lunes, 20 de septiembre de 2010

EL POLTERGEIST DE GREYFRIARS Y LOS SUBTERRANEOS

Después de caminar todo el día y tras la visita a la Catedral de St. Giles, nada mejor como descansar los pies y refrescar la garganta con una cerveza bien fria... especialmente porque en menos de dos horas nos habíamos apuntado a un Tour que prometía... aunque se quedó, en eso: en promesa. La de no volver a hacer un tour semejante en Edimburgo. Teníamos que haber escogido el de Mary King's Close, pero no, llegamos a la hora equivocada y nos vendieron la moto... En el folleto ofrecían dos tours: Underground City of the Dead (La ciudad Subterránea de los Muertos) o el Haunted Graveyard Tour (El Tour del Cementerio Embrujado). Como el guiri no tenía ganas de historias insulsas y poco probables de cementerios, decidimos hacer el de los subterráneos, a pesar de mi grave problema de claustrofobia que suelo dominar porque la curiosidad me puede más que una tara médica y en todo caso psicosomática. Claro que hablar de mi "condición" daría para otro post, pero decir que jamás sufrí de claustrofobia en la vida hasta mediados de los noventa cuando un suceso bastante traumático cambió mi percepción de los espacios cerrados. Curiosamente no tengo problemas con ascensores o escaleras estrechas y sin ventilación, pero sí con habitaciones sin ventanas a la vista o en subterráneos. Y como digo, trato de controlarlo en lo posible y con saber que hay una salida visible cerca suelo poder controlarme durante un rato, siempre que el rato no sea excesivo, razon por la cual las Catacumbas de París, cuyo recorrido dura hora y media, yo lo hice en media hora, porque los techos bajos, los túneles estrechos y el olor a humedad eran demasiado para mí para soportar durante tanto tiempo. Pero sobreviví a la experiencia y probablemente la volvería a hacer de nuevo dándome más tiempo. Soy de la opinión de que a los miedos y traumas hay que enfrentarse y no cerrar los ojos... Aunque nunca jamás tocaría una araña u otro bichejo, puaj...
Pero volvamos a nuestra primera noche en Edimburgo...

Antes de hacer el Tour nos tomamos un par de cervezas en la Royal Mile y el último bar al que fuimos (excelente, por cierto), fue el Deacon Brodie. William Brodie había sido un fabricante de armarios, diácono de la sociación de comerciantes y concejal del ayuntamiento de la ciudad durante el día y ladrón por las noches. Utilizando su trabajo durante el día, aprendía de los mecanismos de seguridad, y como una de las partes de su oficio era reparar y hacer cerraduras para los armaritos y puertas, conocía su funcionamiento bastante bien. Su historia completa se encuentra aquí, y parece ser que su historia inspiró a Robert Louis Stevenson la historia de su Extraño Caso de Mr. Jekyll y Mr. Hyde, ya que el padre del escritor tenía algunos muebles fabricados por Brodie.




En 1786 Brodie planeó un atraco importante que acabó con la detención de uno de los miembros de su banda que para salvar el trasero denunció a todos los implicados, y aunque Brodie escapó a Holanda con la intención de embarcarse rumbo a Estados Unidos, fue detenido en Amsterdam y ahorcado el 1 de Octubre de 1788 utilizando la horca que el mismo Brodie había diseñado y financiado el año anterior, y su ahorcamiento dio lugar también a leyendas urbanas, como que había utilizado un collar de acero alrededor del cuello para evitar la muerte y que se le había visto posteriormente en París viviendo la buena vida...


Mientras estábamos sentados convenientemente junto a la ventana con vistas al Royal Mile, nos dimos cuenta de que muchos de los que pasaban frente a la estatua de David Hume en la esquina, se detenían a tocarle tenuemente el dedo gordo del pie, que de tanto tocamiento está superbrillante. Al parecer trae suerte a los estudiantes, o eso se dice...


De allí nos fuimos, como comenté al principio a realizar nuestro tour fantasmal. al llegar ya había un nutrido grupo de participantes esperando y preguntamos si era el Tour de los Subterráneos. El chico nos dijo que ese era a las 8 y costaba £9.50, pero que él además del cementerio de Greyfriars pasaba antes por los subterráneos y así hacíamos dos tours en uno por el módico precio de £12.50. El guiri y yo nos miramos y asentimos. Craso error.
He de decir que el guía, Kev -una copia más jóven de Quentin Tarantino en rubio-, hacía muy bien su trabajo y tenía la voz adecuada para ello. Nos guió a través de callejones escondidos e imposibles mientras nos explicaba la historia de los mismos, como que en el siglo XVIII las casas que ahora tienen una altura máxima de cuatro pisos antes tenían de catorce a veinte, convirtiendo Edimburgo en una pequeña ciudad de rascacielos, y es que al parecer sobre los edificios originales medievales de piedra, se construyó hasta estas alturas pero en madera. El tiempo, los grandes vientos y fríos invernales de la región acabaron con muchos de ellos, y el gran fuego que arrasó la ciudad años ha, terminó con los que quedaba.
También nos habló de esa peculiar manera de deshacerse de los excrementos de todo tipo con un "agua vaaa" desde las ventanas, práctica común principalmente porque las viviendas carecían de "toilets" al uso y en cada casa había un cubo en un rincón a donde iban a parar cualquier clase de desperdicio, y cunaod digo cualquier, me refiero a todo: en el mismo cubo a lo largo del día se tiraban restos de comida, se orinaba y hacían cualqueir tipo de necesidad, se disponía de las ratas muertas... y como el cubo al llegar la noche pesaba un quintal y no era plan de bajar desde el piso 15 o el 20 o el sexto con tanto peso y luego volver a subir, simplemente se abría la ventana y se arrojaba -avisando antes-. Las callejuelas, al estar en cuesta, derivaban todos estos desperdicios calle abajo, done hoy hay edificios, y que antiguamente era un río de excrementos y suciedad.


En teoría nuestra siguiente parada eran los subterráneos del South Bridge, construidos en el siglo XVIII bajo dicho puente para cobijar espacio de almacenamiento para los taberneros, zapateros y otros profesionales que tenían negocios cercanos, pero según los túneles comenzaron a deteriorarse debido a la humedad y siendo abandonados por los comerciantes, fueron utilizados por los más pobres y miserables de la ciudad como lugar de alojamiento. Para acceder a dichos subterráneos nos llevan por callejuelas estrechitas y muy muy oscuras (tengo que decir que Edimburgo, de noche, es una de las ciudades más oscuras en las que he estado, sin demasiadas farolas ni edificios iluminados).


En dicha calle, lo más horroroso que ví fue este ornamento-lampara que parecía de papel (lo dudo o duraría medio telediario bajo la lluvia), en el lateral de un pub-restaurante de nombre dudoso (creo que estabamos en Cowgate o cerca)


Entrada a los túneles. La cosa prometía... (modo irónico ON)


Hacinados como cochinos en lo que parecía ser una bodega, comienzan los recuentos de historias fantasmales de las que perdí el hilo, demasiado concentrada en asegurarme de que no había nadie detrás mía a quien empujar en caso de querer salir corriendo. Elguía, de todos modos, estaba avisado de mis circunstancias desde el principio del tour cuando le pregunté si íbamos a estar mucho tiempo apretaícos allí abajo y me dijo que de encontrarme mal no dudara en decírselo que me sacaba. No fue necesario... a pesar de que el guiri no las tenía todas consigo y estaba preocupado de que en cualquier momento me convirtiera en la niña del exorcista y asustara al resto de "turistas" creyendo que algo o alguien me había "poseído"... Pero no llegaría la sangre al río...


De la primera cámara nos llevaron a una segunda, donde descubrimos una extraña presencia:


Es aquí donde nos cuentan la historia más interesante del tour y es cómo en estos túneles se alojaban cada noche hasta treinta personas para dormir (algo difícil dde imaginar porque cada cámara es realmente pequeña. Pues bien, Edimburgo ha sido destruida por el fuego en varias ocasiones a lo largo de los siglos. En uno de estos incendios, muchos ciudadanos corrieron a refugiarse en los subterráneos bajo la certeza de que el puente, al ser de piedra, no se quemaría. Ignorantes ellos, no contaron con que la piedra es un conductor ideal y murieron asfixiados y "cocinados" al convertirse el lugar en un gigantesco horno. Posteriormente se construirían conductos para evitar que esto sucediese de nuevo.
Es en esta recámara también donde se dice que dos canadienses llegaron a los túneles en unas excavaciones y que quedaron atrapados en la oscuridad sin poder encontrar la salida. Cuando finalmente lo hicieron, tenían el cuerpo cubierto en arañazos, con la particularidad de que eran de tres en tres, es decir, tres líneas de arañazos, auqnue no habían sentido nada,  ninguún tipo de dolor. Y naturalmente, esto ha dado lugar a "múltiples" casos similares...
Antes de partir, Kev nos avisó que muchos visitantes suelen sentir algo en esta estancia en concreto, y nos animó a decirlo si así era. Si sentíamos frío, o alguna sensación diferente, y yo comencé a sentir algo y quise gritar...

¡¡Me hago pis!!

Puta cerveza...

Acabado el recorrido -brevísimo y muy oscuro de los interiores del puente, más paseítos por media ciudad de callejuelas estrechitas (parecía Cádiz ojú) y más escalones para arriba, sieeeempre para arriba. Destino: Greyfriers.


Visita obligada a Bobby, el perrito más famoso de Edimburgo, un Canelo escocés que durante catorce años vivió junto a la tumba de su dueño. La escultura (mucho más pequeña de lo que parece, si no sabes dóndce está casi que no la ves) se encuentra frente al pub Greyfriers, situado a su vez junto a la entrada del viejo cementerio. (El bar también lo visitamos, conste, que hay que probar la cerveza local).
Curiosamente justo frente a la verja de entrada del cementerio se halla una gran lápida a Bobby, que mucha gente cree es su lugar de enterramiento. Sin embargo esto no es así ya que no se pueden enterrar animales en cementerios humanos. Aún así, mucha gente deja juguetitos y cositas para Bobby (!!)


Tras estas verjas -y después de dejar ciegos con mi flash a la mitad de los visitantes-, se encuentra la parte que dicen es la más embrujada del cementerio, donde tiene lugar el poltergeist de MacKenzie. Yo seguía haciéndome pis...


Tras atravesar las chirriantes portezuelas hay dos árboles a cada lado a los que llaman "los centuriones". Según el guía, los espíritus no se atreven a cruzar a través de ellos, así que nos hicieron esperar antes de cruzar esa invisible barrera que nos separaba del mundo en el que los espíritus se entretienen aterrorizando a turistas por la noche mientras el guía -aparentemente- cerraba la cancela a nuestra espalda. Y digo aparentemente porque a la salida estábamos esperando ante las rejas como pasmarotes y nos dijo que abriéramos la de la derecha (!?).

Nos encerraron en el Mausoleo Negro, lugar donde se "registró" el famoso poltergeist, a pesar de que aquí nunca estuvo enterrado Mackenzie y no se sabe de quién era este lugar de última morada. La historia del mismo dice que un mendigo se refugió allí para pasar la noche, que estaba bastante tormentosa y que descubriendo los ataúdes, empezó con una piedra a golpear una de las tapas, para ver si había algo de valor dentro.
Alertado por el ruido, el vigilante y su perro se dispusieron a investigar, y justo entonces, el suelo cedió bajo el mendigo, haciéndole caer en una fosa cuya existencia se desconocía llena de esqueletos y restos humanos y el pobre vigilante al llegar y ver a un tío gritando intentando salir de una fosa llenita de cadáveres empezó a gritar tambié, el perro a ladrar enfurecido y el mendigo al oir los gritos y ladridos a gritar más fuerte...
Puede que fuera esto lo que "activase" el poltergeist de Mackenzie, que fue al parecer un poquito hijo de puta. George Mackenzie fue un abogado y Lord Advocate durante el reinado de Charles II y su violencia torturando y matando a los conocidos como "covenanters" (los seguidors del Pacto para la introduccion del Libro Inglés de la Oración Común, un libro Episcopaliano), le valió el apodo de "Sangriento Mackenzie". Cuando murió en 1691 fue enterrado en el mismo suelo que aquellos a los que había torturado.
Y se dice que debido a todas las cosas horribles que hizo en vida, no pudo descansar en su muerte. Antiguamente los niños solían entrar en el cemterio y llamar a la puerta de su tumba canturreando: "Mackenzie el Sangriento, sal de tu agujero, levanta la tapa y abre el cerrojo" o algo así. Luego corrían antes de que su cadáver se levantara de su ataúd (criaturitas!).
El primer ejemplo de poltergeist sucede, pues, tras el incidente del mendigo cuando una mujer que miraba a través de la cancela de hierro fue tirada al suelo literalmente por una brisa de aire frío. Y se dice que ha atacado a cientos de turistas, cientos.
Con nuestro tour se portó bien. Dando por concluido el itinerario, nos disponíamos a salir caundo el guía se volvió para guiarnos fuera y de pronto se vuelve y grita un "Boooo" que hizo gritar a casi todo el tour. Ni el guiri ni yo gritamos, la verdad, ya me temía un truco así y además yo estaba muy ocupada pensando que menos mal que ya se había acabado y quenosvamosdirectosalgreyfriarspubquememeoooooo...

Cosas de la luz... siempre que voy a tours dicen que en la mayoría de fotos salen órbitas que son fantasmas y blablabla, nunca me ha salido ni una destello, pero en esta foto... ¡tengo una órbita! Ahí, en el cielo sobre la iglesia del cementerio... no era noche de luna... debe ser una mota de polvo en la lente... muajuajuajua...

¡Qué gusto tras ir al baño! Nunca más hago tiempo para un tour bebiendo cerveza... ufff ¡Qué susto!

domingo, 19 de septiembre de 2010

EDIMBURGO (VI): LA FUENTE DE ROSS



La Fuente de Ross se encuentra en los Jardines de Prince Street, auspiciada bajo la sombra incansable del Castillo. Elaborada en hierro a mediados del siglo XIX incluye Sirenas y cuatro figuras femeninas representando la Ciencia, las Artes, la Poesía y la Industria, con una quinta figura en su cima.
Originalmente se exibió en la Gran Exibición de Londres de 1862, donde la vió el filantropista y fabricante de armas Daniel Ross que la compró para la Ciudad de Edimburgo.
La fuente fue transportada en 122 piezas y llegó en 1869. No fue instalada en estos jardines hasta cuatro años más tarde, rodeada de una gran controversia, ya que el deán de la cercana Iglesia Episcopal de St. John al ver la fuente declaró que era "tremendamente asquerosa e indecente".

sábado, 18 de septiembre de 2010

EDIMBURGO (V): PONGA UN DALEK EN SU CATEDRAL


La catedral de St. Giles es la "catedral madre" de la iglesia presiteriana, y su interior, aunque tirando a simple, esconde alguna que otra sorpresa al ojo humano...
Su exterior es punto de encuentro para diversos tours históricos y fantasmales, muy de acuerdo con el ambiente que su exterior y el Royal Mile alcanzan al llegar la caida de la noche...


Su visita es gratuita aunque se recomienda pagar una "donación" de 3 Libras. Para hacer fotos, hay que conseguir un permiso de fotos por 2 libras, que fue el que yo conseguí. Y creo que lo amorticé con creces...
Pero lo primero que me llamó la atención fue encontrarme, en la primera capilla, este Dalek limosnero...


Después de semejante misterio, cualquier tour fantasmal sería del todo decepcionante... Aunque no es la única curiosidad que encontramos en St. Giles.
Al otro lado de la carretera hay un pub que se llama Angels with Bagpipes o algo así. Su nombre hace alusión a este ángel (hay un par de ellos más en el elaborado trabajo de la Thistle Chapel):


James Graham, Marqués de Montrose, se encuentra enterrado aquí. Y nada más, os dejo algunas fotos.


el órgano es imponente. Detrás hay un botón que puede tocarse sin problema y se ilumina...



viernes, 17 de septiembre de 2010

EDIMBURGO (IV): ALREDEDORES DEL CASTILLO Y CAMARA OSCURA

Después de tres horas en el Castillo, se imponía llenar el buche, así que decidimos no alejarnos demasiado y comer cerquita porque queríamos visitar la cámara oscura y las atracciones que albergan sus cuatro plantas. Por ello, de camino al restaurante nos topamos con The Hub. Este edificio era una antigua iglesia y ahora es la casa oficial del Festival Internacional de Edimburgo. De estilo gótico, su chapitel es el más alto del centro, de hecho está incluso por encima del castillo. El chico de la cámara oscura que visitaríamos más tarde nos comentó que hacía unos meses dos chicos habían escalado hasta arriba del todo y colocado un cono de tráfico en su punta. El revuelo formado hizo que acudiera la policía y los hicieran bajar...



La Iglesia se construyó entre 1842 y 1845 para la Iglesia de Escocia como parroquia y como Salón de Asamblea General de la Iglesia, y se la conoció originalmente como Victoria Hall. La última reunión de la asamblea tuvo lugar en 1929. Desde que en 1979 la congregación se unió a la de otra iglesia y el edificio permaneció sin uso hasta que se convirtió en "The Hub".
El interior alberga una gran cafetería y el centro de compra de tickets para el festival y una amplia oferta de eventos, y también tiene un teatro con capacidad para 420 personas donde se celebran conciertos y otros actos.

Lo que más me gusta de la ciudad son la cantidad de "Closes" que se pueden encontrar entre los edificios y a veces, a través de ellos, llevando a patios o a otras calles a nivel inferior. Muchos tienen placas con el nombre sobre el arco y otros son privados (como el de la foto) y están cerrados.



Este se encuentra unas calles más abajo en el Royal Mile:


¡Y qué decir de la arquitectura! Si es que me convertí en turista nipona por un día, fotografiando casi cada edificio, son tan hermosos... (este en concreto pertenece al Centro o Museo del Whiskey).


Después de llenar la tripa fuimos al edificio de la Camara Oscura. Consejo: si ya habéis estado en una cámara oscura con anterioridad, no perdáis el tiempo con ésta. Yo ya he visitado las de Cádiz en la Torre Tavira y la de Jerez y ésta me decepcionó completamente. Pero vayamos por partes.
La entrada ya esa puñalada al bolsillo: 9.50 libras (unos 11.50 Euros). A partir de ahí eres libre de recorrer las cinco plantas y revisitar lo que te dé la gana. La primera planta tiene un laberinto de espejos bastante pequeño, de esos que entras y te ves multiplicado y has de encontrar el camino. Además cada espejo tiene un borde de luces de neén que cambian de color cada dos por tres y la sensación de claustrofobia es inminente, aunque yo me agarré a la chaqueta del guiri y salimos en... 1.5 minutos...
Después hay que cruzar un puente hasta otra sala. Este puente se encuentra dentro de un tubo con luces multicolores que emite un zumbido y se mueve... Inmediatamente la sensación es la de que la puerta enfrente, que no está a mas de dos metros, se mueve y el mareo es tremendo. El guiri se movía de un lado a otro como si estuviera beodo y yo opté por cerrar los ojos y seguir caminando en línea recta a riesgo de regurgitar el salmón del almuerzo...
Luego encuentras diferentes activiades, todas relacionadas con puzles de la mente y trucos del cerebro. Algunos eran simplemente... simples. Como tener dos fotografías simétricas e invertidas y colocar tu nariz en el centro de un espejo que las separa, con lo cual ves una imagen completa en su orden correspondiente... ¡de niños!
Nos encontramos la típica cámara con espejos que deforman la silueta, cuadros con esas imágines que estudié, incluso, en mis clases de Filosofía en BUP o COU, donde has de decidir qué ves, si la imagen de una jóven o una anciana, cuántas figuras se ocultan en otra, etc.
En definitiva... más enfocado, a mi parecer, a niños, que habrían disfrutado como enanos tocando botones y haciendo el tonto delante de los espejos. Como el grupo de estudiantes italianos que iban delante de nosotros...

La Cámara Oscura se encuentra en el quinto piso. Posee una terraza desde la que se pueden disfrutar maravillosas vistas de Edimburgo...
Para quien jamás haya ido a una, explicar que la cámara consiste en una habitación cerrada que queda comletamente a oscuras. En el centro hay una especie de parabólica y arriba de la torre, a través de un simple juego de espejos que se mueven al gusto, se puede contemplar en el plato parabólico la imagen de Edimburgo a tiempo real, con sus coches y gente moviéndose... No es un cámara grabando, son imágenes reflejadas en el plato.
La de Cádiz la disfruté enormemente y en menor medida la de Jerez, pero ésta en concreto fue corta (unos cinco minutos), estabamos alejados del plato por lo que la imagen no era completamente nítida, y el chico que lo explicaba quería ser gracioso sin conseguirlo. En definitiva: si queréis tirar 11 euros por persona, adelante. Si nunca habéis estado en una, es una experiencia, pero cámaras como estas hay cientos alrededor del mundo y quiza no la han sabido explotar al completo...


miércoles, 15 de septiembre de 2010

EDIMBURGO (III): EL CASTILLO


El Castillo de Edimburgo domina sobre la ciudad desde su enclave en una roca volcánica a 134 metros sobre el nivel del mar, y es la fortificacion constantemente ocupada más antigua de toda Gran Bretaña. Toda la información histórica y técnica puede hallarse en Wikipedia o en la página oficial del Castillo, por lo que no voy a aburriros con detalles de este tipo, sino que os comentaré esas otras "cosillas" que no suelen aparecer en Wikipedia y os subiré algunas de las fotos curiosas/emblemáticas del castillo.


Al mismo se accede a través de la entrada de La Explanada, que cuando llegamos estaban desmontando los asientos colocados para la ceremonia de Tatoo que tiene lugar anualmente a finales de Agosto, por lo que el lugar era un hervidero de trabajadores, camiones y furgonetas. Y aún así, no había demasiada gente, lo cual es de agradecer. ¡Adoro viajar en Septiembre!


La entrada o Gatehouse solo se añadió a la estructura de la fortaleza en 1888 con el único proposito de dar una apariencia más imponente.
A ambos lados de la entrada principal, se encuentran las esculturas de Robert The Bruce y William Wallace, más conocido desde la película Braveheart que posicionó la lucha escocesa dentro de los libros de historia... o al menos hizo al público más aficionado a pasearse por las Highlands... a pesar de que la película se rodó en las montañas de Wicklow a las afueras de Dublin. De hecho aquí en Edimburgo no es difícil encontrar a bastantes "William Wallaces" por las calles, con su kilt y sus pieles, la cara pintada de azul y blanco (ya os mostraré en otro post) y el pelo largo como Mel Gibson en la película, a pesar de que como veréis, el héroe escocés nada tenía que ver físicamente con el look escogido por el actor y director australiano.


Si, éste señor tan serio de aquí arriba era William Wallace, paradigma del patriotismo escocés. Esta estatua de bronce fue añadida tan solo en 1929 junto con la de Robert The Bruce, rey de Escocia.

Subiendo tras atravesar la Portcullis Gate, nos encontramos la Argyle Battery, una batería de 6 cañones construida durante los 1730s, aunque los cañones expuestos aquí no son los originales sino un "préstamo" de la Armería Real fabricados sobre 1810, en los tiempos de las Guerras Napoleónicas.


Y no nos podemos olvidar del One O'Clock Gun. Aunque yo lo hice. Había leido que esta arma sse dispara cada día a la una de la tarde en punto, excepto en fechas claves como Navidad o Viernes Santo, y que se oye en toda la ciudad. Pues yo he debido estar en Babia porque no me enteré del cañonazo estando en el castillo ni al día siguiente en la ciudad... Lo mismo se les olvidó...
Parece ser que este arma fue disparada una vez en pleno ataque de ira, lo cual no es su propósito. En Abril de 1916 un Zeppelin alemán atacó Edimburgo, bombardeando Castle Rock, a cuyo ataque se replicó con la One O'Clock Gun que lo asustó. Nadie en el castillo resultó herido y no hubo daños materiales tampoco...


Y este cañoncito de nada de las fotos de abajo es Mons Meg, que le fue presentado a Jaime II de Escocia en 1457 de parte del marido de su sobrina. Pesa seis toneladas y se le conoce simplemente como Mons por el pueblo belga donde fue fabricado. Cada bola de cañon que dispara pesa nada más y nada menos que 150 kgs.
Se utilizó contra los ingleses en el sitio de Roxburgh Castle en 1460 en la que James II murió, y James IV lo utilizó de nuevo en el sitio de Norham Castle en Northumberland.
Lo malo de transportarla al campo de batalla es que solo podía viajar 5 kms al día arrastrada por un conjunto de cien hombres así que sus días de lucha acabaron en 1550, y desde entonces se utilizó como arma de saludo. En 1558 se utilizó para celebrar la boda de Mary Queen of Scots (su alcance es de 2-3 kms y la bala se encontró donde hoy están los Jardines Botánicos, a las afueras de la ciudad) y la última vez que se utilizó fue en 1681, el 14 de Octubre, para celebrar el cumpleaños del Duque de Albany.



La cesta de hierro que se ve en la foto de arriba se utilizaba para alertar en caso de emergencia. En el siglo XVI, una cesta encendida significaba alerta. Cuatro significaba "pánico, el enemigo (principalmente los ingleses) están invadiendo con fuerza).


El Cementerio de los Perros ha servido como lugar de enterramiento desde 1840 para las mascotas del regimiento y las mascotas de los oficiales. Aquí están enterrados Jess, el perro de la banda de música del Regimiento 42 del Royal Highlander, muerto en 1881, y Dobbler, que acompañó a los regimientos de Argyll y Sutherland hasta China, Sri Lanka y Sudáfrica y murió en 1893.


Arriba, la Capilla de St. Margaret. Es el edificio más antiguo del castillo y de todo Edimburgo, construido alrededor de 1130 por David I como una capilla privada para la familia real y dedicada a su madre, Margaret, que había muerto en 1903 de dolor por la pérdida de su marido de manera violenta en una emboscada.

De las muchas "exposiciones", digamos, que tiene el castillo, la más importante es la de las Joyas de la Corona. Aunque en este edificio no se pueden hacer fotos, conseguí hacer alguna de las figuras de cera que representan los momentos de la coronación de Robert the Bruce, la entrega de las Insignias del Reino (cuya historia merecen un post aparte y prefiero dejarlo para otro día para no alargar este post ya de por sí extenso). Todo el interior está bastante oscuro, por lo que la realización de fotografías es bastante difícil sin flash. Aún así, Nikon hace milagros y alguna no quedó tan mal, como la foto de abajo que representa la coronación de la Infanta Mary, reina de Escocia en 1543.


Abajo, el National War Memorial, donde se guarda en santuario los Rollos de Honor de los fallecidos escoceses durante la Gran Guerra.


visitamos también un extenso museo del Regimiento Escoces, con miles de miles de medallas, una veintena de uniformes y la historia de algunos de los regimientos, las condiciones de guerra y el papel de la mujer en la misma. Bastante interesante y te dejan hacer fotos de todo. A destacar ésto:


El perro es de verdad, disecado y expuesto, mascota de uno de los regimientos. Pero la parte que más me gustó de todo el castillo fue la dedicada a los Prisioneros de Guerra. En 1781 se hacinaban en los sótanos del castillo más de mil prisioneros de guerra, en su mayoría capturados en alta mar durante la Guerra de Independencia americana. Un americano de origen Escocés, John Paul Jones atacó buques con la ayuda de Francia y puertos a lo largo de la costa británica. En 1779 capturó el orgullo de la flota británica, el buque Serapis, durante una sangriente batalla en las costas de Yorkshire, convirtiéndose en un héroe para Europa y un pirata para los británicos.


En la exposición se pueden contemplar varios de los objetos originales de los prisioneros, algunos fabricados por ellos mismos. Los sótanos -para variar- estaban en completa oscuridad, pero una vez más, Nokia al rescate. Es más, sin la ayuda del flash no habría podido ver absolutamente nada...
Como se puede ver, los prisioneros dormían en catres o en hamacas, algunos de los cuales se han conservado hasta nuestra época. Cada uno de los prisioneros recibía un colchón de paja y una manta.



Las condiciones de vida de los prisioneros estaban reguladas por ley. Se les daba una ración diaria al día de dos pintas de cerveza, 680 gr. de pan, 340 gr de ternera, un vaso de guisantes cada dos días, 110 gr de mantequilla y 170gr de queso en lugar de ternera los sábados. A los americanos, que oficialmente eran considerados rebeldes, se les servía solo 450gr de pan al día. Todos eran atendidos regularmente por un médico.
todos los prisioneros recibían ropa y una paguita de seis peniques diarios. A los franceses, su país les procuraba una cantidad extra.


De las puertas de la prisión original se conservan tres. Las inscripciones grabadas en su superficie dan fe de la identidad y los pensamientos de los prisioneros. En la foto de abajo no se aprecia, pero tiene varios barcos dibujados.



 Y por último y termino aquí, la maqueta del buque Saint George elaborada por prisioneros franceses en 1760 en el castillo.
Naturalmente en la fortaleza hay mucho más que ver... el Gran Hall, las estancias reales, la Casa del Gobernador, el Museo Nacional de Guerra y mucho más, pero eso... lo tendréis que ver con vuestros ojos, que no deseo aburriros... si no lo he hecho ya.