viernes, 23 de septiembre de 2011

EL NEGOCIO DE LA MUERTE

Pasar por la muerte de un familiar querido es un proceso doloroso que las funerarias suelen saber tratar para hacerte sentir lo "más cómodo" posible dentro de las circunstancias. Según el tipo de funeral que quieras, te ofrecerán con todo tacto una serie de ideas y servicios para ser considerados: si se requiere presencia de un sacerdote y/o servicio religioso, si se desea el ataúd abierto o cerrado, el ataúd presente en la sala del tanatorio o no, a la vista o tras una cortina a donde se puede pasar a presentar los respetos en total privacidad. 
Y luego, están los otros servicios que a mí, particularmente, me han dejado ojiplática, y espero que me disculpéis si trato un tema tan escabroso a la vez que inevitable. Pero en mi caso, he descubierto, sin quererlo, un mundo tan kirsch como escalofriante (y no por lo particularmente delicado del tema, al contrario... escalofriante por lo estrafalario).
Me ha costado hallar mi propia paz interna tras la muerte de mi abuela y no he podido exponeros este tema con anterioridad, pero ahora me parece un momento tan bueno como otro cualquiera. 

Cuando mi abuelo falleció hace ya más de diez años, había dejado dicho que sus cenizas se echaran al mar. En mi familia todos hemos optado por la cremación. Tras recibir las cenizas (en un simple contenedor cilíndrico de plástico de color negro con una pegatina con su nombre a rotulador), nos dirigimos a las afueras de la ciudad y allí esparcimos, como era su deseo, sus restos en la bahía.

Mi abuela deseaba unirse al viaje marítimo de mi abuelo, pero nuevas leyes hacen que ahora no esté permitido esparcir las cenizas de una persona (o animal) en cualquier lugar. Aunque la funeraria te ofrece un servicio para disponer del ser amado en el océano -imagino que a un coste extra, en alta mar y desde un barco.
En el caso de mi abuela, yo había requerido quedarme con sus cenizas, pero dados su deseos, echamos la mitad al mar desde más o menos el mismo punto desde el que despedimos a mi abuelo, sin que nadie nos viera, y la otra mitad las traje a Irlanda conmigo. 
Nos entregaron sus cenizas en una urna de terracota biodegradable, demasiado pesada y sobre todo, demasiado voluminosa para traérmela cómodamente pasando por aeropuertos y aviones sin llamar demasiado la atención. Viajar con cenizas humanas no es un problema: tan solo se ha de tener el certificado de defunción y el de cremación por si fueran requeridos. En mi caso, nadie supo que transportaba cenizas conmigo.
El caso es que sin poder traerme la urna original, me dediqué a buscar una más... adecuada. Mi sorpresa primera fue encontrar que solo había dos tamaños, tres, si contamos los artículos de joyería: el tamaño normal de una urna que contenga los restos de una persona y un tamaño pequeño donde apenas cabrán unos 70cl. Demasiado pequeños, pero no hacen nada intermedio.
Y quedé horrorizada por el mal gusto y el kirsch demostrado en algunos diseños. Tenía muy claro que deseaba algo discreto. No quería algo de cerámica que pudiera romperse fácilmente en cualquier mudanza o quitando el polvo. Los accidentes suceden y no me haría ninguna gracia ver a mi abuela esparcida sobre la moqueta o el parqué. Y también me vienen a la cabeza escenas jocosas de películas.
Tenía muy claro que no quería algo que pareciese una bombonera de tienda de chinos, y de esas había muchas y de todos los colores y decoraciones:




Tampoco deseaba algo que pareciese una coctelera, porque en un país de bebedores, todo es posible:


También vi urnas decorativas y supuestamente "discretitas" con forma de figuras, pisapapeles, marcos para fotos y hasta candelabros: 






Luego están, naturalmente, las joyas, para llevar siempre contigo solo una pizquita de tu ser amado. Confieso que la idea no termina de disgustarme, pero de discretas tienen poco y sus diseños son sencillamente... no sé ni cómo describirlos. ¿Pulseras? ¿Multicolores medallones en forma de corazón? ¿Balas? ¿viales? ¡¡Llaveros!! Hasta se me ocurre el slogan ideal: "nunca volverá a olvidar sus llaves si las acompaña su ser amado en la eternidad". Ple-a-seeee.





Todas vienen con estuche de terciopelo, un embudito para echar las cenizas con total comodidad y una solución para sellar la cápsula.




Lo más espeluznante que me he encontrado han sido "urnas" en forma de osos de peluche para contener restos de niños muy pequeños o bebés:


O éste de corte gótico para llevar al cuello:


Pero al parecer, el último grito de qué hacer con las cenizas, aparte de convertirlas en un diamante (que es para siempre), es convertirlas en arte. Sí, así mismo.  Se mezclan las cenizas con óleo y se aplican a un lienzo realizando un retrato del difunto a partir de alguna foto facilitada por la familia. De esta forma, aseguran, "la presencia física del difunto acompaña a la imagen artística".

Pero esto no es todo. No solo hay urnas de todo tipo para cenizas humanas, y para todos los gustos... También las hay para las mascotas, y aunque solo os pongo dos ejemplos de "lo más normalito", lo cierto es  que hay figuras un tanto... diferentes.




Finalmente, dado el mal gusto y la poca selección reinante en los tanatorios gaditanos, me decidí a recorrer con unas amigas las tiendas artesanales en busca de una cajita "discretita" (a pesar de la sugerencia de Blas de comprar un tupperware), y como me da cosa hacerle una foto al recipiente donde descansan las cenizas de mi abuela, os dejo una foto de una similar, aunque la mía tiene un enjambre de flores esculpidas en la tapa y no tiene espacio para fotografía.


Si no tuviera el espacio para la foto, me plantearía comprar este tipo de cajita, porque la decoración me parece discreta y de inspiración celta, pero lo de la foto... no sé, no sé...

domingo, 18 de septiembre de 2011

LABORES PENDIENTES...

Tras enseñaros el último cuadro a punto de cruz que hice para mis suegros, olvidé mostraros el mismo ya enmarcado, así que aquí está:


Pero no fue el único cuadro que he hecho este verano. Para mi hermana hice estas tres escenas rurales de forma oval que ella misma enmarcará porque si se los envío ya enmarcados desde aquí puede llegar todo hecho añicos...




Este me ha resultado muy rápido de hacer aunque aún no está acabado. Solo me queda terminar la cenefa de flores todo a su alrededor, por lo cual se me hace tedioso y hago un poco cada a poco... En teoría llevaba un abecedario sobre la imagen, pero a mi los abecedarios no me gustan a punto de cruz, así que simplemente lo dejé fuera y reproduje solo la escena principal. Muy Shakesperiano.


La siguiente labor ya está completa también y forma parte de una colección de la que ya tengo hecha una (Londres) y que se completa con ésta de New York y otra de París. El collar y algunos detalles son de perlitas, no a punto de cruz.


Y así, me encuentro ahora mismo trabajando en la de París que sería la última para finalizar mi tríptico (de momento, lo mismo la creadora de estos diseños, Joan Elliot, se decide a sacar toda una serie y me veo cose que te cose...


Ya os la enseñaré en cuanto la acabe, que tengo ganas ya... no por nada, sino porque estoy a la espera de que en dos-tres días me lleguen los siguientes charst:



Así que me espera un invierno muy pero que muy entretenido...


domingo, 11 de septiembre de 2011

YO TAMBIÉN ESTUVE ALLÍ...

... tan solo seis meses más tarde. Y solo vi devastación. Y solo escuché el silencio de las lágrimas vertidas.















Fotos: personales. 11 Marzo 2002.

domingo, 4 de septiembre de 2011

EL GRAND PRIX DE LIMERICK

En los años treinta, Limerick celebraba su propio Grand Prix, que tenía fama internacional y en la que participaron personajes de relevante importancia. La carrera tenía lugar en el centro de la ciudad y sus alrededores y los accidentes, con semanjentes carros, eran con frecuencia mortales.
En el periódico nacional Irish Independent fechado el 2 de Agosto de 1936, se podía leer: "Nunca se han visto tantos coches tan veloces en una carrera en este país. Al menos dos tercios de los coches que compiten son capaces de exceder las 100 millas por hora y algunos deben acercarse a las 150 millas."

La carrera de ese año (1936) atrajo algunos de los conductores principales de UK e Irlanda. Entre los participantes se encontraba el Príncipe Bira de Siam que era considerado uno de los "top drivers" de su tiempo, y participó conduciendo un ERA recién adquirido. Sin embargo el evento se vió ensombrecido por un accidente en el cual el Duque de Grafton murió. En la primera vuelta su Bugatti perdió el control y se estrelló, estallando en llamas. La carrera, sin embargo, continuó y su ganador fue Alan Hutchinson en un MG PB (lo que sea que eso sea).

El caso es que el año pasado se reunieron algunos de esos coches por primera vez desde los años 30 en Limerick para conmemorar el 75 aniversario de las carreras (y otros que no eran de F1, pero todos vintage en cualquier caso), que obviamente se dejaron hacer por su peligrosidad. El éxito de la concentración fue tal que han decidido repetir este año, y como solo era alrededor de la esquina he ido a ver los "cochecitos antiguos". No esperéis que os de marcas ni tipos porque para mí lo unico que distingue un coche de otro es su color y tamaño. Yo diferencio los coches en: grande de color x, pequeño de color x, etc. Soy una absoluta negada para reconocer por su forma la marca.
La mañana se ha levantado bastante soleada aunque cuando ya volvía para casa ha llovido un poco. En el parque, tocaba una banda, pero ante la creciente intensidad de la llovizna, he girado en dirección contraria. También había un pequeño mercadillo de productos de granja para acompañar la exhibición de cohces vintage y una exposición de fotos de las carreras, sus participantes, trofeos y un vídeo del Grand Prix surcando a "grandes velocidades" el centro de Limerick que podéis ver más abajo. 
Yo por mi parte, os dejo las fotos de los cochecitos:



                                                        INTERNATIONAL GRAND PRIX

                                 

miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Ataque terrorista en mi calle...?


Gran foco de luz, sirenas estridentes a la una de la mañana, dos ambulancias, tres unidades de bomberos, dos coches de policía...


Nah, no os asustéis. Solo otro choque en el cruce de siempre. el coche gris era un taxi y en él viajaba otra persona junto al conductor. Se los llevaron en la ambulancia. Los ocupantes del BMW no sufrieron daño alguno más que a la cartera por el multón que les va a caer por haberse saltado el stop y los pocos premiums -por no decir ninguno- que va a tener en el seguro cuando tenga que renovarlo...


De poco ha servido el nuevo e impecable asfaltado de toda la calle, con pintura más visible, con cuadro de intersección o como se llame ese cuadradito amarillo del cruce. El viernes anterior, también hubo otro choque, mucho menos espectacular y a plena luz del día. 

Son como niños. 


domingo, 28 de agosto de 2011

El palomar


La azotea ejercía una atracción irresistible para mí. Los domingos, en lugar de acudir al parque a alimentar a los patos, subía a la encalada azotea para alimentar palomas. Solíamos dejar, Merceditas y yo, migajas de pan del día anterior en el amplio espacio, y esperábamos pacientemente, tomando el sol como dos viejecitas, la llegada de nuestros hambrientos invitados.

Pero nunca entré en la torre.

La torre me producía pesadillas. Soñaba que quedaba encerrada entre los confines de sus cuatro paredes y que toda la furia de aquella atalaya de maldad se cernía sobre mí con tan solo mirarla. Los inquilinos eran una familia numerosa con un padre de hombros tan anchos como orondo su estómago, y un mostacho oscuro que casi se confundía con el espesor de sus cejas. En el barrio le llamaban Panchito, y en la azotea, sabíamos que era el Ogro del Palomar, como solíamos llamar a la torre cuando alimentábamos a las palomas. A veces, sentíamos ojos invisibles otearnos desde las ventanas entrecerradas, tras los perlados visillos movidos por la brisa de la mañana. Merceditas y yo nos estremecíamos. Ella se santiguaba. A mí no me estaba permitido.

Nunca entré en la torre. Tampoco lo hizo Merceditas.

Pero allí vivía la maldad.

viernes, 5 de agosto de 2011

Las abuelas huelen a talco


Esta de arriba es una de las primeras fotos que tengo con mi abuela. Hay muchas anteriores, claro, del día de mi bautizo, por ejemplo. Pero esta me gusta especialmente.

Mi abuela se ha ido para siempre esta mañana, sin poder esperar a mi llegada en breves horas. Se ha ido tal y como vivió, tranquilamente y, con toda probabilidad, con menos dolor del sufrido en vida.


Mi abuela no fue quizá una mujer espectacularmente bella, ni la más inteligente ni la más culta, y aunque creció rodeada de lujos, a veces el tiempo, las guerras y las mesas de juego cambian el destino de las personas.

Fotos de su infancia y juventud tengo muchas, aunque yo no la recuerdo así de delgada ni elegante...





Tenía, eso sí, un sentido del humor envidiable a pesar de salir siempre tan seria en las fotos...



Yo recordaré a la abuela de andar por casa aunque no fuera tan joven... (me pregunto qué edad tendría en la foto de abajo, parece tan jovencita, quizá 16...?)


¿En qué pensabas, abuela...?


Pero la abuela que yo recordaré es la abuela rolliza, como han de ser las abuelas, para achucharlas y llorar en su pecho, para comértelas a besos y decirles que las quieres...




Esta es la abuela que voy a recordar toda la vida, a pesar de no haber podido despedirme. Quise hacerle un homenaje mientras aun tenía un pulso, pero el tiempo se me adelantó y me dejó muda. Quise decirte lo mucho que te quise, que te quiero, que te voy a querer siempre y recordarte como la persona que me enseñó los valores de la vida, a la vieja usanza, sin moralinas ni bendiciones ni cuentos de vieja. Me educaste con la razón y el cariño que faltó por otros medios. Fuiste madre, cuentacuentos, cocinera, enfermera y abuela todo en uno. A tí te debo la vida más que a nadie, y cuando lo pasé mal y me contaron mentiras, y me hicieron daño, allí estabas tú para recogerme entre tus brazos y reconfortarme.

De pequeña me olías a talco, y luego, siempre, a esa colonia fuerte de Avón que usaste durante años y que probablemente aún esté en algún cajón de tu mesilla de noche. Has ido a reunirte con el abuelo y serás feliz, aunque siempre estarás conmigo, ahora más que nunca.
Te voy a comprar la urna más bonita del mundo, abuela. Y siento no haber llegado a tiempo. Perdóname por no haberte dicho te quiero lo suficiente.
No creo en los ángeles en el cielo, porque sé de sobras que tú exististe en la tierra.



Dios, cómo me duele el alma.

lunes, 1 de agosto de 2011

LUGHNASA


Anoche vi Dancing at Lughnasa, apropiado al cien por cien para la fecha en la que nos encontramos. El 1 de Agosto, aún se celebra esta festividad (Lughnasadh), el viejo término irlandés que significa Agosto (en Irlandés moderno es Lúnasa).

Son muchas las poblaciones donde todavía se celebra la festividad (hoy es festivo) con hogueras y bailes. Se bendicen los campos y en muchas familias, se reunen todos como el día de Navidad, a celebrar fiestas juntos y hacer una gran comida. 

De acuerdo con la mitología irlandesa, el festival comenzó gracias al dios Lugh como una fiesta funeraria y de juegos que conmemoraban a su madre adoptiva o de acogida, Tailtiu, que murió exhausta después de limpiar las llanuras de Irlanda para usos agrarios. En algunas partes del país, el Domingo más cercano a Lughnasa se conoce como Cally Sunday (ayer) y era el día tradicional para recoger patatas nuevas. El hombre de la casa cavaría el primer pedúnculo mientras la señora de la casa llevaría un delantal nuevo blanco y cocinaría las patatas recogidas, cubriendo el suelo de la cocina con juncos verdes en su honor. La familia entonces daría las gracias por el fin del "Mes de Hambre" de Julio y el comienzo de la cosecha.

cup of friendship

Al principio en lugar de patatas se celebraba la llegada de los primeros frutos, del grano, pero con el tiempo éstos solo pertenecían a grandes terratenientes, por lo que la gente común y los labriegos no tenían ningún tipo de grano o fruto que ofrecer, y fue debido a ello que se transfirió la costumbre a la recogida de patatas, que cualqueira con un pequeño trozo de tierra tenía.

Pero lo más importante es que conmemora el término del verano (tal y como se conoce aquí, donde la primavera comienza en la Festividad de St. Bridget en Febrero) y el comienzo de las tardes más cortas...