miércoles, 14 de octubre de 2009

ENCUESTA

Hoy cuando he bajado a recoger mi correo, encontré una carta enorme con membrete del CSIC. Sin poder aguantar la curiosidad (generalmente la única correspondencia de este tipo que me llega suele estar vinculada a campañas electorales), rasgué el sobre para ver de qué se trataba: una encuesta conjunta con el Ministerio de la Ciencia y la Innovación, la Junta de Andalucía e IESA. Así que ahora sabréis en qué se gasta parte del capital de vuestros impuestos:
Estimada blablabla,
Quisiera invitarle a participar en un estudio cuyo objetivo es disponer de un mejor conocimiento de la situación en la que viven los andaluces que residen en el extranjero.
El estudio lo realiza la Consejeria de Gobernacion de la Junta de Andalucia, la cual está interesada en conocer, en general, las condiciones de vida y las expectativas de retorno a Andalucía (¡JAAAAA!) entre aquellos andaluces y andaluzas que residen en el extranjero y, en particular, las necesidades de atención social que demandan. (...) El Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA) (...) se ha encargado de la distribución de un cuestionario entre un conjunto de andaluces y andaluzas seleccionados al azar (encima te hacen sentir como si fuera un privilegio. Que me manden dinero y ya veran que contenta me pongo!).
(...)Su opinion e información (...) costituyen la principal fuente de conocimiento de sus condiciones de vida y sus expectativas de retorno a Andalucía.
(...)

La encuesta se componía de un cuestionario de 6 páginas y 59 preguntas. Se podía hacer rellenando el papeleo que me habían enviado y devolviendolo en el sobre franqueado que lo acompañaba, facilitándoles mi telefono para que me llamaran ellos o bien hacerla en su página web, opcián que finalmente me ha convencido más por ser lo más rápido. La encuesta es voluntaria, pero ya que se han tomado la molestia de gastarse vuestro bien ganado dinero en esta gaditana viviendo en Limerick, he tenido la consideración de responder, jajaja.
Las preguntas eran de todo tipo: cuánto tiempo llevo viviendo aquí, en qué año abandoné andalucía, cuántas habitaciones tiene mi casa (¿se me colará alguien por aquí aprovechando la coyuntura??), si es en propiedad o alquiler, si tengo propiedas en Andalucía y todas estas cosas.
Otras me han parecido un tanto indiscretas, como por ejemplo que de cuánto dinero disponemos en casa mensualmente, si llegamos con dificultad a final de mes/gastamos todo en el mismo mes/se reserva una parte para ahorros, o si alguna vez hemos dejado de pagar algún recibo. Ah, y la mejor de todas, pregunta 1 del Bloque D:

  • En estos momentos, ¿cuales son, por orden de importancia, sus problemas o necesidades principales? Y has de enumerar tres. Pues he puesto Ninguna, ninguna y ninguna. ¡A tí te lo voy a contá!
Otras preguntas me han parecido un tanto mal planteadas o innecesarias. Como ésta que dice: Por favor, indique cuántas veces ha viajado a Andalucía. Y te da como opción del 1 al 10. ¿Pero... cuántas veces he viajado a Andalucía cuándo? ¿En mi vida? ¿En el último año? ¿Desde que estoy aquí? Otra:

  • ¿Podría decirme si se ha planteado alguna vez la posibilidad de trasladarse definitivamente a Andalucía?

La pena de esta pregunta es que al contestar a través de la web, sólo podía responder: Sí, me lo he planteado o No, no me lo he planteado. De haber tenido que enviar la encuesta adjunta habría escrito Jaaaaaaaaaaaaaa o Noooooooooooo como tercera posibilidad.

En fin, una buena manera de perder 15 minutos de mi tiempo que supongo servirán para que sepan que el próximo año no tendrán un parado más en las listas porque me quedo aquí, que no tengo ninguna propiedad ni cuenta bancaria ni nada en España por lo cual puedan exprimirme dinero, y la pobre consideración que tengo hacia las actuaciones del gobierno español, andaluz y el irlandés. Ah, y que me siento MUY satisfecha (última pregunta de la encuesta) si pienso en todo lo que me ha pasado desde que me marché de Andalucía.

Cágate lorito. Además me han traido los tres últimos números de El Jueves así que estoy SUPER satisfecha. Y tengo mi muñequito vudú (regalo con el Extra).

martes, 13 de octubre de 2009

MI COLEGIO, FACEBOOK Y LA SRTA. FUSTÉ (El Rincón de Lar)

Hoy tuve la felíz idea de ponerme a mirar en Facebook si mi antiguo colegio tiene grupo. Y he encontrado mi Instituto, pero no mi colegio de EGB.
Yo estudié en el Amor de Dios de Puntales. En Cádiz había dos centros y para diferenciarlos entre sí, uno era el Amor de Dios de Puntales y el otro el de Marconi. Más tarde el de Puntales pasaría a llamarse Nuestra Señora de Lourdes, aunque medio Cádiz siga conociéndolo como el Amor de Dios de Puntales. Y ya le dediqué un par de posts a estos colegios. Sin embargo, las aventuras que contar en uno y otro son interminables. Siempre diré que del Amor de Dios de Marconi, al que se pasaba (si querías seguir en la misma institución) al finalizar octavo de EGB, no guardo gratos recuerdos. Tampoco es que supusiera una tortura acudir a clase, pero no fue el lugar ideal para pasar por el difícil trauma de la adolescencia: monjas carceleras, recreos en la azotea con sus barandillas rodeadas de alambres de púas (el primer año las veteranas nos decían que estaban electrificadas y teníamos miedo hasta de acercarnos a la pared), unas ventanas con vistas a la via del tren (hoy soterrado), y normas, normas y más normas.
En el Amor de Dios de Puntales (o Ntra. Sra. de Lourdes), las monjas habían sido mucho más flexibles y sólo un par de ellas se habían ganado a pulso un apodo. Las de Marconi, lo llevaban bordado casi en el uniforme, sin ellas saberlo. Quizás por ello recuerdo más sus motes que sus nombres.
Hoy encontré ese grupo en Facebook, aunque no reconozco a nadie. Allí sólo pasé dos o tres años, luego decidí marcharme al Instituto Columela y estudiar en horario nocturno para poder dedicarme a la radio durante el día. De modo que a no ser que encuentre a alguien que estuvo en mi clase, difícil será que reconozca siquiera otros rostros de cursos superiores o inferiores. Hay incluso un par de chicos, y en los años que cursé allí sólo éramos niñas. Cuántos males hizo la llegada de los colegios concertados!
Sí recuerdo, sin embargo a Sor Puri (la pulgui), autócrata de nacimiento, la perfecta pareja de Adolf Hitler: chiquitita y mostachuda, siempre haciéndonos correr al entrar y al salir... a la vez que nos decía que no corriésemos!! ¿Cómo es posible apresurarse para no llegar tarde sin echar una carrerita por aquellos pasillos interminables de suelo encerado y pulido? O Sor Celina... la temible directora que nos ponía mirando al Peñón con una mirada de las suyas. Me acuerdo de las dos Mari Cármenes (la rubia y la morena, para diferenciarlas). Quien tenía en clase de Inglés a la morena se aseguraba buenas notas. No porque aprobase con facilidad, sino porque aprendías. La rubia, sin embargo, era difícil de entender incluso hablando español. Había estudiado inglés en Gibraltar, decían los rumores, y a mediodía solía consumir en su csa una botella de vino con la comida (según otros rumores), porque cada día te pronunciaba de una manera diferente. Y sus traducciones erróneas eran famosas entre sus atemorizadas alumnas.
En Naturaleza teníamos a Paco Pepe (él insistía en que se llamaba Francisco José), y en Física y Química tuvimos a un profesor muy cachondo, don Emilio. El que nos enseñó la teoría de las bolitas (chiste jocoso entendido sólo por los que estuvieron ese día en su clase y referente a que las mujeres no teníamos... bolitas...). Recuerdo a la Srta. Asun y su chaqueta eternamente manchada de tiza... y a Isabel Fusté, que nos dio Ciencias Sociales y luego Historia o Geografía o ambas.
Y hoy al meterme en el grupo de Facebook me he enterado que murió hace pocos días, el pasado 6, que la misa se ofició en la parroquia de Santo Tomas el día 8 y que tenía 66 años y un cáncer ponzoñoso. De Isabel me hice muy buena amiga tras ser exalumna. Y me dolió un día, años después, cuando me la crucé cerca de la plaza España, la saludé, la detuve y... no me reconoció.
Isabel había sido durante un tiempo casi el hazmerreir de una clase de 42 niñas con muy poca vergüenza, en esa edad en la que crees que estás en poder de la razón, que tus padres son unos tontosdelculo que están ahí sólo para fastidiarte y que tú tienes la llave de la verdad absoluta. Fusté siempre había sido rarita, de ojeras profundas, ligeros ticks y cara de pocos amigos. El día que nos dejó patidifusas pegadas a los asientos rayados de nuestros pupitres, fue la clase que de pronto se quedó callada en medio de una lección... miró al suelo... suspiró... miró al techo... cerró los ojos y salió corriendo del aula. Unas rieron, otras callaron. Todas comenzamos a murmurar. Y cuando volvió a entrar, éramos un sepulcro.
Su historia no era un secreto: su marido la había dejado por un modelo más nuevo y bonito. A partir de ahí se mostró siempre muy triste. Decían que sufría depresión. Yo me cambié al Columela poco después de este incidente y me reencontré con ella un día. Desde entonces quedábamos un par de tardes para tomar café en el Miami, y nos abrimos nuestros corazones. Yo acababa de conocer al que ahora es mi ex y estaba pensándome si irme con él o no... y ella me animó, me dijo que para arrepentirme siempre habría tiempo, y ¡vaya si lo hubo!
Luego perdimos la comunicación cuando me fui y me sentí dolida cuando unos seis años después no me reconoció. Yo tampoco reconocí su mirada, aunque tenía mucho mejor aspecto que cuando me marché. Qué cruel es la vida. Sólo tenía 66 años y unos alumnos que estoy segura que la apreciaban, porque era muy buena profesora.
Quizá sea una de las pocas profesoras de ese Amor de Dios de la que guardo, junto a Mari Carmen la Morena, un gratísimo recuerdo. El resto pudo pasar sin pena ni gloria. También recuerdo las clases de gimnasia con la quebrantahuesos (Cati), las carreras en el patio, las funciones de fin de curso, la eterna leyenda de la Mano Negra de los lavabos (no vayas, noooo...)
Claro que el Amor de Dios de Puntales nos daba más juego en ese sentido... Esos llantos desconsolados al ver a los militares de la base salir en tanques caqui (¡la guerra, ha estallado la guerra!), el tener el patio pegado a los depósitos de Campsa (cuántas evacuaciones hemos tenido), las otras evacuaciones por amenaza de bomba, las leyendas del puñal clavado en la imagen de la virgen en al capilla... el terror pavoroso al molondro del Cristo en el pasillo junto a la sacristía, la imagen teresiana de Sor Engracia, medio ciega, bordando en el hall junto a la secretaría, las sirenas del colegio de enfrente (y los gritos de los niños), frente a nuestra arcaica campana (hasta que instalaron el timbre). El invisible cuarto de los ratones (que algunas situaban tras esa puerta pintada de gris en el hueco de la escalera), el rumor de que el fin del mundo se acercaba por maremoto/eclipse/conjunción de planetas. Porque lo he visto en la tele/se lo he oido al niño de la vecina/lo he leido en el Diario/ melohadichounamigoquesupadreesmarinero. El terror a ir al baño en medio de clase, en el silencio casi pecaminoso de la interminable galería. Aquí no teníamos Mano Negra. Aquí el rumor era: rata que te muerde el culo/serpiente que se desliza bajo la puerta (esas puertas a las que les faltaba una cuarta y por donde a veces te pegaba algún susto otra chica que miraba a ver si estaba "ocupado"), o el temor de encontrarte con el asesino psicópata que le había clavado el puñal ensangrentado a la Inmaculada de la capilla. O encontrarte de frente con la limpiadora que tenía más mala leche que todos los anteriores juntos.
Recuerdo con acritud ese patio de chinitas que tiempo después sería de rasposo cemento, donde me dejé igual la piel de las rodillas, los codos y casi algún diente; los barrotes de la puerta de entrada y las caras pegadas a ellos esperando a José (jauría gritando Josééééé hasta que le veías aparecer empujando el carrito junto a la curva) en el recreo y su carreta con pipas, chuches y sobres sorpresa. O cromos, chicles (prohibidísimos), estampas y los codiciados úlbumes... José, con su diente perdido y su sempiterna gorra gris.
Los paseos a casa a la salida, casi media hora de caminata pasando por delante de la Campsa y un edificio que se nos antojaba un palacio, con jardines y un seto donde crecía en primavera una florecita de colores anaranjados y rojos que procurabas no ponerte en el pelo porque se decía que de hacerlo te quedabas calva... El largo muro de ladrillo de la Aeronáutica, con su soldadito en la puerta (objeto de nuestro deseo añitos más tarde "Me enseñas la pistola, mushasho?")... la Bahía, imposible en días de Levante a no ser que quisieras acabar en Puerto Real. Las constantes huelgas violentas de los trabajadores de Astilleros.
Los estudiantes en los sesenta correrían delante de los grises: yo recuerdo haber corrido lejos de los trabajadores de astilleros, de ver contenedores ardiendo, tocar mi primera -y única- pelota de goma, oir disparos a escasos cinco metros y observar como un par de barrios quedaban reducidos a poco menos que una batalla campal.
Y me pregunto cuántos de mis profesores quedan aún con vida, cuántas de mis compañeras siguen siendo gilipollas, cuántas están felizmente casadas/divorciadas/solteras y si algún día nos volveremos a ver.
Curiosamente tantos recuerdos como conservo del colegio, tantos nombres enlatados en la memoria... Y no puedo decir lo mismo de muchas de esas 41 niñas que me acompañaron durante esos ocho-nueve largos años. Qué parca es la mente.

lunes, 12 de octubre de 2009

ELENORE


Hoy es uno de esos días en los que sólo me apetece relajarme y oir canciones como ésta...

domingo, 11 de octubre de 2009

La buena, la mala, y una de Tarantino... que no es de Tarantino

Cada Sábado solemos alquilar un par de películas. Creo que a partir de hoy haré una sección los Domingos sobre ellas, porque nunca me he tragado tanta mierda como en las últimas semanas. El problema de alquilar tanto Dvd es que llega un momento que lo has visto todo. A veces, por ser tan buenos clientes (durante la semana también alquilamos alguna), nos han llegado a dar películas gratis. Anoche fue una de estas ocasiones, y acabamos hasta las cuatro y pico de la mañana viendo Looking for Eric, Synecdoche NY y Hell Ride.

De la primera no tengo nada malo que decir. Una película correcta, para el lucimiento de Eric Cantona y dirigida por Ken Loach que comenzó de manera aburrida (mucho acento de Manchestah, mucho diálogo trivial y familias disfuncionales), para subir en crescendo a un final apoteósico. Y una frase para el recuerdo: "No soy un hombre cualquiera. Soy Eric Cantona". La sinopsis del film la podéis encontrar en cualquier búsqueda en Google. Pero no es una película sobre futbol aunque sí un claro homenaje a la carrera de uno de los jugadores más... locos de la historia.
La segunda película, Synecdoche NY, con Phylip Seymour-Hoffman y un buen elenco de actores me aburrió soberanamente, hasta el punto de que al menos los últimos tres cuartos de hora de la misma los pasamos a velocidad acelerada. Es una película larguísima (no me creo eso de los 124 minuos, juro que fueron como veinticuatro horas más) cuya sinopsis no podría siquiera empezar a comentar: no tiene ni pies ni cabeza, es un absurdo total de principio a fin (si es que tiene un fin), con situaciones completamente bizarras, como el hecho de que uno de los personajes (interpretado por Samantha Morton) vive en una casa que es perpetuamente devorada por las llamas. O el hecho de que el protagonista (Seymour-Hoffman) tenga un diario de su hija que se escribe solo aún después de su marcha. O el absurdo cambio de acento de Jennifer Jason Leigh, que pasa de su acento normal al francés y luego al alemán... O que cuando se esté muriendo utilice traducción simultánea vía auricular con Hoffman para entenderse...
No sé, quizá aquí aplicarían muchos de los conceptos de Sergio aunque no creo que nadie esté en su mejor momento, pero quizá sí que sea una película para cinéfilos. Para mí, una insoportable mierda, lo siento. Si alguien entiende qué tipo de alegoría trataba de hacer llegar al espectador, que me lo explique, porque yo lo único que entendí es que es la película en la que intervienen más actores usados a lo largo de toda la saga de Hannibal Lecter.
La que sí me gustó bastante es Hell Ride, presentada y producida por Tarantino (que no dirigida), y con un tufillo a lo mejor de Tarantino/Robert Rodríguez que quita el sentío. Hay imágenes claramente sacadas de Desperado/El Mariachi de Rodríguez, otras de "clásicos" de Tarantino como Reservoir Dogs, y muchos, muchísimos, de sus actores fetiches: Michael Madsen, Larry Bishop, David Carradine... y mucha, mucha teta de plástico y culos imposiblemente duros. El cásting también incluye a Dennis Hopper, Eric Balfour y un hilariante Vinni Jones.
La película está dirigida por el mismo Larry Bishop, que coincidió con Madsen en Kill Bill 2. El nombre de su personaje, Pistolero, es un homenaje a Robert Rodríguez en Desperado. La idea de la trama es de Tarantino (sus influencias se notan), tras ver The Savage Seven (1968) con Larry y decirle que el destino quería que hiciera la mejor película de moteros de la historia y que él la produciría.
La música ha sido seleccionada personalmente por Tarantino y eso se nota, es su estilo. Algunas de las canciones de la banda sonora, además, han sido escritas e interpretadas pro Robert Rodríguez.
La violencia y la acción está asegurada y también el humor sardónico que caracteriza este tipo de películas. Quizá no es "el mejor film de moteros de la historia", pero me despertó del sopor que me produjo la anterior pifia. Y Vinni Jones está, como siempre... estático.

sábado, 10 de octubre de 2009

¡En que lio me he metido! Memorias de una Aupair es ahora privado


Hace un tiempo comencé a relatar mis aventuras como ex-Aupair allá a finales de la década de los noventa en Limerick. Por razones personales, he decidido hacer dicho blog privado, de modo que sólo aquellos lectores con invitación podrán tener acceso a él. No hay ningún requisito especial para ser lector del mismo. Si pides paso dejándome en mi correo personal o por aquí tu mail privado para poder enviarte una invitación, no tengo inconveniente en añadirte a la lista de lectores. Para ello recibirás en tu correo un invitación de acceso al mismo que necesitas aceptar. Como tengo habilitada la moderación de comentarios, tu email personal no se hará público, puesto que no publicaré dicho mensaje para salvaguardar la privacidad de todo aquel que así lo desee.
Gracias por vuestra paciencia e interés y en breve recomenzaré la historia justo donde la dejé la semana pasada.

viernes, 9 de octubre de 2009

VA POR INMA... (envidia cochina, jijiji))

Corría el año 89 y yo compaginaba los estudios con mi trabajo en la radio, cuando corrió el rumor por el Instituto de que Alejandro Sanz acudiría a los estudios de la SER para una entrevista en Los Cuarenta. Yo había sido adolescente asidua de visitas de otros cantantes (Gonzalo entre ellos), y posteriormente haría mis prácticas en esos mismos estudios, y allí que nos fuimos corriendo un grupo de adolescentes hormonales a la caza y captura de foto y autógrafo con un casi desconocido Alejandro Sanz. Su primer álbum pasó relativamente desapercibido, pero a nosotras ya nos gustaba igual, ademés que él siempre decía que "se sentía gaditano a pesar de haber nacido en Madrid", y siempre veraneaba en La Línea. Eso sí, el acento andaluz y el flamenquito apaleao de sus últimos álbumes no tenía lugar entonces, cuando trataba de abrirse camino en la industria discográfica.
Fotos sacamos muchas, con nuestras cámaras patateras de carrete, a media luz en el portal abajo de la emisora. Las mías no salieron, demasiado oscuras (ventajas ahora de las digitales, puedes ver y repetir).


Por entonces tenía yo una libretita en forma de paquete de tabaco de Winston, cortesía del Super Pop, que guardaba algunos otros autógrafos... Y casualmente ayer encontré su rúbrica dentro de un libro que a veces hojeo... muy de vez en cuando.
Yo no he ido a sus conciertos, ni Alejandro me ha dedicado una mirada capturada para la eternidad.... ¡¡¡Pero sus manos tocaron mi boli y mi libreta!!!

jueves, 8 de octubre de 2009

LA MANO QUE NO ERA MANO

El pasado fin de semana, el Puerto Deportivo de Chipiona fue acordonado tras aparecer una mano cortada, pequeña, posiblemente de mujer, con un reloj aún en la muñeca sesgada. No, no es el comienzo de una historia de terror. Ni una historia de Halloween. A juzgar por los resultados, podría ser la trama de una comedia, de hecho.
La Guardia Civil cerró todo acceso al puerto. Los primeros pensamientos es si se trataría de la mano del cuerpo todavía por aparecer de Marta del Castillo, por lo que se movilizó de inmediato un grupo de Sevilla, a parte de todo un despliegue forense al más puro estilo CSI. La mano fue empacada y enviada al Instituto Armado para pruebas de ADN y demás, donde se quedaron totalmente anonadados al comprobar que la mano, ni siquiera era mano. Bueno mano, sí era. Pero no humana. Estaba confeccionada con carne de cerdo, huesos de animales y látex... o lo que es lo mismo, era un prop de los usados en efectos especiales, provenientes de una película, sin duda. O esa es la conclusión final a la que ha llegado la Benemérita a falta de una explicación mejor.
Primero se dijo que podría pertenecer al rodaje de una película que tuvo lugar en el mismo puerto de Chipiona a finales de Agosto, pero Angel Tirado, el director del film, llamado Deriva, parece presentar la misma como un corto en el que se trata de reflexionar sobre los efectos del hombre en el cambio climático... muy alejado de cualquier concepto que pueda resultar en la pérdida de "una mano".
La otra posibilidad era la de la película de Julián Lara, Sweet Blood, que tuvo algunas escenas rodadas cerca de la desembocadura del Guadalquivir. Pero Sweet Blood es una cinta de vampiros, no de zombies, y que sepamos, a los vampiros no se les caen los miembros a cachos. Además dice el mismo Lara que suelen ser muy cuidadosos con sus "piezas" porque ya tienen experiencia de haber perdido una pierna una vez, que acabó en un contenedor y por lo cual fueron severamente multados.
El caso, de cualquier modo, está cerrado: no es mano humana, no hay crimen, no hay cuerpo que buscar (a pesar de que un helicóptero se pasó unas buenas horas sobrevolando las aguas a ver si aparecía el resto).
Pero aún no se sabe de dónde procede la falsa mano. ¿Alguien canta el Cinco Lobitos...?

martes, 6 de octubre de 2009

UN CUMPLEAÑOS INOLVIDABLE (El rincón de Lar)

No es mi cumpleaños, ni siquiera se acerca. Sin embargo, cada vez que voy a viajar a casa me acuerdo de uno de mis últimos cumpleaños celebrados allí (si no el último), con mis amigos. Voy a casa en Diciembre, para hacer en cuatro días lo que debería hacer durante el resto del año: visita al dentista, revisión médica, compra de medicamentos masiva (aquí son pa niños, joder, no tienen fuerza alguna), y visitar callejuelas y tiendecitas que aún conservan su sabor de antaño. Esta vez me he prometido volver a pisar las aulas donde aprendí a ser persona. Y quiero saber si la cabeza del Cristo que tanto miedo me daba aún sigue allí: en el pasillo que iba al gimnasio.
Y siempre me acuerdo, cuando voy, de los amigos que ya no están. Que ya no están en Cádiz, que seguir siguen en este mundo... desperdigados por ahí, yo la primera, claro. Y recuerdo cuando aún estábamos juntos y nos divertíamos en aquel garaje de la Zona Franca, mientras J. martilleaba, o petroleaba, o cambiaba una rueda y los demás mirábamos y bebíamos cerveza. Y recuerdo mi 31 cumpleaños o el 32, el mejor de todos. Ningún cumpleaños de la infancia, ninguna ilusión de niña, ningún regalo costoso podrá jamás ponerse a la altura de ese cumpleaños.
El año anterior, mi amigo G. había montado una fiesta sorpresa para C. allí mismo, en el garaje de J.. J. fue a recoger a C. a su casa, como cada tarde y al abrir la puerta, se encendieron las luces y empezó a sonar la música. C., que siempre es impredecible, pegó un grito que se oyó en Murcia y se largó corriendo, aterrorizada, calle abajo, ante las miradas atónitas de... los congregados para la fiesta sorpresa. J. tuvo que correr tras ella y calmarla y explicarle... que no pasaba nada.
A mí me hicieron algo parecido, sólo que yo no corrí calle abajo sino dos metros más atrás a la maleta de mi entonces moto a coger mi cámara de vídeo, porque aquello prometía. Aunque a aquellas alturas de la noche, no esperaba ni fiesta, ni felicitaciones, ni nada de nada.
El día no había comenzado bien. Para empezar, era Domingo de Carnaval, Cabalgata Magna. Por más que llamé y llamé hasta que se me acabó el saldo de dejar mensajes, ninguno de mis amigos respondía al teléfono. Llamé a sus casas y me decían que no estaban, que habían salido, que les darían mi mensaje si aparecían... Y así, más sola que la una y con el corazón en la mano dispuesto a darle una patada (el día de mi cumpleaños y tenía que irme a ver la Cabalgata sola), me fui a hacer fotos y grabar carrozas, chirigotas y disfraces multicolores con el comienzo de un dolor de muelas ¡Lo que faltaba!. Al finalizar la cabalgata, volví a hacer mi ronda de números. Esta vez ¡al fin! pillé a J., que me dijo que quedáramos esa noche en casa de mi hermana, que entonces vivía junto a la playa, y que de ahí nos iríamos a ver los Fuegos Artificiales desde el paseo y luego a tomar algo.
A las once aparecen J. y C. y JJ., el novio de G., pero ni rastro de G., que, me dicen, se reunirá con nosotros más tarde porque viene desde El Puerto. Tras los fuegos, nos vamos a un bar donde los invito, por ser la fecha que es, a una bandeja de ibéricos y unas cervezas. Estábamos finalizando las últimas lonchas de jamón (a eso se le llama calcular bien el tiempo) cuando le suena el teléfono a J., que con cara de circunstancias nos dice que vamos a tener que cortar la fiesta (qué fiesta??) e irnos para el garaje porque el tontolaba de G. había tenido una avería y venía desde el puente Carranza empujando el coche. Y esperaba llegar al garaje en cualquier momento y que J. por favor le solventara la avería, así que allí nos montamos en las motos y nos fuimos a la Zona Franca.
Silencio absoluto.
J. abre la portezuela metálica, meto la moto y procede a abrir la puerta del garaje... luces y... música de streaptease... salgo a por la cámara y vuelvo a tiempo para ver... una sábana... una luz detrás... la sombra reflejada del cuerpo orondito de G. ... que al ritmo de no-recuerdo-qué canción disco se deshacía como un profesional de la camisa... tirándola fuera de la sabana... se arrancaba de cuajo los pantalones... el tanga... y aparecía ahí de pronto una sombra descomunal cual badajo de campana... Creo que si no me acuerdo de la música es porque las carcajadas ahogan el sonido del cassette...
Se acaba la música, se apaga la luz... y sale G. ... con unas mallas a lo Beyoncé en el vídeo All the Single Ladies, y un calcetín muy bien relleno cosido en el mismo... centro.
Sí, sí, hubo pastel (con dos cerdos dándole que te pego como decoración), hubo fanta, patatas fritas, ganchitos al queso y mucho piscolabis, pero yo... yo me quedo con mi streaper gay... ¿A que tengo unos amigos sencillamente adorables?

lunes, 5 de octubre de 2009

NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE



Siobhan Kerney y su marido Brian habían logrado el sueño de muchos matrimonios: Ella era guapa, llamativa, con una buena educación, de excelentes maneras e inteligente. El era un hombre de negocios, de posición acomodada, atractivo, amable. Juntos tuvieron una ricura de niño al que adoraban y un buen día, dado que todo les iba tan bien, decidieron adquirir un hotelito en Mallorca y hacer realidad su sueño. En verdad habían ido a Mallorca de vacaciones, como otros muchos irlandeses, atraidos por el sol y el ambiente "no tan tipical-spanish". Pensaban comprarse un yatecito, nada ostentoso, pero se enamoraron perdidamente de un hotelito en Soller.
El Hotel Salvia fue una inversión tanto de cariño como de tiempo y dinero. Poco a poco lo convirtieron en un santuario de seis habitaciones completo con una piscina exterior aclimatada. Brian era electricista, por lo tanto él mismo hizo todo el trabajo eléctrico, y en Enero del 2003 abrieron las puertas a su no-tan-modesto y bien presentado negocio. Cada habitación estaba decorada con gusto y lujo. Y pronto la pareja sería conocida en la zona por comerciantes y locales.
Siobhan había sido chef en el Shelbourne Hotel de Dublin y sus barbacoas en el hotel eran populares. Ella misma se encargaba de las comidas de los invitados, de llevar el desayuno a la terraza y preparar acogedoras cenas, cocinando su propio pan y utilizando productos locales y naturales, y al final de la noche, Brian abriría unas botellas de Brandy y compartirían con sus huéspedes algunas veladas bajo las estrellas y el cálido aire nocturno de la isla. Por quince mil euros a la semana se podía alquilar todo el hotel y así celebrar allí bodas y otros eventos, con Siobhan encargándose del catering al completo.

Mientras, en Dublín, tenían una casa grande, espaciosa. La vida les había sonreido. En un terreno anexo construyeron una casita de dos plantas y la pusieron a la venta, aunque un poco más tarde la retiraron del mercado. En principio planearon utilizarla como su segunda casa y vender la otra más grande, porque su idea era quedarse a vivir la mayor parte del tiempo en España, cuya calidad de vida les parecía mucho mejor, para ellos y para su hijo, de tres años.

Pero el 28 de Febrero del 2006 todos estos sueños, toda esta vida perfecta, se derrumbó como un castillo de naipes. Siobhan, de 38 años, sería encontrada muerta en el suelo de su dormitorio en la casa de Dublín, estrangulada con el tubo de la aspiradora. Su hijo estaba allí cuando el asesinato tuvo lugar.
El 30 de Mayo del 2007 su marido, de 50 años, sería arrestado y acusado del asesinato. Durante la investigación y registro de la casa, encontraron un diario de Siobhan oculto tras la caldera, un sobre al fondo de un cajón con un billete de 500 euros y su pasaporte escondido entre las sábanas en un estante.
Kearney tenía motivos más que suficientes para matarla, a pesar de que no se pudo hallar ningún resto de DNA en la aspiradora y en un principio hasta se barajó la posibilidad de un suicidio. Expertos forenses probaron que no fue así. Siobhan había sido asesinada. Delante de su hijo.
Siobhan quería el divorcio. Y Brian no estaba de acuerdo. Y además, a pesar de toda su fachada acomodada y perfecta... Brian experimentaba problemas financieros, y un divorcio significaba perder su casa, tal vez el hotel y pagar manutención.
La situación financiera de Brian sonaba muy bien en papel: tenía gran cantidad de dinero y propiedades, pero había pedido demasiado prestado para las obras en el hotel y en la nueva casita y ahora se enfrentaba a su pago. De hecho, habían puesto el hotel a la venta el año antes pero sin éxito y habían decidido mudarse a la casita de dos plantas para abaratar costes y vender la grande.
Sin embargo, cartas del abogado de Siobhan parecen sugerir que ella planeaba mudarse a la casita, lo cual no ayudaría nada a la presión financiera de Kearney porque no le sería posible vender la casa. Tampoco quería hacerlo. Mientras tanto, su esposa estaba haciendo planes a corto y largo plazo: planeando la separación, traspasar la dirección del hotel en España, organizar la matriculación del pequeño en el colegio, invitando amigos a ver partidos de rugby o preparando cenas con amigas, como la noche anterior a su muerte. También había enviado un mail casual a su cuñada esa misma noche, no algo que haría alguien que planea acabar con su vida, obviamente. Además, la alarma estaba puesta la mañana que se descubrió su cuerpo, y tuvo que ser desactivada para poder acceder a la casa, lo cual indica que nadie forzó su entrada. La puerta de su dormitorio estaba cerrada con llave cuando su hermana Niamh llegó esa mañana y cuando forzaron la puerta, la llave se encontró en el suelo. La investigación mostró que había suficiente espacio bajo la puerta para que alguien hubiera podido cerrar desde fuera y luego deslizar la llave por debajo.

Otro punto que demostró que no se trataba de un suicidio es el hecho de que si hubiera intentado colgarse con el tubo de la aspiradora suspendiendo su cuerpo sobre la puerta, como se quiso hacer creer, el tubo se habría roto limpiamente en cinco o siete segundos, estirándose bajo el peso, sin matarla. Pero si se la había estrangulado con él, la fuerza y la suspensión parcial del peso de su cuerpo habría roto el tubo sin estirarlo -como sucedió- y habría acabado con su vida. Las tres roturas en el cuello de Siobhan también ayudaron al veredicto de estrangulación.
Los motivos, como ya he dicho, eran puramente monetarios: Toni Massey, que trabaja para el Bureau de Invistigación de Fraudes de la Policía dijo que los activos de Brian Kearney tenían un valor de 4.6 millones de euros en Febrero del 2006, contando todos sus préstamos y el capital de tasas. Sus ingresos netos habrían sido de unos €120,000, o casi €10,000 al mes en 2004. Sin embargo, los préstamos para el hotel en España y la casita que habían construido ascendían a más de €15,000 al mes. La casa estaba hipotecada en 850,000 y si la pareja se hubiera separado, Kearney habría tenido que vender la casa familiar o la más pequeña para aliviar un poco la presión del préstamo.
Tras casi cinco horas y media de deliberación y un jurado de 11 a uno, Brian Kearney fue sentenciado a cadena perpetua en Marzo del 2008.

domingo, 4 de octubre de 2009

SOLUCION: MATAR A RACHEL

El idílico bungalow en una zona agraciada de The Naul, en el Condado de Dublín, permanece cerrado y desierto, casi fantasmal. El césped crece a su antojo y el único correo que llega a su buzón es el propagandístico.
Pero no siempre fue así. Lambay View tuvo una vez unos residentes risueños y aparentemente felices. Dos niñitos de corta edad dieron sus primeros pasos en sus habitaciones y pasillos.
Hasta que llegó la desgracia y las risas se convirtieron en gritos desesperados, en llantos y muerte.
Sucedió en 2004 y es uno de los crímenes recientes que ha sacudido a la sociedad irlandesa, por la frialdad con la que fue cometido y por el trasfondo que lo rodea. Es una historia triste, de amores y desamores, de cuernos, mentiras y desolación.
El cuerpo bestialmente golpeado con unas pesas de Rachel O'Reilly fue encontrado en su dormitorio por su propia madre la mañana del 4 de Octubre de 2004. Tenía 30 años y dos niños de corta edad. En los días que siguieron a su muerte, se barajó la hipótesis de que había sido la víctima de un robo fracasado. Probablemente alguien entró en la casita pensando que se hallaba vacía y se encontró con Rachel que se enfrento al o los ladrones. Pero pronto la policía llegó a la conclusión de que Rachel podría haber conocido a su atacante y que el asesinato habría estado cuidadosamente planeado su muerte desde hacía meses.
El foco de atención se centró entonces en su marido, Joe O'Reilly, que admitió en numerosas entrevistas a la prensa y en programas de televisión por los que se paseó impunemente que era el principal sospechoso. Joe tenía 32 años y era un ejecutivo publicitario que vehementemente negaba su culpabilidad. Eran un matrimonio feliz, casados desde hacia unos años, con dos hermosos y sanos hijos, sin deudas.
Pero pronto esa pantalla de felicidad se vería hecha añicos según la investigación empezó a profundizar en la vida de Joe. Para empezar, su matrimonio no era tan idílico como parecía de puertas para afuera. Joe simplemente se había cansado de ella y tenía una amante, Nicky Pelley, con quien planeaba casarse en el futuro y vivir la vida que en principio había planeado con Rachel. El problema es que para Joe, el divorcio quedaba totalmente fuera de la cuestión porque con ello perdería la custodia de sus hijos y su casa. ¿Solución?: Matar a Rachel.

Joe fue arrestado casi un año más tarde y su juicio tuvo lugar en 2007. Actualmente se encuentra tramitando su segunda apelación, después de que la primera fuera denegada. Naturalmente, nunca ha admitido su culpabilidad, y la esencia de su caso, a pesar de no tener pruebas materiales (la pesa con la que se cometió el asesinato nunca fue encontrada), fueron las llamadas telefónicas desde el móvil de Joe.
Joe asegura haber estado trabajando el día y a la hora del crimen en Dublín. Sin embargo, récords de su teléfono le sitúan en las inmediaciones de su vecindario. Las llamadas que se hicieron a y desde el teléfono de Nikki Pelley, la mujer con la que mantenía un affair, fueron decisivas para situarle en el lugar del crimen.
La primera llamada entre Pelley y O'Reilly se hizo a las 5.45 de la mañana del 4 de Octubre de 2004, el día que Rachel fue asesinada. Los récords cedidos por O2 a la policía muestran que la llamada duró 27 minutos y provenía de la línea telefónica de la casa de Nikki al móvil de Joe. Las llamadas se sucedieron durante toda la mañana a diferentes intervalos, durante un total de una hora entre las 5.45 y las 8.46am. O'Reilly había dicho a la policía que aquella mañana se había levantado sobre als 5.20am y había ido directo al gimnasio donde se había encontrado con su compañero de trabajo Derek Querney, y de ahí fue a trabajar a Viacom, una compañía de publicidad exterior en el Bluebell Industrial estate a las 7.30, donde ya habían llegado otros trabajadores. A las 8.25am dejó la oficina para ir a inspeccionar unos posters en Phibsboro en un Garaje de autobuses y Querney se le unió algo más tarde. O'Reilly asegura que la única persona con la que habló mientras estuvo allí fue Querney y que ambos se marcharon para regresar a la oficina en sus respectivos coches sobre las 11.30am, llegando a eso de mediodía. Sin embargo las camaras de seguridad le ven llegar sobre las 13.10.
Oliver Farrell, un ingeniero electrónico contratado por O2 fue el encargado de explicar en el juicio las conexiones telefónicas que desbarataron del todo la coartada de Joe O'Reilly, sentando un precedente en las Cortes irlandesas. Según estas investigaciones, los récords telefónicos sitúan a O'Reilly cerca de su casa en la mañana del crimen. El mástil en Murphy's Quarry, carretera abajo de la residencia de los O'Reilly en The Naul, al norte del condado de Dublín, recogió una señal del teléfono de Joe dos veces -a las 9.25 y a las 9.52-. Farrel explicó que sería imposible que un mástil en Murphy's Quarry recogiese una señal desde el Garaje de autobuses en el centro de la ciudad, el lugar donde O'Reilly dice que estuvo.
Entre las múltiples llamadas de ese día, hubo un total de 18 comunicaciones entre Joe y su amante Nikki Pelley. Tres llamadas entre sus teléfonos antes del asesinato que tuvieron una duración de 58 minutos y 25 segundos.

Durante el juicio, salieron a la luz aspectos de la relación de Joe y Rachel que nadie conocía hasta entonces. Cuatro meses antes de la muerte de Rachel, Joe había intercambiado algunos emails con su hermana Ann, donde se discutían los sentimientos de Joe después de visitar con Rachel el día anterior a un trabajador social, tras una denuncia de una llamada anónima que se quejó a asuntos sociales del modo en que Rachel trataba a sus hijos. En uno de estos emails se revela que "el anónimo" fue la madre de Joe O'Reilly, dejada llevar por las historias que Joe le contaba de cómo Rachel maltrataba a los niños. Según se fueron leyendo los emails a lo largo del juicio, quedó clara "la repulsión" que Joe sentía hacia su esposa. En uno de ellos le dice a su hermana que su matrimonio está acabado: "Yo + Rachel + Matrimonio = ¡Se acabo!" y admite sus miedos a perder la custodia de los niños. Refiriéndose a si mismo como "Mister Custodia de Fin de Semana", dice: "Ser un padre en este país, sin importar si se es uno bueno, significa tener derecho a visitas de fin de semana y poco más. Ayer tuve mi primera indicación personal de cuánto perderé si no intento un ángulo diferente". Luego llama a su mujer en tono irónico "La Mejor Madre del Mundo" y utiliza lenguaje altamente abusivo, se ríe de su intento de organizar una "patética cena romántica" para ambos y añade: "De todas, todas, lo mejor sería arrastrar su culo gordo fuera y darle un patada que la envíe bien lejos, pero no delante de los niños, y sin dejar marcas que puedan y sean utilizadas contra uno en un juicio..."


Nikki Pelley compareció ante el juez también, aunque no ha sido ni siquiera acusada de complicidad. Declaró que conoció a Joe mientras trabajaba en Viacom provisionalmente y que se encontró de nuevo con él en una función de negocios, donde comenzaron su relación. Se veían los Martes y Sábados mientras Joe le decía a su mujer que iba a jugar softball o se quedaba a trabajar toda la noche en la oficina. Dijo que habían discutido un futuro juntos y que había conocido a los hijos de O'Reilly en varias ocasiones, cuando fueron al zoo o en su propia casa.
Las pruebas telefónicas, recogidas por los mástiles que le emplazarían minutos antes del crimen en su propia casa, fueron decisivos para asegurar el veredicto de culpable al que llegó el jurado de nueve hombres y dos mujeres tras nueve horas de deliberación. Su amante aún le visita en la cárcel cada semana a pesar de que fue condenado a cadena perpetua.
Por otra parte, Rose Callahy, la madre de Rachel, acaba de sacar un libro editado por Penguin que relata la vida de su hija hasta el momento de su muerte.