lunes, 8 de septiembre de 2008

HOY NO HAY MAÑANA


Ya no estaré aquí cuando leas estas palabras. Mañana no despertaré a la soledad de unas sábanas arrugadas y desiertas. Con el corazón roto por tu marcha, mi cuerpo sólo es una crisálida que ansía paz. Apenas si he dormido desde que te fuiste, amparado en las sombras del crepúsculo y el repiqueteo vespertino de la llovizna de Abril. Me dejaste aquí, pensando, llorándote, tratando de trazar el plan de una vida que no tiene sentido sin ti.
Hallarán la carcasa vacía de ese mi cuerpo desnudo allí donde quedó, en esa cama que compartimos durante años, amándonos hasta el alba, arañando las horas como si fueran las últimas en el pisito medio amueblado que fue nuestro refugio de amor.
Mas mi alma se habrá esfumado.
Habrá escapado sibilina por las rendijas de muros invisibles, de fronteras imaginarias, y se elevará sobre los altos edificios, planeando sobre los verdes prados en cuya hierba retozamos como infantes.
Te encontraré. Cueste lo que cueste. Me convertiré en la sombra invisible que te acompañará por el resto de tus días. Seré el fantasma lacónico de tus noches de imsomnia, el eco silencioso de tus momentos de hastío. Seré tú, y seré yo, y verás mis ojos reflejados en los tuyos, y sabrás que no te he abandonado.
Seré como el alma en pena de aquella absurda canción que tantas veces te obligué escuchar, y seré el rumor en tus pensamientos cuando creas que ya no oyes nada. Seré el aroma añejo que traiga recuerdos de tus nostalgias pasajeras, seré el haz de luz del faro que ilumine tu despertar.
Seré, soy, parte de ti, de tus sueños, de tu vida, de tu piel, de tus anhelos.
Me voy. Es tarde ya, he de retirarme al escenario cálido de mi último adiós. Me voy, pero volveré.
Contigo.
Siempre.
En ti.

LA NIÑA DE LA CRIPTA (El Rincón de Lar)


Confieso que llevo más de dos horas tratando de verificar mi historia y, por una vez, San Google me ha fallado. No he hallado ni un ápice de información sobre el cuerpecito diminuto que yace en la cripta de la Catedral de Cádiz, objeto de muchas de mis pesadillas infantiles.
La primera vez que oí hablar de ella fue de boca de Astrid. Para entonces ya había aprendido a no creerme demasiado la mitad de las cosas que me contaba con su voz de cazalla, pero una mañana de sábado, paseando ya al final de la Alameda, cerca del Baluarte de la Candelaria, me habló del cuerpo incorrupto de una niña que descansaba en el interior del Gobierno Militar, un edificio de estilo neoclásico que tenía dos pesados cañones junto a la puerta de entrada. Yo no la creí y me instó a ir a verla, ya que estábamos allí. Sin embargo, no estaba en su interior. Quizá la han trasladado para "restaurarla", me dijo.
Pregunté a mi abuela sobre ello. La abuela sabía mucho de ciertas cosas, aunque de otras no supiera absolutamente nada. Los temas religiosos eran tabú en casa, los milagros simplemente eran un invento de la Iglesia Católica según mi protestante abuelo, y todo aquello una sarta de mentiras y falacias, un muñeco de cera "relleno", que diría el abuelo. Así que la abuela me contaba cosas sentadas en el escalón junto a la cocina, mientras nos tomábamos un poquito de membrillo fresquito o un helado Frigo Dedo.
Me contó que no estaba en el Gobierno Militar sino en la Catedral, en una urna chiquita, vestida de blanco como una novia, y que era una niña tan pía y tan creyente que gustaba de ir a rezar a la Catedral a diario, donde un buen día le dio un infarto y se quedó pajarito. Y por respeto, por mostrarle el cariño que la Catedral tenía a tanta devoción, se la dejó allí, ya que al parecer la niña no se descomponía ni a la de tres y su cuerpo estaba intacto.
Ni qué decir tiene que la historia me cautivó y me asustó al mismo tiempo. Niñas que sufren síncopes mortales por ir a rezar (si al final iba a tener razón el abuelo), momias incorruptas, uñas y pelos que crecen aún después de muerta.


En cuanto pude fui a la Catedral, pero por más vueltas que di, allí no había ni urna, ni cofre, ni una triste lápida con un nombre de niña (por más que no sé el nombre de la chiquilla). Tonta de mí, jamás visité el entonces museo de la Catedral, hoy trasladado íntegramente con todo su tesoro a un edificio contiguo, la Casa de la Contaduría, junto al Teatro Romano (¡Cádiz trimilenaria!), porque a veces en invierno se inundaba y sus horarios eran muy restringidos. Sucede que el museo y la cripta de la Catedral se encuentran bajo el nivel del mar, lo que le da una resonancia bastante peculiar, y un eco muy particular. Y una humedad de mil pares...
Y lo que sucede con todas estas cosas es que uno crece y se olvidan. Allá en el último rincón de mi cerebro se quedó la leyenda, ya pensando que todo eran cuentos, una de esas leyendas urbanas o una de aquellas románticas tan ligadas a la historia de mi ciudad. No fue hasta que llevé al guiri de vacaciones en Septiembre del 2002, o quizá del 2003, que visitamos la Catedral y bajamos a la cripta, donde muy ufana yo, trataba de explicar quiénes habían sido Manuel de Falla y José María Pemán, enterrados allí y totalmente desconocidos para un guiri de pro no familiarizado con la cultura española, mucho menos con la glorificación gaditana de nuestros mitos musicales o de las letras. Y de repente la vi allí. Chiquitina, con su trajecito... ¿blanco? con su maraña de rizos y su piel oscura, apergaminada casi.
Al fin nos encontrabamos. Quedé extasiada, con el escalofrío que me producen las catacumbas, criptas y lugares de techos bajos y humedades profundas, debido a mi ligera claustrofobia, que en el mejor de los casos y por periodos cortos, puedo controlar toalmente. Pero allí, mirando aquel diminuto cuerpo, me olvidé de cualquier ansia de salir a la luz diurna y a la brisa fresca del mar del Campo del Sur.
Pero, siendo la Catedral lugar de culto, no hay mucha gente alrededor a la que preguntar, sólo el chico de la ventanilla para subir a la torre mirador, y siendo joven y con cara de panoli, ni se me ocurrió preguntarle. Creo que más tarde se lo comenté a mi madre, porque mi abuela ya casi no se acuerda ni de dónde vive, pero fue otra historia la que me contó, y no la recuerdo, que no tenía misterio alguno, ni el sabor de los relatos de la abuela, verdaderos o no.
Tal vez ni siquiera es una niña, ¿encogen las momias?. Cuando vaya a Cádiz trataré, de una vez por todas, de solventar este enigma. A no ser, claro está, que mis "corresponsales de guerra" se presten a tal misión y yo pueda cerrar capítulo para siempre.
En cualquier caso, sé que esta noche soñaré con ella, con sus ojos cerrados, con su cabello de bucles dorados y con el rumor de las olas lamiendo la piedra ostionera de la Catedral, arrullando con su vaivén el sueño eterno de la misteriosa niña de la cripta.

Más aquí: http://candela123.blogspot.ie/2010/03/la-famosa-nina-de-la-cripta.html

sábado, 6 de septiembre de 2008

LA ENTRADA DE BRUNO EN NINS: TERCERA FORMACION

Siguiendo con nuestros posts dedicados al Grupo Nins, nos habíamos quedado en la Segunda Formación, compuesta por Agustín Huertas, Manuel Cardona, Mónica Torrens, Laura Pérez y Angelita y Fina Montuenga.
Corría el mes de Octubre de 1979 y al grupo se suma un nuevo miembro, Bruno, que sustituiría a Manuel. Su primera actuación en directo sería junto a Parchís y El Conseguidor en el Palacio de Deportes de Barcelona, aunque ya había actuado previamente en radio y TVE. Esta actuación tuvo lugar durante varios días en sesión de mañana y tarde.
De esta manera, la Tercera Formación quedaría consolidada con: Agustín, Bruno, Mónica, Laura, Fina y Angelita, una formación que, junto con la siguiente, a la que se uniría Alex en sustitución de Agustin, es una de las que se lleva la palma en cuanto a anécdotas y desventuras, incluyendo un aparatoso accidente de coche y algunos incidentes con el Aromán. Segun M. Minguella, la directora del grupo, Bruno se llevaba la medalla a la hora de las travesuras, en especial una que incluyó cierta ducha en medio de la noche, vestido completamente (y que contaré en otro post).
Una de las anécdotas más divertidas de esta etapa de Nins es la que se refiere a la grabación del spot y promoción del Aromán. A su directora la contactan los promotores del juguete y le dicen que, tras estudiar los grupos infantiles en el mercado musical en esos momentos, les parece que el más adecuado para su campaña es Nins, y se les ofrece la grabación de un anuncio y la creación de un tema para promocionar el juguete. Tras numerosas reuniones, se decidió que el anuncio se grabaría en el Parque de Atracciones de Montjuic y les dieron unos aros para que los niños practicasen.


Escogido el vestuario, con los niños en posesión de sus aros y a pocos días del rodaje, Marta se da cuenta de qué poco caso hacen del juguete y que éstos le daban largas en su uso y práctica, por lo que las dudas comienzan a asaltarla y telefonea a los directivos para preguntar qué clase de aceptación ha tenido el aro en el extranjero (ya que allí se había promocionado con anterioridad), y cuál era el baremo de ventas y facilidad de uso, etc.
Pero los Nins no tenían ningún interés en el dichoso arito, y llegado el día de la grabación, y ya en el coche camino de Montjuic, uno de los niños pregunta inocentemente:
-"¿Cómo haremos con el aro?¿Qué pasará si no sabemos?", y su directora, a sabiendas de que no tenían ni "puñetera" idea de cómo utilizarlo, y probablemente más nerviosa que ellos sólo atinaba a responder:
-"Ah, bue... si es facilísimo, ya veréis que todo sale bien".

Al llegar a Montjuic encuentran la montaña vallada, todo listo para el spot. Esto es, todo listo excepto los niños. Literalmente temblando de miedo en sus caravanas a modo de camerino, llegan los del equipo, entusiasmados. "Hola, artistas, ¿qué? ¿cómo va el Aromán?". Y todos blancos como papel de fumar, aunque se asegura que no se produjo ningún desmayo... Eso sí, se instruccionó a las maquilladoras que les pusiera un poco de color en sus lívidos rostros.
Los directores del spot eran extranjeros, todo un lujo en aquellos tiempos, y los ponen en la cima de una pequeña colina con césped. La idea era que bajasen con los aros corriendo colina abajo. Marta se encomendó a todos los santos conocidos.

¡Acción!¡Toma primera!, se oye por el altavoz. Se hace el silencio... ¡Corten!
Aros por el suelo, niños con cara de circunstancias... Repiten la toma y sucede lo mismo. Su directora se llena de valor, se acerca al directivo de Aromán y le explica que un par de niños no se encuentran demasiado bien, que si podrían dejarlos un momento a solas para que se calmen. Deciden hacer una pausa y marcharse a desayunar y ella entonces se enfrenta al grupo. Con precisión militar los pone a practicar a cada uno en un rincón durante media hora hasta que le cogieran el truco.

La grabación se llevó a cabo sin problema alguno, aunque cuenta la leyenda que la reprimenda posterior en el coche de vuelta a casa fue espectacular...

Sin embargo, también hubo episodios en las aventuras de estos Nins que podrían haber acabado en tragedia, como es el caso del accidente de coche que tuvo lugar en la calle Belmes de Barcelona, poco después del rodaje de este spot, cuando con sus merecidas remuneraciones (ni su directora ni Nins cobraban por sus actuaciones ni grabaciones discográficas, pero este era un comercial por contrato), habían realizado una compra en una juguetería de bicicletas, coches teredirigidos, muñecas y otros juguetes, y tras una suculenta merienda, se dirigían a sus hogares.
Al parecer un coche robado y perseguido por la policía se empotró contra el coche parado en un semáforo y conducido por Marta. Las puertas se bloquearon, dejándolos atrapados dentro antes incluso de que se diesen cuenta de lo que había sucedido. Las niñas lloraban aterrorizadas, y los niños, que guardaron la calma, las ayudaron a salir por las ventanillas. Por entonces los Nins ya eran muy conocidos y se vieron rodeados pronto de curiosos y de patrullas policiales y ambulancias que les trasladaron al hospital sin dilación. Tras una exhaustiva revisión, salieron bien parados: algunas contusiones, un poco de shock en las criaturas, y la peor parada Angelita, que acabó con un dedo del pie roto.

Sin embargo, debido a la espectacularidad del incidente, esa noche recibieron múltiples llamadas de emisoras de radio, prensa variada y noticieros de televisión. Las versiones de la noticia eran variopintas, algunas fidedignas, otras totalmente alejadas de la realidad. Incluso Encarna, la Encarna de Noche de Antena 3, se hizo eco de la noticia, con el drama que sólo su voz sabía infundir: "No sabemos como estarán, pero han dejado de sonar las voces angelicales de nuestro pais..." Incluso hubo conexiones en directo con el hospital, horas después de que ya lo hubieran abandonado.
Al cabo de unos días tuvieron que presentarse a declarar al Palacio de Justicia, donde los asombrados jueces, fiscales y miembros de la autoridad presenciaron asombrados las declaraciones de los niños... que debían creer estar en alguna película policial americana y se interrumpían las declaraciones unos a otros, corrigiéndose con un "Nooo, eso no fue asi, sino asa...", y todo acabó en risas y Marta arrastrando de unos niños rebeldes que no querían dejar la sala.
Lecturas les dedicó una página en su revista:


Angeles y diablos, la historia interminable de unos niños incorregibles.

HISTORIAS DE LA PLAZA DE MINA (El Rincón de Lar)


En Séptimo de EGB llegó a clase una niña nueva. Se llamaba Astrid y era rubia, con ojos azules, un vestuario de escándalo y un peinado a lo Rita, la mejor amiga de Esther. Nos hicimos amigas de inmediato, aunque a veces no me gustaba su aire de superioridad sobre los demás y el modo en que te hacía sentir como una hormiga, especialmente delante de los chicos, que naturalmente siempre se decantaban por ella. Y Astrid sonreía, movía la cabeza con coquetería, les sacaba una Cocacola y los abandonaba como klinex usados.

Astrid presumía de jugar al tenis y entrenar duramente en el Club Náutico entre la Plaza de España y las Murallas de San Carlos, un lugar que yo sólo había visto desde las murallas. Era un sitio para "adinerados". Astrid vivía en un decimoprimer piso en el Paseo Marítimo, con una terraza con vistas a la vasta playa, los pisos más caros de Cádiz juto con la decadente Bahía Blanca.
No fue hasta muchos años después que me enteré que aquel pisazo de lujo era alquilado y que apenas se lo podían permitir, que su madre era la limpiadora del Club Náutico y su padre estaba en paro, sobreviviendo con los "trabajillos" que le iban saliendo, uno de ellos, mantener la piscina del Club. Si a Astrid se le permitía entrenar en las privilegiadas pistas del Náutico era porque todos los empleados podían utilizar algunas de las instalaciones.


Y Astrid, a veces, se inventaba historias para hacer aún más interesante su "engalanada" vida. Una tarde quedamos en la Plaza de Mina, no recuerdo si con intención de visitar el museo o de ir a la Librería Mignón, donde comprábamos comics y libros de rebajas. Debíamos tener trece años. Astrid llegó excitada.

-"Acabo de venir de La Casa de las Muñecas" -me dijo elevando al cielo sus ojos celestes.
-"Querrás decir del a Casa de los Espejos" -dije, sabiendo de lo que me hablaba.
-"No, la Casa de las Muñecas. Está ahí al lado, en una de las calles que llevan a la Alameda. ¿Te la enseño?"
-"Bueno" -me encogí de hombros-. "¿Y qué hay en esa casa?"
-"Muñecas, muñecas por todas partes. La casa está deshabitada. No vive nadie desde hace siglos. Y podemos coger alguna muñeca, si quieres."


No caminamos muy lejos. Entramos en un patio desierto, con algunas macetas descuidadas y paredes encaladas hacía ya tanto tiempo que el blanco se caía a jirones. Había desconchones en los muros, hojas secas junto a las escaleras y, mirando hacia arriba, sólo cierros cerrados, valga la redundancia, a cal y canto. Ni el murmullo lejano de una radio, ni una televisión, sólo silencio. Ese silencio que da escalofríos y no presagia nada bueno.


La escalera que subía hacia las oscuridades del primer piso estaban en penumbra, pero el interruptor de la luz no funcionaba, claro. Si la casa estaba deshabitada, era completamente lógico que hubieran cortado la electricidad, lo que no me explicaba era por qué la puerta de la calle estaba abierta de par en par, sin más. Según Astrid, era porque sus habitantes se habían ido precipitadamente.

Yo aún no había visto ninguna muñeca. Subimos los tres pisos, con dos puertas en cada uno. La de la azotea estaba cerrada.

-"¿Dónde están las muñecas"-pregunté.
-"Dentro de los pisos"-contestó- "Vamos, en el primer piso están las puertas abiertas."


La seguí de nuevo escalones abajo, en aquellas sombras de la tarde de septiembre. En el rellano del primer piso, mientras ella escrutinaba el terreno a través de la cerradura enorme de la puerta B, yo tiraba del pomo de la puerta A, sin éxito.

-"Está cerrada" -murmuré. No me dio tiempo a decir nada más. La puerta se abrió de golpe y una señora en bata de flores, pelo gris recogido en un moño y gafas plateadas me aferró del brazo con su huesuda mano.

-"¿Quiénes sois"¿Qué estáis haciendo?" -gritó.
-"Yo.. yo.. Creíamos que la casa estaba deshabitada..." -repliqué, temblando como un flan.
-"¿Deshabitada? ¡Yo sé lo que sois!¡Ladronas! ¡Ladronas!¡Voy a llamara a la policía!¡Gamberras!"


Me deshice de su garra y Astrid y yo corrimos escaleras abajo, sin detenernos hasta llegar a la Plaza de Mina. Astrid se echó en el banco de mármol muerta de risa.

-"¡Mentirosa!" -le grité- "¡La casa no estaba vacía!" -y aunque a ella la broma la tenía partida de la risa, maldita la gracia que me hizo a mí. Temía que aquella señora de bata y zapatillas me viera un día por la calle, con mi madre o con mi abuela y me señalara públicamente por haber tratado de entrar en su casa. Las palabras "ladrona" "allanamiento de morada" y "policía" sonaban en mis oídos de manera acusadora. Duraneaños evité pasar por aquella calle, temerosa de ser reconocida.


Esa tarde Astrid me presentó a un chico que había conocido allí en la plaza pocos días antes. Se llamaba Javi y aunque tenía media paleta rota, a mí me pareció guapísimo. Ni qué decir tiene que yo era totalmente invisible a sus ojos verdes. Pronto sería su cumpleaños y Astrid y yo fuimos a la Plaza de la Catedral, al mercadillo que se ponía allí en las mañanas de verano, a comprarle un regalo con nuestra pingüe paga. Le compramos un bolígrafo de forma femenina, una muñequera (Javi practicaba algún tipo de deporte, que me áspen si me acuerdo), y un poster de alguna cantante pop de la época. A Javi no le volvimos a ver y Astrid se quedó con el boli y el poster y yo con la muñequera, todo un artículo de moda junto con la bandana, como los llevaban los personajes de Fama.

Quedaban pocos días para comenzar el nuevo curso, y tratábamos de aprovechar nuestros últimas horas de asueto al máximo. En breve comenzaríamos Primero de BUP, nos sentíamos muy mayores y ya nos habían dicho que no iba a ser tan fácil como la EGB. A Astrid y a mí nos separarían de clase porque había tres cursos de primero, divididos en orden alfabético conforme a los apellidos de las alumnas. Yo estaría en A porque mi apellido empezaba por B y ella estaría en clase B porque su apellido empezaba por H.

Una tarde, mientras esperaba a Astrid, que siempre llegaba tarde, y a Javi, que no apareció, un señor se acerco a mí. Entonces me pareció muy mayor, rondando la cincuentena o quizás más, pero pensando en frío, el hombre no debía tener más de cuarenta. Me preguntó qué hacía allí tan solita. Le dije que esperaba a una amiga, balanceando mis piernas con incomodidad. No me gustaba que tipos como él me hablaran. Aunque eran otros tiempos, también estábamos alerta de hombres así, no era nada nuevo. Intentó entablar una conversacion aparentemente inocente, "¿Qué edad tienes? ¿Cuándo empiezas el cole?¿Qué curso empiezas?". Se marchó con la llegada de Astrid.
El nuevo curso comenzó en el Amor de Dios de Marconi. Aunque todas las clases nos las daban las hermanas, la de religión y las misas nos las daba el Padre Félix. Aquel señor de la Plaza de Mina que pareció no reconocerme durante los nueve meses que no me dio clase, porque amparada en mi "status" de Protestante, me libraba de las mismas (las cosas que se aprenden al tener una compañera en clase a la que le importaba su religión).


Astrid y yo nos distanciamos con los años, principalmente porque yo empecé a abrir los ojos y ella se quedó anclada en aquel mundo de fantasía que se había llegado a creer.


Al Padre Félix nunca más lo vi.


viernes, 5 de septiembre de 2008

LO QUE EL RIO LLEVA...


Cayó al río ya muerto.

Su espina se había partido en dos, sin esperanza de supervivencia. Voló de mi mano con una violenta ráfaga de viento, llevándome casi a rastras como una Mary Poppins cualquiera, dejándome en la acera del puente sin protección alguna.

El paraguas se volteó como la falda de Marylin, tuve que dejarlo ir para no perecer con él. Cayó al río revuelto cargado de agua, su esqueleto deforme bailando entre la corriente. Su cadáver se alejó, sumado a otros muchos, polucionando el ya de por sí sucio Shannon, buscando la desembocadura del mar que no le devolverá la vida, pero quizá le lleve a orillas más lejanas.
No es el primero, ni será el último. He sido testigo de muchos otros asesinatos a manos del inclemente tiempo de Limerick, secuestrador incansable, psicópata, asesino en serie.

No era mi primer paraguas, sino el quinto de este año, con su color vino, su manilla de plástico barato negro.


¿Cuántos más tendrán que caer, oh, cuántos?


Sigue lloviendo en esta tarde gris...

COSAS QUE ME DAN MUCHO MIEDITO

Me da miedo esta foto de David Hasselhoff, así, como Dios lo trajo al mundo, con unos inocentes cachorrillos cubriendo sus partes pudendas. Pero hombre de Dios... ¿en qué caraj... estabas pensando???



Me dan miedo los payasos de cualquier clase (excepto los de la Tele). Pero en especial, Ronald MacDonald, los del Micolor o como quiera que se llame la marca, y los que habitan en Moncloa. Stephen King escribió su novela It pensando en mí.

Me dan miedo las Yurenas o Tamaras de este mundo. O Ambar. O María del Mar, o el nombrecito de turno que le guste usar. ¿O acaso me dan pena por el patetismo? Desde que vi su foto en internet mientras buscaba algo que en absoluto tenía que ver con ella, me topé con una foto reciente. Claro que al David lo encontré buscando Castillos. ¿Coño es esto? Si al final tengo yo razón y era un tío... aunque el de las verduras aún me da mas yuyu...
Me han dicho que tiene (o tenía) un bar en Malasaña, todo será llevar al guiri y ver la cara que pone, jejee. Aún no se ha recuperado del día que lo llevé al Ajo (ya contaré esa historia).



Mucho miedito me da la velocidad a la que se reproducen estos scumbags:


Y sobre todo, me da miedo despertarme una mañana y verlos a todos juntos a los pies de la cama y darme cuenta de que no es ninguna pesadilla...

LLUEVE (OH, ¿Y QUE MAS? SAME SHIT, DIFFERENT DAY)

Llueve.
Desahogate ya,
el mal momento pasará
Mientras llueve
comienza a salir
la luz del sol...
¿¿¿De verdad???
No, al contrario que en la canción de Iván, no sale el sol. Limerick ha despertado a un tiempo invernal. Lluvia torrencial, viento y... un frío más digno de Diciembre que de este otoño en el que estamos...

jueves, 4 de septiembre de 2008

LA MAQUINA DE COSER DE CHARO


Esta bonita pieza de anticuario pertenece a Charo, nuestra cocinera y corresponsal oficial en el sur de la península, que ha querido compartir con todos. Es una máquina de coser de juguete, fabricada por Sigma, la misma de las máquinas verdaderas, bajo la marca Sigma Bebé. Su base mide 22 cms de largo más la manivela, haciendo un total de 28 cms, y 15 de altura. Al parecer Charo odiaba la costura y las labores como asignatura en el colegio, lo cual no fue óbice para que disfrutara con el que se ha convertido en su juguete favorito y que pudo rescatar hace no mucho de casa de sus padres.
La máquina se la regalaron por Reyes hace ya unos cuantos años (aquí cojeamos casi tod@s del mismo pie, jeje) y tuvo para ella un especial encanto, utilizándola para fabricar vestiditos a sus muñecas preferidas (tipo bebés, y cuanto más desvalidos y estropeados, más le gustaban), con piezas de tela que le daban sus tías, modistas de pro.

"Este juguete, y los cacharritos de cocina fueron mis preferidos. Luego vinieron los libros de Heidi, Enrique de Lagardere, La Flecha Negra, y las selecciones del Rider Digest, que llegaban a casa y que me enseñaban cosas sobre política, ejércitos y pamplinas de los yankees.... ", dice Charo.
La cosedora también tiene su maletin de color rojo, que en la parte trasera posee una llavecita que al girarla, hace sonar una musiquita... "Quién teme al lobo ferez, al lobo feroz..."


"En estos tiempos, no eran normales estos juguetes entre los niños de mi barrio, y sobre todo, teniendo en cuenta nuestra clase social trabajadora. Sin embargo, mi padre siempre se tomó muy en serio lo de la fiesta de Reyes, y buscaba incluso juguetes extranjeros, que entonces traían de Marruecos, centro comercial y de intercambio internacional. El caso es que nosotros, los cuatro hermanos, siempre tuvimos los mejores juguetes, cosas que hoy no se ven, y que ya son de peor calidad.", nos explica.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

TODA LA MIERDA PA IRLANDA

Si el mes pasado casi vomité al oir la noticia de que el hijo de puta número uno de ETA (huelga nombrar a esa rata asquerosa), se paseaba impunemente por las calles de Dublin, ahora es un convicto pedófilo el que pretende asentar residencia en estos pastos verdes y, hasta hace poco, tranquilo Edén.





Gary Glitter, uno de los casi olvidos reyes del glam-rock de los setenta, rostro habitual en portadas, posters y reportajes interiores en la revista Lily y en publicaciones eminentemente musicales, que hasta hace escasas semanas cumplía condena en Vietnam por sus relaciones sexuales con niñas de 12 años, estó pensando mudarse a Irlanda, donde además de evadir tasas (los "artistas" están exentos de impuestos aquí), piensa que podrá eludir mejor a la prensa.
Lo que me extraña es que no intente mudarse a España, donde la edad de consentimiento es, precisamente, los 12 años.

Eres un viejo chocho y asqueroso.

lunes, 1 de septiembre de 2008

ESA OCTAVA MARAVILLA DEL MUNDO...

Por supuesto, uno de los lugares más emblemáticos de Nueva York es el Empire State Building, y otro día dedicaré un post a enseñaros esas magníficas vistas que pueden contemplarse desde su cima. Pero hoy, hoy os enseño su interior, que a parte de paredes de hermoso mármol, cuadros con vistas y antiguas fotos del edificio, tiene también unas vitrinas iluminadas que exponen las
Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Cuando era pequeña, soñaba con subir como King Kong hasta arriba del todo, y otear el horizonte desde el que, tras las desaparecidas Torres Gemelas, quedó relegado a un segundo puesto en cuanto a altura (ahora parece enano en comparación con lo que son las Torres Gemelas de Malaysia). Y cuando al fin cumplí mi sueño, me pareció entrar en una especie de Twilight Zone. No voy a aburriros con tecnicismos, estadísticas y datos de alturas, pero sí voy a contaros que el ascensor sube a una velocidad de 366 metros por minuto (casi ná), aunque a decir verdad, no lo notas.

Y nada más entrar en el lobby, desde la Quinta Avenida, te encuentras la imagen en relieve del edificio superimpuesta sobre un mapa del Estado de Nueva York (y naturalmente, banderitas americanas en todos los rincones disponibles).


De camino al hall desde el que se adquieren las entradas para el observatorio superior o la proyección del documental virtual que te lleva de paseo por la ciudad, se encuentra esta magnífica exposición de las Siete Maravillas del Mundo Clásico.


Los Jardines Colgantes de Babilonia- se dice que se hallaban en la ribera este del Eufrates, al sur de Bagdad en Irak. El Rey Hammurabi fue el rey más popular del reino babilonio, que floreció bajo su mandato. Su hijo, Nebuchadnezzar, es quien ordenó construir los jardines colgantes.

Nebuchadnezzar gobernó el país durante 43 años, desde el 605 a.c. Construyó una serie impresionante de templos, palacios y calles, y se dice que erigió estos jardines para hacer feliz a su esposa, Amytis, la hija del rey Medes que parece ser que sentía pasion por los espacios montañosos. Otras historias dicen que esta maravilla del mundo fue construida en realidad por la reina Siria Semiramis. Los antiguos relatos de estos jardines colgantes describe la estructura de modo escalonado. El geógrafo griego Strabo lo describe como una serie de terrazas que cuelgan unas encima de otras, descansando sobre pilares en forma de cubo que están huecos y rellenados de tierra para permitir que crezcan árboles de gran tamaño. Hata tenía un complejo sistema de irrigación, ya que esta región apenas tiene lluvias.

Las Piramides de Giza- Situadas a unas diez millas a las afueras del Cairo y las únicas supervivientes hoy en día de todas las Maravillas del Mundo Clsico, compuesta por la Pirámide de Khufu, la de Khafre y la de Menkaure, además de la Gran Esfinge, guardiana de la necrópolis.

La estatua de Zeus- en la mítica ciudad de Olimpo, se iniciaron las Olimpiadas en honor del dios de los dioses, Zeus. Se dice que la escultura de Zeus, para contentar y honorar al dios, estaba hecha de una estructura de madera recubierta de oro. La estatua de Zeus medía unos 40 pies de altura, en el templo edificado para adorarle, y su cabeza casi tocaba el techo. El mismísimo Calígula intentó llevarse la estatura a Roma pero fracasó, y en el siglo V d.c. unos griegos ricos se la llevaron a Constantinopla, donde por desgracia fue destruida por el fuego años después.



El Coloso de Rhodes-, si aún existiese hoy en día, sería uno de los artefactos más altos del mundo. El Coloso se construyó para celebrar la victoria de los Rhodianos sobre los Antagonids, y estaba situada en el puerto de la mediterránea Isla de Rhodes en Grecia, justo donde el Mediterráneo y el Mar Egeo se encuentran, y representa al dios Helios.



El Templo de Artemisa- supuestamente una de las estructuras más hermosas sobre la tierra, estaba situado en lo que hoy es la costa oeste de Turquía, a unos 50 kms al sur de Smirna.
El templo fue destruído y reconstruído varias veces, y el de Artemisa que pasó a ser una de las Siete Maravillas fue finalmente construído en el 800 a.c. cerca del río Efesos, donde Artemisa era la diosa de la fertilidad. Este templo supuestamente contenía una piedra sagrada. Fue el último de los templos dedicados a las grandes diosas que permaneció abierto en el mismo sitio bien entrada ya la era cristiana. En el 401 d.c., St. John Crisostomo lo derribó. sus restos se hallaron en una excavacion en el s. XIX.



El Mausoleo de Halicarnassus-, estaba en la ciudad de Bodrun, en el mar Egeo, al suroeste de Turquía, muy cercano al templo de Artemisa. Se construyó en memoria del rey Mausolus, casado con su propia hermana Artemisia, como era costumbre entre la realeza de Caria. Cuando el rey murió, su esposa y hermana decidió construir este monumento en su honor, en el 353 a.c.,
y permaneció allí durante dieciséis siglos, hasta que un terremoto dañó su techo y las columnas. En el S. XV los Caballeros de John de Malta utilizaron los bloques de piedra de su estructura para construir un castillo y ese fue el fin del mausoleo.

El Faro de Alejandría-, el espejo que coronaba el faro podía reflejar la luz a una distancia de más de 35 millas, y se alzaba en la antigua Isla de Pharos, ahora un promontorio del puerto de Alejandría en Egipto. Fue construido en el 280 a.c. y tenía 134 m de altura, y la mitología dice que su luz era utilizada para quemar los barcos enemigos.


Y por supuesto, la octava maravilla: El propio Empire State Building, con sus 102 pisos, completado en 1931, la estructura más alta del mundo hasta 1954. En 1950 se añade la icónica Antena de Televisión, que incrementó la altura del edificio.