork no se ve en un día y quien diga lo contrario, no ha visitado todo en profundidad. Y diciendo esto, he de decir que he de volver al fitzgerald Park donde he estado hoy porque allí se encuentra el Museo Municipal y la galería Art in the Park pero sé que el guiri querrá visitarlo también y prefiero ir otro día.
Respecto a la universidad, me encantaría estudiar allí. Esos muros de piedra le hacen sentir a uno como si estuviera en Eton, Cambridge o en oxford (salvando las distancias arquitectónicas, claro...)


El observatorio
De la universidad me he ido hacia Fritzgerald Park, que tiene un par de estanques pequeñitos donde los niños van a dar pan a los patos y unas estupendas vistas a la otra orilla del Lee, que se puede cruzar para seguir un caminito pinturesco desde sendos puentecillos...







Cruzando el último puente se puede llegar hasta el centro de Cork ininterrumpidamente pero yo me he vuelto para hacer otra parte del recorrido que deseaba hacer y que tiene maravillosas vistas a ese edificio con tanto carácter reconvertido en apartamentos que os enseñé hace poco en uno de los posts (cuando buscaba piso) y con el que estoy totalmente fascinada: próximamente en mi agenda, subir hasta ahí.


Y aquí fue donde me di la vuelta...


Iba camino del Lee Field y el frío se acentuaba. Magníficas vistas de Atkins Hall y del río Lee en todo su esplendor...






Y ya en mi vuelta a casa, delante del County Council me encuentro a estos dos señores mirando... hacia arriba...




Y con esto y un bizcocho... me fui para casa, a donde llegué una media hora después... en total unas tres horas de caminata... El Domingo próximo, si hace bueno... La Marina!

lunes, 18 de marzo de 2013

Gamberreando en la galería

El sábado pasado, aprovechando el ambiente de festividad del fin de semana de St. Patrick's (hoy aquí es festivo pero me han hecho ir a trabajar aunque estamso de training y no hemos hecho nada de nada), tras hacer unas compras y disfrutar del mercado gourmet y la música en directo, aprovechamos también para visitar la Crawford Art Gallery, que yo había visitado hace muchísimos años y el guiri no conocía.
La primera sala de la planta baja tiene una colección de reproducciones de escayola de Cánovas y oye, cuando te lo ponen a huevo, te lo ponen a huevo...






La galería tiene una colección pictórica que poco tiene que envidiar a cualquier galería nacional de renomebre, aunque muchas de las exhibiciones son temporales. Pero esas fotos, quizás, os las enseñe un día con más tiempo...

domingo, 17 de marzo de 2013

Sin ganas

He abandonado el blog, lo sé, y mientras escribo estas palabras, solo tengo en mí esa sensación agridulce de no tener ni fuerzas ni ganas de escribir. Mi nuevo trabajo me está "matando" a muchos niveles, y el creativo es uno de ellos. No tengo tiempo para nada y las expectativas no son mejores. Esta semana concluimos la última semana de "training" y el viernes nos dirán nuestros nuevos horarios para el próximo mes (sí, un mes entero), sin fines de semana libres, con los días en medio de la semana (martes y miércoles o miércoles y jueves). Y no esperen que sean horarios de mañana, no. Ya nos han avisado que al ser los últimos en llegar nos van a tocar los peores horarios (de 1 ó 1.30 de la tarde a 9.30 ó 10 de la noche). una puñetera mierda que en principio creí iba a sobrellevar con dignidad y valor, porque después de todo, este solo era un primer paso para poner los pies en Cork, pero las restricciones en la empresa son demasiado grandes. 
Llámenme malcriada o mal acostumbrada, pero 16 años trabajando en Irlanda me han enseñado que el respeto hacia el trabajador existe. Pero aquí solo eres un número con pocos derechos: no puedes tener tu movil contigo, ni mirar internet, ni cogerte tus descansos un minuto después de tu hora. Que no te dé el día meón porque solo tienes 20 minutos a lo largo del día para ir al baño, si te pasas de esos 20 minutos, recibes una amonestación, que aún no me queda si será un cachete en el culete o si usarán una regla de madera para marcarte las manos (no creo, las necesitas para teclear).

Jamás en la vida he trabajado en un lugar tan restrictivo y con normas que no voy a enumerar aquí porque no quiero terminar de aburrir al personal con mis cuitas, pero el tema me está afecando psicológica y físicamente y me acuesto con palpitaciones para levantarme en medio de la noche bien a vomitar bien con ataques de diarrea sin motivo. Y en lugar de perder peso, lo gano, tócate las meninges. 
Sí, estoy buscando otro trabajo, pero todo proceso lleva tiempo. Ahora mismo estoy echando "para cualquier cosa" porque lo único que quiero es salir del agujero en el que me he metido. Y detener las lágrimas, porque no es fácil llegar a casa tras un más que estresante día y echarte a llorar porque casi a diario recibes emails, mensajes por facbook o al móvil de tus antiguas/os compañeras/os de trabajo diciéndote lo mucho que se te echa de menos.

Por lo demás, cuando estoy libre, como el fin de semana pasado y este, lo disfruto como si fuera el último día de mi vida. El sábado pasado fuimos al lago cercano a mi casa, un lago natural que es un santuario para aves y lo pasamos bien, fue un paseito por todo su perímetro agradable, con una corte de cisnes y patos siguiéndonos porque a mí no se me ocurrió otra cosa que comprar pan para darles de comer, como cuando era una niña. 


Este fin de semana nos encontramos en plena celebracièn del Festival de St. Patrick's, por lo que ayer pasamos casi todo el día (tras hacer unas compras) en el centro, donde tuvo lugar un mercado gourmet (con stands ofreciendo comida alemana, italiana, española, francesa, etc.) y un escenario con música cuya primera actuación fue un grupo de percusión que ambientó el lugar haciendo bailar al más soso. Por la tarde pillamos a una banda de jazz-fusión que tembién estaba bien y bueno, nos tomamos unas cervecitas a la salud del santo patrón...




También visitamos la Crawford Gallery, que yo no ka había visitado desde mi primera visita a Cork hará más de 12 años, y para el guiri era la primera vez. hicimos un poco el gamberro, pero esa... es otra historia...


sábado, 2 de marzo de 2013

Pertenecer

Hoy es jornada de reflexión para mí. Creo que últimamente le dedico más tiempo a pensar del que debería, y no precisamente porque me sobren las horas... que desde que he empezado a trabajar ando más bien escasita... Pero sí han sucedido cosas que me hacen reflexionar un poco sobre qué quiere la gente de la vida. O qué esperan en ciertas circunstancias.

Cada día estoy más contenta de haberme mudado. El trabajo es tema aparte, pero seguiré buscando. no porque no me gusten mis compañeros o el tipo de trabajo: son los horarios los que no me convencen y la apretada política de empresa que además me ha denegado la posibilidad de cogerme unos días para ir al Salón del Cómic de Barcelona, a pesar de que les dije que era para promocionar mi libro y firmar. No han sido capaces de darme los cuatro cochinos días que pedí.

Sin embargo, aunque me levanto bastante temprano para ir a trabajar, y camino casi 20 minutos hasta la parada del autobús, lo hago gustosa. Cruzo el río cada mañana, observando a las alborotadoras gaviotas, quietas o sobrevolando la cristalina superficie del Lee. ha hecho muy buen tiempo desde que nos mudamos y no ha llovido, por lo que suelen estar plácidas y relajadas. 
Veo el despertar de la ciudad, la gente con párpados aún pegados esperando las diferentes líneas de autobús en sus paradas, lo comercios abriendo las barajas de seguridad, los camiones descargando su mercancía fresca a las puertas del English Market. Esta ciudad tiene una vida que, a las 7am nunca he visto en Limerick, donde lo único abierto era el Spar o el Centra para que los trabajadores puedan comprar su desayuno o la prensa. 
El sábado pasado fuimos al cine a ver Mama. Es un placer volver a vivir en una ciudad con un cine en el centro y no tener que planificar el día entero para ir a ver una película y dejarte medio sueldo en taxis de ida y vuelta. Luego fuimos a tomar unas cervezas, porque desde que llegamos, hemos salido más que todo el año anterior en nuestra otra ciudad. Hemos ido al cine, a tomar unas cervezas solos o con mis compañeros de trabajo, hemos ido a cenar o a comer, nos hemos sentido parte de la muchedumbre los sábados de mañana de compras... cada vuelta de esquina es un descubrimiento, una aventura, una descarga de alegría. Cork tiene vida y... estamos aquí para disfrutarla.
Lo que me lleva a la otra reflexión. En Facebook estoy en un grupo de españoles en esta ciudad, pero se puede aplicar el tema a españoles en cualquier parte del país y a decir verdad, del mundo. Hay cosas que me son sencillamente imposibles de comprender, de digerir, de racionalizar con lógica, porque no me caben en la cabeza... yo no comprendo cómo alguien que decide irse a otro país -el que sea- por un tiempo limitado o un tiempo indefinido, se agarra a sus antiguas costumbres como si de ello le dependiera la vida y no intenta soltarse e integrarse. Porque eres tú quien ha de adaptarse al nuevo país y no viceversa. 
Me explico: me ha llamado la atención en estos días el tema de dos chicas que solo van a venir a Cork para el fin de semana de Saint Patrick y querían sabar dónde encontrar música española o latina... y digo yo... si vienes a conocer un festival eminentemente tradicional irlandés, qué pinta ahí la música española? ¿no sería más lógico venir y disfrutar de algo diferente? ¿De verdad no pueden vivir sin una canción española por un fin de semana...? Y con esto no pretendo ofender a nadie: hace mucha ilusión y te da mucha alegría ir a otro país y oir algo del tuyo, pero no comprendo esa ansiedad por buscarlo como algo necesario. 
Lo mismo sucede con la comida: llevo 16 años aquí y sí, puedes echar de menos o añorar alguna cosa, pero tampoco es para morirse. Se puede vivir perfectamente sin jamón serrano (aunque se muera más lentamente) y ciertamente hay muchos productos que se pueden encontrar desde hace ya décadas integrados en el supermercado, llámenlo globalización o aceptación de la multiculturalidad de la nación. 
Hay un matrimonio que está pensando en abrir una tienda de productos españoles (ya que aquí hay tiendas árabes, portuguesa, frencesa, alemana, polaca, lituana...) y pidieron sugerencias de qué productos se  añoran más o no pueden encontrarse aquí. Leer a la gente pidiendo café porque no les gusta el de aquí me parece ridículo: especialmente cuando puedes encontrar no solo las mismas marcas principales de España -recuerden, señores, el café viene de Colombia, como la coca-, y además en la ciudad hay un par de tiendas SOLO de café.
Lo mismo cuando he visto pedir pan rallado o pimentón. No solo se pueden encontrar en cualquier supermercado, sino que además son productos baratos. Esto me da que pensar de si la gente que pide a boca llena por productos innecesarios se ha paseado alguna vez en la vida por alguna de las cadenas de supermercados que hay en la city o en los centros comerciales... 
Quejarse de la calidad de la carne irlandesa -sin hablar de los caballos- es no haber probado jamás su carne, porque la industria cárnica y lechera en Irlanda son de lo mejorcito -aunque ahora haya dudas-. Un filete de ternera -o de caballo, que está sabrosísimo-, no encoge como pasa en España hasta con la carne menos barata. Si un filete aquí mide diez centímetros, medirá quizá 9 tras cocinarlo, pero no se quedará en un remedo de la mitad de tamaño. ¿Y la leche? Esa leche densa, que sabe a leche, que mancha el vaso, que huele a leche y es fresca-fresca.

Cuando yo viajo a otro país, aunque sea en vacaciones, cortas o largas, procuro probar todo lo posible de la gastronomía local. Cierto es que Irlanda no puede presumir de platos buenos o de renombre o de tener una cultura gourmet, pero señores, el comer bien empieza en casa y saber comprar es esencial... y si yo me las he apañado perfectamente todos estos años en Limerick, no comprendo como alguien que lleve dos semanas o un mes en el país ya se está quejando de que no puede encontrar esto o aquello porque ni siquiera ha mirado o porque no sabe dónde encontrarlo.

Yo misma, acostumbrada a comprar ciertos productos en los supermercados de Limerick, llegué aquí a mi nuevo supermercado (de la misma marca) sintiéndome despistada porque no sabía dónde estaban las cosas... no pude encontrar mis salchichas de pavo que me hacen la vida tan fácil cuando no sé qué comer... y hoy ha sido tan sencillo como ir a un super -de la misma cadena- un poco mayor. Y no he saltado de alegría en medio del pasillo porque una tiene ya una edad...

Por eso no puedo comprender que se pidan cosas como pan rallado, café o pimentón en un listado de cosas "que no se pueden encontrar" en Irlanda. Es como una vez, hace ya unos años, que una chica en Limerick (española) me dijo que le era imposible encontrar Tampax con aplicador, que solo los encontraba sin y le parecían una guarrada y que se los mandaba su madre por correo desde casa... La cogí del brazo y la llevé ya no a un supermercado, ni siquiera una farmacia, sino a un spar (o quizá un centra) donde le enseñé la caja de tampax normales de toda la vida, en tamaño regular. Ya es todo un orgasmo ir a un supermercado grande y encontrar un par de marcas más y en tamaños super y mini... Así que no, milongas las necesarias porque no me cabe en la cabeza cómo después de un año aquí me salió con esas. ¿Dónde buscaba los tampax? 

A lo largo de los años me ha tocado morderme la lengua y no soltar una carcajada cuando gente nueva me ha preguntado dónde comprar libros en español o incluso si podían comprar el Pronto en cualquier tienda. Prensa española sí, a diario y en sitios grandes, pero... ¿el Pronto? ¿De verdad? El tema de los libros puedo comprenderlo hasta cierto punto... pero si quieres leer libros en castellano, pídele a tu familia o amigos que te manden libros, porque aquí puedes encontrar alguno, sí... para la gente que estudia español, pero la selección es muy limitada y cuando yo llegué, al menos, se limitaba a los clásicos y libros que ya tenía: Calderón, Valle-Inclán y llegué a encontrar algo de Reverte.
Por eso, quizá, he estado ejercitando el perolo más de la cuenta últimamente... 

lunes, 25 de febrero de 2013

Primer día

Hoy ha sido mi primer día en el trabajo. O casi, porque en realidad el primer mes vamos a estar de entrenamiento, aprendiendo nuestras labores en una clase, y hoy simplemente ha sido el día de inducción y aunque ha sido un bombardeo de información para algunos, no se ha hecho demasiado pesado. Comenzamos a las 9am y concluimos a las 4, mañana vamos de 11-4 o 4.30 y a partir de ahí nuestro training será de 8am a 4.30pm.



Cuando digo de que para muchos ha sido un bombardeo de información me refiero a lo siguiente: somos 13 nuevos trabajadores, pero cada uno de un país diferente que va a cubrir un departamento lingüístico distinto. Hay un chico holandés, cuatro alemanes, una chica portuguesa, tres italianos, una señora de Cork pero que nunca ha trabajado en Irlanda y ha vivido toda su vida laboral en Dinamarca y otra española además de mí. Me falta uno en los números, lo sé, pero ahora mismo no sé quién o de dónde. 
El caso es que excepto cuatro (contándome a mí), todos han venido de sus países para incorporarse a la oficina. Han sido contratados (desconozco si vinieron para la entrevista o si la realizaron por skype, ya preguntaré) y para ellos supone comenzar de cero en un país diferente y con reglas distintas. Para empezar, tienen que sacarse el PPS, que viene a ser como el número de la seguridad social, aunque no es una cartilla médica. Ese número es el que entregas para todos tus procedimientos con el estado: para tus impuestos, para el caso en que hayas de solicitar subsidio de desempleo, para pedir certificados fiscales o cualquier otro asunto de esta índole. Así que muchos de ellos han de ir mañana a sacarse el numerito, razón por la cual empezamos a las 11.
Por otra parte, un día de inducción aquí en cualquier trabajo es prácticamente igual: repaso de las normas a seguir en el trabajo en cuanto a vestimenta, horarios, políticas de empresa en diversos aspectos, beneficios para el trabajador, etc. etc. y varía en duración dependiendo de las normas de dicha empresa. Igual puede ser medio día, un día entero que una hora. Pero para la gran mayoría, este es su primer empleo en Irlanda y todo es absolutamente nuevo.
De hecho, me ha llamado al atención que cuando hemos estado hablando en grupo de por qué habíamos venido a Irlanda (sí, soy la única que lleva aquí tanto tiempo), todos decían "porque en mi país no hay trabajo", "porque no encontraba nada", etc. 
Solo demuestra que la crisis le pegó un buen bofetón a este país cuando el ladrillo les explotó en la cara sin verlo venir, y sin embargo, el mercado laboral, en ciertas partes del país sigue siendo dinámico. Mucho más de lo que lo es en las mejoras zonas de España. Y no depende del turismo.
Que tengamos a gente recién llegada de la misma Alemania porque no podían encontrar un trabajo digno allí o de Italia, holanda o Dinamarca, así parece sugerirlo. Excepto Roland, un chico alemán con quien me tocó hacer "conversación dos a dos para averiguar más de tus compañeros", que asegura que no quiere volver a Alemania (lleva aquí 10 semanas con su novia alemana también y está enamorado de la ciudad), el resto parece tener en mente el volver a su país en un futuro no demasiado lejano y utilizar este trabajo como trampolín para conseguir algo mejor más adelante. 

Respecto a mí... no estoy segura de que el trabajo me vaya a gustar demasiado. Desde luego, no quiero pasarme la vida respondiendo al teléfono y haciendo reservas de hotel, pero a mí me ha servido para poner los pies en Cork. A partir de cualquier momento... puedo empezar a buscar otro trabajo más cercano al centro (para ir a trabajar tengo que caminar 20 minutos hasta la parada del autobús, el bus me deja allí [tráfico mediante] en unos 8 minutos y luego son 10 minutos más hasta el edificio de Marriott.

¿Qué más he aprendido hoy? Que el Sr. Marriott nació el 17 de septiembre de 1900 en las Américas y que comenzó en el negocio con una pequeña tiendecita donde vendía cerveza de raíz. Más tarde empezó un pequeño restaurante de hamburguesas y perritos calientes y fue, de hecho el primero en poner en practica el "drive through", es decir, esos lugares de comida rápida en los que haces tu pedido desde la ventanilla del coche sin tener que abandonar el vehículo. Luego un buen día abrió su primer hotel de 365 habitaciones y el resto... el resto es historia. 

viernes, 22 de febrero de 2013

No la siento...

He vivido en muchas casas a lo largo de mi vida. En la de mis padres, que es la mía en cierto modo, pero a la vez, no lo es. De ahí, viví en dos casas de alquiler en un pueblo de la Costa Brava. Las convertí en "mi hogar" el tiempo que las habité. De allí me fui tres meses a Lanzarote, pero aquello nunca fue mi casa. vivía una vida de prestado. En Cádiz, tras un tiempo de nuevo en casa de mis padres, compartí un piso con dos chicos. Se convirtió en mi hogar durante unos meses. Y de ahí... a Limerick donde incluso la casa en la que fui Au Pair la sentía como "mía". 
Mi primera casa compartida en Limerick fue una casita de cuatro dormitorios al otro lado del río, viviendo con tres chicas más. Algunas se fueron, otras vinieron.
Cuando la casera decidió venderla más o menos un año y pico después de mi llegada, me mudé a otra vivienda compartida con tres personas más donde pasé unos 7-8 años y que desde luego, se convirtió en "mi casa". Allí conocí al guiri y allí hice y disfruté de la compañía de grandes amigos. Fueron buenos tiempos. Pero de nuevo, la casa se puso a la venta y el guiri y yo decidimos buscar un lugar para los dos solos y dejar de compartir con otra gente.
Y llegamos al apartamento de Mallow Street. Durante los primeros 2-3 años vivimos en el bajo, un apartamento de cocina/salón y un dormitorio. No tardamos ni dos días en convertirla en "nuestra", en sentirnos "como en casa". Como si hubieramos vivido allí toda la vida. Después, el nidito se nos quedó pequeño y aprovechando que el piso superior había quedado vacante, decidimos mudarnos ahí, con un dormitorio más que sería mi estudio. La mudanza fue de lo más facil, durante una semana, con suma tranquilidad, traspasamos todas nuestras cosas de piso a piso, sin pausa pero sin prisa, sin cajas, sin empacar y desempacar, sin tener todo revuelto.
Y de ahí... nos hemos venido a Cork y a pesar de que mañana haremos una semana aquí, aún no la siento como "mi casa". Todos me dicen que "con el tiempo", que todavía es pronto, que no me ha dado tiempo a ajustarme, que no solo es acostumbrarme a una casa diferente, sino a un barrio, a una ciudad nueva. Aunque la ciudad no sea nueva para mí y probablemente la conozca mejor que Limerick. 
El "ajuste" no está siendo fácil y ya he roto en llanto varias veces. La escalera es estrecha. Todo está sucio. me falta por comprar muchas cosas (algunas son tonterías que no necesito de inmediato y han de esperar), y he tenido que acostumbrarme a un espacio menor, porque la habitación dedicada a mi "estudio" es pequeña y tiene una estúpida cama que lo ocupa todo. he tenido que renunciar a mi mesa de ordenador de metro y medio y comprar una de unos meros 55 centímetros donde solo me cabe el portátil y los altavoces, con la impresora en una estantería más abajo. Sin cajonera. Sin apenas lugar para respirar. Estoy cansada de arrastrar muebles y comprobar que se caen de puro viejo y rezar porque tanto moverlos no los haga deshacerse.

Los suelos están inclinados. Las paredes están combadas. Las ventanas se condensan. El lavabo gotea y la junta del WC está floja. Nos trajeron los tres contenedores de basura que debemos guardar en el patio (rojo para cristal, marrón para reciclables y verde para orgánicos) pero el contenedor rojo que nos han traido es más grande que el que pedimos y no cabe por la puerta de la cocina, así que hemos de esperar a que nos traigan otro y mientras rezar para que no nos roben el actual, que hemos tenido que dejar en la acera. 
La casa aún no huele a nosotros. No huele mal, un poco a cerrado, a vacío, a viejo. Lo solucionamos con unas velas en bote de cristal del Primark que cuando se consuman reciclaré para guardar legumbres.
El salón, tan diminuto, ha ganado muchísimo espacio tras mover simplemente el sofá del lugar donde lo habían puesto. Tenemos una chimenea que está cerrada, de modo que da igual que pongamos el sofá enfrente. ¿Para qué queremos una chimenea que no se puede usar y está solo como adorno...? 
El día de nuestra mudanza, entró hasta la cocina una chica rubia en chandal preguntando por una carta a cierto nombre. Por lo general, aquí se desconfía de la gente mal vestida. El chandal, si no es dentro de un gimnasio, es considerado de clase chunga. Le dimos la carta y dijo que se pasaba cada semana a recogerla, que era correo importante. Si no nos importaba que se pasara de vez en cuando. Le dijimos que no. en medio de una mudanza, lo que menos piensas es pedir explicaciones a alguien de por qué no cambia la dirección a su actual domicilio.
El domingo, limpiando la cocina, encontré unca jeringuilla (gracias a Dios con la aguja cubierta) sobre el mueble. La cogí con mucho cuidado y papel de cocina y la tiré a la basura. Uno quiere pensar que alguien diabético vivía ahí antes que nosotros, pero a la vez la lógica te dice que un diabético no oculta jeringuillas sobre los muebles...

El martes por la noche llamaron a la puerta a la... 1 de la madrugada. una mujer mayor, bebida (pero no impertinente) que venía de nuevo a recoger la carta. Nos explicó que había tenido problemas con el casero porque no podían contactarlo. Que ella, su madre y la rubia del chandalito habían vivido en esa casa, que la habían pintado y arreglado con sus propias manos y creímos entender que habían tenido que mudarse porque les habían dicho que vendían la casa. Y desde su marcha, se habían dado cuenta de que no era así, que la casa simplemente había estado vacía y ahora... ahora vivíamos nosotros. Nos dio número de teléfono y tres nombres para que se lo hiciéramos llegar al casero, a pesar de que le dijimos que nosotros a ese señor no lo conocíamos, que todo lo habíamos hecho por agencia.
Al día siguiente envié un email a la chica que nos había llevado todo desde dicha agencia. Primero, para decirle que aunque en la casa había alarma antiincendios, desde el 1 de Febrero es obligatorio por parte del casero proveer con una manta antifuego y un extintor, como hemos tenido hasta ahora en nuestros dos últimos apartamentos. Y pedirle que nos cambiara la cerradura si no era mucho problema, porque sospechábamos que las antiguas inquilinas tenían llave, ya que si la casa había estado vacía desde que marcharon... ¿Cómo recogían su correo cada semana...?
En unas horas teníamos cerraduras y llaves nuevas y la tranquilidad de abandonar la casa sin pensar que alguien podía entrar en nuestra ausencia.

Y todavía... todavía la casa no es mía...

La ciudad, sí.

jueves, 21 de febrero de 2013

El Cork más gastronómico

El lunes siguiente a la mudanza llené la nevera. O casi. Hubo cosas que acostumbro a comprar en Limerick y aquí no encontré aun yendo a la misma cadena de supermercados, pero es cuestión de probar otras tiendas.
Sin embargo, hoy me he ido por la zona de Shandon Street, donde sabía que había una tienda portuguesa y varias ásabes/asiáticas, que en Limerick es donde suelo comprar pipas y salchihcas de pollo (a mí las de cerdo no me gustan para nada). Así que allá que me he ido con mi mochilita.

Vista de la Shandon desde Shandon street,
En las tres tiendas indias/paquistaníes que he visitado apenas tenían nada. Muchas especias, verduras frescas, ginger, cebollas gigantes, pero no había ni pipas ni salchichas. Así que solo he comprado una lata de habichuelas negras, una granada (más de una me cansa, son tan... secas y aburridas...) y lychees que me encantan.


Y eso sí, la tienda portuguesa ha sido todo un descubrimiento. ¡Tiene tantascosas... CONOCIDAS!!! Soy perfectamente capaz de vivir sin estos productos, claroestá, pero a veces te gusta tenerlos  en la nevera o la despensa para esos momentos en los que quieres algo rápido y familiar. me he dejado casi cuarenta leuros allí pero volveré pronto a por más...



Zumo de melocotón (algo difícil de encontrar aquí, donde la variedad de sabores en los zumos se limita a naranja, piña, manzana y poco más. Encontrar zumo de apricot o melocotón es tarea casi imposible. Hombre, batido de chocolate hay, esto ha sido un capricho puesto a mano, y más que nada porque las botellas me recordaban a mi querida puleva (el cacaolat tiene un nombre gilipollas 100%). Maizena, que aunque aquí compro cornflower sin más, como la maizanea no hay ná. Solo porque me gusta tener esa caja que no ha cambiado en siglos, en la despensa. Y tienen flan mandarín, pero como hasta hace poco he tenido en mi despensa, me he decidido por esta mousse de chocolate y este flan de marca portuguesa a ver qué tal.


Galletas cuétaras, rosquillas e toda la vida. las había también con sabor a canela y galletas María de toda la vida.


He comprado un queso entero, curado, aunque está bastante tierno. El chorizo ya lo he probado y me ha decepcionado aunque creo que cocinado estará mejor que crudo. habrá que darle la oportunidad en unas lentejas. Como véis he encontrado hasta un paquete de patatas Ruffles de jamón (en una isla donde puedes comprar patatas fritas con sabor a chocolate picante, es imposible enconrarlas con sabor a jamón), sopa de cocido y morcilla.


Los altramuces o chochos son mi debilidad. Y he encontrado chispalhada, dobrada y feijoada que son unos tipos de cocido de la cocina portuguesa que nada tienen que envidiar a los cocidos españoles, y que para estos días en los que estoy entre caja y caja y con poco tiempo (y ganas) de cocinar, me vienne muy bien (no así a mi cintura, claro).
Y de ahí me he ido al English Market:


Boquerones en vinagre de dos clases diferentes y una latita de caviar rojo, que me encanta. Definitivamente, me gusta Cork, y si no he comprado más en el English market (además  de un excelente pan de pueblo), ha sido porque no me quedaban manos para tanta bolsa. Pero volveré, vaya si volveré...


miércoles, 20 de febrero de 2013

Mudanzas e impertinencias

Desde ayer tenemos internet y televisión en casa. A pesar de que nos aseguraron en la compañía en la que tenemos los canales y el servicio de internet que al llegar la encontraríamos totalmente operativa, no fue así. Y hasta ayer no pudo venir un técnico, lo cual no ha sido tan malo porque al menos tenía conexión en el teléfono y he podido seguir en contacto en ciertos ambientes y mirar mi correo de yahoo, no así el de hotmail donde tras cuatro días sin mirar me encontré la friolera de 741 emails a revisar... pero me lo tomé con paciencia y un vaso de cola Zero.
La mudanza... ah, la mudanza casi prefiero olvidarla. Desde que decidimos mudarnos a Cork, la primera preocupación, por supuesto, fue cuánto nos iba a costar la broma. Mi idea era alquilar una furgoneta el fin de semana y que el padre del guiri, o en su defecto cualquier amigo con carnet nos la condujera hasta nuestra nueva dirección. Era una manera barata (en una de las compañías que miré eran unos 49 euros por día, con una oferta especial durante un tiempo de 2x1, alquilabas el fin de semana y solo te cobraban un día, más luego el seguro y tal. Y naturalmente, le pagaríamos a quien nos la condujera, si no era el padre del guiri. Y gasoil, por supuesto.

Pero el guiri dijo que no, que eso era un lío, que tal y que cual. Que mejor alquien que hiciera mudanzas.
La primera compañía a la que llamó nos pidió la friolera de 1000 euros. Así sin anestesia. Y no tenemos tantas cosas como para que nos cobren tanto, honestamente. Asustado, llamó el guiri a su padre que le dio varios números de teléfonos. En dos empresas, quedaron a venir a ver lo que teníamos el jueves y el viernes de la semana anterior a la mudanza. No aparecieron (me ahorro añadir comentarios de lo que pienso de la gente que NO QUIERE trabajar, luego nos quejamos de la crisis y de la falta de pecunio, cuando a veces, cada uno se hace su cama). Ante este panorama, llamamos a otro número que se publicitaba en un periódico y nos dijo que serían alrededor de 200 euros, tal vez un poco más. No nos fiabamos demasiado, pero fue la única alternativa aún cuando yo seguía insitiendo en alquilar una furgoneta y pedir a alguien que la condujera.

El día de la mudanza, esperábamos "el transporte" a las nueve de la mañana, pero llegaron casi a las 10am. Añadir que teníamos la ayuda de Juan, un buen amigo. Y allí estábamos en la puerta cuando llegaron tres indivíduos en una furgoneta pequeñísima (nos había asegurado que tenía tres y que vendría en la más grande). Eran knackers (también conocidos como itinerants o travellers, son como los gitanos pero no de la raza roma, otro día me extiendo en la explicación, pero quien haya visto Snatch sabrá que hablo de esas personas que viven en una caravana y a menudo venden perros). Tuvimos que hacer dos viajes. nosotros, generosos que creíamos ser, teníamos en el bolsillo 300 euros (ya que nos había dado el presupuesto de 200 y nos parecía poco y queríamos darle algo más). A la vuelta del primer viaje, el guiri le preguntó cuánto iba a ser el "extra del segundo viaje y el chico dijo que en total serían 650 euros, según había consultado con "su jefe", pero que nos lo dejaba en 600. Le pagamos y procedimos a meter el resto de cosas en la furgoneta. Esta vez he de decir que no tuvieron nada de cuidado (y precisamente se trataba de piezas de mobiliaro, que son baratas porque están compradas en Argos en su mayoria, una especie de IKEA, porque cuando se vive de mudanza en mudanza, uno no quiere gastarse un pastón en muebles caros que puedan dañarse -como ha sucedido- por culpa de la desidia). Al llegar a Cork, varias cosas estaban rotas, entre ellas dos stands de cds de madera, y varias más han resultado dañadas (esquinas dañadas, superficies rayadas, etc. etc), por no contar con varios vasos y tazas que, honestamente, es lo que menos me preocupa).
El chico era todo disculpas y nos dijo que había llamado al "jefe" y nos iba a hacer un descuento. Creíamos que nos iba a devolver dinero, pero no... ¡quería más! Según él, los 600 euros eran por el primer viaje, por este era la mitad, otros 300 pero nos lo dejaba en 200... Así que -es imposible discutir con ellos- la broma nos ha salido por 800 euros. Y la verdad, por ese precio, de haberlo sabido, habríamos contratado a la primera empresa que nos pedía 1000. Al menos ellos te aseguran el contenido y si se rompe algo te lo pagan...
Naturalmente, la casa ha estado como el rosario de la aurora, con cajas por todas partes, pero ya comenzamos a ver la luz al final del túnel... El baño ya está listo, y las cosas colocadas en la cocina., donde todavía tenemos una docena de cajas. 
La casa está sucísima. me da la impresión de que ha estado cerrada durante algún tiempo, porque hay polvo y telarañas por todos los rincones y sé que voy a tardar un par de meses en ponerme al día, teniendo en cuenta que el lunes próximo comienzo a trabajar. Y me quedan muchas cosas por comprar, a saber una mesa para el ordenador 9que ahora mismo tengo sobre una caja, y un par de estanterías para mis libros.
Y aquí llegamos al punto de las preguntas impertinentes. Primero, la de cantidad de mensajes al móvil e emails que el mismo lunes me preguntaban si ya tenía todo en su sitio. Claaaaaro. Porque he tardado tres semanas en empacar y solo me va a llevar día y medio en colocar de nuevo todo ¡JA!
Segunda pregunta impertinente, o mejor dicho, afirmación: "¿Es que tenéis muchas cosas, no?" Bueno, depende. Si después de 16 años en un sitio salgo de casa con una maleta y un par de cajas, me sentiría muy miserable. Yo compro lo que me da la gana, sean libros, muñecos, figuritas o dvds. A mí no me sirve el "cómprate un ebook o bájate la música a un stick de memoria". Lo siento en el alma, me gusta recrearme la vista con lo físico y no con un triste pendrive.
Y con esto, precisamente, viene la tercera impertinencia: "Cuánto libro!¿Los coleccionas?" no, mire. Se coleccionan sellos, figuritas de plomo o estampitas. Yo los libros los leo y luego, los dejo descansar en su sitio, en una estantería. Y si tengo 50 o 1000 no es asunto suyo ni comprendo de qué se asombra. A lo mejor es que creció en una casa donde no se leía o algo... lo cual me da muchísima más pena que tener que arrastrar mis libros por medio mundo...

Y nada, aquí sigo desempacando y cambiando cosas de sitio y convirtiéndome en la persona más feliz del mundo cada vez que me aparece algo que busco, o necesito, como el primer día que iba sacando vasos, fregando y dejando secar porque no encontraba un trapo de cocina. cuando apareció el primero... fue como si me hubiera tocado la lotería!

Dicho esto, os dejo una foto de algo que hay en el dintel de mi salita. Es una casa vieja, y este tipo de "features" son de lo más común.


Me queda por contaros nuestra experiencia de la primera noche aquí. Cansados como estábamos, tras ducharnos nos fuimos al bar de enfrente donde descubrimos... The Cork Rings...


sábado, 16 de febrero de 2013

Emociones

Adiós Limerick. Adiós a una ciudad que me ayudó a encontrarme a mí misma, a marcar mi rumbo a nunca rendirme. 
Adiós a una empresa en la que he hecho grandes amigos, una empresa por la que un día deseé vender mi alma para quedarme. Me he ido de Thomson 3 veces, dos de ellas obligada por las circunstancias. Empecé a trabajar con ellos en Marzo del 2004, con un contrato de nueve meses que se extendió otros seis más. Me fui llorando, con mucha pena, pero no me quedaba otra. Unas semanas después me volvieron a llamar, esta vez para ofrecerme un contrato fijo, que acepté sin dudar, pero el sueño se rompió a finales de 2007 cuando la empresa decidió mover sus servicios a la India por un coste bajísimo. La marcha de los más de 200 trabajadores se hizo con cuenta gotas y todo fue muy doloroso. Solo un par de departamentos se quedaban en Limerick y cuando al año y medio se me ofreció la oportunidad de volver y trabajar en el departamento de traducción, no me hizo falta pensarlo demasiado. Me había pasado ese año y medio trabajando en una oficina inmunda con dos polacas maleducadas y más vagas que la chaqueta de un guardia, soñando con vender mi alma al mismísimo diablo (pero nunca firmé nada, sniff...)

Me voy con mucha pena, con el cariño que me han dado mis compañeros, con sus regalos: dos ramos de flores, una pulsera de plata de Newbridge, una cartera, un par de tarjetas firmadas por todos... La pulsera me la pondré en mi primer día de trabajo, para que me dé suerte...

Os quiero a todos un montón, aunque no habléis español y no vayáis a ver este post y desde luego seguiremos en contacto, que no estamos tan lejos...

...Ayer tarde me fui por voluntad propia tras haber notificado mi decisión de hacerlo hace unas semanas, para comenzar una nueva etapa de mi vida en Cork. Y no ha sido fácil. Lloré, sí. Quise llorar más pero me mordí los labios. Suprimí tanto mis sentimientos que vomité en cuanto llegué a casa. Son demasiadas noches sin dormir, demasiadas horas al día trabajando y luego yendo a casa a llenar cajas y desesperarte porque cuanto más avanzas... más cosas aparecen y más retraso llevas. Anoche era muy tarde cuando aún estaba revisando cajones, llenando bolsas, limpiando platos... tazas, cosas...

Me derrumbé por la tarde. Estaba desesperada, sin saber dónde meter más cosas, imaginándome que no íbamos a tener sitio suficiente en la furgoneta, que todo no iba a caer. Tenemos demasiadas cosas, dicen algunos. El guiri el primero en decirle, pero ¿cómo reduces 16 años de vida a unas pocas cajas? Es completamente imposible. He llenado dos bolsas grandes de basura de ropa que no quiero, no necesito y no uso. He tirado camisones nuevos pero con más años que la tana, pijamas que ya no me ponía (algunos usados solo un par de veces, pero por faltarle un botón y no coserlo, seguían en el cajón sin usar durante los dos últimos años). Y aún así, a pesar de todo esto... he llenado 6 maletas con mi ropa y cuatro bolsas de basura porque ya no me quedaban maletas, ni cajas, ni paciencia. 
El guiri estaba contento. Toda su ropa ha ocupado un macuto militar y una bolsa de basura. Es feliz con poco.
Me derrubé solo de mirar tantas cajas, tantas bolsas, tanto polvo, tanto que hacer. Tantos miedos. Tantas dudas. 

Cuando leáis esto estaré probablemente en Cork y no sé si tendré conexión a Internet o incluso ganas de conectarme. Lo haré cuando pueda, que espero sea pronto. Espero que todo haya ido bien y se me pase este nudo en la garganta que mientras escribo esto no me abandona...

jueves, 14 de febrero de 2013

Aquella puerta a la nada

Hoy hemos ido a recoger las llaves de nuestra pequeña casita de alquiler en Cork. Por cierto, nuestra calle, solo en el camino de ida, tiene 8 pubs. No me voy a morir de sed. Más allá de mi puerta, achinando los ojos, puedo vislumbrar otros dos. 

Encontré la farmacia, Regina. Un par de manzanas antes de mi casa. Y bueno, antes de dedicarnos a contar bares, fuimos, como digo, a recoger las llaves y firmar el contrato, que más que un contrato parece una condena: no podemos poner un clavito sin preguntarle antes al casero. Yo, que viajo siempre con el black&decker en el bolso. Yo, que dejo un piso con 10 estanterías en las paredes de mi estudio solo para muñecas. Vislumbro que mis nancys van a dormir bajo la cama, so pena de que el casero me obligue a construirle otra casa.

Que digo yo que no es necesario poner en el contrato que si se funde una bombilla la tengo que cambiar. Que de momento, necesito luz para ver y no soy fan de la virgen del puño para ir a llorarle una bombillita, por dios. Ni la de la nevera, se lo juro. Y sí, también repondré las pilas de la alarma de incendios, por la cuenta que me trae...

Y he aprovechado la coyuntura para ir a darle un limpiadito rápido al cuarto de baño, pero cuando he visto la tesitura de la mierda a limpiar, me he dado cuenta de que hay milagros que ni un estropajo pelao y una botella de Cillic Bang pueden arreglar. Así que he dejado el lavabo, la taza y la placa de ducha como los chorros del oro pero ese suelo pide a gritos un poco de mimo. Y los rincones un sacudido de telarañas.
Y en el dormitorio, además de una manita de pintura, necesitamos una barra para el armario, porque mire usted, yo soy partidaria de comprar las bombillas en cajas de cuatro, pero en el armario necesito algo donde colgar las perchas, que de momento mi ropa no lleva tanta mierda que se sostenga de pie sola. 

Y he hecho foto de las puertas que no van a ninguna parte:


Cuando nos instalemos nos armaremos de paciencia y un destornillador, porque han pintado y repintado encima una y otra vez y están los goznes sellados por la pintura. Parece un antiguo roperillo empotrao. O eso, o me cuelo en casa de los vecinos, vaya.