miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL MUSEO NACIONAL DE ESCOCIA

Nuestra mañana amaneció lluviosa, por lo que decidimos adelantar nuestra visita al Museo National de Escocia y postergar el paseo por Calton Hill.
Antiguamente conocido como el Royan Museum, abrió sus puertas en el siglo XIX y fue ampliado en los años noventa. Es gratuito, te puedes pasar horas envuelto en pasajes de la historia del país y además te permiten hacer fotos de TODO su contenido, aunque unas salas están más iluminadas que otra. O puedes escoger un guía que te lleve por todo el recinto, que es extenso. Nosotros nos saltamos la parte prehistórica y romana porque no hay demasiada diferencia en cuanto a descubrimientos arqueológicos con otros museos que no hayamos visto ya en Reino Unido, Irlanda y Europa y porque teníamos que aprovechar el tiempo al máximo
El museo contiene objetos de todo el mundo, en intereses geológicos, arqueológicos, científicos, de historia natural, tecnología y arte.  Una de las exhibiciones más notables es la que muestra a la oveja Dolly, el primer animal clonado, que está disecado aquí. Hay una exibición del antiguo Egipto y uno de los trajes del extravagante Elton John en otra parte del museo, además de un esqueleto suspendido de una ballena y el Millennium Clock, aunque esto no lo pudimos ver porque esa parte del edificio está siendo renovado y no abrirá hasta el próximo año.

Una curiosidad del museo es que el día de los Inocentes aquí (April's Fool, el 1 de Abril), casi siempre hacen una exposición de broma. En 1975, por ejemplo, se exibió un pájaro ficticio llamado Bare-fronted Hoodwink, supuestamente conocido por su innata habilidad de volar de los que lo miran antes de que puedan identificarlo con exactitud. Esta exposición incluía fotos borrosas de pájaros alzando el vuelo. Para hacer el asunto más convincente, un taxidermista "creó" una montura de partes de varios pájaros cosidos juntos, incluyendo la cabeza de una corneja negra, el cuerpo de un caradrino, y las patitas de un ave acuática...

De los objetos que me parecieron más interesantes para enseñaros se encuentra ésta guillotina, más conocida como The Maiden (La Doncella):


Mucho antes de la Revolución Francesa, los Escoceses ya habían inventado y utilizaban una máquina para cortar cabezas llamada The Maiden. De 1564 hasta 1710, cuando fue retirada de uso, se ejecutó con ella a unas 150 personas. Antes de 1654 se utilizaba una simple espada.
Fabricada de madera de roble era lo suficientemente "portátil" (se podía doblar como un carrito de bebé) para llevar a cualquier localización en la que necesitase ser utilizada.

Condenados de todas partes de Escocia eran llevados a Edimburgo para ser ejecutados, y los records de la Corte de Justicia de la época muestran los crímenes por los que una persona podía enfrentarse a La Doncella: asesinato, incesto, robo, traición, adulterio, falsificación y hurto.
Irónicamente la persona que se cree introdujo la idea de la máquina decapitadora en Escocia fue ejecutado con ella el 2 de Junio de 1581: James Douglas, el IV Conde de Morton gobernó Escocia de 1572 a 1578 durante la menoría de edad de James VI, y luchó duramente para mantener las buenas relaciones con Inglaterra y con los que apoyaban a Mary Queen of Scots. Estuvo implicado en el asesinato de su segundo marido, Lord Darnley y subsecuentemente sentenciado a muerte.

Otros objetos expuestos que me llamaron la atencion: los escoceses ya tenían muestratio de tela. Escoja su color favorito para ese kilt, esas cortinas, esa alfombra...


Los escoceses inventaron el golf, para alegría de MacCloti:



Er... creí que era uno de los trajes de Elton John, peluca incluida, pero creo que va a ser que no... ¡Pero mis medias son similares!


Se puede morir con estilo...


Y se puede ser un muñequín en un ataúd del tamaño de un lápiz...
Estos pequeños ataúdes se encontraron en unas excavaciones en el Arthur's Seat, la montaña al fondo de Holyroodhouse Park, y nadie sabe para qué era, o quién o por qué se enterraron allí.



Y mi parte favorita fue esta exposición temporal e itinerante de unas curiosas piezas de ajedrez: THE LEWIS CHESSMEN, encontrados en 1831 y uno de los hallazgos arqueológicos más conocidos de Escocia. aparecieron en una playa de la Bahía de Uig, en la Isla de Lewis. Hay 93 piezas hechas de marfil y dientes de ballena en forma de reyes sentados, reinas, obispos, caballeros y sus monturas, guardianes y peones en forma de obeliscos.
Once piezas están ahora en el Museo Nacional de Escocia y las otras 82 se encuentran habitualmente en el British Museum.

Se cree que son de origen Escanidnavo y que pertenecieron a un mercader que viajaba de Noruega a Irlanda. Lo más probable es que fueran hechas a finales del siglo XII o principios del XII en Noriega, ya que el lugar donde se encontraron enterradas por ese entonces pertenecía al reino de Noruega y no al Escocés, y se piensa que se ocultaron en ruta para ser intercambiadas en Irlanda.





martes, 21 de septiembre de 2010

SOUVENIRES


Mmm... no, no me he hecho un tatuaje ni ese muslamen y esas paturras peludas pertenecen a mi guiri... Es que en mi repertorio de postales de Edinbra que me he traído hay cabida para todo, y cuando vi esta imagen en el stand supe que tenía que comprarla junto a las fotos en brillo de castillos, monumentos y vistas de tejados en picado.
A mí me encanta traerme cosillas de recuerdo, lo que se conoce como "tacky souvenirs". Lo siento, simplemente me encantan. A veces ni los coloco de adorno, y los guardo todos juntos en una caja bonita o al fondo de un cajón, aunque reconozco que algún día los pondré en alguna vitrina todos juntitos.
Y de Escocia, me traje algunas cosillas:


Un kit para hacer un marcador de libros a punto de cruz con la Flor de Escocia: el cardo; un abridor; un par de medias escocesas. Son de las de liga, no son panties; una figurita del castillo de Edimburgo (tacky, tacky); shortcakes, las galletitas típicas de allí de la casa Walkers y cerillas y shakers que (como ya es norma en mí) mangué del bar al que solíamos ir a tomarnos la última cada noche (estaban en la barra, eh?); una faldita escocesa musical y una gaita musical también de los que mi Lucas ya ha dado buena cuenta:

Nunca pueden faltar los libros-guia. Me pirro por estos libritos que venden en casi todos los castillos/monumentos. Dos son del Castillo de la capital, uno explicando cosas del mismo y el otro específicamente con la historia de las joyas de la corona escocesa, y el tercero es del castillo de Stirling al que también fuimos. Lástima que no les quedara ninguno en el Monumento a Wallace... ¡Ah! ¡Y un boli de un gaitero!


Entre otras cosas, descubrí que en algunos lugares tienes una maquinita donde metes un penny (un penique) y una moneda de 50 centimos y la maquinita te "estira" la moneda y te la "resella" con el logo del castillo, en este caso: lo hice en ambos castillos visitados, el de Edimburgo y el de Stirling. Aquí os dejo como ejemplo las dos monedas "estiradas" y la original.


El segundo día en la ciudad visitamos el Museum of Childhood. Es gratuito y tras pasar la tienda hay un par de plantas dedicadas a juguetes antiquísimos, muñecos y juguetes más modernos. No hice fotografías en el interior, no porque no dejaran -aunque el vigilante era imponente- sino porque no vi nada especialmente llamativo.




Fue fundado en 1955 y fue el primer museo dedicado a la niñez. No solo hay juguetes sino también medicinas, anuncios publicitarios de las mismas y de todo lo relacionado con el mundo infantil, cunitas, chupetes, biberones... libros escolares. Tiene también máquinas en las que introduces monedas y supuestamente hacen algo, pero después de probar dos y que no funcionaran, decidimos dejar de tirar el dinero... Y ciertamente el museo, aunque muy iluminado, primero parece como un gran almacén el día antes de Navidad, pero luego te da un poco de miedo, porque los juguetes británicos no eran precisamente requetebonitos...

Sí que compré un par de postales con imagenes antiguas que figuraban en la exposición...


Y unas postales de muñecas. La única que reconocí fue Sindy.


Y postales de antiguos carteles publicitarios. Simplemente arrebatadores.


Por cierto, que el edificio donde se encuentra este Museo perteneció a la Salvation Army... ahí es ná.

lunes, 20 de septiembre de 2010

EL POLTERGEIST DE GREYFRIARS Y LOS SUBTERRANEOS

Después de caminar todo el día y tras la visita a la Catedral de St. Giles, nada mejor como descansar los pies y refrescar la garganta con una cerveza bien fria... especialmente porque en menos de dos horas nos habíamos apuntado a un Tour que prometía... aunque se quedó, en eso: en promesa. La de no volver a hacer un tour semejante en Edimburgo. Teníamos que haber escogido el de Mary King's Close, pero no, llegamos a la hora equivocada y nos vendieron la moto... En el folleto ofrecían dos tours: Underground City of the Dead (La ciudad Subterránea de los Muertos) o el Haunted Graveyard Tour (El Tour del Cementerio Embrujado). Como el guiri no tenía ganas de historias insulsas y poco probables de cementerios, decidimos hacer el de los subterráneos, a pesar de mi grave problema de claustrofobia que suelo dominar porque la curiosidad me puede más que una tara médica y en todo caso psicosomática. Claro que hablar de mi "condición" daría para otro post, pero decir que jamás sufrí de claustrofobia en la vida hasta mediados de los noventa cuando un suceso bastante traumático cambió mi percepción de los espacios cerrados. Curiosamente no tengo problemas con ascensores o escaleras estrechas y sin ventilación, pero sí con habitaciones sin ventanas a la vista o en subterráneos. Y como digo, trato de controlarlo en lo posible y con saber que hay una salida visible cerca suelo poder controlarme durante un rato, siempre que el rato no sea excesivo, razon por la cual las Catacumbas de París, cuyo recorrido dura hora y media, yo lo hice en media hora, porque los techos bajos, los túneles estrechos y el olor a humedad eran demasiado para mí para soportar durante tanto tiempo. Pero sobreviví a la experiencia y probablemente la volvería a hacer de nuevo dándome más tiempo. Soy de la opinión de que a los miedos y traumas hay que enfrentarse y no cerrar los ojos... Aunque nunca jamás tocaría una araña u otro bichejo, puaj...
Pero volvamos a nuestra primera noche en Edimburgo...

Antes de hacer el Tour nos tomamos un par de cervezas en la Royal Mile y el último bar al que fuimos (excelente, por cierto), fue el Deacon Brodie. William Brodie había sido un fabricante de armarios, diácono de la sociación de comerciantes y concejal del ayuntamiento de la ciudad durante el día y ladrón por las noches. Utilizando su trabajo durante el día, aprendía de los mecanismos de seguridad, y como una de las partes de su oficio era reparar y hacer cerraduras para los armaritos y puertas, conocía su funcionamiento bastante bien. Su historia completa se encuentra aquí, y parece ser que su historia inspiró a Robert Louis Stevenson la historia de su Extraño Caso de Mr. Jekyll y Mr. Hyde, ya que el padre del escritor tenía algunos muebles fabricados por Brodie.




En 1786 Brodie planeó un atraco importante que acabó con la detención de uno de los miembros de su banda que para salvar el trasero denunció a todos los implicados, y aunque Brodie escapó a Holanda con la intención de embarcarse rumbo a Estados Unidos, fue detenido en Amsterdam y ahorcado el 1 de Octubre de 1788 utilizando la horca que el mismo Brodie había diseñado y financiado el año anterior, y su ahorcamiento dio lugar también a leyendas urbanas, como que había utilizado un collar de acero alrededor del cuello para evitar la muerte y que se le había visto posteriormente en París viviendo la buena vida...


Mientras estábamos sentados convenientemente junto a la ventana con vistas al Royal Mile, nos dimos cuenta de que muchos de los que pasaban frente a la estatua de David Hume en la esquina, se detenían a tocarle tenuemente el dedo gordo del pie, que de tanto tocamiento está superbrillante. Al parecer trae suerte a los estudiantes, o eso se dice...


De allí nos fuimos, como comenté al principio a realizar nuestro tour fantasmal. al llegar ya había un nutrido grupo de participantes esperando y preguntamos si era el Tour de los Subterráneos. El chico nos dijo que ese era a las 8 y costaba £9.50, pero que él además del cementerio de Greyfriars pasaba antes por los subterráneos y así hacíamos dos tours en uno por el módico precio de £12.50. El guiri y yo nos miramos y asentimos. Craso error.
He de decir que el guía, Kev -una copia más jóven de Quentin Tarantino en rubio-, hacía muy bien su trabajo y tenía la voz adecuada para ello. Nos guió a través de callejones escondidos e imposibles mientras nos explicaba la historia de los mismos, como que en el siglo XVIII las casas que ahora tienen una altura máxima de cuatro pisos antes tenían de catorce a veinte, convirtiendo Edimburgo en una pequeña ciudad de rascacielos, y es que al parecer sobre los edificios originales medievales de piedra, se construyó hasta estas alturas pero en madera. El tiempo, los grandes vientos y fríos invernales de la región acabaron con muchos de ellos, y el gran fuego que arrasó la ciudad años ha, terminó con los que quedaba.
También nos habló de esa peculiar manera de deshacerse de los excrementos de todo tipo con un "agua vaaa" desde las ventanas, práctica común principalmente porque las viviendas carecían de "toilets" al uso y en cada casa había un cubo en un rincón a donde iban a parar cualquier clase de desperdicio, y cunaod digo cualquier, me refiero a todo: en el mismo cubo a lo largo del día se tiraban restos de comida, se orinaba y hacían cualqueir tipo de necesidad, se disponía de las ratas muertas... y como el cubo al llegar la noche pesaba un quintal y no era plan de bajar desde el piso 15 o el 20 o el sexto con tanto peso y luego volver a subir, simplemente se abría la ventana y se arrojaba -avisando antes-. Las callejuelas, al estar en cuesta, derivaban todos estos desperdicios calle abajo, done hoy hay edificios, y que antiguamente era un río de excrementos y suciedad.


En teoría nuestra siguiente parada eran los subterráneos del South Bridge, construidos en el siglo XVIII bajo dicho puente para cobijar espacio de almacenamiento para los taberneros, zapateros y otros profesionales que tenían negocios cercanos, pero según los túneles comenzaron a deteriorarse debido a la humedad y siendo abandonados por los comerciantes, fueron utilizados por los más pobres y miserables de la ciudad como lugar de alojamiento. Para acceder a dichos subterráneos nos llevan por callejuelas estrechitas y muy muy oscuras (tengo que decir que Edimburgo, de noche, es una de las ciudades más oscuras en las que he estado, sin demasiadas farolas ni edificios iluminados).


En dicha calle, lo más horroroso que ví fue este ornamento-lampara que parecía de papel (lo dudo o duraría medio telediario bajo la lluvia), en el lateral de un pub-restaurante de nombre dudoso (creo que estabamos en Cowgate o cerca)


Entrada a los túneles. La cosa prometía... (modo irónico ON)


Hacinados como cochinos en lo que parecía ser una bodega, comienzan los recuentos de historias fantasmales de las que perdí el hilo, demasiado concentrada en asegurarme de que no había nadie detrás mía a quien empujar en caso de querer salir corriendo. Elguía, de todos modos, estaba avisado de mis circunstancias desde el principio del tour cuando le pregunté si íbamos a estar mucho tiempo apretaícos allí abajo y me dijo que de encontrarme mal no dudara en decírselo que me sacaba. No fue necesario... a pesar de que el guiri no las tenía todas consigo y estaba preocupado de que en cualquier momento me convirtiera en la niña del exorcista y asustara al resto de "turistas" creyendo que algo o alguien me había "poseído"... Pero no llegaría la sangre al río...


De la primera cámara nos llevaron a una segunda, donde descubrimos una extraña presencia:


Es aquí donde nos cuentan la historia más interesante del tour y es cómo en estos túneles se alojaban cada noche hasta treinta personas para dormir (algo difícil dde imaginar porque cada cámara es realmente pequeña. Pues bien, Edimburgo ha sido destruida por el fuego en varias ocasiones a lo largo de los siglos. En uno de estos incendios, muchos ciudadanos corrieron a refugiarse en los subterráneos bajo la certeza de que el puente, al ser de piedra, no se quemaría. Ignorantes ellos, no contaron con que la piedra es un conductor ideal y murieron asfixiados y "cocinados" al convertirse el lugar en un gigantesco horno. Posteriormente se construirían conductos para evitar que esto sucediese de nuevo.
Es en esta recámara también donde se dice que dos canadienses llegaron a los túneles en unas excavaciones y que quedaron atrapados en la oscuridad sin poder encontrar la salida. Cuando finalmente lo hicieron, tenían el cuerpo cubierto en arañazos, con la particularidad de que eran de tres en tres, es decir, tres líneas de arañazos, auqnue no habían sentido nada,  ninguún tipo de dolor. Y naturalmente, esto ha dado lugar a "múltiples" casos similares...
Antes de partir, Kev nos avisó que muchos visitantes suelen sentir algo en esta estancia en concreto, y nos animó a decirlo si así era. Si sentíamos frío, o alguna sensación diferente, y yo comencé a sentir algo y quise gritar...

¡¡Me hago pis!!

Puta cerveza...

Acabado el recorrido -brevísimo y muy oscuro de los interiores del puente, más paseítos por media ciudad de callejuelas estrechitas (parecía Cádiz ojú) y más escalones para arriba, sieeeempre para arriba. Destino: Greyfriers.


Visita obligada a Bobby, el perrito más famoso de Edimburgo, un Canelo escocés que durante catorce años vivió junto a la tumba de su dueño. La escultura (mucho más pequeña de lo que parece, si no sabes dóndce está casi que no la ves) se encuentra frente al pub Greyfriers, situado a su vez junto a la entrada del viejo cementerio. (El bar también lo visitamos, conste, que hay que probar la cerveza local).
Curiosamente justo frente a la verja de entrada del cementerio se halla una gran lápida a Bobby, que mucha gente cree es su lugar de enterramiento. Sin embargo esto no es así ya que no se pueden enterrar animales en cementerios humanos. Aún así, mucha gente deja juguetitos y cositas para Bobby (!!)


Tras estas verjas -y después de dejar ciegos con mi flash a la mitad de los visitantes-, se encuentra la parte que dicen es la más embrujada del cementerio, donde tiene lugar el poltergeist de MacKenzie. Yo seguía haciéndome pis...


Tras atravesar las chirriantes portezuelas hay dos árboles a cada lado a los que llaman "los centuriones". Según el guía, los espíritus no se atreven a cruzar a través de ellos, así que nos hicieron esperar antes de cruzar esa invisible barrera que nos separaba del mundo en el que los espíritus se entretienen aterrorizando a turistas por la noche mientras el guía -aparentemente- cerraba la cancela a nuestra espalda. Y digo aparentemente porque a la salida estábamos esperando ante las rejas como pasmarotes y nos dijo que abriéramos la de la derecha (!?).

Nos encerraron en el Mausoleo Negro, lugar donde se "registró" el famoso poltergeist, a pesar de que aquí nunca estuvo enterrado Mackenzie y no se sabe de quién era este lugar de última morada. La historia del mismo dice que un mendigo se refugió allí para pasar la noche, que estaba bastante tormentosa y que descubriendo los ataúdes, empezó con una piedra a golpear una de las tapas, para ver si había algo de valor dentro.
Alertado por el ruido, el vigilante y su perro se dispusieron a investigar, y justo entonces, el suelo cedió bajo el mendigo, haciéndole caer en una fosa cuya existencia se desconocía llena de esqueletos y restos humanos y el pobre vigilante al llegar y ver a un tío gritando intentando salir de una fosa llenita de cadáveres empezó a gritar tambié, el perro a ladrar enfurecido y el mendigo al oir los gritos y ladridos a gritar más fuerte...
Puede que fuera esto lo que "activase" el poltergeist de Mackenzie, que fue al parecer un poquito hijo de puta. George Mackenzie fue un abogado y Lord Advocate durante el reinado de Charles II y su violencia torturando y matando a los conocidos como "covenanters" (los seguidors del Pacto para la introduccion del Libro Inglés de la Oración Común, un libro Episcopaliano), le valió el apodo de "Sangriento Mackenzie". Cuando murió en 1691 fue enterrado en el mismo suelo que aquellos a los que había torturado.
Y se dice que debido a todas las cosas horribles que hizo en vida, no pudo descansar en su muerte. Antiguamente los niños solían entrar en el cemterio y llamar a la puerta de su tumba canturreando: "Mackenzie el Sangriento, sal de tu agujero, levanta la tapa y abre el cerrojo" o algo así. Luego corrían antes de que su cadáver se levantara de su ataúd (criaturitas!).
El primer ejemplo de poltergeist sucede, pues, tras el incidente del mendigo cuando una mujer que miraba a través de la cancela de hierro fue tirada al suelo literalmente por una brisa de aire frío. Y se dice que ha atacado a cientos de turistas, cientos.
Con nuestro tour se portó bien. Dando por concluido el itinerario, nos disponíamos a salir caundo el guía se volvió para guiarnos fuera y de pronto se vuelve y grita un "Boooo" que hizo gritar a casi todo el tour. Ni el guiri ni yo gritamos, la verdad, ya me temía un truco así y además yo estaba muy ocupada pensando que menos mal que ya se había acabado y quenosvamosdirectosalgreyfriarspubquememeoooooo...

Cosas de la luz... siempre que voy a tours dicen que en la mayoría de fotos salen órbitas que son fantasmas y blablabla, nunca me ha salido ni una destello, pero en esta foto... ¡tengo una órbita! Ahí, en el cielo sobre la iglesia del cementerio... no era noche de luna... debe ser una mota de polvo en la lente... muajuajuajua...

¡Qué gusto tras ir al baño! Nunca más hago tiempo para un tour bebiendo cerveza... ufff ¡Qué susto!

domingo, 19 de septiembre de 2010

EDIMBURGO (VI): LA FUENTE DE ROSS



La Fuente de Ross se encuentra en los Jardines de Prince Street, auspiciada bajo la sombra incansable del Castillo. Elaborada en hierro a mediados del siglo XIX incluye Sirenas y cuatro figuras femeninas representando la Ciencia, las Artes, la Poesía y la Industria, con una quinta figura en su cima.
Originalmente se exibió en la Gran Exibición de Londres de 1862, donde la vió el filantropista y fabricante de armas Daniel Ross que la compró para la Ciudad de Edimburgo.
La fuente fue transportada en 122 piezas y llegó en 1869. No fue instalada en estos jardines hasta cuatro años más tarde, rodeada de una gran controversia, ya que el deán de la cercana Iglesia Episcopal de St. John al ver la fuente declaró que era "tremendamente asquerosa e indecente".

sábado, 18 de septiembre de 2010

EDIMBURGO (V): PONGA UN DALEK EN SU CATEDRAL


La catedral de St. Giles es la "catedral madre" de la iglesia presiteriana, y su interior, aunque tirando a simple, esconde alguna que otra sorpresa al ojo humano...
Su exterior es punto de encuentro para diversos tours históricos y fantasmales, muy de acuerdo con el ambiente que su exterior y el Royal Mile alcanzan al llegar la caida de la noche...


Su visita es gratuita aunque se recomienda pagar una "donación" de 3 Libras. Para hacer fotos, hay que conseguir un permiso de fotos por 2 libras, que fue el que yo conseguí. Y creo que lo amorticé con creces...
Pero lo primero que me llamó la atención fue encontrarme, en la primera capilla, este Dalek limosnero...


Después de semejante misterio, cualquier tour fantasmal sería del todo decepcionante... Aunque no es la única curiosidad que encontramos en St. Giles.
Al otro lado de la carretera hay un pub que se llama Angels with Bagpipes o algo así. Su nombre hace alusión a este ángel (hay un par de ellos más en el elaborado trabajo de la Thistle Chapel):


James Graham, Marqués de Montrose, se encuentra enterrado aquí. Y nada más, os dejo algunas fotos.


el órgano es imponente. Detrás hay un botón que puede tocarse sin problema y se ilumina...



viernes, 17 de septiembre de 2010

EDIMBURGO (IV): ALREDEDORES DEL CASTILLO Y CAMARA OSCURA

Después de tres horas en el Castillo, se imponía llenar el buche, así que decidimos no alejarnos demasiado y comer cerquita porque queríamos visitar la cámara oscura y las atracciones que albergan sus cuatro plantas. Por ello, de camino al restaurante nos topamos con The Hub. Este edificio era una antigua iglesia y ahora es la casa oficial del Festival Internacional de Edimburgo. De estilo gótico, su chapitel es el más alto del centro, de hecho está incluso por encima del castillo. El chico de la cámara oscura que visitaríamos más tarde nos comentó que hacía unos meses dos chicos habían escalado hasta arriba del todo y colocado un cono de tráfico en su punta. El revuelo formado hizo que acudiera la policía y los hicieran bajar...



La Iglesia se construyó entre 1842 y 1845 para la Iglesia de Escocia como parroquia y como Salón de Asamblea General de la Iglesia, y se la conoció originalmente como Victoria Hall. La última reunión de la asamblea tuvo lugar en 1929. Desde que en 1979 la congregación se unió a la de otra iglesia y el edificio permaneció sin uso hasta que se convirtió en "The Hub".
El interior alberga una gran cafetería y el centro de compra de tickets para el festival y una amplia oferta de eventos, y también tiene un teatro con capacidad para 420 personas donde se celebran conciertos y otros actos.

Lo que más me gusta de la ciudad son la cantidad de "Closes" que se pueden encontrar entre los edificios y a veces, a través de ellos, llevando a patios o a otras calles a nivel inferior. Muchos tienen placas con el nombre sobre el arco y otros son privados (como el de la foto) y están cerrados.



Este se encuentra unas calles más abajo en el Royal Mile:


¡Y qué decir de la arquitectura! Si es que me convertí en turista nipona por un día, fotografiando casi cada edificio, son tan hermosos... (este en concreto pertenece al Centro o Museo del Whiskey).


Después de llenar la tripa fuimos al edificio de la Camara Oscura. Consejo: si ya habéis estado en una cámara oscura con anterioridad, no perdáis el tiempo con ésta. Yo ya he visitado las de Cádiz en la Torre Tavira y la de Jerez y ésta me decepcionó completamente. Pero vayamos por partes.
La entrada ya esa puñalada al bolsillo: 9.50 libras (unos 11.50 Euros). A partir de ahí eres libre de recorrer las cinco plantas y revisitar lo que te dé la gana. La primera planta tiene un laberinto de espejos bastante pequeño, de esos que entras y te ves multiplicado y has de encontrar el camino. Además cada espejo tiene un borde de luces de neén que cambian de color cada dos por tres y la sensación de claustrofobia es inminente, aunque yo me agarré a la chaqueta del guiri y salimos en... 1.5 minutos...
Después hay que cruzar un puente hasta otra sala. Este puente se encuentra dentro de un tubo con luces multicolores que emite un zumbido y se mueve... Inmediatamente la sensación es la de que la puerta enfrente, que no está a mas de dos metros, se mueve y el mareo es tremendo. El guiri se movía de un lado a otro como si estuviera beodo y yo opté por cerrar los ojos y seguir caminando en línea recta a riesgo de regurgitar el salmón del almuerzo...
Luego encuentras diferentes activiades, todas relacionadas con puzles de la mente y trucos del cerebro. Algunos eran simplemente... simples. Como tener dos fotografías simétricas e invertidas y colocar tu nariz en el centro de un espejo que las separa, con lo cual ves una imagen completa en su orden correspondiente... ¡de niños!
Nos encontramos la típica cámara con espejos que deforman la silueta, cuadros con esas imágines que estudié, incluso, en mis clases de Filosofía en BUP o COU, donde has de decidir qué ves, si la imagen de una jóven o una anciana, cuántas figuras se ocultan en otra, etc.
En definitiva... más enfocado, a mi parecer, a niños, que habrían disfrutado como enanos tocando botones y haciendo el tonto delante de los espejos. Como el grupo de estudiantes italianos que iban delante de nosotros...

La Cámara Oscura se encuentra en el quinto piso. Posee una terraza desde la que se pueden disfrutar maravillosas vistas de Edimburgo...
Para quien jamás haya ido a una, explicar que la cámara consiste en una habitación cerrada que queda comletamente a oscuras. En el centro hay una especie de parabólica y arriba de la torre, a través de un simple juego de espejos que se mueven al gusto, se puede contemplar en el plato parabólico la imagen de Edimburgo a tiempo real, con sus coches y gente moviéndose... No es un cámara grabando, son imágenes reflejadas en el plato.
La de Cádiz la disfruté enormemente y en menor medida la de Jerez, pero ésta en concreto fue corta (unos cinco minutos), estabamos alejados del plato por lo que la imagen no era completamente nítida, y el chico que lo explicaba quería ser gracioso sin conseguirlo. En definitiva: si queréis tirar 11 euros por persona, adelante. Si nunca habéis estado en una, es una experiencia, pero cámaras como estas hay cientos alrededor del mundo y quiza no la han sabido explotar al completo...