viernes, 25 de septiembre de 2009

ROMA, PASADO Y PRESENTE: EL FORO (II)

El Foro Romano constituyó el centro comercial, político y religioso de la ciudad, y sus orígenes tienen que ver con la expansión de las villas que crecieron en las partes más altas de las colinas que la rodean. El valle donde se encuentra el Foro yace entre el Palatino, el Capitolio y las primeras cuestas del Viminal y el Quirinal, y tal vez fue afectado, marginalmente, por la presencia de algunas construcciones modestas y los lugares de enterramiento, que databan de la Edad de Bronce y los inicios de la Edad de Hierro. No fue hasta el final del siglo VII que la Cloaca Maxima se llevó por delante las aguas estancadas y se pudo comenzar a "pavimentar".
A partir de entonces, la parte del valle al pie del Capitolio se dedicó a las funciones políticas, y el resto, mucho más amplio, formó parte de "la plaza" donde se ponían tiendas y tenderetes del mercado mezclándose con los santuarios de Vesta, Saturno, Janus y Cástor y Pollux. Había un pequeño santuario que consistía en un altar y una columna honoraria que se decía era la tumba del legendario fundador Rómulo.
La Vía Sacra cruzaba toda la longitud de la plaza, de donde ascendía al Templo de Jupiter Optimus Maximus en el Capitolio.

Arriba, reconstruccion de la Plaza del Capitolio, abajo, estado actual

La construcción de las primeras basílicas (Porcia, Opimia, Sempronia y la Basilica Aemilia) enfatizaron aún más el carácter del Foro como centro político y administrativo. Se construyó el Tabularium, seguido de la Basílica de Julia frente a la de Aemilia, marcando así los largos lados de la plaza, y finalmente se posicionó el Templo del Divino Cesar, ordenado por Augusto para cerrar el lado norte.
La construcción de nuevos edificioe, como el Templo de Vespasiano y Tito y el de Antoninus y Faustina, construido por Antoninus Pius en memoria de su esposa, que más tarde el Senado dedicaría al emperador, respetaba el diseño original Augusto. Lo único que se salía un poco de lo convencional fue la erección de una estatua ecuestre gigantesca dedicada a Domiciano.
Templos de Saturno y Concord, arriba reproduccion, abajo, hoy

Arriba, reproduccion del aBasilica Eemilia, y abajo, lo que queda hoy.

Los Templos de Divus Julius y Castor y Pollux, originariamente y ahora

El Templo de Vesta y el Arco de Augusto

La Casa de las Virgenes Vestales. Hoy sólo queda césped y algunas de las estatuas del lateral.

La Basilica de Maxentius

El Foro de César

El Foro de Augusto


Y para terminar todo esto, aquí os dejo el video que venía en el Cd acompañando al libro y que he encontrado en Youtube. La música que lo acompaña es simplemente deliciosa.



jueves, 24 de septiembre de 2009

LOS MASONES DE LIMERICK

Los Masones de Limerick también tienen su centro de reunión, donde se dan cita en diferentes fechas nada menos que cinco logias. Su museo masónico está abierto al público previa cita acordada. La Provincia Masónica del Norte de Munster se creó en 1842 aunque sus logias han cambiado a lo largo de los años.
El Museo tiene exhibiciones que muestran la conexión entre el comercio de la ciudad y la Orden Masónica. Sus responsables tampoco tienen ningún problema en explicar lo que los Francmasones pueden ofrecer en cuanto a términos de amistad, integridad, o sus éticas caritativas.
En la tradición masónica la historia y el patrimonio cultural van íntimamente ligados, y sus leyendas vienen desde los tiempos de la construcción del Templo del Rey Salomón. El nuevo Centro Masónico en Limerick se encuentra situado en medio del área turística de la ciudad, justo frente al King John's Castle y junto al Bishop's Lady's Palace.
Una de las "atracciones" del museo masónico es una porción reconstruida del muro original de los establos usados por el Obispo de Limerick alrededor de 1740, de piedra grisácea y que pertenecia al Bishop's Palace cuando era utilizado por el Obispo (Ahora es el Limerick Civic Trust). Otras partes del edificio original se conservan también aquí.


Otro de los artefactos que se exponen en el museo es una reproducción de la escuadra de bronce conocida como la "Baals Bridge Square" porque fue encontrada en los cimientos del puente Baals en Limerick cuando fue reconstruido en 1830. La original, que data de 1507 está a salvo en la caja fuerte de un banco. La escuadra tiene la inscripción: "I will strive to live with Love & Care Upon the level By the Square" y es, presuntamente, uno de los artículos masónicos más antiguos encontrados en el mundo.
La Escuadra, junto al Compás, es uno de los símbolos de la masonería que recuerdan sus raíces del gremio de albañil, y dicho símbolo es visible en la fachada del edificio.

La Gran Logia de Irlanda es la segunda más antigua del mundo. La primera evidencia de su existencia aparece en una publicación de Junio de 1725 en Dublín, aunque se desconoce la fecha exacta de su fundación. Sí que hay evidencia de que las Logias Masónicas ya existían antes del siglo XVIII, como el manuscrito conocido como "Trinity Tripos" de 1680 y la Escuadra de Baals Bridge de mediados del s. XVI.
La francmasonería es una de las sociedades fraternales más antiguas y ha florecido en Irlanda durante más de 300 años, reuniendo a hombres de buena fe e integridad y tolerancia en las creencias de otros, con disposición a la caridad y esfuerzo en conseguir altos standares morales en cada aspecto de la vida diaria.
Hacia el final del siglo XVIII el número de nuevas logias se incrementó. El éxito de la Guerra de Independencia Americana y la Revolución Francesa crean nuevos ideales democráticos en Irlanda, y siguiendo la fundación de la Sociedad de Irlandeses Unidos, algunas logias, especialmente las del norte, proclamaron públicamente en la prensa la necesidad de una reforma en la Constitución. La mayoría de Logias repudiaron la violencia como medio para un fin, y algunos re rebelaron en sus proclamaciones. Otras Logias se desvincularon del todo de sus Hermanos.


La presión del Gobierno ejercida sobre la Gran Logia fue lo que trajo consigo la norma de la prohibición de discusiones de naturaleza política o religiosa. Aún así, de todos es conocido que muchos francomasones se dedicaron a la política plenamente.

Cuanto más leo sobre la masonería, más me gustaría ser masona, pero por desgracia he nacido con el sexo equivocado. Contrariamente a lo que muchos piensan (tal vez pensando en el Rotary Club), no hace falta ser millonario para ser masón. Las únicas normativas a cumplir para solicitar membresía son la creencia en un Dios (sea cual sea), y tener buen carácter y reputación, sin importar la raza o la religión. Sus miembros deben cumplir unos requisitos y observar cierta discrección hacia algunas reglas, de ahí esos "secretos" que son puramente ceremoniales. Eso sí, se espera que el francmasón sea un ciudadano que respete la ley -cualquier persona con antecedentes penales es automáticamente rechazada-, y si un miembro es convicto de alguna ofensa criminal, estará sujero a la suspensión o expulsión de la Orden.
Cualquier persona de a pie puede convertirse en miembro, sin importar su cuenta bancaria, y se les tratará con igualdad en cualquier logia del país o extranjera reconocida por la Gran Logia Irlandesa. No es una religión, ni una mezcla de religiones, ni es un sustituto para la religión. Espera que sus miembros se adhieran a sus propia fe, y no permite discusiones de tipo religioso en sus encuentros Masónicos, como ya se ha dicho.
Los Masones han de adherirse a tres principios básicos:
  • Mostrar tolerancia y respeto por las opioniones de los demás y comportarse con amabilidad y comprensión hacia los otros.
  • Se les enseña a practicar la caridad, y a atender, no sólo a sus propios miembros, sino a la comunidad como un todo, dando caritativamente y con el esfuerzo voluntario.
  • Los masones luchan por la verdad y requieren una alta moral en sus miembros.
Y sin embargo, y a pesar de lo dicho más arriba, hay algunos casos documentados de mujeres que fueron miembros de Logias Masónicas (existen algunas órdenes femeninas asociadas a la francmasonería, como la Orden de las Mujeres Freemasonas, la de Eastern Star o la Orden de el Amaranth, pero en general, no están reconocidas por las Grandes Logias ordinarias). Estos casos excepcionales de mujeres en órdenes propiamente masónicas son debatidas por los historiadores. Uno de ellos es el caso de Elizabeth Aldworth, admitida en el siglo XVIII, que clandestinamente presenció los procedimientos de una reunión privada en casa de su padre (en esos tiempos, las reuniones se llevaban a cabo en propiedades privadas), en el Condado de Cork. Al descubrir la Logia que conocía sus secretos, decidieron admitirla y obligarla a aceptar el voto de silencio, y así Elizaberh apareció con orgullo en público con vestiduras Masónicas.
El Libro de la Corte Masónica muestra también los nombres de dos viudas en 1696 y en 1713-14 se puede encontrar a una Mary Bannister, hija de un barbero.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

EL SIMBOLO PERDIDO

Consciente de que en España el libro no alcanzará las librerías hasta finales d Octubre, os dejo aquí mi opinión sobre el último libro de Dan Brown que concluí finalmente el Lunes por la noche. Ha sido uno de esos libros que he devorado con ansias, de los que es difícil dejar hasta el próximo día. Claro que si no se es fan de la prosa de Dan Brown, es mejor abstenerse de leerlo, porque sigue a la zaga de sus teorías conspiratorias anteriores. Dan Brown sabe jugar con los misterios más cercanos a nosotros, aquellos que se pueden ver casi en el día a día de la ciudad y que nos pueda pasar desapercibidos. Cambió la imagen de una Roma clásica por la de una llena de simbología y ocultismo (en el sentido literal de la palabra de ocultar), y lo mismo hizo en París. Esta vez le ha tocado el turno a Washington, una ciudad que nunca me ha atraido y que ahora veo con diferentes ojos.
Como sus libros anteriores, la de éste es una narración muy visual, así que no está de más tener cerca el ordenador y quizá imprimirse algunos frescos, grabados o imágenes de plazas y edificios. Y he aprendido, por ejemplo, que la Catedral Nacional de Washington, además de arquitectónicamente sublime, tiene una gárgola en forma de cabeza de Darth Vader. No miento. Desde 1986 y gracias a un concurso para escoger tres representaciones del mal del futuro. No siendo familiar con la arquitectura, la historia o la ciudad de Washington, todo esto ha sido nuevo nuevo para mí. Ahora quizá me plantee un viajecito "turístico".
The Lost Symbol no llega sin su parte de polémica, aunque la verdad, después de leerlo, creo que ha sido más poder mediático para impulsar la obra que otra cosa, porque en ningún momento se habla en contra de la masonería. Se deja a los freemasones muy bien parados, se les defiende de principio a fin y dudo mucho que Dan haya dejado escapar algún secreto más allá de lo que su imaginación pueda discernir, porque Dan Brown no es masón, y si lo fuera, no le estaría permitido hablar de costumbres ancestrales, ritos o revelaciones de la organización... ¿O sí?
Y a la vez, que levante la mano los que nunca se hayan sentido intrigados por esta organización selecta y casi exclusiva de los más poderosos y ricos que contiene la perfecta combinación para hacerla mística. Y no es una secta, puesto que no es una fundación religiosa ni mucho menos. Filantrópica, sí. Sus más de cinco millones de miembros en todo el mundo, profesan su tiempo al amor por el arte, la caridad, el conocimiento y la verdad.
Escoger como pieza fundamental de la trama una fraternidad secreta, más rituales macabros, símbolos antiquísimos y un misterioso asesinato es equivalente a ventas masivas.
Miembros de la controversiva y tradicionalmente masculina fraternidad han de pasar a través de una iniciación ceremonial extraña, se saludan con apretones de manos secretos, señales y contraseñas y llevan a cabo rituales con toda clase de símbolos. Su influencia es extensa, y miembros pasados incluyen algunos de los más influyentes hombres de la historia, como Winston Churchill, el primer presidente americano George Washington y los 14 subsecuentes Presidentes .
Algunos creen que la organización tiene sus raíces en la Edad Media y en los Caballeros Templarios, otros creen que son un derivado directo de la misteriosa Hermandad de los Rusicrucian, originaria de la Alemania medieval. Los francmasones, sin embargo, insisten en que no saben de seguro sus orígenes pero piensan que probablemente provienen de los antiguos picaprederos medievales, responsables de la construcción de las grandes catedrales y castillos europeos, que desarrollaron ceremonias de iniciación para sus nuevos aprendices. En un principio se reunían en cabañas o en una "logia" en los terrenos de la obra.
En ese tiempo, los artistas de la piedra, albañiles o mamposteros, como se les quiera llamar, viajaban por todo el mundo y no había certificados que probaran sus habilidades, por lo que comenzaron a adoptar una contraseña que usaban al llegar a su lugar de trabajo para demostrar que eran miembros de la logia.
Desde principios del siglo XVII las logias comienzan a admitir a miembros no masones o del gremio, como caballeros masones, o francmasones, y a finales de siglo el único vínculo que la logia mantenía con los trabajadores de la piedra eran los símbolos de la profesión, como el compás y la escuadra.
Cada logia tiene sus propios rituales de iniciación, de modo que cualquier aparente exposición de convenciones no es la misma para todas. Una típica iniciación, de acuerdo con algunas fuentes, consiste en vestir al candidato de una determinada manera: con pantalones, camisa y calcetines, con un zapato en el pie izquierdo, una zapatilla en el derecho, la camisa abierta para revelar el pecho derecho, la manga derecha enrollada sobre el codo y la pernera de la izquierda del pantalón subida por encima de la rodilla. Se le cubren los ojos y se le coloca una soga al cuello. Durante este ritual se le pone una daga y un compás sobre el pecho y el candidato es invitado a levantarse del cuadrante masónico (mientras tanto ha permanecido de rodillas), y a realizar un juramento sobre moralidad, apoyo a los otros miembros y a mantener el secreto de los francmasones. El castigo a romper estas reglas, parece ser que es la muerte (o la humillación pública exponiéndole como un farsante).
La organización prohibe discusiones políticas o religiosas porque la idea fundamental de la misma es permitir al hombre diferentes vistas de un tema para trabajar por la mejora de la humanidad. Pero para convertirse en francmasón se ha de creer en un Ser Supremo de elección personal.
Naturalmente, la Iglesia Católica se opone a la francmasonería, como no podía ser menos. Grupos anti-masones comparan sus juramentos secretos a los códigos de honor de la mafia y aseguran que las "obligaciones" masónicas de cuidar unos de otros son iguales que los de las familias mafiosas. Las teorías de conspiración aseveran que los masones, en lo relacionado a leyes o gobiernos, favorecen a otros miembros.
Pero los masones insisten en que además de contribuir a causas caritativas y altruistas -masónicas o no-, se centran en mantener buenas morales y en animar a sus miembros a hablar abiertamente sobre la organización y ayudar a otros en tiempos de necesidad, pero sólo si no repercute sobre su vida familiar y sus obligaciones públicas. Parte de su iniciación, de hecho, supone que los nuevos candidatos no esperen ninguna ganancia material con su membresía.
De todo esto, y más, se habla libremente en el libro, por lo cual Dan Brown no acaba de abrir precisamente la caja de Pandora. The Lost Symbol no defrauda en su tono secretivo, en sus conspiraciones, revelaciones y el modo de descifrar las diferentes claves que llevarán a la resolución de la quid de la trama...
No me ha defraudado aunque...


*******************SPOILER*******************

En un momento de la historia, ya más bien cercano al final, el protagonista, Robert Langdon es introducido en una especie de ataúd de plexiglas (recordad que Robert es claustrofóbico), en total oscuridad. Descubre, sin embargo, que en la base hay unos tubos de ventilación, hasta que estos empiezan a bombear agua... Consecuentemente, el otro personaje que le acompaña en el drama, Katherine Solomon, le ve exhalar la última burbujita de oxígeno... Tras esto, y lo sucedido durante los siguientes quince-veinte minutos, llegué a la conclusión de que Dan Brown se había cansado de su personaje y aniquilado para siempre, porque... ¿qué otra explicación lógica iba a darme? Lo único que se me ocurría era que hubiese de algún modo aferrado uno de los tubos de ventilación y estuviera alimentándose del aire... pero no, la explicación, que vendría cuando a Langdon lo sacan vivito y coleando tras al menos una horita sumergido, es plausible -científicamente está siendo estudiada-, y sería que el líquido no es agua sino perfluorocarbono, lo cual aún no posible. Sí, ya sé, licencia de autor, usa la imaginación, blablabla, pero me habría gustado algo más sencillo y no tan rebuscado. Una vez más, como en la escena del helicóptero de Angels & Demons, creo que Dan estaba bajo la influencia de algo más que inspiración...
Las cuatro últimas páginas me parecieron un tanto plastas con tanta conversación innecesaria y el final, mirando el amanecer, un tanto... cheesy. Por lo demás, lo recomiendo encarecidamente.



Agradecimientos: Hugh Milne, Provincial Grand Master del North Munster Freemasons, por su amabilidad y su paciencia. En otro post contaré algunas cosas de la sociedad en Limerick:



martes, 22 de septiembre de 2009

JENARO Y LAS MARUJAS ENSALZADAS

Jenaro se ha convertido en toda una figura en Cádiz. Su historia es de película y sin duda será tema principal de coplillas de Carnaval el próximo año. Creo que no hay persona en toda la ciudad -y alguno más fuera de ella- que no haya oido hablar de este empresario que de la noche a la mañana se ha convertido en villano de lo que bien podría convertirse en un exitoso guión de cine.
Hace escasos dos años que desapareció en las costas tarifeñas mientras hacía submarinismo. Atrás dejaba a un hijo y su mujer embarazada. Jenaro tenía deudas hasta las cejas y decidió fingir su muerte y marcharse a Paraguay con una nueva identidad. Que el nombre escogido fuera Alvaro Domecq es algo que no le perdonarán en Cadiz. "Manda huevos, irse tan lejos y escoger el nombre de un Jerezano", dice la canalla. Y es que la rivalidad patente entre Cádiz y Jerez se tiene en cuenta hasta para la ironía.
El nuevo Domecq llegó a Paraguay, enamoró a una ex miss Boquerón y montó una bodequita. Si deudas tenía en España, deudas iba dejando en su nuevo lugar de residencia, donde se paseaba con una pistola al cinto y decía ser un importante abogado y militar español. La Boquerona se quedó preñada y tuvo hace sólo un par de meses a una bebita con apellidos Domecq. Apellidos que no le corresponden y que deberán ser cambiados a Jiménez, el menos rimbombante nombre con el que se vio nacer a Jenaro, que pactó su regreso a España y fue inmediatamente detenido en el Aeropuerto de Barajas.
A su llegada a los juzgados en Cádiz, marujas con el pan en la mano y carritos de la compra le espetaron desde la plazoleta, cercándole casi en la puerta del juzgado. Una de las "marías", tras gritar a boca llena "Sinvergüenza!!!", confiesa que no tiene ni idea de quién es éste, pero que si le lleva la Guardia Civil al interior y hay tanto fotógrafo, es que algo malo ha hecho. Y alguna no le pegó con el bolso porque el cordón policial no les permitía acercarse lo suficiente.

He seguido la noticia con interés en la prensa. Desde su regreso a España, como un fantasma resurgido de las aguas, me pregunto cuánto tardarán en llevar la dramática historia al cine. Porque tiene su drama, digan lo que digan. Y aquí entra mi madre:
La mujer de Jenaro es exvecina del bloque donde viví, donde aún viven mis padres, del piso inferior al nuestro. Su madre y la mía se hicieron estupendas amigas cuando llegaron recién casadas a vivir allí, pero años después, una desavenencia vecinal las haría enemigas acérrimas. Hace un par de semanas mi madre comenzó a hablarme del tema por teléfono: "Vaya, vaya -decía-, el pisto que se daba de los millones que tenía el marido de su hija y fíjate, fíjate el pisto dónde fue a parar." Y es que mi madre es rencorosa de cojones y no le perdonará que en las batallas dialecticas se hubieran sacado en el pasado trapos sucios. "A tu hija mayor la dejó el marido", le diría una vez a mi madre, que durante un tiempo quiso negar mi divorcio. "Y tu hijo te ha salido maricón, que se vende por cuatro euros en la esquina del barrio", contestaría mi madre con toda su mala bilis.
Y la hago callar cuando me empieza a hablar mal de la mujer de Jenaro. Porque aunque a mí Jenaro me las trae al pairo y con su mujer nunca tuve más trato que encontrármela en silencio en el ascensor, ella no tiene la culpa de nada, y las lenguas viperinas gaditanas, como las de mi madre, son las que toman partes en esta rocambolesca historia.
No es que nadie piense que ella tenía algo que ver en la desaparicion de su esposo, por supuesto. Tampoco nadie le defiende a él, aunque muchos temen que se acabe haciendo un héroe del villano. Ella es una víctima más, que si Jenaro dejó deudas monetarias aquí y allí, también dejó algunas emocionales, y son esta mujer, un niño de nueve o diez años y una hijita que nació cuando todos le creían muerto en el mar. Una hija que probablemente conocerá a su padre tras las rejas de Puerto II. Y el otro drama, ese del que no se habla tanto: la otra familia. La Miss desolada, que desconocía la verdadera historia de su amante, que no sabía que ya tenía otra familia y otros hijos. Y el drama de esa niña que ha venido al mundo con nombre falso, víctima inocente de un hombre sin escrúpulos.
Jenaro será recordado por el vulgo lo que tarde en desaparecer de la prensa cotidiana, pero, ¿y aquellos a los que dejó desamparados? ¿Sus hijos? Ellos tendrán que vivir con la vergüenza ajena de saber que un día su padre los traicionó y abandonó del modo más vil.
Por un puñado de billetes.

lunes, 21 de septiembre de 2009

LA VENGANZA DEL CAPITAN JUANETE (Relato)


El viejo capitan vivía en el bajo opuesto al Club de los 7 Pelagatos. Se podía decir que formaba parte de la clientela habitual del garito, y era uno de los hombres de confianza del Llamas cuando necesitaba que se infiltrase en alguna organización. El Capitan Juanete, como popularmente se le conocía, había sido marinero en una colla barcelonesa en sus años mozos, y ya entrado en la cuarentena, se compró un pequeño barquito con el que paseaba turistas incautos alrededor del puerto, con su gorrita azul marino y su barba falsa.
Un viaje inesperado y una mujer hermosa le habían dejado anclado en tierras sureñas, y cuando la mujer hermosa desapareció con su cartera y el número de su cuenta bancaria, el Llamas le ofreció algún que otro trabajo aquí y allá. Alquilar el bajo frente al local tenía sus ventajas, pero también sus problemas. Y uno de estos últimos se llamaba Pepona. Pepona la Culona, que vivía directamente en el piso superior. Y que se había aprovechado innumerables veces del carácter afable del Capitán. Primero ejerció sus encantos de "pobre desamparada" para solucionar cuestiones domésticas sin importancia, y el viejo marinero se vio ejerciendo de carpintero, fontanero o electricista cada vez que a la vieja harpía se le antojaba. Luego, aprovechando las confianzas, que asco dan, también le sacó algunos cuartos cuando la necesidad apretaba. Porque Pepona era ladina además de puta. Pepona exprimía a la gente que por error se le acercaba tendiendo una mano amiga, y luego los despachaba como a vulgar basura cuando ya no podían o no querían dar más..
El Capitán Juanete, como casi todo el mundo que ha sido desairado, cerró la boca y se tragó el orgullo, y maldijo y despotricó en privado y con los amigos del bar. Pero dentro, muy dentro, el odio acumulado clamaba venganza y el momento oportuno para devolver el bofetón había llegado. La golpearía donde más le dolía: en los animales que tanto adoraba. En uno en particular, de hecho.
El Capitán había descubierto por un casual los instintos básicos y depravados de Einstein mientras descargaba el contenido de su vejiga en un callejón sin luces no lejos de El Club. Su mirada entrenada y acostumbrada a la oscuridad habían visto la alevosía y reconocido el ansia primal en los ojos ensangrentados de la mascota del Llamas. Naturalmente, fingió no haber visto nada, poco le importaba si la población canina subía o bajaba. Esos insignificantes felpudos con patas no eran más que una plaga tan molesta como las ratas, con ese caminar airado que desaparecía con el sonido del menor ruido.

Y cuando el momento llegó, no dudó en contactar directamente con Einstein y explicarle con exactitud su plan, a sabiendas de que el astuto gato entendía a la perfección lo que se le hablaba. Einstein oyó y no dijo ni miau. Esperó a la promesa del hombre de proporcionarle jugosos filetones de atún -sus favoritos- recién llegados del muelle y accedió sin decirlo a solucionar el problema. Hacía días que se subía por las paredes y mordisqueaba las esquinas de los sofás. La ciudad bullía con el verano y no era fácil encontrar presas... Todos se marchaban de vacaciones, huyendo del insoportable calor...
Pepona mantenía en su cuartucho medio zoo de animales perdidos: un loro parlanchín y soez que había entrado volando por la ventana y nunca se fue, un par de yorkshires pulgosos, una tortuga maloliente, un enjambre de moscas hambrientas y un gato. Un gato persa que tenía la mala costumbre de marcar la puerta del Capitán como si fuese su territorio. No había día que el Capitán no abandonase su pisito para meter la bota en los malolientes orines del niño mimado de la Pepona, al que había bautizado como "Astérix", tal vez por su enorme panza, una bola de pelos más parecida a la escobilla de un water que a un gato de pedigrí.
Einstein cumplió el trato como un profesional. Aprovechando la caída de la tarde, cuando la puesta de sol traía el fresco apetecible e irresistible de la últimas horas del día, se escabulló por la puerta trasera y rodeó el edificio colindante. Se coló saltando la tapia del patio. Sabía que Pepona, aburrida, y más entretenida imaginando teorías de conspiración y espiando al Llamas, estaría con su cuerpo fofo apoyada en el balcón, y el pachón de Astérix, como cada tarde, bajaría a defecar frente a la puerta del Capitán.
Por eso se apostó junto al quicio, escondido tras el macetero de mosaicos azules y blancos. Astérix no tardó en bajar los sucios escalones... saltando con agilidad sin mirar donde ponía las patas, con la seguridad del que conoce su terreno, la cabeza alta y
ronroneando una canción de Camela. "Además de pijo, con mal gusto", pensó Einstein, que no soportaba semejantes ordinarieces. Claro que el gusto de la Pepona en música dejaba mucho que desear, anclada en el pasado casi infantiloide de sus canciones de cuna.
Einstein saltó sobre la masa peluda justo cuando alzaba una pata contra la madera resentida. Astérix nunca lo vio llegar, y cuando al fin supo de su presencia, fue demasiado tarde. Einstein ni siquiera tuvo que emplear la violencia. La bola de pelusa quedó tendida allí, con la boca abierta, víctima de un ataque al corazón. A Einstein le dio la risa y ni se molestó en ensañarse con el cadáver rancio y maloliente: Astérix se lo había hecho encima.
Y él no estaba interesado en necrofilia.

En cuanto al Capitán... se podría decir que aquella fue la primera de una bonita y fructífera relación comercial...

domingo, 20 de septiembre de 2009

LIBROS POR KILOS...



No tengo remedio. Tengo una pila que crece y crece de libros sin leer y aún me atrevo a conseguir más y más. No es por falta de ganas de leer, pero sí, en gran medida, por falta de tiempo, lo cual puede resultar irónico teniendo en cuenta que ahora mismo tengo más tiempo del que acostumbro, pero antes solía leer bastante en el trayecto de ida y vuelta del autobús y a veces también a la hora de comer en el trabajo, y ahora siempre encuentro a alguien en el bus y en la cantina en el curro también tengo compañía.
Cierto es que se me acumulan libros sin leer que compré hace ya meses porque no sigo el orden de llegada para su lectura. Ahora mismo acabo de abandonar momentáneamente The House of Special Purpose porque no podía aguantar las ganas de leer el último de Dan Brown, The Lost Symbol, pero este va rapidito y auguro que entre esta noche y mañana lo acabaré, esto es, si me lo permite el guiri, que está deseando hincarle el diente y no cesa en preguntarme si es tan bueno como los anteriores. Y así no se puede. Y mi larga lista de libros apilados consiste en:

-Scarpeta, de Patricia Cornwell
-The Suspicions of Mr. Whicher... de Kate Summerscale
-Muerte en la Escuela, de Giorgio Scerbanenco (regalo de Bertha)
-El Diamante de la Reina, de Mari Pau Dominguez
-Knife, de B. J. Anderson
-To Kill a Mokingbird, de Harper Lee
-La Cinta Roja, de Carmen Posadas
-2 Velas para el Diablo, de Laura Gallego (regalo de Cloti)
-El Quinto Jinete, de dominique Lapierre (regalo de Bertha)
-Everyone worth Knowing, de Lauren Werstanger.

Y repito, no es por falta de ganas, pero mis lecturas también la componen una ridícula cantidad aplastante de comics, prensa, los blogs que me gusta leer, ver Dvds y otros compromisos y trabajos varios. Y muchas horas de "investigación" delante del ordenador recopilando datos para un libro.
Pues por si toda esta interminable lista os parece poca, la semana pasada también adquirí The Secret Notebooks de Agatha Christie, un libro escrito por John Curran, que comenzó a trabajar en los cuadernos dejados por la genial escritora británica y que fueron encontrados tras su muerte. Este libro levanta la tapa de los mayores secretos de la autora, cómo sus notas, sus libros y sus pequeñas sinopsis llegaron a convertirse en bestellers. Hay finales, argumentos. títulos y personajes alternativos, escenas borradas, e incluso planes para libros que no llegó a escribir, incluyendo dos historias inéditas de Poirot. Este será, sin duda el volumen que leeré tras el libro de John Boyne, pues como digo, no guardo el riguroso orden en que llegan a mis manos los libros.
Y por si aún no fuese suficiente, mi querida amiga Pucca regresó a su Méjico natal el mes pasado dejándome algunos de sus libros que no podía llevarse por problemas de espacio en las maletas, y que son:

-México ante Dios, de Francisco Martín Moreno
-El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy
-Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa
-Convulsión, de Robin Cook
-Variaciones sobre un tema de Orestes, de Antonio Roig
-Una duda razonable, de Anne Perry
-Los crímenes de Cater Street, de Anne Perry y
-Cerebro, de Robin Cook

Y cada semana me siguen llegando más y más anuales, y no me quejo. Me gusta saber que tengo "planes" para el futuro y un buen back up. Y tengo que ir pensando ya en comprarme OTRA estantería, porque la última está ya a reventar.
Eso sí, he perdido bastante tiempo leyendo Library of the Death, de Glenn Cooper, que empezó de una manera magistral. Una serie de personas reciben una postal en Nueva York con el dibujo de un ataud y una fecha: la de su muerte. ¿Un asesino en serie meticuloso?
El problema es que repentinamente el argumento salta al pasado... a 1947 y a Londres. Cierto que más adelante (muuucho más adelante) te das cuenta que forma parte de la trama, pero yo me aburrí tanto con el interminable capítulo que no lo leí finalmente (me dije que si no entendía algo siempre podía a volver), y no me hizo ninguna falta tras leer sólo el primer párrafo y decidir que no iba a molestarme. Regresa de nuevo al presente para de nuevo dar un salto al pasado, esta vez a Vectis, en Britannia, en el año 777. Este capítulo, extensísimo para contar algo que se podría haber dicho en una página, lo leí saltándome párrafos enteros. el resto de la historia continúa saltando adelante y detras, algo bastante molesto a veces y que en muchos casos no aporta grandes cosas a la trama, o como digo, podrían resumirse en breves páginas. A poco menos de llegar a la mitad del libro... ya sabía quiéy, cómo y por qué. También sus saltos geográficos (Nueva York, Washington, La Isla de Wight, las Vegas, etc) hacen en conjunto que sea un libro confuso, con una buena teoría y una trama bastante interesante si estuviera contada de otra manera... Tardé bastante en leerlo porque se me hacía pesado, y son este tipo de libros los que me entorpecen el ritmo con los demás. En resumen: no os molestéis en leerlo, honestamente.

sábado, 19 de septiembre de 2009

AFTERPARTY...

Llegué a casa con el pelo oliendo a carne a la brasa y los ojos rojos de la intensa humareda. La fiesta post-parade tuvo lugar en la calle paralela a la mía, frente a la sede de la asociación gay Rainbow, que coincidentalmente se encuentra en Leamy House, la que fuera escuela de Frank McCourt. Es una calle relativamente estrecha, y por tanto el humo de la barbacoa flotaba en el ambiente tan espeso como la niebla londinense. Aún así, me tomé un par de hamburguesas "for the face", mientras pretendía oir el aburrido y largo "manifiesto" de la chica del escenario.

Arriba, Richard Lynch, actor, cantante y organizador de la cabalgata (he tenido malos pensamientos, lo sé, lo siento, soy una viciosa) ¡Qué coño! No lo siento en absoluto. Hay algo en la sonrisa de Rick que me encanta... Y es altíííísimo, el joio!
Habia un Bouncy clastle, pero desafortunadamente y para decepción de todos, y por asuntos de seguridad... sólo estaba permitido que fuese utilizado por niños de hasta nueve años.


El ambiente ha sido de lo más variopinto y familiar. Había un stand para que los niños -y los no tan niños detrás-, pudieran lucir las caras pintadas al gusto.

El presentador de la chaqueta dorada de la primera foto decidió hacer bailar al público y para ello pidió a todos los congregados que imitaran cada uno de sus movimientos. Este pequeñajo no dudó un momento en sumarse a los pasos de baile... con mucho más arte que la mayoría de adultos!

En el cercano parque tendría lugar más tarde una exhibición canina, y tras ver esta impresiva "muestra", que más que perro era caballo, empecé a preguntarme cómo serían los otros. Por desgracia por culpa del humo y el picor que me provocó, me vine a casa para airearme un rato yal final se me olvidó...


Maddonna Lucía: We're Queer, we're here, like it or lump it! hizo reir a los presentes con su desparpajo.

Mr. Gay Limerick (yummie, pol dió quién fuera hombre y gay!), y el actor y presentador Myles Breen congregaron y animaron a todos a bailar el Vals...


La fiesta ha seguido hasta más o menos las seis de la tarde, con un repertorio musical "totally gay" del que he disfrutado tumbada en el sofalito de mi salita leyendo el último libro de Dan Brown. Pero antes de venirme para casa... ¡Me compré mi chapita!


Ahora a esperar a ver qué nos preparan para el próximo año...

MI CALLE TIENE ORGULLO (Va por tí, alter ego)

Limerick se ha levnatado hoy con un cielo celestón y las calles con banderas multicolor. Es la Semana del Orgullo Gay en Limerick, que ha visto diversos actos para marcar por tercer año consecutivo unas celebraciones que sólo tienen lugar aquí y en Dublín. Si el motto del año pasado fue I Love Limerick, el de éste apuesta por la diversidad, los derechos y el matrimonio gay. Detalles de las diferentes actividades de esta semana puedn encontrarse aquí.
Y ahora me voy, no sin antes dejaros esta galería de imágenes de la Cabalgata que ha pasado por delante de mi ventana (me encanta mi calle, os lo he dicho?). Me marcho a seguir con las celebraciones, porque a una manzana sólo tengo un enorme escenario con actuaciones, barbacoas y mucha, muchas diversión.
P.D.: A la misma hora y en la otra punta de la ciudad, el Ayuntamiento tuvo la brillante idea de programar la Cabalgata del Dia sin Coche, con bicicletas y pijadas varias. A mí, ponerme mi camiseta rosa y mezclarme ahora con trannies, drag queens y mis amigos gay, me parece mucho, mucho más divertido, ¡dónde vamos a parar!