jueves, 17 de julio de 2008

Y ENTONCES FUERON 6: LOS SEGUNDOS NINS


Posiblemente la formación más conocida de Nins por los niños de mi generación.
A finales de 1978, tras la partida de Pablo, al que sucedería su hermano Manuel, los Nins conocieron un éxito sin precedentes en la historia del grupo: comenzaría la Ninsmanía en su estado puro. José María Iñigo y su programa Fantástico sería el precursor de una carrera televisiva de la que no disfrutaron sus predecesores. El nuevo grupo, formado ahora por Manuel, Agustín, Mónica y las hermanas Fina, Angelita y Laura (única superviviente del primer Nins), se pasearían por Festivales Internacionales, platós televisivos y conciertos, con la naturalidad que sólo da la juventud más inocente y pura... A pesar de que de inocentes no tenían nada. Hablar con la Sra. M. Minguella de esta formación es un no parar de anécdotas que deja en pañales cualquiera de las cometidas por sus antiguos compañeros: desde robarle la peluca a Betty Missiego, bañarse con trajes incluídos y recién estrenados zapatos de charol en la playa, hasta intercambiar gestos durante actuaciones con miembros de otros grupos.


Porque ante todo, y como siempre, se les dio la libertad de comportarse como niños y divertirse e interactuar con los otros componentes de similares agrupaciones. En aquellos tiempos de gran diversidad musical infantil, no era extraño ver en un mismo plató a Parchís, Botones, Regaliz o Nins, todos amigos, nunca rivales. Desde los estudios de La Cometa Blanca a Aplauso, todos se reunían en la misma sala a jugar, a charlar y... a veces incluso a comenzar romances.
En aquel tiempo Tino de Parchís y Mónica sorbían los vientos el uno por el otro. Tanto, que incluso crearon un código secreto de movimientos en el escenario que sólo tenía significado especial para ellos. Si Mónica se tocaba un calcetín, era un gesto dedicado a Tino. Si Tino al cantar cierta estrofa guiñaba un ojo a la cámara, era un guiño para Mónica. Y cómo no, esto fue motivo de guasa en las agrupaciones, que cuando coincidían en el mismo avión, les tarareaban la marcha nupcial mientras ambos se sentaban juntos.
La complicidad entre todos era tal que en cierto programa presentado por Mari Cruz Soriano, en el cual actuaba por primera vez Botones, a finales de 1979, Nins y Parchís acabaron con la reserva de golosinas dejada para ellos en la sala del estudio, resultando en dos componentes de cada grupo teniendo que ser trasladados al hospital por indigestión. También eran famosos por robar el atrezzo utlizado por los Botones en sus actuaciones...
Así, con todo esto, no es de extrañar que repetidas veces se les llamara la atención en el Hotel Convención de Madrid por el jaleo en las habitaciones, o que en cierta ocasión estando los adultos a su cargo tomando algo en la terraza de un hotel a pie de playa en A Coruña, fueran distraídos por las risas y gritos provenientes de la orilla, sólo para descubrir a Los Nins, completamente vestidos y calzados con sus brillantes zapatitos de charol recién comprados, haciendo carreras de natación mientras Parchís y Regalíz les jaleaban desde tierra seca, convencidos de que, de imitarles, serían fuertemente reprendidos por sus mánagers. O aquella otra en Prado del Rey, con Botones y Parchís corriendo tras ellos, que se las habían ingeniado para "sustraer" 6 de los trajes de Teresa Rabal y su troupé.
Pero antes de todo esto, sucedieron muchas cosas que les harían llegar a los platós de los programas de moda de esos años. A finales de 1978, cuando Parchís ni siquiera se había formado, y siendo prácticamente el único grupo en el candelero tras la partida de La Pandilla, Los Nins graban un disco de Villancicos al que seguiría un Grandes Exitos de canciones del grupo vocalizadas por los nuevos componentes. Es entonces cuando "los descubre" Iñigo y a partir de ahí casi cada fin de semana viajaban a Madrid para participar en directo en algun programa. Es en una de estas apariciones televisivas que los ve el organizador del Festival de Montecarlo y se les ofrece representar a España. Y allí sucede la divertida anécdota en la cual le birlan el pelucón a Betty Missiego, que también participaba en el festival junto al Ballet Antología o Paco de Lucía y que estaba presentado por Isabel Tenaille para TVE. Los Nins se alzan con el primer premio interpretando un popurrí de canciones y Grease.


Tras la actuación, cuando entraron a cenar al Sporting Club de Montecarlo, todos los comensales se pusieron en pie, incluídos los Príncipes de Mónaco, y aplaudieron entusiasmados. Fina, sorpendida, se volvió hacia su directora, y le dijo: "¿Lo ves, Marta, como cuando te pones guapa tienes muchos aplausos?".
Se da la circunstancia de que el entonces Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, desplazado a Montecarlo para el festival, se acercó a Angelita tras la cena para invitarla a bailar, a lo que ella declinó amable, pero firmemente. Suárez, sorprendido, le preguntó porqué, y ella contestó con inocencia que había muchos fotógrafos presentes y no queria que las compañeras de su clase la vieran en la prensa bailando con alguien que no era su novio. Al parecer Adolfo Suárez prácticamente se descuajeringó de la risa allí mismo, y aún así, la sacó a bailar. Y dicen que ella le cogió tanto el gusto que ya no paró en toda la noche.
Anécdotas hay para llenar un libro, algunas pertenecientes también a la posterior formación, ya que a partir de aquí Agustín dejaría su puesto a Bruno, y los componentes irían cambiando uno a uno... Pero eso, como siempre... lo dejo para un futuro post.
En cuanto a dónde están y qué hacen en el día de hoy: Agustín Huertas, el rubito de rizos, desafortunadamente falleció hace unos meses en un accidente motorístico en su ciudad natal de Barcelona, donde era abogado y notario y estaba casado con una chica brasileña con la cual, no tenía hijos. Agustín, paradójicamente era el segundo de seis hermanos aunque de algún modo sea el cuarto. ¿Confusos? El primer parto de su madre trajo trillizas y el segundo a Agustín, de modo que no se sabe si es segundo o cuarto. A Agustín se le uniría más tarde en el grupo su hermano Bruno. El último hermano es Carlos, que nunca deseó cantar.
En cuanto a Manuel Cardona, hermano de Pablo (el Nin de la transición), también es abogado y el segundo sacerdote vocacional que ha salido de la formación.
De Mónica Torrens ya hemos mostrado una foto actual aquí. Mónica tiene cinco hermanos y es la benjamina de la familia. Actualmente es Pedagoga y Maestra y tiene tres hijos: Elvira, de 17 años, Marc de 16 y la pequeña Marta, de 2. Trabaja en un colegio Jesuíta de Barcelona.
Laura Pérez, que viene del primer grupo, ya dije que es médico, pero rectificar que no es madre de dos hijos sino de tres.
Angelita Montuenga, hermana de Fina (y de Quico y Pepe de la anterior formación), es periodista, abogada y ha estudiado Humanidades. Está casada y tiene cinco hijos: Luís, Mario, Juan, Ignacio y Beatriz... y parece que está pensando en ampliar la familia. Es la actual Presidenta de la Fundación Nins.
Fina, su hermana, estudió Enfermería y Magisterio. Tras ejercer unos años como enfermera, ahora dedica su vida a los niños. Está soltera y sin compromiso y se ha convertido en una belleza de mujer (al ataque, chicos).

© Ruth Bernárdez

OS VOY A ENSEÑAR LAS BRAGAS (LITERALMENTE)


Os las voy a enseñar, pero no seáis impacientes. Primero os voy a llevar a dar un paseíto productivo por las calles de New York que albergan lo más en tiendas. Aparte de traerme souvenires de todo tipo para familia y amigos, también me dediqué a hacer algunas comprillas totalmente innecesarias: calcetines en el Barrio Chino, un jersey de lana de Calvin Klein, un vestido de Carolina Herrera y un par de bolsos en Macy's. Y las bragas de Bloomingdale's. Of course.

Nueva York es el paraíso del comprador. Diferentes distritos alojan diversos tipos de tiendas con una oferta de precios variada. El Flatiron District, por ejemplo, antiguo centro neurálgico de los shoppers, a lo largo de la Quinta Avenida, era conocido antiguamente como The Ladies' Mile (La Milla de las señoras). De hecho, frente al Parque de Madison (Madison Square), se erige un reloj, delande del numero 200 de Fifth Avenue que marca el final de dicha milla de tiendas que una vez estuvieron de moda y se consideraban lo mejor de lo mejor de Manhattan.



Al final de la Quinta Avenida, cerca de la Cathedral de Saint Patrick y del Rockefeller Centre se encuentra una de las tiendas de más prestigio y más caras de la ciudad: Sack's Fifth Avenue, sinónimo de estilo y elegancia y considerada el gran almacén de mayor calidad. Ni qué decir tiene que sólo entré para mirar las ropas de diseño y complementos a precios abusivos. Salí apestando a tres marcas diferentes de perfume.


Bloomingdale's es caro, pero más asequible para el bolsillo caprichoso. Creo que aún tengo por ahí las bolsitas marrones típicas de la tienda. O mejor decir "la bolsita", porque de allí no podía irme sin comprar nada, de modo que subí al departamento de ropa interior y me compré tres tangas que nunca he usado. Me dan pena, son un recuerdo de un departamento en el que no pude permitirme comprarme nada más y donde tuve que ir esquivando los brazos salidos de la nada que pretendían rociarme de nuevo de alguna fragancia en promoción. Guardo mis braguitas en el fondo del cajón, en unas cajitas monísimas con jaboncitos dentro. Y os las enseño con gusto.


El guiri dice que son bragas de pilingui, y a mí también me lo parecieron y por eso las compré. Bragas neoyorquinas como las que sin duda usaría Julia Roberts en su papel de Pretty Woman (si es que llevaba). Y es que precisamente como Julia en esa película me sentí yo cuando fuí a otra tienda de postín, Tiffany's. Era el día de mi cumpleaños y había decidido darme un homenaje y comprarme algo relativamente caro, si sólo por tener la famosa bolsita turquesa, pero no iba a ser. Una vendedora de cabello cardado como sólo las mujeres americanas saben hacerlo, me ignoró completamente con su acento nasal mientras prácticamente me miraba de arriba a abajo, y me marché tan ofendida que olvidé lo que quería. Podría haber cambiado de mostrador, pero tras esperar media hora a que dejara de hablar con la anterior compradora y recibir la más despreciativas de las miradas, se me quitaron las ganas.

Debí haber supuesto que sería así cuando para subir a la segunda planta desde el lobby hay que tomar un ascensor con un ascensorista de guante blanco y uniforme impecable lleno de botoncitos dorados que va enumerando los productos de cada planta.



Pero natualmente "la tienda" por autonomasia es Macy's. Aquí se puede comprar absolutamente de todo, y la visité en varias ocasiones, siempre adquiriendo una cosa u otra. Los dependientes son amables y te proporcionan muestras en lugar de atacarte vílmente con un vaporizador. Es una tienda inmensa (ocupa toda una manzana) donde se respira historia. El fundador, Rowland Hussey Macy abrió una pequeña tienda en otra calle no muy lejana, en 1857. Y escogió como logo una estrella en honor a un tatuaje que llevaba desde sus tiempos de marinero. Cuando Macy murió en 1877, la tiendecita se había extendido al o largo de 11 edificios, y se expandió más cuando los dos hermanos que habían dirigido el departamento de cerámica y cristalería, Nathan e Isidor Straus, se hicieron cargo de los almacenes. En 1922 los 14 locales se habían quedado pequeños para el volumen de mercancía y se compró el lugar desde donde opera ahora, que además tiene su propia estación de metro en el subsótano. En el interior, algunas de las escaleras mecánicas aún son las originales, de madera. Y es muy divertido subir en ellas, os lo seguro. Es como flotar en el Arca de Noé!

La entrada de la calle 34 (sí, la del Milagro), todavía conserva sus cariátides originales y el reloj, las letras esculpidas y toda la ornamentación desde su apertura. En la entrada principal hay una placa también en conmemoración a Isidor y su esposa, que perecieron en el hundimiento del Titanic.





Y ya alejándome de estos centros comerciales en el corazón de Manhattan, no es de menos que mencionar dos barrios donde las tiendas se alinean una junto a las otras, en dos tipos de civilizaciones muy diferentes. Primero, Chinatown, donde se puede hallar absolutamente de todo a precios de calle. De aquí me vine cargada con bolsas de diez camisetas por $5, unas orejeras de piel que me vienen de maravilla las mañanas frías de invierno y calcetines con el I Love NY tatuado en el tobillo.


Chinatown (volveremos de visitaen otro post), donde nadie habla inglés, es como un mercadillo gigante, donde artistas callejeros, tiendas de a dólar y bisutería se mezclan con museos, restaurantes, y todo tipo de baratija.


Y dos calles más allá el paisaje cambia totalmente cuando entras en Little Italy y sus calles con mercados de fruta y verdura, el olor de las especias combinado con el del humo de los coches y la resonancia cadenciosa de los acentos mezclados.
Mientras, en el puerto bullicioso del Manhattan sur, un gran complejo comercial aloja tres pisos de tiendas, mercados de pescado y restaurantes junto al mar. El Pier 17 ha aparecido en algunas peliculas de Hollywood (como por ejemplo Working Girls) y merece la pena de visitar.


Para los amantes de la música y el cine, parada obligatoria es la enorme tienda de Virgin (creo que era una de las mayores de América), en la céntrica Union Square.

miércoles, 16 de julio de 2008

LAS RECETAS DE LA ABUELA (El Rincón de Lar)




Mi abuela no era una cocinera sublime, ni un máster chef the la novel cuisin. Mi abuela cocinaba platos caseros, de esos ricos, ricos, de antes de que naciera el Arguiñano. En su pequeña cocina, entre peroles y platos de arcoroc, entre potes con hierbas frescas y tenedores de plata vieja, mi abuela preparaba exquisiteces que jamás volveré a probar. Dicen que nadie cocina igual que otra persona aunque repita la receta paso a paso. El menudo (callos) de mi abuela, no sabía igual que el de mi madre, y yo prefería el primero. La tortilla de patatas tampoco era igual. La de la abuela era mas líquida, con el huevo acariciando las patatas, cosa que detesto hoy en día pero solía gustarme antaño.

Mi abuela preparaba candiés que le daban mil vueltas al mejor cóctel y que suplían la cena en las noches de invierno de estómagos en desgana. El candié, tan popular en mi tierra es, al parecer, una mezcla poco conocida fuera de Despeñaperros, y no consiste más que en mezclar un poco de vino dulce (generalmente Moscatel), y un huevo. A veces se le añade azúcar. Se bate todo con un tenedor y se bebe. Dulce, simple, delicioso y rico en proteínas. Pasé muchos meses, en aquella época entre la niñez y el convertirme en "oficialmente mujer" en la que me negaba a cenar, no tenía hambre. Lo cual era normal porque en la merienda probablemente me había zampado media barra de pan con cualquier cosa que le metiese dentro, que normalmente era más de una.

Me encantaba el puchero de la abuela, aquel que duraba casi una semana, cocinado durante un par de horas en aquella olla enorme que asemejaba un caldero. Ese puchero servido el primer día en forma de sopa de pan, seguido de una fuente con carne. Al caldo se le añadía sucesivamente fideos, o arroz, garbanzos... y el último día se hacía ropa vieja, mi plato favorito de la sucesión de pucheros. Cómo odiaba la sopa de pan, el puerro o cualquier cosa verde que flotase en el cocido! Y cómo adoraba esa sopa de avecrém con fideos, al que añadíamos un huevo cocido picado y un poco de bacon a dados.

La nevera de la abuela estaba llena de alimentos y bebidas que han conservado su sabor sólo en mi paladar. En la puerta se apilaban aquellas botellas de Casera de cristal con el cierre metálico de clip, que luego se rellenaban de la leche que vendían en bolsa (y que sabía a leche) o de agua fresca. A su lado, las botellas de Valdepeñas barato, el padre del Don Simón, que a mi abuelo gustaba demasiado de degustar antes, durante y tras las comidas.

En la nevera de la abuela había quesos de los que más me gustaban, chorizo del bueno, panceta curada, queso de cerdo (algo que nunca más he vuelto a ver y que tenía un aspecto asqueroso), mezclado con el aroma dulzón del membrillo que siempre me negué a comer. Había mantequilla Tulipán, botes de manteca colorá, sobrasada en barra y compota casera.

Mi abuela adoraba la cocina, aquel cuartito estrecho y alargado con el pilón de piedra gris y el retrete al fondo, donde pasaba las horas "haciendo habíos" y aderezando cocidos con el ritmo de sus canciones de otro tiempo, mientras el viejo y pobre Pancho dormitaba en el corredor y Merceditas y yo malcantábamos otro éxito pop delante del enorme radiocassette.

-"¿Y... qué hay de postre, abuela?"
-"Flan".
-"¿Del Chino?"
-"De Paco del armarcén."

I'M A SUPERFREAK, OH YEAH

Buaaaaaaaaaa... No me deja poner el video original, pero en fin, este me ha parecido bonito, teniendo en cuenta que es una de las mejores películas que he visto en los últimos años.




No apta, por supuesto para corazones sin sentido del humor, sin imaginación ni para nenas engreídas.
Viva lo Friki! Bandas para: Alasse, Inma, Marisa, Sergio, todas las Estherianas y las que tienen placeres ocultos tras las cortinas.

¿Alguien más se autoproclama friki del año?

ACTUALIZACION (añado este video a petición de Susana Ce)


martes, 15 de julio de 2008

MIRA COMO BRILLO



Hoy me han concedido este pequeño-gran premio. Me lo ha dado Aneka, que es lectora de este blog, pero cuyo enlace al suyo no puedo poner ya que por problemas de estructuración en su blog -dice que está "de mudanza"-, va a cambiar de Blogger a Worldpress (quizá) u otra casa con mayores habitaciones y de momento no tiene dirección definida.
En cualquier caso, te agradezco mucho tu premio llegado vía email junto a un millar de ositos y globos de colores... y exento de instrucciones. Sólo sé que me has dicho debo pasarlo a otras personas (sin especificarme cuántas, qué parca en palabras eres, hija, oich).
Visto lo visto, y esperando que el premio nunca llegue a manos inmerecedoras de tan bello Cristal, lo cual sería una gran responsabilidad... uff... pues he decidido conceder este premio a tres blogs (ni uno ni dos, sino tres) que me gustan muchísimo:
-Al blog de Marisa, porque además de currárselo bien habla de cosas brillantes, siempre.
-Al blog de Sergio, porque es tan brillante que cuando se ausenta 5 días, le añoro y ea!, en lugar de echarle la bronca, le doy un premio.
-Al blog de Fauve, por su brillante dedicación a la literatura más pura.
Espero que dejéis constancia de vuestros speeches en el apartado correspondiente y no me soltéis ninguna lagrimita, que acabo de limpiar el parquet!

LIBROS CON SOLERA

Son los libros que llevaron a la escuela mi madre y mi tío. Al menos los tres primeros, el último es una cartilla de lectura/escritura que conseguí en el Rastro en Madrid por unos poquitos euros. El gitano no sabía lo que me estaba vendiendo.

La Enciclopedia tuvo una reedición tipo coleccionista hace unos años, pero ésta es la original Enciclopedia Alvarez en edición de 1962. El Libro Primero de Lecturas (el tercero de la imagen) es del 58, de la Editorial Edelvives; el Libro Segundo de Lectura (segundo en la foto), es del 56 de la misma editorial.

El Camarada (Método Completo de Lectura), de José Dalmau Carles, es de 1930, y perteneció, a juzgar por las firmas en la primera página, a Vicente y Luisa Valls.

BROADWAY Y SUS TEATROS


Estos días que el musical Mamma Mia! aparece cada dos por tres en los medios debido a su adaptación para la gran pantalla, he recordado que cuando estuve en Nueva York acababa casi de estrenarse en las salas de teatro. En mi recorrido por Broadway en el viajecito de dos semanas en Marzo del 2002, pasé por delante del rdeWinter Garden en pleno centro del distrito teatral, pero no me animé a ver la función porque esa noche había conseguido tickets para mi obra favorita de todos los tiempos: El Fantasma de la Opera. Uno no puede ir a Nueva York sin haber entrado, al menos, en uno de sus teatros, y no para curiosear precisamente. Además las entradas estaban tiradas de precio, pagué sólo $20 por un asiento en el mezzanine. ¿Cómo conseguí un ticket tan barato? Pues haciendo cola (por cierto, muy breve), en Times Square.

Sí, en esa misma cola que se aprecia en la foto superior y a la que me uniría minutos después de haberla fotografiado. De Times Square no puedo más que decir que ese día no estaba el famoso cawboy que toca la guitarra en gayumbos y botas y sombrero, pero el ambiente es indescriptible: música, ruido, tráfico, gente, pantallas, luces, más pantallas, tiendas, tiendas, tiendas.
Cerquita de aquí, vamos, cruzando la carretera en sentido contrario, está el emblemático edificio de la Paramount, casi perdido entre tanta modernidad y fachada cristalina.


En la planta baja de este edificio solía haber una sala de teatro donde en los años 40 cantaba Frank Sinatra. Arriba del todo hay una torre con un reloj y una especie de cúpula en forma de alcachofa, que antaño solía estar encendida para mostrar todo el esplendor de esta magnífica mole construída en 1927 y tenía una terraza-mirador.

Y no muy lejos, está el Ed Sullivan Theater, desde donde se emite cada noche el David Letterman Late Show.


Por esta zona también se encuentran teatros como el Amsterdam, el Lyceum, The Booth, el Shubert Alley, el Carnagie Hall, el Majestic... Ah, cuántos recuerdos!

El Lyceum es espectacular en su fachada. Es el teatro más viejo aún en uso de NY, construído en 1903 en estilo barroco para el productor Daniel Froman, que tenía un apartamento en el edificio, completo con una trampilla que daba justo sobre el escenario.


El Lyceum hizo historia al batir récords de representación con Nacida Ayer (1600 representaciones). También fue el primer teatro designado de interés histórico. Y doblando la esquina hacia la derecha, me di de bruces con el Edificio Miller, de fachada cuanto menos chocante en cuanto a su arquitectura, ya que el edificio a continuación y que hace esquina es un McDonald's, frente a Times Square.


El Miller Building fue una antigua tienda de zapatos antes de la II Guerra Mundial, y las esculturas de la fachada son cuatro estatuillas de las actrices americanas Ethel Barrymore, Marilyn Miller, Mary Pickford y Rosa Ponselle. Aparentemente Israel Miller era un zapatero Polaco que llegó a NY y empezó a hacer zapatos para muchas producciones teatrales. Sus diseños se hicieron famosos y muchos personajes del vaudeville de la época encargaban su calzado allí. La verdad es que entre tanto anuncio, carrito de perritos calientes y publicidad, si no se sabe dónde está, es dificil de localizar:

(Es el edificio detrás de esa parabólica, entre ésta y la pancarta azul). Calle arriba, pasando la gran M amarilla, girando en la primera manzana, hay otro teatrito pequeño, el Cort, cuya fachada se inspiró en el Petit Trianon de Versailles. En su interior hay un busto de Maria Antoinette sobre la ventanilla de tickets. Aquí tuvieron lugar las premieres de El diario de Anna Frank y Sarafina!

Y unas calles más arriba, bastante más lejos, se halla un edificio que parece fuera de sitio en Nueva York, El City Center of Music and Dance, con una ornamentada estructura de estilo arábigo con azulejos españoles, diseñado en 1924 como un Templo de Adoración Masónico. Más tarde el alcalde La Guardia lo salvó de los promotores inmobiliarios y lo designó como sede de la NY City Opera and Ballet en 1943.


Y por último el Carnagie Hall, aunque en la foto no se ve muy bien debido a la sombra del edificio de enfrente, pero ese año llevaba mi cámara Canon y me negaba a comprarme una digital. Ya volveré algún día para repetir aquellas fotografías que no quedaron de mi agrado.



Abrió sus puertas en 1891 en lo que entonces era un suburbio neoyorquino, y se dice que tiene el mejor sistema acústico del mundo. Tchaikovsky fue el conductor invitado en su apertura y atendieron las mejores familias de la ciudad, muchas de las cuales esperaron durante una hora antes de poder bajarse de sus carruajes. Y en fin, qué os voy a contar del Carnagie, para eso está Wikipedia.

Esa noche, como os dije anteriormente, me fui a ver El Fantasma de la Opera en el Majestic, uno de los teatros más grandes de Broadway, con un aforo de más de 1600 asientos e inaugurado en 1927.



Lloré a lo Julia Roberts en la ópera, simplemente pensando que unos meses antes no habría siquiera pensado en ir a NY, mucho menos en ver mi obra favorita, pero siempre he hecho las cosas en impuslo y no iba a cambiar a esas alturas.
Y aquí se acaba la visita cultural. Otro día os llevaré de paseo por Central Park... O la Isla de Ellis... O quizá a cualquier otro rincón lleno de encanto del mundo.

lunes, 14 de julio de 2008

LIBROS DE MITOS Y LEYENDAS IRLANDESAS


Siempre me han atraído los mitos y las leyendas de cualquier país, pero Irlanda es especialmente rica en ellos. Y rica en literatura sobre el tema. Los primeros años de mi estancia aquí me dediqué a comprar cualquier cosa que cayera en mis manos referentes a las Hadas, los Trasgos y los seres mitológicos que componen el folclore irlandés y lo hacen tan único.
Aquí os muestro una selección de la parte de mi biblioteca particular dedicada a Temas Irlandeses:



Los libros con ilustraciones de Cicely Mary Barker son archiconocidos, y sus imagenes, icónicas en el mundo de la "gente pequeña". Estos se pueden encontrar en casi cualquier parte del mundo, en un tomo único o en esta colección de 0cho libritos, a saber:
  • Un Alfabeto de las Hadas de las Flores
  • Las Hadas de las Flores de los Arboles
  • Las Hadas de las Flores del Camino
  • Las Hadas de las Flores del Jardín
  • Las Hadas de las Flores de la Primavera
  • Las Hadas de las Flores del Verano
  • Las Hadas de las Flores del Otoño, y
  • Las Hadas de las Flores del Invierno



A Book of Fairies (Un libro de Hadas) es la obra de Katherine Briggs y nos habla de los diferentes tipos de hadas así como historias, leyendas y creencias basadas en ellas. Es un librito manejable y pequeño, y puede que sea fácil de encontrar fuera de las fronteras de la Isla Esmeralda.



Curas, Encantamientos místicos y Supersticiones Irlandesas, es un libro curioso, escrito por la madre de Oscar Wilde. Incluye refranes, remedios "de la abuela", y pociones varias. Y perlitas. Muchas perlitas.
En el refranero popular: "Los que se casan en Otoño mueren en Primavera", "Clavar una navaja en el mástil de un bote al navegar es de lo más desafortunado"; de remedios caseros, por ejemplo, este para las punzadas en el costado (como después de correr): "Frotar la parte afectada con mantequila sin sal y hacer la señal de la cruz siete veces sobre el sitio".
Y una que me habría venido muy bien para el dolor de muelas hace unas semanas: "Ir a un cementerio, arrodillarse ante una tumba cualquiera; decir tres padrenuestros y tres Avemarías por el alma del fallecido que descansa allí. Coger entonces un puñado de hierba de la tumba, masticarla bien, dejando a un lado cada bocado sin tragar ninguna porción. Después de este proceso el sufridor, aunque viviese cien años, no volveró a padecer dolor de muelas jamás".
A lo mejor por eso los dentistas aquí son tan malos. Con semejantes remedios (infalibles, of course, quién lo duda!), con que se dediquen a lo básico ya les es suficiente. Este remedio de poco iba a servir en el antiguo cementerio de Cádiz, siendo todo de niños de pared, pero en fin...




La Guía de Campo de las Hadas Irlandesas, es exactamente lo que dice la portada: una guía de los tipos de criaturas que habitan supuestamente estas tierras. Las ilustraciones son bastante buenas, de Andrew Whitson sobre texto de Bob Curran.



El Libro Iralndés de las Hadas es una serie de historias recopiladas por Alfred Perceval Graves sobre los seres mitológicos, guerreros celtas y su interactividad con el mundo de los seres mágicos. No es un libro para niños, algunas de ls historias son violentas y el vocabulario no es simple.




Cuentos de Irlanda, escrito por W.B. Yeats, es, de nuevo, una recopilación de las historias que protagonizaron los héroes celtas del país, pero este libro además incluye poemas de Yeats y las historias son muy, muy interesantes.


Estos dos libros superiores son imprescindibles en la bilbioteca de cualquier amante de las leyendas y la mitología. El primero trata única y exclusivamente del mundo de los Leprechauns, gnomos y similares, todos de la misma familia, sus similitudes, sus diferencias y sus historias. El segundo es una relación de las diferentes hadas, con bellísimas ilustraciones. El libro se divide en dos partes y puede comenzar a leerse por el principio o por el final, ya que a mitad del mismo, y con motivo de mantener separadas las hadas buenas de las malignas, el libro se invierte. Estos dos libros, me consta, pueden adquirirse al menos, en España.

Y por último, un ejemplar al que no me pude resistir: aún siendo un cuento para niños, las historias son cautivadoras y pertenecen a lo mas típico de las historias populares: Deirdre de las Penas, Los hijos de Lar, la historia de Cuchulain, la Reina Maeve... Recomendado cien por cien para los que amen estas historias. No está escrito para niños, utiliza un lenguaje articulado pero no esmeradamente simple.

Pues hasta aquí mi paseíto por la biblioteca de mi habitación. Abrimos de 6-10 y los volumenes han de devolverse en el plazo de una semana o las hadas caerán sobre vosotros. He dicho.

domingo, 13 de julio de 2008

LA MALDICION DE LAS HADAS



Cuando llegué a Irlanda, hace tanto tiempo ya, me encantó su diversa cultura mitológica. Sus leyendas, a cual más bella, te trasladan inmediatamente a un mundo de guerreros, gnomos, doncellas y hadas. Algunos de estos mitos, aunque arcaicos e infantiles a primera vista, siguen anclados en la vida diaria de un país verde y ciertamente legendario.

La creencia popular, por ejemplo, aún atribuye connotaciones mágicas a ciertos árboles, aquellos que sirven como residencia de las hadas (generalmente grupos de árboles que crecen en círculo) o los que tienen propiedas esotéricas. Qué los hace tan especiales y qué los distingue de uno ordinario no es tarea fácil, a juzgar por el amplio catálogo esgrimido por los expertos del tema. En primer lugar, hay que tener en cuenta que casi todos los árboles poseen alguna clase de asociación sagrada desde los tiempos más ancianos de la historia, pero algunos se consideran más sagrados que otros. Existe la trilogía mágica del roble, el fresno y el espino, los árboles frutales, el acebo, el sauce, el sauco…

Muchos de éstos son tratados en la Irlanda rural como si poseyeran personalidad propia, y otros son específicamente habitados por las hadas o los espíritus. El roble era venerado por los druídas y el espino se cree que es definitivamente frecuentados por esos personajillos alados, no en vano suelen encontrarse en parajes solitarios o cerca de las colinas de las hadas o en círculos perfectos de tres o más arbustos. La superstición común es que la flor blanca del espino trae la muerte a la casa, por lo que según la tradición, el 1 de Mayo se colocaba un ramillete en la puerta.

Un árbol erróneamente asociado a la mitología es el olmo, por su fortaleza aparente. Sin embargo, debido a la vulnerabilidad de éste frente a las enfermedades propias de los árboles, se pensaba que si se talaba un olmo, el más cercano languidecería hasta morir también. Los robles, por el contrario, se adhieren a su estátus mítico y se les atribuye sinienstras leyendas, lo mismo que el sauce, con su mala costumbre de desenterrar sus raíces en las noches oscuras y seguir a los viajeros solitarios murmurando a sus espaldas.

Tolkien o Wood-Martin los han utilizado en sus relatos y muchas son las historias que circulan en las frías noches de invierno en cualquier cabaña frente a la lumbre del hogar. Como la del fresno en Clenor, en el condado de Cork, cuyas ramas nunca fueron cortadas aún cuando la leña llegó a escasear para el fuego, y otro en Borrisokane, más conocido como el Arbol de la Campana, venerado en los rituales del Festival de Mayo, del que se cree que si cualquier persona quemaba incluso una astilla en su chimenea, su casa ardería hasta los cimientos. Cuentan los lugareños que un destino similar recayó sobre el habitante de una choza que intentó cortar una rama de un sauco sagrado que colgaba sobre un pozo. Tres veces lo intentó. Las dos primeras se detuvo porque su casa parecía estar en llamas, pero fue una falsa alarma. La tercera vez se llevó la rama a la choza y al llegar la encontró consumida por el fuego. Había tenido su aviso y lo había ignorado.

La creencia más extendida es la que asegura que ciertos árboles son lugar de encuentro de hadas y seres sobrenaturales. Se dice que si un fresno, un espino y un roble crecen juntos, tomando una ramita de cada uno de ellos y atándolos con un hilo rojo, se tendrá protección contra los espíritus nocturnos. El rojo siempre es un color vital. No en vano una acebo con bayas rojas era y sigue siendo un símbolo de buen augurio y alegría.

Pero, lo que más me ha llamado siempre la atención desde que vivo en este país tan densamente habitado por seres de leyenda, es el hecho de que hoy en día, en pleno siglo XXI aún se sigan respetando estos árboles hasta el punto de influir en la vida cotidiana. Hace menos de diez años se tuvo que construir una autopista alrededor de un árbol que se cree habitado por las hadas, porque ninguno de los peones se atrevía a talarlo. Una terrible maldición podría caer sobre ellos de hacerlo así, razón por la cual se lleva haciendo campaña desde hace casi un lustro para evitar que una autovía pase muy cerca de la Colina de Tara, la que una vez fuera la tierra que acogió el trono de Brian Boru, rey supremo de la Irlanda Celta. Un eminente folclorista local ha advertido en numerosas ocsiones a los dirigentes políticos y los responsables de las obas de que la temida maldición podría caer sobre ellos. Eddie Lenihan, académico y experto en folclore irlandés, asegura que las obras en torno a la colina están provocando la ira de las hadas, y que una antigua maldición traerá el desastre a aquellos que interfieran con tan arcaico lugar, urgiendo al Gobierno a dar marcha atrás en su decisión de construir la M3 allí antes de que sea demasiado tarde. Eddie dice: “Si los fuertes de las hadas se destruyen, el Gobierno y todos los relacionados con la destrucción de tan antiguo lugar se enfrentarán a horrendas consecuencias.”

Al parecer esto se debe al hecho de que las hadas y su magia han sido asociados con la Colina de Tara y sitios semejantes desde hace siglos, e interferir con los emplazamientos de los fuertes significa que ocurrirán terribles sucesos, seguidos de una racha de muy mala suerte. Se habla de misteriosos accidentes, enfermedades, gente padeciendo serios problemas financieros, cosechas fallidas y un sinfín dedesgracias más.

Eddie dice que la maldición ya ha alcanzado al antiguo Ministro de Medioambiente, Dick Roche, quien firmara la órden para proceder con la autovía. Roche perdió su trabajo en la remodelación del Gabinete tras las elecciones. Y Trevor Sargent, que falló en llevar a cabo su promesa de proteger Tara, resignó como líder de los Verdes.

En recientes años, muchos de los llamados “habitáculos” de las hadas han sido destruidos para poder construir carreteras, y la mala suerte siempre apareció. Un ejemplo claro sucedió en 1999, cuando las obras del desvío en Shannon, en el condado de Clare, pasaron a través de uno de estos llamados “fuertes”. Un arqueólogo y algunos trabajadores murieron. Este mismo año, Eddie, autor de 14 libros de folclore y uno de los principales cuentacuentos del país, apareció en la prensa mundial cuando ayudó a detener el desvío en Newmarket on Fergus, en Clare, que habría llevado a la tala de un árbol espinoso blanco. Los trabajadores, temerosos de molestar a las hadas, se declararon en huelga y rehusaron continuar con las excavaciones. El Ayuntamiento de Clare se echó atrás y redirigió la carretera alrededor de dicho árbol.

Se da la circunstandis de que en Finlandia y en Islandia el gobierno toma estas materias muy seriamente y no está permitido construir sobre el camino de las hadas.

El Gobierno actual irlandés, no obstante, parece no estar preocupado. El portavoz del Ministerio de Transporte declaró: “Estás de broma. No nos preocupan las hadas. No somos supersticiosos.”

Sin embargo, han tenido lugar algunas "bajas" políticas desde entonces, como la dimisión de Bertie Ahern, Primer Ministro, y algunos miembros de su gabinete...

MI TIO, LA BALLENA Y TERRANOVA (El Rincón de Lar)


La llamada llegó a media mañana. Mi madre contestó, en el salón que nunca se utiliza más que para las ocasiones especiales. Aún estaba amueblado con los antiguos muebles estilo Almodóvar:
sofá de sky verde con asientos tapizados en flores, dos sillones a juego, mesita de café de madera lacada asemejando un mármol negro veteado de blanco, un mueble de formica oscura, de cajones y paneles deslizantes, el tocadiscos en el hueco de la tele (porque nosotros veíamos la tele en la salita, donde había otro mueble similar pero más pequeño y de madera más clara.

En cualquier caso, la llamada llegó poco antes del mediodía. Tras atender el teléfono, mi madre llamó a mi padre y cerró la puerta del pasillo, señal inequívoca para nosotras de que era algo importante o privado, y estaba estrictamente prohibido cruzar esa puerta. De cualquier modo, lo único que se podía oir desde el otro lado eran monosílabos. Y silencio. Ese silencio que es un omen, y aún teniendo seis o siete años, lo comprendí. La situación era grave.

No tardaría en enterarme, porque estas noticias no pasan de largo ante la infancia, aunque no se comprendan muy bien.

El tío Antonio, el único hermano de mi padre, había fallecido. Como casi la mayoría de habitantes de la zona costera gallega, se había tenido que buscar las papas en la traicionera profesión de pescador. La mano que te alimenta, te pasa factura. Mi padre también había sido marinero por mucho tiempo, pero lo dejó poco después de mi nacimiento porque su escasa presencia en casa le hacían para mí un extraño y no un padre, y hoy en día sigue siendo así.

Antonio faenaba aquellos días en aguas de Terranova. Una pesa de uno de los palos se había soltado, con tan mala suerte que él se hallaba en su trayectoria. La pesa, de unos cuantos kilos, le dio de lleno en la cabeza y le tiró al mar. Nadie trató de sacarle, habría sido un suicidio colectivo tratar de rescatar a alguien que había caido a las profundidades heladas ya muerto. El cuerpo nunca se recuperó, y hoy día su tumba hospeda un hueco vacío.



De niña solía preguntar a mi madre si acaso el cuerpo estaría intacto dentro de un gigantesco cubito de hielo, o si habría sido devorado por una ballena o incluso un tiburón.

Mi tío Antonio era guapo. Muy guapo. Cuando murió no había cumplido los treinta años, y dejaba viuda y dos hijas, que crecieron sin recordarle apenas. La más pequeña no tenía ni un año, por lo que no conserva nnguna imagen de su padre, sólo aquella que le proporcionan las viejas fotos en blanco y negro del día de su boda y poco más.

Mis padres se marcharon durante una semana para atender los funerales y estar con mis abuelos. Yo me iba a la cama con la imagen borrosa de un cuerpo eternamente joven dentro de un témpano de hielo, vagando para siempre bajo la superficie al capricho de las corrientes que le mecerían a lo largo de toda la costa de Canadá. Incluso llegué a soñar que llegaba sano y salvo a la Isla de los Demonios, una leyenda latente en la comunidad marinera y que mi padre me había contado una vez, aquella legendaria isla que apareciera en la cartografia de la zona desde principios del S. XVI hasta el siglo XVII, y que la situaba no lejos de Terranova, y que según la creencia popular estaba poblada por seres demoníacos que atraían a los navegantes para devorarlos posteriormente. Al menos en aquella edad me parecía un modo de concluir su vida más romántico que ser simplemente pasto de una ballena como el pobrecito de Pinocho, mi cuento favorito por entonces, o como el mismo Job, que siempre me cayó gordo.

Mi padre regresó más triste de lo que marchó, con las palabras de mi abuelo resonándole en los oidos: "Si hubieses sido tú, que vives tan lejos en Cádiz, no lo habría sentido tanto como la muerte de tu hermano. Ojalá hubieras sido tú y no él." Perlitas como esta tiene mi abuelo a millares. Como el día en que mi padre le dijo que dejaba Galicia para asentarse en Cádiz:

-"¿Y que tiene Cádiz que no tenga Cela?" -le preguntó mi abuelo.

-"Para empezar, sol. Aquí llueve tanto que un día no es diferente de otro."

-"Si es por eso, te compro un paraguas."